Una pequeña sala se extendía por su campo de visión, las paredes beige; o lo que alcanzaba a ver ya que casi toda la habitación estaba repleta de estantes con libros y más libros. En el centro de esta sala, dos escalones mas abajo estaba un enorme sofá, el cual al frente tenia una pequeña mesita llena de portarretratos, y revistas, siguiendo la mesita se encontraba un Televisor Panasonic, el cual estaba repleto de polvo, por lo cual dedujo que casi nunca lo usaba… Con tantos libros.

A los laterales del sofá unos Puffs de color Negro mantenían la forma original de sus últimos ocupantes. Un gran ventanal se extendía por la pequeña sala dando de lleno la luz de la luna a la desordenada habitación, sin separaciones ni puertas, estaba la cocina a no más de 5 pasos. Era diminuta nada mas con una pequeña mesa con 5 amontonados banquitos, las lacenas eran de un color blanco, casi amarillento. La nevera no era ni de última generación ni de las menos actualizadas.

Y entre estas dos habitaciones un pasillo pequeño se extendía al fondo, con una puerta al final y dos a los laterales.

- Bueno, no es un Lujo, pero esperaremos aquí- Dijo Sakura tirando sus llaves y el chaleco a una pequeña mesa al lado de la puerta. Ahora mas calmada, y en la comodidad de su casa, planearían la forma de rescatar a sus amigos, Si ella y Sasuke. Aunque pensara ella que tener a Uchiha Sasuke como casi un perrito faldero- ya que este último no dejaba de seguirle-, no solo le provocaba cierta molestia, sino un bienestar, algo parecido a la protección e incomodidad juntas. Incomodidad claro ya que cada vez que escuchabas sus pasos detrás de los suyos el nudo en su estomago lo apretaban cada vez mas y mas. Y aunque más le incomodara su presencia, tenía que admitirlo… No se sentía sola.- Prepare algo de comer…- Dijo casi autómata, mientras su mente trabajaba a mil por hora.

Quien lo diría, estaba el departamento de Sakura Haruno. De una Haruno. No sabía si gritarle eso a su hermano con una sonrisa en su rostro, u odiarse el resto de su vida. Suspiro mientras que recorría la habitación con su mirada azabache, la mejor forma de explicar ese lugar era con el mismo nombre de su dueña. Era perfectamente, y en todo su esplendor igual a ella, y eso a él, aun sin saber porque le parecía entre fascinante, y grotesco. Y no conforme con eso le hacia sentir a parte de un completo desconocido en ese mundo, una sensación de bienestar, que solo encontraba cuando ella estaba cerca. Cuando aspiraba ese aroma que tenia cada zona de su cuerpo y ahora lo aspiraba en cantidades por el apartamento…

Era en exceso Haruno Sakura.

- Ponte cómodo- La voz de ella lo incitaba, y aunque no lo hacia con esa intención, el sentía como el trozo de manzana prohibida bajaba por su esófago. Y le encantaba. ¡Le encantaba!. ¡Ja! Tomen eso Obito e Itachi.

Las cejas rosadas de Sakura se alzaron, al ver como Sasuke recorría la sala con una sonrisa que nunca había visto, una sonrisa que solo él podía hacer, una sonrisa que sin saber un porque le había dejado completamente hechizada. Automáticamente su ceño se frunció contrayendo todo atisbo de felicidad, en una mueca de horror, y espanto. ¡No era el momento para pensar ese tipo de cosas!.

-o-

No le costo mucho conseguir boleto para Konoha, ya que el solo ostentar esos ojos perlas y el apellido Hyuuga, era el pase para el mejor puesto en el avión, el cual por cierto no tenia tantos pasajeros, aunque eso no lo tomo mucho en cuenta, teniendo ya en mente que era solo, y tal vez el único hombre que viaja a un país de regreso que casi esta en guerra civil. Por eso evito por todos los medio regresar con Ten-Ten, no hasta asegurarse que todos y cada uno de sus amigos estaban bien.

La luz roja de Abrochar sus cinturones se encendió.

-Bienvenidos a la Línea de vuelo especializada en su comodidad, les habla su servidora Konan-

-o-

Se sentía en extremo débil, aun sin saber un porque exacto su pierna ya había sido del todo atendida. Solo rogaba a Dios, que Hinata no hubiera hecho alguna locura. Y no solo ella, casi por relejo los jades brillantes de Sakura le miraron… Si tan solo no fuera tan terca, y fuera un poco más cobarde.

¡Ja!, estaba hablando de su casi hermana… era en vano desear que se alejara de ellos con todas las fuerzas, era demasiado sobre protectora.

Ya había tenido varios encuentros con unos tantos "expertos en el arte de la verdad", y aunque el dolor después de interminables torturas no solo fisicas, sino psicológicas, le iba acosar hasta la muerte. Pero él no iba hablar…

Y tenía toda la certeza de que su novia y amigos no hablarían…

-o-

Itachi coloco a la Hyuuga, la cual estaba en estado deplorable, tomo sin mucha consideración su cráneo y lo apretó con unas vigas de metal impidiéndole el movimiento.

- Me asegurare de que… Sakura se apresure…- Dijo Iachi mientras los demás terminaban de sujetar a Hinata, colocaron sin mucha delicadeza unas cintas adhesivas a sus parpados para que estuvieran al tanto de que ella mirara, que observara, todo con lujo y detalles.

¡Oh como quería que gritara de dolor!. Sobre todo después de la hermosa rubia, y la del tal Shikamaru, al ver como esta era forzada y violada a sus ojos… su expresión no tenia precio. Por nada Uchiha Itachi era temido.

Y no solo disfrutaba, muy en fondo aquellos jóvenes pagaban cada una de las noches sin saber el paradero del traidor de su Hermano, podría ser un Uchiha, seria su hermano menor, y por sobre todo su sangre… Pero era un TRAIDOR.

Se coloco en las sombras, mientras Hinata era forzada a ver una enorme pantalla que en estos momentos no trasmitía nada. Itachi sonrío de lado,

Esto iba a ser bueno. Llevo su teléfono a su oreja y marco la tecla de marcación rápida. No repico dos veces cuando una voz femenina le atendió.

-Itachi-sama…-

-Konan, que empiece la función…-

Y dicho esto cerro su teléfono devolviéndolo a su bolsillo. No pasaron mas de 30 segundos cuando la pantalla paso a en vivo.

Una hermosa mujer de cabello azulado y peinado elegante, les miraba con sus ojos del mismo color. Podría decirse que era hermosa, sobre todo con el traje de azafata que realzaba su figura.

- bien, Hinata…- Comenzó Itachi acercándose a la Hyuuga, la cual luchaba con las ganas de desmayarse. No tardo mucho en que en sus perlados ojos se reflejaran las imágenes de la enorme pantalla. Justo amordazado, y semi-desnudo se encontraba su primo, en un rincón de lo que parecía ser un avión.

-¡Neji- Onisan!- grito la Hyuuga desesperada, mientras en un iracundo intento de escapar, logro solo asegurarse y lastimarse aun más.

-¿a Donde me llevan?- la voz gruesa y perturbada de su primo hizo que unas lagrimas corrieran de sus mejillas, nublando por completo su vista.

- se puede decir que tuviste suerte- Hablo la mujer que filmaba en vivo.- Neji-chan.

El Hyuuga gruño.

-o-

Dos hombres fornidos tomaron a Neji de los brazos, mientras el luchaba para resistirse, tenia una vida por delante, y no solo eso, no era su vida la que tenia por delante…

Ten-ten…

Pensaba desesperadamente el Hyuuga mientras era arrastrado hasta la puerta. Solo podía ver muy poco y no le gustaba… Todo lo que veía aparte de cielo, era mar, y no un mar cualquiera era el océano.

-o-

- Te dije que tuviste suerte…-

Hinata mordió su labio inferior mientras este sangraba ante su presión, trataba en vano de zafarse, tenía esa sensación incontrolable de salvar a su primo. No podía verlo de esa forma…

- ¡Neji-onisan!- Grito de nuevo con mas lagrimas en los ojos, mientras estos por reflejo buscaban cerrarse en vano.

-o-

- Que disfrutes del mar…- Susurro uno de los hombres. No presto mucha atención a esto, solo tenia como fuerza los ojos achocolatados de su amada esperándolo en el océano.

No supo cuando ni donde, pero el aire impactaba directo en su rostro, mientras intentaba evitar la dolorosa caída…

-o-

La trasmisión termino cuando el cuerpo de su primo impacto contra el mar…

- Hmp, Uno menos…- Dijo Itachi con Frialdad, mientras degustaba los suculentos gritos de dolor de Hinata. –Deidara-san, has una copia de ese video…-


espero reviews...:) MUUUCHOS