Nota de la autora: Hola a todxs. ¿Por qué tardé tanto en actualizar? Porque me había dado por vencida con esta historia. Perdí la ilusión y descarté todas mis ideas. Empecé a ver Grey's Anatomy de nuevo y sentí que mi historia era una simple copia con otros personajes, lo vi como plagio y me desanimé. Pero gracias a que la historia se sigue leyendo me animé a continuarla, voy a darle otro giro, siendo fiel a los orígenes de la historia, pero también haciéndola completamente mía.

Gracias por seguir aquí.


Abrí mis ojos. Me sentía completamente desorientado, no tenía idea dónde estaba o qué había pasado. Miré a mi alrededor. Estaba en una habitación de hospital, tenía una intravenosa en mi mano izquierda y varios cables por todas partes. Había un leve "Beep" a mi lado.

―¿Qué pasó? ―dije en un susurro.

Max entró en ese momento, me dirigió una sonrisa y se sentó a mi lado en la cama.

―Buenos días, solecito ―me dijo riendo―. ¿No recuerdas qué pasó?
―Tengo la mente algo nublada
―Te operaron de una apendicitis.
―Ah sí, ya recuerdo. ¿Todo salió bien?
―Sí, tranquilo. Todo en orden… bueno… sí, todo bien ―bajó la mirada.
―¿Qué es lo que no me estás diciendo Maxie?
―Tuviste una interesante conversación con Miguel cuando salías de la anestesia.
―¿Disculpa?

¿Había tenido una conversación con Miguel? No recordaba nada de eso. Pero como lo único que tenemos en común Miguel y yo son la medicina y Kai, ya me imagino sobre qué, o más bien, sobre quién hablamos.

―¿Escuchaste la conversación? ―le pregunté a Max.
―Parte. Venía a ver cómo estabas y oí que hablabas con alguien. Me asomé y vi que era Miguel. La verdad se veía incómodo y me quedé a escuchar, perdón.
―No te preocupes, me alegra que lo hicieras. Dime que le dije.
―Le dijiste que tú también amabas, perdón, amas a Kai. Le preguntaste cómo decidió entre Kai y el otro. Luego le dijiste varias cosas sobre Kai y le pediste a Miguel que no lo lastime de nuevo.
―¿Qué hice qué cosa? Así que... ¿le regresé a Kai?
―Sí, eso parece.

Unas horas atrás le había dicho a Kai "elígeme", y después le dije a Miguel que no lo lastime de nuevo. Pero, ¿cómo? Yo solo me había metido en un problema. Max me dejó solo un rato, tenía que ir a ver a sus pacientes. Cuando me estaba quedando dormido, Kai entró en la habitación. Ambos nos observamos fijamente durante unos minutos. Se sentó a mi lado, seguíamos sin decir una sola palabra.

―Te gusta estar al borde de la muerte para llamar mi atención, ¿verdad? ―me dijo con una sonrisa.
―Miguel es muy guapo, es muy buen médico, es amable. Así que tengo que tomar medidas desesperadas.
―Ja, que gracioso ― me dijo con ironía―. No alabes a Miguel.
―Es tu esposo, si lo insultas, te insultas a ti mismo.
―No, él es un adúltero traicionero.
―¿Hola? Y tú tan santo. Pero… dime, aún lo amas, ¿no? Todo lo bueno que pasaste con él, ¿no compensa lo malo? Dices que murió para ti, pero… no es completamente cierto. ¿Lo amas?

Kai me miró sorprendido. Hasta yo me había sorprendido con mis palabras. Era la primera vez que me había dado cuenta. Kai había olvidado mágicamente que tenía esposo mientras estaba conmigo, pero en cuanto él apareció, Kai corrió a su lado y recordó todo lo que ha vivido a su lado. Fui consciente que estorbaba en esta situación, tenía que alejarme de Kai. Él seguía en silencio y había bajado su mirada.

―Tal vez ―dijo en un susurro.
―Entiendo. Por favor, déjame solo.
―Ray, tú no fuiste mi venganza. Lo que siento por ti es real y sincero.
―No puedes amarnos a ambos.

Kai se levantó y abandonó la habitación. Jamás, ni en mis sueños más locos me había imaginado encontrarme en una situación como esta. Tenía que alejarme de los Hiwatari, no saldría nada bueno de esto. En cuanto a Mystel… Max me dijo que ni él, ni Salima, ni siquiera Ozuma, dejaron que se acercara a mí. Lo agradecí en verdad, pero tenía que terminar formalmente con él.

Sí, me alejaría de las relaciones personales. Me enfocaría sólo en mi trabajo y tal vez podía tener un pasatiempo, tejer, quizá. Cualquier cosa estaría bien, con que ya no tuviera más novios, amantes o lo que sea.

Duré una semana en recuperación, hasta que me quitaron los puntos. Kai no volvió a visitarme. Mystel me visitó el segundo día y terminé con él. Quedamos relativamente en buenos términos, ya que nunca fuimos muy íntimos y duramos juntos poco tiempo. Me prometió que seguiría cuidando a Lee como hasta ahora lo había hecho. Salima me mantenía al tanto de la salud de mi hermano.

Ozuma había comenzado a tratarme mejor, incluso me había visitado para ver cómo me estaba recuperando. Brooklyn, Tala y Bryan también me visitaron. Cuando al fin me dieron el alta me fui directo a casa a ordenar mis cosas.

Por la tarde alguien llamó a mi puerta. Cuando abría, me sorprendió ver a Tyson. ¿Qué hacía él aquí? Cuando me vio me dedicó una enorme sonrisa.

―¡Ray! ¿Qué tal? Perdón, señ…
―Ray está bien. No necesitas ser tan formal ― le dije devolviendo la sonrisa.
―De acuerdo. Hola Ray. No quiero molestarte, pero me mandaron a entregarte algo.
―No me molestas, ¿quieres pasar?

No me respondió, pero sí entró al departamento. Traía una gran caja. Nos sentamos uno frente al otro en la sala.

―¿Quieres algo de tomar? ―le pregunté.
―No, gracias. Es agradable estar aquí. Es tranquilo y sin gritos.

Entonces, por lo que acababa de decir, ¿Kai y Miguel estaban teniendo fuertes discusiones? Creo que Tyson no debería haberme dicho eso, eran cosas privadas del matrimonio Hiwatari. Nadie debía enterarse de sobre esto, ¡y menos el amante! Aun así, no pude contenerme, tenía mucha curiosidad.

―¿Discuten mucho?
―Demasiado, la verdad. Principalmente Kai es quien le grita a Miguel.
―Pensándolo bien, no deberías contarme esto.
―¿Por qué no? Kai era muy feliz a tu lado. Incluso más de lo que fue jamás con Miguel.

Eso sí que me tomó por sorpresa. Tyson dijo las palabras que mi corazón deseaba escuchar, pero que mi mente aseguraba que nunca pasaría. Kai era feliz conmigo, más que con Miguel, al menos según Tyson.

Como me quedé mucho tiempo en silencio, Tyson se puso en pie y me acercó la caja que había traído.

―¿Qué es eso? ―le pregunté.
―Ni idea, lo envía Kai.

Abrí la caja, adentro había un frasco con un líquido que brillaba y había algo flotando ahí. Acaso era… ¿un apéndice? Tenía una nota pegada en la tapa.

"Espero que no te sientas incompleto".

Pd. Sí, es el tuyo.

-Kai

Me reí a carcajadas. Por alguna razón, me pareció bastante gracioso. Supongo que Kai también lo encontraba cómico. Pero lo que me causó más risa fue la cara que puso Tyson. Reflejaba disgusto y horror.

―¿Qué rayos es eso? ¿Por qué brilla? ―preguntó espantado.
―Es mi apéndice y brilla por la solución en la que está.
―¿Esto te parece normal? ¿Es normal que te regalen un órgano?
―Ja, ja. ¡Claro que no! Pero es bastante gracioso. Kai me completa.

Con ese comentario logré que Tyson olvidara su horror y se riera conmigo. Después de aceptar un vaso de agua y de relajarse un poco en mi sofá, Tyson se fue dejándome solo con mi apéndice brillante. Coloqué el frasco en mi habitación, no quería asustar a futuras visitas, aunque no pensaba que nadie me visitara para ser sinceros.

Al día siguiente regresé a trabajar. Salima y Max me recibieron con un fuerte abrazo. Primero me reporté con Brooklyn y cuando terminé de organizar unos papeles que me entregó, fui a ver a Lee. Cuando entré estaba dormido. Por suerte tenía un sueño tranquilo y sonreía.

Durante todo mi turno logré evitar a Kai, Miguel y Mystel. Cuando estaba por terminar mi turno, me llamaron a Emergencias. Había mucho caos ahí. Dos trenes habían chocado, por lo que había muchos heridos. Brooklyn nos llamó a Max, Ozuma Salima y a mí.

―Sé que acaban de terminar su turno y que han dormido poco, pero los necesito atentos. Hay demasiados heridos y no quiero errores. ¡A trabajar!

Brooklyn tenía razón, había demasiados heridos.