¿Como era posible que esto le estuviera pasando otra vez? ¿Acaso nunca podría ser feliz? Estaba segura de que alguien la había incriminado, alguien habría plantado las pruebas en su casa, tener el libro de hechizos de Cora no podía ser prueba suficiente para que creyeran que fue ella, algo más deberían haber encontrado. En ese momento era en lo único en lo que podría concentrarse, era lo que lograría hacer que Henry volviera y sólo eso era en lo que prefería enfocarse, no podría soportar asumir lo de August estando sola.

En ese momento el timbre sonó llamando la atención de Regina, que realmente no esperaba a nadie. Se dirigió a la puerta y la abrió, encontrándose así con Tink que la miraba expectante. Ambas permanecieron calladas, Regina esperaba que el hada dijera el motivo por el cual se encontraba allí, aunque realmente no esperaba nada bueno. Tomándola totalmente por sorpresa, en lugar de hablar, ella se limitó a abrazarla.

"¿Eso a qué vino?" preguntó Regina finalmente, extrañada mientras la separaba un poco. No estaba demasiado acostumbrada al contacto físico con nadie a excepción de Henry.

"Sé que lo necesitabas" respondió Tink y luego añadió "Te creo"

"¿Qué?" La alcaldesa estaba cada vez más confusa con la situación.

"Todo el pueblo ya sabe lo que ha ocurrido, alguien lo estaba comentando en Granny's, decía lo que se supone que hiciste y que niegas haberlo hecho. Entonces vine aquí a ver cómo estabas"

Regina la invitó a pasar al interior de la casa, algo incrédula con lo le había dicho, pero con intenciones de saber más. Caminaron hasta la sala, donde se sentaron en los sillones y luego de un momento Regina retomó la palabra.

"Déjame ver si entendí: Te has enterado de lo que ocurrió y... ¿Quieres saber cómo estoy yo? Aún cuando nadie me creería jamás cuando le dijera que no he sido yo... ¿Estás de mi parte?"

"No me importa lo que piensen los demás, sé que no es algo que tu harías, al menos hasta donde sé no tenías nada en su contra e incluso en tus peores momentos... bueno, no solías hacer algo así a menos que tuvieras un motivo, por mínimo que ese fuera."

"Al parecer eres la única que piensa eso" dejó salir un pequeño suspiro "Emma me prohíbe ver a Henry y no hay nada que pueda hacer... Henry tampoco quería verme"

"¿Estás segura de eso? Henry te adora, me suena difícil de creer eso"

"Él mismo dijo que no quería verme"

Tink puso una mueca de lado, le dolía verla así y sabía que por su experiencia sería difícil demostrar su inocencia ante el resto de los habitantes, pero lo que más urgía en este momento era poder demostrar su inocencia ante Henry, el resto podría esperar. Entonces una idea cruzó su mente y con una leve sonrisa de lado en sus labios miró a Regina y le dijo:

"No te preocupes, yo voy a ayudarte... y ya tengo un plan" Dicho eso se aseguró de que estuviera tranquila y se marchó con una idea fija en su mente.

En su camino, pasó por el convento, conocía de memoria los horarios de las hadas y sobretodo, sabía donde la madre superiora guardaba las pociones que estaban en su poder. Entró al despacho y buscó en el pequeño armario un frasquito en particular, pero no se encontraba en ninguno de los estantes bajos, sin duda tendría que subirse a la escalera y buscar por los estantes más altos. Allí estaba, en el estante más alto, al fondo del armario "¿Acaso no había un lugar más escondido?" se preguntó algo irónica. Escuchó pasos y supo que debía apresurarse, bajó las escaleras tan rápido como pudo y cuando iba a salir se topó cara a cara con la madre superiora.

"¡Blue!" dijo sorprendida con tono de sorpresa.

"¿Green?" el hada no esperaba ver a nadie dentro de su despacho y mucho menos a Tink.

"Mi nombre es Tinkerbell" comentó ella algo molesta por el nombre "Lo siento, debía hablar contigo pero... tengo que irme, luego te veré"

Tan rápido como pudo se fue del lugar sin darle tiempo alguno de decir nada y con el pequeño frasquito con la poción, escondido en su pequeño morral. Entonces sin saber dónde ir primero, se puso a caminar sin destino fijo por el pueblo. Estaba pensativa, sabía que había algo más en Regina, le había notado una cara diferente, no era la misma y no era simplemente por el problema al que se enfrentaba ahora, algo más le ocurría y en cuanto pudiera solucionar el tema "Henry", lo averiguaría.

Perdida en sus pensamientos iba cuando se dio cuenta que se encontraba en medio de la plaza, bastante cerca de la zona de juegos y a lo lejos pudo distinguir a Henry en el columpio. Suspiró y decidida caminó en dirección al chico. Se detuvo antes de llegar y lo observó por un momento, parecía triste y sabía que la razón era algo que no era verdad, pero allí estaba ella para solucionarlo.

"¿Que ocurre pequeño?" Preguntó Tink llamando la atención de Henry.

"No estoy de humor para hablar, quiero estar sólo" respondió él de mala gana.

"Bien..." Fue todo lo que dijo el hada y se sentó a su lado, sabiendo que en algún momento le hablaría y luego de unos minutos de silencio, su estrategia funcionó.

"¿Qué es lo que los motiva a hacer maldades?" dijo entonces Henry.

"¿Disculpa?" el hada volteó su cabeza, asomándose delante de la cadena del columpio, para mirar al chico.

"¿Por qué los villanos deciden hacer sus maldades?"

Tink suspiró y pensó muy bien sus palabras antes de contestar, pensó también en su experiencia con Regina, Rumple o Peter Pan, y entonces dijo:

"Creo que no es algo que escojan hacer, tampoco escogen esa clase de vida. Simplemente las cosas surgen de ese modo... Por lo menos para algunos es así."

"Eso no me sirve..." Suspiró Henry y pasado un rato añadió "¿Por qué ella me mintió?"

"¿Cómo estás seguro de que lo hizo?"

"Las pruebas lo dicen: tenía el libro de hechizos en su casa y..."

"Tener un libro no es un delito... Sabes que cada magia tiene su marca especial, ¿verdad? ¿Has visto el muñeco que dicen la incrimina?"

Henry se quedó en absoluto silencio, en verdad nunca había visto las pruebas y era cierto que tener el libro no significaba nada a menos que probaran que había usado el hechizo. Él sabía que desde que le había prometido no hacerlo, había usado magia, pero todo había sido para bien, el refugio en el domo, fuego para las fogatas en las noches frías ¿como podría asegurarse que no hubiera hecho nada más?

Cuando volteó a ver a Tink para preguntarle algo más, ella le buscaba algo, y cuando lo encontró le ofreció un frasco pequeño con un líquido ámbar dentro. Extrañado, Henry lo tomó y leyó su etiqueta: "suero de la verdad".

"Conocí a tu madre hace tiempo y... esto no me suena a algo que ella hubiera hecho." Lo miró e hizo un movimiento para chocar las hamacas entre si "ella confía en ti, quizá si se lo das a escondidas..." dicho eso se puso de pie, le dedicó una sonrisa al chico y se fue.

Henry volvió a mirar el frasco, suspiró y se meció un poco en la hamaca. Tink había dicho que no creía que Regina hubiera hecho eso, y pensó en que al menos valía la pena probar, no perdía nada en el intento y le debía a su madre el beneficio de la duda. Se puso de pie y caminó con pasos pesados todo el camino de la plaza a la mansión Mills. Miró la puerta con el gran número dorado 108 y entonces tocó el timbre.

"Hola mamá" dijo en un tono muy suave cuando se abrió la puerta.

"¿Henry?" Regina no podía creerlo, pero debía saber que Tink siempre tenía un truco bajo la manga.

"¿Puedo pasar?"

"C-claro, pasa" se hizo a un lado para que pasara y luego cerró la puerta. "Henry yo..."

"No hace falta que digas nada mamá" la interrumpió con una sonrisa suave y dulce.

"¿Quieres beber algo?" se apresuró a decrir ella.

"Quizá una cocoa... ¿con crema y canela?"

Regina sonrió y camino hasta la cocina, el plan iba funcionando. No le agradaba para nada tener que hacer este tipo de cosas, mucho menos con su madre, pero era el modo que tenía de asegurarse que no hubiera duda alguna de la veracidad de sus palabras. Caminó con ella hasta la cocina y se sentó en uno de los taburetes altos, esperó a que pusiera las tazas sobre la mesa para pedirle las galletas, que siempre se encontraban en lo más alto del armario para que él no las encontrara, y cuando se dio vuelta puso la poción en su bebida.


Sé que quizá hubiera sido más lindo que Henry creyera incondicionalmente en Regina, pero ya hemos visto en la serie como se comporta Henry ante una situacion así en el capítulo 2x10 The Cricket Game. Por otro lado, desde que apareció Tink, siempre me gustó la amistad con Regina y merecía la pena una aparición suya en el fic.

Todos los comentarios son más que bienvenidos, gracias por seguir leyendo.