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Ayudar a Ichigo en las recamaras que ocuparían sus hijas y su novia al final no había sido tan complicado, aún estaba presente esa incomodidad por parte de ella que era producto de sus sentimientos no correspondidos, sin embargo al ver la felicidad en sus ojos cada vez que hablaba de sus hijas y de... Rukia pudo darse cuenta que sus sentimientos nunca habrían sido correspondidos, así que solo le quedaba ser feliz por él y desearle lo mejor. Por otro lado conocer a ese misterioso hombre llamado Ulquiorra había sido algo en lo que no podía dejar de pensar, no podía olvidar sus ojos verdes tristes y melancólicos que parecían necesitar calor. Pensaba todo eso mientras salía de su tienda de donas favoritas con una gran bolsa, las personas la miraban extrañados ¿qué había de raro en querer comer tantas donas? Eran deliciosas, había de chocolate, de menta, glaseadas y sabían muy bien agregándoles salsa de piña. Como era su costumbre los sábados por la tarde fue hasta el parque a tomar asiento en una de las muchas bancas del lugar que rodeaban una gigantesca fuente, le gustaba mirar y compartirle de sus donas a las palomas además le encantaba ver a los niños jugar. Mientras los contemplaba pensó en las hijas de Ichigo, esperaba que les gustara el Chappy gigante que les había comprado... aunque claro eran unas bebés... entonces esperaba que le hubiera gustado a... Rukia. El pensar en bebés la hizo llevarse la mano al vientre. Algún día. Ella también quería tener hijos, esperaba encontrar al hombre indicado, uno que no la quisiera solo por su físico y que no estuviera casado.
Como si todo ocurriera en cámara lenta vio pasar del otro lado de la fuente a Ulquiorra, tomo sus cosas como pudo y salió corriendo en su dirección, tenía que volver a hablar con él aunque no tuviera ni idea de que decirle.
- ¡Ulquiorra-kun!- grito tan fuerte como pudo pero él no la escucho- ¡Ulquiorra-kun! ¡Ulquiorra-kun!- al fin miro en su dirección, corrió tan rápido para poderlo alcanzar que tropezó con una roca, las bolsas volaron a su alrededor. Se levantó sintiendo dolor en la rodilla derecha, su falta se había roto en esa parte a causa de la herida que ahora sangraba
- Pareces ser una mujer torpe- Ulquiorra ya estaba a su lado y la estaba ayudando a levantarse, estaba completamente roja por lo humillante que había resultado su caída- Sentémonos
Ulquiorra le reviso la herida.
- ¡Auch! Duele
- Imagine que dolería una vez que dijiste ¡Auch!
- Tienes razón soy muy torpe- en su primer encuentro casi la atropellan y ahora se había tropezado- es que no podía creer que fueras tú y si no gritaba y corría para alcanzarte te irías
- Todos en el parque deben de pensar lo mismo- miraron a su alrededor para darse cuenta como mucha gente los observaba, les dedico una fría mirada que hizo que tan rápido como se habían juntado se dispersaran- Por correr hasta mí ahora tienes una herida en la rodilla y también la mejilla cubierta de...
- Salsa de piña- ¿qué tan mal debería estar luciendo? saco un pañuelo de su bolsa y procedió a limpiarse
- ¿Salsa de piña...?
- Es deliciosa y más cuando se la agregas a las donas- todas las deliciosas donas y pastelitos que había comprado se habían convertido en alimento de palomas- al menos alguien disfrutara de ellas- soltó una carcajada
- ¿Le llevabas comida a tus amigos?
- No, eran todas para mí ¿Por qué lo preguntas?
- Son demasiadas donas y pastelillos para una sola persona
- ¿Tú también crees eso?
- En realidad no creo que sea malo comer tantas donas si es solo un día en meses o una vez al año
- Todos los sábados vengo a este parque a comer
- ¿Enserio? Es como si pidieras una enfermedad a gritos
- En realidad como otras cosas, pero hoy es un sábado especial- después de haber descubierto que su amor no era correspondido espero hasta el fin de semana para comer todas las donas que quisiera para intentar llenar el vacío de su corazón, que tonto resultaba eso ahora- pero ya no importa
- Aunque sea solo un día no resulta bueno para la salud. En fin ¿para qué me has hablado mujer?
- Yo... eh... bueno...- solo sabía que quería escuchar su voz otra vez y ahora no sabía que razón lógica usar para haberlo perseguido gritando su nombre- veras... ah ya se
- ¿Cómo que "ya sé"? ¿Acaso no tenías una razón para haberme llamado?
- Pues... - se rasco la cabeza nerviosa- recuerdo que cuando nos conocimos me dijiste que nunca nos volveríamos a ver pero ahora estamos platicando
- Has corrido hacia mí y gritado mi nombre tan alto como para que todos en el parque te escuchen y me dices que solo lo hiciste para decirme que en efecto nos hemos vuelto a encontrar
- Pues... sí- que tonto le sonaba ahora- mucho gusto el volverte a encontrar- le sonrió
- Hmp. Debo irme, tengo cosas importantes que hacer
- Yo...
- ¿Te duele la rodilla?
- ¡Sí!- le había dado el pretexto perfecto para seguir hablando con él- Tal vez me saldrá un moretón
- Te llevare a tu casa ¿Estás de acuerdo?
- ¡Claro! Vamos
Ulquiorra la todo del brazo para que se apoyara en él y pudiera caminar mejor.
- ¡Antes de que se vayan levanten la basura que dejaron!- los regaño una anciana que había presenciado todo- ¡Idiotas!- les gruño
- Claro- Orihime se zafó del brazo de Ulquiorra y corrió a levantar la basura, él la ayudo- ¡Listo!
- Creí que te dolía la rodilla
- Amm... si... es que...
- De todos modos te llevaré a tu casa
- Gracias Ulquiorra-kun
- Mujer, deja de decirme Ulquiorra-kun
- Esta bien Ulquiorra-kun... perdón Ulquiorra-ku...
-¡Hmp! Olvídalo
Esta vez en el trayecto a su auto ya no la tomo del brazo pero sentía que de alguna manera el solo hecho de caminar juntos los hacía estar unidos.
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- Las presentaré a todos el próximo sábado- explicaba Ichigo a Rukia- es "El día del parque" anual de la compañía, es el mejor momento para hacerlo. Todos los trabajadores están invitados con sus familias y amigos que quieran llevar
Después de ese beso Rukia se había comportado como si no hubiera ocurrido. Aunque al principio Ichigo pareció... sorprendido le siguió la corriente y ahora estaban hablando como si sus labios no hubieran estado en contacto.
- ¿Día del parque...? ¿Puedes ser más específico?
- ¿Escuchar "el día del parque" no es suficiente explicación?- pregunto burlón
- ¡No!- le espeto molesta- Y si no quieres decirme como es, entonces no iré- bufo indignada lo que provoco que se le levantara el mechón de cabello sobre su frente
- Esta bien, lo siento, perdón por burlarme de que no entendieras a lo que me refiero con "El día del parque" ¿Estas feliz?
- Una vez que me lo expliques tal vez lo esté- conociendo su carácter ya era algo
Era sábado por la noche, el próximo lunes Ichigo volvería al trabajo y Rukia se quedaría por largos periodos de tiempo sola con las gemelas, sola después de varios días en que había estado en compañía de Ichigo o su familia. Pero la idea de quedarse sola no le resultaba aterradora. Justo ahora se encontraban en la sala mimando a las gemelas que cada día que pasaba estaban más activas, lo cual no dejaba de alegrarle el alma, cada uno sostenía a una niña en brazos, como el día era caluroso traían puestos unos vestiditos de color melón que tenían estampados de flores, por ahora los gorritos que les había hecho tenían que esperar a cuando hiciera frío.
- Te he dicho que hace 3 años ha surgido la compañía, desde su primer año y con los pocos empleados de entonces iniciamos una tradición de hacer "El día del parque"
- ¿Pero qué es?
- Rentamos un parque por todo un día, se ponen varias mesas y a pesar de que ordenamos a un restaurante comida hay quienes llevan postres y demás platillos para compartir
- Eso suena genial
- También se hacen diversos concursos, como tiro al blanco, jalar la cuerda, quien puede comer más, ect.
- ¿Tu cara es el centro del tiro al blanco? Porque si es así yo quiero participar
- Muy graciosa
- ¿Contigo? Siempre
Se voltearon a ver. Gran error. En su rostro pudo ver que Ichigo aún seguía pensando en el beso y a pesar de que lo negara ella también. No hemos concluido. ¿Por qué no podía solo olvidarlo? ¿Acaso quería empeorar las cosas entre ellos?
-¿Tus padres vendrán?- cambio de tema
- Si, la vieja cabra no se perdería el volver a ver a Hisaki- a quien tenía en brazos- y Misaki
- Estupendo. Me alegra volver a ver a tu familia en tan poco tiempo
- Ellos se alegrarán de volver a verlas. Aunque como mañana vuelvo al trabajo seguramente mamá te preguntara sobre cómo te va con las gemelas sola ¿Estas nerviosa?
- En realidad no lo estoy, recuerda que antes de conocerte pretendía cuidarlas yo sola, pero me alegra que Masaki se preocupe por mí- como extrañaba a su propia madre, Hisana, que seguramente estaría mucho más preocupada, ahora entendía esa clase de preocupación maternal- además como es seguro que ella paso por lo mismo cuando te cuidaba a ti le pediré algunos consejos. Estas muñecas y yo nos divertiremos mucho. ¿Verdad?- le acaricio la barriga a Misaki
- Tu madre también debió pasar por lo mismo
- Si... bueno... en realidad no del todo- junto a Hisana y ella siempre había alguien que las acompañaba
- Claro...
- Toma a Misaki en brazos iré a ver cómo va la cena ¿crees poder con las dos?- se mofó
- Por supuesto que sí. Si tú que eres una enana las puede cargar a ambas al mismo tiempo por supuesto que un hombre alto y fuerte como yo puede hacerlo también
- Disculpe por dudar de usted señor macho alfa- le entrego a Misaki- ¿Está seguro de que quiere ramen para cenar y no unas cuantas rocas con salsa extra picante?- pregunto siguiéndole el juego
- Dudo que puedas cargar con rocas lo suficientemente grandes para saciar mi hambre así que el ramen estará bien
Rukia le saco la lengua y entro a la cocina para preparar las cosas de la cena. Cenaron, Rukia le dio de comer a las gemelas, les cambiaron de ropa, las durmieron y luego Rukia volvió a la cocina para lavar los trastes.
- Te ayudare- la asusto Ichigo poniéndose detrás de ella
- ¡Tonto!- le dio un manotazo en el brazo- Además ¿Creé el señor macho alfa que pueda con una tarea como esta?
- Por supuesto
- ¡Aja! Está bien te permito que me ayudes... pero serías de más ayuda si te pones a mi lado y no detrás de mí
- Bien, bien
Lavaban los trastes sintiendo como las chispas flotaban a su alrededor. Se podía palpar la tensión sexual entre ellos.
- ¿Por qué seguimos esperando?
- Ichigo...
La aprisiono entre sus brazos y la beso. Rukia lo golpeo en el pecho, ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¿Por qué hacía esto? No era correcto, lo golpeo más fuerte pero ¿qué eran sus fuerzas comparadas con las de Ichigo? no hizo que retrocediera ni un centímetro, por el contrario él la retuvo con más fuerza y la tomo en brazos, su beso se volvió más exigente... intento pero su resistencia no duro mucho. Accedió a lo que él le pedía y aunque ella lo negara ambos sabían que lo deseaban. Le rodeo el cuello con los brazos y le devolvió gustosamente el beso, cuando se dio cuenta ya estaban en el cuarto de Ichigo y de alguna manera ahora solo estaban en ropa interior. Las manos de Ichigo estaban por todos lados volviéndola presa de un sinfín de sensaciones que le nublaban cualquier pensamiento racional. De pronto él se detuvo y la miro a los ojos... cómo si nos pudiéramos detener ahora pensó sarcástica, él lo entendió y continúo.
Si era correcto o no... estaba ocurriendo.
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- Deja de dibujar en mi pecho. ¿Tú intención es acaso que lo volvamos a hacer?
- Yo... si tú quieres Ulquiorra-kun- decía una completamente roja Orihime
- En vista de lo que acabamos de hacer es extraño que te sigas sonrojando
- Si... es que... yo...
Luego de que llegaran hasta su departamento en el lujoso auto de Ulquiorra, Orihime lo había invitado a pasar para prepararle su té especial, para su sorpresa y alegría él había accedido... aunque luego de probarlo lo escupiera y casi vomitara ¿por qué a nadie le gustaba su delicioso té acompañado de cátsup? en realidad a los demás no solía gustarles tampoco su comida... pero había que admitir que había sido algo divertido el verlo perder su fría compostura, como sí él también se hubiera dado cuenta se sonrojo un poco, luego le dijo que ya era momento de irse y no queriendo dejarlo ir aún, Orihime lo llamo y corrió hasta intentar alcanzarlo a la puerta pero él se había volteado para mirarla y choco contra él, antes de que cayera al suelo ya estaba en sus brazos, que eran cálidos y seguros ó al menos eso sentía ella, se miraron y al ver esa tristeza que reflejaban sus ojos sintió la creciente necesidad de besarlo y abrazarlo... y lo hizo, él por su parte luego de un momento le correspondió... y ahora se encontraban desnudos y entrelazados en la cama, era un hombre apasionado y tierno que la había hecho sentirse magníficamente feliz y tan... mujer.
- Mujer tu tartamudeo y torpeza parecen ser muy recurrentes, es preciso que acudas a alguien capacitado para darte tratamiento
- ¡Eso es culpa tuya!- en esta ocasión no tartamudeo
- ¿Mía?
- Si... es que con tu mirada y...
- ¿Ya podemos dejar de hablar?- se posiciono nuevamente encima de ella
- Claro- le rodeo el cuello con los brazos para acercarlo y poder besarlo
Luego de unas cuantas horas que compartieron juntos el reloj marcaba las 11:00 de la noche. Había sido un día estupendo. Ulquiorra se levantó y comenzó a vestirse
- ¿No te quedaras aquí?
- Recuerda que te dije que tenía algunos asuntos que atender, no puedo permanecer aquí toda la noche
- Esta bien
- En esta ocasión te diré que definitivamente nos volveremos a ver- con esas palabras sintió la felicidad crecer en su interior
Se puso una bata y lo acompaño hasta la salida.
- Te estaré esperando Ulquiorra-kun
Pero él no le respondió nada solo se fue y contrario a la felicidad que había experimentado hacia unos instantes y mientras escuchaba el sonido de su auto al alejarse de pronto se sintió como una tonta.
- He sido... una idiota- su voz se quebraba por culpa de las lágrimas que querían salir ¿por qué era tan débil?
¿Qué estaría pensando Ulquiorra ahora de ella? ¿La creería una mujer fácil? Aunque había estado con otros hombres que no eran muchos nunca se había acostado con ellos a poco de conocerlos. ¿Qué sabía ella de Ulquiorra? Hasta donde podía entender el bien podía haberle mentido y quizá nunca lo volvería a ver. No. Lo había visto en su mirada, él no le había mentido. De alguna manera en su interior sabía que él volvería y tal como le había dicho lo estaría esperando. Se limpió las lágrimas y fue a prepararse la cena.
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- Se suponía que estarías aquí a las 8:00 y ahora son las 12:00 p.m. Ulquiorra sabes perfectamente que no soy un hombre paciente- Tsukishima le había dejado un segundo mensaje a Ulquiorra
Se encontraba solo fumando en su no tan amplio despacho de la lujosa habitación que había alquilado tratando de contener la furia en su interior por el plantón que le había dado su hijo. Había viajado hasta Osaka para encontrarse con él y se le ocurría no aparecer.
- Señor- tocaba a la puerta el ama de llaves que le había acompañado para ocuparse del lugar pues no confiaba en el servicio de hotel
- Jackie te he informado que no deseo ser molestado, solo avísame si llega Ulquiorra
- Es el señor Ginjo, dice que es algo urgente
- Esta bien, hazlo pasar- ese hombre a veces era una molestia, pero no se podía librar tan fácilmente de él- ¿qué es eso tan importante que querías decirme?
- Es algo sumamente importante- se sentó frente a él
- Deja de dar rodeos y dímelo
- He investigado y aparentemente ese tal Ichigo Kurosaki no es el padre de las niñas que dio a luz su sobrina- con eso capto inmediatamente su atención
- ¿De qué demonios estás hablando? ¡Explicate!
- Cuando fue llamada por usted para acudir a rendir cuentas a la empresa ella se encontraba de gira con la compañía de teatro en Sendai, hice algunas averiguaciones y aparentemente ella estaba acudiendo a una clínica de fertilidad
- Entonces sus hijas- lo dedujo inmediatamente
- Inseminación Artificial
Tsukishima soltó una estruendosa carcajada
- Es como si esa niña estuviera decidida a "avergonzar" a la familia como dice el viejo Ginrei
- Él Kurosaki nos mintió
- Tal vez el pobre infeliz es un hombre estéril que quería tener hijos con ella.
- Debió sentirse un poco hombre para convencerla de esto
- Pero si nosotros lo averiguamos Byakuya también
- Resuelto. Kurotsuchi Mayuri, el propietario de la clínica de fertilidad acepto cooperar con nosotros por una buena cantidad
- Después de todo, todos tienen un precio.
- Precisamente yo tengo el mío
- Ya sabes que te será recompensado imbécil
- No he dudado de usted, pero es bueno recordárselo
- ¡Hmp! La cuestión es ¿cómo podemos usar esto a nuestro favor?- se volteo hacia la ventana pensativo- tu información ha resultado valiosa Ginjo, por ahora retírate ya me pondré en contacto contigo
- De acuerdo señor
Ginjo salió con una sonrisa ladina en el rostro, definitivamente le pediría más de lo normal a Tsukishima, algo más por los secretos que compartían. Al salir a la calle se encontró con Ulquiorra.
- Has cambiado mucho desde la última vez que te vi muchacho- le saludo
Ni siquiera le prestó atención, avanzo directo a la entrada del hotel. Maldito. Se comportaba tan altivo y orgulloso por las circunstancias en que había nacido y lo peor es que siendo hijo de su socio no podía hacerle nada. Se alejó malhumorado del hotel.
- Al fin has venido Ulquiorra
- ¿Para qué me has llamado?
- No saludas a tu padre
- Si solo me llamaste para perder el tiempo será mejor que me retire- avanzo a la puerta, ni siquiera se había sentado
- Es sobre tu compromiso- se detuvo a medio camino
- ¿De qué hablas?
- Con la empresa, el viejo ya ha dejado en claro que tú serás mi sucesor
- No me interesa
Tsukishima se levantó furioso y lanzo una estatuilla de su escritorio que se rompió en mil pedazos. Camino con aire amenazador hasta él y le lanzo un puñetazo, pero Ulquiorra lo bloqueo fácilmente.
- Ni siquiera lo intentes- dijo con un tono de frialdad que le helaría la sangre a cualquiera- El que ocupara la presidencia será el tío Byakuya
- Hijo de...- intento golpearlo de nuevo
- Justo como pensé el venir aquí fue una pérdida de tiempo- soltó los brazos de su humillado padre- me voy
- ¡Ulquiorra!- grito furioso siguiéndolo a la puerta- Esta maldita discusión no se ha terminado
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Tenía que despertarla pero quería seguir donde estaba y como estaban. Un brazo suyo le rodeaba la cadera. La miraba dormir plácidamente en sus brazos. Dormida parecía una muñeca de porcelana. Perfecta. Tranquila y no gruñona. Dormida era un ángel y despierta un pequeño demonio. Sonrió por eso. Le gustaba en ambas facetas. No se arrepentía de lo que habían hecho aunque seguramente cuando despertara Rukia comenzaría a arrepentirse de lo ocurrido. A pesar de eso podía sentir la gran conexión que habían experimentado mientras gozaban del estar unidos. Le acaricio los pechos y las caderas, ella comenzó a despertarse. Su expresión de estar recordándolo todo era tan cómica. Se alejó de él en la cama, se cubrió los pechos y lo miro acusadoramente.
- Fue cosa de ambos- le recordó
- Lo sé. Pero no quería que se complicaran las cosas entre nosotros
- No se han complicado en lo más mínimo
- ¡Las niñas!- grito preocupada
- Ya les he dado de comer
- Soy una madre terrible ¿Cómo pude olvidarlas?
- No lo eres, solo estabas muy cansada. Te he dejado dormir a propósito, necesitabas un descanso.
- Iré a verlas- como no era su cuarto y su ropa estaba regada por el cuarto tomo una playera de Ichigo que tenía al alcance y que por su tamaño le quedaba como vestido luego salió corriendo
Ya sabía cómo reaccionaría, aunque le había molestado en parte su arrepentimiento sabía que al final las cosas de alguna manera funcionarían. Se vistió y la siguió al cuarto de las niñas.
- Esta bien
- Aún duermen
- Rukia lo que paso no fue un error
- Pero es que Ichigo no quiero que pienses que me he acostado contigo como una especie de pago porque tenernos aquí a mí y a las niñas
- Por supuesto que no creo eso. Si ha ocurrido es porque ambos lo deseamos y estoy seguro de que volverá a ocurrir
- Yo…
- Ambos lo sabemos- se acercó a ella y la beso, ella le correspondió
- ¿Enserio no ves esto como una forma de pago?
- Te repito que no. Tú me gustas y yo te gusto, así de simple
- ¿Pero cuando me vaya con las niñas?
¿Irse? ¿Perderlas? No si lograba que Rukia se quisiera quedar a su lado
- El futuro en el futuro se verá. Por ahora estamos bien. ¿De acuerdo?
- De acuerdo
Volvieron a besarse. ¿Sería un gran idiota por querer quedarse con ellas? No. Sus instintos le decían que ellas debían quedarse a su lado, no solo por esos sujetos que estaban tras de Rukia, sino por los sentimientos que comenzaba a despertar en él.
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Gracias por dejar comentario. Me hacen sentir feliz de escribir esta historia. (ñ.ñ)
Este capítulo estuvo algo caluroso. jeje No soy buena escribiendo lemmon. lol
Ya le había respondido a una chica pero no tengo día fijo para subir capítulo.
Saludos! (n.n)/
