Capítulo 12: ¿Iruoma? ¿Es tu novia?
Link puso el glifo en la puerta y automáticamente se abrió. Todos se miraron entre ellos y Zelda observó cómo Link se cambiaba la venda de brazo, que al parecer el brazo de la primera vez estaba casi curado.
-¡¿A qué esperamos?! -gritó Midna impaciente.
-Entremos. -se dijo por parte de la sheikah.
Todos obedecieron a Impa y entraron. Al otro lado de la puerta había una estancia circular muy grande. Era de color azul pero no había mucha claridad. En el suelo se podía observar un gran sol de color amarillo en el centro. La sala parecía vacía.
-No hay nadie… -observó Saria
-¿Hemos llegado tarde? -preguntó la zora.
-Pues a lo mejor… -empezó a hablar Impa.
Grahim apareció del techo interrumpiendo a Impa. Los miró a todos y sonrió con una sonrisa malvada.
-Hombre, ¿pero qué tenemos aquí?
-Ya te estás quitando del medio Grahim. -ordenó Impa.
-No quiero, yo llegué antes -dijo riendo.
-O te marchas a tu casa, o te arrepentirás…
-Te arrepentirás tú de traer a estos pobres chicos aquí… Que cruel eres…
Impa le dio una de sus patadas de sheikah en toda la cara, y Grahim le hizo un puñetazo en el estomago. En ese momento se puso Link, haciendo que Zelda lo siguiera.
-¡Link, no!
Link lo cogió con ayuda de Impa y le puso la Espada Maestra al lado del cuello.
-O te vas por patas, o te quedas sin cabeza. ¿Qué eliges? -amenazó el chico.
-Ninguna opción me gusta.
Grahim se teletransportó a la otra punta de la sala.
-¡Mierda!
Grahim chasqueó los dedos e hizo una barrera de cristal naranja bien resistente que separó a Link de Impa, Midna, Zelda, Navi, Fay y los alumnos.
-Cobarde… -murmuró Link
-Eso ya lo veremos.
Grahim hizo otro chasquido y sacó una espada negra.
-Muy chula tu espada… Lástima que no te sirva de nada…
-A lo mejor no… ¡Vamos a divertirnos!
Zelda golpeaba el cristal. Grahim hizo otro chasquido de dedos e hizo aparecer de la nada ocho Skulltulas. Link rio.
-¿De qué ríes niñato?
Link cerró sus ojos azules y abrió los brazos como si estuviera orando. Grahim lo miraba extrañado. Las Skulltulas rabiosas se calmaron y se fueron andando detrás de su controlador. Link al fin abrió los ojos ya verdes brillantes y movió las manos hacia Grahim. Las Skulltulas se abalanzaron hacia Grahim, el cual no podía teletransportarse por los nervios y por las arañas gigantes que le mordían.
-Muy bien, Link. -decía Impa con los brazos cruzados
-¡Sí! ¡Vamos Link! -gritaban los demás.
Zelda cambió la cara y sonrió y observó como su Link controlaba a esos bicharracos.
-La próxima vez, no saques un insecto ante mí.
Grahim consiguió deshacerse de las Skulltulas a patadas y las mató a todas. Por cada una que mataba, Link sentía un tremendo dolor en el estomago, ya que es donde las Skulltulas tienen su punto débil. Ya recuperó su color azulado de ojos.
-N-ni sé cómo lo has hecho ni me importa -exclamó el hechicero cansado.
-S-si quieres lo v-vuelvo a hacer… -dijo el chico apretándose el estómago, con la esperanza de que se le quitara el dolor.
-No hace falta, os dejo con Iruoma…
-¿Iruoma? ¿Es tu novia? -preguntó Midna en burla.
-No, es el que os partirá la cara… De seis en seis.
Grahim hizo un chasquido y se fue, desapareciendo entre unos rombos virtuales. El cristal también se difuminó en el aire. Zelda se fue corriendo hacia donde estaba Link.
-¿Estás bien?
-Sí, t-tranquila- dijo con el aire entrecortado.
Zelda abrazó a Link vigilando de no tocarle. Link no se lo esperó, pero correspondió abrazándola también. De repente se escucho un tremendo ruido, y del techo cayó Iruoma, Una gran estatua dorada.
-Aquí todo el mundo cae del techo, ¿no? -se dijo Midna.
Iruoma estaba situado en medio de la sala; Link, Zelda, Navi y Fay estaban en una punta, en las espaldas de Iruoma; Los chicos, Impa y Midna en el otro lado, delante de la estatua dorada. Link se puso delante de Zelda, cubriéndola.
-Fay, por favor. -dijo Link para que Fay escaneáse a tal monstruo.
-Iruoma, Gólem de las tinieblas. Medidas: 7 metros de alto, 4 de ancho sin contar sus seis brazos separables. Fue creado como un mecanismo para destruir a todo aquel que invada el lugar. Lleva en los cuatro brazos de arriba unas poderosas cuchillas. Además, en su centro se encuentra el único punto débil del monstruo, que Link debe dejar al descubierto destruyendo los dos brazos para luego atacar. Si lo que se pretende es separar los brazos es necesario golpear las partes moradas que los junta con el cuerpo.
-¡Joder! -se le escapó a Zelda.
-Vamos, una Barbie el bicho. -dijo Midna.
-A por él… -se dijo a si mismo Link
-Link, cuidado ¿vale? -se preocupó Zelda.
Link le sonrió e hizo unos pasos adelante.
-¡Eh, tú, feo!
Iruoma se giró y detectó a Link. Con su brazo izquierdo libre, intentó golpear a Link. Link se lo esquivó y el brazo se quedó incrustado en el suelo, por lo que Link subió por él. El chico, al estar al lado de la cabeza del monstruo, pudo ver a través de las partes moradas que Iruoma funcionaba con cables, por lo que supuso que dentro tenía un generador. Bajó y se dirigió a Zelda.
-¿Qué pasa?
-Zelda, tienes que destrozar a ese monstruo.
-¡¿Qué?!
-Funciona con electricidad. Tienes que electrocutarlo.
-Pero…
-Por favor. Es la uncia opción de salir ilesos de esta.
Zelda se situó delante de Iruoma, extendió los brazos hacia los lados y concentró toda la energía en sus manos. Respiró hondo. Link observaba a Zelda y de repente vio cómo formaba dos bolas de energía eléctrica. Zelda abrió los ojos, ¡lo había conseguido!, ahora sólo faltaba apuntar… Zelda visualizó dónde tenían qué ir a parar las esferas y las lanzó, haciendo que chocaran en las partes moradas, lo que provocó que dos de los seis brazos se cayeran y los otros cuatro sufrieran un cortocircuito. Se sentía cansada. Link fue directamente a golpear el punto rojo que tapaban las dos manos ya caídas. Después de unos golpes con la espada el monstruo explotó. Su armadura aún estaba, pero en el suelo tirada y vacía.
Link miró a Zelda, que sonreía débilmente. La chica se dejó caer, pero Link la cogió por debajo de los brazos. Parecía dormida. Impa y los demás se acercaron.
-¡Zelda! -gritaba Link.
-Se ha desmayado. Lo de las esferas eléctricas le supuso mucho esfuerzo. -concluyó la sheikah.
Vestro y Corvy susurraban cosas. Malton se les acercó.
-Lo que ha hecho Link no lo podría hacer el jefe.
-Ya, seguro que no. Él habría dicho "¡Ay!, ¡qué miedito!"
-¡¿Qué yo habría dicho qué?! ¡Os vais a enterar! -salió Malton.
Una pieza de Iruoma salió volando hacia la cabeza de Vestro.
-¡Jefe! ¡Que nos partirá la cabeza! -se quejó Corvy mientras Vestro se frotaba la cabeza.
-Y...yo no lo hice… ¡La armadura se movió sola!
Malton señaló a las piezas de armadura y una levitó. Como movía el brazo se movía la pieza.
-¿E-es mi p-poder?
Coocker se acercó.
-Ya solo quedamos Gruyo, Vestro, Corvy, Ruto y un servidor... ¡Qué nervios!
