Declaraciones en el primer capítulo.

En el anterior:

Madara buscó con la mirada al anciano Minato, una vez que se disipó el polvo, pudo observarlo casi con horror. La mirada decidida de ojos de un imposible azul con impecable determinación, rasgos faciales hermosos y fornido cuerpo agraciado. El elegante porte a pesar de que básicamente estaba humedecido de su propia sangre haciendo brillar los imposibles músculos lozanos.

Imponente y decidido, tal y como en aquellos tiempos que le despertó tanto respeto como le infundió temor su persona en la juventud ante sus viajes, batallas y odiseas.

-¿Cómo demonios tú?...

¡No podía ser posible!... Él que tuvo que desatar una guerra completa entre hombres y dioses, para poder obtener la juventud de la que ese mil veces maldito hombre, su más viejo, acérrimo rival y enemigo, estaba portando como si nada.

-Sin importar cómo es así mi faz Madara, deberías preocuparte por el tiempo que a Ti te queda.


12

Su atención fue desviada sólo unos instantes. Arrinconado en uno de los muros, estaba la figura de un niño atrapada dentro de un cristal de poder y todo cobró sentido. No había forma en que un hombre se empecinara tanto en algo como Itachi. Fue cuando la reminiscencia lo golpeó como un látigo mental.

-Fui cobarde… -musitó Kakashi, con una sonrisa triste, que Minato pudo adivinar incluso con la máscara puesta.

-¿Por qué lo dices?

-Porque él me necesito y no supe comprenderlo… o más bien lo entendí y huí porque tuve miedo de no saber cómo ayudarlo. Lo leí en sus ojos, me pedía algo, pero me dio miedo no saber las exactas palabras que necesitaba escuchar. No supe qué hacer.

Minato observó en la dirección en que quedaba el castillo de Madara, como si sus ojos azules y sabios pudieran ver mucho más allá, traspasando los campos, bosques y pantanos. Aunque eso no podía pasar, Kakashi soltó un profundo suspiro como si descansara al pensar en que podía ver a Itachi.

-Creí… que tú hubieras sabido qué decirle, por eso le pedí que viniéramos a verte.

-Hay cosas que se necesitan escuchar de ciertas personas, Kakashi. A veces podemos decir lo mismo aunque de distinta forma, pero por ser personas especiales para nosotros las palabras toman significado.

Kakashi asintió mirando al suelo, con las manos en los bolsillos.

-No siento culpa porque sé que esto iba a pasar, que él iba a ir por su… cosa preciada, o lo que sea, con o sin nosotros,- suspiró,- es sólo que me hubiera gustado que tardara más. No puedo dejar de pensar en que me hubiera gustado hacer algo más al respecto.

¡Ahora todo cuadraba! No cabía duda que por eso mismo, Kakashi fue determinante en esa batalla y valioso hasta el último instante. No se sacrificó sólo por cursilería o amor… no, sus acciones tenían que ver con el fin para el que fue creado ¡ahora Minato lo entendió!

Kakashi lo hizo con toda la alevosía de un plan guerrero. Fue creado para ser el enemigo de Itachi y lo puso en la encrucijada de poder matarlo o detenerse por sus sentimientos; con eso mermo aunque sea un poco su ánimo de pelea al mostrarle al enemigo mismo, ejemplificando con lo que era su ideal. Además de que también… puso en marcha un segundo plan.

Itachi dejó en claro que era feliz en donde estaba a su lado, con sus acciones. Si él quería regresar con Madara no era por gusto sino por su "cosa"… no, su preciada persona. Otorgando su corazón o más bien la herramienta a Itachi. Podía lograr darle a ambos, más tiempo para luchar.

En vez de presentarse Kakashi, ante la boca del lobo que era Madara y lo tuviera directamente si le vencía, le daría a Madara indirectamente lo que codiciaba; una vez libre el niño, Itachi tendría su libre albedrío. Minato podría exterminar al hechicero y así a su vez sin estar con vida, sin estar presente, el espantapájaros estaba ayudando a su líder a protegiendo su maizal. Toda una táctica de guerra.

Después de todo, inicialmente Kakashi fue creado como una herramienta. Tanto de batalla para luchar contra Itachi, los cuervos y los monstruos, como en sí mismo al estar el catalizador de almas en el interior de su pecho, mientras caminaba entre los maizales podía dar más vida a su cosecha.

A su vez, que "purificaba" el alma de los cuervos. Por eso incluso parecía inmovilizarlos en el aire, dado que estaba absorbiendo de esas almas y su poder, pese que al ojo humano no era visible; hacía luego que dejaran ese maltrecho cuerpo falso y destruyendo por ello esa masa de sangre, huesos y plumas que no eran dignas de las almas que Madara robaba.

¡Si tan sólo Madara, tuviera la mínima idea de lo que era ese objeto robado a Kakashi!...

-Ah… ahora entiendo también eso…- dijo sonriendo un poco. Kakashi desde el comienzo, quería que ese objeto estuviera en las manos de Madara, por eso se lo dio a Itachi.

Porque Kakashi, sabía que si entraba junto con Minato, a la lucha directa con Madara, su creador nunca hubiera permitido que Madara le arrebatara directamente su corazón. Por eso se lo dio a Itachi, asegurando la doble ventaja de que Itachi sería el medio para que el catalizador llegara a Madara. Con certeza por liberaría a Sasuke, a la vez que al lograr esto, conseguía que Itachi se convirtiera en el aliado de Minato.

¿Acaso no siempre le decía que quería el bien para su maestro?

Por ello una nueva determinación llegó a Minato.

-Mira que para estas alturas pareciera que siendo tan humano extrañamente ensalzado por los dioses, rechazas tu "estatus divino"- soltó burlón Madara, interrumpiendo sus pensamientos mientras volvía a concentrar en sus manos energía. Esta vez resonaba del poder destructivo que estaba convocándose.

-Pues vaya… que tú creyéndote dios, parece que rechazas tu esencia humana, que no es lo mismo ni suena igual.

-¡Basta de estupideces!... ¿Por qué si tú eres tan reticente a usar el potencial que posees, no dejas que otros lo utilicen? ¡Tus objetivos están mal!

-Son diferentes a los tuyos, que es distinto. Nunca busqué lastimar a alguien, sino sólo combatí a lo que llegaba a lastimar a muchos… y no vine aquí a platicar al respecto, es absurdo tras tantos años Madara, querer llegar a un acuerdo conmigo. No es un asunto que se arregle en sobremesa, sino al caer alguna de nuestras cabezas.

Es cuando nuevamente la energía de ambos choca en medio de la habitación, casi igualándose. Sin embargo contrario a Madara, Minato estaba golpeado, demasiado cansado haciendo mucho esfuerzo.

Itachi logró por fin llegar a la habitación, avanzando trabajosamente hasta el cristal que contenía a Sasuke, dado que lo empujaban las energías repeliendo su presencia. El cristal del niño estaba casi incrustado en la pared, vibrando debido a las ondas expansivas por a la resonancia de las energías.

Se puso frente al cristal dándoles a ellos la espalda, su brazo libre se extendió para recargarse en la pared y así evitar que las fuerzas siguieran con la posibilidad de aplastar el cristal con su preciado contenido.

Minato reflexionó que si seguía de esa forma, moriría inútilmente y mataría a Itachi, sin lograr su objetivo con Madara y por tanto, incluso desperdiciando el esfuerzo de Kakashi.

Es por eso que cerró sus ojos tras ejercer el plan de acción. Puso nuevamente su escudo mermando su energía de ataque; rápidamente mientras movía sus manos susurró algunas palabras. Madara incluso se carcajeó porque pensó inútil y hasta estúpido el esfuerzo de Minato, puesto que sabían que no iba a durar mucho aquel pequeño campo defensivo.

Minato entonces volvió a extender las manos justo cuando se había resquebrajado su escudo, sólo para contener con sus manos denudas la energía de Madara, que terminó por impactarle de lleno y dejarlo en el piso, donde su cuerpo al arrastrarse casi de forma humillante terminó fuera de la habitación.

-Qué estúpido sentimental te has vuelto Minato. Sólo por no matar al imbécil de Itachi, perdiste la oportunidad de herirme… Me doy cuenta de que eres un endeble afectivo aún. Por eso murió tu esposa, tu familia e incluso tu pueblo.

Lanzó otro rayo de energía hacia Minato. Pero fue detenido por una especie de esqueleto que envolvió en su interior al rubio.

-¿Qué… Susanoo? ¿Qué demonios hace el dios de la guerra aquí?

Apretó los puños negando con la cabeza, él junto con muchos otros dioses como la diosa del fuego Amaterasu, habían puesto sus esfuerzos en las guerras y perecido en ellas. Mas no tuvo que utilizar su basta inteligencia para percatarse de quien había sido el responsable, dado que Itachi, había bautizado a sus mejores ataques con los nombres de sus progenitores.

-Eres un imbécil, Itachi ¡No comprendes nada!… -Gritó Madara, haciendo que una ráfaga de energía corriera hacia Itachi y como si hubiera dado un fuerte bofetón al aire, lo hubiera hecho alejarse del cristal. Este terminó por ser tirado al suelo, mientras Itachi rodó varios metros, mas alcanzó a hacer un giro y ponerse en cuclillas.

Respiraba con dificultad y su poca visibilidad que a cada instante se reducía, complicaba todo, pero tenía que esforzarse todavía.

No se esperó que dentro de Susanoo, que utilizó para proteger a Mianto y por eso fue lastimado el propio Itachi, se levantara para lanzar una técnica que impactó con el cristal, haciendo que brillara su interior. Minato volvió a caer de rodillas y luego estrepitosamente de boca al suelo.

Itachi se horrorizó y Madara se carcajeó. Esta vez Itachi ni siquiera pudo moverse de su sitio para ir y ver a Sasuke, puesto que tuvo que poner sus manos y hacer sangrar de nuevo uno de sus ojos, para hacer que el fuego consumiera un ataque que le lanzaba Madara.

-Imbécil… en este mundo donde será creada una nueva humanidad a mis manos, soy yo quien será proclamado como el único y verdadero dios, seré aquel a quien nadie, ¡absolutamente nadie! se atreverá a desobedecer. ¿Por qué no lo entiendes al final, Itachi? ¡Minato ha perdido porque es débil! Aún ahora los gusanos no pueden ver el rostro de dios… ¡él es ante mí equiparable a un gusano!

-No Madara, lo has entendido mal…- Itachi negó, aumentando la energía concentrada entre sus manos, acumulando el fuego como si fuese a lanzarlo con un ataque- Minato jamás ha sido más débil por no querer atacarte y dejarte encerrado. ¡Él siempre contó con mejores elementos mentales y de poder que tú!

Madara apretó los dientes, intentando gritar que se callara, pero no podía perder la concentración o la esfera energética flotando en medio, le daría de lleno.

-El estaba sirviendo como abnegado modelo de sus ideales de paz para aprendizaje de las generaciones futuras, al perdonarte sacrificando incluso su propio bien, aunque lo buscara constantemente para extender el bienestar para los demás.

Observó con el rabillo del ojo, cómo la figura del niño aunque borrosa, comenzaba a moverse ¡tal cual estuviese vivo y pensando por sí mismo!. Parecía estar con su respiración un poco mermada debido a que parecía como si el cristal de adentro se hubiera convertido en un líquido, que dejaba apenas muy poco espacio para respirar.

-Minato fue por ello siempre el guerrero. Ahora está cambiando la perspectiva, absorbiendo con tu muerte sobre de sí cualquier tipo de culpa que pudiera representar el manchar a su propia patria que se empeñaba tanto en la paz.

Quedaba claro que Minato prefería manchar entonces sus manos para preservar la inmaculada faz de sus ideales, cayéndose de ser necesario como un ícono de barro para romperse en la tierra.

-Muere entonces, patético dios cuervo, amante de despojos y siervo de patéticos humanos.

Parte del castillo del hechicero desapareció… con ello aumentó el poder de Madara. Itachi apretó los dientes, aferrando más la caja para que no cayera al suelo. Necesitaba su otra mano para poder hacer más empuje hacia Madara con su ataque, pero no debía soltarla o sería destruida.

-¡Itachi!- se escuchó la voz ahogada, desde dentro del cristal.- ¡No mueras!

Y la voz de Sasuke, bastó para hacerlo sonreír y determinarse. Muchas veces mentalmente pidió a Kakashi, que probara esa especie de poder que había otorgado al darle su nombre al pedirle algo, ahora el niño lo hacía.

-No lo haré, estúpido niñito.

Para sorpresa de Madara ¡él estaba dentro del esqueleto de Susanoo!

-¡Liberame maldito!

-Mi protección será tu perdición…

Una espada energética fue creándose en la mano de la calavera y… ¡se apuñaló dentro de las esqueléticas costillas!

La energía de Madara terminó de impactar en Itachi, cuando la esfera de fuego negro desapareció ante la impotencia de su creador.

-¡Maldición esto no es posible!- musitó Madara, con la punta de la espada enterrada en el vientre y detenida por sus manos para que no llegase más adentro.

-Minato desplegó energía… en esta sala… esa espada no está hecha con mi poder.- dijo Itachi.

Esta vez soltó la caja, sus palmas terminaron recargándose en el suelo. Tosió y de su boca escupió sangre.

-¡No Itachi, sácame y vámonos de aquí! –pidió el casi asfixiado Sasuke, flotando un poco en el líquido brillante y ámbar dentro de la prisión de cristal, pues sólo el exterior era sólido y dentro apenas si le quedaba espacio al niño para levantar la cabeza y no ahogarse en esa especie de agua ambarina, que sólo desaparecería cuando Madara muriese. Minato había terminado con el hechizo que mantenía la vida de Sasuke, ligado a Madara.

El niño no entendía mucho. Después de todo la última vez que tenía memoria, antes de que todo fuera sólo obscuridad y dolor, ese hombre que estaba dentro de la calavera los había atacado diciendo que era su abuelo y lo exigía como prenda dado que era su deber obedecerlo.

Había atacado a su cuervo y ahora estaba reemplazándolo ese bello hombre joven, herido pero con los inconfundibles ojos de Su Cuervo al que había puesto por nombre Itachi, y tenía esa certeza porque inconscientemente sentía su energía. Y que para probar si era él, lo había llamado y respondió al nombre.

Cuando Madara miró hacia Minato, no pudo menos que soltar una carcajada. Para inicio, él no moriría por esa herida dado que básicamente era inmortal. A menos que la espada lo hubiera desmembrado eso no era nada. Por otra parte, la espada desapareció en la medida de que Minato, nuevamente y de forma rápida volvía a deteriorarse su cuerpo hasta convertirse en un anciano.

Para el hechicero fue obvio que su rival conocía el hechizo en el que sumergió a Sasuke, y sacrificó el poder que había acumulado durante años para obtener esa juventud, haciendo que el corazón de Sasuke latiera por sí mismo sin depender de Madara; ahora sólo estaba encerrado el prisión de cristal que era más fácil de desaparecer sin necesidad de que el contenido muriese. Y con eso liberó a Itachi, que nunca se había atrevido ni a intentar matarle dado que sabía que si Madara moría el niño lo haría con él.

El Susanoo se esfumó cuando los codos de Itachi, sonaron estrepitosamente en el suelo y él volvió a escupir sangre. Madara se acercó sosteniéndose el vientre, pero mirando con fastidio y casi burla a Itachi.

-Finalmente miren lo que el patetismo de sus sentimientos les ha hecho… ese fue su debilidad y mi juicio dice que el castigo por su afrenta…- levantó del cuello a Itachi, sin importar los golpes de las manos de Sasuke en el cristal que le rogaban se detuviera,- es la muerte.

Cuando Madara se agachó, con una mano había agarrado el cuello de Itachi; con la otra la caja que fue alguna vez fue el corazón de Kakashi.

Itachi elevó sus manos para sostener la muñeca de Madara, sintiendo cómo se asfixiaba. Más importante… con su pierna libre a pesar de que sentía que la vida se iba de a poco, pateó fuertemente la mano donde Madara, tenía la caja y con la otra la herida en el vientre.

Él después de todo, no conocía el plan ni la intención de Kakashi.

Madara cayó al suelo sosteniéndose el abdomen, apretando los dientes al observar cómo la caja al estrellarse se abrió y la piedra rodó hacia Minato.

-Lo siento Kakashi… y también Sasuke.- Dijo Itachi, cerrando los ojos sin poder hacer otro esfuerzo más. Lamentaba el no poder proteger debidamente ni el corazón del que fue su amado, ni cumplir su promesa de proteger los maizales, a Minato o tan siquiera liberar a Sasuke.

Madara se puso en pie aún refunfuñando, aún viejo, Minato era sin duda una maldita molestia. Si despertaba quizá podía utilizar esa piedra de forma que Madara mismo no podría saber, puesto que no conocía las propiedades mágicas ni espirituales que poseía ¡precisamente es lo que iba a investigar!

El anciano Namikaze se movió; Madara recargó energía en su brazo.

Todo pasó muy rápido. Cuando Minato, algo confundido por ir recuperando la conciencia, sintió cerca la roca en su mano, la tomó por inercia.

-Conviértelo en su corazón, maestro.- Escuchó la voz de Kakashi, como si aún la voluntad y conciencia de él estuviera guardada dentro del catalizador de almas. Kakashi después de todo, había desarrollado un alma propia al hacerla parte de su vida.

-Papá… ¡cuidado!- La voz de un niño gritó

Cuando giró la vista, Madara se lanzaba hacia él con los dedos de la mano juntas como si formaran una cuchilla que a su vez estaba recubierta de energía que parecía fungir para el mismo fin. Ese sin duda era acabar con su vida.

Pero lo que Madara no se esperaba, fue que Minato no se defendiera. Recibió el golpe de lleno en el pecho.

-Hn… parece que mi corazón y el de mi discípulo, al final es lo que te vencerá, Madara.- dijo socarrón el anciano. De la boca de Minato, se deslizó abundante sangre, pero a pesar de eso sus labios sonreían.

-¡Suéltame maldito! –gritó Madara, golpeando con su mano libre el cuello y rostro de Minato, que no le quitaba la mirada de encima. La mano que se había hundido en el pecho del hechicero de Konoha, parecía absorberlo aprisionándolo cerca de sí.

-¿Lo quieres?... ¡tómalo! –Minato empuñó con las fuerzas que le quedaban la roca, estrellándola tan fuerte en el cuerpo de Madara, que atravesó su pecho.- ¡Este es un regalo para mi y los humanos de los dioses… y el castigo para ti de su parte!

Después ambos se separaron. Minato cayó al suelo. Madara, sorprendido, llevó sus manos a su pecho viendo cómo este relucía en una increíble y hermosa luz.

-¿Pero qué es esto?... – Madara tuvo que callar, cuando salió por sus ojos y boca, como si vomitara luz.

La piel comenzó a envejecerse de repente y de una forma demasiado acelerada. Capa por capa parecía que se resecaba y se descomponía para terminar desapareciendo. Madara gritó, elevando sus brazos al observar sus músculos al rojo vivo sintiendo incluso cómo ardía su rostro al desgajarse la piel.

Madara aún con vida, se vio de a poco sin piel; sus huesos dejando de tener carne y sangre aún se movían, aunque este ya estaba en el piso retorciéndose de un inigualable dolor. Al final, la roca lanzó una gran refulgencia.

Cegó a Minato que sintió por contrario, una infinita calidez en su pecho y cómo de a poco se cerró su herida debido a una energía color naranja y azul, mientras caía dormido en un plácido sueño.

Sasuke se vio de repente en libertad; se puso en pie escurriendo de ese líquido ámbar, pero no tuvo tiempo de pensar en nada más, dado que del techo comenzó a caer cual si fuese una lluvia, un montón de polvo y cascajo. El castillo se estaba derruyendo.

Con el seño fruncido, el niño observó la refulgente piedra dentro del esqueleto, a la altura de las costillas del pecho de Madara, cuya luz latía pasivamente cual si fuesen palpitaciones de un corazón.

Para su horror, debajo de la caja algo se movió… una especie de pequeña serpiente blanca pareció que se le quedó mirando unos segundos, para luego reptar zigzagueando liberándose de la caja, subiendo por la columna de Madara hasta poder salir por esa parte de esqueleto que era su cabeza y partir lejos de la habitación.

No era más que aquella parte de la inmortalidad que contaminada por el poder de Madara, tomó forma y fue expulsada por el poder de la roca sin formar parte del interior en la caja.

El jovencito corrió hacia Itachi, moviéndolo al llamarlo por su nombre hasta que para su alivio, abrió los ojos.

-Sasuke… yo… me alegra que estés aquí.

-No digas eso… -se cubrió la cabeza con el antebrazo cuando sintió que el temblor del castillo se había más violento y caía más polvo sobre ellos,- porque este lugar es espantoso. ¡Tenemos que salir de aquí, así que por favor Itachi, no me abandones ahora!

Sonrió de medio lado. Esas últimas palabras las había exigido mentalmente de Kakashi muchas veces antes. Con su ceguera casi total, Itachi se puso en pie gracias a la ayuda de Sasuke. Básicamente iba recargando todo su peso sobre la espalda del niño, sólo sus pies estaban apoyados en el suelo y caminaban con cierta dificultad.

-La roca… llévame a ella.- Si bien no había podido levantarse, sí había presenciado todo y pudo saber qué sucedió.

El cuerpo de un simple humano como Madara, había usado muchos años exceso de poder al robar sin permiso las almas de otros planos dimensionales. Esa roca no era una piedra cualquiera, era un catalizador de almas.

Si Madara la hubiera examinado por fuera de su cuerpo, dentro de la caja quizá alguna vez la hubiese podido usar; pero en su interior de su cuerpo el poder se desató más rápido y Madara ni siquiera tuvo tiempo de poder meditar qué le estaba pasando.

El catalizador absorbió el alma de Naruto y del zorro demonio en su interior y con eso, el poder de la juventud de Madara se extinguió; sin eso de soporte, la acumulación de poder que Madara, había hecho como algo tangible con el castillo, no había podido ser soportado por el cuerpo de un anciano humano y fue totalmente destruido.

Sasuke frunció el entrecejo observando el rostro del mayor, que tenía una sonrisa casi de felicidad sin entender por supuesto, que en la mente de Itachi sólo estaba el hecho de que Kakashi, había vencido a Madara después de todo sin estar presente. Se había adelantado a los hechos como el gran guerrero que era. Ni muerto fue vencido el desgraciado espantajo.

-Llevame hacia la caja y la roca…

Sasuke observó con más detenimiento aún caminando, notó cómo es que sus ojos en vez de rojos, se veían de un apagado gris.

-Estás ciego…

-Casi, y será peor estar muertos. Movámonos rápido…

Extrañamente, Itachi se fue sintiendo cada vez más renovado.

Sasuke se agachó para recoger la caja durante el camino. Cuando lo acercó, Itachi introdujo la mano dentro del esqueleto para espanto del muchacho, sacando la roca. Por un momento sintió ser absorbida su alma también, pero cerró a tiempo la caja.

Después de todo, él era el poderoso espíritu de un dios a quien se le había dado el cuerpo que ocuparía si fuese un ser humano. Y ahora moriría como uno, quizá muy muy longevo… pero mortal. Así que si no salía de ahí no podría disfrutar de su prolongada vida.

Para cuando Itachi se puso en pie, se sorprendió de que había recuperado mucha de su fuerza y sus ojos de nuevo tomaron un tinte carmesí, aunque jamás recuperaría por completo su perfecta visión ni el poder que había ocupado.

Al morir Madara, aunque tardó un poco también se rompió el hechizo que tenía preso en el ánfora su poder.

Puso debajo de uno de sus brazos a Minato y sostuvo la caja en la otra mano.

-Parece que a fin de cuentas, Sasuke… - con la mano que Itachi sostenía la caja, une dos de sus dedos dando un pequeño golpe en la frente de Sasuke, dejando su sangre impregnada que inmediatamente es absorbida por la piel del niño.- si habrá otra oportunidad…

Todo comenzaba a derrumbarse practicamente sobre ellos.


Continúa con el capítulo final.