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Declaimer: los personajes les pertenecen a Stephanie Meyer y L.J. Smith. Sólo la trama es mía.
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The Edge of Glory
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*-XII-*
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Renesmée sonrió cuando se adentró en el bar, recordando cómo había terminado la última vez que había hecho exactamente eso.
Pero el Grill parecía un lugar más respetable decidió en cuanto vio las mesas y las sillas, la calidad de la comida que se olía en el aire. Y la limpieza. Eso definitivamente ganaba puntos extras.
Caminó hasta llegar a la barra donde se encontraba un muchacho rubio. Él levantó la mirada y parpadeó como si la visión de ella fuera demasiado para sus ojos claros. Se acercó a ella con una sonrisa amable en los labios.
―Hola ―saludó. Renesmée podía escuchar cómo su corazón golpeteaba en su pecho y la sangre corría rápidamente. Eran momentos como aquel en el que ella daba gracias por tener un excelente autocontrol.
―Hola.
―Eres recién llegada al pueblo, ¿verdad?
Renesmée rió.
―¿Tanto se me nota?
―No ―el muchacho sacudió la cabeza―. Es sólo que conozco a casi todos aquí en Mystic Falls. Pueblo chico…
―… infierno grande ―terminó ella―. Sip. Definitivamente conozco ese dicho.
Él extendió la mano para que ella la tomara.
―Matt ―se presentó.
―Renesmée ―contestó ella, sacudiendo su mano en la de él. Las cejas de Matt se dispararon hacia arriba―. Lo sé; parece un trabalenguas. Prueba con Ness.
―Ness ―asintió Matt, riendo―. No te preocupes. El nombre es original, al menos. Si buscas en la guía telefónica, verás a más de un millón de Matts mientras que Renesmée creo que solo habrá una.
―Sí, me consuelo con eso ―rió ella.
―¿Qué te puedo ofrecer? ―preguntó él.
―Una gran hamburguesa con queso y un gran refresco, por favor.
―A la orden ―asintió él mientras se alejaba.
Renesmée miró a su alrededor con una sonrisa en el rostro, apreciando la vista. Al ser ella lo que era, podía ver cada rayo de luz o mota de polvo como algo único. Algo bello.
Hizo una mueca y buscó con la mirada hasta encontrar lo que buscaba. Saltó del taburete y entró al baño para refrescarse y hacer sus necesidades. Se lavó la cara y las manos y se las secó con el papel que ofrecía el servicio. No acostumbraba a llevar maquillaje ya que su rostro era perfecto al igual que su cuerpo. Y no lo pensaba vanidosamente, sólo constataba un hecho real. Pasó los dedos por su cabello rizado para desenredarlo y que quedara manejable.
Volvió a su asiento sólo para encontrarlo ocupado por otra muchacha. Se encogió de hombros y se sentó en el que se encontraba al lado.
Matt volvió en ese momento y depositó el plato y la bebida enfrente de Renesmée.
―Aquí tienes.
―Gracias.
Miró el refresco e hizo una mueca. En ese momento mataría por otra clase de bebida. Oops, pensó ante el juego de palabras.
Matt se dirigió hacia la muchacha sentada a su lado.
―Hey, Elena.
―Hey, Matt ―sonrió ella―. Un refresco, por favor.
Matt asintió y volvió a irse mientras que la muchacha ponía sus manos en su rostro y gemía silenciosamente. Renesmée tomó un bocado de su comida, degustando la hamburguesa. Otro punto a favor.
La muchacha a su lado suspiró con pesadez.
―¿Mal día? ―preguntó Renesmée.
La muchacha la miró con sorpresa y abrió los ojos ―como siempre hacían los humanos― antes de inspeccionarla de una manera que la tal Elena creía que era sutil. Luego hizo una mueca.
―Mal año ―respondió.
Renesmée le regaló una sonrisa amistosa.
―A todos nos sucede alguna vez ―se encogió de hombros mientras tomaba un sorbo de su refresco―. Pero anímate porque no siempre duran mucho.
Elena sonrió por vez primera y le tendió la mano.
―Elena Gilbert.
―Renesmée Cullen ―asintió ella.
―Lindo nombre ―comentó Elena mientras acomodaba un mechón de su cabello detrás de su oreja. Se veía más animada―. Veo que eres nueva en Mystic Falls. ¿Vienes de visita? ―preguntó con curiosidad.
Renesmée se encogió de hombros.
―Podría decirse que sí. He estado viajando, visitando unos cuantos lugares y al final me he decidido por reunirme con mi familia.
―¿Ellos viven aquí?
―No ―negó Renesmée―. Están de visita, también. Nos gusta viajar pero a veces lo hacemos por separado. Es lindo tener momentos a solas, ¿sabes? Ayuda a despejar la mente.
Elena asintió con la cabeza.
Siguieron conversando de cosas superficiales y Matt se les unía cuando se encontraba libre.
Renesmée aprendió que ellos dos se conocían desde pequeños y que habían sido novios durante el Instituto pero que habían terminado ya la relación y eran buenos amigos. Elena planeaba ir a la Universidad y Matt aún planeaba tomarse un año sabático.
―¿Whitmore? ―preguntó Renesmée mientras alejaba el plato vacío de ella. El hambre se había calmado pero necesitaría beber sangre en cuanto pudiera para que la molestia en su garganta desapareciera.
Elena sonrió.
―Sí. Mis padres se graduaron allí y yo…
Se encogió de hombros. Renesmée sonrió.
―Lo sé. Hay que continuar con la tradición.
Elena inclinó la cabeza hacia el costado y estudió su rostro por unos segundos.
―¿Está sucediéndote lo mismo? ―preguntó.
Renesmée sonrió.
―Sí, ya me sucedió. Mi padre, Edward, tocaba el piano; era pianista. El mejor que alguna vez haya tenido el placer de oír ―una sombra de tristeza nubló sus ojos verdes. Luego sacudió la cabeza e intentó sonreír.
―¿Tú tocas el piano, también? ―preguntó Elena.
Renesmée asintió.
―Cuando él murió me aferré a lo último que me quedaba de él. Y era su piano.
―¿Y tu madre?
―A mamá le gusta la literatura pero es la mejor madre del mundo ―sonrió y se encogió de hombros―. No pude haber tenido mejor suerte. ¿Tus padres?
―Mis padres murieron hace dos años ―contestó Elena.
Renesmée frunció los labios.
―Oh, lamento haber estado hablando…
―No, no ―sonrió la morena―. Ya lo he superado. O algo así. Está bien. Así que… ¿dónde te hospedarás mientras estés en Mystic Falls?
―No lo sé. Tengo que ponerme de acuerdo con unos conocidos ―mintió ella con rapidez―. De igual manera, quiero conocer un poco el pueblo.
―Oh. Entonces, ven. Te daré un tour alrededor de Mystic Falls.
―Oh, no, Elena. No es necesario. Seguramente tendrás miles de cosas que hacer y…
―No, no. Por favor. Lo último que quiero en este momento es volver a casa ―sacudió la cabeza. Se pusieron de pie, pagaron sus cuentas y salieron del Grill.
Elena le enseñó los al rededores; la plaza principal, las boutiques y distracciones del lugar. Elena era una humana agradable, decidió Renesmée antes de despedirse al atardecer.
Tomó su móvil y mandó un mensaje de texto dando su ubicación. Treinta segundos después llegó la respuesta:
Quédate ahí. Voy a por ti.
[N. de A]: el mundo es un pañuelo, ¿no lo creen?
Les recuerdo que Después de ti hay mucho está en sus último capítulos y ha sido nominado como FAVORITE ROMANCE STORY en los INTERTWINED ETERNITY AWARDS. Agradecería sus votos ya que es el único fanfic en español del concurso. El link se encuentra en mi perfil.
Muchas gracias a: Nandita21unexplained, M, karencastrejon54, Sakura Kimihiro, chovitap, Lyz, DsdVzla xD, mary cullen de salvatore, lynda cullengh, kathy22 y LaChicaMalaDeBradford por sus Reviews en el capítulo anterior.
XOXO
