¡Hola a todos! Una vez más...
Gracias, gracias y muchísimas gracias, por haber seguido tan de cerca esta pequeña historia.
Mañana el epílogo. ¡Prometido!
¡Espero no decepcionarlos! Y gracias a todos los que me han dejado reviews.
¡Seguiré contando con ellos!
¡LOS REVIEWS SON GRATIS, PUEDEN DEJARME UNO!
/***/***/***/***/***/
Capítulo 12: ¡Yo me opongo!
Hinata bajó sigilosamente de la cama para tratar de no despertar a Naruto, eran un poco más de las 7:00am por lo que debía estar en su habitación antes que llegue su padre.
Caminó lentamente hacia la puerta, al llegar volteó para verlo, recordó como se habían conocido, la rivalidad entre sus bandas, las bromas pesadas que se hacían una vez que llegaron al colegio, cuando se dieron su primer beso luego de que ella era perseguida por una nube de colegiales, cuando quedaron atrapados en la sala de química y tuvieron su primera vez.
Cuando él le pidió ser su novia y ella luego le dijo que lo amaba.
¿Pero qué había recibido? Un engaño, dias de llanto, y ahora él venía con ganas de volver. ¿Era estúpido o qué?
No. ¡Ella era la estúpida! Por querer seguir con la idea de casarse con un hombre al que no ama, pero Naruto ya formaba parte de su pasado y no podría, ni quería seguir a su lado. Aunque eso le rompiera el alma.
Salió apresuradamente y a grandes zancadas llegó a su habitación. Se acostó algo adolorida, al cabo de unos minutos entró su padre seguido de su primo y Sai.
- Hinata ¿como estas? - Neji la abrazó algo preocupado.
- Mejor, gracias -
- Hija, aquí esta Sai. Debemos hacer los preparativos para la boda - su padre le dirigió una mirada seria.
- Déjeme a solas con ella, por favor -
Neji y Hiashi lo obedecieron y con algo de desconfianza salieron. Sai se sentó al lado de Hinata y le tocó la mano.
- Hola - le dijo con una sonrisa.
- Hola - susurró ella algo nerviosa.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? -
- Si -
- ¿Por qué quieres casarte conmigo? - frunció el ceño confundido.
Hinata abrió los ojos sorprendida, ¿qué le diría? La verdad es que ni ella sabía el por qué de su decisión. O tal vez sí, pero, ¿se la diría?
- Yo...- vaciló un poco - No lo sé - bajó la cabeza avergonzada.
- Hinata, nos conocemos poco. Ni siquiera hemos pasado más de 2 minutos juntos. - respiró pesadamente - Este matrimonio solo será una escapada a tus problemas, ¿amas a Naruto? - ella asintió - Dime, ¿por qué quieres casarte conmigo si amas a alguien más? Sufrirás mucho peor que en este momento. -
- No puedo dar mi brazo a torcer Sai, es cierto que amo a Naruto y que tu y yo no nos conocemos lo suficiente para llevar un matrimonio. Pero tampoco puedo detenerme. -
- Solo, respóndeme una cosa más. - apretó su agarre - Si ésta boda se dá, ¿crees que puedas llegar a amarme? -
Silencio.
- No me amas, y aún así ¿quieres casarte? - la miró fijamente - Espero que tomes la decisión correcta Hinata -
- La tomé desde que mi padre me habló sobre éste compromiso, me casaré contigo Sai - él le soltó la mano y se paró decidido a salir.
- Si eso quieres, así será. Pero debes saber que esto traerá ciertos problemas a mi vida. -
- ¿Qué quieres decir? -
- No te amo, Hinata - cogió con brusquedad la manilla y dando un fuerte portazo salió. - Lo siento, Sofía - cerró los ojos molesto, apoyándose de la pared.
Hinata estaba fría, sorprendida y desequilibrada, no estaba segura de qué quiso decir Sai con eso, pero lo claro era que éste matrimonio iba a ser solo una pantalla de vida feliz; la cual estaba segura que nunca tendría.
/***/***/***/***/***/
Pasaron 4 largas semanas, el día de la boda había llegado.
Hinata caminaba de un lado para otro nerviosa, tres delicados toques resonaron en la habitación y con algo de desesperación abrió.
- ¡Mamá! - saltó encima de la hermosa mujer, mientras que reconocía a la otra que la acompañaba. - ¡Kushina! -
- ¿Como estás Hinata? ¡No me digas! Muy hermosa -
- Gracias Kushina - la abrazó. - Mamá, ¿cuando llegaron? -
- Ayer por la noche, no quisimos llamar ya que queríamos darles la sorpresa. -
- ¿Donde estan Minato y Hiashi? - preguntó Kushina - ¿Aún cree que estoy muerta? - puso una mueca de enfado.
La puerta se abrió afusivamente dejando entrar a los tres hombres Hyuga.
- ¡Les dije que eran ellas! - gritó Neji.
- ¿Hana, Kushina? -
- Hiashi - respondió la primera rechinando los dientes.
- ¡Ven aquí Minato! - Kushina abrió los brazos - Pero si me llego a enterar que aún me crees muerta ¡preparate porque seré yo quien quede viuda! -
- ¿Eres tú? - con algo de miedo se acercó a ella. Kushina rodó los ojos cansada. - ¡Kushina, regresaste! - la abrazó emocionado y llenándola de besos.
- Me fui por unos meses Minato, no puedo creer que me hayas catalogado como tu difunta esposa. -
- Pensé que no regresarías, además fue Naruto el que inició el rumor de tu muerte -
- ¡Hana y yo nos merecíamos un tour por el mundo! - infló las mejillas molesta y Minato sonrió rascándose la parte trasera de la cabeza.
- Hiashi - susurró Hana a un lado - ¿Me extrañaste? -
- ¿Qué pasaría si digo que no? - la observó de reojo mientras ella bajaba la cabeza.
- No quería irme, pero necesitaba estar un tiempo a solas conmigo misma. Lo siento -
- Basta de decir tonterías. Ven aquí y dale un abrazo a tu marido que te ama - Hana lo abrazó delicadamente y Hiashi le besó los cabellos.
Hinata observó la escena en silencio, Kushina y Minato parecían un amor jovial y desenfrenado, mientras que sus padres eran más serios y callados pero el amor que se tenían, demostraba todo lo que sentían. Quiso creer por un segundo que algún día llegaría a estar así con Sai. Pero sabía que estaba equivocada.
- Cariño, Sai debe estar esperándote ¡vamos! - Hana le cogió la mano y empezó a tirar de ella.
En segundos llegaron a la puerta principal de la iglesia haciendo que el cuarteto de cuerdas empezara las primeras notas del Wedding March, Hinata suspiró pesadamente para empezar a caminar, miró a los lados y vio a su amigos, sus familiares, sus allegados, sentía las piernas contraídas y el corazón le sangraba. Quería irse de allí, correr a los brazos de Naruto pero al alzar la vista, recordó que no era él quien estaba al frente.
Llegó donde Sai y su padre la entregó a él. Lo miró por un rato y la nostalgia le llegó al alma vacía, sus ojos estaban más dolidos que cuando habló con él en el hospital. Algo no iba bien, algo estaba mal.
- Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para presenciar el acto de amor puro entre estos dos jóvenes, que hoy se consagran en santo matrimonio... -
El sacerdote empezó la ceremonia con mucha paciencia. Hinata respiraba entrecortadamente y Sai empuñaba las manos, se sentía jodidamente molesto. ¿Era aquí donde terminaban sus sueños? Quizás.
- Si alguien tiene algún impedimento para que esta boda se realice - hizo una pequeña pausa - Que hable ahora o calle para siempre -
El silencio de la gente tensó el ambiente hasta que dos gritos al unísono los sorprendieron a todos.
- ¡Yo me opongo! -
Naruto y Sofía se vieron a las caras atónitos y con los ojos abiertos miraron al frente.
- Tu primero - le susurró el rubio poniéndola nerviosa.
- Nada más mírate, tienes vendada hasta las orejas, estas cojeando y tienes la nariz sangrando. Es mejor que lo hagas tú primero - sonrió divertida.
- No te burles ¡eh! -
- ¿Qué te parece si hacemos piedra, papel y tijera? -
- ¡Bien! - con la mano libre Naruto la extendió y empezaron el pequeño juego.
Hinata y Sai los miraban con un tic en la ceja.
- ¡Perdiste! - gritó Naruto extasiado - Tú primero. -
Sofía cerró los ojos y respirando profundamente se arriesgó a hablar.
- ¡Estoy embarazada, Sai! - Hinata lo miró sorprendida y vio la ligera expresión de felicidad que interpretaba su cara.
Entonces lo comprendió, era una estúpida y maldita egoísta. Sai trató de hacerle entender que estaba enamorado de alguien más y que estaba feliz con esa persona. Recordó como la miraba aquel día en el hospital y supo que ese era el amor de su vida.
- Sé feliz, Sai - le susurró y luego salió corriendo.
- ¡Hinata! - gritó Naruto desde lejos.
- Ve por ella - Sai le palmeó el hombro.
- Gracias, quizás llegue antes de que se tire de un puente y la pueda coger con las vendas. -
Todos rieron.
- Espera mañana, necesita estar sola y tú descansar - se dio la vuelta y abrazó a Sofía - ¿Cuanto llevas? -
- 1 semana - le tocó el vientre aún plano. - Cásate conmigo - ella soltó pequeñas lágrimas.
- Si -
Sai la abrazó en el aire y luego la bajó para besarla.
- Te amo - susurró contra sus labios.
Todos estaban enternecidos por la escena.
- ¿Habrá boda? - preguntó el padre aburrido.
- ¡Si! - gritó Sofia feliz - ¡Te amo Sai! -
/***/***/***/***/***/
1 Año Después...
- Buenas tardes doctor, vine a mi chequeo - Naruto entró algo nervioso mientras el doctor le estrechaba la mano.
- Tengo buenas noticias, pero no deberás abusar de tu suerte, Naruto. Recuerda que todavía estas delicado de tu brazo - sonrió sincero.
- ¿Volveré a tocar la guitarra? -
- Absolutamente -
Naruto se paró emocionado y abrazó al doctor.
- Deberás tomar estos medicamentos, y hacer mucho reposo. El hielo ayuda a bajar la inflamación. - escribió algunas recomendaciones y luego le dio el papel.
- Gracias doctor - chocaron sus manos.
Una vez que salió del consultorio se encaminó a su auto, vio sus llaves pero decidió caminar. Paseó por las grandes calles y viendo las tiendas sonreía.
Llegó a un pequeño muelle mientras que atardecía, una figura femenina llamó su atención a lo lejos así que decidió acercarse. Al saber de quien se trataba se sentó a su lado, ella miró de reojo el brazo vendado para alzar la vista y ver esas perfectas hebras amarillas, y los grandes ojos azules.
- Sabías que hay una leyenda rusa en donde 2 jóvenes se habían enamorado a primera vista, cuando él estaba con ella se sentía fuerte e invencible, tanto la amaba que creía de esa vida un sueño y temía despertar algún día, pero entonces; sucedió. Ella le dijo que se marchaba y él sufrió mucho su despedida, la buscó por largo tiempo cuando creyó ver su amor madurado, siempre llevaba una caja Michkas consigo, regalo que le daría cuando la viera. Pero nunca la vio más. -
- ¿Y entonces, qué pasó con él? - preguntó Hinata atenta al relato, Naruto volteó a verla.
- Una tarde, él caminó hasta la orilla del Mar Negro y se adentró en lo profundo de sus aguas. Desde esa tarde, el fuego de su corazón enamorado tiñe de rojo los atardeceres. Y ella ni siquiera lo sabe. -
- Que triste, ¿es por eso que los atardeceres son así? - dijo alzando la vista.
- Tal vez, aún la siga buscando -
- ¿Tú crees? -
Sin darse cuenta Naruto la había pasado el brazo por los hombros.
- Estoy seguro, pero lo que más teme es que ella no lo siga amando -
- Será tonta para no hacerlo -
- Entonces, ¿debo arriesgarme? - rozó su nariz.
- ¿No más engaños? -
- Lo prometo -
- ¿Me amas? -
Naruto hizo una larga pausa poniendo a Hinata más nerviosa de lo que estaba.
- Te amo -
El cielo se tiñó de naranja y rojo, dando paso a un beso que quizás, era el primero de toda su vida juntos.
