Los personajes de Inuyasha lastimosamente no me pertenecen sino son de Rumiko Takahashi. Solamente los estoy usando para esta historia.
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Capítulo 12: Y el mundo se derrumbó – parte 3 (final)
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Sentir su pequeño cuerpo junto al suyo fue tan extraño que los minutos se hicieron cortos conforme pasaba la noche. Pero se vio obligado a romper el momento para llevarla a su hogar pero por un momento deseo que el tiempo fuera detenido y poder continuar estar a su lado.
Abandonaron aquel hotel donde para Rin se convirtió en un lugar importante. Su mirada soñadora, cada poro de su piel, cada mirada, cada suspiro delataba su felicidad y la forma en como jugaba con sus manos para detenerse en contemplar el anillo que estaba en su dedo anular izquierdo. El rosado diamante resplandecía en su mano, aquella joya que estaba labrada en forma de flor con pequeños diamantes blancos formando pequeños pétalos. En el centro se encontraba un diamante en color rosa parecido al Pink Star* que enmarcaba el fino tallado desde la base del anillo así como las finas tiras delgadas que se entrelazaban hasta formar el aro, dando la impresión que el tallo de una flor se enredaba en el dedo. Toda una exquisitez era el pequeño anillo sin llegar a ser extravagante. La reliquia que solo fue usado por las generaciones de la familia de su padre y siendo precisamente su progenitora la última en usarlo hasta después de su divorcio, siendo guardado en su oficina sin ver la luz hasta la llegada de su nueva dueña.
El camino se hizo corto para cuando llego apagar el motor y encontrarse en la entrada de la gran mansión, las luces iluminaban el área pero dejando ver la belleza nocturna del cielo así como también la iluminación de las jardineras.
-Ha sido la mejor noche de mi vida – se encontraban en la puerta de la entrada – no quisiera que terminara esta noche, Sesshomaru – noto la alegría y emoción en su voz.
Sus manos lentamente se alzaron para llegar a su rostro pero antes de llegar a siquiera rozarlo, la puerta se abrió dejando ver a la persona que los escudriñaba con su mirada. Rin se dio la vuelta para ver la persona, su rostro se ilumino abalanzándose hacia el joven que lo recibió con los brazos abiertos, mientras él albino observaba la escena con irritación y le mando una mirada cargada de odio a su futuro cuñado.
-Hermano ¿Cuándo llegaste? – pregunto Rin emocionada y sin soltarse del abrazo de Shitsu.
-Realmente esta hermosa Rin – la tomo del mentón y depositar un beso en la frente.
De inmediato el ambiente se enfrío tanto que Shitsu sintió la gélida mirada dorada atravesándolo, mientras Sesshomaru contenía sus emociones tras su fachada apacible. Por alguna razón no le gustaba ver a Rin siendo tan cariñosa con otra persona, que si no fuera porque ella estaba AUN abrazando a su hermano ya se hubiera abalanzado a golpearlo hasta quedar satisfecho. Vio cómo el hombre torcía su boca en respuesta y solo pudo empuñar sus manos al ver que se mostraba divertido por la situación.
-Ohh si, lo olvidaba – se separó del hombre para ponerse a su lado – hermano te presento a Sesshomaru Takahas…
-Está bien, no es necesario que me lo presentes Rin – la interrumpió – precisamente por eso estoy aquí para conocer a tu futuro…esposo.
Sintió la mirada azulada recorrerlo por completo, taladrándolo para derrumbar sus barreras y ver sus intenciones – Idiota – le devolvió la mirada comenzando una feroz guerra de miradas silenciosas, no sabía él porque pero Shitsu lo irritaba de muchas maneras con aquel gesto arrogante y a la vez petulante.
-Pero hermano – interrumpió Rin aquel duelo – ¿Cómo te enteraste, si Sesshomaru me lo pidió esta noche?
Aparto su mirada para ver a Rin y de inmediato volver a observar al hermano que se ponía nervioso, si no mal recordaba Shitsu se había ido de viaje a los E.U tendría que haber salido con anticipación, además de que Rin había dicho que él vendría en una semana. En conclusión su futuro cuñado ya sabía de sus intenciones pero ¡¿Quién se lo dijo?!
-Me atrapaste – suspiro derrotado ante su hermana – la verdad, me entere por el abuelo…pero no es lugar para discutirlo, mejor pasemos a la sala.
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Los tres se adentraron en la gran mansión en donde pasaron a la recepción que estaba totalmente iluminada y en medio de esta se encontraba Saya dándoles la bienvenida. Sus largas barbas canosas no permitía ver la expresión de sus labios pero su mirada divertida mostraba que disfrutaba la situación.
-Abuelo – llamo Rin y corrió abrazarlo.
-Mi niña, veo que llegaron muy pronto, no les alcanzo el tiempo para "disfrutar la noche" – apunto con doble sentido mientras le daba una significativa mirada – dime Rin, estas ropas no son con las que te fuiste, paso algo ¿Interesante? – y de nuevo volvía a verlo de manera sugerente, ¡Maldito anciano pervertido!
-No pasó nada abuelo solo me resbale en la piscina, Sesshomaru me llevo a una suite para cambiarme y ahí cenamos – explico restándole importancia a los hechos.
Todo se volvió silencioso hasta que un suspiro lleno de decepción del más viejo rompió la quietud.
-Muchacho – la voz seria de Saya pareció retumbar – como te atreves a llevar a mi linda nieta a una ¡SUITE! – reclamó – ¡Y NO HACERLE NADA! Por Dios muchacho estas en la flor de tu juventud era para no dejarla salir de la cama en días – exploto.
Todos observaban a Saya con ojos abiertos mientras los dos hermanos poco les falto para que sus mandíbulas se abrieran por completo por las palabras del hombre mayor.
-¡ABUELO! – grito Shitsu completamente ruborizado – pero ¿Que idioteces dices?
-Ninguna idiotez, ya que tú no tienes para cuando – lo señalo – así que, mi querida nieta lo hará ¿Verdad, Rin? – volteó a ver a la aludida que se encontraba muda, sus mejillas encendidas y sus ojos abiertos producto de la impresión – Muchacho espero contar con eso – le levanto el pulgar – eres joven, estoy seguro que cumplirás además de seguro podrás complacerla en la cam…
-Viejo loco, apenas se acaban de comprometer, espera que estén casados.
-Bah tonterías, eso fue en el siglo pasado, el que tú quieras llegar virgen al altar no significa que Rin tenga que hacerlo – le espeto.
Y así transcurrió la noche, con las ocurrencias de Saya, el drama del hermano y la espontanea risa de Rin que al final se integró, vaya familia se encontró. Distaba mucha de la suya ya que a pesar de todo, ellos transmitían calidez y cierta armonía a pesar de ser solo ellos tres.
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Si bien no había pasado un día de pedirle el matrimonio a Rin, tal parecía que todo el mundo se enteró, todos felicitándolo y deseándole lo mejor, el cómo se enteraron fue un misterio pero restándole importancia las cosas marcharon mucho mejor.
Su padre a su manera lo felicito, mas no le dio importancia su opinión, lo único que le llamo la atención fue saber que asumiría la presidencia, ya que según su padre veía que ha madurado y que estaba listo para tal cargo. Así que tomo el liderato de la empresa dejando en orden para cuando llegara el día de su boda.
Y aunque la presidencia consumía mucho de su tiempo logro hacerse espacio suficiente para preparar todo minuciosamente para cuando su futura esposa asuma también su cargo y así lograr sus objetivos.
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Los meses pasaron lentamente para acercarse al día de su boda, por decisión de Rin no hicieron fiesta de compromiso y la ceremonia sería intima, solo familiares, amigos y algunos socios. Cosa que estuvo totalmente de acuerdo, odiaba estar entre tanta gente además de dejar que los organizadores en bodas se hicieran cargo de nimiedades y solo intervenir en pequeños detalles, dejándoles tiempo para disfrutarlo entre ellos, sin llegar a profundizar en su relación como hubiera querido Saya, al darles momentos de privacidad e intimidad.
Faltaba un mes para la boda cuando fue citado por su padre a la oficina de juntas, se sorprendió al ver a Rin en el lugar, al igual que Saya y Shitsu parecía que era una reunión muy importante para que todos se reunieran.
-Bien Sesshomaru ha llegado – hablo Shitsu – empecemos con esto.
Vio que todos estaban sentados en la mesa de juntas y una silla a lado de su padre esta vació, se dirigió a ese asiento y quedar frente a Rin que no apartaba su vista de él. El mismo le devolvió la mirada a modo de saludo y por unos segundos quedaron atrapados, ignorando a los demás a su alrededor.
Mas el sonido de la pantalla de la sala lo hizo apartar su mirada para prestar atención. La imagen que poco a poco se mostraba más clara y nítida, mostrando a una mujer mayor, llevaba un elegante kimono de color rojo vino y con bordados negros, su canoso cabello estaba atado y su rostro lleno de arrugas.
-¡Abuela! – Rin puso las manos en la mesa mientras se ponía de pie con alegría.
-Mis niños, mírense cada vez se hacen más grandes – les sonrió levemente – ha pasado mucho tiempo, sin verlos…oh mis disculpas, Caballeros – se dirigió a los tres hombres que se mantenían callados – buenas tardes – inclino levemente la cabeza a modo de saludo.
Solo recibió el saludo de los dos mayores, mientras Sesshomaru solo se limitó a mover la cabeza en respuesta al saludo mientras analizaba la situación. ¿Para qué era la junta para que requiriera la presencia de la actual presidenta de la cede de Tokio?
-Bien pasemos en materia caballeros – la voz de Kaede rompió el silencio.
-¿De qué quieren hablar? – pregunto Rin con curiosidad.
-Bueno en realidad… - empezó Saya a explicar – por donde comenzamos…
-A que ambas familias llegamos a un acuerdo y queremos saber si aceptaran ahora que ustedes se casaran – interrumpió Inu Taisho.
-¿Qué quieres decir, padre? – afilo su mirada, su padre se mostraba serio, por un fracción de segundos abrió los ojos por la impresión al percatarse del plan de aquella gente.
-A que – carraspeo Kaede – queremos unir ambas empresas – vio el desconcertó de los hermanos Collier – Rin pronto asumirás tu puesto en el patrimonio familiar oficialmente, por eso mismo llegamos al acuerdo…
-…De que si ustedes se casan será más fácil llevar a ambas empresas a la cima, lo que se traduce que no tendrán que estar separados por sus trabajos y se podrán ayudar mutuamente. A cambio tendrán mucho tiempo para que me den los bisnietos que tanto quiero – concluyo Saya interrumpiendo a Kaede y ganarse las miradas desaprobatorias de los demás. Mientras cruzaba sus brazos en un gesto infantil, sin importarle las miradas de todos, en especial los hermanos y la profunda mirada fría del albino más joven.
-¡¿Qué?! Es lo que queremos – espeto contra todos.
-Básicamente, tratan de sacar provecho a este matrimonio y hacer más poderosos a ambas empresas con la influencia del uno y del otro – Hablo calmadamente Shitsu mientras afilaba su mirada en los mayores – oh me equivoco.
-Mmmm si lo pones de esa manera, pues es exactamente eso – confeso calmadamente Saya tomando la taza de té para beberla tranquilamente.
-Tampoco es como si fuéramos a sacar provecho – hablo Inu Taisho tratando se amortiguar el descaro en las palabras de Saya – pero dada las circunstancias sería lo mejor. Ya que ambos tendrán responsabilidades con la presidencia y el manejo de ambas empresas, se podrían apoyar mutuamente – miro de reojo a su hijo y a la vez a Rin que permanecieron callados – saben que como líderes, absorberá mucho tiempo y ustedes apenas iniciaran su vida juntos, para evitar que en un futuro no puedan controlar ambas cosas, lo mejor será esta unión de empresas. Además he visto sus avances juntos, en estos meses, su coordinación los hace perfectos cuando están unidos.
-Entiendo – dijo Rin en un susurro – si se llega hacer esta unión ¿Cuándo será?
-Bueno ustedes estarán acoplándose en su vida de casados, tal vez pasando el año de casados sería algo más razonable ¿Qué opina joven Sesshomaru? – pregunto Kaede.
Todos centraron su mirada en él, la situación se puso muy extraña y por no decir muy favorecedor en muchos sentidos para él.
-Sin duda este acuerdo es muy benéfica para ambas partes – hablo de manera serena y diplomática – pero estamos hablando de un futuro para ambas empresas y Rin aún tiene mucho que aprender para asumir tal cargo, por lo mismo lo mejor por el momento, es posponer que ella asuma tal liderato.
-Entiendo ese punto entonces déjenme sugerir esta opción – concordó Saya – ya que será un hecho esta unión de empresas. Hagamos un convenio en el cual ambos tendrán voz y poder de decidir en la empresa Higurashi y viceversa pero será Sesshomaru que tenga el control hasta que Rin esté preparada del todo.
-Comprendo lo que sugieres abuelo pero no será contraproducente dejar toda la carga a Sesshomaru – apunto Shitsu y a su vez mirándolo inquisitivamente – se de tus logros, sé que estás preparado pero me preocupa si no funciona esto en un futuro.
Para todos fue obvió el significado tras las palabras de Shitsu al no apostar en aquella relación de su hermana. No confiar en él heredero del emporio Takahashi – Amberdroth, cosa que logro irritarlo.
-Hermano – lo voz de Rin resonó rompiendo la tensión en aquella sala – sé que todo esto es un poco rápido pero es mi decisión. Además de que Sesshomaru tiene razón, aun me falta mucho por aprender por lo mismo hasta que sea capaz de valerme por mi propia fuerza – pauso para buscar su mirada y verlo directamente – creeré en él.
Todos quedaron en silencio guardando sus pensamientos en sus mentes pero no Sesshomaru que se encontraba incapaz de dejar de verla.
-Sé que ustedes lo lograran – Saya tomo la mano de Rin – superaran todas las expectativas, lo sé – les sonrió y le dio una significativa mirada.
-Te lo agradezco, abuelo – Rin apretó la mano de Saya mientras le sonreía agradecida por su apoyo.
-Además si por cosas del destino algo falla – pudo ver la seriedad del hombre así como también la amenaza en su mirada – muchacho, solo te lo perdonare si demuestras ser todo un semental y medes los bisnietos que tanto espero con mi linda nieta.
-¡Abuelo! que ocurrencias – soltó avergonzado Shitsu casi levantándose de golpe de su asiento.
-Nada de peros, tal parece que Sesshomaru acepto el celibato como tú Shitsu – lo acuso – y no sucumbirá a los placeres de la carne hasta el matrimonio – negó con la cabeza ignorando la miradas avergonzadas de los presentes y la furica de su nieto político – a este paso moriré primero sin conocer a mis bisnietos – se quejó lastimeramente.
-Vamos viejo amigo – surgió la divertida voz de Inu Taisho – aun eres fuerte, te aseguro que llegara ese día.
-Eso espero amigo, ya que tu tardaste mucho en ser padre de tu primer matrimonio – le recordó con total descaro – muchacho, cuento contigo.
¿Que hizo para merecer esto? Saya parecía ser la copia de su madre, más este no se privaba de decir lo que piensa en público y soltar comentarios pervertidos a diestra y siniestramente sin importarle a quien dirigirlo.
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Aunque de una forma extraña, quedo aquel acuerdo en su matrimonio con Rin y ser prácticamente el beneficiado en el que se estipulaba que él Sesshomaru Takahashi quedaba a cargo de la presidencia del patrimonio familiar y a su vez desde el momento de casarse con Rin, tendría el total control del emporioHigurashi – Collier. En un año ambas empresas serán unidas de manera irrevocable aún si en un futuro las cosas entre ellos no salieran bien.
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Y el gran día llego, desde el inicio de la mañana fue agitación en la gran mansión Takahashi donde la familia de su padre arribo desde días antes para su boda, todo un cumulo de estrés para él, ya que en el lugar arribo su medio hermano, tenía mucho tiempo de no verlo desde que dejo Japón hace dieciocho años. Ahora lucía más alto pero sin llegar a sobrepasarlo se miraba un poco más maduro…bueno lo fue hasta que cruzaron miradas, tal parecía que a ambos les costaba estar en el mismo sitio y respirar el mismo aire.
Como modo de escape de ese tumulto que invadía su espacio, se dirigió al lugar donde sería la ceremonia.
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Ya veía él porqué la decisión de Saya cuando sugirió que la ceremonia y fiesta fuera en el mismo lugar, no había forma de que los reporteros se filtraran y al estar afueras de Londres sería mucho mejor la privacidad.
La hacienda de los Collier, era un lugar muy tranquilo, lleno de naturaleza, la arquitectura daba la sensación de regresar en la época donde la aristocracia estaba en su auge, nada comparado con la actual monarquía.
La capilla familiar estaba adornado exquisitamente, los lirios y jazmines perfumaron cada rincón del lugar y cientos de lazos de seda adornaban cada asiento, al igual que el pasillo, el pequeño altar brillaba por las cientos de velas que decoraba cada pintura en cada pared. Y él ahí, en medio de todo la multitud con su frac negro, la camisa blanca y su corbata alta en color plateado que hacia combinación con su cabellera que estaba suelta, haciendo que su mirada ambarina reluciera aún más por la luz de las velas haciendo que brillara como si fueran un par de soles en su máximo apogeo.
Su porte aristocrático acaparo la mirada de todo ser femenino que lo miraba desde los pies a la cabeza al contemplar la majestuosidad y aire de dominio con solo estar parado, mostrando un aire casi sub realista como la de un caballero aguardando por su dama como en los cuentos de hadas.
Las puertas de cristal blanco opaco se abrieron por los gendarmes que la custodiaban y dieron el paso a la mujer que estaba siendo escoltada por Saya y Shitsu ambos vestidos de gris pero su atención se dirigió en la pequeña mujer que venía en medio de ellos y por un instante quedarse sin aire, sus sentidos fueron reducidos considerablemente, incapaz de oír la música del piano, incluso de la gente a su alrededor, solo sus ojos detallaban al ángel que se acercaba hacía él con pequeños pasos.
El vestido blanco recto en la parte del escote, las mangas estaban aún lado de sus hombros dejándolos totalmente descubiertos y siendo acampanados al final de sus muñecas. Su cintura remarcada por el fino bordado de hebras plateadas que trazaban arabescos haciendo más ceñida su cintura, la falda tenía un corte A sin ser ampón, mostrando la finura y libertad en su caminar. Su cabello castañotrenzado con pequeñas flores, mientras el velo de encaje cubría totalmente su espalda y este se arrastraba por el piso, solo por unos centímetros era más largo que el propio vestido y sus finas manos llevaban un pequeño ramillete de gardenias y lilas. Su rostro con toques dorados hacia resplandecer su mirada al igual que su sonrisa, sus mejillas totalmente encendidas. Manteniendo siempre su vista al frente, como si estuviera hechizada por sus ojos que la guiaban por el pasillo.
Cuando por fin llego a su lado le extendió su brazo para tomar la pequeña mano de Rin y darle una caricia entre los dedos ganándose un sonrojo por parte de ella al igual que un estremecimiento, estaba seguro que ambos hombres dijeron algo pero no fue capaz de oírlos, todos sus sentidos estaban centrados en aquella mujer que robo todos sus sentidos siendo aprisionado por aquella fragilidad e inocencia.
Ni siquiera presto atención a la ceremonia solo estuvo consciente de cada gesto, mirada y sonrisa que intercambian con complicidad sin importar a su alrededor. Ni siquiera se percató en el momento en que lo tomo como esposa, solo lo supo cuando ella afirmo querer estar a su lado por siempre y sellar sus promesas en aquel beso que duro mucho más de lo requerido, hasta que, el que oficio la ceremonia carraspeo al tercer intento y ser conscientes de que el mundo los miraba mientras todo el recinto estallaba en aplausos.
No le importo las felicitaciones, solo su mente sabia que la mujer a su lado era suya para siempre.
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No hubo muchas fotos, solo se permitió que el fotógrafo contratado tomara solo cinco fotos y que estos fueran repartidos entre la familia principal y aunque esa idea fue de Rin estuvo totalmente de acuerdo, tal parecía que compartían la misma repulsión a las fotografías. Básicamente su boda se hizo de acuerdo a los gustos de Rin y solo él intervenía si estaba de acuerdo o quería modificar algo, nada extravagante y muy íntimo a pesar de ser figuras muy importantes en el país aunque era obvio que para todo Londres, ellos estaban ya oficialmente casados.
La fiesta había comenzado, Rin se había quitado el velo, luciendo su vestido totalmente y dejando su cabello suelto. Los invitados les mostraron sus mejores deseos, nunca dejo que la apartaran de su lado, mostrándose posesivo en todo momento parecía que su mano fue fundida en su cintura, ya que jamás le permitió alejarse de él y solo lo permitía a regañadientes cuando algún familiar la abrazaba o felicitaba.
Claro que eso no impidió que se desatara por así decirlo las rencillas entre su hermano cuando conoció a su cuñada, al ver que era una mujer diferente a lo que imagino y asegurar que él la dañara, casi estalla por culpa de su hermano por su impertinencia pero se detuvo al ver a la mujer que lo puso en su lugar y sorprenderse al saber que aquella mujer que estaba vestida de rojo, cabello negro hasta la mitad de su espalda y ser un poco más alta que su esposa, se llamaba Kagome Higurashi novia de la bestia de su medio hermano y prima de Rin.
Pasado aquel desagradable momento, todo marcho bien en el transcurso de la fiesta. Rin se había cambiado de vestuario nuevamente, era un vestido muy sencillo de tirantes gruesos dejando al descubierto sus hombros, le llegaba hasta las rodillas, tenía un poco de vuelo y su cabello amarrado de lado dejando ver las pequeñas flores que lo adornaban. Parecía un hada en medio de las luces que iluminaba todo el salón. Pronto iniciaron el clásico vals como esposos, sus pasos sincronizados lo hicieron olvidarse del mundo a su alrededor como si estuvieran en una burbuja al sentir aquel pequeño cuerpo que encajaba al suyo mientras ambos danzaban por todo el salón.
Después de aquel vals le siguió otro totalmente diferente y que lo descoloco por completo, por unos instantes pensó que se habían equivocado pero el agarre de Rin le llamo la atención.
-Sé que esta música no te gusta, pero por favor concédame este capricho – sus mejillas encendidas y su mirada azulada brillante le impidieron negarse.
Solo suspiro pesadamente, como negarle algo con aquel gesto de total ternura, sus manos tomaron su cintura para acercarla más a su cuerpo y llegar alzarla un poco para susurrar en su oído y sentir como se estremecía bajo su tacto.
-Me lo cobrare esta noche – sus labios rozaron y mordisquearon levemente el lóbulo ganándose un pequeño gemido de su mujer y un encantador rubor se extendió por completo hasta sentir el calor en sus orejas que también enrojecieron.
Los acordes de la guitarra eléctrica aún seguían y muchos observaron a la pareja que empezó a desenvolverse en medio del salón con tal soltura que era imposible apartar la vista de ellos.
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En esta fría mañana, que me gusta observar
Respiraré profundamente
Para tratar de alcanzarte
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La voz del cantante atrajo de nuevo la atención de los invitados ya que sus letras eran en japonés y muy pocos lograron entenderlas, mientras veían a la pareja moverse al ritmo de aquella melodía.
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Te darás cuenta qué…
Algún día en mis sueños
Te mostraré quién soy
Te haré ver el color del cielo
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Sesshomaru que desde niño sabia el idioma gracias a su padre, no tuvo problemas en saber la letra de aquella canción que tenía por completo fascinada a Rin que en ocasiones la llegaba a tararear, tal parecía que la música hablara por ella.
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Estos recuerdos no están mal
Quiero recordar esa sonrisa dibujada en tus labios
Traté de correr y dejar mis recuerdos atrás
Pero nunca supe el motivo
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El cuerpo de Rin se apretó más a él.
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Aunque suene repetitivo, sólo quiero abrazarte y no soltarte
Tú puedes calmar mi corazón*
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-Solo tú puedes calmar mi corazón – la suave voz de Rin al momento de cantarle aquella parte para luego volver a girar haciendo que su cabello se ondease al igual que su vestido, logrando sorprenderlo, haciendo que su interior se llenara por una extraña calidez.
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Sólo quiero tomar tus manos… y bailar tan lento
Y estar así por mucho tiempo
Nunca estaremos solos
Quisiera mostrarte lo que siento y verte siempre
Todos estos sentimientos, no los alejaré…
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Aquellas letras obviamente reflejaban los sentimientos de Rin, pronto la música se hizo más calmada con solo el piano al final de aquella canción y la acerco todavía más cerca de él, meciéndose como si fuera un vals con los últimos acordes hasta que termino totalmente y depositando un beso en la frente a su esposa que lo miraba con brillantes ojos por la emoción.
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Se hizo consciente del mundo cuando todos aplaudían, las mujeres suspiraban conmovidas y la mayoría de su familia lo miraba con ojos asombrados. Ignorando a todo el gentío, su ambarina mirada se topó con la mujer que lo miraba divertida, llevaba un traje en azul oscuro, su cabello totalmente suelto y maquillaje impecable como siempre y con aquella mirada de superioridad y burla, gestos tan típicos de su madre. Tomo la mano de Rin para dirigirse a su mesa – demonios – pensó. El colmo era que su madre estaba con el anciano pervertido que era lo más cercano a un suegro, ellos juntos nada auguraba nada bueno…para él.
-Cariño – canturreo su madre en cuanto estuvo a su lado – felicidades, ohh querida mucho gusto en conocerte.
-El placer es mío señora Irasue veo que ya conoció a mi abuelo – saludo Rin con una sonrisa forzada al parecer también pensaba lo mismo que él.
-Así es querida, estamos arreglando detalles para sus regalos de bodas – señalo mientras Saya les sonreía.
Lo que le faltaba, se cayeron bien, definitivamente no abrirá lo que le haya dado Saya y su madre. Y por la expresión de Rin estaba seguro que pensaba igual.
-Obvio que no está aquí – remarco divertida al adivinar sus pensamientos – espero que les guste le pusimos mucho empeño ¿verdad Saya?
-Así es, esperemos que les guste, después de todo es un lugar que les trae muchos recuerdos – apunto, afilando su mirada y torciendo sus labios en una sonrisa totalmente perturbadora hasta que su mente reflexiono sus palabras.
-¿Lugar? – interrogo mirándolos inquisitivamente.
-Aunque honestamente es una lástima que hayas desaprovechado tan hermosa suite – se cruzó de brazos – y eso que tu madre decía que llevabas mucho tiempo inactivo, si hasta me ayudo en elegirle el vestuario a mi nieta.
¡¿Qué su madre que?!
Sus ojos no pudieron evitar abrirse sorprendidos y voltear a ver a Rin que lucía igual de sorprendida, sus ojos abiertos totalmente al igual que su boca por aquella confesión. Mientras su madre seguía con aquella risa de suficiencia.
-"…jamás subestimes las redes sociales, cariño." – recordó aquellas palabras.
Su mente pronto encajo todo como si se tratara de un rompecabezas, así que ellos lo planearon todo, por eso Saya sabía de sus intenciones, aquel día en la graduación, su madre se lo dijo y lo peor es que fue su idea, que aquella noche, su ahora esposa usara aquel vestido que por poco lo hace perder la cordura.
Aunque una interrogante surgió en su mente al ver como ellos fraguaron todo, Saya antes era conocido por su sagacidad, su inteligencia e intuición en los negocios que lo llevaron a ser un hombre exitoso y de mayor influencia en el ámbito tecnológico en sus inicios pero…será acaso ¿Qué sabía de sus verdaderas intenciones?
No, no lo creía porque de ser así, que clase de persona entrega su mayor adoración al igual que el patrimonio familiar en bandeja de plata como si fuera una especie de dote, además de que era obvio que Saya adoraba a su nieta más que nada. Estaba seguro que de saber sus intenciones, jamás dejaría que su matrimonio se realizara o ¿sí? Quizás solo era su imaginación al ver la forma en como esos dos se involucraron, sobre todo porque su madre estaba envuelta en esa casi manipulación para unirlos.
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Y cuando menos lo pensó se encontraban rumbo a donde sería su luna de miel. Por el rabillo del ojo vio que Rin se encontraba avergonzada, se podía imaginar lo que pensaba con aquellas revelaciones después de la bochornosa plática que sostuvo con Saya y su madre dejándolos incapaces de disfrutar de la fiesta. Por lo mismo opto por salir de la recepción discretamente y dirigirse a donde sería su noche de bodas.
Llegaron a una hermosa mansión que era propiedad de la familia Takahashi que se encontraba en medio de la naturaleza, estaba más alejado de la propiedad de los Collier, la estructura tenía un toque georgiana, los jardines rodeados de árboles majestuosos, en el pórtico estaban estatuas de guerreros labradas en mármol, como si protegieran la entrada al lugar. Avanzaron hasta llegar al recinto que estaba levemente iluminado los muebles eran elegantes y modernos. Los grandes ventanales estaban abiertas en su totalidad y les daba una vista al hermoso jardín donde su fragancia los hacía sentirse relajados a pesar de la escasa visibilidad pero el exterior era iluminado por focos alrededor de las jardineras haciendo un bello espectáculo de ensueño.
Rin se alejó de él para ver maravillada el lugar con brillantes ojos con total curiosidad como si de una niña se tratara, sabía que le gusto aquel jardín matizada con toda la variedad de flores y que resaltaban por las luces, lo veía al verla dar ligeros saltitos llenos de entusiasmo pero ahora…ya no podía esperar más, todo en ella lo llamaba que estaba apuntó de enloquecer.
Cuando Rin percibió la intensidad de su mirada, vio que aquellos ojos ahora mismo centellaban que parecía fundirla desde su sitio. Fue como si todo lo demás dejara de existir a su alrededor y un gran magnetismo de irrefrenable pasión se instaló en ambos, ninguno supo cómo fue que sus cuerpos eliminaron la distancia, solo fueron conscientes del calor del otro cuando sus pieles se rozaron en un intento de estar más cerca el uno con el otro, sus labios se fundían y sus bocas luchaban por el dominio.
Sesshomaru haciendo uso de su conocimiento de aquella casa, la levanto entre sus brazos y llevarla a donde sería la recamara nupcial, la voz de Rin pronunciando su nombre en un susurro lo hacía perder el raciocinio, al igual que sentir su cálida respiración en su cuello mandándole descargas eléctricas por todo su cuerpo. Nunca supo cómo era la decoración de aquella amplia habitación, ya que ni se molestó en prender las luces, el gran ventanal les proporcionada la iluminación necesaria por cortesía de la luna, dejando a la vista la gran cama, el aroma a lirios embriaga aún más sus sentidos al verla junto a él, respirandoagitadamente y sus curvas se apegaban a él tratando de sentirlo y poder sentir su calor de aspirar su aroma.
No supo en que momento sus labios se unían de manera desesperada producto del frenesí, tampoco como las ropas de ambos fueron descartadas de sus cuerpos y sus manos recorrían cada parte del cuerpo de su mujer al igual que sentía cada caricia que Rin le proporcionaba de manera tímida a su cuerpo. Cuando menos lo pensó, se encontraban en la cama ambos entregados por aquella pasión que bullía en sus interiores.
Los suspiros entrecortados y los gemidos de Rin lo enloquecían al querer apoderarse por completo de ella, ser su dueño y señor. Realmente quería entrar en ella pero algo lo refrenaba a ser dócil y tratarla con delicadeza haciendo que reprimiera su propio deseo, solo para que ella disfrutara y no tuviera miedo a pesar de su disposición. Notaba cada vez que su piel temblaba y se estremecía cuando se aventuraba a tocar cada pedazo de piel virgen que nadie más ha tocado y que solo él sabía las reacciones que con ello provocaba.
Cada vez que su boca tocaba los sensibles senos, Rin daba un salto y lo abrazaba en un intento de fundirse con él, podía sentir sus uñas clavándose en sus hombros y como estos se deslizaban hasta su espalda propinándole caricias llenas de torpeza al no saber cómo explorarlo. Sus labios recorriendo su mandíbula dándole suaves mordiscos haciendo que su sangre se calentase todavía más con aquellas estimulaciones. Sus caderas chocaban con su hombría haciendo que su autocontrol se fuera en picada cada vez más. Solo atino a responderle con más ímpetu, sus manos inquietas acariciaran sugestivamente las piernas que se enrollaban en su cintura sintiendo la tersura y suavidad de su piel.
Nunca supo cómo fue que de un momento se acomodó en su frágil cuerpo, cubriéndola totalmente y darse cuenta de la diferencia entre ellos. Ni cuando arremetió en ella para atravesar la barrera en su interior, ambos están presos en aquel placer, pudo percibir en su mujer el dolor provocado por su intromisión pero fue opacado por la estimulación de sus caricias y la excitación era más fuerte que sus temores, dando inicio al vaivén lento y suave acoplándose al ritmo, como si fuera un vals y sus cuerpos se unieran en perfecta sincronía. Más pronto se volviómás intensa, más fuerte al igual que las exclamaciones de ambos por aquel frenesí que los envolvía al ser uno solo. Sentir la calidez y la estrecha humedad en su cavidad lo hacía querer más, moviéndose y profundizando hasta que sus caderas chocaban al estar tan unidas, pronto sintió las contracciones en la matriz de Rin indicándole de su clímax, haciendo que ella se apretara en sus caderas, en un intento de estar más apegada a su cuerpo como una señal para que él mismo se dejara ir junto a ella.
Jamás en su vida se sintió de aquella manera con una mujer, una calidez lo embargaba por todo su cuerpo, por momentos pensó que era porque no había estado activo en mucho tiempo y que solo era por el momento pero ahora que yacía con su mujer a su lado, sintió el impulso de solo despertar para siempre a lado de ella y eso lo desconcertó.
Obligándose a no pensar demasiado, prefirió envolver el cuerpo desnudo de Rin con las sabanas y por primera vez en su vida permitir dormirse con una mujer.
-Te amo – le susurro Rin.
Solo atino a responder a su declaración abrazándola con firmeza y depositando un suave beso en su frente, su cuerpo y su mente no pudieron evitar frenar aquel impulso sin saber porque solo con ella todo se manejaba tan natural.
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La iluminación dio de golpe en su rostro haciendo que frunciera el ceño con disgusto por momentos pensó que olvido cerrar las cortinas de su habitación, hasta que las imágenes del día siguiente pasaron por su mente. Sus manos se estiraron en búsqueda del cálido cuerpo con quien paso la noche, para darse cuenta que se encontraba solo. Abrió los ojos y pudo constar que su mujer no se encontraba en la habitación, cosa que interiormente lo llego a molestar aun sin saber el porqué, aquella molestia.
Cuando salió de la habitación después de asearse, un ruido llamo su atención y supo de inmediato que provenía de la cocina.
-Así que Rin estaba preparando el desayuno – se dijo mentalmente,
No solo sus planes salieron a la perfección sino también tenía como mujer, aun ser perfecto en muchos sentidos, inteligente, amable y por sobre todo que la tenía totalmente dominada.
Cuando llego a la barra que dividía la cocina de la sala pudo verla desenvolverse en el lugar. Pudo apreciar el contorno de su silueta con aquel vestido semitransparente, pudo percibir sus movimientos armoniosos en conjunto con sus tarareos, se notaba que estaba entusiasmada con su trabajo, su cabello amarrado en una coleta, sus mejillas encendidas junto con aquella sonrisa que nunca la abandonaba a pesar de que su cuerpo mostraba uno que otro moretón pero simplemente se veía perfecta.
Hasta que se volvió escuchar otro ruido y pronto se percató del lugar donde se encontraba su esposa. No puedo evitar abrir los ojos sorprendido al ver como quedo lo que antes era una elegante cocina
– ¿Qué demonios ocurrió aquí? – se preguntó.
Y no era para menos, varios utensilios estaban regados en el piso, cascaras de huevo regados en la estufa, los vegetales en la mesa estaban esparcidos y tal parecía que fueron masacrados y solo una pequeña porción se encontraba en un plato, de la tostadora se podía ver que el pan estaba quemado, incluso en una parte de la mesa escurría por el piso lo vendría siendo el jugo de naranja. Y Rin ahí en medio, tan campante sin preocuparse de como lucia el lugar, un escalofrío recorrió su columna al imaginarse el desayuno y su estomagó dio un vuelco con justa razón.
-"Definitivamente no dejare que Rin cocine" – se juró mentalmente.
Cuando se disponía alejarse del lugar, Rin se dio la vuelta y su sonrisa lo hizo olvidar todo.
-Buenos días Sesshomaru - le sonrió con cierta timidez y sus mejillas enrojecidas – e-enseguida el desayuno estará listo – se dio la vuelta para tomar la bandeja con el desayuno.
Verla tan feliz hizo que no se atreviera a decirle una sola palabra por las condiciones de la cocina, solo atino a suspirar derrotado y seguirla al comedor para empezar con el desayuno. En cuanto llego pudo percatarse que los platos estaban en su lugar, al igual que Rin ya se encontraba frente a él esperándolo para iniciar el desayuno juntos.
Al sentarse tomo aire imperceptiblemente y sin salvación tomo un trozo de la morcilla y comprobar su sospecha con respecto al desayuno, su rostro jamás mostro ninguna reacción pero interiormente estaba en shock jamás se imaginó probar…tal comida. Algunas partes desabridas, en otras demasiado saladas y la carne bañadas en grasa, los champiñones estaban en partes duras y aun así sus movimientos elegantes no reflejaron en su exterior la repulsión interna que sintió cuando sus papilas gustativas entraron en contacto con el primer trozo de carne de aquel platillo.
-Y dime – lo llamo expectante - ¿Te gusto el desayuno?
Vio el nerviosismo en su mirada, sus manos jugaban entre ellas y se mordía el labio con insistencia.
-Tiene un sabor inigualable – declaro con solemnidad.
Rin solo pudo esbozar una sonrisa radiante como si le quitaran un granpeso encima y ponerle atención a su sencillo plato de solo pan tostado y un huevo frito a diferencia del suyo.
-Me alegro tanto es la primera vez que preparo un full english breakfast* – suspiro aliviada – temía que no me saliera bien, aunque tu madre dijo que igual te encantaría, ya que es tu favorito – termino de explicar para prestar atención a su plato.
¡¿Y en qué momento ocurrió eso?!
-Aunque me sorprendió que me haya mensajeado en mi móvil – soltó cuando termino su primer bocado - ¿Quién le habrá dado mi número? – pregunto para ella misma.
Quien más habrá sido sino Saya, estaba seguro que ellos se confabularon en esto y que su madre haya planeado fastidiarlo incluso en su primer día de casado pero no le daría gusto, se vengaría de esta.
-¿Nee Sesshomaru de verdad te gusto la comida? – se removió nerviosa en su asiento.
Solo se limitó a sentir calladamente y volver engullir otro bocado haciéndola sonreír por su acción. Al probar el huevo frito se llevó la sorpresa de que sabían bien, tal parecía que Rin no sabía cocinar a la primera práctica o tal vez solo los huevos fritos eran lo único que le salían bien.
-Me alegro, si quieres te haré este desayuno para ti todos los días – sugirió con emoción.
-No es necesario que lo hagas Rin, se lo dejaremos al servicio – rebatió ante su propuesta, su estómago no soportaría ser objeto de pruebas culinarias una vez más.
-Ya veo – susurro bajando la mirada.
-Tendremos deberes – explico tratando de borrar su expresión de tristeza – que te parece si lo haces de nuevo en ocasiones especiales o en agradecimiento a mi madre, también es su platillo favorito.
Vio cómo su mirada se iluminaba y se levantaba para abrazarlo.
-Soy tan feliz a tu lado – le dijo con tanta franqueza mirándolo directamente y unir sus labios nuevamente.
Se dejó envolver por ella, al diablo como quedo la cocina, que importaba el desayuno lo único que venía en su mente era poseer a su esposa ya después le encontraría solución. El día apenas empezaba y gustosamente haría que su mujer olvidara el tema de cocinar para enfocarse en continuar con asuntos más importantes y placenteros.
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Y cuando menos se lo imagino su luna de miel había acabado y ahora se encontraban instalándose donde sería su nuevo hogar junto a Rin en aquella suite donde hace meses le había pedido el matrimonio, ahora el lugar abarcaba todo el piso ya que fue adaptada para el confort de ambos, las paredes blancas resaltaban con los muebles de madera haciéndola lucir acogedora y hogareña. Rin dispuso de muchos floreros y las distribuyo en cada rincón haciendo que el lugar tuviera una delicada fragancia y que fuera colorida en cada habitación.
Ambos se sorprendieron al ver dos cajas medianas en el recibidor y que estaban dirigidas a ellos por separado, cuando Rin abrió la caja con su nombre, sus mejillas se encendieron al ver el contenido y como no estarlo dentro había un negligé rojo semitransparente y varios frascos de lo que parecía ser esencias.
Con cautela abrió el suyo para encontrarse con un libro nuevo y con un separador de color rosado donde marcaba tal página, poco le falto arrojarlo por la ventana. Su madre y Saya se pasaron con sus obsequios y más al reconocer la nota adjunto al libro.
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"Con la ayuda de este libro te ayudara aguantar más, te recomiendo la pagina 58 con esa posición garantiza las posibilidades de que mi nieta se embarace.
Me lo agradecerás en un futuro…"
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Ya no quiso saber más, arrugo el papel y dejo todo ignorando lo demás y tomar a su esposa a conocer la habitación principal.
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Ya había pasado un mes y ambos comenzaron con sus responsabilidades, aunque las cosas se volvieron agitadas aún se daban el tiempo para ellos. Ya que el servicio de limpieza solo se presentaba en las mañanas dejándolos a solas por las noches o fines de semana.
Ambos lograron sincronizar sus trabajos y su matrimonio haciéndolo sentirse relajado, siempre en las noches se encontraban o pasaba a recogerla e irse juntos a su hogar. Al cerrar las puertas ambos daban rienda suelta a su pasión en medio de la oscuridad, cosa curiosa y por demás extraño siempre que se unían la oscuridad los rodeaba, a veces solo les bastaba con la iluminación de la luna cosa que no le llego importar del todo, siempre y cuando pudiera disfrutar de su cuerpo y poder sentirla a su lado.
Sin embargo cuando ella yacía dormida a su lado no podía evitar reflexionar en todos los cambios y giros en su vida. Percatarse que estaba cambiando y eso no lo podía permitir, él la introdujo en su ecuación, solo era una pieza, por lo mismo no dejaría que Rin le afecte en sus planes.
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Poco a poco se vio así mismo alejándose de ella y porque…porque se dio cuenta que aunque Rin despertaba muchas emociones en él, al mismo tiempo lo embriagaba tanto que en momentos quería dañarla, hacerle sufrir por provocarle tal confusión en su interior. Acabar con ella con sus propias manos hasta que su frágil cuerpo libere su último aliento. El solo pensar en dañarla lo confundía, ya que sus emociones eran tan contradictorias, su instinto que lo obligaba a protegerla y entregarse por completo pero su orgullo y ambición lo hacían ver, lo patético que era dejarse llevar por una mujer y la palabra débil resonaba cada vez más en su mente.
Que sin más comenzó alejarse de ella para no sucumbir ante sus demonios que le exigían acabar con la persona que doblego su orgullo y que lo puso en jaque al querer estar junto a ella, mucho más allá de lo que imagino
Ella tan ingenua, podía ver en sus ojos tristeza cuando la alejaba, sabía que ella misma lo justificaba convenciéndose que era porque tenía mucho trabajo. Pronto empezó a cancelar salidas y pasar todo el día, la tarde e incluso estar altas horas de la noche en su oficina trabajando sin descanso, llegando cuando ella yacía dormida y en las mañanas ser el primero en levantarse y solo darle un parco beso de despedida y aun así Rin era feliz con solo eso.
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Y para cuando menos lo pensó ya había pasado seis meses desde que se habían casado, bien podría decir que las cosas estaban calmadas, sin embargo las cosas habían cambiado, se volvió más tosco y apático pasando prácticamente a vivir en la oficina para no verla.
Justamente hoy era su cumpleaños rechazando terminantemente la idea de Rin de festejarlo adjudicando una junta muy importante y aunque casi le valía una discusión, ella solo suspiro con melancolía y desearle un buen día. Sin duda recibir aquella despedida sin la característica alegría de ella, lo hizo sentir un mal sabor de boca pero era lo mejor.
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La sala de juntas estaba lista, la luz del medio día iluminaba naturalmente el lugar y él se encontraba sentado frente a la gran pantalla, sin nadie a su alrededor ya que la reunión seria satelital en una video conferencia, su portátil encendida mostrando los balances de las ganancias de las empresas y aun así no lograban distraerlo con lo que sucedido esa mañana con su esposa, manteniéndolo pensativo y conforme el tiempo avanzaba se sentía más molesto e irritado.
Su celular vibro indicándole la llegada de un mensaje al revisarlo vio la notificación de Jaken avisándole que lo estaba esperando una mujer en su oficina, su humor su fue en pique cuando vio el nombre…Sara Asano.
Hace mucho tiempo que no sabía de ella, solo esperaba que fuera rápido, no se encontraba de animo para nadie.
Se ajusto el traje y reviso por última vez el celular como si estuviera esperando un mensaje de Rin
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-Hola cariño – surgió una voz empalagosa que lo irrito en cuanto ingreso a la oficina – veo que no me extrañaste.
-¿A qué has venido Sara?
-Sigues siendo tan frio como siempre, me haces preguntarme si ya le contagiaste la amargura a tu "esposa" – sus labios mostraban una mueca de burla mientras se recargaba en la mesa y sus ojos evaluaban los movimientos del albino que solo se limitó a ignorarla.
-Mmm – se inclinó en el escritorio para acercarse más al hombre – solo compruebo lo que dice todo Londres, estas "casado" – burlo señalando el anillo que estaba en su anular.
El aludido solo rolo los ojos, vaya forma de perder el tiempo. Sara soltó una carcajada.
-Veo que el matrimonio no te va, cariño – hizo el gesto de limpiarse los ojos y volvía a su actitud. – Vamos Sesshomaru acéptalo, tu no amas a tu "esposa" – afirmo – si te casaste con ella es por tu ambición al poder. Tú no amas a nadie, solo usas aquellos que podrán beneficiarte. – se burló mientras se acomodaba en el sillón, sus largas piernas hacían movimientos lentos rozando la base de sus piernas, su mirada lo desafiaba y a la vez haciendo un intento de seducirlo.
Vaya – pensó el albino, sus labios mostraron una mueca de burla mientras miraba como Sara se mordía los labios provocándolo. Hacía casi dos meses que no había estado con nadie más que con su esposa que la clara invitación le pareció tentadora.
-Celosa
-¿Celos? – contuvo la carcajada para levantarse de su asiento – En realidad me da pena tu "mujercita" pensando que se casó con un caballero de brillante armadura y no es más que un monstruo, una bestia que no tiene corazón – mientras se recargaba en el escritorio.
-Tienes razón – sus labios se curvearon al adivinar los planes de Sara – yo no quiero a Rin.
-Eres un maldito bastardo, por eso me dejaste por alguien como ella – burlo – aunque bueno, si me encontrara a alguien como ella con tantos ceros a la derecha, no me importaría sacrificarme.
Sara se levantó para acomodarse en el escritorio, su cuerpo se movía de manera lenta y seductoramente planeando su movimiento.
-Por eso te digo, divórciate de ella y cásate conmigo, sabes que si nos unimos seremos mucho más poderosos en todo la economía de Londres.
Que tonta – pensó, su familia no valía nada en comparación con Rin.
-Hmph, quien te dijo que me apartare de ella – le refuto ya fastidiado.
Pero Sara solo sonrió con altivez como si lo hubiera descubierto.
-Ohh ya veo, para que divorciarse y solo quedarse con una miseria, si puedes quedarte con todo – se llevó un dedo en los labios rozándolos mientras comenzaba a juguetear con sus piernas – es cierto que aquella fortuna es compartida, pero las hermanas Higurashi no estas interesadas y voluntariamente se hicieron aún lado, eso nos deja con el par de hermanos, los eliminaras.
Su mente afirmaba todas las teorías de Sara claro que se le pasó por la mente deshacerse del par de hermanos pero siempre se refrenaba para posponer sus planes argumentando que aún no es tiempo, que debía esperar. Sabia como deshacerse de Shitsu, hacerlo parecer como un accidente pero cuando pensaba en Rin un escalofrío recorría su cuerpo porque le era difícil pensar en asesinar a su esposa?
Volvió en sí, al escuchar la voz de Sara el solo escucharla hacia que su migraña aumentara harto se levantó de su asiento, vio que no se inmuto por su acción se acercó como todo un depredador no supo en que momento tenía a Sara pataleando por querer respirar sus manos apretando su cuello sin darle oportunidad de alejarse. Vio en sus ojos la desesperación y el miedo como si nunca se imaginara que el fuera capaz de atacarla.
Le soltó el cuello, vio cómo se alejaba de él, para respirar grandes bocanadas de aire y mirarlo con miedo y precaución. Más no le dio chance de reponerse para jalarla hasta él y susurrarle.
-Piensa lo que quieras…pero acércate a MI esposa y no dudare en destrozarte – declaro mientras gruesas lagrimas salían de Sara que solo atino a empujarlo y salir de inmediato de la oficina.
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Se dio la vuelta y se dirigió al mini bar necesitaba una copa sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento al primer trago soltó un suspiro pesado mientras sus dedos aflojaban su corbata. Se dio la vuelta para ir a su escritorio pero algo llamo su atención en la entrada de la puerta el destello de una joya brillaba con intensidad.
Un sudor frio se instaló en su columna, sus oídos zumbaron, sus pies los sentía pesados conforme avanzaba hacia la puerta, los cinco metros para llegar a la puerta le parecieron kilómetros. Lo reconoció en cuanto lo pudo distinguir el anillo que debería tener su esposa.
La conclusión fue obvia Rin estuvo en su oficina, era claro que vio a Sara y tal vez escucho todo.
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La busco por todo el edificio hizo que todo el personal la buscara hasta en los lugares más cercanos de la oficina sin éxito alguno. Los videos, la mostraron salir a toda carrera con rumbo desconocido el chofer que siempre la llevaba no se encontraba esperándola, era de suponer que Rin le aviso que se regresaría con él.
Se regresó de inmediato al departamento sin éxito alguno, ella desapareció por completo. Toda la noche marcaba a su celular sin recibir contestación. Perdió la cuenta las veces que lo intento, tenía a todos sus contactos buscándola pero nadie daba con ella desde hospitales, hoteles, carreteras pero no había ningún informe. Cuando menos lo espero ya había amanecido y solo le quedaba buscar con alguien…su madre.
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-Vaya hasta que se acuerdan de uno – saludo mientras bajaba de las escaleras – cariño sé que están disfrutando su matrimonio pero ni una visita – acuso – por lo menos una llamada – dijo mientras buscaba a alguien con la mirada – y dime donde está tu esposa? – mientras cubría sus labios con su fiel abanico.
- Está de viaje, madre – declaro con pesadez no servía preguntar a costo de recibir la burla de su madre – solo vine para que unos de tus contactos rastreen un número.
- Ohhh~ acaso piensas que tu esposa te será infiel en su viaje~ - canturreo – cariño déjala respirar, sé que eres posesivo pero vamos…
- Adiós madre.
Ya no la dejo continuar con su cantaleta sabía que con ella no sería fácil aquelfavor, se fue sin percatarse de la sonrisa que su madre le daba.
-Vaya tonto – soltó Irasue.
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Cuantos días han pasado sin tener rastros de Rin? Sentía que estaba al borde de la locura, una furia nacía en su interior. Nunca supo cuando tuvo la primera botella las primeras gotas de alcohol pasaron por su garganta quemándolo en el trayecto su estomagó, dándole un calor en todo su pecho y darle por un momento el confort a su fuerte ira que poco a poco iba bajando conforme el whisky invadía cada parte de su cuerpo y se dejaba entregar a la inconsciencia y olvidar el abandono de Rin y también de su propio falla en su plan no supo cuando se terminó la botella, mas su ira incrementaba con el paso del tiempo sentía que todo estaba en su contra, llego la segunda botella y todo a su alrededor estaba destrozado los muebles aun lado, miles de fragmentos de vidrios yacían en el piso donde antes eran bellos jarrones, la tercera botella paso de sus manos a su estómago más al ver su reflejo su furia volvía con intensidad todo se vino abajo con la partida de su esposa las demás botellas desfilaron al igual que su conciencia nunca supo cómo los cuadros estaban lejos de su origen, los espejostotalmente destrozados, en una esquina se encontraba él, sus manos cubiertas de su sangre, cientos de botellas a su alrededor, su mente aun lo atormentaba a pesar del alcohol, no tenía control de su cuerpo ni siquiera fuerzas. Había perdido la noción del tiempo todo se encontraba en penumbras, su mente aun le jugo una visión, al ver como una puerta se abría dejando ver la claridad del otro lado una silueta se había infiltrado por un momento pensó que fuera Rin pero sus cansados parpados lograron distinguir unos zapatos de hombre, que cruel era su propia mente por no permitirle ver a su esposa una vez más.
-Porque tuve que conocerte.
Fue lo último que dijo para cerrar completamente sus ojos y entregarse a la inconsciencia sin percatarse que el intruso llegaba hasta él.
-Realmente eres un idiota, Sesshomaru.
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Tokio, Japón
La fría noche le dio la bienvenida en su estadía en Japón podía ver que todo estaba diferente, el elegante automóvil pasaba por las avenidas principales como siempre llenas de gente bufo hartado su viaje había sido pesado. Pronto vio un lugar conocido no había cambiado nada el parque donde en su infancia visitaba. Un impulso lo hizo querer dar un paseo servía que se daba un respiro.
La majestuosa luna se alzaba de entre los arboles a pesar de ser temprano, estaba un poco solitario, sin siquiera darse cuenta estaba en ese lugar de su infancia. El frio viento mecía su larga cabellera, solo podía escuchar el canto de los grillos, sus fosas nasales se cubrieron con el aroma del lugar el tenue olor de los cerezos le hacía recordar a su esposa casi podía jurar sentir la presencia de Rin inclusive su olor…¿olor?
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"Fui incapaz de realizar este sueño realidad
Ahora aunque el mundo se derrumbe…te encontrare."
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Y volví \\*w*/ ufff ha pasado tanto tiempo pero mucho tiempo, bueno antes que nada les ofrezco una disculpa por tardar tanto :v digamos que me estoy aventurando a una aventura con un ser muy especial *w* me estoy estrenando como madre y como tal mi hija me pide mucho tiempo pero igual en mis ratos continuare con esta historia.
Ahora algunas aclaraciones:
*El pink star es el diamante mas grande en su categoría, fue subastado por la nada despreciable cantidad de 66,9 millones de euros un precio nunca alcanzado, además de ser unos de los diamantes mas hermosos con su color rosado y de 132,5 quilates.
*La canción es del grupo Suneohair - Slow Dance cabe mencionar que me fascina :D
*Full English Breakfast es un conocido desayuno tradicional ingles.
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Agradezco mucho a los lectores y sus mensajes de animo y como ven espero que se les despejen ciertas dudas al igual perdonen algunos errores ortográficos créanme ya andaba algo oxidada con eso de agarrar el teclado xD bueno sin mas les agradezco y nos vemos hasta la próxima, no tengo chance de agradecer a aquellas personitas lindas que se tomaron su tiempo de mandarme su sensualon mensaje ;) me animan mucho a seguir.
En fin pasen bonita noche, tarde y día ^.^
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