Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la trama y situaciones es completamente mía. Si ves esta u otra historia de mi autoria en otro lugar fuera de Fan Fiction, debes denunciar. NO AL PLAGIO =)


Dame Una Razón para Perdonarte

Canción dedicada al Capitulo: Just Give Me a Reason – Pink y Nate Ruess

A veces no sabes cómo sentirte y otras simplemente dejas que el tiempo pase, y que milagrosamente todo vuelva al momento exacto en que tu vida estaba bien. Justamente esa es mi situación. No tenía ánimos para hacer más con mi vida, simplemente deseaba que todo volviera a aquella tarde en que mi vida se arruinó. Tal vez actuaría diferente o habría pensado de otra forma, pero no; el tiempo transcurría lenta y tortuosamente. Recordándome que los errores que cometes tienen sus consecuencias.

Estábamos a mediados de Junio y se acercaba peligrosamente mi cumpleaños; sería la primera vez en mucho tiempo que lo pasaría completamente solo. Siempre estuve rodeado de mi familia y de Bella, pero ahora que no estaban a mi lado ¿qué mierda iba a celebrar?

―Por favor Edward, escúchame te lo suplico―. E igual que desde hace media hora, volví a contestarle con la misma respuesta.

―No.

―Por favor, hermano, escúchame solo unos minutos, y después puedes dejar de hablarme si quieres―. Su mirada era suplicante y se veía realmente angustiada. Parecía sufrir.

Hacía una media hora que había llegado mi hermana a mi departamento, suplicando que la escuchara, jurando que lo que estaba por decirme cambiaria muchas cosas y que tal vez después de su confesión, la odiara. No lo creía posible, simplemente quería hundirme en mis pensamientos. No quería a nadie tratando de salvarme de mí mismo cuando yo no quería ser salvado.

Era mi hermana, la amaba tanto como a mis padres, pero no tenía cabeza para nada en ese momento; aun así decidí que si escuchándola podía hacer que se fuera, entonces lo haría. No creí que lo que quería decirme fuera tan malo como para odiarla, pero tuve un mal presentimiento de esa conversación.

―Te adoro Alice, y te dejaré hablar… solo si después prometes dejarme solo.

Ella asintió y sus ojos se aguaron. Me dolía verla así.

―Lo prometo ―tomó una respiración profunda y clavó su mirada en la alfombra, rehuyendo mi mirada―. Antes que nada, lo lamento mucho, pero debes sabes que me sentía celosa y molesta.

¿Qué rayos?

―Un día antes de que tú y Bella pelearan, nos vimos en el Centro Comercial. Ella estaba feliz y nerviosa… y también asustada. Eso me preocupó un poco, pero luego ella me dijo que tenía algo importante que decirte, solo que no sabía cómo reaccionarías. Así que me pidió ayuda. Quería hacer algo especial y hacía unas horas que se había enterado.

Allie por favor―sentí una fuerte opresión en el pecho. Ella asintió a mi suplica y continuó.

―Me mostró un sobre que tenía los resultados de una... de una prueba de embarazo. Edward, Bella estaba esperando un hijo tuyo —susurró, apenas con un hilo de voz—. Me emocioné tanto que comencé a planear una cena romántica y un montón de cosas para que ella te diera la noticia, pero luego me dijo que estaba exagerando y que prefería hacer algo íntimo antes de que llegaras a casa al otro día. Yo…

No podía articular palabra, sabía que era una noticia que revolucionaba mi mundo, estaba seguro que debería reaccionar de alguna forma pero simplemente no pude decir nada. Era algo que me correspondía saber y que mi propia hermana me negó. Aun así, estaba mudo y lívido, las palabras de mi hermana entraban a mis oídos pero mi cerebro apenas las procesaba.

―Cuando te fuiste a esa reunión importante a Los Ángeles, luego de lo que pasó eso con Bella, yo fui a su viejo departamento y ella estaba allí. Se veía tan rota y sola ¡le dolía lo que le habías hecho! Pero yo intentaba salvarte porque sabía que lo habías hecho por una razón, sin embargo… cuando volviste te dije que ella no quería verte, y es cierto, pero aun así yo siempre iba a verla.

―Esto no puede ser cierto —dije, incrédulo— ¡Un hijo mío! ¡Bella tiene un hijo de los dos! ¿Por qué, Alice? ¿Por qué no me lo dijiste?

―Lo siento, hermanito, de verdad que sí, pero luego Bella se fue y… sé que no debo pero odio que Bella no se haya contactado, que no me hubiera dicho nada. Y quería decírtelo, pero pensé que la encontraría antes y la haría regresar, sin embargo, pasaron los meses y nunca pude dar con ella. Y desde hace un mes decidí decírtelo pero no me escuchabas ¡y te fuiste! No te vi por días, de verdad que lo siento Ed, perdóname, yo solo…

― ¡Cállate de una maldita vez! —Grité— Y dime ¿cuál es la verdadera razón, de no decirme nada sobre mi hijo? ¡Y quiero la verdad!

Saltó en su asiento y me vio directo a los ojos, estaba asustada de mi reacción. Bien, porque realmente tenía que estarlo.

―Hay más —se apresuró a decir—, yo…lo siento. Mientras visitaba a Bella, apareció Ángela, no sé cómo supo dónde vivía Bella, pero estaba segura de que iba para asegurarse de que Bella estaba embarazada y de que su matrimonio no existía. Estaba asustada por lo que pudiera hacerme, y en algún momento supe que se fue y luego hui. Al día siguiente supe que Bella se había marchado.

―Antes de que pierda la poca paciencia que me queda —gruñí, mi voz silbó a través de mis dientes—, dime de una maldita vez por qué no me dijiste nada ―la ira, el dolor y la tristeza bullían en mi interior. No comprendía por qué me había ocultado el hecho de que era padre.

―Lo lamento, Ed, de verdad lo siento. En algún momento creí que Bella estaba con sus padres y de verdad te quería decir, pero sentí tanto dolor. Pensé en que la vida es realmente injusta, Bella iba a ver crecer a su hijo mientras que yo no lo haría y estaba tan…

― ¿Me estás diciendo que esperaste ocho meses para decirme que Bella esperaba un hijo mío sólo porque sientes envidia? ¡Eres su amiga desde la secundaria! ¿Solo por envidia me has negado conocer a mi hijo?

― ¡No sabía qué hacer en ese momento! Durante el tiempo que Bella se quedó, no te dije nada de ella o el bebé por temor a que ella se fuera; hasta que no supe más de ella. En ese momento sí que me decepcioné de ella, y estando sola, odié el hecho de que ella pudiera tener un hijo y yo no ¡¿Por qué ella sí?!

―No te reconozco, Alice, de verdad que no. Nunca imagine que tú, de entre todas las personas que amo, me hicieras algo así simplemente porque la vida fue injusta contigo, negándote la posibilidad de ver a tu hijo, pero no tienes el derecho de quitarme esa posibilidad a mí, así que vete ahora mismo.

―Ed…

―Vete antes de que diga algo de lo que pueda arrepentirme.

―Lo lamento.

―No es suficiente ―repitió. Sus ojos mostraban un profundo dolor, pero no era suficiente para perdonarla… y no sabía si algún día sería suficiente.

...

¿Cómo procesar todo lo que estaba sucediendo en mi vida? Era, sin duda, algo imposible de hacer. Tenía un hijo, a miles de kilómetros de aquí, pero era mío a fin de cuentas… mío y de Bella, de aquella mujer que aun amaba. ¿Cómo procesar el hecho de que mi propia hermana sabía de su existencia y nunca me dijo porque sentía celos y envidia? Bella me había dejado por haberla herido profunda e irreparablemente, y llevaba un hijo mío en su vientre. La encontré con otro hombre, al principio pensé que ella estaría mejor teniendo a alguien que la amara, sin dañarla, y que aunque me doliera, había formado su propia familia. Y pensar que aquella criatura en sus brazos, era de mi propia sangre. Un trocito de los dos.

¿Por qué no se me ocurrió pensar en aquel momento que ese hijo no podía ser de ese hombre? Habían pasado muy pocos meses para que ella hubiera conseguido a alguien y haber quedado embarazada. Ella no era de ese tipo de mujer, ¿pero a quien engaño? Cualquier cosa pudo haber sucedido, y tal vez mi Bella no lo planeó. Pero, dejando a un lado todos los escenarios locos, de mi mente, sabía que ese bebé era mío. Por Dios santo, tenía un hijo y estaba aquí, sentado sobre mi sofá, desesperado por entender la situación, cuando podía estar en buscando respuestas de la fuente principal.

Lo que pasaba por mi mente era, sin duda, descabellado. Era estúpido pensar siquiera que ella podía querer verme. No después de todo lo que habrá sufrido por mi culpa, si a eso le agregamos que ha tenido que recurrir a los brazos de otro para salir adelante. Mi dulce Bella sin duda es fuerte; tuvo a mi hijo en su vientre y ha cuidado de él como yo no lo hice, así que si me presentara en su puerta pidiendo explicaciones, no sería lo más adecuado. No tenía ni pies ni cabeza, pero a pesar de la locura que eso significaba, no sabía que más hacer. Después de todo era mi hijo de quien hablaba, independientemente de mi situación con Bella, tenía un hijo por el que debía luchar.

Mi móvil estaba en mis manos, y a pesar de que quería reservar un vuelo lo antes posible, no sabía que haría una vez que estuviera frente a ella ¡Ni siquiera sabía si podría verla a los ojos y pedirle explicaciones! Aunque la verdad era que me arrastraría pidiendo perdón, pidiendo poder conocer a mi hijo.

― ¿Hola?

―Jacob, necesito hablar contigo.

―Yo estoy bien gracias y ¿tú? —contestó sardónico.

―Necesito que vengas a mi departamento. Ahora.

―Seguro.

Esperé por lo que parecieron horas. Necesitaba a alguien con quien charlar, un amigo y Jacob era en quien más confiaba. La persona que sabía todo; siempre me apoyó pero también en su momento me supo dar una buena golpiza por dañar a mi mujer. Era un gran amigo, sin duda. Unos toques en la puerta fue todo lo que necesité para saltar de mi asiento y abrir en menos de un pestañeo.

―Traigo unas cervezas y toda mi atención ―dijo, desde el umbral de la puerta.

Me hice a un lado para dejarlo pasar. Él se sentó en un sillón y hice lo mismo al lado de él.

―No sé ni cómo vas a tomarte esto, pero debía contárselo a alguien porque puede que cometa una estupidez —confesé.

―Aquí estoy.

―Hace unas horas hablé con Alice, ya sabes, no quería hablar con nadie pero es mi hermana. Pero… ahora no sé qué hacer, ni cómo procesar todo lo que me dijo.

― ¿Qué fue lo que paso, Edward? —preguntó, poniéndose serio.

―Mira, creo que fue un verdadero error haberte llamado —comencé a arrepentirme, pensando que Jacob tal vez no era la mejor persona—, lamento haberte hecho venir, pero es mejor que…

― ¿Qué estupidez estas diciendo? Si me llamaste es porque me necesitas, y créeme que no me iré hasta que me digas todo lo que te dijo Alice. Habla ―realmente no se iría. Suspiré, hastiado de todo.

―Desde hace varios días Alice me ha estado llamando, intentaba hablar conmigo, pero ya ves…

―Dime de una maldita vez qué rayos te dijo. Los rodeos no son lo tuyo —su paciencia se estaba agotando. Y, realmente, la mía también.

―Sí, ciertamente no son lo mío. Mi hermana estuvo embarazada cuando viajó a Paris y sufrió un aborto por culpa de Ángela. La cosa es que ella fue una perra hipócrita que dijo que yo no sabía lo que era perder un hijo y es como si me hiciera pagar por su dolor.

― ¿Qué mierda estas diciendo? ¿Alice estuvo embarazada?

―Cuando Bella y yo nos separamos, estoy seguro de que ella me iba a decir que estaba embarazada, pero yo nunca lo supe… todo porque mi propia hermana no me lo dijo.

―Espera, ¿Bella también? —estaba tan sorprendido como yo lo había estado en su momento. Aun así se obligó a continuar, tratando de entenderlo todo— Mira se absolutamente todo sobre el chantaje que te hizo Tanya, pero pensé que ya lo habías arreglado y que habías buscado a Bella todo este tiempo, pero esto que me dices es absurdo. ¿Por qué Alice no te diría algo como eso?

―La he buscado y cuando la encontré… ella tenía un bebé en sus brazos y estaba con un hombre ¿Qué crees que pensé? Ella logró crear su propia familia… sin mí.

―Espera, ¿no pensaste ni por un minuto que ese niño podría ser tuyo? Han pasado unos cuantos meses, no podría estar con otro hombre y tener un hijo en un parpadeo. Es imposible.

―En aquel momento solo pensé que era feliz y que no me necesitaba; en ese instante mi mente estaba en blanco. Nuca pensé que esto podía suceder. Estaba demasiado dolido.

―Alice debió sufrir demasiado por perder a su bebé, pero no debió ocultarte esa información. Puede que suene mal, pero tu hermana es hipócrita al mostrarse dolida por la ida de Bella y luego hacer esto.

―Sí, fue muy hipócrita. Ella estaba conmigo buscando a Bella, parecía realmente preocupada y pensé que sentía mi dolor, pero solo quería que yo sufriera. Su patética excusa fue que sintió envidia de Bella y que nunca supo cómo decirme lo del embarazo.

―Tal vez todo aquello se le fue de las manos, no creo que sea fácil olvidarse de un hijo, y simplemente ella tuvo miedo de decirte. No lo acepto, de todos modos, y me sentiría impotente y decepcionado en tu situación.

―Es exactamente como me siento, o tal vez mucho peor. Es mi hermana y no puedo odiarla, pero será difícil perdonarla algún día. Sé que en parte es mi culpa toda esta situación, pero es mi hijo. No puedo simplemente dejarlo pasar.

― ¿Alice ya presentó cargos contra Ángela? Quiero decir, ella fue la culpable del aborto.

―Se lo dije en aquel momento, pero no tiene pruebas, solo la certeza de que la amenazó y luego de eso se encontraba en un hospital mientras le decían que su bebé ya no estaba. Al parecer unos hombres la golpearon, los metieron a la cárcel por la golpiza que le dieron a Alice, pero nunca delataron a Ángela, y no había pruebas.

― ¿La ayudaste?

―Sí. Contacté abogados, pero nunca pude estar al pendiente porque estaba buscando a Bella y cuando la encontré, me sumergí en mi propia miseria. Y no supe que hizo Alice al respecto.

―Exacto, nunca mostraste verdadero interés por algo tan grave, es tu hermana y tu pensabas únicamente en tu dolor. ¿No crees que en cierto modo tenga sentido su resentimiento?

― ¿Estas de su lado? ¿Crees que estuvo bien lo que hizo? —contesté, arqueando una ceja ¡Eso no podía ser posible! — Es mi hijo y ella me negó conocerlo, perdona si no pienso en su perdida —terminé, sarcásticamente.

―No estoy de acuerdo con lo que hizo Alice, pero piensa por un momento en que tú puedes conocer a tu hijo, debes luchar pero podrás estar en su vida, sin embargo tu hermana nunca podrá conocer a ese hijo que perdió. No es justificable pero si entendible, de cierta manera.

―Puede que sea cierto lo que dices Jake, pero aun así, en este momento solo la rabia y el dolor me consumen. Cuando sepa lidiar con todo eso, pensaré un poco más sobre ello. Además están mis padres, ellos estarán ahí para ella en este momento.

―Ya he dicho todo lo que podría decir, soy tu amigo y siempre voy a apoyarte, pero las cosas ya han ido demasiado lejos.

―Lo sé, ese es el problema, no sé cómo llegar donde Bella y decirle que lo lamento y que quiero formar parte de la vida de mi hijo. ¿Algún consejo?

―Te puedo decir como ligar con una chica o ser lo bastante cursi para decir todo lo que he dicho, pero como recuperar a alguien que ha sufrido por tu culpa… —dudó un momento y finalmente dijo—: no es mi campo amigo.

―Vive en Londres, con su hijo y ese tipo. Si llego allí así nada más, me echará sin ningún reparo, no permitirá que vea a mi hijo —gemí—. No sé qué hacer Jake.

―Hermano, es bastante obvio que no lo sabrás hasta que lo compruebes. No te voy a negar que ella vaya a estar enfadada ¡Y con toda la razón! Pero si no lo intentas no serás parte de la vida de tu hijo.

―Sí, supongo que tienes razón.

―A todas estas, es impresionante todo lo que te ha pasado en estos últimos meses, si yo estuviera en tus zapatos seguramente ya estaría en un manicomio. El lado positivo es que aún puedes seguir luchando, y debes seguir haciéndolo.

―Se supone que con eso debo sentirme mejor ¿cierto? —una media sonrisa se dibujó en mi rostro.

―Básicamente, pero lo que quiero decir es que ella y ese niño son tu felicidad, y debes luchar por ellos, no quedarte aquí sentado contándome tus penas. No dejes que otro te quite esa felicidad.

―En serio te has vuelto cursi —lo molesté—, pero tienes toda la razón. Bella es mi felicidad, y ahora tenemos un hijo. Me va a costar, pero voy a luchar por ellos.

― ¡Así se habla! —Dijo, animado y sonriente— Ahora creo que es hora de irme, hablaré con tus padres y veré cómo está tu hermana. Tal vez Jasper sepa llegar a ella.

―Gracias, Jake. Te debo una.

Me levanté a la par que mi amigo. Ahora estaba completamente seguro de que él ayudaría a mi hermana como yo no podía hacerlo.

Luego de que Jacob se fuera reservé un vuelo a Londres, y comencé a empacar una pequeña maleta. No estaba muy seguro de cuanto tiempo me quedaría, pero trataba de no me hacerme muchas ilusiones. Mi vuelo salía en cinco horas así que mientras esperaba dejé que mi mente vagara por viejos recuerdos felices que había tenido con ella. Recuerdos que me daban esperanza.

Una vez en el avión me permití hacer un plan. Debía pensar bien que iba a decirle a Bella porque no podía llegar así nada más. La cuestión era ¿qué podía decirle que hiciera sonar la situación un poco mejor de la que en realidad era?

Pronto supe que lo único que podía hacer era hablar con la verdad, pedirle que me escuchara y decirle todo lo que debí decirle desde un principio, sin verdades a medias. Solo así, tal vez, podría ser parte de la vida de mi hijo y de Bella.

Una vez que el avión aterrizo, llevé mis maletas al hotel en el que iba a quedarme. Era bastante tarde así que pensé en descansar un poco antes de que empezara el día.

….

Nunca las escaleras de un edificio me habían parecido tan largas y agotadoras. Me encontraba subiendo las escaleras del edificio en el que vivía Bella; el ascensor estaba descompuesto por lo que tenía que subir una infinidad de escalones, lo que me hizo sentir sumamente fatigado cuando finalmente llegué al piso correcto. Estaba agitado y un tanto sudoroso, pero estaba seguro que era más por los nervios de volverla a ver que por el hecho de haber subido unos cuantos escalones.

Llegué nuevamente a aquel pasillo donde la vi después de tantos meses. Ese día llevaba todo un discurso ensayado, pero hoy mi mente esta en blanco. Tras un suspiro, tomé valor y golpeé tres veces en la puerta y esperé. Iba a golpear una vez más, pero la puerta se abrió rápidamente, dejándome ver a un tipo musculoso y alto.

― ¿Si?

―Disculpe, ¿se encuentra Bella Swan?

―Sí, pero está un poco ocupada ¿Quién es usted? ―preguntó, arqueando una ceja inquisitiva.

¿Era una señal o un mal presagio? Decidí arriesgarme.

― Soy Ed…

―Emmet —un grito dentro del departamento me interrumpió— ¿Quién es?

― ¡Bella, es alguien que te busca! —contestó el tipo frente a mí, inclinando ligeramente la cabeza hacia atrás— Es un amigo, supongo.

― ¡Voy en un minuto, entretenlo, de seguro es algún cliente de la tienda! —contestó.

―Si eres cliente de mi Rose, tendrás lo mejor en vestimenta —declaró, dejándome pasar—. Ven y siéntate.

Yo no sabía realmente si sentarme era una opción, pero opté por actuar lo más normal posible.

―Aquí estoy, ¿usted es? ―. En aquel momento me levanté y al verla entrar mi mundo sufrió una fuerte sacudida. Todos los recuerdos volvieron atropelladamente a mí.

Estaba tan hermosa como antes, incluso más. Y sus curvas eran más pronunciadas, sus labios, su rostro, toda ella era un enorme monumento a la belleza.

― ¿Edward? —preguntó, un tanto asombrada.

―Hola, Bella―su rostro era una mueca de incredulidad, que después se transformó en una de horror. Miro rápidamente toda la habitación, como si buscase algo, y luego me miró de nuevo. Ahora sus facciones mostraban el auténtico dolor que ella sentía en su interior.

― ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste? ¿A qué vienes? —me taladró con preguntas.

―Tranquila, yo estaba…

― ¿Tranquila? ¿En serio me pides eso? —Me interrumpió— ¿Después de nueve meses de no mover ni un dedo para buscarme, vienes ahora a decirme que me quede tranquila? ¿Ahora que estoy reponiéndome de todo el daño que me has hecho pretendes venir como si nada hubiera pasado y pedirme que me tranquilice? ¿En serio, Edward? Pues ¿sabes qué? ¡Vete al infierno!

―Lamento haber venido de esta forma, pero no encontré otra manera. Si te hubiera interceptado en la calle o tu teléfono, simplemente hubieras huido y eso es lo último que quiero. No ahora. Por favor, sólo escúchame.

Ella estaba temblando, parecía a punto de derrumbarse. No quería que sufriera algún colapso por culpa de mi repentina visita. Intenté acercarme, pero aquel hombre la rodeó con sus brazos y me dio una mirada fría. Me di cuenta que no era el mismo que vi con Bella la última vez.

―No tienes idea de lo que hubiera hecho, ¡y tampoco sabes lo que puedo hacer ahora! No tienes una maldita idea y es mejor que te largues ahora de mi casa ―se soltó de aquel tipo y abrió la puerta con un ademan bastante obvio.

―No —me negué a irme. Mi objetivo era claro: debía luchar por mi hijo… y por ella—. Tenía pensando darte un poco de tiempo mientras solucionaba mi situación y para que tú estuvieras más calmada para escucharme, pero no te encontraba. Sin embargo, me he enterado de la verdad que tú también me ocultaste.

― ¿De qué hablas? ¿Por qué has venido Edward? —Parecía asustada.

―Quiero hablar sobre nuestro hijo —hice énfasis en "nuestro".

Su rostro fue uno de completo terror, estaba asustada y los temblores de su cuerpo se hicieron más evidentes. Me estaba preocupando, no quería hacerle daño.

― ¿Quién te lo dijo? —Gritó, luego se tranquilizó y con lágrimas en los ojos comenzó a suplicar— Por pavor, no. Es mi bebé. No, por favor no.

Su cuerpo finalmente colapsó, pero alcancé a sostenerla. Toda ella temblaba violentamente y los sollozos eran desgarradores. Comenzó a golpear mi pecho, suplicando y rogando.

Me dolía ver su sufrimiento porque ella era quien menos merecía pasar por tanto dolor. Sin darme cuenta yo también estaba derramando lágrimas. Era un encuentro cargado de mucho sufrimiento.

―Lo lamento, de verdad lo hago, Bella. Por favor, no llores. Me duele verte así —supliqué.

―Sólo no te lo lleves, te lo suplico, sé que eres su padre y que hice mal en ocultártelo pero no tenía otra opción y he luchado tanto por él.

―No, Bella ¿De qué hablas? No pretendo quiero quitarte al niño, solo quiero que hablemos sobre él.

―Thomas.

― ¿Qué?

―Se llama Thomas, no él.

―Oh si, lo siento, yo solo…

―Es raro, ¿verdad? Volver a vernos en estas circunstancias ¿alguna vez lo pensaste?

―Es raro, pero nunca quise que las cosas fueran así. Quiero que hablemos, Bella, primero digámonos todo y luego tomemos decisiones… por favor.

―Si aún estoy entera, es porque no he asimilado todo, pero voy a explotar en cualquier momento ―contaba con ello.

Se abrazaba a sí misma y parecía tan pequeña. Cerró la puerta y me invitó silenciosamente a la sala, aquel hombre nos miraba cauteloso y se acercó a Bella, pero ella lo miró y le pidió que nos dejara solos, que ella arreglaría todo. Aquel tipo, que supe se llamaba Emmet, pregunto quién era yo y ella simplemente contestó que era su pasado. Me dolió aquel tono frío y dolido que uso ella para referirse a mí.

―Habla ―murmuró cuando estuvimos solos.

Ella se sentó, mientras rehuía mi mirada. Esto parecía una mala película, todo ha pasado tan rápido y de una manera tan extraña; un momento estaba devanándome el cerebro para pensar qué hacer con lo que sabía y ahora me encontraba frente a Bella, después de meses sin vernos. Ahora me veía a mí mismo, sentándome en aquel mullido sofá mientras empezaba a relatar mi versión de la historia, o por lo menos el cómo llegue hasta ahí.

En ocasiones Bella me miraba sombríamente con dolor y resignación. Sus contestaciones eran monosilábicas, pero no volvió a llorar en ningún momento. Pronto nos vimos envueltos en un silencio tenso y melancólico, era como sentir la pena y la incertidumbre del otro. Al cabo de unos minutos fue Bella quien rompió aquel silencio diciendo cómo se enteró de que estaba embarazada y que el día en que arruiné todo era cuando ella pensaba decírmelo. No sólo dañé a la mujer que más amaba, sino que la orillé a tomar esa decisión, tratando de proteger a nuestro hijo. Me dijo como llegó aquí y como conoció a Rosalie, la novia del hombre que estaba aquí, y lo mucho que ellos y su familia la han apoyado en todo este tiempo. Se sorprendió al saber que Alice me había ocultado lo de su embarazo ya que ella creyó que la buscaría mucho antes, cuando mi hermana me lo dijera, no quería decirle aun el porqué de eso, aunque eventualmente tendría que hacerlo.

Bella se levantó ofreciéndome un té, acepte más porque ella lo necesitaba de lo que lo hacía yo en aquel momento. Cuando volvió con dos tazas, me dio una y ella se volvió a sentar con otra taza entre sus manos. Me indicó que siguiera, así que lo hice; sintiendo que contaba un secreto guardado en el fondo de mi memoria, le conté sobre el chantaje de Tanya y su cercanía con Ángela, también el motivo del mismo, así como lo que tuve que hacer para que ella no revelara nada y dañara a mi madre y a mi familia. Pero lo único que dijo Bella fue que entendía, pero que no debía ser mi prioridad ni ese ni en ningún momento, a lo que le di la razón. Sólo ahora entendía esa cruda verdad. Y me sorprendía, como también me dolía la frialdad con la que estábamos hablando, no había llanto, ni gritos, tampoco miradas de odio, solo una profunda pena y un sentimiento agrio, como aquel que pierde algo y no sabe si lo recuperara alguna vez.

Le conté también sobre mi visita hacía un mes, y el porqué me fui sin ella enterarse de mi presencia, le dije que no me pareció justo con ella, y que la vi tan feliz que no quise arruinar una vez más su felicidad. Justo en aquel momento alcance a ver un brillo de esperanza en sus ojos, pero fue tan breve que lo deseché como parte de mi imaginación.

Finalmente le dije a Bella sobre cómo me entere de que tenía un hijo y por qué Alice me lo había ocultado, pensé que se echaría a llorar o me preguntaría por lo sucedido, pero simplemente me miró tristemente y dijo que lo sentía. Luego de eso, volvimos a sumirnos en un tenso silencio, las tazas descansaban sobre la pequeña mesa en medio de la sala, y el reloj de pared marcaba las cinco de la tarde, habían pasado horas desde que había llegado ahí.

El sonido estruendoso de un teléfono celular sonó, rompiendo el silencio.

―Solo tengo una petición. Quiero conocer y ser parte de la vida de nuestro hijo.

―Aún es muy pronto, y debo asimilar todo lo que me has dicho. Espera un poco más, por favor. Te llamaré pronto ―sabía que no mentía, después de todo era mi hijo y por mas dolida que estuviera no podía negarme el derecho que tenía sobre Thomas.

He esperado nueve meses, podía esperar unos días más.

―Quería decir…

― ¿Que más puedes decir, que no hayas dicho ya, Edward?

―Perdóname ―me miró durante un largo momento, y luego dijo lo que en aquel momento no sabía responder.

―Dame una razón para perdonarte.


Hola a todos, lamento esta espera tan extensa, pero he estado bastante ocupada con miles de cosas y la inspiracion se me habia volado y tardo bastante en aparecer. A eso le sumamos que no tenia Beta y que la anterior simplemente me dejo botada y nunca volvi a saber de ella, ahora cuento con una nueva personita, muy especial y que ya Beteo este capitulo y me ha dado muchos animos para seguir con la historia constante. Me ha felicitado por mi redaccion y eso me ha puesto muy contenta, miles de gracias a Annabella Giovannetti, eres un amor. A todas las personitas que siguen la historia, espero comenten y dejen sus reacciones de este doloroso encuentro.

Las actualizaciones seran en lo posible semanalmente, aunque no prometo nada, pero si puedo prometer no tardar mas de lo que que ya han esperado entre capitulo. Besos Tattys ;)