Sakura caminaba, solo se podía mover a un lado de la cama. La cadena no era lo suficientemente larga para llegar a la puerta exterior o al baño. Ella se preguntaba donde estaba Sasuke. La había despertado dos mañanas consecutivas para permitirle ducharse y usar el baño. Había comido con ella antes de salir para ir a trabajar y tardaba horas. Regresaba con comida, la soltaba para que usara el cuarto de baño y entonces la dejaba de nuevo.

Después de dos días estaba cansada de esto. Había encontrado una nueva forma de torturarla, la evitaba. Dormía completamente vestido en la cama que compartían, pero se negaba a tocarla.

Cuando ella se acurrucaba cerca de él podía sentir como se excitaba, pero él se daba la vuelta alejándose y gruñéndole. Esto también la estaba volviéndola loca además de que el apenas hablaba con ella.

La puerta se abrió mientras Sasuke entraba luciendo cansado. Él la miró por un segundo antes mirar hacia otro lado. En su mano sostenía una bandeja de carnes, frutas de extraño aspecto y una taza de algo oscuro para su cena. Se dirigió hacia el cuarto de baño después de poner la comida en el borde de la cama.

Se sentó en la cama examinando la comida. Sasuke siempre dejaba la puerta del cuarto de baño abierta para que así ella pudiera verlo quitándose su uniforme, desnudándose de espaldas a ella. Él realmente tenía un buen trasero. Su espalda era ancha y sus brazos eran musculosos. El cabello negro y sedoso. Tenía un abundante cabello que se caía en ondas por su tonificada y bronceada espalda. El se metió en la ducha.

Eso también era una tortura. Ella podía ver sus manos mientras tocaba su cuerpo. Sus grandes manos frotaban el pecho, mientras él se dio la vuelta para enfrentarla. Él estaba haciendo gala de otra gran erección. Ella apretó los dientes, sabiendo lo que iba a pasar después puesto que ya había hecho esto cada vez que entraba por la puerta. El dejo que su mano recorriera su cuerpo hacia abajo, su cabeza estaba aun hacia atrás, sus ojos cerrados bajo el agua que caía, haciendo su cuerpo resbaladizo, mientras se apoderaba de su verga. Él bombeaba su eje, cerrado en un puño, mientras ella lo observaba.

Ella se llevó la mano hacia abajo a la V de sus muslos, pero se detuvo por el grueso pantalón de cuero que tenía puesto, abrochado con una fina cadena cerrada con llave. Era el equivalente de un cinturón de castidad teniendo en cuenta que su mano no se acomodaba entre la cintura y su vientre dado que los había ajustado fuertemente. El material era demasiado grueso para que ella pudiera sentir su dedo frotar su clítoris a través de ellos. Se estaba excitando mientras lo veía como se masturbaba.

Todo sobre el maldito hombre la excitaba, pero minutos más tarde lo vio venirse, escucharlo gruñir mientras disparaba su liberación en la ducha, fue lo peor. Bajando su cabeza, se alejó de ella para dejar que el agua lavara la evidencia de su cuerpo. Hizo un gesto con la mano hacia arriba para que el agua dejara de caer. Metiendo los brazos para encender el aire caliente que lo secaría, lentamente se giro, levantando sus brazos para asegurarse de que lo secara todo. Cuando sus ojos se abrieron se encontró con su mirada resentida.

Él parpadeó un par de veces antes de caminar hacia ella totalmente desnudo, para buscar más ropa.

—¿Te sientes mejor?

Hizo una pausa, volviendo su cabeza, y la miro fijamente. —Sí.

—¿Por lo menos podrías quitarme este maldito pantalón? Estoy caliente y los apretaste demasiado.

Sus gruesos labios se estremecieron con diversión. —No puedes darte placer.

Apretando sus dientes, ella lo miró. —Te odio. Eres tan endemoniadamente cruel.

—¿Crees que he sido cruel contigo? ¿Has aceptado ser mi prometida? ¿Estas de acuerdo en ir a Zorn conmigo? No. No lo estas. Las pocas veces que te lo he pedido, me has exigido que te regrese a la Tierra. Ya no estamos en órbita, Sakura, hemos dejado tu planeta muy atrás. Mis guerreros Zorn han encontrado a sus hembras y estamos en camino de regreso a Zorn así que puedes dejar de resistirte y aceptarme. Ambos podríamos ser felices. —Su mirada vagó por su cuerpo, una mirada hambrienta quemándola. —¿No te gustaría estar desnuda en la cama conmigo? Te tocaría de tantas maneras mientras me hundo en tu cálida suavidad y una y otra vez. Los dos estamos sufriendo porque estas siendo obstinada.

—Tú no estás sufriendo. Estuviste tanto en esa ducha que la piel debe estar muy lastimada.

—No obtengo un verdadero placer al auto complacerme. Soy un Zorn. No es sólo una cuestión de tener un vigoroso deseo sexual. Mis bolas se hincharían y me enfermaría si no me desahogara frecuentemente. El placer es tu cuerpo, hermosa. Si dejaras de ser tan obstinada y aceptaras todo lo que te ofrezco, ambos seriamos felices.

La derrota hizo que cayeran sus hombros. —¿Realmente ya no estamos sobre la órbita de la tierra?

—Ya te lo había dicho. No mentí. Estamos viajando hacia Zorn. Todos mis guerreros regresan al planeta después de encontrar a las mujeres que se comprometieron con ellos.

— ¿Tan rápido? Pensé que les tomarían semanas por lo menos.

Él estaba excitado de nuevo cuando se acerco a ella. Odiaba percatarse de cada centímetro de su cuerpo desnudo y había unas pulgadas de dura carne que la señalaban por debajo del nivel de su cintura. Él volvió su mirada hacia abajo viéndola.

—No querrás saber lo que pasaría si no me aceptas para el momento en que lleguemos a Zorn.

—Oh, dímelo directamente. Estoy segura de que es algo horrible. ¿Qué me pasaría?

Él frunció el ceño. —Serás ofrecida a otros hombres hasta que encuentres uno que aceptes o podrías ser tomada por uno si no encuentras uno rápidamente. El tal vez no te ofrecería compromiso. Podría hacer que fueras un ayudante de casa.

—¿Al igual que una sirvienta? ¿Limpiaría su casa?

Él asintió con la cabeza. —Y calentarías su cama. Tú y sus otras ayudantes de casa quienes dormirían en su cama si él no está comprometido. Si él está comprometido entonces dormirías en su cama cuando su prometida lo permitiera o sólo cuando él te este copulando. Si no, serias afortunada de terminar en una casa donde tuvieras tu propia habitación. Si terminaras en un hogar pobre podrías dormir en el suelo del dormitorio con el hombre y su prometida. Él podría y ofrecería tu cuerpo a sus invitados quienes vendrían a quedarse en su casa o él podría cansarse de ti y cambiarte por una nueva ayudante de casa. En realidad en los hogares pobres todos los varones menores comparten una mujer. Los padres no pueden pagar a más de una ayudante de casa para sus hijos.

Ella jadeo hacia él. —Eso… es horrible. ¿Así es como ustedes tratan a sus mujeres?

Sasuke le gruño para interrumpirla. —Somos una raza dominantemente masculina. Las mujeres son más débiles físicamente y más pequeñas que nuestros hombres. No pueden protegerse a sí mismas en la batalla contra un hombre. Ya sabes que tan sexual es un guerrero Zorn y aun no conoces nuestra historia. Una vez casi fue destruida toda nuestra raza, porque nuestros hombres estaban gobernados por sus instintos sexuales. Las mujeres fueron... —Él se veía incómodo. —Lastimadas y asesinadas hasta que su número disminuyó radicalmente hasta que estuvieron en peligro de extinción. Es entonces cuando nos dimos cuenta que necesitábamos un sistema de protección para las mujeres. Una ayudante de casa está protegida por el macho en la casa en la que vive. Él la alimenta, la viste y la mantiene segura de nuestros hombres más salvajes, porque una mujer sin protección no sobreviviría mucho tiempo. Gran parte de Zorn es civilizada, pero algunas no lo están, Sakura. No se les dan mujeres, ya que abusan de ellas hasta matarlas. Cualquier hombre que es encontrado abusando o matando a una mujer es despojado de su derecho a jamás tener una bajo su techo. Un hombre tiene que demostrar su derecho a tener mujeres y debe tener una casa segura donde vivan.

Frunciendo el ceño, Sakura lo miró fijamente. —Esas mujeres son personas. ¿No pueden decidir sus vidas?

El titubeo. —La mayoría son criadas por su familia y su familia permite que la mujer escoja que hombre desea que la proteja si es digno de cuidar de ella. Algunos de ellas terminan como empleadas domésticos en buenas casas. La mayoría de los hombres le pedirá permiso a la ayudante de casa de la mujer o su preferencia si desea tener una nueva. Muchas mujeres eligen a los hombres a las que fueron dadas, pero la mayoría de las empleadas domésticas permanecen en la misma casa durante toda su vida con el mismo hombre.

—¿Qué pasa con la mayoría de quienes no lo aceptan?

Sus ojos se estrecharon. —Si son obstinadas, o no pueden tener hijos después de estar prometidas, por lo general no son deseadas así que tienen menos opciones. La mayoría de los hombres no las toleran por mucho tiempo y las mandan con alguien más para que sea su problema.

—Pensé que este compromiso era solido, uh... permanente.

—Sólo hay unas cuantas maneras de deshacer el compromiso una vez unido. Que una mujer sea estéril, que tenga sexo con otro hombre, que el abuse de ella o ella trate de asesinar a su prometido. Los hombres comparten a sus a ayudantes de casa a veces con otros hombres, pero nunca a su prometida.

— ¿Cuál es su definición de abuso?

—Nosotros no golpeamos a nuestras mujeres y las protegemos de ser lastimadas. El no alimentarlas o no tenerlas en una vivienda digna para una mujer es un abuso.

Sakura le frunció el ceño.

Sasuke suspiró. —Acéptame, Sakura, y siempre te protegeré. Te aleje de tu mundo así que aun si eres estéril, aun a pesar de que querías verme muerto y probablemente aún lo quieras, te juro por mi honor que permaneceré comprometido a ti, —entrecerró sus ojos. —Aun si permites que otro hombre te toque permanecerás conmigo, —el gruño. —Lo matare y hare que veas como muere. Si piensas que estos últimos días he sido cruel, entonces aprenderás un nuevo nivel de crueldad si permites que otro hombre te toque. ¿Soy claro?

—Pensé que habías dicho que no se les permitía golpear a una mujer.

—Nunca te golpearía. No tendría que hacerlo.

Ella tragó saliva al ver la mirada fría en sus ojos. —No sé lo que es un prometido. No sé nada sobre tu mundo y ni siquiera te conozco bien. ¿Cómo puedo aceptar algo de lo que no sé nada al respecto? ¡Esto es tan injusto!

—Sé que esto no es justo. —Sus ojos se suavizaron con su tono de voz. —Tenemos cuatro días y medio para prepararte para tu nueva vida. Te diré todo. Acéptame, Sakura.

Ella lo miró a los ojos. —Dame unos días para decidir. ¿No podemos solo ver cómo las cosas funcionan entre nosotros? ¿No puedes dejar de presionarme y sólo dejarme conocerte? Me estas pidiendo una vida contigo hasta la muerte. Me gustaría pasar más tiempo contigo antes de que esté de acuerdo.

No se veía feliz, pero asintió con la cabeza. —No trates de matarme, Sakura. Esto nunca podría llevarte de regreso a la Tierra y podrías ser considerada irremediablemente obstinada. Nunca querrías esa etiqueta en Zorn. Las hembras verdaderamente desesperadas al final terminan en Med casas.

—¿Med casa?

—No querrás saberlo

—Yo pregunte

Él suspiró fuertemente. —Te dije que si los hombres Zorn no liberan a menudo de sus cuerpos sus semillas se enferman, cuando lo hacen, son llevados a Med casas, donde las mujeres son retenidas sólo para ese propósito. Nadie quería la responsabilidad de las mujeres que terminan ahí. Están estrechamente reguladas por los guardias que ningún hombre puede abusar de la mujer, pero ella se ve obligada a aceptar cualquier hombre que necesite liberarse para curarlo.

La sorpresa atravesó a Sakura. —¿Quieres decir qué?...

Él asintió con la cabeza. —Con ustedes seres humanos no lo considerarían abuso permitir que más de unos cuantos hombres utilicen tu cuerpo. Es bien sabido en Zorn que las hembras humanas son muy diferentes así que pueden enviarles media docena de hombres por día. No podrías rechazarlos aunque ellos tuvieran que atarte para que aceptaras a esos varones.

— ¿De qué tipo de retorcido mundo vienes?

—¿Es la Tierra perfecta? Hice una investigación en tu planeta. Tienen tantas señales provenientes del planeta que fue fácil escuchar eso a lo ustedes llaman noticiero. Mi mundo no está en guerra consigo mismo y no tenemos muertes en masa por las peleas de uno contra otro. El abuso doméstico es raro y es tratado con dureza en Zorn. No es así en la Tierra.

Ella tenía que darle la razón en eso. Ella asintió con la cabeza. —¿Puedes darme unos días para decidirlo?

Llegó hasta ella asintiendo con la cabeza. —Ponte de pie. Te soltare.

Ella estaba de pie casi al instante. El fue por las llaves de las esposas. Le soltó las muñecas de las esposas y después la cadena alrededor de su pantalón.

El los desataba mientras caía de rodillas de nuevo ante ella. El levanto la vista mientras tiraba del pantalón por sus piernas. La mirada de sus ojos hizo que se humedeciera y calentara al instante. Ardía por que Sasuke tocara su cuerpo.

—Acuéstate en la cama y ábrete completamente para mi, hermosa.

Casi le arrancó la camisa ella misma, aun mientras salía del pantalón empujando hacia abajo de sus piernas. Estaba subiéndose a la cama antes de que ella dejara la discusión. Sabía que tenía que decirle que se fuera al infierno, que debería de sentir un poco avergonzada, mientras se tendía de espaldas para separar sus piernas abriéndolas para mostrarle su coño. Se prometió así misma que ya ajustaría cuentas con él de alguna manera más tarde, pero ahora mismo ella estaba tan excitada como el infierno y adolorida, y él le debía un buen momento por los dos últimos días de frustración sexual que le había dado.

La mirada de Sasuke estaba fija en la suya mientras subía a la cama después de ella. —¿Me necesitas dentro de ti, o necesitas mi boca? ¿Qué es lo que más necesitas?

—Ambos, —ella susurró.

Sakura caminaba, solo se podía mover a un lado de la cama. La cadena no era lo suficientemente larga para llegar a la puerta exterior o al baño. Ella se preguntaba donde estaba Sasuke. La había despertado dos mañanas consecutivas para permitirle ducharse y usar el baño. Había comido con ella antes de salir para ir a trabajar y tardaba horas. Regresaba con comida, la soltaba para que usara el cuarto de baño y entonces la dejaba de nuevo.

Después de dos días estaba cansada de esto. Había encontrado una nueva forma de torturarla, la evitaba. Dormía completamente vestido en la cama que compartían, pero se negaba a tocarla.

Cuando ella se acurrucaba cerca de él podía sentir como se excitaba, pero él se daba la vuelta alejándose y gruñéndole. Esto también la estaba volviéndola loca además de que el apenas hablaba con ella.

La puerta se abrió mientras Sasuke entraba luciendo cansado. Él la miró por un segundo antes mirar hacia otro lado. En su mano sostenía una bandeja de carnes, frutas de extraño aspecto y una taza de algo oscuro para su cena. Se dirigió hacia el cuarto de baño después de poner la comida en el borde de la cama.

Se sentó en la cama examinando la comida. Sasuke siempre dejaba la puerta del cuarto de baño abierta para que así ella pudiera verlo quitándose su uniforme, desnudándose de espaldas a ella. Él realmente tenía un buen trasero. Su espalda era ancha y sus brazos eran musculosos. El cabello negro y sedoso caía hasta su cintura, precisamente para provocar la curva de su trasero. Tenía un abundante cabello que se caía en ondas por su tonificada y bronceada espalda. El se metió en la ducha.

Eso también era una tortura. Ella podía ver sus manos mientras tocaba su cuerpo. Sus grandes manos frotaban el pecho, mientras él se dio la vuelta para enfrentarla. Él estaba haciendo gala de otra gran erección. Ella apretó los dientes, sabiendo lo que iba a pasar después puesto que ya había hecho esto cada vez que entraba por la puerta. El dejo que su mano recorriera su cuerpo hacia abajo, su cabeza estaba aun hacia atrás, sus ojos cerrados bajo el agua que caía, haciendo su cuerpo resbaladizo, mientras se apoderaba de su verga. Él bombeaba su eje, cerrado en un puño, mientras ella lo observaba.

Ella se llevó la mano hacia abajo a la V de sus muslos, pero se detuvo por el grueso pantalón de cuero que tenía puesto, abrochado con una fina cadena cerrada con llave. Era el equivalente de un cinturón de castidad teniendo en cuenta que su mano no se acomodaba entre la cintura y su vientre dado que los había ajustado fuertemente. El material era demasiado grueso para que ella pudiera sentir su dedo frotar su clítoris a través de ellos. Se estaba excitando mientras lo veía como se masturbaba.

Todo sobre el maldito hombre la excitaba, pero minutos más tarde lo vio venirse, escucharlo gruñir mientras disparaba su liberación en la ducha, fue lo peor. Bajando su cabeza, se alejó de ella para dejar que el agua lavara la evidencia de su cuerpo. Hizo un gesto con la mano hacia arriba para que el agua dejara de caer. Metiendo los brazos para encender el aire caliente que lo secaría, lentamente se giro, levantando sus brazos para asegurarse de que lo secara todo. Cuando sus ojos se abrieron se encontró con su mirada resentida.

Él parpadeó un par de veces antes de caminar hacia ella totalmente desnudo, para buscar más ropa.

—¿Te sientes mejor?

Hizo una pausa, volviendo su cabeza, y la miro fijamente. —Sí.

—¿Por lo menos podrías quitarme este maldito pantalón? Estoy caliente y los apretaste demasiado.

Sus gruesos labios se estremecieron con diversión. —No puedes darte placer.

Apretando sus dientes, ella lo miró. —Te odio. Eres tan endemoniadamente cruel.

—¿Crees que he sido cruel contigo? ¿Has aceptado ser mi prometida? ¿Estas de acuerdo en ir a Zorn conmigo? No. No lo estas. Las pocas veces que te lo he pedido, me has exigido que te regrese a la Tierra. Ya no estamos en órbita, Sakura, hemos dejado tu planeta muy atrás. Mis guerreros Zorn han encontrado a sus hembras y estamos en camino de regreso a Zorn así que puedes dejar de resistirte y aceptarme. Ambos podríamos ser felices. —Su mirada vagó por su cuerpo, una mirada hambrienta quemándola. —¿No te gustaría estar desnuda en la cama conmigo? Te tocaría de tantas maneras mientras me hundo en tu cálida suavidad y una y otra vez. Los dos estamos sufriendo porque estas siendo obstinada.

—Tú no estás sufriendo. Estuviste tanto en esa ducha que la piel debe estar muy lastimada.

—No obtengo un verdadero placer al auto complacerme. Soy un Zorn. No es sólo una cuestión de tener un vigoroso deseo sexual. Mis bolas se hincharían y me enfermaría si no me desahogara frecuentemente. El placer es tu cuerpo, hermosa. Si dejaras de ser tan obstinada y aceptaras todo lo que te ofrezco, ambos seriamos felices.

La derrota hizo que cayeran sus hombros. —¿Realmente ya no estamos sobre la órbita de la tierra?

—Ya te lo había dicho. No mentí. Estamos viajando hacia Zorn. Todos mis guerreros regresan al planeta después de encontrar a las mujeres que se comprometieron con ellos.

— ¿Tan rápido? Pensé que les tomarían semanas por lo menos.

Él estaba excitado de nuevo cuando se acerco a ella. Odiaba percatarse de cada centímetro de su cuerpo desnudo y había unas pulgadas de dura carne que la señalaban por debajo del nivel de su cintura. Él volvió su mirada hacia abajo viéndola.

—No querrás saber lo que pasaría si no me aceptas para el momento en que lleguemos a Zorn.

—Oh, dímelo directamente. Estoy segura de que es algo horrible. ¿Qué me pasaría?

Él frunció el ceño. —Serás ofrecida a otros hombres hasta que encuentres uno que aceptes o podrías ser tomada por uno si no encuentras uno rápidamente. El tal vez no te ofrecería compromiso. Podría hacer que fueras un ayudante de casa.

—¿Al igual que una sirvienta? ¿Limpiaría su casa?

Él asintió con la cabeza. —Y calentarías su cama. Tú y sus otras ayudantes de casa quienes dormirían en su cama si él no está comprometido. Si él está comprometido entonces dormirías en su cama cuando su prometida lo permitiera o sólo cuando él te este copulando. Si no, serias afortunada de terminar en una casa donde tuvieras tu propia habitación. Si terminaras en un hogar pobre podrías dormir en el suelo del dormitorio con el hombre y su prometida. Él podría y ofrecería tu cuerpo a sus invitados quienes vendrían a quedarse en su casa o él podría cansarse de ti y cambiarte por una nueva ayudante de casa. En realidad en los hogares pobres todos los varones menores comparten una mujer. Los padres no pueden pagar a más de una ayudante de casa para sus hijos.

Ella jadeo hacia él. —Eso… es horrible. ¿Así es como ustedes tratan a sus mujeres?

Sasuke le gruño para interrumpirla. —Somos una raza dominantemente masculina. Las mujeres son más débiles físicamente y más pequeñas que nuestros hombres. No pueden protegerse a sí mismas en la batalla contra un hombre. Ya sabes que tan sexual es un guerrero Zorn y aun no conoces nuestra historia. Una vez casi fue destruida toda nuestra raza, porque nuestros hombres estaban gobernados por sus instintos sexuales. Las mujeres fueron... —Él se veía incómodo. —Lastimadas y asesinadas hasta que su número disminuyó radicalmente hasta que estuvieron en peligro de extinción. Es entonces cuando nos dimos cuenta que necesitábamos un sistema de protección para las mujeres. Una ayudante de casa está protegida por el macho en la casa en la que vive. Él la alimenta, la viste y la mantiene segura de nuestros hombres más salvajes, porque una mujer sin protección no sobreviviría mucho tiempo. Gran parte de Zorn es civilizada, pero algunas no lo están, Sakura. No se les dan mujeres, ya que abusan de ellas hasta matarlas. Cualquier hombre que es encontrado abusando o matando a una mujer es despojado de su derecho a jamás tener una bajo su techo. Un hombre tiene que demostrar su derecho a tener mujeres y debe tener una casa segura donde vivan.

Frunciendo el ceño, Sakura lo miró fijamente. —Esas mujeres son personas. ¿No pueden decidir sus vidas?

El titubeo. —La mayoría son criadas por su familia y su familia permite que la mujer escoja que hombre desea que la proteja si es digno de cuidar de ella. Algunos de ellas terminan como empleadas domésticos en buenas casas. La mayoría de los hombres le pedirá permiso a la ayudante de casa de la mujer o su preferencia si desea tener una nueva. Muchas mujeres eligen a los hombres a las que fueron dadas, pero la mayoría de las empleadas domésticas permanecen en la misma casa durante toda su vida con el mismo hombre.

—¿Qué pasa con la mayoría de quienes no lo aceptan?

Sus ojos se estrecharon. —Si son obstinadas, o no pueden tener hijos después de estar prometidas, por lo general no son deseadas así que tienen menos opciones. La mayoría de los hombres no las toleran por mucho tiempo y las mandan con alguien más para que sea su problema.

—Pensé que este compromiso era solido, uh... permanente.

—Sólo hay unas cuantas maneras de deshacer el compromiso una vez unido. Que una mujer sea estéril, que tenga sexo con otro hombre, que el abuse de ella o ella trate de asesinar a su prometido. Los hombres comparten a sus a ayudantes de casa a veces con otros hombres, pero nunca a su prometida.

— ¿Cuál es su definición de abuso?

—Nosotros no golpeamos a nuestras mujeres y las protegemos de ser lastimadas. El no alimentarlas o no tenerlas en una vivienda digna para una mujer es un abuso.

Sakura le frunció el ceño.

Sasuke suspiró. —Acéptame, Sakura, y siempre te protegeré. Te aleje de tu mundo así que aun si eres estéril, aun a pesar de que querías verme muerto y probablemente aún lo quieras, te juro por mi honor que permaneceré comprometido a ti, —entrecerró sus ojos. —Aun si permites que otro hombre te toque permanecerás conmigo, —el gruño. —Lo matare y hare que veas como muere. Si piensas que estos últimos días he sido cruel, entonces aprenderás un nuevo nivel de crueldad si permites que otro hombre te toque. ¿Soy claro?

—Pensé que habías dicho que no se les permitía golpear a una mujer.

—Nunca te golpearía. No tendría que hacerlo.

Ella tragó saliva al ver la mirada fría en sus ojos. —No sé lo que es un prometido. No sé nada sobre tu mundo y ni siquiera te conozco bien. ¿Cómo puedo aceptar algo de lo que no sé nada al respecto? ¡Esto es tan injusto!

—Sé que esto no es justo. —Sus ojos se suavizaron con su tono de voz. —Tenemos cuatro días y medio para prepararte para tu nueva vida. Te diré todo. Acéptame, Sakura.

Ella lo miró a los ojos. —Dame unos días para decidir. ¿No podemos solo ver cómo las cosas funcionan entre nosotros? ¿No puedes dejar de presionarme y sólo dejarme conocerte? Me estas pidiendo una vida contigo hasta la muerte. Me gustaría pasar más tiempo contigo antes de que esté de acuerdo.

No se veía feliz, pero asintió con la cabeza. —No trates de matarme, Sakura. Esto nunca podría llevarte de regreso a la Tierra y podrías ser considerada irremediablemente obstinada. Nunca querrías esa etiqueta en Zorn. Las hembras verdaderamente desesperadas al final terminan en Med casas.

—¿Med casa?

—No querrás saberlo

—Yo pregunte

Él suspiró fuertemente. —Te dije que si los hombres Zorn no liberan a menudo de sus cuerpos sus semillas se enferman, cuando lo hacen, son llevados a Med casas, donde las mujeres son retenidas sólo para ese propósito. Nadie quería la responsabilidad de las mujeres que terminan ahí. Están estrechamente reguladas por los guardias que ningún hombre puede abusar de la mujer, pero ella se ve obligada a aceptar cualquier hombre que necesite liberarse para curarlo.

La sorpresa atravesó a Sakura. —¿Quieres decir qué?...

Él asintió con la cabeza. —Con ustedes seres humanos no lo considerarían abuso permitir que más de unos cuantos hombres utilicen tu cuerpo. Es bien sabido en Zorn que las hembras humanas son muy diferentes así que pueden enviarles media docena de hombres por día. No podrías rechazarlos aunque ellos tuvieran que atarte para que aceptaras a esos varones.

— ¿De qué tipo de retorcido mundo vienes?

—¿Es la Tierra perfecta? Hice una investigación en tu planeta. Tienen tantas señales provenientes del planeta que fue fácil escuchar eso a lo ustedes llaman noticiero. Mi mundo no está en guerra consigo mismo y no tenemos muertes en masa por las peleas de uno contra otro. El abuso doméstico es raro y es tratado con dureza en Zorn. No es así en la Tierra.

Ella tenía que darle la razón en eso. Ella asintió con la cabeza. —¿Puedes darme unos días para decidirlo?

Llegó hasta ella asintiendo con la cabeza. —Ponte de pie. Te soltare.

Ella estaba de pie casi al instante. El fue por las llaves de las esposas. Le soltó las muñecas de las esposas y después la cadena alrededor de su pantalón.

El los desataba mientras caía de rodillas de nuevo ante ella. El levanto la vista mientras tiraba del pantalón por sus piernas. La mirada de sus ojos hizo que se humedeciera y calentara al instante. Ardía por que Sasuke tocara su cuerpo.

—Acuéstate en la cama y ábrete completamente para mi, hermosa.

Casi le arrancó la camisa ella misma, aun mientras salía del pantalón empujando hacia abajo de sus piernas. Estaba subiéndose a la cama antes de que ella dejara la discusión. Sabía que tenía que decirle que se fuera al infierno, que debería de sentir un poco avergonzada, mientras se tendía de espaldas para separar sus piernas abriéndolas para mostrarle su coño. Se prometió así misma que ya ajustaría cuentas con él de alguna manera más tarde, pero ahora mismo ella estaba tan excitada como el infierno y adolorida, y él le debía un buen momento por los dos últimos días de frustración sexual que le había dado.

La mirada de Sasuke estaba fija en la suya mientras subía a la cama después de ella. —¿Me necesitas dentro de ti, o necesitas mi boca? ¿Qué es lo que más necesitas?

—Ambos, —ella susurró.