Nota importante:
¡Saludos a todos!... soy Neocoatl18, el autor de este fic.
Tal como ya se habran dado cuenta, CM vuelve con nuevo capitulo… pero en esta ocasión, deje la realización total de este nuevo episodio a un amigo: Skipper u Oscar Porras, autor del conocidísimo fic: "Los guerreros Z", el cual se ofreció para redactarlo, siguiendo un resumen previo que yo le pase. El resultado final, fue una excelente interpretacion y desarrollo de la trama, el cual enriqueció incluso con detalles que hasta a mi me pueden servir para continuar desarrollando la trama… ¡gracias, amigo Oscar!.
Bueno, pronto seguire redactando el argumento de esta historia con los siguientes capítulos; por el momento, ¡disfruten mucho de este, el reinicio de mi historia epica!.
NC-18.
La energía del cosmos nos ha llevado a presenciar un nuevo acontecimiento estelar de los millones que, con una continuidad simultánea, suceden periódicamente como una fuerza creativa del universo mismo que trata de tomar consciencia de sí mismo. Y esto a través de nuevas vidas, nuevas razas, planetas, acontecimientos, confrontaciones… Encaminadas al proceso evolutivo que nunca se detiene en este cosmos que constantemente va creando cosas nuevas y mejores.
Finalmente se acercó el momento de presenciar algo sumamente peculiar de todas las historias que ya han sido contadas, como las que están ocurriendo en este preciso momento, o en el futuro mismo. Un acontecimiento que probablemente marcará el destino de todos los demás mundos existentes y por haber, que ahora se encuentran fuertemente amenazados por el nacimiento de un imperio oscuro de nombre 'Mictlán', comandado por una orden de guerreros de intenciones apocalípticas dispuestos a conquistar el universo entero con tal de consagrarse con el poder absoluto.
Tal es su ambición que ahora han sometido al soberano pueblo de los Araitas, una raza noble de aspecto muy cercano al humano con la característica peculiar de poseer ojos de color amarillo. Tras el sometimiento de este sistema estelar de nombre 'Ara' junto con su rey, de nombre Neoth Xe-ackat, buscan con desesperación a su hija que logró huir de sus garras, la princesa Anyag Xe-ackat, la cual pudo refugiarse en el planeta Hogan considerado el sitio clave en la defensa definitiva de todos los sistemas estelares y las formas de vida que los habitan.
Ahora los Cazadores Negros tienen como objetivo principal capturar a la princesa y obtener de ella el contenedor que guarda uno de los secretos más poderosos del universo, del que puede depender toda vida inteligente conocida, y por conocer. Sobre todo ahora que fallaron en su primer intento de captura en el sistema estelar Ara, cuando el contenedor de ese secreto actuó como una luz de esperanza en el momento de escape de la princesa con el comandante Arthol Oresthiak, lo que permitió anular la fuerza de atracción de los Cazadores Negros que pretendían frenar la propulsión de la nave donde los soberanos se encontraban como tripulantes.
Con el descubrimiento de la orden de los Guardianes de la Luz en el planeta Hogan, Anyag cuenta ahora con confiables y fieles amigos dispuestos a defenderla de las garras del imperio Mictlaniano, mismo que no se detendrá hasta dar con su paradero y obtener de una vez por todo el más gran secreto que ella posee en su custodia.
Capítulo 11: "El plan secreto del imperio Mictlán".
Han pasado dos días desde el sometimiento definitivo del sistema estelar 'Ara'. Los cuatro siniestros Cazadores Negros: Jhevarak y sus discípulos: Zitbell, Shinodhat e Itzama retornan en su gigantesca nave de nombre 'Xibalba' a Mictlán, el planeta-sede del terrorífico imperio del mismo nombre.
El camino se volvió largo, desesperante, incómodo, imperando solamente el odio y la incertidumbre en el ambiente. Los cazadores negros al servicio del Mictlán regresaban a su sede imaginando una y otra vez cómo serían recibidos por el emperador por su intento fallido de capturar a la princesa Araita, no logrando conseguir de igual manera su más grande secreto, ese secreto que le permitiría a su líder llegar a la gran "Estructura Cósmica" para conquistarlo todo.
El jefe en mando de nombre Jhevarak estaba más preocupado que de costumbre. En una mezcla de rabia, impotencia y miedo arremete con los proyectores de mando holográficos con su puño derecho con lo que daña la estructura transparente frente a él, repartiéndolo en varios pedazos. Los fragmentos que se han formado por semejante impacto ahora reflejan en partes desproporcionadas como rompecabezas, la expresión de su rostro perfecto en líneas de cólera en su estado más sincero.
"¡Malditos sean esos idiotas, malditas sean sus maniobras de escape y sus métodos evasivos!" –espetó el cazador negro con toda la euforia de su cólera y sus ojos radiantes de fuego.
Los tres cazadores que seguían sus órdenes escuchaban a su maestro detrás suyo con los mismos sentimientos mezclados, aunque claramente más preocupados por el castigo que pudieran recibir del emperador Mictlaniano que de otra cosa. Zitbell y Shinodhat, en su preocupación, quedaron ahí de pie observando a Jhevarak quejándose; mientras que Itzama, la más joven de los tres, aguarda pensativa sentada en uno de los soportes de estancia de aspecto curvilíneo y oscuro con el aspecto de una mesa redonda, ubicada a unos metros alejada de los controles de mando de la nave.
"Señor… Le podemos jurar que hicimos todo lo posible por detenerlos, utilizamos nuestro poder místico para detener esa nave. Pero algo extraño sucedió y…" –explicó cabizbajo el cazador negro de ojos color morado llamado Zitbell.
"Es como si un poder divino se hubiera desatado en el interior de esa nave. Justo cuando ocurrió la explosión ocasionada por aquel insecto moribundo, pude también percibir la intervención de una energía que de alguna manera anuló nuestras fuerzas". –terminó de completar Shinodhat en un intento de repartir y apoyar a su compatriota al cual le temblaban las rodillas por semejante fracaso.
Jhevarak solamente se da media vuelta súbitamente caminando directo a sus subordinados con paso firme y decidido. Su enorme capa complementó su movimiento con expresiones ondulatorias en su desplazamiento dando majestuosidad a su portador.
"¡Ya escuché sus ridículas explicaciones, pero eso no los va a salvar del castigo que recibirán por su incompetencia!" -Expresó Jhevarak abriéndose paso entre los dos CN jóvenes que se hicieron a un lado lo suficiente para no ser golpeados por el cuerpo de su maestro.- "¡Y lo peor de todo es que yo también, por su culpa, voy a ser severamente castigado!"
El impetuoso CN de ojos rojizos no toleraba semejantes fracasos en su orden, sobre todo cuando tenía que rendir cuentas con el gran emperador del Mictlán. Considerando sobre todo la reputación que está en juego cada vez que fallan en alguna misión, exponiéndose a toda clase de burlas, señalamientos, discriminaciones y demás acusaciones en su contra. Y más aun que han fallado en la que es considerada la misión más importante para su imperio, pues semejante objeto el cual poseen la princesa Anyag y sus acompañantes se ha convertido en la principal clave para que el imperio Mictlaniano por fin logre su más grande ambición de conquistarlo todo.
Jhevarak siguió caminando sin aparente rumbo fijo con el cólera reflejado en sus ojos y sus movimientos corporales, como estando a punto de aniquilar a golpes cualquier cosa que se atravesara en su camino.
Itzama, sumergida en sus pensamientos, recuerda todos los hechos sucedidos en su intento de captura de la princesa y del objeto preciado que tanto buscan. Esa extraña sensación de que un poder sin igual brotó del interior de esa nave, trae a su mente varias preguntas sin respuesta de lo que pudo haber ocurrido en ese entonces.
"Ese poder… Ese poder no era común". –Soltó Itzama de pronto en un tono cercano a un murmuro llamando la atención de todos, con una posición corporal pensativa con las piernas cruzadas. Jhevarak detiene su avanzar sin rumbo fijo y le mira de reojo todavía molesto.- "Provenía de una fuente desconocida, y tenía tal fuerza que parecía infinita. Dudo que nosotros tres fuésemos capaces de detener esa manifestación por nuestra cuenta".
La Cazadora Negra expresó aquello sin temor reflejo alguno en su voz, tal vez por el interés mostrado por descifrar el misterio que por el castigo que seguramente sufrirían en manos del emperador Mictlaniano. Jhevarak sacudió su tronco girando hacia un lado para quedar frente a ella, en una mezcla de consternación y rabia por sus palabras.
"¿¡A qué te refieres!? ¿¡Quieres decir que sus poderes no eran suficientes!? ¡No hay excusa para que ustedes tres fallaran, por eso los mandé a capturarla par de inútiles! ¡Podían derrotar fácilmente a cualquiera que intentara proteger a esa mujerzuela y yo tendría ese objeto en mis manos!"
"Señor… No fueron ellos los que realmente estropearon nuestra captura… Una fuerza divina intervino en el interior de la nave y fue tan poderosa que pudo competir con nuestros poderes, aun cuando actuábamos los tres juntos con nuestro poder psíquico. Si ese objeto tiene conciencia propia, entonces estamos en graves problemas. Me temo que ni siquiera nosotros cuatro seremos capaces de robarlo aun si unimos nuestras fuerzas".
El cólera se incrementó a su máximo nivel en el CN al mando, clavando su penetrante mirada en el rostro de esa mujer.
"¡De ninguna manera permitiré que alguien más intervenga! ¡Somos los más poderosos de la orden y lo demostraremos, recuperaremos ese objeto así tengamos que dar nuestras vidas! ¡Recuerden el por qué los hice parte de mi equipo, porque se supone que son los más poderosos!" –se vuelve a girar hacia su izquierda con una fuerte sacudida que hace mover toda su cabellera de forma salvaje- "Además… Recuerden cuál es nuestro verdadero objetivo… ¡Apoderarnos de la orden de los Cazadores Negros y ser yo el emperador!"
Jhevarak mezcló ambos sentimientos de enfurruñamiento y ambición con esa declaración. Quedaba más que explícito su deseo de gobernar a todo el imperio Mictlán, y para eso tenía que dejar una gran impresión sobre el actual emperador; pero no planeaba esperar su turno y a que se le reconociera como tal, planeaba algo más… Un plan sucio para llegar al máximo rango del imperio sin tener que esperar a que el actual jefe le cediera su lugar.
La gigantesca nave siguió su curso acostumbrado en el espacio con la ruta bien en claro. Los cazadores negros al lado de Jhevarak siempre tenían que soportar sus rabietas y castigos, sobre todo en los momentos de fallo para esas misiones clave. Zitbell y Shinodhat ya podían sentir con anticipación en sus cuerpos el fuerte castigo que podría esperarles ahora que estén frente a todos sus compatriotas con la obligación de rendir cuentas de su más reciente fracaso.
Itzama aguardaba pensativa preguntándose el origen de ese poder, la identidad verdadera de esa mujer de nombre Anyag, el por qué pudo sentir que no debía interferir en la huida de la princesa y sus compatriotas del sistema estelar Ara y sobre todo… Le asombraba que se encontrara al mínimo preocupada de lo que podría pasarles a ella, a sus compañeros y al mismo Jhevarak cuando reporten lo sucedido.
En el viaje de la gigantesca nave de nombre "Xibalba", el espacio comienza a cambiar sus matices y formas. De pronto la nave comienza a verse rodeada de una manta rojiza que parece dispersarse como el fuego, tapando la visión de las estrellas conforme va extendiéndose al compás del acercamiento de la nave. Poco a poco van ingresando a una especie de nebulosa que termina por bloquear cualquier indicio de cielo negro y estrellas circundantes, para pasar completamente a un escenario totalmente rojizo de matices más oscuros que claros.
Eso que parecía como una manta, ahora se transforma en un escenario repleto de estructuras flotantes de color oscuro de diferentes tamaños, todos estos con varias formas puntiagudas en alguno de sus extremos redondos y cuadrados. Conforme la nave sigue aproximándose penetrando en aquellas nubes rojizas que tapan momentáneamente la vista, al final dejan al descubierto un inmenso panorama de estructuras amorfas parecidas a cuevas sombrías, todas conectadas entre sí en los alrededores como tratándose de una gigantesca planta muerta que lleva a innumerables caminos de una forma parecida a una telaraña.
El escenario de nubes rojizas contrasta a la perfección con esta estructura oscura en su totalidad, y los objetos suspendidos en el aire de formas puntiagudas son en realidad bases de operaciones donde constantemente puede percibirse el movimiento de naves entrando y saliendo de esas edificaciones.
La nave "Xibalba" había disminuido la velocidad de su curso, pues estaba por ingresar en aquella esfera de color rojo vivo en el centro que daba el aspecto de un gigantesco planeta recién creado por las fuerzas del universo. No era nada más que el planeta sede del terrorífico imperio llamado "Mictlán", un mundo totalmente oscuro y carente de vida alguna a simple vista que de ratos se parecía más un planeta a punto de hacer explosión, esto por la presencia de la actividad volcánica y el rojo predominante en las líneas quebradas que dividen y circundan toda su superficie.
Finalmente, tras algunos minutos de ingreso a la esfera, Xibalba queda a unos kilómetros despegada del suelo sobrevolando los áridos y oscuros suelos de ese mundo lleno de estructuras oscuras en los alrededores, con un aspecto entero de figuras amorfas y diseños agresivos por doquier. También podía observarse y sentirse actividad volcánica que se anunciaba por los orificios de las partituras del suelo rocoso e inerte, con líneas de líquido hirviendo a altas temperaturas que saltan hacia la superficie.
La niebla oscura como las tinieblas también cubría los cielos con una capa gruesa aglomerada, cubriendo en gran parte la vista exterior donde sólo se podían observar algunas de las estructuras metálicas en forma de cadena con su fondo rojizo a lo lejos. Naves de todos tamaños, formas, texturas y distintas velocidades deambulaban en los alrededores de Xibalba con su preferente destino.
La nave de Jhevarak y sus acompañantes continuó su curso directo hacia una superficie en particular que tiene la apariencia plana de un lugar adecuado para aterrizar. Una plataforma plana guardaba en su superficie la estancia de numerosas naves oscuras en los alrededores, dejando un espacio en medio de ellas para que los nuevos transportes pudiesen medir su distancia y ajustar su velocidad para sus propios aterrizajes.
Pero esta estructura, de por sí de gran tamaño, no era comparación alguna para la imponente figura que estaba ahí de frente y que empezaba justo donde el área de aterrizaje finalizaba. Una estructura de color negro circular de tamaño formidable, con una altura tal que parte de su cúpula quedaba cubierta por la neblina oscura y prolongada del firmamento.
La entrada a ese sitio puede verse claramente por la iluminación del interior de ese lugar rodeado en toda su superficie por estructuras metálicas que se extienden hacia todos lados, algo parecido a una cubierta extra que anunciaba proteger con recelo lo que en su interior se guarda. Una luz rojiza en su totalidad, que tan sólo con verla a esa distancia tu cuerpo comenzaba a transpirar por la fuerte sensación de tinieblas y de alta temperatura que proyectaba.
El enorme agujero que hace de entrada parece simular la forma de una enorme boca que está a punto de devorar todo a su paso, con la sensación de que puede cerrarse en cualquier momento una vez que se ha ingresado en el interior para no salir jamás. Los rostros de Jhevarak y sus discípulos no mostraban señal alguna de perplejidad, miedo, confusión o incertidumbre; ellos conocían perfectamente el lugar al que habían llegado, mas no por eso dejaban de temer por la suerte que correrán una vez que estén frente al gran emperador.
Sin vacilación alguna comenzaron ya su avance hacia el interior de ese castillo en cuanto los cuatro bajaron de la nave. Luego de un largo recorrido por fin entran en la estructura metálica de color oscuro, que al parecer está invadida por las mismas ramas que se extienden por todos los rincones, niveles, pasadizos y escalones que llevan a una infinidad de sitios ocultos y conectados entre sí. El camino que los cuatro soldados seguían mantenía su misma trayectoria lineal sin cambio alguno en su estructura.
Duran unos cuantos minutos para pasar y recorrer el largo camino que los llevará hasta el salón principal donde se encuentra el emperador. Antes tienen que cruzar un amplio corredor de aspecto abandonado, opaco y con luces rojizas que se asoman a través de las separaciones de las paredes. En cuanto cruzan el umbral del salón principal, el aspecto del lugar cambia a uno más agresivo e iluminado con mayor intensidad que el resto de todos rincones, pasillos, entradas y salidas del enorme palacio.
Los cuatro siguen avanzando firmemente a pesar de las burlas, rechiflas y desaires por parte de los demás cazadores negros que los esperan ahí separados en filas, sin intervenir ni estorbar en el espacio del camino principal para que puedan transitar sin problemas. Tanto de una esquina como de otra, el resto de los CN seguían mofándose de los presentes por la noticia de que habían fallado en su cometido. Era clara la competencia que había entre todos ellos, y sobre todo en los momentos de error o fracaso es donde aprovechaban al máximo para hacer quedar mal a los que habían cometido la falta.
Tanto Jhevarak como sus acompañantes no podían ocultar su molestia ante lo que estaba sucediendo a su alrededor, pues la impotencia de no haber cumplido con su importante misión pesaba sobre sus hombros más que nunca. El orgullo les dolía, junto a la impotencia de no poderse defender ante dicha situación. Zitbell, con la mirada en las penumbras, apretaba los dientes que se mostraban levemente por la contorsión de sus labios. Shinodhat trataba de guardar la compostura, la cual estuvo a punto de romper cuando uno de sus compañeros le gritó que era una vergüenza para la orden.
Jhevarak e Itzama fueron, en apariencia, los más ecuánimes ante la situación. La figura del emperador (una oscura e imponente silueta cuyos ojos destellan un potente y escalofriante brillo rojo a través de su capucha) lucía estática en la silla real con las manos a los lados y los pies entreabiertos. Su mirada penetrante podía sentirse cercana a pesar de la distancia que lo separaba de los cuatro cazadores negros que iban hacia él. Una sensación de escalofrío, dolores corporales, incertidumbre por lo que pudiera suceder de ahora en adelante… recorre los cuerpos del cuarteto conforme se van acercando más.
Es Jhevarak quien, estando a la cabeza del pequeño grupo, se inclina frente al emperador tratando de evitar la mirada directa de su señor por la profunda vergüenza que lo aprisiona; sus acompañantes son seguidos por él y repiten la misma postura. El emperador se ha puesto de pie estrepitosamente, como queriendo embestir a ese cuarteto con sus puños.
"¡Patéticos cazadores, que su vergüenza los acompañe por el resto de sus próximas encomiendas!" –espetó el emperador con sus ojos todavía más centelleantes de color rojo por el cólera que de él emanaba.
Jhevarak tardó tiempo en responder adecuadamente a lo dicho por su emperador; con la mirada cabizbaja le responde con sonido de arrepentimiento en sus cuerdas vocales.
"Señor… Respondo totalmente a nuestra falta… Y le doy mi palabra de que esto no volverá a ocurrir".
"¡Lo que han dejado ir no tiene perdón alguno…!" –el emperador alza sus manos en forma de hastío abriéndolas a los lados, como si se fuese a quitar la peste de encima- "¡Silencio!"
Ese tono siniestro bastó para calmar todas las rechiflas, burlas, disparates y comentarios bajos de todos los presentes que no dejaban de agredir a sus fallidos compañeros situados frente al emperador. Éste aguardó el tiempo suficiente cerciorándose de que todo estuviese calmo y en silencio para después proseguir con sus palabras, con su mirada penetrante hacia Jhevarak.
"Les dije bien en claro lo que podía pasar si esa princesa lograba escapar... Ella llevaba consigo ese gran secreto del que tanto se nos ha hablado; obviamente que su rey se lo confiaría a ella para que se fugara con él… Confié en ustedes cuatro para que yo al fin tuviera la posibilidad de acceder a la estructura cósmica que permite manipular cada átomo de este Universo… Se supone que son los más fuertes, ¡mi decepción no tiene nombre esta vez!"
Jhevarak y sus discípulos resienten los regaños de su maestro emperador totalmente avergonzados; nada más quedaba por hacer después de haber fallado en una misión tan importante para su señor.
Pero la sorpresa no terminaba aun, pues su emperador está por revelar otro gran secreto para colmo de sus males. Para esto tanto el volumen como el tamaño de la silueta del emperador se tornó más enorme y amenazador a la par que contaba la confirmación de sus hechos; se dio un cuarto de vuelta y prosiguió con la narración.
"Y ahora… Todos hermanos míos corremos un grave peligro". –para estas alturas los ánimos del señor oscuro habían bajado un poco su intensidad, como tratando de forjar el misterio en sus palabras.- "Y digo grave… Porque se trata de guerreros que, aun yo sabiendo que somos fuertes e invencibles, sí que nos pueden causar grandes problemas como ocurrió en el pasado. Una de mis más grandes sospechas ha sido confirmada…" –se toma su tiempo para mirar a todos los presentes detenidamente- "¡Así es, los Guardianes de la Luz siguen activos, aun quedan unos cuantos a nuestros alrededores!"
Esto impresionó de gravedad a Jhevarak quien no puede creerse semejante declaración. Él sabía perfectamente lo que los guardianes de la luz eran capaces de hacer, sobre todo al recordar el hecho de que cierta cantidad puede alcanzar el poder equivalente al de los C.N. más poderosos.
"Señor… No puedo creer lo que mis oídos acaban de escuchar… Se supone que esa orden estaba extinta y que no volveríamos a saber de ellos. ¿Cómo es posible que sigan con vida? ¡Esto es inaudito!" –pronunció Jhevarak hacia su emperador.
Del lado izquierdo del C.N. Jhevarak se asoma entre la multitud la silueta del siniestro guerrero de Mictlán de nombre Nnylek, ese ser de 4 brazos con el mismo número de "xiuhcoatls" en su poder, quien obtuvo la última recientemente en una batalla donde dio muerte a un guardián de la luz. Hace un acto de reverencia hacia su emperador casi a la par de la iniciación de su palabra.
"Mi señor… Tengo que decir que tuve el… privilegio de enfrentarme a uno de esos recientemente. De hecho…" –de una de sus dos manos izquierdas hace aparecer con algunos efectos de luces destellantes la xiuhcoatl que obtuvo recientemente, la cual coloca al frente para que todos puedan verla- "Debo decir que costó trabajo; pero finalmente fue mi poder y mi supremacía las que me dieron la victoria. Tuve esa batalla en el planeta Yaylan y di muerte al guardián de la luz que se hacía llamar… Kedrón".
No fue la cavernosa y pausada voz de aquel ser lo que hizo a Jhevarak quedarse estupefacto, sino aquel nombre que escuchó al final de su discurso. Pues no era secreto que él conoció a ese hombre, creyendo que jamás volvería a oír sobre su paradero; pero ahora con el tema de los guardianes de la luz a flote parecía inevitable el hecho de escuchar todas estas revelaciones.
Las emociones de Jhevarak no terminaban de asentarse por todo lo que había escuchado… cuando de pronto el emperador interviene confirmando lo dicho por Nnylek.
"Efectivamente… Hemos confirmado que existen todavía guardianes de la luz activos en alguna parte del Universo, y están más cerca de lo que pensamos. Acabamos de confirmar esto por parte de Nnylek y también por la información obtenida por Rov "El Heraldo de las tinieblas"…"
El emperador toma asiento en su trono con una pose pensativa, como si el hecho de haber confirmado tal noticia se hubiese sumado a un peso extra sobre sus hombros.
"… por eso la suma importancia de que yo acceda a la Estructura Cósmica lo antes posible, ya que como bien dice el Heraldo, aunque sea en contra de nuestra voluntad siempre surgirá en el Universo una fuerza para contrarrestar las tinieblas que vayan en expansión, con tal de lograr el equilibrio entre el bien y el mal. Y si eso significa que tengan que regresar los guardianes de la luz para contrarrestarnos, entonces así será. ¡Pero una vez que yo me apodere de la Estructura Cósmica todo eso cambiará!"
Todo esto le sirvió a Jhevarak para sus conjeturas. En ese momento recuerda la ocasión en que leyó la mente del rey Neoth cuando lograron invadir su reino y su palacio, que un destello de un ser de nombre Codreanu apareció dentro de esas memorias. Al principio creyó que no se trataba de algo importante por su imperante incredulidad sobre la reciente existencia sobre los Guardianes de la Luz; pero ahora todo parecía tener sentido: ¿Serán coincidencias aisladas o aquellos recientes sucesos podrían dar pistas del paradero de los GL que han sobrevivido?, fue una pregunta que golpeó fuerte en su conciencia.
El Emperador prosigue con su comunicado teniendo una cosa más que decir, para lo cual toma una posición más erguida e imponente desde su trono.
"Por lo tanto… Me complace informarles que ya he ideado un plan para lograr la captura de esa mujer de nombre Anyag. Para ello será necesario infiltrarnos dentro del mismo planeta Hogan donde ha sido evacuada. No es una misión apta para cualquiera, ya que es necesaria una destreza y un conocimiento especial que funcione para lograr pasar desapercibidos ante las fuerzas de defensa de una nación como esa. Sería demasiado obvio que incluso yo, personalmente, me atreviese en ir directo a su captura. Para esta misión en especial se necesita una gran maestría, una astucia de siglos de práctica, un oficio de toda la vida para lograr las filtraciones más exitosas en los lugares más peligrosos y vigilados. Y sé quiénes podrán cumplir exitosamente con esa tarea".
Las reacciones no se hicieron esperar. Si bien nadie se atrevía a contrarrestar las decisiones como cuestionar los pensamientos de su señor, los murmullos y las miradas entre los presentes delataban lo sorpresivo que se había vuelto para todos lo dicho por el emperador.
Jhevarak, viendo esto como una oportunidad para enmendarse ante su señor, interviene con su palabra con la firme intención de ser redimido de su falta.
"Mi señor…" –lleva su mano a su pecho con el puño cerrado como signo de lealtad- "Permítame ser el afortunado de llevar a cabo tan importante misión para usted. Esto considérelo personal con esa mocosa que logró escapar junto con todos aquellos ineptos que le ayudaron. Yo personalmente me encargaré de capturarla como un acto de venganza…"
Inmediatamente el Emperador se levanta de su trono para escupir la carga emocional negativa de sus palabras sobre el Cazador Negro embistiéndolo con fuertes declaraciones.
"¿Todavía te atreves a ofrecerte de voluntario para algo que fallaste y que era muy sencillo de cumplir? ¡Tu castigo te espera junto con los que te acompañan por haber fallado en algo tan importante! Aunque esta vez seré benevolente, porque necesitaré de tu fuerza más adelante cuando nuestra orden tenga que medirse en duras batallas. Pero esta vez no intervendrás… Por muy fuerte que seas, no cuentas con la destreza que se necesita para la infiltración. Tu orgullo desmedido y tu sed de poder te delatarían en cualquier momento, tu posición sería descubierta al instante".
"Tengo algo más en mente… Esta misión es especial, y solamente otro tipo de "enviados" son capaces de completarla".
Lo que alcanzaba a verse del semblante del emperador dio cuenta suficiente para saber que había sonreído después de esta última declaración. Era notoria su plena confianza en estos enviados de los que todavía no decía sus nombres, aunque Jhevarak ya había empezado a notar que cinco presencias desconocidas estaban presentes desde que había iniciado la reunión.
Jhevarak volteó lentamente hacia su lado derecho a modo de sospecha, como si las palabras de su emperador lo hubiesen obligado a cambiar su mirada hacia ese costado aun sin quererlo ni haberlo pretendido.
Con una mueca de desagrado y su mirada fija en ellos, las penumbras sólo dejaban ver el contorno de las sombras de cinco presencias que estaban ahí aparentemente ocultas entre la multitud que aguardaba con impaciencia el conocer en persona a estos enviados especiales.
En un lugar muy diferente a la atmósfera que se respira en ese oscuro imperio, existe un mundo que contrasta completamente con la vivienda de los Cazadores Negros. El planeta Hogan es su nombre, sede de los exiliados a causa de la fuerza impuesta por esta dinastía de oscuros guerreros que van a la conquista de todo sistema estelar para extender su imperio. Aquí es donde la princesa Anyag junto con sus acompañantes que la auxiliaron en su glorioso escape, guardan reposo y disfrutan de su refugio temporal; esto después de que su hogar quedara infestado por la peste imperecedera del imperio Mictlán.
Justo ahora, en un lugar majestuoso y con gran espacio en su interior para albergar a un gran número de seres, se está celebrando una asamblea general correspondiente al F.M.E. (Frente Multi-Estelar) con todos los integrantes de esa liga presentes en la reunión. Delegados, representantes, reyes, imperialistas, todo tipo de gente importante de variados mundos debaten sobre los últimos acontecimientos: el sometimiento del Sistema Estelar Ara junto con el planeta Yaylan, con las consecuencias que estos hechos traerían al inminente y al parecer, desafortunado futuro.
El gran maestro Codreanu, la princesa Araita 'Anyag Xe-ackat, el comandante Oresthiak y sus dos acompañantes (Hanzuk y Drianha) están ahí presentes presenciando la reunión. Este grupo le hace compañía al guardián de la luz Codreanu como al noble Rey Xael, quien desde la mesa de gran altura con un aspecto de acabado con alguna piedra preciosa (espacio que también comparten Anyag y los demás), expone acerca de las terribles consecuencias que el sometimiento de Ara acarrearía para la lucha que el F.M.E. lleva a cabo en pro de la liberación de los mundos.
Cada raza de seres que están ahí reunidos cuenta también con su propio espacio designado en todos los alrededores del enorme sitio. La mayoría de los delegados, reyes, príncipes y demás representantes de su propio linaje también cuentan con acompañantes dentro de la junta que les servían como respaldo. El contraste que existe de cada género es tan notorio así como los sitios particulares que les sirven de estancia en la reunión formada, adaptados a las múltiples necesidades de cada raza en particular.
En su posición de Secretario General, y con un garbo natural de liderazgo y grandeza acentuados por sus atuendos holgados y ornamentados, el noble Xael prosigue con su dictamen con una voz imponente que retumba en toda la sala:
"Hermanos míos; una vez más han sido convocados a esta reunión tan importante para darles a conocer algo que seguramente ya saben. He de informarles que lamentablemente he venido a confirmar ese rumor. El Sistema Estelar Ara ha sido sometido por las fuerzas enemigas, y saben lo que eso significa en nuestra lucha por la liberación de los mundos".
Algunas emociones anticipadas se dieron antes de escuchar semejante comentario por parte de los presentes. Sonidos que provienen de murmullos, bramidos, susurros, balbuceos así como emisiones de desaliento, decepción y derrota son escuchados por todas partes. Podía notarse que ya era sabido para todos que el sometimiento del S.E. Ara en manos enemigas comprometería seriamente la misión principal del F.M.E.
El noble Xael continúa ecuánime a las emociones y sensaciones del momento:
"Desafortunadamente, ahora juega en nuestra contra otro terrible hecho. No es coincidencia que Mictlán se haya decidido por conquistar Ara, ya que cuenta con abundantes recursos que estaban destinados para nuestro uso en esta lucha armamentista. Ese imperio lo hizo de forma deliberada, sabiendo que con ello ganaría otra batalla más en esta sangrienta guerra. Y no fue necesario que nos confrontara directamente para debilitarnos; sabían que conquistando el S. E. Ara, un fuerte aliado nuestro, todos los recursos que iban destinados para nuestra protección ahora irán en nuestra contra. Todos ustedes saben que tenemos un número limitado de recursos a pesar del número de aliados con los que la alianza cuenta en la actualidad".
No hacía falta recordar a los presentes otro hecho innegable: sólo unos pocos, tan sólo un número muy limitado de aliados son planetas aun libres y de condiciones de defensa apropiadas. Nuevamente la incertidumbre se apoderó de la sala; por todo el enorme complejo sólo se perciben infinidad de murmullos de todas partes y de lenguajes distintos.
Las respuestas no se hicieron respetar. En este caso fue el turno de Szejo del planeta Vik'l (perteneciente a una raza humanoide de estatura mediana, piel pálida, ojos color verde, cabello largo de color violeta y, como característica más sobresaliente, unas orejas puntiagudas), un delegado de su propio mundo, el que toma palabra desde su estante para mencionar otro hecho importante:
"Honorable Rey Xael, lamentamos tener que oír tan trágicas noticias. Ustedes saben que nosotros nos mantendremos firmes en esta fuerza de alianza pase lo que pase. Para ello también necesitamos de su sinceridad y confianza en informarnos de todo lo que sucede para el bien de todos. ¿Es cierto el rumor de que uno de los miembros de la familia real Araita pudo llegar sano y salvo a Hogan? Nuestra gente, como también los demás miembros de la alianza aquí presentes, estamos al tanto de lo ocurrido en ese sistema estelar por semejante rumor y por el hecho de que las comunicaciones aun se encuentran bloqueadas. Honorable Rey Xael, necesitamos su más sincera respuesta ahora mismo".
Sin sentirse perturbado por tal petición, el rey Xael asiente de forma educada y calmada a la petición de este ser con una actitud dispuesta a revelar toda la verdad.
"Efectivamente, tiene usted toda la razón delegado Szejo del planeta Vik'l. Ya no es un rumor, usted tiene toda la razón. La princesa Anyag en compañía de sus fieles ha sobrevivido y han logrado escapar de esa terrible conquista. De hecho… Ellos están aquí presentes".
Los rumores volvieron a apoderarse del evento, pero esta vez con menos frecuencia. La expectativa generada por los comentarios del rey Xael se manifestó a través de la remarcada atención que todos los presentes demuestran, pues la mayoría había apenas notado la presencia de unos sujetos que se parecían en gran medida a las características de los habitantes del Sistema Estelar Ara.
Con porte y una tranquilidad sin igual, Xael llama a los Araitas que están haciéndole compañía que se coloquen frente a todos para que el misterio de su existencia sea revelado. Anyag y los suyos obedecen a la petición del soberano Innaritha, siendo fieles a las mismas prendas y el mismo estilo característico del mundo del que provienen.
Los atuendos de status de princesa daban a Anyag el lenguaje visual más que necesario para que todos los presentes identificaran, sin dificultad alguna, que se trataba nada más y nada menos de la heredera al reino del Rey Araita conocido por todos los presentes. Ya cuando Anyag y sus acompañantes se alejaron del estante donde estaban haciendo compañía al Rey Xael hace un momento, para quedar a la vista de todos, los presentes pudieron comprobar con sus propios ojos que el honorable Innaritha no estaba mintiendo en lo absoluto con su declaración.
Anyag se mostraba nerviosa entrelazando sus dedos de varias maneras, sin saber qué decir ante una multitud tan importante y variada en razas distintas entre sí, pero con un objetivo en común para todos. Xael, al ver el nerviosismo de la princesa, aguardó lo necesario para que todos comprobaran que los ahí presentes sí pertenecen al S. E. Ara y a su dinastía; y ya después, cuando él lo creyó necesario, volvió a retomar la palabra con su imponente, melodiosa y grave voz:
"Señores, tienen frente a ustedes a la soberana princesa Anyag, heredera del trono del Sistema Estelar Ara. Le acompañan el comandante Oresthiak y los pilotos Hanzuk y Drianha, todos provenientes del mismo sistema estelar. Fueron ellos los que ayudaron en el escape exitoso de la princesa y su arribo a este planeta; ahora están bajo nuestra protección y cuidado, con la esperanza de que algún día, todos juntos, logremos dar fin a las tiranías del imperio Mictlaniano y que se liberen los mundos que fueron sometidos en esas guerras sangrientas".
El comandante Oresthiak aprovecha el silencio sepulcral y la atención fija hacia ellos para empezar con las explicaciones, sabiendo que todas sus palabras serán absorbidas por completo:
"Pasamos por grandes calamidades, fuimos testigos de cómo nuestro pueblo estaba sufriendo por causa del sometimiento de los Cazadores Negros y su imperio sobre nuestro mundo. Nos superaron en número, en fuerza, en estrategia, en poder, en todo; se prepararon lo suficiente para someternos sin problema alguno. Yo tuve la especial tarea de llevar a la princesa Anyag sana y salva a Hogan, algo que no fue para nada fácil. Compatriotas nuestros murieron ante nuestros ojos, ellos dieron sus vidas para que este escape tuviera éxito. Sólo nosotros cuatro fuimos capaces de escapar por completo; pero ahora que la princesa está a salvo, es razón más que suficiente para seguir peleando sin parar".
Oresthiak continuó con su habla explicando, ahora detalle a detalle, cómo fueron sucediendo aquellos sucesos de su escape hasta su arribo al planeta Hogan. Como era de esperarse entre la audiencia siempre abundaron los escépticos, quienes dan un notorio gesto de la misma índole cuando el comandante termina con su narración. Justo en ese momento, otro de los presentes perteneciente a una de las múltiples razas que pueden verse ahí reunidas, alza la voz de forma autoritaria con un notorio escepticismo delatado en la emisión de sus cuerdas vocales.
"¿Quiere hacernos creer que pudieron escapar fácilmente de los Cazadores Negros, cómo es eso posible?, son seres superiores a por mil, no puedo creer que realmente les hayan visto la cara ni mucho menos haberlos enfrentado. Se rumora por todo el universo que ellos poseen un poder nada igual a lo visto hasta ahora, nadie puede resistirse a ellos".
Esta vez aquella voz se escuchó más rasposa, electrónica y un tanto entrecortada por ruidos automatizados de interferencia, seguramente porque aquel sujeto estaba usando algún tipo de traductor en tiempo real para las palabras de su idioma.
Esta vez, el comandante Oresthiak no tenía respuesta clara para tal comentario, pues ni él mismo sabía del origen de aquel "milagro" que salvó a todos en ese momento. Trató de responder lo mejor que pudo, aunque solamente lograba que su interrogador mostrase rasgos de insatisfacción e incredulidad en sus posiciones corporales.
Anyag entonces acude a su ayuda, y con toda la certeza de su instinto intenta responder a esa pregunta.
"Sé que sonará absurdo, pero… Lo que nos ayudó a escapar tuvo que ver con algo más que pura suerte. Pude sentir algo especial mientras intentábamos el escape, siempre supe desde aquel entonces que no había sido pura casualidad. Una fuerza superior actuó y anuló la fuerza de los Cazadores Negros que querían detenernos. Si puedo describirlo con palabras… Diría que se trató de un "Designio Divino"."
No le bastó a la audiencia escuchar eso e inmediatamente toda infinidad de murmullos de total desaprobación se levantaron en armas. No podían creer "semejante patraña", que por obra de algún "milagro" ellos hayan logrado escapar así como lo aseguran. Algunos ya hasta sonreían de lo irónico que les resultaba todo esto, pues bien sabían por hartas lenguas que no es fácil contrarrestar la fuerza de los Cazadores Negros y mucho menos se iban a creer que todo este escape fue posible por obra de algo divino.
Sintiéndose insegura, como si las palabras de desaprobación hubieran soplado una fuerte ventisca en su contra, Anyag retrocede unos cuantos pasos buscando con la mirada ayuda tanto del C. Oresthiak como del noble Xael; pero ninguno de los dos sabe cómo responder ante la incredulidad de los presentes.
En eso… El gran maestro Codreanu decide intervenir. Desde su propio estante, quedando siempre al lado del noble Xael, hace acto de presencia; algo más que suficiente para transmitir a todos los presentes quién es él en realidad. Después de dar un paso al frente, con sus manos apoyadas sobre la mesa, defiende a los suyos de toda incredulidad:
"Les aconsejo que no descarten las declaraciones de los Araitas, pues yo también soy su más ferviente testigo hasta ahora. No estuve en cuerpo presente durante esos acontecimientos; pero la energía que se movía en los alrededores de ese mundo era extremadamente volátil y demasiado brusca. En el Universo mismo hay situaciones que se escapan de nuestra total comprensión; presten atención a ello y sobre todo ahora".
"¿Y usted quién es, por qué decide intervenir de esta manera? ¿Es usted acaso un miembro activo y destacado del consejo?" –Preguntó de forma más que directa el delegado del planeta Vik'l de nombre Szejo.
Codreanu guardó la calma y serenidad características de un sabio como él, prosiguiendo con su respuesta:
"Debo reconocer que prefiero actuar a hablar, y todo este tiempo he preferido mantenerme en las sombras del olvido para no ser descubierto. Aunque debo decir que la situación ya exige que nosotros volvamos a resurgir de nuestras cenizas y que nuestra dinastía vuelva a levantarse como la clase guerrera que protege a los más necesitados y nobles del Universo. En esta ocasión… Quedarse callado no resolverá nada".
Codreanu toma aire que le ayude en su próxima revelación; cierra un momento los ojos, luego los abre recorriendo lo que la vista le alcanza para percibir a todos los miembros presentes y finalmente vuelve a tomar la palabra.
"Miembros del consejo… Mi nombre es Codreanu, uno de los Guardianes de la Luz que aun siguen activos en el Universo".
La declaración final produjo un revuelo total en la audiencia, y aunque unos pocos seguían pasmados por semejante información, la revolución saturada de comentarios era más que evidente. Tanto al noble Xael, como a los demás compatriotas que sabían sobre este hecho incluyendo también a los otros guardianes de la luz que estaban ahí presentes, les sorprendió e incomodó a la vez que el gran Codreanu revelara tal secreto… Porque él sabía que este tipo de reacciones podían desencadenarse de esa manera con los miembros del consejo ahí presentes.
"Entiendo que ahora quieras acabar de una vez con este mal que nos atormenta a todos, noble Codreanu. Ya era inevitable ocultar esto a los ojos del consejo". –Reflexionó Xael en sus adentros.
En el mundo oscuro del planeta Mictlán, Jhevarak observa pasmado a esos cinco sujetos que salieron de sus sombras para por fin mostrarse frente al emperador con un ágil salto acrobático desde su anterior sitio hasta aterrizar en posiciones de referencia hacia su superior.
Jhevarak se levantó de su posición agazapada ante la impresión que esto le causó, y no dudó en cuestionar semejante hecho.
"Con todo respeto su alteza… ¿Quiénes son ellos? ¿Son acaso los que está, mi señor, dispuesto a enviar para esta misión? ¿Por qué no yo, por qué ningún otro Cazador Negro?"
Jhevarak manifestó aquello con notado disgusto en su semblante, su voz y su expresión corporal por no poder dar crédito a lo que estaba viendo, a tal punto que parecía olvidarse de su posición de servidor del mismísimo emperador.
Su superior, en lugar de irritarse como su costumbre, prefiere guardar la calma y con tiento responde:
"Te diré por qué, porque ellos son el DEATH SQUAD, ¡el escuadrón de la muerte!" -última expresión con un dejo de satisfacción y orgullo por parte del emperador- "Son un grupo de guerreros mercenarios que han llevado a cabo eficientes misiones para otros gobiernos dictatoriales, y por sus grandes resultados confío en este momento más en ellos que en inútiles como tú".
Jhevarak bramó en voz baja para no ser escuchado y por consiguiente ser reprendido. Era notable que su orgullo se veía herido por la elección de su emperador en llamar a alguien más en su lugar para llevar a cabo misiones como esta.
"Los presentaré a todos ustedes para que conozcan quiénes son". –da unos pasos al frente y avienta su mano izquierda para señalar a uno de los miembros del escuadrón que está en la esquina de la fila de ese lado- "Empezaremos por… ¡Syliak!"
Syliak. Una mujer de estatura mediana, cabello rubio, largo y lacio. De piel gris con tono claro, con un remarcado contraste en sus ojos que son totalmente blancos. De vestimenta lleva un entallado traje rojo.
De personalidad sarcástica, mordaz, temperamental; pero a la vez fría y calculadora. Cuenta con 21 años de edad.
El emperador prosigue con el siguiente nombre, llevando a su vez su mano hacia su derecha para apuntar al cuarto de la fila de izquierda a derecha.
"¡Shaun!"
Shaun. Un hombre de gran estatura, cabello largo entre amarillo y negro terminado en puntas. Piel clara, ojos verde oscuro. Viste una gabardina de color rojo y pantalón negro.
De personalidad cínica, bastante agresivo y astuto. Cuenta con 22 años.
El señor de los cazadores negros señala ahora al quinto de la fila con sólo mover un poco su mano hacia su derecha.
"¡Dallhe!"
Una mujer de estatura mediana, cabello corto color morado, piel blanca, ojos verde claro. Lleva una prenda blanca en forma de blusa, como una especie de chaleco oscuro con pantalones de ese mismo color.
Algo fría, discreta en su actuar e inteligente. Tiene 19 años.
El señalamiento ahora se va al segundo de la fila de izquierda a derecha, bajo la perspectiva propia del emperador.
"¡Predator!"
Un sujeto de estatura alta, cabello negro, largo hasta la mitad de la espalda y terminado en puntas, piel grisácea. Lleva puesta una máscara negra que no permite ver el color de sus ojos, la cual en la parte superior posee cuencas de color rojo. Viste lo parecido a una camiseta negra, pantalones y botas del mismo color; lleva cubiertos sus brazos y piernas por partes de una especie de armadura negra que le dan una apariencia más agresiva y robusta.
De personalidad totalmente fría, inexpresiva, reservada y de aspecto temible. Es el más grande del grupo pues cuenta con 25 años.
Por fin llega el turno del líder del escuadrón; el emperador esto lo hace saber al llevar su dedo índice en la dirección que le faltaba: la del centro.
"¡Aren!"
De estatura mediana, cabello largo hasta la mitad del cuello de textura lacia, color verde oscuro. Piel clara y ojos de color azul. Viste una gabardina color violeta con pantalón y botas de color negro.
Este personaje es serio, centrado en sus objetivos y de pensamiento honorable. Cuenta con 21 años.
La indignación se comenzó a hacer presente entre los C.N., pues no sólo Jhevarak comenzaba a presentar el orgullo herido. Las murmuraciones y comentarios maliciosos sobre aquellos seres se hicieron notar, mostrando que los Cazadores Negros presentes en esa reunión no estaban del todo convencidos, ni confiaban plenamente en este grupo de cinco que para empezar, lucían un tanto diferentes en su vestimenta y comportamiento frente al resto.
El grupo de invocados por el emperador comienza a lucir algo incómodo ante esta situación a excepción de su líder; quien seguramente ya ha aprendido a sobrellevar este tipo de casos quizás por otras experiencias similares.
"¡Silencio!" –llama el emperador la atención de todos con el aura imponente que lo caracteriza, como si de sus manos extendidas a los lados se emanara un aura invisible de poder y autoridad innatos- "¡Ninguno tiene el permiso de protestar mis decisiones en una situación como esta! He llamado a estos cinco en lugar de ustedes por una razón lógica y poderosa. Todos ustedes que están aquí tienen algo en común: ¡Son unos idiotas ineptos!"
Se defendió el emperador con ahínco ante la reacción de todos los presentes, quienes tuvieron que ir callándose progresivamente hasta llegar al silencio. Sin ser aun suficiente con su explicación, el gobernante continúa.
"Ellos no son guerreros ordinarios; tienen más que sólo un poder extraordinario, son capaces de llevar al éxito misiones de alto riesgo que requieren de una increíble destreza para la infiltración, la recolección de objetos de valor y datos cruciales. Estoy totalmente convencido de que esta ocasión no será diferente con su presencia".
"Mi señor… Sigo sin entender su decisión. Esto realmente es indignante… No puede confiar en ese "grupo de insignificantes" para ir al planeta Hogan. Nosotros somos los más aptos para esta misión, ¿por qué confiar en esos desconocidos para algo tan importante?" –se defendió Jhevarak mostrando su total desacuerdo ante esta situación, con una actitud que irradiaba un descontento total.
"¡Tú, eres el que menos tiene mérito para decirme que ellos no son los adecuados!" –espetó el emperador señalando a su súbdito- "Fallaste una importante misión y mi confianza en ti y tus ayudantes se ha puesto en duda. Más vale que te calmes si no quieres enfrentar otro correctivo".
Jhevarak no tuvo otra alternativa más que obedecer, aunque claramente su rostro tenso, su postura corporal que denotaba ganas de entrar en combate, su mirada de descontento y frustración fija en esos cinco y sus labios abiertos que dejaban ver una dentadura apretada, no le ayudaban mucho para disimular su entonado descontento como su cierto temor a lo que el emperador pudiera hacerle.
"Ahora… Dije antes que ellos son los más capaces de llevar esta importante misión al éxito por sus capacidades de infiltración. El secreto está en sus habilidades de ocultar sus presencias cuando el enemigo está cerca, o bien para moverse cerca de ellos e implementar emboscadas con éxito. Esa es la razón más poderosa del porqué envío a estos mercenarios al planeta Hogan para capturar a la princesa Anyag, pues a diferencia de todos ustedes, su poder de infiltración es sublime. Serán capaces de burlar las fuerzas militares del F.M.E. y eso les permitirá actuar con mayor efectividad".
"No como ustedes…" –señala a Jhevarak y a su equipo que lo acompaña detrás- "Que están acostumbrados a actuar con barbarie sin un plan que poner en marcha, que terminan por estropear importantes misiones porque sólo usan el cuerpo y no la cabeza".
Los mercenarios se habían levantado ya rompiendo con su postura de reverencia. Antes de que el C.N. volviese a hablar, es Aren (líder de los mercenarios) quien se adelanta a su discurso para agradecer al emperador.
"Su alteza, es ya demasiado obvio nuestro agradecimiento y la profunda honradez que sentimos de que usted nos haya encomendado tan importante misión; le aseguro que no lo decepcionaremos. Si su eminencia lo ordena, estamos igual de preparados si en este instante nos manda partir hacia Hogan para iniciar con esta encomienda".
Complacido por sus palabras, el Emperador le responde con una actitud ambiciosa pero expectante.
"Yo les autorizaré el momento de partir, sólo aguarden un poco más. Todos debemos esperar a recibir una información muy importante que necesito impacientemente. Una vez que tengamos esa información en nuestras manos, será su momento de actuar grandes mercenarios".
Jhevarak no puede soportar ver a su Emperador hablarles a ese grupo de desconocidos como si se tratara de seres superiores a los Cazadores Negros. Lleno de rabia e impotencia, con sus ojos clavados en esas cinco personas, Jhevarak observa que uno de ellos comienza a mirarle de reojo mientras sus labios se tuercen hasta esbozar una sonrisa de medio lado que molesta al Cazador Negro, ya de por sí enfurecido por esta situación.
De regreso a Hogan… Se percibe un ambiente hostil en la reunión de "la orden" después de escuchar aquellas palabras del maestro Codreanu y su directa revelación sobre su linaje. Los murmullos de los alrededores se perciben malintencionados en su mayoría, pues en su actitud se refleja que "no les cae nada en gracia" la declaración de aquel individuo tan entrometido, quien declaró ser parte de la ya desaparecida y controversial Orden Guardiana de la Luz.
Para infortunio de Codreanu y sus miembros, la historia no les favorecía del todo. Un pasado marcado por acontecimientos desafortunados no les daba el respaldo necesario para ser considerados legítimos guerreros a favor de la lucha de la paz del Universo, a los ojos de los demás seres con los que han tenido contacto. Aun así, Codreanu siempre ha defendido los objetivos principales de su orden y los sentimientos nobles que la acompañan.
El gran maestro Codreanu, con el uso de lo aprendido en las técnicas de la guerra y la paz interior, se mantiene sin problema alguno impasible ante estas reacciones. El Rey Xael, al ver el revuelo que había surgido en el recinto, interviene a favor del maestro y pide orden a todos los presentes, comenzando a explicarles que es alguien de su total confianza y que deben tomar en serio todo lo que él declare ya que es totalmente cierto.
Pero inmediatamente surge una réplica por parte del ser de nombre Necc-Redk del planeta Danteowa (seres de aspecto parecido al humano, de ojos totalmente negros como los alienígenas grises concebidos en la imaginación humana del siglo XXI, sin cabello alguno) que no duda en intervenir en el delicado asunto.
"Si me permite su señoría… ¿Por qué habríamos de confiar en las palabras de un hombre que habla en representación de una organización guerrera que se supone es heroica? No olvidemos que esconden, o pretenden esconder, una siniestra sombra que vienen arrastrando desde hace mucho tiempo…"
Codreanu identificó lo que este ser daba a entender: que todo eso había llevado a su irremediable caída. Pese a esta polémica declaración, el Guerrero de la Luz no pierde la calma y le responde de la siguiente manera:
"Para su reciente declaración, le indico que lo más importante no es que ustedes crean en mis palabras o que yo realmente sea un Guerrero de la Luz, junto con la controversia ya contada sobre nuestra orden. Existe algo a lo que debemos prestar marcada atención: el Mictlán intenta dominar toda existencia, todo lo que se mueva incluyendo cualquier signo de vida, no pretende dejar "nada" sin su dominio. Para ello necesitan un secreto que les permitirá a ellos acceder a una dimensión alterna para llegar al lugar secreto donde está resguardado el "pilar" mismo que sostiene todo esto que conocemos y que estamos por conocer… me refiero al Universo mismo".
Es inevitable que la gran mayoría de los presentes muestre en sus rostros expresiones de total incredulidad. Algunos abucheos se hicieron presentes, llamando a Codreanu "loco desatinado", "delirante" y hasta "usurpador" y "asesino" en sus propios idiomas. El noble Xael, al identificar este desorden y entender la mayoría de las expresiones en diferentes lenguajes, se muestra algo tenso cuando manda a todos callar antes de que la situación se salga de control.
Les advierte que de continuar con la misma actitud, se verá obligado a suspender la presente reunión por sus comportamientos. Al escuchar esto, los presentes que estaban manifestándose de esa manera aceptaron guardar la calma a regañadientes, sin que eso significara que hubiesen aceptado en ningún momento lo que el Guerrero de la Luz había manifestado.
Era evidente que la reunión ya no podía continuar por mucho tiempo ahora que Codreanu había revelado todo aquello dicho. El resto de la junta solamente se vio a Xael dando las últimas palabras para concluir a manera de resumen los objetivos del por qué estaban todos ahí reunidos, sin faltar mencionar los planes y las medidas que deberán tomar ahora, sobre todo por los escasos recursos con los que cuentan.
Después de tratar los puntos faltantes, el rey Xael da por terminada la sesión. Momentos después de que ésta finalizara, nuestros protagonistas surgen de aquel enorme recinto acompañados del noble rey, quien preocupado comienza a hacer preguntas al guerrero Codreanu sobre lo acontecido hace unos instantes mientras continúan con su marcha por el amplio pasillo real.
"No lo entiendo… ¿Por qué hizo semejante revelación? No era aun el momento para hablar de esas cosas. Realmente espero que sepa lo que está haciendo". –declaró el rey Xael algo tenso en su andar.
A lo que Codreanu, con su envidiable calma, responde:
"Mi único deseo, noble Xael, es que todos los presentes, a partir de este momento, estén conscientes del verdadero peligro que representa el imperio Mictlán y la situación a la que el Universo tendrá que hacer frente. Todos parecen creer que seguiremos a salvo por más tiempo gracias al armamento con el que contamos y al gran número de mundos y seres que nos apoyan; pero el imperio Mictlán está creciendo a pasos agigantados, y ahora que se ha apoderado de Ara, nuestro más preciado recurso, me vi en la necesidad de sacudir sus consciencias aun si nuestra reputación como Guardianes de la Luz queda manchada para siempre".
Al rey Xael le intrigaba la enorme tranquilidad emanada de Codreanu al considerar lo grave de la situación y lo directo de sus palabras. Tan así que estuvo a punto de interrogarle sobre ese importante "secreto" que podría amenazar la estabilidad del Cosmos por completo; pero sus intenciones se ven truncadas por la irrupción de un sujeto que se coloca al frente de todos bloqueándoles el camino.
Un sujeto alto de piel amarillenta, totalmente calvo en apariencia, excepto por una larga trenza negra con un único conjunto de cabellos en la parte trasera que se oculta por la robustez de su cuello. Este ser carente de nariz (sólo se percibía la existencia de dos orificios de los que brotaban dos pequeños tubos interconectados a un artefacto que rodea su cuello) se presenta justo después de haber interrumpido el andar de los presentes.
Mostrando una notable cortesía como viniendo de una familia noble, recatada y de realeza, en un acto de gallardía da su nombre como una declaración de confianza.
"Mis estimados señores… Lamento interrumpirlos de esta manera tan inapropiada." –hace una reverencia inclinándose un poco al frente con su mano derecha en su pecho- "Mi nombre es Kastdhal del planeta Krissnhaa, su más ferviente seguidor". –dirige su mirada a Codreanu- "Vengo a decir que admiro su destreza y su calma para manejar tan delicada situación. Vengo a externar mi total apoyo y mi total entrega para responder a este compromiso que nos concierne a todos. Desde ahora decreto que tanto yo mismo como mi mundo se ofrecen a apoyar totalmente su causa para evitar correr el grande riesgo de enfrentar una catástrofe de tamaño jamás visto en la historia de este Universo. Señor Codreanu, agradezco y admiro su valentía de declarar que usted pertenece a ese gran linaje de guerreros propiamente dicho; puede contar conmigo para lo que sea".
Codreanu agradece las palabras y el ofrecimiento de ese misterioso ser proveniente del mundo de Krissnhaa asintiendo en aprobación. No obstante, la teniente-piloto de nombre Drianha ya había presentido algo raro en ese sujeto, no pudiendo disimular el observarlo con desconfianza ante la presencia de todos. En sus adentros caviló en su mente sobre ese "algo" que presentía sobre ese ser, pues ni ella sabía de qué se trataba… Pero no podía negar que había algo raro en él.
"Agradecemos sus palabras Kastdhal de Krissnhaa, usted y su mundo puede contar con nosotros para lo que necesite, en esta guerra todos debemos estar unidos sin excepción alguna. Ahora si nos permite… Con perdón suyo ha llegado la hora de retirarnos, tenemos asuntos pendientes que tratar". –expresó el rey Xael.
En aparente tono cordial, el alienígena les responde:
"Por su puesto mi rey, no existe problema alguno; mi intención sólo era conocer más de cerca a tan grandes guerreros sobrevivientes de fuertes tempestades. Les reitero mi disposición de cooperar para todo lo que ustedes necesiten a partir de ahora en adelante".
Codreanu agradece su petición al momento que todos emprenden la retirada. Drianha vuelve a dar muestra de su desconfianza cuando voltea a ver en una posición de reojo al recién reportado Kastdhal luego de alejarse unos metros de distancia. Su semblante cambió ligeramente a disgusto al ver que ese extraño individuo todavía sostenía su extraña sonrisa.
El alienígena continuaba observando el alejamiento de aquel grupo, y aunque seguía manteniendo esa expresión en su rostro, su mirada ahora refleja claramente la falsedad de su actuar y su discurso al ver que Drianha había vuelto su mirada al frente. Sobre la cabeza de este sujeto, a la altura del prominente techo, un extraño insecto permanece estático presenciando la reciente escena.
De regreso al mundo fúnebre del imperio Mictlán… Tanto los Cazadores Negros como los mercenarios del Death Squad esperan impacientes la información que el emperador les había dicho que estaba aguardando obtener dentro de poco. Sólo Aren, el líder del D.S., parecía mostrase indiferente a dicha espera.
Justo detrás de la silla real del Emperador, con movimientos mecánicos fugaces aparece de la nada una pantalla de dimensiones enormes que se ubica a una altura suficiente para que todos los presentes pudiesen presenciar las imágenes que empezaba a mostrar. Un ligero parpadeo junto con un extraño zumbido es la música que el Emperador necesitaba escuchar para saber de qué se trataba. La atención de todos los presentes estaba ahora puesta sobre ese proyector de imágenes.
El aparato proyecta al instante imágenes en tiempo real de la escena en la que Codreanu, Xael, Drianha y compañía salían del recinto central alejándose de aquel alienígena con el que habían conversado hace unos instantes. La proyección se mostraba desde un plano de gran altura, lo que daba a entender que ese algo que estaba proporcionando la imagen secuencial actual se había colocado estratégicamente desde ese ángulo.
Los cazadores negros como los integrantes del death squad clavaron sus miradas en esas imágenes con marcada atención, ya que en ellas por fin podían ver las apariencias de sus principales presas, que si las atrapan o les dan muerte habrán dado un importante paso en la conquista absoluta de todos los mundos.
Jhevarak fue el más impactado de todos por lo que estaba presenciando. Esa cabellera, ese atuendo prehispánico y esa forma gallarda de andar para él eran inconfundibles. Instantáneamente reconoce al Guardían de la Luz Codreanu, mientras en su interior gruñe de rabia al saber que el aun está vivo. El emperador mictlaniano en cambio, sonríe satisfecho por la escena recién presenciada.
En lo que va reflexionando en sus adentros, con remarcado placer confirma sus especulaciones al descubrir que la princesa Anyag de Ara sí se encuentra refugiada en Hogan; y aunque ya lo intuía desde hace tiempo, por fin descubre por añadidura que aun existen Guardianes de la Luz con vida y activos.
Todo esto causó un gran revuelo entre los presentes por la evidencia tan palpable que tenían al frente suyo, al contemplar aquella imagen que mostraba al Guerrero de la Luz, a los Araitas como al rey Xael en persona. La reacción de rabia de Jhevarak le llevó a recordar aquel acontecimiento cuando tuvo en su posesión al Rey Neoth del sistema estelar Ara, lo que trajo a su presente aquella ocasión cuando leyó el nombre de aquel Guerrero de la Luz en su mente. Ahora todo tenía sentido para él, pues pudo darse cuenta que de haber urgado más en profundidad en la mente del rey, habría sabido por anticipado todo esto y eso le hubiera permitido actuar mucho antes para lograr la captura de la princesa. Su rabia se incrementó todavía más ante la presencia de este hecho.
La reacción de sorpresa por parte de los demás espectadores también era de comprenderse: conocían a Codreanu desde hace tiempo sin serles ajeno el hecho de que probablemente este guerrero estuviera involucrado en las luchas de oposición de la extensión de su oscuro imperio.
Sin prestar atención a la reacción de sus guerreros, el Emperador comienza a dar instrucciones de la próxima misión que el líder Aren y su grupo tendrá que emprender dentro de poco.
"¿Ves a esa insolente que se aleja como si nada le preocupara, creyendo que a manos de ese guardián de la luz siempre estará a salvo? Ella se convertirá a partir de ahora en su principal obsesión. Más importante aún, ella tiene en sus manos un secreto sumamente importante; yo necesito de ese secreto, debo tenerlo en mis manos cuanto antes".
"Aunque debo advertirles con ahínco algo que deben saber, ese guardián de la luz que tiene al lado es en demasía poderoso, si no tienen cuidado puede acabar con ustedes más pronto de lo que esperan. Ante esto, deben tener presente otro hecho; puede que él no sea el único de su clase en existencia, tal vez encontrarán más sujetos de su naturaleza en el planeta Hogan".
"Con todo respeto, creo que exagera al decir que ese guerrero puede derrotarnos, hemos sido entrenados lo suficiente para ser capaces de vencer a cualquiera, aun cuando en un principio superen nuestras habilidades y nuestra fuerza". –dijo el valiente Aren muy seguro de sí mismo, algo que hacía esbozar una sonrisa involuntaria al Emperador- "No importa si se trata de los Guardianes de la Luz o de algún dios, nuestro escuadrón siempre logra sus misiones porque sabemos que podemos sufrir la muerte como castigo. Señor emperador, puede estar seguro de que nosotros cumpliremos con lo que nos ha encomendado; la próxima vez que nos veamos será para traer delante suyo a la princesa Anyag y ese preciado secreto que usted tanto anhela".
"Qué actitud tan diferente tienen ustedes, no me equivoqué al predecir que eran especiales. No me queda más que bendecirlos en nombre de las Tinieblas para que su misión tenga éxito". –sonríe el emperador complacido; pero al instante cambia su aura y su semblante a su habitual porte temeroso y siniestro- "Pero les advierto… Ni siquiera la muerte los salvará de una confrontación trágica con su Emperador, si ustedes me fallan sufrirán algo peor que la muerte. Su castigo será aún mayor que mis subordinados si seres tan habilidosos como ustedes llegan a fallarme, no quiero imaginar lo que yo sería capaz de hacerles si eso llega a pasar, después de toda la confianza y seguridad que he puesto en ustedes".
El Emperador no tenía que esforzarse para transmitir todo ese odio, pesadumbres, miedo al fracaso y a la muerte en sus discursos. Cuatro de los miembros del Death Squad, exceptuando a Aren, quedaron algo pasmados ante las palabras del emperador; aunque era bien cierto que ya estaban acostumbrados a sufrir este tipo de amenazas, sobre todo por ser considerados los mejores. Ellos más que nadie tenían entendido que el más mínimo error podría manchar su reputación de por vida, sobre todo ahora que estaban bajo el servicio del mismísimo Emperador de Mictlán.
Como si eso no fuera suficiente para calmar su ánimo, Jhevarak vuelve a reaccionar molesto desde su posición sin creer aun que su Emperador dejara con esa confianza el cumplimiento de esa misión en manos de aquellos desconocidos.
"Mi señor, ¡no puede enviar a una banda de insignificantes mercenarios a esta misión tan importante, no debería confiar tanto en ellos, no sabe lo que podrían traerse entre manos!"
De forma inesperada, es Shaun (uno de los cinco integrantes del Death Squad) el que toma la palabra y le responde en tono cínico y sarcástico.
"¿Temes acaso que un grupo insignificante y estúpido como el nuestro tenga éxito donde ustedes no lo tuvieron?, creo que de suceder eso ustedes tomarían el lugar de idiotas. ¿Una insignificante princesa resultó ser más fuerte que todos ustedes juntos, que se hacen llamar los Cazadores Negros más poderosos de la orden? No sé si reírme o llorar".
Jhevarak reacciona al instante con rabia y con ganas de dejarse ir sin importar las consecuencias, con un semblante tan oscuro como su imperio.
"¡Insensato impertinente!" –saca a la vista su flamante Xiuhcoatl que parece reaccionar a la rabia de su portador por la agresiva aura que emana. Jhevarak toma postura de combate frente a Shaun- "¡No me costará ni un ápice hacerte pedazos justo ahora después de todo lo que ha pasado! ¿¡Quieres ser el primero en sufrir la furia de mi frustración!?"
Su Emanación Espiritual se disparó por los cielos registrando niveles de poder demasiado elevados. Uno al otro se miran desafiantes y dispuestos a lanzarse uno sobre otro; Jhevarak estaba a punto de usar su pie derecho como apoyo para abalanzarse sobre Shaun, cuando de pronto emerge entre los dos un torbellino de color carmesí que interrumpe la escena con un gran estruendo.
El Emperador, después de terminar con su intervención, comienza a descender su mano extendida la cual tenía en dirección hacia la manifestación que tuvo lugar entre los dos guerreros. En cuanto ese remolino concluyó en su desaparición, es ahora el Emperador el que hace acto de presencia.
"¡En serio que no aprendes aunque se te castigue, haz de estar esperando la muerte por anticipado! ¡Deja ya de provocar enfrentamientos innecesarios Jhevarak o lo pagarás con tu propia vida! ¡Otra provocación enfrente mío y habrás de encarar las tinieblas como nunca antes!"
Jhevarak se estremece y se arrodilla al instante, al darse cuenta que no le es conveniente provocar a su señor a estas alturas. El C. N. le promete a su emperador que esto no volverá a ocurrir, aunque detrás de él se esconda una horda de rabia sin digerir aun presente que estuvo a punto de salir a flote.
Ante esto, el líder Aren sonríe con diversión por la escena recién montada, sobre todo al imaginar lo que a aquel C. N. le podría pasar si enfrenta a alguien del calibre de Shaun.
Una vez que el Emperador guardó la calma necesaria, se dirige nuevamente al líder para seguir con sus indicaciones.
"Ahora ya pueden partir, recuerden que deben llevar con ustedes toda la información necesaria. El destino de nuestro imperio está en sus manos; si logran hacer de esta misión un éxito, su Emperador los compensará como nadie antes lo habrá hecho. Ahora vayan".
Aren asiente al momento que extiende su brazo derecho hacia aquella pantalla que tiene al frente. Un ordenador portátil en forma de brazalete, adherido a su muñeca, se encarga de extraer toda la información que ha sido mostrada en el proyector. Un pequeño sonido electrónico junto con una emisión ordenada de luces de colores alrededor del brazalete, indican que ya ha terminado con su tarea de extraer la información del sistema operativo.
Al concluir, se inclina a modo de despedida seguido de sus guerreros que responden copiando su actitud. Posteriormente recuperan su postura erguida y se dan la vuelta para dirigirse a la salida. En su andar son observados con altivez por los demás presentes.
"Sólo espero el momento en que ustedes fallen, y cuando eso suceda… Será un festín. Sobre todo a ese insolente que me humilló frente al emperador. ¡Nadie me hace eso a mí y vive para contarlo!" –pensó Jhevarak en sus adentros.
La escena cambia por completo para llevarnos ahora al refugio secreto de los Guardianes de la Luz. Momentos después de la reunión recién acontecida, Codreanu está con sus colegas discutiendo frente al Noble Consejo Guardián para tratar puntos de importancia.
Entre los temas que fueron surgiendo durante esa junta, irremediablemente se llegó a lo acontecido con el desaparecido G. L. Kedrón. Para ellos es evidente que el culpable de su muerte no pudo ser cualquier soldado del ejército mictlaniano, sino algún guerrero con un alto nivel de poder, esto los lleva a la inmediata conclusión de que uno de los Cazadores Negros pudo ser ese verdugo.
Sin embargo… Codreanu tiene una observación más que añadir:
"Todo parece estar claro, excepto una cosa. La propia Xiuhcoatl de Kedrón ha desaparecido. ¿Cómo es eso posible?"
En ese momento, el guardián de la luz Dgrell expresa lo siguiente:
"Los soldados de las F. E. posiblemente no pudieron hallarla. Probablemente no tuvieron idea de cómo identificarlo por su aspecto, las Xiuhcoatl no poseen las mismas características de un arma de combate común. Tal vez hasta la encontraron pero no supieron de lo que se trataba. Debieron dejarla donde la vieron".
Ante esto, Codreanu expresa:
"Precisamente yo hablé con un comandante llamado Ra-ziel. Personalmente le interrogué sobre el paradero de la Xiuhcoatl, si de casualidad se encontraba en los alrededores donde el cuerpo de Kedrón fue hallado, y les mostré la mía propia para que compararan características".
"La respuesta de ese comandante fue clara: él y sus soldados revisaron minuciosamente el área y no hallaron objeto alguno con esas características. Esto me lleva a dos conjeturas: la primera es… que tal vez el arma fue hecha pedazos o convertida en polvo, algo que aun así veo poco probable ya que cuentan con gran resistencia. Y la segunda, que veo todavía menos probable pero que igualmente puede quedar dentro de la posibilidad, es que la Xiuhcoatl cuente ahora con un nuevo dueño, que probablemente se ha vuelto propiedad del mismo rival que Kedrón enfrentó en el campo de batalla".
Essya, la consejera del consejo guardián, es la que interviene ahora ante tales declaraciones:
"Señor Codreanu… Lamento contradecirlo en su razonamiento, debo decir que eso es imposible. La Xiuhcoatl pierde su poder y se vuelve inservible cuando su usuario pierde la vida. ¿De qué le serviría al enemigo tener en sus manos un arma sin poder?, no podría siquiera usarla. Es más… Si alguien logra obtener una Xiuhcoatl con poder, ésta no respondería a su voluntad ya que solamente obedece las órdenes de su amo legítimo".
El semblante de Essya reflejaba la sed de respuesta ante un tema que se había convertido en el foco de la conversación. Codreanu se sumerge en la meditación cerrando los ojos, mientras el consejo guardián se mantiene atento ante cualquier respuesta de su parte. En el momento más indicado, Codreanu vuelve a estar presente para todos sus colegas después de abrir nuevamente los ojos para responder a esta inquietud de gran importancia.
"Me veo en la necesidad de hablarles sobre un rumor que imperó en la Orden Guardiana hace tiempo, hace algunos años para ser más preciso. Hace bastante tiempo se reportaron, supuestamente, varios acontecimientos semejantes al que estamos tratando en este momento. Les pido que estén muy atentos a lo que tengo que decir, porque tal parece que lo sucedido con Kedrón, ha contribuido para que ese rumor termine por convertirse en una verdad intrigante. De ser así… Temo que corremos grande peligro".
En el mismo tiempo de esa conversación, una pequeña nave plateada y de forma triangular entra en escena. Ésta aparece cerca de los límites de Hogan, tratándose del vehículo espacial donde viajan Aren y sus esbirros. Pero antes de acceder a ese mundo, Aren expresa que deben proceder con cautela para no ser detectados por las fuerzas militares de Hogan; para ello ordena que activen el escudo de camuflaje evasivo de forma inmediata.
Esta tecnología posee una capa nanotecnológica que cubre su nave por completo al grado de transformarla en algo invisible e indetectable para cualquier tipo de radar. Una vez que la nave adquiere este tipo de propiedades, los tripulantes proceden a iniciar con el avance para finalmente entrar en el mundo de Hogan sin problemas. Ni siquiera el hecho de haber pasado a sólo unos metros de algunas de las naves con armamento y tecnología más equipado de las F. E., los orilló a peligro alguno de ser detectados.
Entraron a Hogan pasando totalmente inadvertidos, como el camaleón que adapta sus colores al ambiente para no ser detectado y moverse hacia su destino.
En la reunión de la orden guardiana, el estado de ánimo de todos en general fue de desconcierto por las palabras del maestro Codreanu. Ante esto, hace su intervención la guardiana Yelynen del planeta Danaeh, (de 40 años, piel clara, cabello pronunciado y lacio de color gris, ojos azules. Su edad no parece afectar la apariencia juvenil que tiene en su rostro) quien le interroga al Dhaciense acerca de aquel rumor al que hace mención.
Ante este interés despertado Codreanu responde con toda franqueza:
"Hace tiempo atrás, antes de la caída de la antigua orden guardiana, muchos tlatoahnis hablaron acerca de las misteriosas circunstancias que rodearon a las muertes de otros guardianes, como en el caso de Kedrón; no sólo sus xiuhcoatls habían desaparecido de las escenas de guerra de las que fueron partícipes sufriendo la derrota, pues testigos aseguraron haber visto a la distancia una "horripilante y monstruosa silueta de cuatro brazos" presente en todos los acontecimientos de ese tipo. Al parecer, por la naturaleza de esos reportes, esa silueta pertenecía a aquel monstruo que se convirtió en el verdugo de esos guardianes".
"Yo personalmente hablé con algunos de los yaylanianos traídos por las F. E. H., lo interesante fue que hablaron del mismo fenómeno tal como se los describo. Por la forma en como se dieron las circunstancias con Kedrón, y haciendo un análisis comparativo de este rumor y del hecho palpable que ahora tenemos, todos podemos llegar a la conclusión de que nuestro compañero combatió y fue vencido por esa "monstruosa silueta de cuatro brazos". Si esto es así, entonces debemos tener más cuidado del que ahora tenemos. Probablemente esta bestia está entrenada en aniquilar a guerreros de nuestra categoría para apropiarse de nuestras xiuhcoatls y, peor aún, tal vez tiene la capacidad de alimentarse de nuestros poderes para usarlos a su conveniencia y de paso hacerse cada vez más fuerte".
Todos los consejeros se mostraron de acuerdo, ante ese aire sepulcral de silencio absoluto en el ambiente, sólo con las palabras del sabio Codreanu como protagonistas. Descubrieron que el hecho de haber permanecido en anonimato todo este tiempo, no los protegía de amenazas de este tipo y que debían tomar medidas especiales de defensa cuanto antes para controlar la situación.
En el exterior, en el ambiente circundante del reino de Hogan rodeado de vegetación de variadas especies, se encuentra en las profundidades del bosque la nave del Death Squad oculta estratégicamente. Entonces, en el interior de esa nave, se escucha a uno de los integrantes del DS de nombre Shaun formular una pregunta a su jefe, quien observa apacible el medio ambiente que los rodea a través de uno de los cristales de la nave:
"Bueno, ya estamos aquí… Quiero saber si cada uno de nosotros comenzará a buscar a esa mujer por su cuenta".
El líder Aren, con su mismo tono apacible, le responde con las manos entrelazadas en su espalda baja sin apartar la vista del paisaje.
"No tenemos que hacer eso. Nos estamos infiltrando en la supuesta fortaleza más vigilada y peligrosa de la fuerza opositora al dominio del imperio de Mictlán, sus miembros son tan variados en razas y en tecnologías que no sabemos con certeza si cuentan con algún mecanismo de detección avanzado".
"Por muy hábiles que seamos en la infiltración, debemos prestar atención a esos detalles. Si vamos todos aumentaremos nuestras posibilidades de que nos descubran, sin importar qué tan hábiles podemos ser".
"Entonces ¿cómo llevaremos a cabo nuestra misión?". –preguntó la miembro femenina de nombre Syliak.
Aren entonces se da la vuelta y quedando frente a ella le muestra la palma de su mano derecha que antes tenía cerrada en puño. Al descubrir lo que contenía su mano, Syliak logra ver un pequeño insecto robótico que ya comenzaba a mostrar signos de operación sobre la palma del líder.
Con una calma y una autoridad dignas de un rey, el líder inicia con la explicación.
"Esto que ven aquí es un ciber-rastreador; con su ayuda podremos hallar con más facilidad a aquella jovencita y seguir todos sus movimientos. Esperaremos la mejor oportunidad de capturarla sin que se presente ningún contratiempo".
Dicho esto, como si se tratara de una orden, el pequeño insecto termina de activarse por completo comenzando a emprender su vuelo, saliendo por las aperturas de la nave que sirven de ventilación rumbo al exterior.
Después de unos minutos de viaje imparable, el "ciber-rastreador" ya se encuentra volando por encima del edificio-sede del F.M.E., el mismo lugar que el Death Squad tenía ya la certeza de que la princesa podría estar ahí para su protección. Ahora que se ha ubicado a una determinada altura sobrevolando el edificio, el insecto mecánico activa unas luces especiales (macro-escaneo) que se proyectan desde sus ojos hacia el edificio y sus interiores, permitiéndole ver todo con lujo de detalle sin que su luz pueda ser detectada por ninguno de los presentes gracias a su avanzada tecnología.
Luego de una minuciosa inspección en cada espacio del edificio, el insecto robot por fin logra detectar la presencia de la princesa Anyag en su escaneo. La silueta de Anyag se ve opaca y delineada por una capa de color rojo a los ojos electrónicos del insecto, como un signo de confirmación hacia los datos específicos que tenía guardados en su base de datos sobre su objetivo, que ahora finalmente coincidieron con la imagen que había logrado en su escaneo.
El rastreador detectó la presencia de Anyag en la parte exterior izquierda de aquel edificio, mostrando también que se encontraba acompañada por alguien más. El insecto comienza su descenso hasta quedar a una distancia suficiente para no ser detectado, para confirmar finalmente que se trataba del principal objetivo buscado ahora que la imagen de esa mujer aparecía más clara y con mejores detalles en sus sensores.
José Cuauhtemoc está al lado de Anyag para velar por su seguridad. Ambos caminan apaciblemente a un lado del edificio del F.M.E., sin tener idea de que están siendo espiados por los caza recompensas más hábiles de la galaxia.
En ese momento, un sonido de alarma se activa en el interior de la nave del Death Squad, lo cual llama la atención de Aren y sus seguidores. El líder sólo sonrió al comprobar que su teoría de encontrar el paradero de la princesa en sólo unos minutos se ha confirmado. Una proyección holográfica se muestra frente a la cabina de la nave abarcando todo el espacio disponible dentro de ese lugar, que se activa de manera automática para mostrar la imagen de la princesa junto al guerrero que le acompaña, quienes caminan por las afueras del gran refugio.
Podía verse que se trataba del edificio del F.M.E. por su apariencia inconfundible, lo que hizo que la sonrisa del líder se hiciese más prolongada.
"El ciber-rastreador ha sido realmente efectivo, siempre me encanta utilizarlo en estas misiones de espionaje. Encontramos el objetivo realmente rápido, ahora sólo tenemos que capturarla y mantenerla con nosotros en lo que esperamos nuevas órdenes". –expresó el líder complacido.
"Aunque veo que va acompañada de un chico 'con cara de tonto', y supongo que por su vestimenta debe ser otro de esos Guardianes de la Luz, viste casi igual a ese tal Codreanu". –dijo la miembro femenina de nombre Dallhe en tono algo sarcástico.
Aren ríe a volumen bajo- "No te tienes que preocupar por ese tipo, su nivel es muy bajo y por lo tanto, cualquiera de nosotros podrá atrapar a la princesa y si ese sujeto se interpone podemos vencerlo con facilidad…"
Dallhe empezó a sonreír por los comentarios de su líder, y más que nada porque pensaba que ella sería la próxima nombrada para llevar a cabo la misión de captura; pero su ánimo se vio perturbado al escuchar otro nombre que no era el suyo. Su semblante cambió por completo de acuerdo a su emoción.
"… así que… Shaun, ya sabes lo que tienes que hacer. Te encargo esta importante misión".
El hombre de gran estatura asiente acatando la orden de inmediato, luego de desaparecer de la vista de todos los presentes con una impresionante velocidad para dirigirse a aquel punto.
Los dos acompañantes siguen su andar apacible, con José mostrando a través de su cuerpo un mensaje de desánimo de su parte. Se le observa a Anyag tratando de darle ánimos para que recupere la compostura, al serle más que obvio el hecho de que el guardián se encontraba en ese estado por la reciente muerte de su maestro.
"José escucha… No deberías sentirte así, yo creo que deberías experimentar una profunda alegría porque pudiste ser el discípulo de un gran maestro como el tuyo. Te aseguro que él no querría verte de este modo, él murió porque así lo eligió, y murió como un guerrero. Estoy segura que Kedrón se sentiría orgulloso de ver a uno de sus discípulos llevar su recuerdo con toda la alegría de su corazón".
Cuauhtemoc la mira con una melancólica sonrisa en su rostro y le responde agradecido por sus palabras:
"De veras que te agradezco todo esto princesa, pero para alguien como yo no ha sido fácil asimilar aun el hecho de que mi maestro ya no se encuentre más entre nosotros. Lo cierto es que dejó recuerdos muy agradables en todos los que tuvimos contacto con él, recuerdos llenos de buenos ejemplos… El saber que ya no recibiré más de sus enseñanzas es lo que me pone el humor por los suelos".
"Supongo que debió ser un gran consejero, tal vez por eso tu le guardas un gran respeto y cariño". –expresó Anyag como respuesta.
"De hecho de algo me acordé, ahora que estamos hablando de esto…"
José aprovecha la oportunidad para narrar a la princesa Anyag una de esas experiencias maravillosas que tuvo al lado de su maestro. Anyag escucha atenta la historia para no perderse un solo detalle de la narración.
:FlashBack:
José Cuauhtemoc se hallaba en medio del bosque intentando partir cada enorme roca que se encontraba en su camino en dos partes iguales; en lugar de eso siempre conseguía que se partieran en varios pedazos de forma desproporcionada. Con el uso de su xiuhcoatl intentó una y otra vez sin tener éxito en su tarea, hasta que de pronto su maestro irrumpió la escena llegando al sitio donde su discípulo trataba de realizar la proeza.
José se da cuenta de su presencia, a la vez que intenta partir en dos, de forma totalmente proporcionada y sin daño alguno en las dos partes, otra de esas enormes rocas que tenía al frente. Pero su tarea nuevamente no tiene éxito, al ver que esa roca no se dividía de forma uniforme con las dos partes recién separadas por la mitad para que cayeran como piezas enteras de un lado a otro. En vez de eso, toda la roca se derrumbaba como si hubiese sufrido alguna implosión.
Al ver a su discípulo desanimado, el maestro Kedrón se acerca al lugar de la escena con José dándole la espalda.
"La paciencia es una virtud, José. Y la visualización es el atajo más rápido para llegar a lo que realmente quieres lograr. Lo que no comprendes se vuelve difícil; pero una vez que lo comprendes es lo más fácil".
José estaba ya jadeando por el esfuerzo que había aplicado en todas las rocas enormes que se había encontrado. Y este último intento lo había desanimado por completo.
"Maestro Kedrón… Ya he intentado todo lo que usted dice… Pero nomás no sale". –dijo en tono cansado y desanimado.
Kedrón en ese entonces llega al lado de su discípulo mientras observa todo el desastre alrededor que Cuauhtemoc había dejado por doquier. El maestro sonríe al ver esa escena como si su propio hijo hubiese estado presente para hacer una travesura en su contra.
"Intentas partir la roca de forma desesperada con el uso de la simple fuerza aplicada. Debes tener bien en claro cómo quieres verla después de que la has partido a la mitad. Así, comenzarás a manipular conscientemente tu emanación espiritual para que pase a convertirse en algo de gran filo que puede cortar lo que sea de forma precisa. Eso mismo se reflejará en tu xiuhcoatl a la hora de cortar".
"Maestro… La verdad no entiendo por qué tengo que aprender a partir las rocas a la mitad sin que se destruyan… Si lo importante en el campo de batalla es destruir al enemigo".
Kedrón, ante este comentario, dio una respuesta más directa y autoritaria que la anterior:
"No siempre tendrás que destruirlo. A veces solamente tienes que detenerlo, y en otras tienes que persuadirlo de sus intentos ocasionados por sus ideales. Los guardianes como nosotros debemos tener en claro que todos los que consideramos que están en el mal camino, aun así sean la peor escoria, tienen derecho a la redención".
"Esta tarea que te he encomendado que desarrolles sobre estas rocas te enseñará a manejar adecuadamente tu emanación espiritual, de tal manera que en vez de destruir al enemigo en realidad puedas salvarlo si esa situación dependiera de ti".
José se quedó perplejo por la explicación dada de su maestro, ya que había sido el primero que le hablaba de esa manera sobre lo que significaba enfrentarse a un enemigo.
"Pero… Entonces… No tengo claro lo que quiere decirme… ¿Está suponiendo que tengo que perdonar a mi enemigo aun cuando éste quiera matarme? ¿Que no debo impedir que asesine a alguien que me importa, o que acabe con la vida de un planeta? ¿Qué no se supone que debo destruirlo y ya?"
"José… A los que consideramos enemigos también contribuyen a que nos transformemos en grandes guardianes. Nosotros nos distinguimos de los demás guerreros del universo porque nos hemos llamado a nosotros mismos guardianes, y la razón está en que tenemos que proteger la luz que hay en cada uno de nosotros".
"Si no fuera por esa luz, el mal ya se habría apoderado de todo destruyendo toda especie de vida pura a su paso. Entre más acérrimo, despiadado, cruel, déspota e injusto sea el enemigo… Quiere decir que en su interior, su luz de esperanza será aun más grande que aquel que no lo es tanto. Debes estar muy consciente para dar cuenta de eso".
"Por eso somos llamados Guardianes de la Luz, porque nuestro deber es proteger esa luz de la esperanza que yace latente en todos los enemigos a los que nos enfrentamos. La redención es una de las virtudes que aporta la Luz a todos los seres vivientes del universo, sin discriminar ni excluir a nadie. Podemos afirmar incluso, que la oscuridad es una rebelión constante indispensable para mantener el equilibrio de las dos fuerzas, así ninguna de las dos podrá ejercer el dominio absoluto. De llegar a eso… Tanto luz como oscuridad, tienen el potencial de acabar con el mundo si cualquiera de las dos ejerce el absolutismo".
La impresión seguía aumentando en el discípulo a la par de las explicaciones dadas por su maestro Kedrón, a tal punto que olvidó por completo qué era lo que estaba haciendo hace un momento y el por qué de eso.
"¿Está hablando en serio maestro? ¿Que ese es nuestro verdadero papel como guardianes?" –dijo en tono de ánimo.
Kedrón le voltea a ver esbozándole una sonrisa de medio lado.
"Así es, querido José. Todo mundo tiene derecho a la redención; de lo contrario nuestra orden se estaría comportando de una manera injusta".
El maestro revela frente a sí a su flamante xiuhcoatl la cual sostiene sobre su mango para su maniobra y manejo. Después de unos movimientos de desplazamiento elegante de su poderosa arma, la coloca sobre su espalda baja como esperando el momento para atacar.
"Hay que entender que las xiuhcoatls tienen un papel más importante que solamente ser consideradas como armas… Algo que puede ser más valioso que aprender a pelear, es aprender a sanar".
Y con el movimiento fulminante de su xiuhcoatl al frente suyo, con un desplazamiento preciso de una fracción de segundo, lanza un movimiento vertical sobre otra roca cercana de gran tamaño la cual logra partir a la mitad. Al principio parecía como si nada hubiera pasado, pues la roca seguía en su lugar sin sufrir cambio alguno; pero pasados unos instantes, de forma asombrosa sus dos partes recién formadas caen a cada costado opuesto entre sí.
La precisión del corte de la roca se pudo apreciar por la uniformidad en las superficies de ambas rocas recién creadas, dejando ver un corte perfecto sin grietas, protuberancias o huecos presentes. Y cuando las dos piezas cayeron al suelo con un sonido estruendoso, en ningún momento se hicieron pedazos como les ocurrió a todas las anteriores que fueron cortadas por Cuauhtemoc en su intento desenfrenado de lograr la perfección.
El maestro Kedrón, lejos de mostrarse orgulloso por su hazaña, toma una actitud de sabio sin perder de vista su enseñanza.
"No olvides José, que cuando pelees lo hagas pensando en la sanación y no nada más en la destrucción. Si te dejas llevar por la ambición de venganza, el deseo de aniquilar y de hacer justicia, esos impulsos pueden jugar en tu contra y llevarte al camino de la oscuridad. Debes tener bien en claro qué es lo que pretendes lograr cada vez que te enfrentes al enemigo, debes ver su luz y si es posible, salvarlo de su desafortunado destino".
"Estas dos rocas que has visto formarse sin sufrir daño alguno simbolizan la posibilidad de separar el bien y el mal de tu adversario con el poder de tu luz; significa hacerlo consciente de que posee dos caminos a los cuales dirigirse, y que tiene el poder para elegir a cuál de los dos se irá. Puede ser que en el mejor de los casos, encuentres a alguien que elija la neutralidad; así, si ese tipo de casos se multiplican, estaremos hablando de lograr un universo pacífico donde los seres no se involucran en luchas sin sentido ni pretenden ser buenos o malos".
"Yo tengo fe en que ese mundo algún día llegue, y estoy dispuesto a dar mi vida para permitir que las generaciones futuras puedan seguir avanzando. Tengo fe en que algún día comprenderás todo esto y hasta te reirás de no haberlo comprendido antes, mi estimado José".
:Fin del FlashBack:
La realidad presente volvió a entrar en el mundo de José luego de perderse en ese embriagante coctel de recuerdos placenteros al lado de su maestro. Como si el pasado todavía hablase a través de él, dice unas cuantas palabras un tanto involuntarias:
"También me dijo que el día que yo entendiera todo eso, y cuando lograra partir una roca a la mitad sin destruirla, habré comprendido el verdadero significado de ser un Guardián de la Luz". –expresó José con mirada y asombro de niño mirando hacia el horizonte.
Anyag quedó realmente sorprendida por todo lo que acabó de escuchar por parte de José, alcanzando a comprender lo que sería una pequeña parte de lo que significa ser un Guardián de la Luz.
"José… Tu maestro fue alguien realmente admirable, mágico, digno de conocer. Ahora puedo comprender por qué fue tu gran maestro y amigo para ti y los demás; en ustedes dejó parte de él en sus corazones". –dijo Anyag con ganas de llorar de la emoción.
José sólo sonríe un poco apenado, sobre todo al ver que contó lo que nunca se atrevió a contar a nadie más. Las enseñanzas de su maestro siempre las guardaba celosamente como un tesoro de gran valor, por lo que nunca contaba lo que aprendió a su lado a nadie más a menos que fuese realmente necesario.
El guerrero continúa su andar perdiéndose en sus recuerdos con la mirada algo baja, caminando en automático por la pena que sentía.
Un poco más animados, Cuauhtemoc le cuenta más anécdotas a Anyag, quien ríe animadamente por algunas bastante cómicas. La princesa está a punto de preguntarle algo, pero una visión se apodera de su mente robándole el presente. En su mente no cabe más que la imagen viva de una silueta humana con el rostro cubierto por las sombras que interrumpe su camino al interponerse frente a ella. Algo de temor se inundó en su corazón, al momento que unas alas luminosas se extienden a los costados de este ente, como a punto de emprender vuelo.
Como si esa visión la hubiese agotado después de terminada, Anyag siente sus pies más pesados por lo que su andar se dificulta cada vez más. Lleva una mano a su frente tratando de quitarse el mareo, para después se da cuenta que está a punto de desmayarse. José se da cuenta rápidamente y va a donde ella está para socorrerla.
La toma delicadamente de los hombros, lo suficiente para que el cuerpo de la princesa no sucumba ante la gravedad.
"Princesa Anyag, ¡princesa! ¿Le ocurre algo?"
"Eehhm… No te preocupes José, ya me siento bien ahora".
Era un hecho que Anyag había dicho eso a José para no preocuparlo más. La princesa no lograba explicarse el por qué de esa sensación, pero ya le auguraba un trágico acontecimiento. Un instinto le decía que ambos estaban por correr gran peligro.
José se sigue mostrando preocupado al seguir viendo a la mujer tambaleante y algo fuera de sí. Luego de unos instantes, Anyag se recupera totalmente volviendo a erguir su cuerpo.
"Está bien, te contaré la verdad. Acabo de tener una extraña visión y no sé por qué vino de pronto a mi cabeza de esa manera tan fuerte". –expresó Anyag confundida.
José, pretendiendo no tomarse eso tan en serio, para ayudar a Anyag a relajarse ríe a medias tratando de desmentir su teoría.
"Debes estar cansada, después de todo fue un viaje largo hasta aquí y muchas cosas han pasado" –la trató de alentar seguro de sí mismo- "¿Sabes?, cuando todo esto termine y tu reino vuelva a estar a salvo, me gustaría que tú y yo…".
De pronto… Una fuerza desconocida pasa totalmente inadvertida por parte de ambos. Como el efecto de una fuerte ventisca en su contra, José siente cómo todo su cuerpo se paraliza ante su resistencia natural de la fuerza negativa que se expresa con totalidad al frente suyo.
Los sentidos del guardián todavía no lograban identificar lo que ahí se había manifestado, hasta que la vista es la primera que le advierte de la presencia de una enorme silueta de ropaje holgado y firme, que inexplicablemente había llegado como el rayo frente a la princesa.
La visión de Anyag de hace unos momentos se volvió a repetir en la realidad. Un hombre de cabello largo de color negro amarillento, piel clara, de enorme estatura y con un aspecto despiadado, se había convertido en el protagonista de esa encrucijada. Anyag miraba aterrorizada los ojos penetrantes de ese hombre que eran capaces de ofuscar las luces alrededor de su perímetro. La princesa sentía como si su alma comenzase a ser consumida por el fuego de las tinieblas sin escapatoria alguna.
José apenas alcanza a comprender lo que está ocurriendo.
"Qué… ¿Qué es esto…? ¿Quién es este sujeto? ¿Cómo pudo tomarme de sorpresa de esta manera? No pude ni sentir su emanación espiritual acercándose… No…" –expresó José totalmente atónito.
Su mente le decía a José que debía hacer algo, sin saber exactamente qué. Su cuerpo no obedecía las órdenes de su cabeza de hacer algo al respecto, como si sus sentidos estuvieran adormecidos por la gran impresión que esta escena causa sobre ellos.
La repentina aparición de Shaun fue tan fulminante que, aprovechando que ninguno de los dos había reaccionado aun, aprovecha la oportunidad para tomar a Anyag y alejarse con ella unos cuantos pasos para aparecer nuevamente en una posición más alejada de José. La velocidad de desplazamiento fue tan grande que pareció por momentos que el integrante del Death Squad había desaparecido por completo junto con Anyag hacia un lugar distante, entrando a una dimensión de súper velocidad que le facilitó de sobremanera llegar a la posición en la que ahora se encuentra.
Frente a Cuauhtemoc, Shaun se mostraba totalmente frente a él sujetando con fuerza a la princesa con su antebrazo sobre sus hombros, apretando con insistencia el lado derecho. Anyag se siente desesperada al no entender el por qué ese extraño sujeto le ha atrapado de esa manera.
Cuando sus sentidos logran reaccionar, Anyag logra volver en sí dirigiéndose a José:
"¡José, José! ¡Ayúdame! ¡Me han encontrado, me quieren con ellos!"
Pero José no podía reaccionar, estaba totalmente pasmado y sus sentidos todavía adormecidos ante una presencia tan imponente.
Shaun al darse cuenta de las circunstancias, primero ve hacia abajo para mirar la melena abultada y exuberante de Anyag, luego alza nuevamente la vista con la sonrisa esbozada hacia José.
"Hm… ¿Esto es lo que mi presencia provoca en un guerrero tan débil como tú? Puedo entender ahora tu reacción. Te derrotaría fácilmente con sólo el movimiento de uno de mis dedos, y no precisamente para golpearte ¡ja ja ja!" –se da media vuelta forzando a Anyag a virar junto con él. Shaun mira a José de reojo- "Veo que no vale la pena enfrentar a alguien como tú, no después de haberte derrotado sólo con mi aspecto".
Shaun se voltea por completo para partir llevando a Anyag consigo, la cual trata de liberarse frenéticamente del fuerte brazo de tan imponente hombre sin lograr el mayor éxito.
Los gritos insistentes de Anyag, el recuerdo del maestro Kedrón en sus memorias y el sentido de justicia apenas despertado hicieron a José reaccionar. Con la autoridad de un guerrero consumado, el Guardián de la Luz da una orden.
"¡Alto ahí! ¡En ningún momento he dicho que te puedes ir!"
Shaun, al escuchar esto, detiene su andar algo sorprendido por semejante actitud. Anyag alcanza a levantar una sonrisa por la actitud de José de querer ayudarla, aun con la incertidumbre presente de lo que pueda ocurrir. Con todo esto, Shaun se da nuevamente la vuelta con la princesa en mano para dirigirse a José.
"Oh… Ahora el niñito tiene ganas de pelear; ya me imagino la rabieta que hubieras hecho si hubiera insultado a tu madre ¡ja ja ja! Pues bien, tienes dos opciones: atacarme y darme tu mejor golpe. Segunda opción: huir y correr como niña asustada. En cualquiera de las dos opciones que tomes, ¡te voy a dar la paliza de tu vida maldito imbécil!"
José mostraba una mirada de tigre dispuesto a atacar a su presa, algo que finalmente hace cuando se dirige al paradero de Shaun a una tremenda velocidad, apareciendo justo frente a él. Esto conmociona en cierto grado a Shaun al no esperarse semejante atrevimiento; pero toma rápidamente el control de la situación usando la única mano que tiene libre, con la que puede contener a José a pesar de sus esfuerzos de derribarlo con sus mejores golpes.
Cuauhtemoc atacaba una y otra vez suspendido en el aire tratando de alcanzar el rostro de su enemigo, el cual sólo tuvo que hacer algunos movimientos de cintura retrocediendo de vez en cuando para controlar por completo los ataques de su agresor con el uso de su mano libre.
Finalmente, Shaun desaparece de la vista de José con una velocidad de rayo. El G.L. sólo pudo ver cómo uno de sus golpes pasó completamente de largo sin llegar a un solo destino, con la inercia de su cuerpo en plena acción hacia delante por la velocidad de sus puños.
José toca tierra desconcertado por tan increíble velocidad. Voltea de un lado para otro para identificar la presencia del enemigo, pero no halla rastro alguno de su adversario. Con la guardia bien puesta para todas direcciones, José espera el momento en que su enemigo ataque para agarrarlo por sorpresa.
Coloca su cuerpo en varias posiciones para cubrir flancos que puedan ser utilizados por el contrario en caso de un ataque sorpresa… Pero nuevamente, el integrante del DS utiliza su flamante velocidad para aparecer frente a él y tomarlo súbitamente del rostro. El siniestro agresor sujeta la mandíbula del infortunado José que por más que lo intenta no puede librarse de la fuerza brutal de su enemigo. Shaun sonríe de placer al ver esto con una expresión sarcástica en su rostro, aprovechando su fuerza extra para elevar a su altura a Cuauhtemoc el cual ya no puede sentir sus pies sobre el suelo.
José estaba ahora a la merced de Shaun quien con su único brazo libre lo mantiene suspendido del suelo con una fuerza abrumadora. Pese al esfuerzo que realiza, a Cuauhtemoc se le dificulta poder librarse de la fuerza física de su imponente enemigo; ni sus movimientos más estratégicos de defensa le son de ayuda para librarse de esa situación, pues la fuerza a la que es sometido es en extremo grande.
"¡Ja!, te agarré pequeño imprudente. Como seguramente ya te diste cuenta, nuestros niveles están fuera de lo común. ¡Tú eres demasiado débil y yo demasiado fuerte ja ja ja! Eres un idiota si pensabas que tú solo serías suficiente para detenerme, ahora con tu permiso…" –vuelve la mirada hacia abajo para ver a la aterrada princesa- "Me voy a llevar a esta niña para que la castiguen como se debe por andar de escurridiza". –observa a un dolorido José que gime del dolor provocado por la presión de la mano de Shaun sobre su quijada. El G.L. sujeta con fuerza el antebrazo y parte de la muñeca del adversario tratando de liberarse en vano- "Por cierto, no tienes de qué preocuparte, no voy a matarte ahora mocoso. Vas a servir de mi mensajero para entregar la siguiente noticia después de que te ponga a dormir. Cuando despiertes, entrégales este mensaje a tus amigos los Guardianes: ¡Si quieren ver de nuevo a su amiguita con vida, uno de ustedes deberá ir hasta una cueva ubicada muy al oeste de este lugar, el que venga deberá traer consigo el secreto que esta niña les entregó sin pensarlo dos veces! ¡Si llevan refuerzos de algún tipo con ustedes, ella lo pagará con su vida!" –se detiene un momento observando a un José casi desmayado por la fuerza aplicada en su contra- "Hey niño, todavía no te duermas, tengo una cosa más que decir: ¡Nosotros somos el Death Squad, muérete de envidia ja ja ja!"
Al término de sus palabras, José ve impresionado cómo chispas eléctricas saltan de la mano de Shaun que se multiplican como la peste. En un abrir y cerrar de ojos, ¡suelta una pequeña descarga eléctrica, que manda a volar a Cuauhtemoc a varios metros y termina por dejarlo inconsciente!
El cuerpo de José queda malherido por la fuerte sacudida eléctrica y por los constantes choques con el suelo y los obstáculos que se encontraban en su trayecto. Shaun ríe complacido con tono mordaz.
"¡José! ¡Levántate José!" –gritó Anyag desamparada ante tal suceso.
"¡Tú cállate, sólo lo puse a dormir! ¿¡O quieres que también lo mate!?" –Anyag controla lo más que puede sus impulsos ante la respuesta del sujeto- "Ustedes las princesitas siempre son tan problemáticas, siempre soy yo el que tiene que lidiar con este tipo de situaciones. Un día de estos voy a reventar y espero que no estés ahí cuando eso suceda. ¡Ahora vámonos de aquí antes de que te haga lo mismo que a él!"
El miembro del Death Squad se aleja de ese lugar con la velocidad de la luz después de dar un súbito movimiento y haberle dado la espalda a un José inconsciente sin posibilidades de continuar.
El tiempo pasó después de ese suceso, unas horas para ser exactos. Cuando logra volver en sí, José se ve en una cama de hospital rodeado por el mismo Codreanu y sus compañeros de equipo. Dgrell, Essya, el rey Xael, los araitas y unos cuantos soldados y enfermeras encargadas del sitio para los desvalidos.
"Ugh… Pero ¿qué demo…?" –el dolor que experimenta hace que su cuerpo quede entumecido cuando intentó levantarse. Codreanu apoya su mano sobre el pecho de José para que deje de intentar moverse- "No entiendo qué pasa… ¿En dónde me encuentro, qué fue lo que pasó?"
"Yo estaba en plena sección con los integrantes del Noble Consejo Guardián cuando presentí que algo desafortunado había pasado contigo. Lamentablemente creo que llegué tarde; sólo te encontré a ti inconsciente, pero no pude ver ni sentir a Anyag en ninguna parte". –dijo Codreanu con una expresión apenas aparente de preocupación en su rostro.
Luego de escuchar esto, Cuauhtemoc queda apesadumbrado sin saber qué esperar de ahora en adelante. En eso Drianha, con una notoria expresión de angustia en su rostro, se acerca a él en actitud desesperada.
"¿¡Qué fue lo que ocurrió con la princesa araita, cómo fue que desapareció Anyag!?"
Tal parece que Drianha no tomó en cuenta el estado mental y físico de Cuauhtemoc; ante eso, el comandante Arthol Oresthiak se acerca a ella para calmar el ánimo.
"Ten prudencia Drianha, el señor acaba de despertar de un coma y seguramente su mente es un mar de confusión. Debemos esperar a que ponga en orden sus pensamientos".
La piloto, a pesar de que está sumergida en la desesperación, acepta lo dicho por el comandante araita. José comenzó a llenarse de coraje e impotencia a la vez, justo después de que había comenzado a recordar todo lo ocurrido.
Todavía no caía en cuenta que la pelea con Shaun ya había terminado e intentó levantarse nuevamente de su cama para terminar con ese asunto pendiente; pero otra vez el dolor de su cuerpo adormecido por el shock eléctrico que le propinó su enemigo se vuelve a presentar provocando numerosos dolores que paralizaban sus movimientos. Sus compañeros le ordenaron que no siguiera intentando más; José obedece a duras penas cediendo ante lo grave de su situación.
Ya más tranquilo, José comienza a explicarles todo lo ocurrido:
"Estaba charlando con Anyag sobre el maestro Kedrón y sus enseñanzas, cuando de pronto… Un extraño sujeto apareció y la tomó cautiva. Yo traté de defenderla, pero ese hombre era en extremo poderoso. Con una sola mano me tuvo a su merced todo el tiempo, me sujetó de la quijada con una fuerza que no había visto ni sentido antes. Dijo que me dejaría inconsciente, no sin antes entregarme un mensaje para todos nosotros. Cuando terminó de decirlo me mandó a volar y a dormir como dios manda con una descarga eléctrica poderosa".
Todos se muestran asombrados por lo que José les ha narrado, pero Codreanu se siente más intrigado al ahora saber que un sujeto completamente desconocido conoce de antemano la existencia de Guardianes de la Luz en el mundo de Hogan.
"Te pido ahora José que nos digas aquel mensaje que ese ser te obligó que nos pasaras".
Ante la petición de Codreanu, José expresa palabra por palabra ese mensaje dejando a todos aun más sorprendidos y perplejos; al terminar de decir todo lo que tenía que decir, Codreanu reflexiona unos instantes y vuelve a tomar la palabra para dar a conocer las siguientes conclusiones:
"¿Cómo es posible que ese ser que atacó a Cuauhtemoc y raptó a Anyag sepa de la existencia de nuestra orden guardiana? ¿Cómo supo que Anyag estaba refugiada en este mundo? Este hombre misterioso incluso fue capaz de ubicarlos precisamente en las cercanías de la sede central del F.M.E. y más aún… Él sabe sobre 'el secreto' que ahora tenemos en nuestras manos. Toda esta conjetura me lleva a decir que no puede tratarse nada más que un enviado del imperio Mictlán; aunque al parecer, puede suponerse que no es el único que anda por estos alrededores, debe tener a un grupo detrás. Como indicó en el final de su mensaje, hizo una referencia plural sobre el grupo al que pertenece. Deben existir más como él por las cercanías".
"¿Pero es que acaso nadie se percató de alguna nave sospechosa que accediera a Hogan recientemente?" –preguntó Oresthiak intrigado al rey Xael.
"No creo posible que nave alguna pueda pasar nuestro sistema de seguridad y vigilancia especial. Los sistemas de radar que circundan el planeta están activos todo el tiempo; esto es, si cualquier nave intrusa intenta acceder de forma ilegal no lo lograría… a menos que…" –Xael se muestra dubitativo para después mostrar la siguiente conclusión- "Alguien haya utilizado una tecnología conocida como C-E, que es una tecnología de uso exclusivamente militar; aunque realmente dudo de la existencia de ese hecho".
"Señor Codreanu… ¿Acaso no había alguna forma que ustedes pudieran presentir que esto pasaría? ¿Pueden ustedes acaso detectar la presencia del que raptó a la princesa junto con los que le acompañan?" –cuestionó Drianha con la angustia aun presente.
Codreanu baja la mirada un poco; apesadumbrado le da su respuesta:
"Lamento esto, pero lo que acabas de decir no es posible para ninguno de nosotros que formamos parte de la orden Guardiana. A diferencia de los C.N., que sí podemos percibir aun si no manifiestan su propia Emanación Espiritual por su naturaleza puramente oscura, existe otra clase de guerreros que manejan de forma diferente su propia emanación. Éstos son capaces de ocultar su verdadera naturaleza espiritual evitando manifestar su E. E. a voluntad; para que esos guerreros puedan manipular algo así a su antojo se necesita una gran preparación mental, física y espiritual. Por esta razón es que no son tan fáciles de percibir de forma anticipada".
Xael se apresura al momento para afirmar lo próximo con una actitud más decidida.
"En este momento ordenaré la búsqueda de la princesa Anyag y sus captores. Que busquen en cada rincón de Hogan aun así sea el más lúgubre e inhóspito".
"Le recomiendo no proceder con tal decisión, eso solamente pondría la vida de Anyag en peligro". –interviene Codreanu con su autoridad innata.
"Nosotros tampoco podríamos intervenir, puesto que el riesgo en vez de disminuirlo lo aumentaríamos". –habló por su propia cuenta Essya, uno de los miembros que integran el Consejo Guardián.
"Honorable rey Xael, recuerde que en el mensaje de ese ser especificó que sólo desean que uno de los nuestros acuda a ellos con el secreto en mano rumbo al sitio señalado". –mencionó el gran Codreanu.
En eso interviene el oficial Hanzuk que ayudó a la princesa Anyag en su escapatoria.
"¿En ese sitio hay alguna cueva donde esos individuos estén ocultos?"
"En ese lugar no hay una cueva… Sino un número infinito de ellas". –todos los desconocedores de este hecho voltean a ver a José con cara de ingenuos y sorprendidos. Cuauhtemoc ya se había reincorporado lo suficiente para quedar sentado sobre su camilla.
"José tiene razón. Este punto es conocido con el nombre de 'Zona de Bocas Múltiples'. Lo que José quiere decirles es que son tantas cuevas las que se concentran en ese punto que ustedes tardarían semanas en hallar a Anyag, eso con un poco de suerte. Como puedo comprender, esos individuos son más inteligentes de lo que hemos pensando; no piensan facilitarnos la búsqueda de la princesa araita bajo ninguna circunstancia, eso ha quedado bastante claro".
Codreanu toma un respiro mientras procesa más conjeturas para después continuar:
"Lo he decidido ya, no podemos perder más tiempo bajo estas circunstancias. Yo seré el único que irá hasta ese lugar".
Dgrell es el primero en protestar por esa decisión al considerar la empresa demasiado riesgosa.
"Señor Codreanu, ¿está seguro de su decisión? Eso es algo peligroso incluso para usted".
"Así es". –Respondió Codreanu sin titubear- "Desde que los araitas llegaron a Hogan, la vida de Anyag se ha convertido en nuestra principal responsabilidad" –observa a los araitas que están presentes en ese lugar para forjar un sentido de responsabilidad más grande- "Por esa razón percibo importante que yo lleve a cabo semejante proeza".
José, al oír eso, deja a un lado sus dolores y da un pequeño salto que logra ponerlo de pies sobre el suelo totalmente reincorporado. Tal decisión del maestro Codreanu le había hecho olvidar ya lo recientemente pasado.
"¡Yo deseo acompañarlo maestro!"
A todos les sorprendió la actitud tan cambiante y enérgica de José, quien además reflejó en la postura de su cuerpo la determinación de un niño aventurero; pero eso cambia de repente cuando vuelve a recordar lo sucedido, reflejando su cierto pesar en sus palabras.
"Si en verdad no hubiera dudado al principio cuando ese maniático se puso frente a nosotros, yo les aseguro que ese sujeto no hubiera capturado a Anyag tan fácilmente. Habría actuado lo suficientemente bien para entretenerlo en lo que alguno de ustedes se daba cuenta a tiempo por mi emanación espiritual en la batalla. Habríamos detenido a ese tipo fácilmente". –reincorpora su actitud valiente- "Por lo tanto la única forma en como podré enmendar ese terrible error será si yo mismo ayudo en su rescate".
Codreanu está a punto de responderle algo, pero en eso oye la intervención de su compañera de equipo Oyamal.
"Estoy de acuerdo con él, yo también deseo participar en esta misión".
Dairel, el otro integrante del equipo, también da cuenta de su osadía.
"En ese caso yo también intervendré, no pienso dejar pasar la oportunidad de una misión como esta".
El gran Codreanu queda realmente sorprendido por la intervención de los compañeros de Cuauhtemoc, cuando creía que él sería el único que se atrevería ir por el rescate de la princesa de todos los presentes. Y aunque en sus rostros no veía nada más que la total decisión, aun así dudó de sus decisiones.
"¿En verdad ustedes quieren formar parte de tan arriesgada situación? Deben tomar en cuenta que esta misión no se parece a ninguna otra que hayan emprendido antes".
"Maestro Codreanu, usted dijo que desde un principio la vida de Anyag se ha convertido en nuestra prioridad con el solo hecho de tenerla aquí. Como miembro de la orden Guardiana de la Luz, siento la responsabilidad enorme de responder ante este tipo de situaciones. Si somos parte de la misma legión, entonces todos los asuntos que ocurran dentro de ella nos atañen. Tanto maestros como discípulos tenemos el mismo deber de responder". –Respondió Oyamal a Codreanu con un fuerte sentido de justicia.
"Coincido con ella. Nosotros también somos Guerreros de la Luz, esta situación nos involucra a todos. Tenemos que ayudar a cualquiera que se encuentre en peligro". –Cerró Dairel con una conclusión ante el argumento de su compañera Oyamal.
El maestro Codreanu se detiene un momento reflexionando sobre todo lo dicho por los discípulos. Trató de poner orden a sus pensamientos, moviendo su cabeza de un lado a otro con el objetivo de tomar la mejor decisión.
Cuando los miraba a los ojos, ciertamente podía ver en ellos germinada la semilla de la esperanza que el maestro Kedrón siempre pretendió incrustar en las mentes y en los espíritus de todos sus discípulos. Ahora podía ver a lo que se refería; ese deseo ferviente de justicia no había venido por sí solo, sino por el camino que Kedrón había enseñado para alcanzar la realización divina.
Después de pensarlo por unos momentos, analizando y llegando a la conclusión de que sus argumentos eran razonables… Les da la final respuesta aun a sabiendas del riesgo que cada uno de ellos correría en consecuencia.
"Si ese es su deseo y su total convicción, entonces yo no soy nadie para impedir sus caminos. Pueden acompañarme si esa es su decisión; pero tomen en cuenta que esto probablemente se transformará en el desafío más grande de sus vidas".
Los tres muchachos reflejan ahora cierto entusiasmo en sus miradas, al mismo tiempo que tanto Oyamal como Dairel consideran en sus adentros que están ante la oportunidad de sus vidas para probar qué tan fuertes pueden ser ante verdaderos enemigos. En cambio José ve este acontecimiento como la prueba de fuego que él necesita para probarse a sí mismo como verdadero guerrero, con el objetivo en mente de poner a prueba todo lo aprendido por parte de su maestro Kedrón y continuar con su legado.
Después de haber aprobado la idea de ser acompañado para la importante misión que está a punto de emprender, Codreanu dirige a todos los presentes unas palabras informativas.
"Quiero decirles a todos que no se preocupen, estoy seguro que el objetivo principal de esos seres es obtener tanto a Anyag como al secreto que poseemos. Estoy seguro también que no se irán hasta lograr ambos. La advertencia que lanzaron sobre nosotros para indicarnos que solamente uno de nosotros puede ir a negociar, es para asegurarse que el voluntario no cuente con ayuda de refuerzo alguno que los supere en número o capacidades. Analizando estos datos, es evidente que no deben ser muy numerosos, dudo que cuenten con algún ejército a su comando".
"Mi nombre es Codreanu, soy un perteneciente de la Legión Guardiana de la Luz. Como tal les prometo que traeré de vuelta a la princesa Anyag sana y salva, tal como llegó a nosotros cuando confió en nuestra protección y destreza para alejarla de todo mal. También les aseguro que el secreto que tanto nos confió no caerá en manos equivocadas, estén seguros que encontraré la forma de manejar correctamente la situación para llegar a la mejor conclusión".
Todos expresan en sus miradas estar de acuerdo con lo expresado por el Tlatoahni. Drianha se acerca a él expresando sus mejores deseos.
"En verdad se lo pido señor Codreanu, haga todo lo posible por que la princesa Anyag regrese sana y salva con todos nosotros. Yo estaré rezando para que todo salga con bien, para que su misión resulte fructífera y satisfactoria. La princesa Anyag es muy importante para nuestro reino, de ella puede depender el resultado de la conclusión de esta guerra".
Codreanu, conmovido por su expresión sincera y fresca, le responde sus palabras con agradecimiento.
"En verdad agradezco la buena intención de sus deseos y la plena confianza en nosotros, le prometemos a usted y a su reino que no le fallaremos. Ahora más que nunca es cuando se sentirá más la presencia de la luz sobre la oscuridad".
Drianha sonríe al oír lo expresado por el maestro Codreanu con esa majestuosidad y seguridad que transmitieron en ella un sentimiento de plena confianza en sus palabras. Finalmente, el Tlatoahni da unos cuantos pasos a su izquierda para quedar frente a los tres voluntarios que se han unido en la causa recién formada para traer a Anyag de regreso a casa.
"José, Dairel, Oyamal… Síganme, tenemos mucho por hacer".
El trío asiente aprobando su petición. El maestro Codreanu se aleja de la sala acompañado del grupo de guerreros que lo siguen detrás a paso firme y seguro. Drianha sonríe de alegría al ver a estos seres partir rumbo al cumplimiento de su propio destino. Tanto ella como los que quedan en el resto de la sala, esperan con ahínco que esta misión arroje los mejores resultados para que puedan volver a ver a la princesa Anyag, y al secreto que trajo consigo, libres de cualquier tiranía, corrupción y fuerza maléfica sobre ellos.
Mientras el trío de guerreros seguía al gran maestro en su andar, José Cuauhtemoc en su interior le promete a Anyag que sin importar los riesgos en los que se vea sometido, él no volverá a dudar en hacer hasta lo imposible por rescatarla.
Por su parte Codreanu llegó a una conclusión en sus pensamientos al verse acompañado de tan valerosos discípulos:
"Kedrón… Ahora veo a qué te referías con sembrar la semilla de la esperanza. Seguramente por eso elegiste morir en este preciso momento, porque sabías que con tu energía dispersa por el cosmos podrás auxiliar de mejor manera a todos aquellos que inspiraste para convertirse en fieles seguidores del camino de la Luz. Ahora ya no te limita un cuerpo físico; podrás actuar como el océano que con sus olas puede palpar y ayudar a cada criatura, cuerpo u objeto inerte con el que entra en contacto para que alcancen su máximo potencial".
Continuará…
Notas: Por fin pude terminar de escribir este capítulo, vaya que tomó su tiempo. Lo difícil no fue escribirlo, sino hallar el tiempo suficiente para continuar y concluir el proyecto lo más rápido posible. Cualquier tiempo libre que tuve lo aproveché para continuar con la historia, con tal de que no se quedara este trabajo en el olvido.
Honestamente te puedo decir que tu historia sí tiene futuro por lo que te aliento a que sigas escribiendo, sigue adelante hasta exprimirle todo el jugo. Me di cuenta de la complejidad de tu argumento y del esfuerzo enorme que estás poniendo para seguir adelante con este proyecto. Ya verás que con la práctica y la perseverancia constante, te convertirás en un gran escritor.
Cualquier cosa que necesites tratar conmigo o algún comentario que necesites hacer ahí me encuentras por facebook y si gustas también me puedes mandar un correo. Hasta pronto.
