Disclaimer: La serie Twilight (o Crepúsculo) pertenecen a Stephenie Meyer.
EL OTRO AQUELARRE
Edward POV
Alice había surcado la sala –hacia su habitación- llevando a rastras a Bella. Era increíble con que naturalidad la trataba siendo que apenas la conocía hacia unos pocos días. Realmente no me molestaba aquello por el contrario, era algo bueno. Significaba que si Bella no tenia problemas en relacionarse de aquella manera tan suelta con Alice era por que de a poco comenzaba a sentirse mas cómoda con nosotros.
Aunque…definitivamente no conmigo.
Tenia que relajarme y recordar las palabras de Esme. Le llevaría bastante tiempo poder asimilar todo y mucho mas poder tratar de perdonarme. Lo cierto era que Bella aun no se había topado con un humano, mas que con su padre pero -y estaba siendo cien por ciento egoísta al pensar que esa seria la única forma- el día que lo hiciera entendería que me fue inevitable.
Oh si, después de tanto tiempo…debo decir que fue una suerte que Edward mordiera a un humano…al menos estará cerca de mi.
Recosté mi cabeza contra el respaldo del sofá presionándome el tabique nasal. Esta era una de las principales razones, mas bien la única, por las cuales odiaba Denali.
De todas las mujeres que integraban el aquelarre de Eleazar, Tanya era la única que no reprimia sus pensamientos tan…vulgares sobre mi –o cualquier hombre para el caso- Lo de Katrina y Kate era tolerable pero Tanya…suspiré sacudiendo mi cabeza. Este era parte de mi castigo…
Cuando me puse de pie para recibirlos, Esme ya estaba abriendo la puerta con una enorme sonrisa en su rostro. Estaba emocionada por volver a ver a Carmen y a Eleazar. Los cuatro –Esme, Carlisle, Carmen y Eleazar- se habían llevado muy bien desde el primer momento en que se conocieron. Tenían prácticamente la misma edad –humanamente hablando- y cumplían el mismo rol de padres.
Jasper, Rosalie y Emmett se habían aproximado a mi lado. Rosalie era la única que realmente no disfrutaba de la compañía de nuestros amigos, principalmente por que tenia que tener todos sus sentidos puestos sobre Emmett…aunque con él Tanya, Katrina e Irina eran menos molestas. Pero eso era solo por que sabían que Rosalie saltaría encima de la primera que se atreviera a poner un dedo sobre su esposo.
Los primeros en atravesar la puerta fueron Eleazar y Carmen. Me despedí de cualquier posibilidad de paz cuando los ojos dorados de Tanya me recorrieron, luego se posaron en mi rostro y una enorme sonrisa de satisfacción cruzó el suyo.
Debo decir que estoy algo molesta con mi memoria; no te hizo ni un poco de justicia.
-Hola para ti también, Tanya- solté cuando me vi envuelto por sus brazos. Tanya no era una mujer desagradable, todo lo contrario. Su rostro podría ser comparado e incluso cualquiera podría decir que era aun mas hermosa que cualquier ángel que Boticelli había pintado. Pero aun así no me despertaba ni el más mínimo interés o al menos no de la forma que ella esperaba.
Entonces su abrazo fue interrumpido por un par de pequeñas manos que se aferraron de sus hombros y la arrancaron lejos de mi.
-¡Edward!- Mi sonrisa igualó la del hermoso y joven rostro que tenia frente a mi mientras la abrazaba fuertemente. Me aparté obteniendo una visión completa de Irina. Era la mas joven de todos nosotros, pero solo por edad humana. Su rostro tenia las suaves facciones de una mujer a pesar de que aun conservaban algunos rasgos de la niñez ya que había sido transformada cuando apenas había cumplido sus quince años…
Su familia se había mudado de Londres a San Petesburgo buscando escapar de la peste negra que azotó a Europa en el siglo XIV. Ella y su familia se libraron de la peste pero allí Irina encontró algo mucho peor. Ella y su familia vivían en el campo y el establo donde dejaban descansar a los caballos –que los llevaban a la ciudad- estaba bastante apartado de la casa. Irina nos contó que, por lo que podía recordar vagamente, había escuchado el relinchar de su caballo preferido y en medio de la noche acudió al animal pero alguien mas estaba allí…
Cuando se apartó fui saludado por Riley, un joven vampiro de aspecto flojuchón y cabellos negros que siempre llevaba atados en una prolija coleta. Él era la adquisición mas nueva –en cierto modo- de la familia de Eleazar. Irina se había enamorado de él cuando aun era humano…y no se lo pensó dos veces cuando él supo que era ella y le pidió ser convertido. Había sido un acto bastante egoísta, según lo veía, pero habían pasado muchas decadas juntos…en cierta forma era bueno ver que él no se había arrepentido.
Las ultimas en saludarme fueron las hermanas gemelas Kate y Katrina. Ambas habían sufrido un accidente en la fabrica londinense en la que trabajaban como costureras y Eleazar –quien estaba viviendo allí por aquel entonces- no soportó la idea de ver a dos hermanas morir a tan temprana edad. Él, como Carlisle hizo conmigo, las transformó para darles una segunda oportunidad
Antes de que conociéramos a Alice, Katrina y yo nos sentíamos como los únicos anormales dentro de nuestro mundo. Su don no era exactamente el mismo que el mio pero se valía del mismo recurso; de la mente. Katrina tenia la habilidad de ver el pasado de las personas; sus recuerdos. Pero no solo se limitaba a verlos, también podía modificarlos, borrarlos e incluso implantar nuevos. Un don que, en ocasiones, generaba bastantes conflictos entre las familias ya que –tal como Jasper- cuando Katrina se aburria su don era el único entretenimiento. Aun tenia el gusto amargo de un recuerdo 'no vivido' donde Tanya y yo…Ugh! No me atrevía a tratar de recordar de que se trataba.
Lo mas curioso de esta familia que llevaba junta desde quien sabe cuando -a pesar de haber sido transformados por diversas personas en diversos puntos del mundo- era que gracias a ellos el mundo tenia varias historias para contar, como la de los Súcubus que según según las leyendas medievales se trata de un tipo de demonio que toma la forma de una mujer bastante apuesta para seducir a los hombres con el fin de tener relaciones sexuales con ellos.
Si uno llegaba a conocer a Tanya, Katrina y Kate se darían cuenta de que no estaban nada lejos de la realidad. Las tres tenían como pasatiempo coleccionar hombres…como si fueran trofeos o algo así, daba igual si eran vampiros o humanos. Y se valían de nuestros dones naturales para seducirlos.
-Bueno, es bueno vernos después de tantos años…- Sonrió Esme mirándonos a todos. Por esto era que nunca estamos juntos por mucho tiempo; eramos demasiados y no nos era tan fácil pasar desapercibidos…
-Es cierto…pero me falta alguien.- sonrió Carmen.
-¡Si! ¿Y Alice?- preguntó Irina dando unos pequeños saltitos en su lugar. Cualquiera diría que ambas eran hermanas…
-¡Ya estamos! Lo prometo-escuchamos a Alice canturrear.
-¿Esta con el neofito?- preguntó Eleazar –Bueno, sera bueno conocerlo…
-¿Jasper, no te molesta que Alice este sola con él?- preguntó Tanya acercándose a él suavemente, mordiéndose el labio. Si ella esta entretenida no veo por que nosotros no podríamos…¡Oops! Me olvidé de que me escuchas cariño. Entonces sus ojos se fijaron en mi, guiñando uno de ellos. No te pongas celoso, sabes que te prefiero antes que a nadie…
-Tanya es suficiente.- dije entre dientes con tono hastiado. –Además no es un él.
-¡¿Es una mujer?- exclamó horrorizada. Rosalie llevó su mano a la boca, ocultando una sonrisa a sabiendas de que a Tanya no le agradaba nada la idea de que una nueva vampiro estuviera viviendo con nosotros…
Entonces escuchamos la puerta de la habitación de Alice abrirse y cerrarse. Al poco tiempo les vi aparecer por las escaleras. Fue como si alguien hubiera apagado el equipo de música todo se había silenciado lo cual, dada la calidad de pensamientos de Tanya, Katrina y Kate sobre Bella, era un alivio.
Ella sonrió timidamente –hasta podría jurar que si aun fuera humana sus mejillas tendrían un adorable rubor- y murmuró un simple 'Hola' a todos. No me extrañó que después de saltar a abrazar a Alice, Irina saludara cálidamente a Bella asegurándose de dejarle bien claro que deseaba fervientemente ser su nueva amiga.
-¿Entonces…este es tu demonio personal? No parece nada del otro mundo.- soltó Tanya para sorpresa de todos. Esme sonrió y se acercó hacia Bella pasando su mano por sobre sus hombros mientras esta última paso su mirada fugazmente por mi rostro para luego fruncir su ceño. Obviamente le había molestado el termino de 'demonio personal'.
-Oh no le hagas caso Bella, es una broma interna de las familias…como la de ser vegetarianos. Solo que utilizamos el termino de 'demonio personal' para casos como el tuyo…
-¿Han habido mas?- preguntó secamente bajando de las escaleras.
-Bueno, solo digamos que ninguno llego a escuchar como le llamábamos…
-Oh- murmuró Bella acomodándose cerca de Emmett.
-Costara un poco de tiempo habituarnos…pero espero que te sientas comoda con nosotros tanto como los Cullen, Bella- le dijo amablemente Carmen mientras estrechaba su mano.
-Vas a hacerle un hueco en la nuca Tanya si sigues mirándolo tan fijo…- escuché a Riley mofarse. Me maldije por hacer caso a ese comentario y mover mis ojos en dirección de Tanya.
Emmett soltó una risotada. Esto me temía, la vuelta de las burlas a costas mías –Apuesto a que esta tratando de mostrarle otra de sus fantasía, ¿verdad?- susurró dándole a Jasper en las costillas. Ambos sonrieron en mi dirección y un leve gruñido escapó de mi garganta.
-Tranquilo. No pedí nada del otro mundo, cariño.- dijo mal interpretando un puchero.
-Hay algo que tienen que saber y además querríamos hacer una prueba.- comentó Carlisle a la familia de Eleazar. –Verán, al parecer Bella tiene cierto don…por el momento sabemos que impide que Edward lea la mente de cualquier persona que se encuentre en la sala…y en el exterior es algo asi como un radio de un kilometro…
-Debo decir que es bueno no tener que oír los pensamientos de las personas todo el tiempo…- acoté.
-Eso es interesante- respondió Eleazar asombrado. -¿Y que sucede con tu don Alice?
-No…puedo ver su futuro perfectamente- dijo mi hermana, para lo cual mostró una enorme sonrisa en su rostro mientras pasaba sus ojos de mi hacia el rostro de Bella.
-¿Si? Vigila que no nos meta en líos- masculló Tanya. ¿Podría ser mas obvia acaso? Era notorio que le molestaba la presencia de Bella y de seguro estaba celosa e iba a buscar cualquier pretexto para hacerle sentir incomoda.
-No lo hará.- le respondió Alice lanzándole una mirada molesta a Tanya. Si bien solía agradarle pasar tiempo con ella…en ocasiones la encontraba bastante molesta.
-Me gustaría saber si funciona del mismo modo con Katrina…si es que no tienes problema, Bella- dijo Carlisle. Bella abrió sus ojos ante la sorpresa y luego fueron hacia Katrina.
-Hum…no.
-Esto sera bastante...entretenido.- dijo mirándo a Bella fijamente unos instantes. Entonces dejó caer sus brazos y hombros, como si estuviera frustrada, -Negativo. No veo recuerdos…¿Hay algo entre tus recuerdos que encuentres ajeno?- preguntó alzándole una ceja. Mentalmente crucé mis dedos rogando que su don no tuviera efecto sobre Bella…solo Dios sabia de lo que era capaz de meter en su mente.
-Todo lo que recuerdo es mio…
Katrina exhaló profundamente. -¿Edward?- me sorprendió que me hubiera hablado a mi. -¿Algo? ¿Algún recuerdo- le corté exasperado ante la mirada que me echó y la sonrisita de Jasper.
-¡Oh por el amor de Dios! Ya déjenme en paz…No, nada todo esta en orden en mi mente…Tu don tampoco funciona en presencia de Bella, ¡Gracias al Cielo!
-Interesante.- murmuró Eleazar.
-Digamos que no es demasiado útil- masculló Tanya.
-Yo creo que si…Va a ahorrarle a Edward unos cuantos dolores de cabeza- rió Emmett mientras escondía su rostro en el cabello de Rosalie.
Después de aquello nos acomodamos en la sala mientras nuestros amigos nos contaban que había sido de ellos en las décadas que llevábamos sin vernos y nosotros hicimos lo mismo. Había tratado por todos los medios de ubicarme solo en algún rincón de la sala. Pero obviamente –e inevitablemente- me encontraba rodeado por Tanya, Kate y Katrina quienes por el momento se estaban comportando.
Me armé de paciencia, no teníamos otro lugar donde ir. Este era el único donde podríamos tener el respaldo de amigos y poder así impedir que Bella cometiera alguna metida de pata.
Entonces mis ojos se fijaron en ella. Estaba sentada en uno de los sofás entre Alice y Rosalie. Emmett había encontrado a Rose un tanto extraña en las ultimas semanas, siendo precisos desde que Bella había sido transformada. Sus pensamientos de la noche pasada me hicieron ver que realmente quería acercarse a ella. Cuando la veía se recordaba a si misma varios años atrás, cuando Carlisle la había transformado. Deseaba poder dejar de ser tan orgullosa y poder hablar con ella, decirle que no era la única que había sido condenada a esta vida. No era algo del todo bueno. Seria desastroso que Bella se convirtiera en una replica de Rosalie. Entonces solté un suspiro.
Ella jamas seria como Rosalie. Bella era demasiado diferente a cualquier mujer que hubiera conocido en el pasado. No podía leer sus pensamientos y tampoco había pasado mucho tiempo cerca de ella pero por lo poco que había descifrado; no era como el resto.
Bella permanencia allí sentada con sus manos acomodadas grácilmente sobre su regazo. Alice le había prestado una de sus camisas predilectas; una azul marino que hacia que su piel se viera mas pálida y mas luminosa. Bella resaltaba entremedio de todos los vampiros. Rosalie podría ser hermosa de la misma forma que lo era una delicada muñeca de porcelana; definitivamente una belleza sin igual. Pero ella era hermosa en cualquier otro sentido, no necesitaba arreglarse por horas para verse bien…resaltaba tal y como era.
Me preguntaba que estaría pensando, de seguro no seria anda cómodo estar en medio de un grupo de personas que se conocen por años…aun así el no poder leer su mente era un misterio para mi. Nunca me había enfrentado a tal desafío. Sabia que seria mucho mas fácil ayudarla a sentirse mejor si pudiera saber que era lo que pensaba y lo que realmente quería. Era un echo que las personas nunca dicen lo que piensan o realmente quieren ¿Por qué seria distinto con ella?
No podía culparla por su decisión de mantenerse alejada de mi. No podía molestarme con ella por odiarme después de lo que le había echo. Sentí un dolor punzante ante la culpa mientras recordaba como la había arrancado de la vida que se merecía.
Mis ojos fueron atraídos hacia los de Esme, cuyos labios se fruncieron en una sonrisa cómplice al atraparme viendo a Bella mas de lo que se consideraría 'normal'. Los aparté rápidamente recordando lo que había hablado con ella el día anterior.
No merecía el perdón de Bella ni su aceptación y mucho menos la posibilidad de que llegara a sentir algo mas que amistad por mi. ¿Cómo alguien en su sano juicio se iba a atrever querer a un monstruo como yo…a alguien que había acabado con su vida? Bella era demasiado para estar cerca alguien tan débil como yo. ¿Cómo podría siquiera llegar a perdonarme?
Pero la extraña sensación que tenia me era ajena e imposible de ignorar. Deseaba tanto poder volver el tiempo atrás y haber sido mas fuerte. De alguna forma podría haber evitado todo esto. La vida volvería a ser la misma de antes, simple y vacía.
Lo único que tenia claro hasta ese momento era que desde que había atacado a Bella me sentía mas desdichado y, a la vez, era feliz.
Estaba tan inmerso en mis pensamientos que el estallido de las risas a mi alrededor me tomaron por sorpresa. Los labios de Bella se extendieron, mostrando una suave y hermosa sonrisa. Por primera vez parecía relajada y cómoda entre nosotros. Realmente era hermosa...había algo en ella, algo que no podía comprender pero por alguna razón en particular la veía tan vulnerable y frágil que sentía la necesidad de estrecharla en mis brazos y protegerla.
Entonces sus ojos se fijaron en los mios. La brillante sonrisa que instantes atrás había adornado su rostro se desvaneció de a poco al notar que tenia mis ojos fijos en ella. Luego de unos instantes ocultó su rostro tras la brillante cortina que formaba su pelo mientras caía por sus hombros, y evitó todo contacto visual conmigo. De echo pasó el resto del tiempo sin volver a sonreír.
