Capítulo 12
La ley del más fuerte
Tras el rescate del imperio de Cristal, Twilight se fue recuperando poco a poco de su súbita depresión, volviéndose más seria, confidente e incluso fuerte, tanto física como mágicamente hablando. Siguió entrenando su habilidad con la espada en compañía de Sauron, al principio lo hacían sólo en sueños, pero al poco tiempo tras el regreso la propia Twilight tomó la iniciativa y comenzó a entrenar estando despierta en el sótano de su biblioteca, materializando una espada espectral usando el anillo y bajo la supervisión constante del maia, el cual observaba con gran interés los progresos de la unicornio lavanda.
-Estás cogiendo gran soltura con la espada, eso es bueno, pronto no habrá enemigo que se te resista y podrás defenderte bien sin mi ayuda.
-Oh, vamos, te recuerdo que pude enfrentarme a Sombra sin problemas, y no tuviste que estar dándome indicaciones de ningún tipo.
-Sí, pero no me vas a comparar a ese pelele con cualquier otra amenaza similar o incluso mayor, diablos, si hasta la reina changeling dio más cancha que ese mamarracho.
-Eso es cierto…-murmuró Twilight, sorprendida.
-Pero a donde quiero llegar a parar es que realmente has aprendido a manejarte por ti misma, y eso es bueno, sobre todo para ti misma.
-Sí, lo cierto es que me siento más fuerte y segura de mí misma… gracias, Sauron, sin ti hubiera sido imposible.
Junto a esta mejora de su confidencia vino también un cambio de actitud bastante pronunciado que las demás también notaron enseguida. Ahora en las conversaciones mostraba como tal su nueva y mejorada autoestima, haciéndose notar enseguida y, al mismo tiempo, imponiéndose cada vez que hablaba, notándose sobre todo durante la crisis de la laguna espejo que la propia Pinkie desencadenó.
-¿¡Que has hecho qué?!
-¡Pensé que sería divertido, ya sabes, además, necesitaba más como yo para poder estar con todas, yo sola no podía con todo!
-¡Si serás inconsciente! ¡Ya verás tú que rápido arreglo yo esto!
Antes de que alguien más pudiera decir nada al respecto, Twilight hizo magia y reunió a todas las copias de Pinkie en un solo punto en el aire hasta hacerlas estallar como si fueran globos, dejando a las demás anonadadas.
-¡Arreglado! ¡Y no vuelvas a cometer estupideces así, Pinkie, contigo tenemos más que suficiente!
Ese comentario dolió de cierta forma a la poni rosada, la cual murmuró tristemente.
-Pero… no era mi intención… yo sólo quería…
-¡No que te veo venir! ¡Ha sido una estupidez, Pinkie, lo mires por donde lo mires, y punto!
Pinkie esbozó entonces una mueca de tristeza en su cara, ante eso Rainbow saltó enseguida al verla así de abatida.
-¡Eh, Twilight, ya basta, vale que no ha sido la idea más brillante de Pinkie, pero tampoco justifica que la trates de ese modo!
-¡Tú cállate, Rainbow, que no eres precisamente la más indicada!-exclamó Twilight con tonito.
La pegaso multicolor quiso responderla, súbitamente enfadada, pero antes de que la cosa fuera a mayores Rarity decidió intervenir.
-A ver, a ver, tranquilidad, sé que esto ha sido una locura, pero Rainbow tiene razón, querida, no seas tan dura con la pobre Pinkie, sabes que no lo hace a malas…
-Sí, puede que cometa errores, pero es nuestra amiga y la queremos… ¿por qué eres tan dura con ella? Tú antes no eras así, Twilight…-comentó entonces Fluttershy.
-Eso es cierto, dulzura, has cambiado mucho, antes no eras tan temperamental…
-¡Ya ves, y luego soy yo la echada para delante! ¡Pues anda que tú, te subes más a las barbas que yo antes!-añadió Rainbow, metiendo cizalla.
La única que no dijo nada fue Pinkie, la cual seguía igual de dolida que antes, incluso su pelo se había tornado más lacio y no tan esponjoso como de costumbre. Por su parte Twilight no supo muy bien cómo tomarse todo eso, mascullando de seguido.
-¿Que yo he cambiado? ¿Esa es vuestra excusa? ¡Pinkie necesita disciplina, nunca la ha tenido, si no fuera tan cabeza loca no nos metería cada dos por tres en problemas! ¿Os vais a atrever a negarme eso?
Esta vez nadie contestó enseguida, viendo que realmente tenía cierto punto ahí; Twilight aprovechó entonces para seguir argumentando.
-Ya, eso mismo pensaba yo. Y sobre que he cambiado ¿y qué si lo he hecho? ¿Esperabais que me quedaría siendo la misma poni tonta y retraída de siempre?
-¡Nosotros no hemos dicho nada semejante!-exclamó Applejack, molesta.
-¡Exacto, no inventes, Twilight, eso lo acabas de decir tú!-apostilló Rainbow, igual de molesta que Applejack o incluso más.
-Yo sólo dije que habías cambiado, nada más…-murmuró Fluttershy débilmente.
-No es malo cambiar, querida, pero si no es precisamente para bien, pues…
La unicornio lavanda dejó escapar un seco aspaviento, como si la cosa no fuera realmente con ella hasta que finalmente masculló.
-Muy bien, pues si queréis pensar eso adelante, me da igual, pero luego no me vengáis pidiéndome nada.
Tras eso la unicornio lavanda se marchó pisando fuerte y las demás se quedaron allí, algo molestas y, al mismo tiempo, preocupadas por la actitud de su amiga.
-¿Por qué se comporta de ese modo? No lo entiendo…-murmuró Fluttershy, esbozando una triste mirada.
-Ni tú ni nadie, dulzura… algo la pasa, eso desde luego-comentó Applejack, frunciendo el ceño.
Por su parte, y una vez sola, Twilight se dirigió a Sauron con gesto serio.
-Que he cambiado… ya, claro, menuda excusa… ¿y qué si he cambiado? ¿Acaso es malo cambiar?
-Para nada, todo el mundo cambia en mayor o menor medida, y en tu caso ha sido un cambio para bien. ¿Fuiste dura con Pinkie? Quizás, pero como tú bien dijiste lo que esa poni necesita es mano dura, la permiten demasiado.
-Desde luego, sé que no es mala poni, pero entre sus manías y payasadas a veces puede llegar a ser un tanto cargante…
-Aunque hay algo que me llama la atención, dijo que utilizó algo llamado laguna espejo ¿qué es eso?-inquirió Sauron, curioso.
-Ah, sí, es una vieja leyenda, se creía que era eso, una simple leyenda, pero…
-Me gustaría verla…
Twilight miró hacia el bosque Everfree, frunciendo el ceño y pensando en posibilidades hasta que finalmente murmuró.
-Sí, vamos a echar un vistazo, a mí también me llama la atención.
Normalmente su sentido común la hubiera detenido en seco, argumentando que entrar así sin más en el bosque Everfree no era lo más sensato, sin embargo su temor inicial y su prudencia habían sido puestos a un lado desde que empezó a entrenar, sintiéndose mucho más valiente y decidida en ese aspecto. Entró en el bosque sin apenas inmutarse y siguieron el sendero. A simple vista no podían saber la ubicación exacta de la laguna, sin embargo en ese momento Sauron murmuró.
-Si se trata de seguir un rastro más o menos reciente, el mundo espectral puede revelarte muchas cosas. Prueba a ponerte el anillo.
Sin dudar siquiera, Twilight lo sacó de su cadeneta y se lo puso en su cuerno; al punto los colores saturaron a gris oscuro y azules pálidos, viéndose el bosque con un aspecto muy distinto al usual. Al principio no vio nada, pero al poco rato una serie de numerosas huellas hicieron acto de presencia brillando con luz propia, acercándose a ellas y estudiándolas.
-Son huellas de cascos, y muy numerosas… tienen pinta de ser de los clones de Pinkie.
-Entonces deben de haber pasado por aquí, sigámoslas.
Siguieron el sendero durante unos pocos minutos hasta que las huellas giraron bruscamente a la derecha, internándose en la densidad del bosque; Twilight y Sauron las siguieron hasta llegar a una abrupta hondonada donde vio un pequeño agujero excavado en el suelo, de donde salían las pisadas.
-Debemos estar cerca…
La unicornio asomó la cabeza por el agujero, viendo entonces una profunda sima por la que se podía bajar; se quitó el anillo para poder ver mejor, alumbrando con su cuerno, y tras una corta pero intensa bajada la encontró.
En medio de una amplia caverna se encontraba la laguna, la cual parecía brillar con luz propia sus alrededores. Tanto Sauron como Twilight se acercaron a la misma, observándola atentamente.
-¿Y entonces esta agua permite replicar lo que refleja?-inquirió el maia.
-Según la leyenda, sí, y tras lo que hemos visto hoy está más que claro. Aunque lo que me choca es cómo pudo saber Pinkie la forma de usarla…
Sauron quiso decir algo al respecto, pero en ese momento oyeron un grave gruñido que resonó por toda la caverna; al darse la vuelta vieron entonces una fiera e intimidante mantícora que tenía su vista fija en ella, con pintas de querer abalanzarse sobre la unicornio. Sin embargo Twilight, lejos de amedrentarse, puso cara seria y, asiendo el anillo con su magia, volvió a materializar una espada espectral que usó para poner distancia entre ella y la mantícora.
-Lárgate-la espetó ella, con voz queda.
Sin embargo el animal, lejos de largarse, la gruñó con fuerza, tratando de darla un zarpazo, pero ella saltó hacia atrás para evitarlo. Sauron observaba la situación sin decir nada y con gesto curioso.
-¡Te he dicho que te largues! ¡No me hagas tener que matarte!-exclamó la unicornio, enfadándose.
Aun así la mantícora soltó un rugido retador, lo que terminó de enfadarla, exclamando de seguido.
-¡Tú lo has querido!
Acto seguido trató de asestarla un tajo directo, pero la mantícora latigó su cola y trató de desarmarla con ella; sin embargo, en un visto y no visto, Twilight giró la espada, logrando zafarse de su agarre, y la asestó un limpio corte que sirvió para cercenársela. La mantícora rugió con dolor, tratando de darla una dentellada, pero ella se movió a tiempo y contraatacó, dándole un tajo en el hocico. La sangre brotaba a borbotones de éste y de su cola cortada, manchando el suelo, pero Twilight apenas prestó atención a este detalle, centrada en la lucha. Furiosa con ella, la mantícora la embistió con fuerza, empujándola varios metros hacia atrás y cayendo sobre el lomo.
El animal aprovechó entonces para abalanzarse sobre ella, pero Twilight, ni corta ni perezosa, interpuso a tiempo la espada y la mantícora acabó empalada en ella, aullando con gran dolor. Más sangre brotó de la herida, cayendo entonces sobre la unicornio y manchándola en el proceso, pero ignorando el detalle flexionó entonces sus patas traseras y, con una fuerza que desconocía que tenía, lanzó hacia atrás al monstro, el cual cayó sobre su lomo al otro lado de la caverna y con la espada aún ensartada en su vientre.
Twilight se levantó y se acercó a ella, observándola cómo se debatía entre la vida y la muerte, mientras que la mantícora la miraba con una furia y un odio infinitos.
-Te dije que te largaras… pero no quisiste. Es culpa tuya por tentar a la suerte. Estúpido animal…-la espetó ella, con dureza.
En un último esfuerzo el animal trató de arañarla, pero Twilight se apartó y, usando su magia, terminó de hundir la espada en él. La mantícora aulló débilmente, retorciéndose, hasta que finalmente se detuvo por completo hasta caer muerta.
-Por fin…
Sin mayor dilación sacó de una tacada la espada de su vientre, salpicando más sangre en el proceso, y sacudiendo el filo en el aire para limpiarlo un poco. Por su parte Sauron no dijo nada, tan solo observó a la poni esbozando una pequeña sonrisa de satisfacción en su rostro.
-A ver, por dónde iba…-murmuró la yegua, haciendo desaparecer la espada.
-La forma de hacer funcionar la laguna, creo.
-Ah, sí, eso. Pinkie debe saber cómo hacerlo puesto que lo hizo, puedo intentar hablar con ella…
-¿Después de regañarla así?
-Sí, bueno, voy a tener que disculparme… aunque no lo sienta tanto, pero bueno-murmuró Twilight, con desgana.
-Eres terrible, Twilight Sparkle…-murmuró Sauron con sorna.
-Ja, y me lo dice el señor oscuro, el digno sucesor de Morgoth-añadió ella con igual sorna.
-No estás a mi nivel, lo siento.
-O igual sí…
Por un momento maia y unicornio se miraron fijamente sin decir nada durante unos breves pero intensos segundos, pero finalmente ella esbozó una tonta sonrisita, murmurando de seguido.
-Relájate, Sauron, te estoy tomando el pelo.
-Qué graciosa, al final Rainbow va a tener razón, te subes mucho a las barbas tú…
-¿Y qué si lo hago? ¿Te molesta?
-Un poco…
-Ah, pues bien…
Antes de volver a Ponyville Twilight se lavó a conciencia en un arroyo cercano, ya que había acabado bastante cubierta de sangre, y una vez que estuvo más presentable se dirigió directamente al Sugarcube Corner para hablar con la poni rosada, la cual estaba en la cocina trabajando pero a un ritmo más lento y decaído, mostrando así su estado de ánimo. Twilight suspiró, comentando de seguido.
-¿Se puede?
Pinkie se dio la vuelta y, al verla, murmuró con voz apagada.
-Ah, hola Twilight…
-¿Podemos hablar?
-Supongo…
-Mira, Pinkie, lo he estado pensando y creo que he sido demasiado dura contigo, yo…
-No, espera-la cortó entonces ella.
Twilight la miró ceñuda, al tiempo que la poni rosada volvía a hablar.
-Yo también lo he estado pensando, y… realmente fue muy tonto por mi parte hacer lo que hice. Yo sólo quería estar con vosotras y pasar más tiempo juntas, pero si no soy yo misma quien está ahí ¿qué sentido tiene haberme replicado? Realmente se me fue de los cascos, lo siento, tienes razón, fue una estupidez.
La unicornio lavanda la miró con gesto sorprendido, sin esperarse del todo una disculpa tan sentida por parte de la poni rosada, aunque aprovechó la situación para comentar.
-Me alegro de que lo veas con más perspectiva, aunque perdona si fui demasiado dura contigo, yo sólo quería que lo vieras, eso es todo.
-No, no es nada, de cierto modo sí que necesito un poco de casco duro, si te soy sincera.
Twilight esbozó una alegre sonrisa, y Pinkie la abrazó con todo el cariño que sólo ella sabía dar. Ella la devolvió el gesto rápidamente, esbozando una satisfecha sonrisa, y decidiendo aprovechar entonces para abordar el tema en cuestión.
-Aunque he de admitir que estoy asombrada de que pudieras utilizar la alguna espejo ¿cómo lo hiciste?
-Oh, fue sencillo, mi abuela conocía muy bien la leyenda y me recitaba la rima que hay que decir para que surta efecto todas las noches antes de irme a dormir-reveló ella como quien no quiere la cosa.
-¿De veras? ¿Y cómo es esa rima?
-Es muy sencilla, dice así: Y en su propio reflejo miró, anhelando a alguien cuyo reflejo compartió, y juró solemnemente no tener miedo, ante la perspectiva de ser doblemente cuerdo.
-Oh… curioso…
-¿A que sí? mi abuela conocía un montón de leyendas, y me las contaba siempre ¿no es genial?
-Sí, lo cierto es que sí…
Estuvieron hablando un ratito más hasta que finalmente la unicornio se marchó, esbozando una satisfecha sonrisita y pensando en posibilidades, muchas y muy variadas. El anillo tintineaba en su cuello al andar, brillando bajo la radiante luz del sol de Ecuestria.
Las siguientes semanas fueron pasando anodinamente, aunque un buen día sucedió algo que rompió con la monotonía de su existencia; mientras practicaba su magia, potenciada notoriamente gracias a la influencia del anillo, permitiéndola acceder a hechizos más avanzados, su sesión se vio abruptamente interrumpida por Rainbow, la cual entró por una ventana como un elefante en una cacharrería.
-¡Twilight, tenemos una emergencia!
-¿Qué pasa, Rainbow? Estoy ocupada…-masculló la aludida, molesta por la interrupción.
-¡Deja estar tus cosas de cerebrito y ven ahora mismo a la plaza, no te vas a creer quién ha venido!
Extrañada por el comentario acompañó a Rainbow hasta la plaza, donde alguien encapuchado no dejaba de disparar hechizos por doquier dañando el mobiliario urbano y humillando a los ponis más cercanos. Al ver esto Twilight esbozó un gesto molesto y exclamó.
-¡Eh, tú, ya basta!
Al oír la voz la figura encapuchada se detuvo, murmurando de seguido.
-Vaya, vaya, vaya, pero si es… Twilight Sparkle.
Nada más decirlo reveló entonces quién era, sorprendiendo a todos por igual.
-¿Trixie? ¿Qué estás haciendo aquí?-inquirió ella, extrañada.
-¿Quién es esa?-quiso saber Sauron, apareciendo de seguido.
-Una mamarracha arrogante que se cree grande y poderosa cuando en realidad es una mindundi cualquiera. La puse en su lugar hace tiempo ¿a qué habrá venido?
-¿A ti que te parece? ¡La gran y poderosa Trixie ha venido para vengarse por lo que la hiciste! ¡La humillaste y pusiste en evidencia delante de todos, y desde entonces no ha podido despegar allá donde iba! ¡Pero ahora todo es distinto! ¡Ahora la gran y poderosa Trixie es realmente grande y poderosa, y te lo va a demostrar aquí y ahora! ¡Te reto a un duelo!
Ante eso Twilight esbozó una burlona sonrisita, queriendo contestarla de seguido, pero ante de que pudiera contestar Sauron la detuvo.
-Espera un momento, hay algo extraño en esa poni.
-¿El qué? Siempre es así de molesta y presuntuosa realmente, no hay ninguna diferencia…
-Sí, bueno, esa tercera persona es insoportable, ni siquiera yo soy así de arrogante, pero yo me refiero a su poder ¿no notas algo raro en ella?
Las palabras de Sauron la dieron qué pensar, observándola entonces un poco mejor; salvo su capa nada había cambiado en ella realmente, sin embargo vio algo en su cuello que la llamó poderosamente la atención. Parecía ser una especie de colgante con una forma extraña que apenas alcanzaba a distinguir, a simple vista parecía ser un simple abalorio, sin embargo podía notar algo siniestro en su forma, como si tuviera conciencia propia. Incluso el anillo en su cuello se sacudió, como si presintiera algo.
-¿Qué es eso que lleva puesto?
-No lo sé, pero dudo mucho que sea algo bueno…
En ese momento Trixie exclamó, perdiendo la paciencia.
-¡Responde a la gran y poderosa Trixie, Twilight Sparkle! ¿Aceptas mi duelo o quizás soy demasiado para ti?
Esta vez la aludida se lo pensó dos veces antes de aceptar; no sabía muy bien qué era lo que llevaba consigo, pero ella también llevaba algo poderoso, por lo que no dudaría en usarlo si las cosas se ponían feas. Ni corta ni perezosa finalmente anunció.
-¡Está bien, Trixie, acepto tu reto!
-¡Con una condición!-anunció entonces ella.
El ceño de Twilight se arrugó, al tiempo que Trixie anunciaba.
-¡Si ganas tú, la gran y poderosa Trixie se marchará para no volver nunca más! ¡Pero si la gran y poderosa Trixie gana, serás tú la que se marche para no volver más!
Las demás se mostraron escandalizadas por esa condición, sin embargo Twilight no se amilanó.
-¡Muy bien, lo que tú digas!
-¡No, Twilight, eso es ruin, no la permitas algo semejante!-exclamó Rarity.
-¡Es una condición injusta, no merece la pena arriesgarse!-añadió Applejack.
-Sí, pero la única diferencia es que no me voy a arriesgar a nada. Voy a ganar esto. A toda costa-masculló la unicornio lavanda.
Esto extrañó a las demás, sin embargo Twilight se puso en guardia, esperando un movimiento por parte de Trixie; en un visto y no visto, la unicornio celeste disparó entonces un súbito rayo rojo que impactó en una carreta cercana y la mandó a volar, estando a punto de caer sobre la multitud, pero Twilight la detuvo a tiempo y la apartó. Acto seguido Trixie hizo levitar varias tartas y se las lanzó, al tiempo que ella se escudaba para que no las salpicara.
-¿Qué es esto, un número de comedia? Me esperaba otra cosa…-murmuró Sauron, visiblemente decepcionado.
-Sí, yo también… ¡eh, Trixie! ¿Eso es todo lo que tienes, trucos de magia baratos? Qué decepción…
Esa provocación caló hondo en Trixie, sus ojos centellearon de furia al tiempo que un aura rojiza los envolvía, lo que llamó la atención tanto de Sauron como de Twilight.
-¿Has visto eso?
-Sí, ese brillo no augura nada bueno, creo que proviene del colgante.
-Con toda seguridad… ve con cuidado, no sabemos a lo que nos enfrentamos.
-¿¡Trucos baratos?! ¡Lo vas a lamentar! ¡Snips, Snails, un paso al frente!
Los dos potrillos se acercaron con miedo a la unicornio celeste, la cual ni corta ni perezosa los cogió con su magia y revertió su edad a la de un potrillo recién nacido con Snips y un anciano decrépito con Snails. Twilight alzó una ceja con gesto pobre, murmurando de seguido.
-¿Un hechizo de edad? ¿En serio?
-¡¿Acaso te parece poco?! ¡Es magia avanzadísima, Trixie está segura de que serás incapaz de replicarlos!-exclamó la aludida, ofendida.
-Por favor, eso no es nada…
-¡Ya, claro, lo dices por decir, está claro que no puedes igualar a la gran y poderosa Trixie!
-Puedo y lo haré, eso y más-aseguró la unicornio lavanda, con convicción.
-¡Pura palabrería, no puedes ni…!
Sin embargo Twilight la detuvo en seco en cuanto enfocó su magia en Snips y Snails, al tiempo que asía el anillo con su magia y usándolo para potenciar sus hechizos, empezando a hacer unos cuantos a la vez. Primero los revertió a su estado original, tras eso los volvió a hacer crecer, para acto seguido cambiar algunas de sus facciones, haciendo que se vieran mucho más musculosos y atractivos de lo que realmente eran. Muchas yeguas adolescentes que veían el duelo suspiraron, encantadas, mientras que algunos sementales esbozaban envidiosas miradas. Tras eso volvieron una vez más a su estado normal y Twilight sopló hacia arriba para arreglarse un poco el flequillo. Trixie se quedó boquiabierta, incapaz de procesar lo que acababa de ver.
-No… no, no puede ser, es imposible, es… no…
-Pues va a ser que sí, he ganado, ya sabes lo que tienes que hacer-murmuró Twilight con voz queda.
Lo único que quería era volver a sus prácticas y olvidarse de todo ese penoso asunto, sin embargo Trixie no parecía estar por la labor. Al principio tan solo se quedó ahí parada, con la mirada clavada en el suelo y mascullando algo por lo bajo apenas inteligible, pero conforme avanzaba el tiempo fue cada vez aumentando más y más el volumen.
-No… no, no, no… ¡no! ¡No! ¡No! ¡Me niego! ¡Trixie no puede aceptarlo, no puede! ¡Maldita seas, Twilight Sparkle, te odiamos, te odiamos por siempre!
Ese último grito aumentó en crescendo, al tiempo que un nuevo brillo rojizo inundaba sus ojos, los cuales se volvieron completamente rojos; tanto Twilight como Sauron lo vieron, alarmándose de seguido, pero al segundo siguiente hubo entonces una súbita explosión que cogió a todo el mundo desprevenido.
Al segundo siguiente se pudo ver a una Trixie completamente cambiada, sus ojos eran completamente rojos, una mueca de furia y odio se dibujaba en su cara y su aspecto había cambiado también, viéndose mucho más oscura y amenazante. El colgante en su cuello resplandecía junto a sus ojos, dando a entender lo evidente.
-Oh, no…-masculló Twilight.
Trixie gritó, comenzando a disparar grandes rayos rojizos en todas direcciones; el tejado del ayuntamiento salió ardiendo, las fachadas de las casas más cercanas salieron dañadas y el suelo se abrió como si un volcán bajo sus patas estuviera entrando en erupción. Los ponis entraron en pánico, comenzando a correr hacia todas direcciones y huyendo de allí.
-¡Parece poseída! ¡Sea lo que sea ese colgante la está controlando!-exclamó Sauron.
-¡Sí, tenemos que quitárselo como sea! ¡Atrás todo el mundo, refugiaos!-exclamó Twilight.
-¡Déjanos ayudarte, Twilight!-anunció en ese momento Applejack.
-¡Sí, entre todas podremos con ella!-exclamó Rainbow.
-¡No, es muy peligroso, hay algo raro en todo esto, dejádmelo a mí!
-Pero…
-¡Marchaos, poned a salvo a los demás!
Ante la insistencia de la unicornio lavanda las demás se marcharon mientras que ella encaró de frente a Trixie, la cual no dejaba de lanzar rayos por doquier; al verla clavó entonces su vista en ella, aullando de seguido.
-¡Twilight Sparkle!
-¡Trixie, detente, no sabes lo que haces! ¡Quítate el colgante!
-¡Jamás! ¡Si Trixie no puede superarte, entonces te destruirá ella misma!
Nada más decirlo, y usando una magia poderosísima, hizo aparecer una enorme guadaña roja con el filo rojo y el reverso negro, con la cual la presentó batalla; sin dudar, Twilight hizo mano de una espada espectral y la desafió con ella.
-¡Vamos a tener que luchar para acercarnos a ella!
-¡Sí, no queda otra!
Trixie fue la primera en atacar, tratando de darla un rápido tajo para partirla en dos, pero Twilight fue rápida y lo bloqueó a tiempo, teniendo que volver a hacerlo al ver que volvía a cargar contra ella. Lograba bloquear a duras penas, puesto que los golpes eran tremendamente fuertes, pero la espada espectral aguantaba el tipo sin muchos problemas.
-¡Es muy agresiva, pero podemos aprovechar esto a nuestro favor! ¡En algún momento bajará la guardia!
Los siguientes tajos fueron casi seguidos, Twilight se vio obligada a hacerse un lado al ver que no podría bloquearlos todos, pero al hacerlo la guadaña se quedó clavada en el suelo, dejándola entonces desprotegida.
-¡Ahora, es tuya!
Twilight se adelantó, asestándola un golpe en el mango de la enorme arma para hacer que la soltara, y luego la propinó un súbito golpe en la cara con la empuñadura; Trixie se tambaleó, aturdida, y ella aprovechó para contraatacar con varios tajos seguidos, rasgándola la capa, propinándola varios cortes e intentando por todos los medios de quitarla el colgante, pero la fue imposible.
Entonces Trixie recuperó de nuevo su arma desclavándola del suelo y golpeando a Twilight con el alargado mango, empujándola hacia atrás para poder tenerla a tiro.
-¡No puedo acercarme a ella sin que me vea! ¡Voy a intentar algo!
Antes de que la llegara a atacar, Twilight hizo mano del anillo y se lo puso, volviéndose invisible; Trixie se detuvo en seco, gruñendo como un animal y chillando de seguido.
-¡No te escondas, Twilight Sparkle! ¡Sal y enfréntate a tu destino! ¡Trixie se encargará de ti como tuvo que haber hecho hace mucho tiempo!
Entonces, en un visto y no visto, la aludida reapareció justo delante de ella, asiendo entonces el colgante de su cuello y tirando de él para arrancárselo; pero, para sorpresa de la unicornio lavanda, comprobó entonces que resultaba prácticamente imposible arrebatárselo, como si estuviera pegado a ella como una lapa. Trixie, al ver sus intenciones, esbozó una burlona sonrisa y, usando su magia, cogió por el cuello a Twilight y comenzó a apretar. La unicornio lavanda trató de zafarse de ella, pero Trixie la sujetó bien y siguió estrangulándola, al tiempo que musitaba por lo bajo.
-¿Qué se siente, Twilight Sparkle? ¿Qué se siente al saber que arruinaste la vida a Trixie? ¿Y qué se siente ahora cuando es Trixie quien va a hacerte pagar? ¿Con tu vida?
Un escalofrío recorrió el lomo de la aludida, tratando por todos los medios de zafarse de ella, pero apretaba demasiado y empezaba a quedarse sin aire, notando cómo su vista empezaba a nublarse.
Sin embargo, en ese justo momento, una enorme maza apareció de improviso y golpeó a Trixie en un costado, obligándola a soltarla; tosiendo y boqueando, Twilight giró la cabeza y vio entonces algo que la sorprendió.
-¡¿Sauron?!
-¡Vamos, muévete, no podré mantenerme en este plano por mucho tiempo más!
El susodicho se encontraba allí, de pie, con aspecto físico y ensutado en su gigantesca armadura que le confería un aspecto de lo más intimidante y atroz, sujetando entre sus manos su enorme maza; Trixie se levantó, algo mareada, y al verlos juntos exclamó.
-¿¡Qué es eso?! ¿¡Está contigo, Twilight Sparkle?! ¡No te servirá de nada, acabaré con los dos!
-Vaya, eso sí que ha sido gracioso…-murmuró Sauron, divertido.
-Pues yo no diría tanto, no se lo he podido quitar, parece que sólo ella puede hacerlo-anunció Twilight con voz queda.
-En ese caso tendremos que obligarla.
-¿Cómo?
-Usando el anillo, domínala como la última vez con esos changeling y oblígala a quitárselo.
Antes de que Twilight dijera algo más, Trixie blandió su arma, manteniéndola alejada para que no se volviera a acercar.
-Eso si me deja antes…-murmuró Twilight, contrariada.
-No tiene caso, vamos a tener que luchar primero, quebrántala y luego domínala.
Sin mayor dilación los dos se echaron sobre ella y Trixie trató de golpearles con su arma, Sauron blandió su enorme maza para bloquearla a tiempo y luego Twilight contraatacó directamente asestándola unos cuantos tajos hacia delante mientras la hacía unas cuantas incisiones y laceraciones. La capa acabó del todo destrozada, pero el colgante siguió ahí, indemne, brillando con un poco más de fuerza. Los ojos de Trixie brillaron en consonancia, dejando escapar un alarido de furia, y se olvidó de Sauron para centrar todos sus esfuerzos en alcanzar a Twilight.
-¡Maldita seas, Twilight Sparkle, Trixie te matará aunque sea lo último que haga!-chilló la yegua como una posesa, tratando de ensartarla.
-¡Estás desquiciada, Trixie, no sabes lo que dices!-exclamó la aludida, bloqueando a tiempo.
El siguiente golpe no fue tan afortunado, logrando tumbar a la unicornio lavanda, aunque antes de que llegara a alcanzarla Sauron interpuso a tiempo su maza, deteniéndola en seco.
-¡Aparta del camino de Trixie, monstruo! ¡Es de Trixie!
-¡Agh, cállate ya, por el amor de Morgoth!
Acto seguido la asestó un fuerte golpe con su maza que la empujó hasta el otro lado de la plaza, cayendo duramente al suelo con toda la frente y parte de la cara ensangrentada. El maia quiso seguir, pero en ese momento reculó y masculló.
-¡Agh, no puedo aguantar más en este plano, el resto depende de ti!
Y. tras eso, Sauron desapareció, dejando a Twilight sola, quien se reincorporó rápidamente y alzó su espada; Trixie la imitó y preparó su guadaña, esperando un movimiento por parte de su rival. Al segundo siguiente las dos cargaron la una contra la otra, encontrándose en el medio de la plaza y chocando sus armas con todas sus fuerzas. Varias chispas saltaron de los filos mientras las dos comenzaron a hacer fuerza, los ojos rojos de Trixie se la salían de las órbitas mientras que Twilight apretaba los dientes con todas sus fuerzas. Parecían estar muy parejas en cuanto a fuerza se refería pero, en un visto y no visto, Twilight concentró magia en un casco y, sin que la viera, asestó a Trixie un rápido golpe con él que la dejó momentáneamente paralizada. Acto seguido Twilight giró su espada, obligándola a bajar el filo, y con un rápido movimiento de su magia la desarmó, para luego comenzar a darla repetidos y continuos golpes y cortes con el filo y la punta de su espada, rematándolo entonces con un seco y rápido toque en el cuerno con la empuñadura, resquebrajándose en el proceso. Trixie gritó, tambaleándose hacia atrás y mostrándose vulnerable, fue entonces cuando oyó la voz de Sauron exclamar.
-¡Está quebrantada, ahora, es tuya!
Moviéndose como una gacela, Twilight se acercó a Trixie y, usando el poder del anillo, posó un casco en su cara y musitó.
-¡Súfreme!
La miró a los ojos y un brillo rojizo no tan intenso como el de Trixie se reflejó en los suyos; Twilight, sintiéndose totalmente en control sobre ella y sus emociones, musitó.
-¡Quítate el colgante, ahora!
Sin embargo, y para su sorpresa, Trixie musitó.
-No… Trixie no quiere…
En ese momento Sauron masculló.
-¡Trata de resistirse, ese colgante es más fuerte de lo que parece, incide, rápido!
-¡Me da igual que no quieras, quítatelo, ahora!
-No… no…
Ante esa tesitura Twilight se vio obligada a tomar cartas en el asunto, mascullando rápidamente.
-¡Si no te lo quitas por tu cuenta tendré que matarte, te volaré la cabeza! ¡Elige, vivir o morir!
Trixie parecía estar en una encrucijada, musitando de seguido.
-Es mentira… no puedes matar a Trixie…
-¡Puedo y lo haré, ahora mismo soy más poderosa de tú y que mil unicornios juntos, incluso más poderosa que Luna y Celestia combinadas, así que si deseas seguir viviendo quítate eso ya!-musitó Twilight, cansada de esa situación.
La unicornio celeste dejó escapar un gruñido gutural, susurrando de seguido.
-No…no es posible…
-¡Nada es imposible para el poder del señor oscuro! ¡Ash nazg durbatulûk!-musitó Twilight, cogiendo a Trixie con los dos cascos.
El anillo brilló con tal intensidad que las inscripciones en su canto volvieron a ser visibles, al tiempo que los ojos de Twilight brillaban con el doble de intensidad; sus cascos dejaron marca en las mejillas de Trixie, como si se las estuviera quemando, y la yegua chilló con dolor. Finalmente, y con algo de reticencia, Trixie se llevó una pata al colgante y se lo quitó, al hacerlo el aura oscura que la recubría se levantó y la yegua se derrumbó en el suelo exhausta. Twilight lo dejó a un lado con su magia y también se dejó caer al suelo, igual de cansada que ella o incluso más.
Al cabo de unos pocos minutos Trixie se reincorporó, mirando a Twilight con un miedo profundo y musitando con un hilillo de voz.
-Sparkle… ¿Quién… qué eres?
La aludida clavó sus ojos en ella con tal gesto que Trixie fue incapaz de sostenérselo, bajando la mirada aterrada. En ese momento Sauron reapareció reflejado desde el mundo espectral con su aspecto original, anunciando de seguido.
-Me temo que ha sido expuesta demasiado tiempo al poder del anillo.
Trixie dio un bote al oír esa voz, viendo a Sauron y exclamando de seguido.
-¡Ah, un fantasma!
-¿¡Puedes verlo?!-masculló Twilight, preocupada.
-Ahora sí, como he dicho la exposición directa y prolongada al poder del anillo ha provocado esta situación, tuviste que emplear gran parte de su poder para dominarla y doblegar a ese extraño colgante, y debido a esto ahora ella puede verme al ser imbuida por gran parte de ese poder.
La explicación hizo comprender rápidamente a Twilight que ahora Trixie era un peligro, ya que podía desvelar su secreto; por lo que, rápidamente, decidió. En un visto y no visto, tanto ella como Trixie y el colgante desaparecieron de la vista, dejando a la plaza vacía y solitaria.
A varios kilómetros de distancia, y en pleno bosque de Everfree, se alzaban las ruinas del antiguo castillo homónimo, donde las princesas Celestia y Luna vivían antes del destierro de esta última. Un súbito destello se sucedió justo delante del puente de madera, reapareciendo allí Twilight y Trixie junto con Sauron.
-¿Dónde estamos?-inquirió el maia, curioso.
-En un lugar seguro. Vamos, levanta y camina-masculló Twilight, pateando a Trixie.
-No… por… por favor, Sparkle, Trixie no dirá nada, pero por favor…-musitó la yegua, muerta de miedo.
-¡Cállate ya y camina, esa tercera persona me tiene harta!
A trompicones y tropezando debido al miedo, Trixie caminó hasta la entrada del castillo, entrando en él y dirigiéndose a donde Twilight la indicaba; bajaron directamente hasta el calabozo, donde había una serie de celdas con gruesos y oxidados barrotes. Twilight eligió la más alejada de todas, metiendo ahí a Trixie de una coz y cerrando con la llave que ya estaba puesta en la cerradura, sacándola y guardándosela.
-¡No! ¡Espera, por favor Sparkle, no hagas esto a Trixie, te lo suplica, no puedes!
-¡Sí que puedo, y lo haré, sabes demasiado como para que vayas por ahí, y mucho menos después de lo que has hecho!
-¡No era realmente su intención! ¡Tan sólo quería el amuleto alicornio para ser más poderosa, pero éste se fue apoderando de Trixie! ¡No pude controlarme, por favor, Twilight, te lo suplico, no me dejes aquí!-musitó Trixie, abandonando la tercera persona y comenzando a llorar.
-¿Amuleto alicornio?-inquirió Twilight, extrañada.
-¡Sí, oí hablar de él en un viejo grabado y le seguí la pista hasta encontrarlo, en el grabado decía que otorgaba al portador un gran poder, pero no decía que cuanto más se usaba más se apoderaba de ti! ¡Por favor, Twilight, lo siento, lo siento, perdona si te he hecho daño, tienes que entenderme!
-Ya veo… un artefacto oscuro, magia negra-murmuró Sauron.
-¡Exacto! ¡Al principio todo estaba bien, me otorgaba todo el poder que quería, podía hacer muchas cosas, pero poco a poco se fue apoderando de mi mente! ¡Me obligaba a hacer cosas horribles! ¡Traté de quitármelo, pero también se adueñó de mi voluntad, fue horrible! ¡Lo siento, sé que no debí, pero me tentó, y ahora… ahora…!
Tras eso la unicornio celeste no pudo más y rompió a llorar, resonando sus sollozos por todo el calabozo. Twilight miró ceñuda a dicho amuleto, mirando acto seguido a Sauron con gesto inquisitivo, a lo que el maia murmuró.
-A mí no me mires, haz lo que consideres oportuno con él…
La unicornio lavanda suspiró, evaluando la situación; aunque Trixie pudiera haber sido una víctima de un artefacto oscuro ahora sabía demasiado, la había visto usando el poder del anillo y ahora era capaz de ver y oír a Sauron, lo cual la dejaba en una posición muy delicada. Si tuvo suerte en la boda fue porque no hubo testigos de ningún tipo, sin embargo ahora todo cambiaba. No podía dejar que Trixie la delatara. Y, ante la duda, mejor era la prisión que la muerte. No tenía realmente motivos para matar a Trixie, aun a pesar de que ésta trató de matarla a ella primero aunque lo hiciera bajo el influjo del amuleto alicornio. Lo mejor sería dejarla allí durante un tiempo. Después de todo, nada quitaba lo que había hecho.
-Lo siento, Trixie, pero no puedo dejarte ir. Te quedarás aquí.
-¿¡Qué?! ¡No, no por favor, no diré nada, lo prometo, pero no me dejes aquí!
-No puedo arriesgarme, por el momento te quedarás, luego ya veré qué hago contigo-murmuró Twilight, impasible.
-¡No! ¡No, no, por favor, te lo suplico, te lo imploro! ¡Creía que eras buena poni!
Ante ese comentario los ojos de Twilight se clavaron en ella, al tiempo que brillaban intensamente en un halo de furia; Trixie se achicó al ver esa expresión en su cara, al tiempo que la unicornio lavanda musitaba.
-Sí… casi tanto como tú.
Tras esas duras y frías palabras la unicornio lavanda se dio la vuelta, llevándose la llave y el amuleto consigo y desapareciendo escaleras arriba en compañía de Sauron. Los gritos y lloros de Trixie siguieron resonando por toda esa parte del castillo hasta apagarse conforme se alejaban. Mientras volvían al pueblo Sauron comentó.
-¿No temes que pueda escaparse usando su magia?
-No, resquebrajé su cuerno, y cuando eso pasa la magia de los unicornios falla y se queda casi inutilizada, si intenta forzarlo sólo conseguirá resquebrajarlo más hasta el punto de acabar roto, y cuando eso sucede… se acabó-explicó ella, esbozando una cruel sonrisa.
-Ya veo… que cruel eres, Twilight Sparkle…-murmuró Sauron, divertido.
-¿Quieres comparar? Te dejo…
-No hace falta, ya sabemos quién es aquí el más cruel…
-Sí… por ahora.
Los dos se alejaron del castillo, dejando el sitio vacío y solitario. Los gritos de Trixie dejaron de oírse varios minutos después.
¿Canon? ¿¡Canon?! ¡Súfreme! XD oh, sí, ya os dije que la cosa se pondría intensa, y como habréis visto así ha sido. ¿Notáis eso? ¿esa cosica que le sube y le sube a Twilight hasta dejarla totalmente obnubilada? sí, señores, es la maldad, y por cortesía del amigo y colega Sauron. Te saca de apuros, te salva la vida, te enseña a combatir con espada, se vuelve tu mayor y más cercano confidente, salva un imperio y todo ello por el cómodo y módico precio de tu inocencia y bondad. ¿No es maravilloso? XDDD me encanta, simplemente me encanta, lo cierto es que Twilight malvada tiene un algo, un puntito, un no se qué que llama gratamente la atención ¿no creéis?
Pero bueno, a partir de aquí la corrupción de Twilight entrará en su recta final, en tres capítulos más terminará la tercera temporada y el Libro II dará comienzo. Sobre Trixie no voy a decir nada, pero puede que vuelva a aparecer más adelante, quien sabe. Mientras tanto sentaos, pillad palomitas y seguid observando mientras sigo rompiendo ese bueno para nada canon. Sucio y apestoso canon... ¡lo odiamos! ¡Lo odiamos por siempre! XD
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
