Las cosas comienzan a salir a la luz… se acercan las respuestas o quizás más dudas.
Pero como dijo Romy: Todo esto lo sabrá en el próximo capitulo, a la misma hora y en el mismo lugar xDD
Ahora las invito a leer 3
Capítulo 12
El suelo de aquel enorme muro, desapareció bajo sus pies. Jean tambaleó y hubiese caído sentado si es que las manos de Armin no lo siguieran sujetando por la chaqueta. Su estómago se contrajo amenazando con hacerlo vomitar ahí mismo. Se sentía terrible. Las palabras revoloteaban por su mente, vacía a cualquier otro pensamiento.
¡Él es uno de ellos!
Marco es un traidor.
Eso no podía ser verdad, simplemente aquello no era verdad. El zamarreo repentino de Armin lo hizo abrir los ojos de nuevo, enfocando aquel rostro enrojecido por la quemadura del vapor mientras intentaba hablarle.
— Él fue el que mató al Señor Gunther en el bosque—dijo Armin, con los ojos tan abiertos que a Jean le dieron escalofríos. Sabía que ese hombre había sido asesinado por un miembro de la Legión, pero no por Marco.
— ¡¿Cómo puedes decir algo así?! —Jean estaba fuera de sí, la ira, la confusión lo hacían sentir como un animal que era acariciado antes de ser asesinado.
— Porque Annie presentó el Equipo de Marco el día de la revisión y luego él lo recuperó, él ha estado usando su propio equipo, Jean.
Y Marco había dicho que su equipo se había dañado y por eso había caído, había tenido que refugiarse en un sótano porque sus engranajes estaban rotos y que incluso había perdido el Equipo completo antes de volver. Entonces, ¿cómo es que supuestamente él ahora tenía su equipo de regreso?
— Pudieron haberlo reparado —rebatió Jean con la mandíbula tensa, pero eso no explicaba que Annie tuviera el equipo de Marco en su poder durante la revisión.
— ¿En tan solo dos días? Jean, simplemente debieron darle un equipo nuevo —soltó Armin jadeante, necesitaba que el castaño ceniza comenzara a dejar sus sentimientos de lado, para darse cuenta de los hechos—. Y esa no es la única sospecha. Marco se encontraba en el perímetro cuando Gunther fue asesinado, pero aun así nadie lo vio, se mantuvo oculto por alguna razón. Y Eren… —el rubio se calló y Jean frunció el ceño esperando a que soltara todo—, reconoció sus giros, la manera en que tomaba las cuchillas de manera horizontal, tal cual como reconoció la postura de Annie en la batalla.
Esa era una revelación que a él no le habían mencionado, solo le habían dicho que Annie era la sospechosa y nada más. Y aunque intentaba encontrarle una explicación a lo del Equipo de Marco, no podía, de cualquier forma el pecoso había mentido.
Jean miró a Armin, tragando con fuerza pero su garganta estaba cerrada y el dolor se abría paso por su pecho.
No quería aceptarlo, no podía. Hace unas horas él le había confesado su amor, se había entregado. ¿Cómo podía aceptar algo así, cuando lo amaba tanto?
Se soltó del agarre de Armin, mirándolo con furia, apretando los dientes. Lo rodeó corriendo por el muro para dejarse caer lejos de aquella batalla que se desataba abajo, pero el grito del rubio lo hizo detenerse para oírlo, aunque no quisiera, su cuerpo no obedecía.
— ¡Ve al almacén donde escondieron a Annie! ¡Debes creerme, Jean! —Gritó Armin arrodillado en el suelo—. ¡¿Acaso crees que no sé cómo te sientes?! Que te traicionen…
Jean hizo rechinar sus dientes, no se giró y comenzó a correr nuevamente. No había tiempo que perder. Él no dudaba de Marco, mientras sus piernas se movían haciendo eco contra la fría piedra, pensaba en que todo debía tener alguna explicación, que Armin sólo estaba siendo un paranoico y que enterarse de que Annie era titán lo tenía al borde del delirio.
Pero cuánto más corría, más pensaba en todo aquello y más se acercaba a la verdad.
Por qué Marco había mentido, Annie no tendría que haber tenido su equipo. Claro, ella lo había presentado ya que el propio lo usó para eliminar a los titanes que la Legión de Reconocimiento había capturado. ¿Y si la chica lo recogió luego? Además, ¿por qué Marco iba a volver de la muerte? Eso hubiese sido una medida desesperada.
Se detuvo frente a la puerta dónde dos soldados que se suponía custodiaban a Annie, estaban muertos. La sangre escurrió hasta sus botas y los cortes en sus gargantas eran prominentes.
Soltó un jadeo, entre temblores entró y bajó aquella escalera. Pero Jean iba perdiendo el valor a medida que avanzaba. Su garganta estaba seca, intentó tragar, pero cuando llegó al lugar donde la rubia era custodiada varios metros bajo tierra, ella no estaba sola.
— Marco.
El chico se giró, alejando sus manos del cristal que cubría a Annie. Sus miradas chocaron y Jean se mareó, aceptando por fin aquello mientras el moreno se llevaba una mano al rostro para apretarse el puente de la nariz.
— ¡Eres un puto traidor!
Marco lo miró de nuevo, sus ojos brillaron cuando las lágrimas amenazaron con salir. Pero se mantuvo firme, tragando con fuerza.
Hubo muchos momentos en los que quiso contarle todo a Jean, en los que quiso abandonar todo aquello. Pero no podía, Marco tenía una tarea que cumplir, había tomado su decisión, pero eso no quitaba que anhelara el perdón de Jean, el cual sabía que jamás llegaría.
Avanzó unos pasos y Jean se alejó, la mandíbula le temblaba y la ira amenazaba con hacerlo explotar en un grito ahogado.
— Jean… no…
— No digas ni una maldita palabra —lo interrumpió el castaño ceniza con un tic en la mejilla izquierda—. Yo… yo esperaba… yo tenía la esperanza de que todo fuera una mentira. ¡Carajo, Marco! Fui tan estúpido… te entregué mi corazón, mi alma, todo… ¿cómo pude haber sido tan ciego? ¿Acaso seducirme era otra de tus tácticas?
— ¿Cómo puedes pensar eso? —La voz de Marco sonó herida, como también ofendida, lo que a Jean le pareció incluso irónico—. Mis sentimientos siempre fueron sinceros.
— ¿Sinceros? —No podía creerlo, tenía cara de seguir fingiendo—. Eres un vil mentiroso, un puto asesino.
Eso era en verdad el hombre de quién se había enamorado. El Marco que conocía, era todo lo contrario a ese monstruo que había colaborado con esas masacres.
Sentía como si no lo conociera, todo era una falsa, ¿cómo podía creer que Marco lo amaba? Todo había sido una mentira. Todo había estado fríamente calculado y él era una ficha más en su plan. Sentía como su corazón se desmoronaba, se había enamorado de una simple fachada, estuvo dispuesto a dar su vida por una jodida mentira, por un asesino.
— Lo siento. Marco.
El pecoso frunció el ceño, la voz de Jean había sonado ronca, reverberando por su cuerpo, esparciendo un mal presentimiento. Jean alzó la mirada con sus dorados ojos centelleando de resolución.
— Yo escogí dar mi vida a la humanidad —dijo retrocediendo hacia la puerta—. Y eso es lo que haré.
Entonces Marco supo que Jean lo entregaría, que lo delataría y que todo estaría acabado. Debía pensar rápido. No se podía ir sin Annie, pero ella estaría bien mientras se protegiera por el cristal. En cambio a Jean tendría que matarlo.
Pero por más que hubiera elegido su misión, lo amaba. Más que a nada y más que a todo. Desde siempre.
Aunque Marco sabía que ya no tenía su perdón. Que Jean lo odiaba y eso le quitaba razón a su vida, sumiéndolo en ese letargo en el cual se obligaba a estar cada vez que debía llevar a cabo alguna tarea como guerrero.
La decisión fue tomada y acercándose a Jean, alzó el brazo. La sangre salpicó contra la muralla frente a él y el amor de su vida se desplomó entre sus brazos.
-.-.-
Sobre la rama de un árbol, el chico apretó los ojos y sus manos tantearon bajo él sintiendo la aspereza de la madera. Su cabeza palpitaba y el dolor se expandía por sus extremidades como fuego. Le dolía todo, no quería mirar, pero en cuánto sus pensamientos comenzaron a ser más claros dentro de su mente, sus ojos ya enfocaban en las tupidas ramas verdes sobre su rostro.
Giró la cara, viendo a Eren sentado a su lado, mirándolo unos instantes mientras vapor salía de sus manos. Con una mueca de dolor, se apoyó sobre sus codos para ver tras el castaño, donde más humo salía, pero esta vez de las piernas de Ymir.
Frunció el ceño intentando recordar que estaba pasando, se sentía aturdido aun cuando se llevó la mano a la cabeza sintiendo el dolor del golpe anterior: claro, Marco lo había dejado inconsciente. Escuchó su voz de pronto y cuando lo enfocó, el pecoso se encontraba unas ramas más arriba que las suyas, en el árbol de enfrente.
— ¡Eres realmente estúpido! —Gritó Reiner al pecoso parado frente a él.
— No Reiner —dijo Marco, haciendo que Jean se estremeciera al oír su voz—, tú hubieses hecho lo mismo por Berth.
— No es lo mismo, maldita sea.
De pronto los ojos del rubio se toparon con los de Jean, que apretó la mandíbula viendo como Marco se giraba a verlo de pronto.
Sus ojos se veían distintos, su mirada era severa y su boca en una línea recta le daba a entender que estaba sopesando alguna posibilidad en su mente. Jean sintió como si no lo conociera, con esa postura derecha, altiva y amenazante. Esas manos en sus masculinas caderas. Marco lo miraba desde aquella alta rama, emanando superioridad por los poros.
Todo estaba de cabeza, no sabía que carajos pensar sobre aquello
— Tu tampoco puedes creerlo ¿eh, Jean? —la voz de Eren rasgó el aire, haciendo que el chico lo mirara. La atmósfera se tensó tanto que se podría cortar mientras esos ojos verdes penetraban los contarios con el veneno cargado en su lengua—. Fingió a la perfección, mostró ser dulce, cuando realmente es un asesino.
Jean se arrojó sobre Eren, tomándolo del cuello y sentándose a horcajadas sobre él. No permitiría que nadie dijera nada, nadie tenía derecho. Aunque Jean sabía que Eren tenía razón al escupir aquellas palabras, la ira y la incertidumbre ya lo habían poseído, descargando toda su rabia contra el castaño bajo él.
Eren alzó sus muñones, de los cuáles el calor emanaba con furia, pero Jean ignoró el dolor y siguió apretando su cuello.
Marco pasó sus brazos bajo los de Jean y lo alzó para retenerlo. Él se agitó, pero pronto se dio cuenta del firme agarre, sabía que Marco era más fuerte, pero ahora parecía como si ni siquiera hiciera un mínimo de esfuerzo por retenerlo.
Hasta en aquello había fingido.
Se mordió el labio intentando sacudirse de nuevo, se sentía herido y traicionado. Como si todo fuera una mentira que se adhería a sus ojos. Porque todo le daba las señales de que Marco estaba involucrado, se hubiese dado cuenta de todo aquello, pero Jean simplemente había ignorado las pistas y se había entregado por completo al pecoso.
Apenas fue consciente de que Marco lo había guiado hacia otra rama, ayudado por su Equipo. Cuando aterrizaron, Jean jaló sus brazos para soltar el agarre y caminó aun dándole la espalda al chico.
— Jean… yo… —comenzó a hablar, su voz temblaba cargada de culpas, de miedos, pero eso a Jean no le importaba—. Sé que no hay nada que pueda hacer para arreglar esto…
— Dime, Marco —lo interrumpió tragando con fuerza, no lloraría, se mantendría firme ante aquello, ante esa traición—. ¿Todo fue mentira? ¿Acaso me enamoré de alguien que no existe? Dime, ¿quién es Marco Bodt?
El silencio se hizo presente, el viento silbó al pasar entre ellos, que estaban bastante lejos de los demás.
— Yo soy Marco Bodt.
Jean se giró, con las manos en puños. Él nunca perdía los estribos, él analizaba las cosas, seguía su serio instinto para tomar decisiones, pero en esos momentos se sentía como arena. Nada tenía sentido, todo estaba revuelto en su mente y el dolor se atoraba en su garganta mientras miraba esos ojos cafés, que titilaban ante sus próximas palabras.
— Nunca estuviste muerto, ¿verdad?
Marco asintió. No seguiría mintiendo. Su misión era importante, era su prioridad, pero en cuánto vio la decepción en los ojos de Jean cuando lo enfrentó en el calabozo con Annie, supo que todo era un mero engaño.
Porque él amaba a Jean por sobre todo, había sido egoísta e injusto, por mentirle, por mentirse a sí mismo al pensar que podría abandonar al chico. Por ello se había entregado aquella, noche, como una despedida.
Su misión era acabar con la humanidad, pero no podía, ya no.
— Que regresaras fue un maldito cambio de planes —dijo Jean de pronto tensando la mandíbula.
En esos momentos todo cobraba sentido dentro de su cabeza. Los cabos eran atados y las conclusiones que sacó Armin retomaban su concordancia. Porque siempre quedaba con la sensación de que el rubio se guardaba algo, y así era. Que Marco también estaba dentro de los sospechosos.
— La aparición de Eren lo cambió todo —soltó Marco por fin—. Debían pensar que estaba muerto para así volver a nuestra aldea con noticias. Pero precisaban apoyo, por eso tuve que regresar. No podían desarrollar aquella misión solos, me necesitaban. Por eso… por eso volví.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Jean, tan sarcástica como incrédula. Marco iba a abandonarlo, le había importado una mierda todos sus sentimientos. Se había declarado, poniendo su mundo patas arriba, para luego irse.
— Eres un maldito, ¿sabes?
— Jean, sé que para ti no hay justificación para todo lo que he hecho —Marco avanzó unos pasos, pero el castaño ceniza se alejó de nuevo, mirándolo con recelo—. Tampoco intentaré explicártelo, soy un guerrero y esta es mi misión. Es asíde simple.
La cabeza de Jean comenzaba a dar vueltas, no entendía, no comprendía nada de todo aquello. No sabía de qué jodida aldea hablaba, por qué querían acabar con la humanidad. Pero algo en su interior le dijo que Marco no hablaría más de lo necesario y mientras se debatía por encontrar más respuestas, la cercanía de Marco lo tomó por sorpresa.
— Fue un error haberte trasladado hasta aquí, pero créeme, no sé qué hacer para tenerte a mi lado ahora que sabes la verdad.
Eso descolocó a Jean, que pestañeó un par de veces, esas manos tomaron sus mejillas y sintió sus pulgares acariciar su piel. Soltó un jadeo, el toque fue eléctrico y lo aturdió mientras Marco dejaba su rostro a escasos centímetros del suyo.
— Te amo —dijo Marco con los ojos vidriosos—. Esa es toda la verdad. Y ya no quiero renunciar a ti, estoy dispuesto a todo. Incluso a abandonar esta misión.
Jean cortó la distancia entre sus bocas, lo besó con fuerza, forzando a Marco a abrir más la propia para poder jalar sus labios. Jean mordía brusco y un gemido del moreno murió dentro de su boca. Las manos de Marco descendieron hasta su pecho para alejarlo, pero las contrarias estaban firmemente aferradas a su cintura.
Se sintió confundido y muy enojado. Jean pensaba que Marco estaba siendo un descarado, uno que lo había usado y que podía manipularlo a su antojo. Pero escuchar que lo amaba, hizo que su estómago se revolviera, volviéndose una efervescente felicidad. Se sentía estúpido por eso, sabiendo que todo su juicio se iba a la mierda.
Buscó aquella lengua, instándola para salir y así poder morderla. Succionando la sangre, tragando el regusto metálico bajo su paladar.
Lo aventó contra el tronco, Jean estaba enceguecido por la ira y la mezcla de sensaciones. No podía controlarse y todo estaba de color rojo. Sus manos tironearon la camisa del pecoso sacándola del pantalón. Jean sintió aquellas manos intentando detenerlo, pero poco le importaba, no dejó de besarlo mientras bajaba la cremallera del pantalón y lo tiraba hacia abajo.
Entonces el sabor se volvió más húmedo, más salado y Jean sintió su rostro empaparse.
Gimió cuando Jean lo soltó y se dejó caer entre lágrimas. Porque todo se había salido de control, la culpa lo carcomía. Entonces Marco maldijo su origen, su misión y todas las decisiones que había tomado hasta ese entonces. Porque en ese momento estaba seguro de que Jean lo odiaba.
Jean lo miraba jadeando, el chico tenía en dorso de la mano sobre su boca y no paraba de llorar. Jamás lo había visto así y era su culpa. Había herido a la persona amada.
— No pedí nada de esto, Jean —dijo Marco entre hipos—. Yo fui destinado para llevar a cabo esta misión… pero tú no estabas dentro del plan, y ahora… no sé… yo…
Jean se giró, no podía seguir viéndolo. Su juicio se nublaba cada vez que lo hacía, su mente analizaba cada posibilidad, cada consecuencia, pero todo siempre lo llevaba a una respuesta. Gruñó frustrado, llevándose ambas manos a la cabeza.
— Iré contigo.
Marco dejó de llorar, alzando la mirada con el ceño fruncido. Jean se giró para verlo, su mirada era intensa, electrizándolo todo a su alrededor.
— Volverán a su aldea, ¿no? —Dijo el castaño ceniza con una expresión neutral, confundiendo aún más a Marco—. Iré contigo.
Jean necesitaba entender todo aquello. Las razones por las que querían exterminarlos, por las que todos habían mentido y fingido. Saber por qué alguien como Marco había manchado sus manos de sangre.
Además, sabía que si querían exterminar a todas aquellas personas, estarían dispuestos a asesinar a Marco por traicionarlos. Si él estaba dispuesto a dejar todo por su amor, entonces Jean también lo haría. Todo había cambiado con aquellas palabras, con su renuncia a esa misión por él.
Lo amaba, eso era lo único que sabía con certeza.
Por eso, le haría caso a su instinto. Por Marco intentaría comprender todo aquello y ver si es que podía hacer algo para detener aquella sangrienta misión.
Am I willing to make it
Estoy dispuesto a hacerlo
Willing to make up my mind
Dispuesto a recuperar mi mente
This decision is everything, everything…
Esta decisión lo es todo, todo...
Am I willing to fake it
Estoy dipuesto a fingirlo
Willing to fake my whole life
Dipuesto a fingir toda mi vida
This is decision is everything, everything
Esta decisión lo es todo, todo.
You know, you know
Tú sabes, tú sabes,
This takes the life from me
Esto se lleva mi vida
Takes the life from me
Se lleva mi vida
Life of me
Mi vida.
"Drown"- Get Scared.
Este trozo de la canción "Drown" de Get Scared, va en honor a mi queridísima Sweet Pumking Nena, te adoro. Esas conversaciones sobre gustos y locuras realmente me hacen reír. Además de tus bellos reviews y el apoyo que me has dado con este fic *-* Así que aquí intento sorprenderte con una canción de tu grupo favorito!
Ahora… si! Jean ha decidido ir con Marco de regreso a su aldea, haciendo valer su amor por el pecoso ante todo. Para comprenderlo y darle su apoyo.
¿Pero esa será realmente la mejor decisión?
Reviews anon:
Romy: Nena, lo se, es un traidor, lo siento T-T Pero yo estoy igual que tu y Jean (y eso que soy la autora) Querida, tus preguntas han sido respondidas en el capitulo, y me asombra que te hagas las mismas preguntas que yo me hoce al escribir! *-* Lo peor es que queda tan poco para el final y aw, aun no se si podre detener la sangre xD Querida, se te agradece con todo el amorsh de una autora por leer y dejarme tus tan beshos reviews! Eres la mejor! Espero que el fic te atrape hasta el final :3 Nena! Sho tampoco sabia que eras Chilena! *-* Pero wn, tienes que estar sufriendo tanto como yo T-T Nos sacaron! Pero mierda que fue un partido buenisimo! Hicimos a los brasileños temblar de miedo! (/._.)/ Te cuidas y saludos nena 3
Espero sus beshos reviews nenas! Los insultos amorosos están permitidos xD
Saludos y besos pegosos
