Hola hola!! Quiero agradecerles por leer mi fic y los reviews que me han dejado, me da mucho gusto poder leerlos y saber su opinion sobre mi fic. En verdad se los agradezco mucho ^^.

Después de algún tiempo aquí les traigo la continuación, no es la gran cosa, son pensamientos de Ichigo, es un poco corto.

Espero sea de su agrado.


Capítulo 12 "La lluvia ha vuelto"

De alguna manera, había terminado en el almacén de Urahara. En cuanto se dio cuenta, decidió marcharse, pero antes de poder hacerlo escuchó una voz familiar, lo cual no le agradó.

"Cuánto tiempo sin vernos, Kurosaki-san" – a acercó lentamente, emergiendo de la obscuridad.

"Urahara" – dijo el shinigami sustituto mientras el rubio se acercaba.

"¿En qué te puede ayudar este sexy mercader?" – dijo mientras abría su abanico y cubría parte de su rostro con el.

No hubo respuesta, no había pensado en alguna excusa.

"¿Buscas a Kuchiki-san?"

Ichigo era conciente de que en algún momento Urahara mencionaría a Rukia, pero esperaba que no lo hiciera tan pronto.

"Yo…"

"Lo siento Kurosaki-san, Kuchiki-san salió" – dijo el mercader con melancolía mientras se abanicaba.

Se sentía realmente aliviado, no sabría que decirle si la viera. Para Ichigo, las cosas entre Rukia y él se habían complicado desde la última vez que se vieron.

"Supongo que así es mejor" – pensó Ichigo mientras se daba media vuelta, listo para retirarse.

"Kurosaki-san" – llamó Urahara al shinigami sustituto antes de que saliera del almacén – "Kuchiki-san y Abarai-san no deben tardar en regresar, ¿Por qué no te quedas?" – sugirió el mercader.

Al escuchar eso se detuvo, no tenía idea de que Renji estaba en Karakura. Apretó con fuerza su mano en forma de puño, la idea comenzó a molestarle. El simple hecho de que Renji estuviera en la ciudad no era lo que le inquietaba, era algo más, algo que no comprendía del todo.

"Está bien Urahara, nos vemos luego" – dicho eso se salió en silencio del almacén.

De nuevo, se encontraba caminando en silencio por las solitarias calles de Karakura, ensimismado, ahora además de la confusión que invadía y corrompía sus sentidos, estaba la ira.

Entendía el porque del primer sentimiento, sin embargo, el motivo de la ira era algo que no entendía del todo. Desde que Rukia había vuelto, su mundo se derrumbó totalmente, no fue así como lo había imaginado.

En poco tiempo llegó a su casa, entró silenciosamente y se dirigió sigilosamente a al baño, no quería que nadie supiera de su llegada. No estaba de humor para aguantar a nadie de su familia, mucho menos a su padre.

Llenó la tina con agua caliente y lentamente se sumergió en esta, necesitaba relajarse un poco; intentaba aclarar sus ideas, poco a poco abrió su mente mientras el vapor se expandía por el baño.

¿Qué era lo que lo perturbaba tanto? Ya no era el mismo Kurosaki Ichigo de siempre, algo le pasaba, sabía que algo en él estaba cambiando y eso era lo que más odiaba, pero ¿Cuándo había comenzado? Cerró los ojos y una pequeña sonrisa acompañada de un ceño fruncido se formó en su rostro, sabía la respuesta, pero la había negado todo el tiempo, sabía que todo había comenzado el día en que regresó a Karakura, sin Rukia.

Desde ese entonces nada era igual, su mundo se había distorsionado de nuevo y por alguna razón, tenía la esperanza de que cuando Rukia volviera, todo en su mundo volvería a ser como antes y él volvería a ser el mismo, tenía aquella vaga esperanza.

Soltó una pequeña risa al darse cuenta de lo infantil que resultaba eso, pero por más infantil y vergonzoso que fuera, era lo que había pensado todo ese tiempo, aunque no quisiera admitirlo. Lo había negado todo ese tiempo, fingiendo que todo marchaba bien, pero ¿a quién engañaba? Nada estaba bien, se esforzó lo más que pudo para aguantar hasta que ella llegara a poner orden en su vida, fingió estar bien y ser fuerte; y al final, aquella actuación no convenció a nadie, el único que pretendía que había funcionado era él mismo.

Al poder comprender mejor lo que cruzaba por su mente, se sentía un poco más aliviado, emergió lentamente provocando que pequeñas gotas de agua caliente recorrieran su cuerpo desnudo.

Secó lentamente su cuerpo, mientras seguía divagando. Se vistió sin cuidado y se dirigió a su habitación en silencio. Entró despacio, no se preocupó por encender la luz, se tumbó en la cama e intentó dormir.

Pero fue más complicado de lo que pensó, aquellos pensamientos seguían ahí, acerca de Rukia y Renji. Le molestaba el hecho de sentirse incómodo al respecto y se sentía aún más culpable el dejar el asunto de Inoue a un lado. Sabía que era cruel, pero para él en ese momento, era algo que no tenía mucha relevancia.

Necesitaba pedirle una disculpa, sabía que no sería suficiente, pero era lo único que podía que hacer para intentar remediar su error.

Poco a poco iba cerrando los párpados, mientras le daba orden a sus prioridades. Primero le pediría una disculpa a Inoue y luego hablaría con Rukia, no era algo que deseara en un cien por ciento, sin embargo de alguna manera lo necesitaba.

Lentamente sus párpados se fueron cerrando, al punto de no abrirse más y los músculos de su cuerpo se relajaron, su cuerpo cedió ante el desgaste mental y se quedó dormido en aquella noche oscura, en la que su lluvia interna no cesaba.


Me hubiera gustado poner una mejor continuación, les prometo que Rukia aparecerá en el siguiente capítulo.

Gracias por su tiempo.

Selenic Soul.

PD. Me gustaría saber su opinión del capítulo.