One Piece no es mío.
12
"...mi obsesión tus caricias..."
─¿Ace?
El pecoso giro y no pudo evitar sonreír al ver la pinta del menor. La enorme playera que Luffy usaba para dormir caía sin gracia por su cuerpo cubriendo sus shorts. Tenía el cabello alborotado y si le sumaba que se estaba frotando el ojo con un puño, lucía como un niño pequeño. Cuando niños, los domingos solía levantarse temprano para prepararle un gran desayuno, ahora no era domingo, sino jueves pero no importaba. El día de ayer su hermano había actuado extraño ─incluso para ser él─, y quería animarlo un poco, ¿Qué mejor forma de hacerlo, que con comida?
─Estaba a punto de despertarte ─dijo volviendo su atención a la estufa─. Lávate las manos y la cara para que vengas a desayunar.
Al ver la enorme pila de hot cakes junto a su hermano, cualquier rastro de sueño que le quedaba desapareció y se apresuró a obedecer. Hacía mucho que Ace no preparaba un desayuno como aquel. Cuando regreso, la mesa estaba lista. Emocionado se sentó y comenzó a comer. La comida de Ace era deliciosa, no tanto como la de Sanji, pero era buena. ¡La segunda mejor comida del mundo! Devoro los panques en menos de cinco minutos después de comer el huevo con tocino.
Ace contemplo a su hermano en silencio, lucia contento, apoyo la barbilla sobre la palma de su mano y sonrió, antes de que se diera cuenta ya estaba acariciando el cabello del menor, Luffy apartó la vista del último hot cake que quedaba en su plato y lo miró.
─Te quiero, Lu ─el aludido se sorprendió, era muy raro que Ace hiciera esa clase de declaraciones. Antes que pudiera preguntarle si no tenía fiebre o algo, Ace se inclinó para besarlo en la frente y alejarse aún con una sonrisa en los labios─. Será mejor que te arregles si no quieres llegar tarde ─dijo antes de ponerse de pie y comenzar a recoger.
Luffy fue levantando su brazo lentamente hasta tocar su frente. Era la primera vez que Ace hacia eso desde aquella noche, se mordió los labios, ¿aquel beso significaba que estaba listo? Se puso de pie y se acercó a su hermano que estaba lavando los platos en esos momentos.
Ace se paralizó al sentir los brazos de su hermano rodeándolo. Cerró los ojos al sentir como besaba su nuca y desabrochaba su camisa para ir bajándola lentamente. ¿Qué había hecho ahora? ¿Cómo fue que pensó que preparar el desayuno para Luffy era buena idea? Shanks le había dicho que Luffy no lo olvidaba porque él siempre lo estaba incitando. Tenía razón, era su culpa. Luffy beso el hombro pecoso y paso su nariz por la piel del otro. Ace apretó los puños y se alejó girando para encararlo. Luffy lo miró preocupado.
─¿Te estaba lastimando? ─la pregunta lo hizo sentir peor. Negó con la cabeza.
─No-no hagas eso ─Luffy lo miró confundido.
─¿Qué tiene de malo? ─Ace se mordió los labios.
─No es correcto hacer esas cosas fuera de la habitación y a la luz del día ─Luffy se alejó con los ojos entornados.
─Eso es estúpido, Ace. No estamos en la época antigua y no eres una doncella ─Ace miro al menor sorprendido. Tenía que admitir que no había esperado aquello.
─No me importa en qué época estemos y no me importa no ser una doncella. No quiero hacerlo en el día y fuera del cuarto ─declaró con firmeza alejándose del fregadero y pasando junto a Luffy─. Si no te arreglas rápido, te iras en autobús.
Luffy vio cómo su hermano comenzaba a preparar sus cosas y se dirigió a su cuarto para arreglarse. A veces no entendía a Ace, había pensado que una vez fueran pareja las cosas serían diferentes, pero si bien ahora dormían juntos era raro que Ace se acercara y lo abrazara, más bien parecía mantenerse apartado, ¿Por qué su hermano era tan reacio a esa clase de cosas? Sabía que lo había lastimado aun cuando Ace no se lo hubiera dicho, pero no volvería a pasar, sería más cuidadoso. ¡Se lo había prometido! Pero aparentemente, su hermano no lo creía.
¿Cómo sabes cuándo amas a alguien? Había hecho esa pregunta a sus amigos y todos respondieron diferente. Sanji decía que cuando deseabas a esa persona, «Las mujeres hermosas siempre harán que tu corazón se acelere» (Ace siempre hacía que su corazón latiera con fuerza), Nami decía que el amor se definía por el dinero (Ace tenía mucho dinero, ganaba mucho como arqueólogo pero era modesto), Usopp decía que era cuando la otra persona sonreía con tus locuras y que te escuchaba sin interrumpir (Ace siempre reía de sus locuras y lo escuchaba, a veces se quedaba dormido pero era culpa de su narcolepsia) y Zoro decía que amar a alguien era cuando todo en esa persona te gustaba, incluso cuando estaba molesta contigo (Ace le gustaba, aun cuando lo dejaba solo, aun cuando a veces su hermano prefería a sus padres antes que a él). No importaba la definición de amor que le dieran, Ace siempre encajo en cada una de ellas.
Amaba a Ace, siempre lo había hecho, aunque no podía decir que nunca lo había lastimado. Cuando niños, una vez le había gritado porque estaba enojado. Sus padres habían decidido llevarlo de vacaciones a la playa y dejarían a Ace con su abuelo, obviamente él se negó a ir pero su hermano le dijo que debía obedecer a sus padres. Aquella tarde le grito cosas horribles a Ace, estaban en la casa de Shanks.
─¿Por qué no quieres ir, Luffy? ─pregunto Shanks acuclillándose junto a él para colocar una mano sobre su cabeza.
─No quiero ir, si Ace no va ─Shanks miro al pecoso que estaba de pie frente a su hermano menor.
─Vamos, Lu, te divertidas mucho, ya lo veras ─Ace se acercó a su hermano─. Siempre te ha gustado la playa, ¿no?
─No quiero ir sin ti ─Ace miro al pelirrojo suplicante pero Shanks tan solo se encogió de hombros, Luffy podía ser muy terco y él prefería no discutir con el menor.
─Pues tendrás que hacerlo ─estaba un poco cansado de aquello, llevaba desde la noche anterior tratando de convencer a su hermano─. Tienes que obedecer a nuestros padres, Luffy.
Su hermano nunca lo llamaba Luffy, siempre lo llamaba Lu, el hecho de que lo hiciera ahora hizo que el menor dejara de llorar y lo mirara, su hermano lo miraba molesto y firme.
─¡No quiero ir! ─declaro con firmeza, ya no le importaba que su hermano no fuera, estaba enojado─ ¡No quiero que mis padres me manejen como a ti! ─supo que había dado en el clavo cuando los ojos de Ace se abrieron sorprendidos─ Tu siempre les haces caso aunque no estés de acuerdo ─Ace abrió la boca pero no lo dejo decir nada─. ¡No eres más que una muñeca a la que nuestros padres manejan a su antojo!
La biblioteca se quedó en un profundo silencio, Ace miraba a su hermano sin poder creer lo que acababa de decir, Luffy miraba a Ace enojado, con una mirada de odio y decepción, Shanks por su parte miraba a los dos hermanos entre divertido y sorprendido. Ace frunció el entrecejo.
─Piensa lo que quieras, pero igual tendrás que ir ─Luffy apretó los dientes y estuvo a punto de abalanzarse sobre su hermano para golpearlo pero Shanks lo sujeto antes que pudiera hacerlo, Ace no retrocedió en ningún momento.
─¡Lo haré! ─grito molesto sin dejar de patalear y manotear─ ¡Iré con mis padres a la playa y me divertiré mucho, es más hasta conseguiré otro hermano! ¡Uno que tenga una mente propia!
─Haz lo que quieras ─dijo Ace sin dejarse amedrentar por las palabras del menor.
─¡Te odio, Ace! ¡Ojala desaparecieras! ¡Ojala no fuéramos hermanos!
─Basta ya, Luffy ─Shanks decidió intervenir. Normalmente era Ace quien calmaba a su hermano pero dudaba que en esta ocasión fuera a suceder lo mismo─. Vete a tu cuarto, Ace.
El pecoso miro al pelirrojo y luego a su hermano antes de darse la vuelta y abandonar la biblioteca. Solo cuando cerró la puerta tras él, dejo que las lágrimas corrieran por sus mejillas, no le gustaba llorar, lo odiaba. «No soy una muñeca» se dijo a sí mismo, pero sabía que era mentira, siempre hacia lo que sus padres querían, pero Luffy jamás le había dicho algo así, Luffy siempre lo había visto diferente, se equivocó, su hermano también pensaba que era un niño patético.
Luffy se soltó del agarre del pelirrojo y se quedó quieto con los puños apretados y la vista fija en el suelo, se sentía exaltado y no sabía porque, apretó los dientes, quería golpear algo, lo que fuera. La risa de Shanks lo saco de sus pensamientos y miro al pelirrojo confundido.
─¿De qué te ríes? ─Shanks se cubrió la cara con una mano y levanto la otra para que lo esperara, cuando logro calmarse tenia lágrimas en los ojos y un brillo divertido, al verlo, Luffy olvido parte de su malhumor.
─Lo siento, es solo que... Nunca te había visto pelear con Ace, fue entretenido.
─¿Por qué?
─Es normal que los hermanos peleen, significa que estas definiendo tu carácter. No siempre puedes pensar que tu hermano está bien ─dijo alborotando el cabello del menor quien no protesto─. Además te divertidas mucho con tus padres, veras que es divertido no tener a Ace a tu lado todo el tiempo.
─Voy a buscar a otro hermano mejor que Ace ─dijo decidido.
─Bueno ─Shanks bostezo y se puso de pie estirándose─, es hora de dormir.
─No quiero dormir con Ace ─el pelirrojo miro al menor y sonrió.
─No tienes por qué dormir con él, tienes tu propio cuarto o puedes dormir conmigo.
No se arrepintió esa noche de lo que le grito a su hermano, ni al día siguiente o toda esa semana. Cuando se fue de vacaciones con sus padres ni siquiera se despidió de él, pese a que el pecoso los acompañó al aeropuerto, recordaba que su hermano había intentado abrazarlo pero se alejó y sujeto la mano de su madre. En aquel viaje conoció a Shirahoshi, a sus hermanos, y a su padre Neptuno. Los conoció cuando jugaba en la playa, comprobando que lo que dijera Shanks era cierto, no necesitaba a Ace para divertirse, o al menos pensó eso cuando estaba en la playa corriendo y riendo con todos.
Luffy se sentó en la cama, nunca se había arrepentido tanto de un pensamiento como aquella noche. Aquella noche mientras se dormía pensando en un nuevo hermano, soñó que estaba en un pasillo, una mujer con un vestido blanco con manchas de sangre lo miraba desde el otro extremo y sostenía un bebe un sus brazos. ¿Era su nuevo hermano? La mujer lo miraba con una sonrisa, la sangre también cubría su rostro y la manta con la que envolvía al niño quien no lloraba. Aun ahora, la visión de aquel bebe lo hacía estremecer. Era Ace, no había visto una fotografía de su hermano de bebe pero era él. La mujer lo acuno contra su pequeño y tarareo una canción de cuna que le sonó aterradoramente conocida, quiso tomar al bebé pero no podía quitárselo, le grito que Ace era suyo pero la mujer lo miro y abrió la boca, una hilera de dientes afilados parecidos a los de un tiburón aparecieron y la mujer se llevó el niño a la boca, antes de que lo tragara, Luffy supo que él bebe estaba muerto, que había estado muerto desde que la mujer se lo mostrara. Nunca le había contado a nadie sobre aquel sueño y era curioso que también se hubiera olvidado de él hasta ahora.
Apoyado en el marco de la puerta, Ace contemplaba a su hermano en silencio. Hace unos momentos habían estado contentos desayunando y ahora todo eso había desaparecido. Era su culpa, había sido él quien incitara a su hermano para después rechazarlo de forma fría. Se acercó al menor sin que lo notara y lo rodeo por la espalda, Luffy se sobresaltó y lo miró confundido.
─Perdóname, Lu ─Ace apoyo la frente en el hombro del menor─. Es solo que… no quiero hacerlo fuera de este cuarto ─«No quiero hacerlo nunca más»─. Lo-lo haremos, pero… solo aquí ─«No quiero que nadie te señale»─. ¿De acuerdo? ─«Olvídate de mí, Lu, por favor».
Eran hermanos y nada en el mundo cambiaría eso, ni siquiera yéndose a un lugar donde nadie los conociera como Luffy solía proponer siempre que Ace señalaba lo obvio. Ace sintió como se le oprimía el corazón y apretó más el abrazo, quería llorar por su hermano, ¿Por qué era tan idiota que no se daba cuenta de lo que estaba perdiendo por estar con él? Quería tantas cosas para Luffy, quería que triunfará en su carrera, que se convirtiera en el mejor director del mundo, que conociera a alguien que realmente lo amará, que se casara con esa persona y tuviera hijos, que fuera feliz. Ace no podía darle nada de eso.
Podía cerrar los ojos y recordar al pequeño niño que lo perseguía a todas partes, que se metía a su cama con los ojos rojos y el rostro húmedo porque acababa de tener una pesadilla mientras negaba haber llorado, podía verlo apretando su pequeña ballena de peluche con las mejillas infladas y el rostro rojo por la vergüenza de haber mojado la cama mientras Ace cambiaba las sabanas para que sus padres no se dieran cuenta. Podía verlo sosteniendo sus calificaciones con una sonrisa o cuando le mostró el primer dibujo que hiciera en el kínder, uno que Ace juraría era un plato de cereal pero que su hermano aseguraba era él. Rodeo a su hermano cruzando los brazos por el enfrente y sujetando sus hombros. «Si pudiera convencerte de olvidarte de todo esto, Lu».
El cabello de Ace le hacía cosquillas en el cuello. Tomó las manos de su hermano tan solo para darse cuenta que estaba temblando. «¿Quieres mucho a tu hermano, Luffy?» la voz de Makino sonó en su cabeza como si la chica estuviera allí, «Quiérelo más, se lo merece». Se giró y sujeto su rostro para poder besarlo, mientras sus manos recorrían su cuello, «La mejor forma de demostrar el cariño que sientes por alguien es con besos y caricias». Todos habían concordado con Sanji esa noche, besos dulces y caricias suaves.
Ace sintió como su corazón se contraía de forma dolorosa dentro de su pecho. Había entrado consciente que aquello pasaría, pero no dejaba de ser difícil, no dejaba de doler, no dejaba de sentirse inmoral. Sintió como su hermano le bajaba el cuello de la camisa y lo beso para ir descendiendo hasta su pecho, el aliento del menor contra su piel lo hizo estremecer. Luffy lo empujo suavemente a la cama mientras le desabrochaba la camisa, Ace cerró los ojos pero solo sirvió para que la sensación de las manos de su hermano tocando su cuerpo fuera aún mayor. «Por favor, Lu» quería detenerlo pero no se atrevía, acababa de darle permiso para que hiciera aquello. «Podemos hacerlo en esta habitación», si al menos también pudiera dejar en aquel lugar su vergüenza y asco. Apartó el rostro y lo enterró en la almohada, algo cálido corrió por su rostro y llegó hasta su oído, «¿Por qué no es suficiente para ti que seamos hermanos, Lu?».
.
.
.
La película estaba resultando un verdadero dolor de cabeza, Koala sabía que debía sentirse halagada que el gran director Emporio Ivankov la eligiera y lo importante que era aquello para su carrera, pero nadie le dijo que debía soportar a aquel maldito crio.
Monkey D. Luffy.
El asistente y futuro director era la persona más terca y RARA que hubiera conocido, después de su amigo Sabo. El chico tenía una cara engañosa de niño que no rompe un plato cuando en realidad era un tornado seguido de un huracán. Era un chico incansable que pensaba que todos tenían su mismo nivel de energía y que deseaba que las escenas fueran lo más real posibles sin mencionar que se molestaba cuando no transmitían el sentimiento correcto. No era una película de primerizo y ellos no eran actores novatos. El director era reconocido, con más premios de los que alguien pudiera contar y ellos eran actores famosos, no necesitaban esforzarse demasiado, bastaba con que la gente viera sus nombres para que fuera un éxito. No tenían por qué esforzarse, pero Luffy no pensaba lo mismo y los había hecho trabajar hasta que la escena fuera perfecta.
Koala suprimió un bostezo mientras esperaba que los chicos de sonido estuvieran listos para retocar los diálogos que se habían perdido en la edición. La idea de que aquello era lo único que faltaba la reconforto. Ya había firmado contrato para realizar una obra de teatro y quería ponerse en ello de una buena vez. En realidad, la decisión había sido de su padre porque en lo personal a ella no le gustaba el teatro pero de vez en cuando lo complacía. Además, Sabo también estaría en la ciudad, ensayando para su concierto con Mihawk. Algunas veces no entendía a su amigo. Mihawk había sido su maestro cuando era más pequeño y Sabo lo culpaba por nunca haber podido crecer y ahora cuando su nombre resonaba casi tanto como el de aquel sujeto de ojos dorados ─ella sospechaba que eran lentes de contacto─, estaba empecinado en tocar a su lado.
«Quiero que todos se den cuenta que soy mucho mejor que él», las palabras que dijera Sabo la noche anterior cuando ambos bebían en el elegante bar donde se habían reunido después de cinco años. En lo personal, pensaba que Sabo era el mejor chelista pero nunca había escuchado tocar al dichoso Mihawk aunque si había escuchado hablar sobre él y aunque nunca lo admitiría en voz alta, mucho menos frente a Sabo, no estaba segura que era lo que le emocionaba más de aquel concierto, ver a su amigo humillar a su ex maestro o escuchar a este tocar.
Koala salió de sus pensamientos cuando Inazuma le indico que comenzaría la grabación. La chica asintió y volvió a ser la actriz.
Tras el cristal, Ivankov contemplaba a la chica con aquella eterna sonrisa, mientras conversaba con Luffy e Inazuma.
─… un chico muy educado y agradable ─estaba diciendo mientras agitaba las manos de un lado a otro como bailando a un ritmo que solo él podía escuchar─, aunque claro yo ya lo conocía, cuando fuimos al hospital a ver como estabas, ¿no es así, Inazuma? ─el aludido asintió sin apartar la vista de Koala.
─Si, también en el hospital fue muy amable pese a que se veía cansado y preocupado ─el hombre miro a Luffy sobre su hombro─. No se parecen en casi nada ─la expresión imperturbable de Inazuma hizo que Luffy solo asintiera, normalmente cuando alguien cuestionaba que Ace y el fueran hermanos por lo diferente de su carácter se molestaba, pero por alguna razón en aquella ocasión no le molesto.
─Pero que dices Inazuma ¡Claro que se parecen! ¿Has visto sus ojos? Su carácter y fuerza son idénticos ─Luffy miro al director y sonrió, era la primera vez que alguien decía eso─. Lástima que a tu hermano no le interesa la actuación─ suspiro con verdadero pesar, como solo él podía hacer─. Con su apariencia y si es tan dedicado como tu seguro no tardaría en hacerse de un nombre, ¿crees que si le ofrezco un trabajo como extra, acepte? ─parpadeo varias veces mientras miraba a Luffy, sus largas pestañas parecían abanicos.
─No lo creo ─dijo encogiéndose de hombros─. Ace es un arqueólogo y no siente verdadera pasión por la farándula ─sonrió─. Cuando recién entre a la universidad y nos encargaron nuestro primer cortometraje tuve que suplicarle para que saliera en él. Lo hizo bastante bien, el maestro dijo que tenía talento pero cuando se lo dije, Ace solo rio y negó con la cabeza. Lo que de verdad le apasiona a mi hermano es la música, es muy bueno con el chelo.
─¿De verdad? ─Inazuma giro por completo para mirar a Luffy─ ¿Y porque se dedica a la arqueología?
─Siempre se le ha dado bien traducir.
─Ya veo ─Iva rio y comenzó a bailar─. En fin, no estamos aquí para discutir sobre tu hermano sino para informarte que la película terminara su edición dentro de unas dos semanas y tenemos por costumbre organizar un gran banquete para verla terminada. Lo hacemos en mi casa y la fiesta dura un día entero, así que ve pidiéndole permiso a tu hermano para que te deje ir, ¿de acuerdo?
─¿Ace puede venir conmigo? ─a su hermano también le gustaba las fiestas.
─Claro, pero no preferirías llevar a una chica contigo.
─¿Una chica? ─podía pedírselo a Nami o a Shirahoshi, a ellas les gustaría. Le habría gustado llevar a Ace.
─También, comenzare con un nuevo proyecto. Una serie de televisión, serán solo 13 capítulos y quería preguntarte si no te interesa dirigirla.
─¿Dirigirla yo?
─Inazuma te ayudara y me reportara todo lo que hagas, cuando no esté de acuerdo con algo te lo hare saber ─Luffy miro a Inazuma y luego a Iva.
─¡Claro!
Dirigir el mismo el proyecto, ¡Claro que quería! ¡Apenas podía esperar para ver de qué trataba! ¿De qué trataría? ¿Quiénes serían los actores? ¿Podía escogerlos el mismo? ¿Dónde serían las locaciones? Las preguntas salían una tras otra, Iva solo lo contemplaba con una sonrisa y sin dejar de danzar. Se había perdido después de la tercera pregunta pero le alegraba que la propuesta le hubiera gustado a Luffy. Había pensado en esperar un poco más antes de dejarlo solo en un proyecto pero tras ver como se había desarrollado durante las grabaciones y varias de las escenas que estuvieron a su cargo, no tenía caso seguir esperando.
Fue Inazuma quien respondió las preguntas de Luffy, después de todo sería él con quien trabajaría el menor. El chico le agradaba. Habían visto al moreno por primera vez en una obra titulada "El Oso Blanco". Era una obra infantil y todos los equipos la representarían y la de aquel chiquillo fue la mejor, aun cuando sabían que sucedería fue capaz de atrapar a los espectadores y sacarles reacciones de emoción, lágrimas y gritos de terror. Ivankov había seguido el progreso del chico desde aquel entonces y cuando surgió la oportunidad le ofreció un lugar a su lado. El resultado había complacido a todos.
─Te aseguro que los actores te gustaran, la mayoría son novatos ─comento Inazuma sin cambiar la expresión de su rostro─. Muchos directores prefieren trabajar con actores de renombre pero Iva prefiere a los actores novatos, siente que se esfuerzan más que los actores reconocidos ─miro a Koala a quien Iva estaba corrigiendo en esos momentos.
─Algunos actores reconocidos tienen un ego demasiado elevado. Tendrás que aprender a lidiar con ellos ─Luffy asintió.
.
.
.
─¿No crees que exageraste con la tarea? ─Kid contó las páginas que tenía que traducir para mañana, ¡50 hojas! Era demasiado, de solo verlas comenzaba a sentir pereza─ Yo que quería pasar una agradable velada con Law esta noche ─Kid se relamió los labios y sonrió de forma perversa─. Sabes a qué me refiero, ¿verdad? ─preguntó alzando las cejas mientras miraba a Ace.
Ace extrañaba su vida de cuando su vecino era solo "el molesto vecino que no lo dejaba dormir", Kid y Law le agradaban, pero era incomodo que ambos supieran sobre la "relación" que tenía con Luffy. Kid incluso le explicó lo que debía hacer para que su hermano se acostumbrara a él.
─Lamento arruinar tus planes ─dijo Ace, sin sentirlo realmente.
─Tú tendrás que explicarle a Law porque no puedo darle mi amor esta noche ─comentó Kid de forma picara rodeando al mayor por los hombros─. Te invito a ir por una hamburguesa, muero de hambre ─antes que pudiera negarse, el pelirrojo lo jaló y terminaron en la cafetería, aunque fueron a comer afuera ya que estaba atestada de estudiantes. Se encaminaron a una de las jardineras─. ¿Y cómo va todo con tu hermano?
─Bien ─tan bien que tenía nuevas marcas en el cuello y la espalda, Luffy incluso lo había mordido.
─Recuerdo que cuando éramos niños, tu hermano hablaba mucho de ti. Era un poco molesto─ Kid recordaba que incluso, en una ocasión, se había quedado en la entrada de la escuela para ver al tal Ace─. Supongo que tal vez por eso no me parece extraña su relación, aunque no voy a negar que me sorprendiera, es decir, son hermanos después de todo ─torció la boca en señal de que estaba pensando en algo─ ¿No es algo extraño? ─preguntó mirando al pecoso. Ace miró el césped, estaba recién cortado.
─Eso es algo privado, lo siento ─ni siquiera el mismo lo comprendía.
─¡Ah! ¡Pero ahora somos amigos! ─¿Y el hecho de ser amigos, le daba derecho de preguntar algo así? Ace no estaba seguro que una cosa estuviera relacionada con la otra.
─Si, pero no deberíamos hablar de eso ─el pelirrojo arisco la nariz.
─Eres muy extraño ─terminó su hamburguesa de dos mordidas y bebió el resto de su refresco de un solo trago─ ¿De verdad se la metes a tu hermano? ─Ace sintió como se le calentaba el rostro y se concentró en su comida─ En fin, no importa ─ya le preguntaría a Luffy después, el menor de los hermanos no era tan renuente a hablar sobre aquello─. Este fin de semana mi banda tocará, tengo pases gratis ─dijo sacando dos boletos de uno de los bolsillos de su camisa─, ¿te gustaría ir? ─Ace miró los tickets que le ofrecía, eran pases para el bar "Laboon".
─Gracias, seguro a Lu le gustará.
─Genial, así Law no estará solo. Suele decir que se aburre en nuestras presentaciones y no te preocupes por nada, el pase incluye comida y bebida gratis ─Ace sonrió y volvió a darle las gracias al pelirrojo.
─No sabía que tuvieras una banda ─Kid sonrió.
─Unos amigos y yo la fundamos en secundaria. Solemos tocar una vez al mes. Yo tocó la guitarra y soy el vocalista en algunas canciones, normalmente es Killer ─por alguna razón, Ace no podía visualizar aquello pero no dijo nada.
─A mí me gustaba tocar el chelo.
─¿De verdad? Entonces, también te gusta la música, ¿eh?
─Un poco, pero yo no toque por mucho tiempo.
─¿Por qué? ─Ace se encogió de hombros.
─Tenía otras cosas.
─¿Y ahora? ¿Por qué no vuelves a practicarlo? ─el pecoso miró al otro. Nunca había pensado en eso. Ahora era un adulto, ya había terminado su carrera, podía dedicar algo de tiempo a aprender. La sola idea lo hizo estremecer y una pregunta se formó en su cabeza ¿quería aprender? Tal vez nunca sería tan bueno como Mihawk pero no importaba, solo quería tocar, recordaba que a su hermano le gustaba cuando solía tocar en la casa de Shanks─ Si te interesa, puedes venir a ensayar con nosotros ─comentó Kid de forma despreocupada, ajeno a los pensamientos que rondaban la cabeza del pecoso─. Es una bodega, no molestamos a nadie.
─Gracias, lo pensaré.
─No hay nada que pensar. Consigue un chelo, la próxima semana saliendo te secuestraré para ir a practicar, hay un cuarto aislado que puedes usar ─Ace comenzó a excusarse, quería pensar aquello un poco más pero Kid metió el resto de su chocolate en la boca del pecoso para callarlo─. Dices que te gusta, ¿no? ─Ace asintió─ Entonces, demuéstralo. Cuando algo te gusta tienes que luchar por ello. Cuando nosotros comenzamos a tocar, muchos se burlaron de nosotros pero aun así continuamos ─la mirada del pelirrojo le hizo recordar a su hermano. ¿Qué les habían dado a estos jóvenes? Que todos parecían pensar que el mundo era suyo y podían hacer lo que les viniera en gana.
─De acuerdo ─dijo el pecoso quitando el chocolate de su boca y dándole una mordida. Kid palmeo su espalda con tanta fuerza que le dolió, especialmente porque lo golpeo justo donde su hermano lo había mordido aquella mañana, el pelirrojo pareció darse cuenta de su malestar porque lo miró preocupado.
─Lo siento, ¿te lastime?
─No es nada ─la preocupación del Kid paso a una mirada picara, Ace tuvo un mal presentimiento.
─¿Nada? ¿No serán unas bonitas marcas pasionales? ¿Acaso se lo haces tan fuerte al pequeño Luffy que te araña la espalda? ─preguntó con su usual sonrisa de tiburón.
─Cla-claro que no ─Ace retrocedió conforme el otro se acercaba a él.
─¿De verdad? entonces no te molestará si le echó un vistazo a tu espalda, ¿verdad?
─¿Qué! ─Kid se abalanzó sobre el pecoso, quien trato de alejarse pero solo termino bajo el otro quien sonreía con cierta malicia mientras trataba de bajarle el cuello de la playera─ ¿Qué haces! ¡Basta! ─Ace luchó por quitarse al otro de encima.
─¿Interrumpo algo? ─la voz de Marco resonó por encima de la discusión. Ace y Kid se giraron para mirar al rubio que los contemplaba con su usual gesto aburrido y con los brazos cruzados sobre el pecho.
─Marco ─Ace apartó al pelirrojo y se levantó acomodándose la playera que él otro le había desabrochado.
─Jinbe te está buscando, si no estás muy ocupado, te llevó con él.
─Ah, claro, gracias ─miró a Kid─. Nos vemos después.
─¿Cenamos juntos? Law iba a preparar brochetas ─Ace sonrió.
─De acuerdo, gracias.
Marco le lanzó una mirada de desagrado a Kid antes de ir tras Ace. Kid contempló al rubio mientras se alejaba, no le había agradado la forma en que lo miró.
─No deberías acercarte a ese chico ─comentó Marco caminando junto al pecoso─. No tiene buena reputación ─Ace miró a su amigo, Marco miraba al frente y avanzaba con paso rápido.
─Nosotros tampoco tenemos buena reputación, ¿lo olvidas, "Fénix"? ─dijo recalcando el apodo que se ganará el chico en la secundaria.
─No es lo mismo ─no había ni una sombra de sonrisa en sus labios─. Dicen que a Kid le gustan los hombres ─aquellas palabras hicieron que Ace se detuviera de golpe, Marco también se detuvo al darse cuenta que no lo seguía y se giró para mirarlo.
─¿No lo sabías? ─preguntó con tono indiferente.
─Si ─murmuró Ace sin poder apartar la vista del rubio, pero él otro no dijo nada─, su novio es el doctor que atendió a Luffy cuando estuvo internado. No sabía que te incomodará ─Marco se encogió de hombros.
─Lo decía por ti, acabas de terminar con Vivi y si te ven con Kid, supondrán que a ti también te gustan.
─¿Te incomodaría?
─No ─dijo al cabo de un largo rato.
─¿Está todo bien, Marco?
─¿Por qué no habría de estarlo? ─el celular del rubio comenzó a sonar y este lo sacó de su pantalón para revisar quien llamaba─ Es padre, disculpa. Jinbe está en su oficina.
─Claro ─Ace miró al rubio mientras se alejaba por el pasillo, era su impresión o Marco actuaba extraño.
Encontró a Jinbe en su oficina, leyendo un papel con el entrecejo fruncido. Tocó la puerta para llamar su atención, Jinbe levantó la cabeza.
─Pasa, Ace, siéntate por favor.
─Marco dijo que querías verme.
─Así es, ¿Cómo te sientes devuelta en un aula?
─No muy cómodo, las clases no son mi fuerte.
─Lamento escuchar eso ─Jinbe le tendió un papel que Ace tomó.
─¿Tres clases más! ─Ace lo miró incrédulo─ ¿Es una broma?
─Lo siento, Ace, pero son ordenes de arriba ─Jinbe también parecía sorprendido─. Todos los arqueólogos que no estén asignados a un proyecto tienen que dar por lo menos cuatro clases.
─¿Qué? Pero yo si tengo proyectos asignados.
─Lo sé, es precisamente por lo que no entiendo porque me han pasado este horario.
Ace miró la hoja y suspiro, sabía que no tenía caso molestarse con Jinbe pero tampoco podía aceptar aquello tan fácilmente, cuatro clases asignadas era demasiado, con una sola se había atrasado de sobremanera en sus traducciones por lo que había tenido que estarse llevando trabajo a la casa y pasaba horas trabajando en ellas, sin mencionar que su hermano se ponía bastante pesado cuando lo veía trabajar.
─Trataré de hablar con Akainu sobre el tema ─dijo Jinbe mirando al pecoso─, pero mientras tanto quería mantenerte informado.
─Gracias ─Ace se puso de pie y salió de la oficina, por lo menos aquellos horarios empezarían en el próximo semestre, así que por lo menos ahora no tendría otra clase que dar y decidió ir a su oficina, sería mejor que continuará con todo el trabajo que tenía acumulado sobre el escritorio.
Apenas entrar se sintió como seguramente se sentirían sus alumnos al ver la cantidad de hojas que les había dejado para traducir. La pila de documentos pendientes era tan grande que Ace comenzaba a preguntarse cuando colapsaría por tanto peso.
─Apuesto que si los miras con fijeza, comenzarán a traducirse solos ─dijo Vivi desde la puerta, la chica llevaba un bloc de dibujo bajo el brazo─. Pero funciona mejor si aprietas los dientes.
─Sabía que me faltaba hacer algo ─una sonrisa se formó en sus labios al ver como la chica entraba y tomaba asiento frente a su escritorio cuidando que la pequeña falda de gasa color blanco quedara plisada bajo sus piernas. Vivi era muy bonita y todos los chicos que estaban en su clase estaban "enamorados" de ella─. ¿Cómo van tus clases de dibujo?
─Tan bien como a ti en tus clases de traducción ─dijo con una sonrisa─. Marco y yo tenemos una apuesta sobre cuánto tiempo durarás antes de golpear a uno de tus estudiantes ─Ace sintió como el calor subía desde su cuello hasta sus orejas.
─Solo fue una vez, y el chico se lo merecía ─dijo azorado comenzando a pasar el dedo por el borde del libro.
─Ninguno hemos dicho lo contrario ─aquel chiquillo malcriado con mocos colgando de su nariz y la cara aplastada había sido especialmente desagradable y había intentado tocarla, el atrevimiento fue tal que Ace no pudo soportarlo más y termino golpeando al maldito crío─. ¿Cómo estas, Ace? No hemos podido hablar desde… ─desde aquella conversación en el parque, pensó, aunque no se atrevió a decirlo. Había sido ella quien mantuviera la distancia, no porque le incomodará la situación de su mejor amigo con su hermano ─en cierta parte si lo hacía pero con el paso del tiempo se había acostumbrado a ella─, sino porque se estuvo torturando si debía hablar con el viejo Shirohige sobre aquello, ahora, tras haberlo hecho se sentía un poco mejor.
─Cansado ─dijo al notar que su amiga era incapaz de terminar su frase, claro que sabía cuándo fue la última vez que conversaron. Vivi era una buena amiga, sabía que su situación no era algo fácil de asimilar (incluso él tenía problemas en algunas ocasiones) y le pedía mucho a la chica, así que procuraba no juzgarla. No era como si pudiera culparla o reclamarle si un día decidía que no quería saber nada de él─. Entre las clases y mis traducciones, creo que mi cerebro comienza a hacerse papilla ─Vivi sonrió.
─Seguro que por eso decidiste tomar un libro para distraerte un rato, ¿verdad? ─dijo señalando el pesado tomo que Ace solía cargar todos los días─ Nada como un poco de lectura amena, ahora entiendo.
─No tiene nada que ver con el trabajo ─suspiro y luego miró a la chica─. Es más para satisfacer mi curiosidad que otra cosa ─Vivi frunció el entrecejo, "La historia conocida del mundo", ¿Qué era lo que podía encontrar en aquel libro?
─Solo he leído ese libro una vez en toda mi vida. Cuando entramos a la carrera, recuerdas que la maestra nos pidió que hiciéramos un resumen de por lo menos 1500 hojas ─Ace sonrió ante el recuerdo, al final del curso Vivi, Marco y él tuvieron que juntarse para hacerlo porque ninguno lo tenía empezado. El recuerdo hizo que una sensación cálida corriera por su pecho.
─Yo tampoco volví a leerlo ─miró el libro aún con la sonrisa bailando en sus labios─. Pensé que nunca lo haría de nuevo.
─Bien, olvídate de eso ─dijo Vivi atrayendo la atención del pecoso. La chica cruzo las piernas, colocó el bloc de dibujo sobre ellas y lo abrió─. Necesito un boceto humano para mi próxima clase ─una sonrisa afloró en sus labios al ver que él otro la miraba confundido─. No te muevas.
.
.
.
Cuando lograron terminar de grabar, Koala tenía un leve dolor de garganta y mucha sed. Las máquinas expendedoras no requerían moneda, solo debía seleccionar la bebida de su preferencia. El bote con agua hizo un ruido sordo al caer y la chica se inclinó para recogerlo. Estaba sedienta pero le dio pequeños tragos mientras sacaba su celular de la bolsa de sus vaqueros. Tenía cinco mensajes de sus amigos, dos de Sabo, uno de Robin, de Franky y de Boa, todos para confirmar el lugar donde sería la reunión y uno más de Sabo donde le informaba que llegaría tarde porque debía hacer algo antes. ¡Vaya diva! La chica se preguntó si ella resultaba igual de molesta que el rubio, esperaba que no.
Mientras avanzaba por el pasillo se encontró con el pequeño asistente del director, el chico iba tarareando una tonta canción con los brazos llenos de comida. Sonrió, sin poder evitarlo pues le recordó a Sabo. La primera ocasión en que lo vio, había pensado que la comida era para otras personas y que el chico había ido por ella, no puedo evitar sorprenderse al ver que aquello era solo el aperitivo de aquel pequeño glotón.
─Si comes tanto puedes engordar ─dijo de forma burlona haciendo que el menor se detuviera y la mirará.
─Ace siempre dice que puedo comer si hago ejercicio después ─esbozó una enorme sonrisa─, y yo hago mucho ejercicio ─Koala sonrió.
─Supongo que sí ─dijo al ver su cuerpo delgado y menudo─. Bueno, pues provecho. Nos vemos después ─se despidió del otro con un ademán de la mano y siguió con su camino.
Solo cuando llego a su auto, un descapotable color rojo, se preguntó ¿Quién rayos era Ace? No era la primera vez que escuchaba aquel nombre, y no solo del pequeño asistente, sino del director y muchos otros. ¿Acaso sería el novio del chico? Subió a su auto y encendió el motor. Puede que a mucha gente le resultará extraño que dos hombres estuvieran juntos, pero su amigo Sabo era uno de esos hombres que prefería la compañía de otro, además en su medio no era muy extraño. Los hombres y las mujeres solían experimentar toda clase de aventuras con personas de su mismo sexo. Arrancó el auto olvidándose de aquellos pensamientos, no era asunto suyo si el chiquillo tenía novio o no.
El "Baratie" era un restaurante enorme con la forma de un pez. Koala frunció el entrecejo al verlo, su apariencia no era lo que había imaginado y al mismo tiempo se preguntó cómo fue que considerando todas las veces que había pasado por aquella zona, nunca lo había notado. Estacionó su auto entre la enorme camioneta azul eléctrico de Franky y el auto deportivo morado de Boa.
Sus amigos ya estaban dentro, sentados en uno de los privados de aquel lugar en la parte alta. Había mucha gente, Koala fue consiente de las miradas de algunos de los presentes que, con toda certeza, la habían reconocido pero no le importó. Estaba acostumbrada.
─… la comida de este lugar es fantástica. Hace años que no venía, todo es tal como lo recuerdo ─estaba comentando Boa mientras miraba a su alrededor con un brillo especial en los ojos, a Koala le pareció extraño no verla con su semblante de superioridad que siempre tenía.
─No sabía que te gustarán esta clase de lugares, Hancock ─dijo Koala─. Olvido que no siempre has sido una "emperatriz" ─sus palabras sonaran como una broma entre amigos, Koala se aseguraba de que siempre fuera así. Boa era su "amiga" después de todo, pero siempre le tendría cierta envidia. Boa no solo era la mujer más hermosa del mundo, sino que además era extremadamente talentosa y era doloroso para ella ver que aún vestida con unos pantalones desgastados, una blusa de tirantes color rojo, el cabello suelto y sin absolutamente nada de maquillaje fuera capaz de cortar la respiración de cualquiera.
─¡Koala! ─Robin fue la primera en ponerse de pie y abrazarla, un abrazo que ella correspondió con la misma efusividad.
─¡Robin! Me alegra tanto verte ─la arqueóloga iba como siempre vestida con aquellos cortos vestidos que dejaban al descubierto sus largas piernas morenas y buena parte de sus pechos, las largas botas de tacón de aguja tampoco podían faltar.
─Hermana, pensamos que no vendrías ─la estruendosa voz de Franky retumbo por todo el lugar. Un escandaloso de primera, se dijo Koala con una sonrisa soltando a la morena y abrazando al enorme hombre de cabello azul que insistía en utilizar aquellas camisas floreadas propias de la playa.
─¡Franky! ─la castaña saltó sobre él y el hombre la atrapo entre sus fuertes brazos mientras la hacía girar.
─Es bueno volver a verte, Koala ─Boa permanecía sentada, con los brazos apoyados sobre la mesa, la chica nunca se molestaba en ponerse de pie para saludar a nadie, tú tenías que acercarte─. Ha pasado mucho tiempo.
Cinco años. Koala se sentó junto a Boa, quien volvía a tener su usual expresión de superioridad, al parecer el momento de los recuerdos había pasado. La castaña les informó que Sabo llegaría un poco tarde, la noticia no le sorprendió a ninguno. Ya estaban acostumbrados, así que conversaron de los temas más triviales del mundo mientras hablaban, desde la última moda en Marijoa hasta la tienda de herramientas que acababa de abrir en uno de los moles más populares de la ciudad. Cuando Franky iba a relatarles los maravillosos destornilladores que había comprado, alguien carraspeo tras ellos atrayendo su atención.
─¿Llego tarde?
Sabo estaba de pie tras ellos, mirándolos con una sonrisa, aquella que siempre lo había caracterizado desde que Koala lo conociera. Sabo era un chico atractivo y aquella sonrisa conquistaba a todo el mundo, tanto que nadie parecía notar la cicatriz de la quemadura que le cubría el ojo derecho, pero aquella marca nunca lo había incomodado. Todos se pusieron de pie, menos Boa, para saludarlo con los abrazos y las sonrisas efusivas, al final Sabo se acercó a Boa para besarle la mano, aquel también era un ritual que tenían. El rubio se sentó junto a Koala y Franky y solo entonces ordenaron la comida, optaron por pedir todos los platillos que Boa conocía, solo Franky ordeno algo distinto, el peliazul nunca había sido quisquilloso al probar cosas nuevas, y entre platillo y platillo comenzaron a hablar sobre las cosas que habían hecho durante todo ese tiempo.
De los cinco, solo Franky y Robin estaban en contacto, porque los dos eran una pareja, pero el resto se la había pasado viajando y había sido una verdadera casualidad del destino que se hubieran reunido de nueva cuenta, por ello todos estaban ansiosos por reencontrarse. Cada uno tomó un turno para contar que había sido de su vida, mientras los demás escuchaban y solo interrumpían para hacer más preguntas o para exclamar su asombro, aprobación o reprobación.
Franky seguía trabajando en el diseño de barcos, pero ahora los diseñaba y construía para la Marina, se había convertido en un gran ingeniero, pero seguía manteniendo la tienda de su mentor, Tom, donde diseñaba y vendía barcos a escala. Koala no lograba entender como era que le dedicaba más tiempo a esa tienda vieja en lugar de a su carrera como constructor de barcos para la Marina, pero Franky siempre había sido extraño y se conformaba con las cosas más vanas de la vida.
Robin, continuaba como arqueóloga en la Universidad Gran Line, la mejor universidad de todo el mundo, solo las mentes más brillantes conseguían un puesto en sus centros de investigación. Puede que la morena no fuera una actriz ni nada por el estilo, pero no dejaba de ser una gran celebridad. Arqueóloga a los 8 años y la mente más brillante que jamás había existido en el mundo, ni siquiera su madre podía compararse con ella. Koala la había conocido en una presentación de una película, que fue precisamente la primera película donde ella apareció cuando era apenas una novata que no sabía nada y que se dejaba impresionar por todo el esplendor que la rodeaba, como si fuera parte de otro mundo. Robin había acudido acompañando a Franky, quien se había encargado de la creación del barco principal que salió en la película, en aquel entonces aún no eran pareja pero el peliazul estaba haciendo su cortejo. Koala estuvo apartada de todos, tenía miedo y la morena fue la primera en acercarse, al principio la confundió con una estrella de cine, era tan hermosa y su aura misteriosa hacia que todos girarán para verla. Se llevaron bien desde el principio y Koala la apreciaba como a una hermana mayor, Robin la había apoyado en muchas cosas y siempre acudía con ella por consejo. Le daba gusto verla tan feliz con Franky, no era la clase de pareja que hubiera imaginado para ella pero si Robin lo quería, ella no tenía por qué quejarse.
─¿Y sigues trabajando en esas piedras? ─preguntó Sabo mientras sacaba un caracol de su caparazón.
Los poneglyphs siempre habían sido la obsesión de Robin y siempre que hablaba de ellos un brillo especial cubría sus ojos y volvía a ser una niña pequeña. La verdad era que ninguno de ellos entendía muy bien que eran esas piedras pero si a su amiga le interesaba, entonces a ellos también. La morena les habló sobre el progreso que había tenido en los últimos años, había logrado traducir uno de ellos que era más de lo que cualquier otro arqueólogo había conseguido en todo ese tiempo.
─Obviamente lo conseguirías, no hay nadie más listo que tú ─dijo Koala emocionada. Robin esbozó una sonrisa y tomó su taza de café.
─De hecho, si hay alguien más inteligente que yo ─dijo con voz suave dándole un trago a su café, estaba delicioso.
─¡QUE? ─todos reaccionaron de la misma forma atrayendo la atención de todos los que estaban en el lugar.
─No digas tonterías, Robin ─Franky estaba igual de sorprendido que los demás, no había escuchado nada de eso antes─. No existe nadie más inteligente que tú.
─Te aseguro que Ace no es un producto de mi imaginación.
─¿Ace? ─Koala pensó que ya había escuchado ese nombre muchas veces, ¿acaso todos los chicos de aquella ciudad se llamaban Ace? Robin asintió.
─Es uno de los arqueólogos que trabajan en la Universidad, es de la misma edad que Sabo pero tiene un carácter totalmente diferente ─Robin les contó sobre el joven arqueólogo al que quería convencer de trabajar con ella en la traducción de los poneglyphs, mientras todos la escuchaban impresionados─… hasta ahora no he logrado convencerlo de que se una a mí, pero estoy segura que lo haré.
─Que extraño, ¿si es un arqueólogo no debería interesarle los poneglyphs tanto como a ti? ─dijo Sabo alzando una ceja intrigado.
─Ace… ─todos miraron a Boa, quien había permanecido callada durante todo su relato, tenía la vista fija en el vaso con agua frente a ella─. Hace mucho tiempo conocí a una persona que se llama así, de pura casualidad este Ace del que hablas, ¿no tiene un hermano menor llamado Luffy? ─muchos recuerdos habían acudido a la mente de la chica ante aquel nombre tan conocido. No sabía que apariencia tenía el chico del que Robin hablaba, bien podía ser uno de esos chicos obesos con lentes, pero para ella todos los Aces eran altos, de cabello y ojos negros y el rostro lleno de pecas. Hancock apartó la vista de su vaso y miró a la morena quien la contemplaba con los ojos abiertos, el corazón de Hancock comenzó a latir con fuerza contra su pecho… ¿acaso?
─¿Lo conoces? ─Boa miró a Robin sin poder creerlo.
«Luffy», una leve sonrisa se fue formando en los labios de la chica. Todos la miraron confundidos, esperando a que la chica decidiera contarles.
─Conozco a Luffy y a su hermano desde que era una niña ─dijo al cabo de un momento─. Luffy es el hombre al que amo.
.
.
.
Law estaba seguro que el rostro de Ace no podía estar más rojo aún si lo pusiera a asar sobre las brasas. En verdad, aquel chico era de lo más gracioso y era tan divertido atormentarlo con aquellas preguntas, vio como el pecoso se bebía la cerveza de un solo trago antes de tomar otra y abrirla.
─No… ─las palabras salían de forma atropellada de los labios de Ace─ creo que esos temas sean apropiados para una cena.
─¿Qué tiene de malo que te pregunte qué tan seguido lo hacen? Tu hermano tiene 18 años, podía considerarse un adolescente, es normal que tenga las hormonas descontroladas, ¿no? ─el cuello de Ace también estaba rojo y pronto estuvo abriendo la tercera cerveza─ Además, somos amigos y es normal que compartamos posiciones, si quieres puedo decirte algunas de las que Kid usa conmigo.
─¡NO! ─su grito hizo que Kid y Luffy los mirarán, ambos estaban devorando en "secreto" la botana que Law les advirtió que no debían tocar─ Es decir… ─miró a Luffy de soslayo que volvía a concentrarse en la comida, aprovechando que Kid aún estaba distraído─ Luffy y yo lo estamos tomando con calma.
─¿Van a esperar a conocerse mejor? ─preguntó Law con sorna mientras volteaba uno de los trozos de carne─ Disculpa que lo comenté, pero creo que una de las ventajas de que sean hermanos es que no necesitan esperar para conocerse mejor ─Ace apartó la vista del moreno y miró el cielo nocturno, debido a las luces de la ciudad, las estrellas apenas se divisaban en el firmamento.
─A veces ─el color rojo seguía adornando su rostro─, a veces te sorprende que las personas que crees conocer son, en realidad ─el pecoso miró a su hermano quien estaba peleando nuevamente contra Kid─, a las que menos conoces.
Law miró el semblante triste del pecoso. No era la expresión de alguien enamorado, era más bien la expresión de alguien atormentado, pero era una expresión que le había visto desde el día que lo conoció así que pensó que el chico era solo una de esas personas melancólicas y nostálgicas por naturaleza. Siguió la dirección de su mirada y se encontró con el hermano menor del pecoso, el chiquillo ahora estaba riendo con Kid.
─¿Nunca antes has estado en una relación, verdad?
Ace sonrió con ironía, lo más parecido a una relación que había tenido era con su hermano. Luffy fue la primera persona con la tuvo su primer beso y su primera vez. A todas luces, su hermano era la única relación que había tenido y que, si tenía que ser honesto, tendría en toda su vida. Después de lo sucedido con Luffy, no se creía capaz de sostener ninguna relación con alguien más.
─Es normal tener miedo cuando inicias una relación ─Law abrió dos cervezas y le pasó una al pecoso, Ace ni siquiera notó cuando se había terminado la que tenía en sus manos─. Supongo que en el caso de ustedes es más difícil por la relación sanguínea que tienen ─ambos terminaron sentados en la barda de la terraza, cerca del asador. Law no confiaba ni en su novio ni en el pequeño mono salvaje para vigilar la comida.
─¿Qué quieres decir? ─Ace le dio un trago a la cerveza, estaba fría.
─Cuando una relación falla, las personas pierden algo más que un amor, pierden aquello que compartían antes de enamorarse y ustedes dos, tienen mucha historia antes de iniciar su relación, pero si pides mi opinión ─Law sonrió─, no creo que ustedes tengan problemas ─le dio un largo trago a su cerveza─. Luffy no parece el tipo de persona que engañe a alguien, me da la impresión de que cuando ama a alguien, lo ama para siempre ─Ace esperaba que no fuera así─. En cuanto a ti ─el pecoso lo miró de soslayo─, jamás lastimarías a tu hermano ─Ace lo miró perplejo.
─¿Qué te hace pensar que no lo haría? ─Law sonrió y ahora fue él quien miró el oscuro firmamento.
─Por la forma en que lo miras, la forma en que le hablas, la forma en que lo abrazas. Quieres mucho a tu hermano y si él te quiere tanto, solo puede significar que eres una buena persona ─Ace bajo la vista, se sentía como todo, menos como una buena persona─. Bueno, creo que esa carne ya está lista para comerse ─dijo el moreno saltando de la barda para caer sobre sus pies de forma grácil.
─¡Carne! ─el grito de Luffy resonó por todo el lugar y se acercó corriendo al asador, pero Law lo detuvo colocando una mano sobre su frente para mantenerlo a raya─ Por favor, Torao, solo quiero un pedazo ─Ace contempló como Luffy rodeaba al cirujano por la cintura y se pegaba a él mientras pedía un pedazo de carne con aquella mirada que solía usar con él, pero aparentemente el truco no funcionaba con el cirujano quien solo lo golpeo con las tenazas y le dio la espalda mientras Luffy inflaba las mejillas y balbuceaba algo.
Ace sonrió al verlo, su hermano parecía un niño pequeño, si lo miraba el suficiente tiempo podría verlo nuevamente cuando era un bebé y comenzaba a dar sus primeros pasos con esas piernas regordetas y tambaleantes mientras extendía sus brazos hacia él. Si pudiera regresar el tiempo, ¿haría algo diferente? O ¿cometería los mismos errores que lo habían hecho terminar en aquella situación? Bajó la vista y contempló sus botas de bombero, regalo de Luffy, ¿Cómo se supone que habría podido alejarse de su hermano, si era su hermano? Había preguntas que eran demasiado difíciles de responder.
El pecoso fue el último en formarse y cuando Law estaba colocando el trozo de carne sobre su plato, su hermano rodeo su cintura por atrás, Ace se sobresaltó cuando su hermano lo besó en la oreja, su hermano lo soltó casi al instante mientras reía y volvía con Kid quien le hacía una señal de aprobación con el pulgar en alto para después ponerse a hablar en susurros de nueva cuenta. «Maldito Kid», el pelirrojo estaba en su clase de traducción, se aseguraría de poner un examen extremadamente difícil para hacerle pagar aquello. Su hermano hacia cosas extrañas cada vez que hablaba con él. Law comenzó a reír y le dijo que aquellas eran las enseñanzas de Kid.
La velada transcurrió en relativa calma, Kid y Law les contaron sobre todo lo que tuvieron que pasar antes de que se convirtieran en pareja. Era curioso como la misma historia podía tomar dos puntos de vistas tan diferentes, Law aseguraba que Kid había sido una verdadera molestia, un grano en el culo lo había llamado, pero que al final casi se mata en su ridículo intento de convencerlo para que saliera con él, el pelirrojo había fingido estar grave y su última voluntad era que el cirujano que lo atendiera saliera con él en una cita, que lo acompañará a comer, que lo besará y que lo dejará acostarse con él para llevarse un bonito recuerdo al otro mundo, la respuesta de Law fue someterlo a un tratamiento médico que casi mata el pelirrojo, pero como sobrevivió salió con él. Ace se quedó estático con aquel relato mientras su hermano miraba a los otros dos pensativos, hasta que se giró y miró al pecoso de forma tan intensa que hizo que este lo mirará.
─¿Eso habría funcionado contigo? ─preguntó─ ¿Si hubiera fingido que era mi último deseo habrías salido conmigo? ─Ace abrió la boca pero solo se quedó como un estúpido sin saber que decir, Luffy sonrió y aprovecho el descuido del otro para besarlo metiendo su lengua en su boca, Ace se puso rojo y apartó el rostro de inmediato al tiempo que cerraba la boca. Había sido una trampa del menor y había caído como un idiota.
─Auh, que linda pareja ─dijo Kid como si fuera un niño viendo unos adorables cachorritos─ Yo también quiero un besito Law ─dijo volviendo a mirar a su novio, quien también contemplaba la escena divertido.
─Pensé que te gustaban los besos de adulto ─dijo Law con cinismo mientras se tomaba el resto de su cerveza de un solo trago, la comida se había acabado casi al mismo tiempo que estuvo lista gracias al apetito voraz del mono salvaje, del pecoso y de su novio─, pero si prefieres los besos de niño, con mucho gusto te los doy.
─¡No gracias! ─Kid rodeó al moreno por la cintura para atraerlo a su cuerpo haciéndolo que se colocará sobre su regazo y dándole un beso que incluyo succionar la saliva del otro y morderle los labios─ Prefiero los juegos de adulto.
─¿Besos de niño? ─la voz de su hermano sonó como un latigazo, Ace lo miró nervioso y después miró a los otros dos rogando porque no contestarán, pero pedía demasiado.
─¿No le has enseñado a tu hermano como se besa de verdad, Ace? Pensé que eras un maestro ─la sonrisa de tiburón de Kid hizo que el pecoso sintiera un escalofrío.
¿Enseñarle? ¿Cómo se supone que iba enseñarle eso a su hermano? ¡Si ni siquiera sabía cómo besar! La única persona con la que se había besado era su propio hermano. ¿Dónde se supone que conseguiría experiencia? ¿Con la almohada? ¿Besándose a sí mismo al espejo? ¿Con una maldita muñeca inflable? De pronto, Ace sintió ganas de golpear a Kid, a Law, a Luffy, pero sobretodo a sí mismo, que era el único culpable de lo que estaba pasando.
─Bueno, yo siempre quise ser un maestro ─dijo Kid sin dejar de sonreír─. Si quieres puedo enseñarte como se besan los adultos.
Law negó con la cabeza mientras se ponía en pie e iba por más cervezas dejando al "maestro" Kid con sus dos pupilos. Era demasiado gracioso ver a aquellos dos hermanos, uno con el rostro tan rojo que parecía camarón recién hervido y el otro escuchando y viendo a Kid como si estuviera explicándole el origen del universo. Kid y él tenían una apuesta sobre esos dos: Kid aseguraba que Ace y Luffy dormían juntos pero que el pecoso aún no había hecho nada con su hermano y Law decía que esos dos ya lo habían hecho pero que Luffy era quien dirigía a su hermano diciéndole donde debía ponerla. La imagen de Ace sobre su hermano con la cara roja lo hizo reír e hizo que los otros tres lo miraran confundidos.
─¿Torao está enfermo? ─preguntó Luffy mirando al moreno preocupado.
─No le hagan caso, tanto trabajo lo hace ser un poco extraño ─dijo Kid encogiéndose de hombros─. Como les iba diciendo, el secreto está en la agilidad de tu lengua.
Ace maldijo a aquellos dos sujetos que la vida había considerado oportuno ─o divertido─ atravesar en su camino. ¿Por qué habían tenido que conocer a esos dos pervertidos, que lo único que hacían era enseñarle cosas indecentes a su hermano? No era como si Luffy necesitara que alguien le enseñarle cosas así. Algunas veces, Ace creía que su hermanito ya era bastante pervertido.
─Creo que iré por una cerveza ─declaró Ace pero no alcanzó a incorporarse cuando alguien colocó una frente a su rostro.
─Supuse que querrías una ─Ace miró la cerveza y luego al moreno. Su expresión sádica no era apropiada para un doctor, pensó mientras tomaba la cerveza.
─Bien ─Kid se bebió su cerveza de un solo trago y miro a los otros─. Hora de una demostración.
Ace apartó la vista, no le interesaba volver a ver a esos dos besándose, pero entonces sintió que alguien le sujetaba el rostro y le rodeaba la cintura, se giró de inmediato al no reconocer los brazos y manos que lo tocaban ─de alguna forma desagradable su cuerpo parecía capaz de reconocer el toque de su hermano─ y se encontró con el rostro de Kid a milímetros del suyo. Tener al otro tan cerca hizo que reaccionara, su puño se cerró e iba estamparlo en el abdomen del otro cuando alguien rodeo el cuello del pelirrojo en un apretado gancho y lo alejo.
─¡No toques a Ace! ─Luffy estaba encaramado sobre el pelirrojo y ambos cayeron al suelo. Todo fue tan rápido que Law y Ace tardaron unos momentos en comprender que había pasado. Law puso una mano sobre el hombro de Ace quien lo miró confundido.
─Déjalos pelear un rato ─ya le había advertido sobre aquello─. Mejor deja que te revise esa mano, puede infectarse ─Ace siguió la vista de Law y solo en ese momento noto que su mano estaba sangrando, la cerveza que había estado sosteniendo había manchado la manta donde estaban sentados y había vidrios por todas partes. ¿En qué momento había quebrado la botella?─ Vamos ─Law se puso de pie sujetando el brazo del pecoso para que se levantará─, tengo todo adentro.
─Pero… ─miro a los otros dos que se daban puñetazos y patadas en el suelo.
─No se mataran, te lo aseguro.
Ya muchas veces antes, Law los había visto discutir. Luffy y Kid eran igual de orgullosos y voluntariosos. Eran niños en cuerpos de adultos, tenía sentido porque ambos eran de la misma edad. Eran más parecidos de lo que creían, incluso los dos gustaban de los hombres y mayores que ellos. Cuando le ayudaron a Luffy a arreglar la "habitación" que compartiría con su hermano, fue lo mismo, comenzaron a discutir por tonterías y a darse de puñetazos dejándolo a él solo acomodando las cosas.
─Tal vez deba secuestrarte para darle una lección a tu hermano, ¿no crees? ─Ace sonrió pese al dolor en su mano.
─Si realmente quieres doblegarlo, tendrías que secuestrar la carne ─inconscientemente flexionó los dedos y una punzada de dolor lo recorrió─. Me cambiaría por un trozo de carne te lo aseguro.
La carcajada salió de Law sin que pudiera evitarlo, Ace lo contemplo confundido. ¿Que había resultado tan gracioso? Law reía no tanto por el comentario sino por la seguridad absoluta con que fue dicho. El amor de Luffy por la comida era demasiado grande, y en palabras del menor Ace y la carne estaban al mismo nivel pero la carne era un poco mejor porque podía comerlas y a Ace no, pero también había dicho que Ace era superior a la carne porque, en sus textuales palabras, "hay mucha carne en el mundo, pero solo existe un Ace".
Law condujo al pecoso a la cocina y le dijo que se sentara mientras iba por su maletín. Ace se quedó contemplando su mano ensangrentada. Los pequeños cristales que se le habían enterrado emitían un destello verde cuando les daba la luz mientras que los más grandes la diafragmaban sobre la mesa, los vidrios estaban esparcidos desde los dedos hasta la palma. Dolía con solo mirarlo, Ace trato de flexionar uno de los dedos pero sintió el dolor correr por su brazo haciéndolo apretar los labios para tragarse el gemido de dolor.
─Esto te dolerá ─dijo Law cuando volvió con su maletín y un bote de alcohol─. Procura no gritar, no quiero que Luffy me ataque ─el alcohol ardió y mucho, pero Ace no se quejó, cuando niño se había involucrado en muchas peleas, también cuando era un adolescente, así que era un dolor tolerable─. Kid me dijo que irán a ver su banda ─Ace asintió al tiempo que sus dedos se doblaban de forma involuntaria cuando el moreno extraía un trozo de vidrio con las pinzas─. Me alegra, es algo aburrido estar solo.
─¿No tocan bien? ─Law sonrió.
─Lo hacen, pero no se los digas o se les subirá el ego a la cabeza y créeme con el que tiene ya es suficiente.
─Lo tendré en cuenta.
Cuando Law terminaba de vendar la mano de Ace, Kid entró a la cocina, tenía marcas de mordidas y rasguños en la cara y los brazos, miró a su novio y al pecoso antes de sonreír.
─¿Qué pasa aquí? ─preguntó con sorna─ ¿Acaso planeas robarme a mi novio, Ace? Ni lo pienses, Law es solo mío, tu novio está roncando sobre uno de los sillones de la sala ─dijo acercándose a ellos para besar al moreno que no opuso ninguna resistencia.
Aquellos dos parecían tan concentrados en lo suyo que Ace se puso de pie y salió de la cocina en silencio. Seguro que se sentirían más cómodos estando solos, aunque duda que siquiera les importara. Pese a que su departamento y el de Kid tenían exactamente la misma distribución, lucían realmente diferentes. En donde Ace tenía una perfecta y ordenaba sala, el pelirrojo solo tenía un enorme sofá cama de color rojo chillón que sin duda había conocido mejores tiempos, un mueble de madera contenía la televisión, un enorme estéreo con cinco bocinas, un reproductor y una consola de videojuegos. Había ropa regada por todas partes y sobre los muebles, que Ace no habría sabido decir cual estaba limpia y cual sucia, pero la cocina era otra tema totalmente aparte, era enorme y estaba tan limpia que parecía un quirófano, era roja con accesorios color chocolate, era bastante bonita, la de Luffy y la suya era una cocina estilo rustico de color chocolate. También el comedor era diferente, Law y Kid solían comer en la enorme mesa de tamarindo que estaba tan tallada que brillaba como si fuera cristal, era bastante elegante y al pecoso no le quedo ninguna duda que aquellos toques especiales tenían que ser de Law. Ace comenzó a preguntarse, ¿Cómo sería la casa de Law?
Luffy dormía plácidamente, un hilo de saliva corría por la comisura de su boca, tenía los brazos sobre la cabeza y una pierna caía al suelo de forma despreocupada. Igual que cuando era pequeño, sonrió y se inclinó para acomodarlo adecuadamente sobre el sillón. Su hermano no sufría de narcolepsia, pero había desarrollado la costumbre de quedarse dormido casi con la misma facilidad que él. Era hora de volver a su propio departamento.
─¿Qué te paso en la mano? ─preguntó Kid tras él haciéndolo girar, Law iba tras él con otra cerveza.
─Un accidente ─miró las marcas en el rostro del pecoso, Law ya las había limpiado─. Disculpa a mi hermano, es algo… impulsivo.
─Descuida, también fue mi culpa ─miró al pequeño mono que murmuró algo entre sueños para después girarse─. Bueno, creo que es hora de dormir.
─Muchas gracias por la comida ─dijo Ace con una reverencia─, y gracias por atender mi mano, Law ─dijo levantando la mano vendada─. No soy afecto a los hospitales.
─Imagino, bueno… iré por las sabanas y las mantas para el sillón ─Ace asintió al tiempo que hacía amago de ir por su hermano, tendría que cargarlo de vuelta, una vez se dormía era imposible sacarlo de ese trance.
─¿Qué haces? ─preguntó Kid sujetándolo por el hombro─ Deja yo lo hago, con esa mano lastimada será mejor que no hagas mucho esfuerzo, Law traerá las mantas para el sillón para que puedan dormir.
─¿Qué! No es necesario, el departamento solo está un piso arriba.
─Vamos, Ace, de vez en cuando es bueno dormir en un lugar diferente, aunque solo sea un piso más abajo.
Kid sostuvo a su hermano mientras Ace y Law colocaban las sabanas en el sillón, una vez lista el pelirrojo dejo al moreno sobre la cama. Kid le pasó al pecoso unas mantas, Ace las tomó confundido y miró al pelirrojo.
─A Law le gusta poner el clima en 0 grados, dice que no hay nada más agradable que dormir abrigado ─dijo encogiéndose de hombros, tras varios años con Law se había acostumbrado a las excentricidades de su novio─. Luffy trajo ropa de ustedes, Law la guardo en aquel mueble, en la mañana puedes usar el baño y cualquier otra cosa que necesites.
Ace se quedó mirando como el pelirrojo sacaba la maleta y le pasa ropa por si quería bañarse, el pecoso la tomó y se metió al baño confundido, ¿Cuándo Luffy y aquellos dos se habían hecho tan amigos? Ni siquiera recordaba en que momento termino de bañarse, secarse y vestirse, para cuando reaccionó ya estaba extendiendo las mantas sobre su hermano y él mientras los otros dos tomaban un baño juntos.
La habitación realmente estaba fría, ¿Qué clase de loco ponía el clima a 3 grados para dormir acobijado en pleno verano? Cielos, ¿es que nunca podría conocer gente normal en su vida?
.
.
.
.
.
.
Continuará.
Gracias a los que leen esta historia (si es que existe por allí algún lector(a) silencioso).
Espero que el capitulo sea de su agrado.
Como siempre, gracias por leer y pues si gustan dejar algún comentario estaré encantada :D
