Este capítulo se podría subtitular como "un domingo cualquiera" por motivos obvios. Quisiera avisar de antemano, que este capítulo está dedicado a una personita muy importante de mi vida que me hizo ver lo increíble que pueden ser esas pequeñas aventuras diarias, que pese a no ser grandes, ni especialmente heroicas...son de ese tipo de aventuras que nos pueden pasar a todos. Cuando lo ordinario se convierte en extraordinario, y un día cualquiera como cualquier otro puede cambiarlo todo...siendo algo especial sin nada de especial.
Andy Voldy: Gracias, fue muy divertido escribir la escena de los dos energúmenos aullantes viendo el visioscopio...y que sepas que esa parte está basada en hechos reales XDD y que algunas de las escenas que voy a narrar en este capítulo también lo son ^^ (aunque versionadas a modo Dramionero...)
Abril Evans: vaya, espero estar a la altura de tus expectativas...me has puesto el listón muy alto ^^u
Tormenta Oscura: tienes razón en algo...si se fijaran, Draco y Hermione se darían cuenta enseguida...pero no se dan cuenta porque no quieren ver. ¿Cómo vas a reconocer que tu peor enemigo, de quien por cierto, te estás encaprichando tiene todos esos meritos y virtudes que el chico anónimo de tus sueños te está mostrando? Mera psicología humana...Negar lo evidente es una de nuestras mejores virtudes...
CAPITULO 12: dos días para la decisión
Las campanas de la torre del reloj daban las 12. Draco sonrió amargamente para sus adentros. "Genial" pensó "un sábado por la noche y yo encerrado voluntariamente en mi habitación en lugar de estar por ahí pasándomelo bien... y encima no hago más que darle vueltas a lo que ha pasado esta mañana y no saco nada en claro..."
No había visto a Granger desde que salió escopetada de su cuarto. La había buscado por el castillo sin suerte, la había estado esperando a la hora de comer...y a la de cenar...sin suerte. Y ahora sencillamente usaba el sentido común: tarde o temprano tendría que pasar por la sala común de la torre para ir a su cuarto...y el estaría allí. Tenían cosas que aclarar.
Uno de los pocos buenos consejos que le dio su padre fue que los malos cazadores persiguen a sus presas, los cazadores realmente buenos saben donde esperar. No es que él quisiera cazar a Granger...pero sí necesitaba hablar con ella.
Pero la castaña no aparecía. Y ahí esta él...esperándola. Se sentía frustrado y rabioso. Nunca había esperado a nadie, y menos así...y eso le frustraba aun más. Y los minutos iban pasando hasta convertirse en horas, y Granger seguía sin aparecer. Y lo que más lo frustraba era que había pactado con Gorgona silencio en las paginas, y no podía buscar el consuelo o el consejo de su amiga secreta...pero...consejo sobre ¿qué? ¿Cómo iba a explicarle a Gorgona lo que había pasado si ni siquiera él lo sabía?
Con una lentitud desquiciante...las horas siguieron pasando...
Hermione tenía la cabeza gacha y las mejillas de un intenso carmesí. Harry llevaba unos 15 minutos riéndose a mandíbula batiente y no parecía tener intención de parar en los 15 siguientes. Y lo peor que es había conseguido sonsacárselo todo después de que pasara la noche alterada escondida en el salón de los Gryffindor.
-Mañana voy a tener agujetas de reírme...-clamaba entre estruendosas carcajadas
-No tiene gracia Harry...-la castaña cada vez estaba más roja.
-¿te colaste en su ducha para pedirle perdón? Y… ¿dices que no tiene gracia?
-No sé que me pasó, ¿vale? Me sentía fatal, él no me contestaba, y se me fue la cabeza y acabe entrando en tromba y me colé en su ducha y me puse a balbucearle tonterías y ni siquiera me di cuenta de lo que estaba haciendo y encima el no reaccionaba, y cuando él me hizo notar el pequeño detalle de su desnudez salí de allí corriendo...ni siquiera sé porque lo hice...no sé que tiene tanta gracia...esto es horrible...no me atrevo a volver a la torre, ¿qué voy a decirle?- por motivos obvios, Hermione había evitado ciertos detalles de la historia argumentándose a sí misma amnesia transitoria por el shock,...ya era bastante humillante ver a Harry riéndose tan a gusto a su costa como para encima echar más madera al fuego...
En un primer momento iba a contárselo todo...pero al ver la reacción de su amigo se sintió tan avergonzada que le hizo al relato una sutil censura selectiva.
Harry por su parte no podía dejar de imaginar la escena y se recreaba en los detalles sin poder parar de reír. Sabía que no tenia gracia...que Hermione se tenía que sentir fatal por lo que había pasado...pero no podía evitarlo...no tenia gracia...pero era tan gracioso...Harry no podía dejar de pensar en que habría motivado a su amiga a reaccionar así, y se desternillaba con las opciones que se le ocurrían a ese respecto.
Poco a poco, Harry se calmó, y tuvo que morderse la lengua un par de veces
-A ver si es que te gusta Malfoy...- Hermione le dedico tal mirada mientras los nudillos se le ponían blancos que tuvo que capitular- vale vale...era broma...era broma...cálmate Herms...
-Fuera de coñas Harry...que voy a hacer ahora...- la castaña hundió la cara entre las manos
-Hermione...es Malfoy...es un experto en escurrir el bulto, tu haz como si no hubiera pasado nada y que todo vuelva a su cauce por sí mismo...-Harry se encogió de hombros.
-Harry...voy al baño...y si para cuando vuelva no has dejado de reírte y de decir tonterías, me voy a cabrear...- Hermione se levantó y se fue al lavabo.
Fue allí, en el baño de las Tres Escobas, cuando el día empezó a torcerse de verdad, justo en el momento en el que Hermione se dio cuenta de que le había bajado la regla.
"Mierda...llevo falda..." Pensó
Salió con prisa del baño, le dio un beso a Harry en la frente excusándose con que tenía prisa y que se había olvidado de algo y salió de allí casi a la carrera.
5 minutos más tarde entraba en tromba en el salón comunal de los premios anuales, y vio a un ojeroso Draco que se levantaba del sofá con movimientos cansados. Tenía pinta de haberse pasado la noche en vela allí sentado. Cosa que era cierta.
-Granger tenemos que hablar...
-Ahora no Malfoy!-Le gritó la castaña con urgencia, mientras cruzaba a la carrera el salón y se precipitaba escaleras arriba
Pero pese a las prisas, el rubio lo había visto. Varios hilos de sangre le caían a su compañera de torre por las piernas, manchándole las medias que le llegaban a las rodillas. La sangre se le helo en las venas "¿qué le ha pasado? ¿Esta herida? ¿Le han hecho daño?" y cuando quiso darse cuenta, el corazón le iba a mil por hora mientras se precipitaba corriendo tras la muchacha. Entrando sin llamar en la habitación de ella
-Granger! ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? ¿Porque estas sangrando?- preguntó visiblemente alterado
-Malfoy lárgate de aquí ¿vale? Esto es privado...- Hermione estaba abriendo unos cajones y revolviendo con frenesí
-Granger quien te ha hecho eso! ¡que te ha pasado!
Hermione se giró y lo miró extrañada
-¿que quien me ha hecho qué?- le espetó confundida
-¡Estas sangrando mucho! te llevo a la enfermería y me cuentas...-empezó el rubio antes de que la castaña empezara a reír y a llorar a la vez
-Pero ¡serás idiota!- Hermione estaba divertida y angustiaba "mierda...el paquete esta vario..."-oh no...
-Oye Granger, o me dices que está pasando o...
-Vale!- Hermione estalló, se estaba viendo vencida por la situación y el idiota rubio no entendía nada- Me ha venido la regla mientras estaba fuera, lo estoy manchando todo, no me quedan compresas, y tu no dejas de atosigarme con preguntas impertinentes cuando eres el último que querría que se enterara de esto porque es humillante, ¿contento?...- La castaña se dejo caer sentada en el suelo sacudiendo el paquete vacío frente a las narices de Malfoy mientras un par de lagrimitas de desesperada rabia le caían por la mejilla
-eh...eh...-Malfoy estaba en shock, él pensaba que estaba herida, que la habían atacado, incluso por un momento la brutal idea de que la podían haber asaltado le había revuelto el estómago...pero era lo que su madre llamaba "cosas naturales de mujeres que a los hombres no os importan" y se sentía un poco fuera de lugar. Lentamente, sin saber que dictaba el protocolo de la aristocracia mágica en situaciones así, se decidió por aventurar una cortés pregunta- ¿puedo hacer algo?
Y ahí fue cuando el día del ojigris se fue al traste.
-¿Podrías ir a comprarme unas compresas mientras me doy una ducha?
-Claro...- Draco le sonrió alentador, al menos, así tendría una excusa para poder hablar con ella luego,...y si ella estaba contenta por conseguir lo que necesitaba...quizás podría quitar hierro al asunto para poder sacar el tema de lo que había pasado en el incidente de la ducha.
Y Draco salió de la Torre de los Premios Anuales con convicción, orgulloso de sí mismo, y sin tener ni la más remota idea de las complicaciones mas caóticas suelen venir, por las cosas más pequeñas y simples.
Los problemas empezaron cuando Draco pensó por primera vez fríamente dónde conseguir unas compresas. Y decidió pensar fríamente en las posibilidades:
1.- Ir a la casa de Slytherin y pedírselas a algunas de las chicas que conocía. No. Descartado. Y se imaginó la escena...
"-Oye Pansy... ¿me puedes dar unas compresas? Es que a mi compañera de piso le ha venido la regla..."
Se imaginó la cara de Pansy Parkinson...se imaginó que ella le haría preguntas...y se imagino las risas que causarían las respuestas. Definitivamente no. NUNCA.
2.- Ir a la casa de Gryffindor y pedírselas a alguna de las amigas de Granger. Pero esto planteaba el mismo problema que el punto 1...con el agraviante añadido de que como iba a explicar la presencia de una serpiente en la guarida de leones preguntando si alguien conocía a las amigas de la sabelotodo para pedir unas compresas...Va a ser que NO.
3.- Pedir ayuda a los profesores. No, Descartado. Él, el gran Draco Malfoy consultando a los profesores sobre intimidades de esos días del mes de las mujeres...solo de imaginarse lo rojo que se pondría le provocaba nauseas. Y la señora directora no era precisamente de esas mujeres que inspiran confianza como sacar a relucir ciertos temas...
4.- La enfermería. ¡Claro! ¡Cómo no se le había ocurrido antes! Madame Pomfrey era una medimaga ¿no? Estaría acostumbrada a estas cosas...que un alumno le pidiera utensilios femeninos por cortesía para una compañera que tenía un apuro no sería tan...violento. ¿No? "Gran idea Draco... ¿como no se te ha ocurrido antes?" se dio una palmadita a la espalda a sí mismo por ser tan listo.
Con resolución se fue a la enfermería...y su plan se desmoronó ante sus ojos. Los idiotas de primero se habían estado peleando y aquello era un caos de novatos sufriendo las consecuencias de varias maldiciones: había uno con las piernas de gelatina aullando con estrepito, otro con un cubo vomitando babosas y sapos, otro con la cabeza convertida en una calabaza...y Madame Pomfrey corriendo de un lado a otro.
"va a ser que no es un buen momento..." pensó abatido "así que tengo tres opciones..."
a) se lo pido de todos modos arriesgándome a que o bien me grite y o bien que todos los mocosos me escuchen y se rían...
b) esperar a que todo se calme y pedírselo...pero Granger podría impacientarse...
c) buscar una alternativa.
En medio de aquel caos...se le hizo la luz. Buscaría una alternativa, y si no encontraba alguna a tiempo, volvería a la enfermería a hablar con Pomfrey. Si, buena idea Draco. Seguro que sale bien.
-Accio Escoba!- Gritó en el pasillo
Era domingo, así que era día libre. Una vez su escoba llego volando se dirigió a Hogsmeade. Allí había tiendas, podría ir a sus extrañas compras en algún lugar, no?
Lo que Draco no pensó era que unos 200 estudiantes de los cursos superiores habían pensado lo mismo...Y la pharmacopea estaba a rebosar de chicas de todas las casas. Sintiéndose un intruso en tierras desconocidas, decidió salir de allí y tomarse un respiro en Las Tres Escobas.
¿Porque era tan difícil? Lo único que quería era conseguir unas estúpidas compresas para la estúpida Granger y ya esta...pero por algún extraño motivo, no quería que nadie se enterara de lo que hacía, y mucho menos de porque lo hacía. No por él...por algún motivo, que Granger tuviera la regla era algo...privado, íntimo...por alguna razón, Draco no quería que nadie supiera lo que le pasaba al cuerpo de Granger. Le parecía ofensivo decirlo, como si no tuviera derecho a hacer público algo tan...privado de la castaña. Y se sentía fuera de lugar.
Y al pobre y abatido Draco se le volvió a hacer la luz. Vio la chimenea y el tarro de polvos Flu y no había nadie mirando. Sabía de un lugar donde nadie le conocía. Nadie sabía quien era Granger, nadie haría preguntas inconvenientes...y si las hacía, las respuestas no tendrían consecuencias. Aliviado, y sin pensar realmente lo que hacia...se dirigió al tarro cuando nadie miraba, y con convicción arrojo un puñado de polvos a las llamas diciendo:
-El caldero chorreante
Lo que Draco no sabía era que mientras el planeaba su escapadita al Londres Muggle, si había alguien observando, y que ese alguien le siguió.
10 minutos después, Draco estaba pasando el peor momento de su vida hasta la fecha. Aquella enorme estancia olía a desinfectante, y un sudor frio, fruto del pánico mas atroz y despiadado le caía por la espalda. Se enfrentaba al desconcierto más absoluto por enfrentarse a un área del conocimiento humano que ni siquiera sabía que existiera. Y Draco estaba perdido, sin mapa, ni atlas y sin bote salvavidas. Estaba en la sección de droguería del Wall-Mark, pasillo de productos femeninos, y su cerebro se sentía incapaz de procesar lo que sus ojos veían.
-Con alas...sin alas...noche,...súper absorbente...seda...micro perforados...salva slips... ¿tampones? ¿Qué diablos son tampones?- y tras unos sofocantes y reveladores segundos de lectura- las mujeres se meten esto donde ¿...? dios... ¿en que me he metido?
De todo lo que estaba leyendo y descubriendo, el rubio solo comprendía con claridad la palabra "algodón" y se aferraba a ella como si fuera la última cosa cuerda en ese mundo rosado en el que se había colado sin saber en lo que se metía.
Un par de señoras que pasaron tras le soltaron unas risitas al ver su compungida confusión, a lo que Draco les contestó con una iracunda mirada.
Cansado, demasiado confuso como para hacer otra cosa, y sin ganas de darle más vueltas a las necesarias...Draco Malfoy hizo lo que hacen los Malfoy en situaciones así: si no sabes que elegir, elígelo todo.
Así que con una pasmosa determinación, se dedico a echar un paquete de cada en carrito. Cuando acabo con las compresas, empezó con los salva-slips. Cuando se le acabaron los salva-slips, empezó con los perturbadores tampones.
Unos 3 minutos después, Draco llevaba en su carrito suficientes productos de higiene femenina como para satisfacer las necesidades de un colegio de chicas entero durante un año. Pero el se sentía satisfecho. Él no había sabido que elegir, que lo hiciera Granger...
-Draco Lucius Abraxas Malfoy...qué coño estás haciendo?
Una autoritaria voz femenina le pillo con la guardia baja, y con un escalofrío, se giro lentamente para afrontar a su interlocutor. "oh, mierda.,..." pensó, mientras los ojos de Nimphadora Tonks, aurora, le devolvían fríamente la mirada.
Las exigencias de una explicación sobre que hacia un ex-mortifago adolescente bajo vigilancia escapándose del colegio y asaltando un hipermercado del mundo muggle después de haber usado de modo ilegal una chimenea de la red flu no se hicieron esperar...y Malfoy, poniendo los ojos en blanco, hizo lo único que podía hacer: ser sincero. Y le contó todo lo que había pasado desde que Granger entró corriendo y sangrando en la sala común.
El rostro de Tonks sufrió varios cambios. De la ira homicida, a la desconfianza. De la desconfianza, al estupor. Del estupor a la comprensión. De la comprensión...a algo parecido a una mueca divertida. Cuando dejo de reírse a carcajadas...puso esa carita de empatía tierna y orgullosa que ponen las mujeres que han visto a un cachorrito travieso al que han tenido que reñir muchas veces al hacer una gracieta especialmente tierna. Y para desconcierto de Draco, la aurora se acerco a él y le dio un besito en la mejilla
-¡Pero qué adorable! Vaya Malfoy, nunca habría pensado que tu... ¿en serio te has escapado y te has arriesgado a que te pillara Moody haciendo algo ilegal para llevarle a Granger unas compresas?- la aurora no podía parar de reírse
-Me daba vergüenza pedirlas en el colegio o en Hogsmeade vale?- Draco se estaba poniendo rojo por momentos- Joder... ¿vas a detenerme o qué?
-Vamos Draco...vale que te has tomado esto un poco a la tremenda...pero no te voy a mandar a Azkaban por intentar comportarte como un autentico caballero y auxiliar a una damisela en apuros.
El tono rojo de la cara de Malfoy subió dos tonos.
-No pensaras llevarle todo eso, ¿no?- Tonks abrió los ojos como platos al ver el carrito de Draco.
-No sabía que querría...
-Y optaste por llevarle toda la maldita tienda!- Tonks volvía a reírse
-grjhhjhrjkr- masculló el rubio entre dientes
-A ver...deja que te ayude...-Y Tonks se puso manos a la obra, vaciando todo el carrito de Draco y dejando solo 3 o 4 paquetes en el inventario de compras.- con eso basta Draco...y créeme que con eso cubres todas las opciones...
-Gracias- la palabra salió de los labios del rubio como si hubiera soltado una maldición.
-Y tu "compañera" -susurro con picardía la aurora, disfrutando de la incomodidad del muchacho- ¿esta de un humor extraño?
-¡No sé como eso te podría concernir a ti!
-Calma Malfoy, calma...solo intento ayudar...-Tonks movió las manos como si quisiera firmar la paz con el chico.
-Sí...estaba muy alterada.
-Vamos a dar una vuelta Malfoy...por la sección de repostería...
5 minutos más tarde, en el carrito, junto a los productos de higiene, había un par de cajas de analgésicos, 5 cajas de chocolatinas de distintos tipos y sabores, helados, pastelitos variados de frutas confitadas, varias revistas de prensa rosa, y Draco no supo decir porque ni aunque le fuera la vida en ello, un par de novelas románticas. Tonks parecía extasiada con la sesión de compras, y no paraba de revolotear sobre el aturdido ojigris mientras cogía cosas de los estantes de manera que el muchacho considero aleatoria y dejarlas caer en el carrito.
Draco pago la cuenta agradecido por haber terminado con el suplicio...pero Tonks estaba disfrutando demasiado y decidió alargar la tortura del chico.
-Vamos...regresaras a Hogwarts por un sitio seguro...
Y se aparecieron en el cuartel de la orden del Fénix. Y Draco, viendo quienes estaban allí, deseo con todas sus fuerzas que la tierra se lo tragara. Alastor Moody miró a los recién llegados. Pero también lo hicieron el señor y la señora Weasley, el señor y la señora Granger, el ex profesor Lupin, y para horror de horrores, los gemelos pelirrojos.
-vaaaaleeeee...-dijo Moody arrastrando las palabras- ¿que haces TU aquí?
-Es una misión confidencial Moody, relájate- Susurró Tonks en tono conspiratorio y confidencial- El joven señor Malfoy está embarcado en una pequeña odisea que no es de tu incumbencia y esta aquí bajo mi custodia y con mi permiso, a que si Malfoy?
Esos humillantes colores volvieron a su rostro mientras cabeceaba una respuesta afirmativa sin sentirse capaz de responder. Instintivamente, se aferro a las bolsas llenas de chocolates, dulces, revistas y compresas como si unas chocolatinas y unas bandas adhesivas con algodón dentro pudieran protegerle de la ira de Ojo Loco. "Dulce Salazar...que no mire en las bolsas...que no mire en las bolsas...que no mire en las bolsas..." y con esa plegaria taladrándole la cabeza...dejó que Tonks le arrastrara por la sala hasta la cocina, donde una vez solos, Tonks empezó a reírse a carcajadas.
La cabeza de la señora Weasley se asomó por la puerta.
-Tonks querida...podrías explicarme que está pasando aquí?- susurró confidencial
-Llama a la madre de Hermione...y entrad...
"no...no por favor..."suplicó Draco para sus adentros "no se atreverá..." Pero vio como la aurora le devolvía la mirada "si...si se atreverá..."
-No pensarías que te ibas a quedar sin castigo por haber usado la red flu ilegalmente verdad?
-Pero tú dijiste...
-Que no te vaya a detener, ni mandarte a Azkaban, ni poner esto en ningún informe porque considere tu gesto adorable no quiere decir que no te tenga que dar una lección...
Cuando la bruja pelirroja y la Muggle hubieron entrado en la cocina, los hombres que quedaron en el salón se miraron interrogantes entre ellos. Cuando unos 3 minutos después todas las damas allí reunidas con el ex mortífago estallaron en cacareantes carcajadas, todos los hombres se removieron incómodos. Porque cuando las mujeres se ríen así, solo hay un motivo que provoque la risa...que se ríen de los hombres. Instintivamente, y en privado, pues ninguno lo dijo en voz alta...todos sintieron pena por Malfoy...atrapado en aquella sala llena de mujeres muertas de risa, nadie dudo sobre la identidad del pobre desgraciado del que se reían.
-Vamos vamos...lo mejor es una botella de agua caliente en la tripa...alivia mucho...
-y te pasas el día con ganas de ir a hacer pipi...cada 10 minutos sin falta, si lo sabré yo...me pasa todos los meses.
-Y lo peor de todo es cuando te miras las bragas y ves esos desagradables coágulos marrones...
-Y se te hinchan las piernas y te duele todo...
-Es como si tuvieras una bola de plomo en el bajo vientre...
-A mí la primera vez que me paso creía que me estaba muriendo...toda esa sangre allí abajo
-...o cuando te viene por sorpresa y estas sentada y te levantas y la silla tiene ese desagradable charco rojo y sabes a ciencia cierta que tienes que tener el culo del pantalón todo manchado...y ¡encima estas en un lugar público!
Draco quería despertar de aquella pesadilla...Hacia como 10 minutos que no sabía quien hablaba, solo oía las palabras. Con los ojos desorbitados escuchaba con una mezcla de terror y fascinación a aquellas mujeres. Había perdido la noción de la identidad...y estaba tan confundido y acartonado sobre lo que decían las tres damas, que se sentía incapaz de prestar atención sobre quien decía quien. Una nueva y terrible área de conocimiento se abría ante él, con todo su sangriento esplendor... ¿pero qué diablos pasaba con los cuerpos de las mujeres una vez al mes? La exquisita y aristocrática educación que su madre le había proporcionado nunca, NUNCA lo había preparado para eso. Su discreta madre, sencillamente estaba más ausente de lo normal unos cuantos días al mes, alegando "dolencias femeninas". Hasta ese surrealista domingo, para Draco Malfoy eso era tener la regla. Pero ahora...Ahora las cosas nunca volverían a ser iguales.
El había pensado siempre que el cuerpo de la mujer era un objeto bello que acariciar y poseer, una delicada obra de arte que el siempre había disfrutado de contemplar. Pero ahora, una nueva verdad se le desnudaba ante los ojos terrorífica y sangrienta. ¿Qué diablos pasaba dentro del útero femenino para que durante unos días, aquel templo erigido a la belleza se convirtiera en el sótano de los horrores del carnicero más violento? El sabia que las mujeres sangraban unos días...pero nunca se había planteado todo lo que las mujeres sentían, todo lo que las mujeres pasaban, todo lo que las mujeres experimentaban durante esos sangrados...y la revelación de esos hechos lo había pillado por sorpresa.
Alguien en algún momento, le había plantado una taza de té en las manos, y él la miraba con feroz concentración, dispuesto a no levantar la vista del turbulento líquido cualesquiera fueran los motivos. Se sentía incapaz de afrontar las miradas risueñas y las carcajadas burlonas de las tres mujeres que le estaban haciendo cruzar un infierno particular. ¿Y decían que el señor tenebroso era cruel? ¿Decían que los mortifagos eran despiadados? Bendita Morgana, si algún día el volvía al lado oscuro y decidía conquistar el mundo tendría un escuadrón de mujeres como esas tres para convertir las mentes de sus enemigos en algo con la consistencia del pudin de ciruela! En estos momentos...Draco haría lo que le pidieran...confesaría lo que le pidieran, ... cualquier cosa, por Merlín, cualquier cosa con tal de salir de allí! Ningún crucio, era tan mortificante como aquellas risas a su costa...ningún imperius podía obligarte a hacer nada más humillante que escuchar aquellos comentarios grotescos y escatológicos sobre temas que los hombres NUNCA deberían saber, dichos con tan impune inocencia y tan desconcertante naturalidad...y lo peor de todo...era que parecían tener artillería para continuar con aquel martirio indefinidamente...Draco supo, en ese instante, que un hombre puede morir ahogado en su propio rubor.
Las tres mujeres tardaron unos 10 minutos más en apiadarse del rubio. Y La señora Weasley decidió ir a ver que hacían sus gemelos. Tonks fue al salón a preparar la chimenea y pedir permiso para acceder directamente al castillo de Hogwarts. Y Malfoy, para su horror, se quedo a solas con la señora Granger.
-Tú eres el que le hacia la vida imposible a mi niña, ¿verdad?-comentó la muggle tranquilamente, mientras daba sorbitos de su taza de té.
-Esos tiempos quedaron atrás señora Granger...-Draco seguía concentrado mirando algún punto en el fondo de su taza
-Eso tengo entendido...-comento la dentista divertida- Oye...después de lo que has hecho por mi hija, y lo que te acabamos de hacer pasar...creo que estamos en paz.
"Amen" pensó Draco.
-De todas formas... ¿me aceptarías un consejo?- la mujer acababa de levantar una ceja mirando a Draco con complicidad, pero este seguía con la mirada fija en su taza.
-Claro...
-Mi Hermione es como un reloj "-dios otra vez no... pensó Draco" mientras la mujer hablaba- y eso puede salvarte de volver a pasar algo como esto- eso sí capto la atención del muchacho, que levantó la vista y miro a la mujer por primera vez desde que empezaran los 30 peores minutos de su vida
-Verás muchacho...los ciclos de mi niña son fijos, de 27 días. El primer día del ciclo para ella es el peor, tiene sangrados abundantes y si se queda sin apósitos...bueno, pasan estas cosas. Suele ser muy cuidadosa, pero los imprevistos ocurren. Contando el primer día, tiene el periodo 4 días. Mientras tengas una buena provisión de compresas, y contando que esos 4 días suele estar muy golosa...una buena reserva de dulces...tendrás la situación controlada.
"Control" pensó Draco. A Draco le gustaba el control. Tener la situación controlada sonaba muy MUY bien para Draco en estos momentos. Sí...controlaría la situación. Cualquier cosa con tal de no volver a pasar por esto...
-Gracias señora Granger...
Todo lo demás pasó como en un sueño, del que Draco estaba más que agradecido de despertar. Tonks lo llevó a la chimenea, y en un segundo, Draco apareció entre llamas esmeraldas en la chimenea del salón de los premios anuales.
-Oye... ¿a que ha venido todo esto?- Fred y George miraban curiosos a su madre. Habían intentado escuchar a escondidas sin éxito
-Muchachos, ¡lo que ha pasado aquí no es de vuestra incumbencia!- les aulló su madre- A ver si aprendéis un poco del joven Malfoy!
Y fue entonces cuando Alastor Moody, los gemelos y el padre de estos, el señor Granger y Lupin se giraron al unísono y contemplaron estupefactos a la señora Weasley, mientras Tonks y la madre de Hermione asentían dándole la razón a la pelirroja con firme convicción, antes de que las tres mujeres se miraran con complicidad y volvieran a estallar en carcajadas ante los muy desconcertados varones de la sala.
Draco, por su parte, subió corriendo a la habitación de Hermione, y llamó a la puerta. Abriendo la puerta, con cuidado, escucho el correr del agua y supuso que ella seguía en la ducha. Se coló sin hacer ruido en el cuarto. Desempaquetó las cosas y se las dejo con cuidado sobre la cama, para que las viera nada más salir. Y sin fuerzas para enfrentarse a más féminas en ese día, se fue a su cuarto.
El rubio se sentó en su escritorio y saco un pergamino, en el cual dibujo con sumo cuidado una cuadricula, y remato el trabajo definiéndolo como un calendario que abarcaba 5 meses. Hizo varias marcas y varias anotaciones a pie de página. Ciclos de 27 días, 4 de menstruo, el peor es el primero. Marco el día de hoy como el primero de sangrado de Granger.
Draco había hecho una promesa, sobre todo a sí mismo. Control, tendría el control. Si tenía que llevar las cuentas de lo que él llamaba con terror y reverencia "esos días del mes" de Hermione Granger, lo haría. Cualquier cosa...Cualquier cosa...con tal de que ese terrorífico domingo no se volviera a repetir.
Cuando Draco decidió dar por terminado ese día, con agradecimiento a cualquier dios que estuviera escuchando por haberse apiadado de él, se dejó caer en la inconsciencia de un bendito y merecido descanso sin acordarse de que después de todo lo que había pasado...se había olvidado de preguntarle a Hermione porqué le había besado. Y aunque se hubiera acordado...no le habría importado demasiado. Estaba demasiado cansado para pensar en más cosas de mujeres.
Corregido, leído, disfrutado y editado por Loonydraconian, que todos los trabajos sean tan placenteros como éste. Y si veis algún fallo, tiradme de las orejas, que siempre me han gustado las de Dumbo ^^
Nota: cuando leí este capítulo por primera vez, no pude para de reír durante el día; sé que es exagerado, pero es tan cómico ver desde el punto de vista masculino lo que ocurre una vez al mes en el cuerpo femenino… Y ahora que lo releo, me sigo riendo igual… es de esos capítulos que siempre te dejan con una sonrisa en la cara
Besos
Loony
