Muevo la nave hacia la izquierda y veo un caza acercarse velozmente y desciendo bruscamente y la caza empieza a seguirme.
— Cayó en la trampa, amigo— digo yo con una sonrisa y escucho una explosión— Bien hecho, cariño.
— Es mi especialidad— dice Maarten en mi radio. Giro la nave a estribor y aumento la velocidad y veo otro caza y antes que abra fuego, lo pulverizo.
— Buen disparo, ma chérie; eres buena en esto.
— No estoy segura si es por mi gran habilidad o es porque está en modo fácil este simulador.
— Me he fijado y está en el modo difícil; no estamos oxidados por lo que veo, Skye.
— Bien, suficiente por hoy— digo y me saco las gafas de simulación, encontrándome en una sala amplia, donde estoy sentada frente a una caja rectangular y dos mandos que simulaban ser timones de caza, veo a Maarten quitarse las gafas de simulación, tener puestas esas nos da la sensación de tener caras de sapos. Él se pone de pie y me acerco hacia él, rodeando mis brazos sobre su espalda y le sonrío.
— ¿Siguiente paso?— pregunta Maarten y me pongo de puntillas para besarlo unos segundos y me aparto ligeramente.
— Tu uniforme— le digo con una sonrisa con los labios— Debes recogerlo.
— Claro— dice Maarten y coloca su mano sobre mi cintura y salimos del lugar.
El aire roza mi rostro y siento el olor de los eucaliptos, muy agradable y me doy cuenta que me encanta la naturaleza.
Entramos a la caseta donde están las costureras, no veo a Mimic por ningún lado pero la misma señora que me entregó el uniforme, Maarten lo recibe con agradecido y damos media vuelta para retirarnos y una vez fuera me cuelgo en su cuello.
— ¿Puedo ver como te lo pruebas? –le susurro en el oído, él me mira y sonríe de forma pícara.
— Mm…podemos hacer un trato.
— ¿Cuál?
— Que yo pueda ver como te pruebas tu traje— dice Maarten y me río.
— Estoy bromeando.
— Lo sabia— dice Maarten y me besa el cuello. Casi me vuelvo loca y lo veo irse al complejo, me quedo parada cuando escucho una voz familiar.
— Se te ve muy feliz.
Me giro y me encuentro con Xiana Odair, ella tenia puesto su traje azul y una vincha verde oscuro que mantiene apartada su cabello rojo de su rostro. Se acerca a mi en tono amistoso.
— Si…
— Cade nos quiere adentro, vayamos— dice Xiana antes que pueda terminar mi respuesta, ella se da la vuelta y va hacia el otro complejo, yo la sigo y al llegar al umbral se voltea hacia a mí— Me alegro por ti.
Capté algo en ella, no estoy tan segura, como sí ella deseara algo…bah, imaginaciones mías.
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Había mucha gente en la sala de tacticas, Wend y Julius hablaban entre sí, un par de analistas y otro par de soldados voluntarios, Xiana se acercó a Wend y a Julius. Avancé un poco y por mi costado entra un joven de cabello rubio y lo reconozco, es Davin, el mismo que rescatamos en la Arena, él al mirarme, capta mi sorpresa.
— Me uní— me dice bastante decidido— Quiero luchar.
Y me doy cuenta que él es el único soldado voluntario menor de diecinueve años, la mayoría ya supera la veintena.
—¿Estás seguro? Esto es no es un juego— le digo.
— Lo sé— me dice, veo la juventud en su cara y me da un poco de lástima, yo al menos tuve mi primera misión a los veinte años y era solamente hacer de guardia en el Distrito 1 en la época de la Cosecha, hace exactamente cinco años. Veo Maarten ingresar y observo que el azul le sienta bien, se acerca y me señala unas siglas que tiene en el lado izquierdo de su pecho: "E.M.H.M"; estoy intrigada y le pregunto que significa.
— Me encontré con mi hermana y justamente le pregunté eso, ella me dijo que cosió y diseñó mi traje, las siglas significan "El Mejor Hermano del Mundo".
— Que linda hermana tienes— le digo y él asiente mientras ingresa Cade, todos le siguen con la vista hasta el frente, poniendo atención.
— Las cosas se han calmado un poco en los Distritos y al ver que no hay presencia de capitalinos, les hicimos regresar a los tributos a sus hogares. El general Dant Greggrar, quien fue nuestro alcalde infiltrado del Distrito 6, nos confirmó que tenemos el control de la base aérea. Soldados voluntarios del Distrito 13, 12 y 8 ya se encuentran en las fronteras del Distrito 2, listo para ingresar.
— ¿Llegó el momento de atacar, señor?— preguntó un voluntario.
— Si, nos movilizaremos en nuestros deslizadores hasta el Distrito 3 e ingresaremos al 2 con dos equipos para dos objetivos: tomar el cuartel o academia conocida como El Hueso y el Edificio de Justicia.— dice Cade y me señala con la vista— Rellik y Hutchins conocen muy bien El Hueso ¿podrás dirigir el escuadrón, Rellik?
— Si, puedes contar con eso— le digo y Cade asiente.
— Bien, yo dirigiré el escuadrón hacia el Edificio de Justicia. Tendremos apoyo aéreo de parte del equipo Rayo Azul, ahora es el momento de salir. Que la suerte los acompañe.
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Y todos nos movemos, listos para partir, yo no estoy nerviosa, tenia mi equipo de Agentes en el Capitolio y estoy segura que yo y Maarten debemos ser los únicos rebeldes del Capitolio.
Avanzo por la tierra y veo la entrada del Distrito 2, la reja nos impide la entrada, yo estoy a cargo de cuarenta soldados al igual que Cade, mi escuadrón al que llamo ahora el Escuadrón Sinsajo avanzamos de manera cautelosa y nos desplegamos de manera segura, apartados de la entrada enrejada.
— Los Agentes se han atrincherado en el Distrito 2, eso al menos nos dicen los últimos datos— dice Cade, y hace una señal a un soldado voluntario, él se acerca y conecta el explosivo y corre a nuestro lado de manera rápida. Estalla y la reja salta en pedazos.
Rápidamente avanzamos y entramos al Distrito 2.
— Por el noreste está el Edificio— dice Cade— Cuando apenas termines con el cuartel, reúnanse en la plaza. Todos debemos reunirnos ahí.
— Que la suerte esté de tu lado, Cade— le digo y me voy por el otro lado, Maarten y Gregory Wend están en mi equipo, con los rifles listos.
Avanzamos por el territorio, primero agreste hasta llegar a un camino de adoquines, doblamos a una esquina y nos detuvimos. Alzo la vista y veo cinco deslizadores de batalla surcar los cielos, los reconozco por la pintura blanca con negro, son los nuestros.
Vuelvo mi vista y veo al fondo un pelotón de Agentes, nos dividimos en dos y avanzamos disparando, el pelotón apenas se dieron cuenta de nosotros.
Explosiones y a lo lejos veo un humo negro, por nuestra derecha aparecen otro grupo de Agentes, esta vez con esos cascos que siempre me han gustado.
Nos abren fuego y uno de los nuestros lanza una granada y ellos salen volando.
Caminamos rápidamente por la calle cuando en un edificio nos llueven disparos, rápidamente nos cubrimos en una tienda, todos se agachan mientras los disparos atraviesan las ventanas.
Volvió la calma, engañosa por cierto y veo que hemos tenido las primeras bajas del día, cinco de los nuestros están en la pista.
— ¿Los civiles?— pregunto.
— Están en las afueras en calidad de refugiados.
— Bien, no me gustan las bajas civiles— le digo y veo una camioneta detenerse con un grupo de Agentes, señalo a Wend y a Maarten, seguirme. Ellos se despliegan en mi espalda y yo me pongo adelante y abrimos fuego contra ellos. Caen como moscas y rápidamente vamos hacia la camioneta bajo la lluvia de balas, uno no llegó pero logramos cubrirnos todos.
— ¡Lo vi! ¡Lo vi!— gritó un rebelde señalado una ventana, mas o menos en el quinto piso, es evidente que nadie tiene un buen brazo para lanzar una granada ahí pero tenemos a nuestro lanzacohetes. Él se acerca con paso desgarbado, se pone de rodillas y apunta a la ventana y dispara. El misil abrió un boquete, bastante grande. Apremio a mi equipo, avanzamos rápidamente por las calles y atravesamos un callejón, el humo negro lo vemos con más color y cercano.
—Creo que viene del cuartel— me dice Maarten y creo que tiene razón.
— Ahora que recuerdo, tenemos infiltrados ahí— dice Greg.
— Tal vez se han levantado y están luchando contra los Agentes.
— Con mayor razón para ayudarlos— dice Maarten— Vámonos.
Avanzamos por el corredor y vemos una barricada con un grupo de ciudadanos del 2, ellos nos ven y se sorprenden.
— ¿No se suponían que tenían que estar en los refugios?— les pregunto mientras nos acercamos rápidamente, el que parece ser el lider, un hombre calvo con una pequeña barriga.
— Sólo queríamos quedarnos a defender, no les seguimos y por cierto, soy Jack— dice extendiéndome la mano.
— Capitana Rellik— le digo y observo al puñado de hombres y me doy cuenta que ninguno de ellos tienen experiencia en el combate, son trabajadores.
— ¿Sabe que hay varios grupos sueltos? Nos quedamos a defender a nuestro Distrito. Vimos las propagandas y eso nos animó a salir a luchar. Estas armas las robamos de los Agentes.
Y tras decir esto, vemos un gran pelotón de Agentes disparandonos, nos agachamos y nos arrastramos a las barricadas, explosiones y tiros me resuenan los timpanos, Maarten se arrastra y se asoma por la barricada y dispara, escucho los gritos de los Agentes, dispuestos a morir, un ciudadano logra llegar a una ametralladora anclada en un barril y dispara contra los Agentes, un enemigo lanza una granada contra nosotros y veo a mis compañeros elevarse por los aires.
Me reclino en la barricada y disparo, entrecierro los ojos debido al humo y tierra, siento el sudor recorrer por mi frente, siento la tensión y los disparos son imparables, algo me salpica la cara del lado derecho y me agacho para verificar que Jack está muerto, un disparo le abrió la cabeza lo cual la sangre salpicó mi traje, me limpio la sangre del pobre hombre y el sudor.
— ¡Usen las granadas!
Tres compañeros lanzan las granadas y los Agentes saltan por los aires, ya sin miembros, uno de ellos logra matar al ciudadano de la metralleta, Maarten saca una especie de vara y lanza contra los Agentes, la vara empieza a disparar como un poseso matando a los pocos Agentes. Esa vara la llamamos "escupefuego", arma típica del Capitolio.
Volvió la calma pero aún así se escucha disparos lejanos. Nos levantamos y vemos que solamente quedan dos del grupo de resistencia del Distrito.
—Busquen a otro grupo— les digo lacónicamente— Siento mucho por su líder.
Ellos asienten muy tristes.
— El camino más rápido hacia El Hueso es por ahí— señala un sendero de piedra, a un extremo de la calle donde nos hallamos. Les agradezco y avanzamos rápidamente, de nuestras filas tenemos cinco caídos, eso da un total de diez muertos y aún no llegamos al cuartel. Solamente somos treinta los que quedamos.
Agradezco no encontrarme con nadie en nuestro camino, Maarten se seca el sudor con la manga y vemos al cuartel.
Las puertas están derribadas y vemos el humo negro, tan negro como la noche y enorme, saliendo del cuartel. Una explosión en el piso superior nos hace doblar de la cautela y nos adelantamos, colocándonos en una barricada de madera y sacos. Escondidos vemos a un grupo de Agentes salir del edificio con las manos en la cabeza, Agentes apuntándolos liderados por una mujer de cabello rubio, la reconozco. Ella es Stassy, una chica de mi edad, envidiosa y bastante mal perdedora; siempre quiso ser igual a mí, lo cual siempre tuvimos rencillas. Esas hombreras negras veo que la ascendieron a capitana ¿A quien tuvo que sobornar?
— Ellos son nuestros infiltrados— dice Greg con la cara de hollín y sudoroso, se le veía la palidez.
— ¿Ella no es Stassy?— pregunta Maarten y recuerdo que esa maldita estuvo detrás de él, al menos los primeros años de nuestros estudios. Felizmente, Maarten tuvo cerebro y no le hizo caso.
— La misma que viste y calza— digo— Nada me atrae poner una bala en esa cabeza. Y al fin comprobaré si alguna vez tuvo cerebro.
Algunos se ríen por mi comentario, incluso Maarten. Cuento el número de Agentes y veo posible rescatarlos, les superamos en número.
— ¡Carguen!— les aliento y salimos de la barricada con rifle en mano, los Agentes están sorprendidos de vernos salir de improviso y corriendo con la furia en nuestros ojos— ¡Por Panem!
Disparamos contra ellos, los prisioneros tienen la inteligencia de arrojarse al piso, Stassy se da la vuelta y corre hacia la entrada, desapareciendo de mi vista; siempre ha sido una cobarde y quejumbrosa. Los Agentes cayeron bajo nuestro fuego y nos quedamos en la entrada. Los infiltrados se ponen de pie y están dispuestos a acompañarnos pero yo tengo algo pendiente con Stassy, nuestros nuevos compañeros recogen las armas de los Agentes muertos e ingresamos.
Todo está sucio y derruido, las luces parpadean, escuchamos ruidos y doblamos a una esquina donde cinco Agentes nos disparan, tres de nosotros caen muertos pero logramos cubrirnos.
— Sé que estás ahí, Rellik— dice una voz muy conocida— Es hora de jugar, muñeca.- lo dice en un tono infantil bastante molesto.
— Stassy ¡que sorpresa! ¿Esta no es la hora que sales de compras?— le digo mordazmente.
— Soy capitana y muy fiel a Panem.
— ¿A quien debiste sobornar, Stassy? Siempre fuiste una superficial sin cerebro.
— Estás envidiosa— dice Stassy, trato asomarme pero temo que me meta un disparo en la cabeza— No soborné a nadie, Skellington estuvo muy impresionado por mis habilidades y destrezas. Como está decepcionado de que su escolta estrella se haya vuelto en contra suya, vislumbró que tenia talentos.
— Ya me imagino cual— digo yo— Siempre has incurrido a las bajezas morales para aprobar— digo mientras saco una granada de humo y la ruedo suavemente por el suelo.
Sale un humo blanco y doblamos las esquinas disparando a todo el mundo.
El humo se disipa y no hay presencia de Stassy.
Frunzo el ceño y avanzamos hacia el patio donde vemos la mayor parte de los Agentes apostados, nos miraban de forma temeraria y dispuesta a morir, entre ellos diviso a Stassy, relevo el cargo a Maarten y me escabullo a un lado, ella se da cuenta y también lo hace.
Escucho los disparos en el patio, entre mis tropas y las de Stassy, subo por las escaleras rápidamente, sé estas escaleras se interconectan con las del frente por un pasillo.
Llego al derribado segundo piso, un pasadizo que conecta los pisos, y la veo.
Rubia y ojos ámbar cargados de odio, saca una tonfa. Justo debajo de nosotros se libra una batalla, las fuerzas están equilibradas.
Stassy corre hacia a mi con la tonfa en alto al igual que yo, con mi rifle impido que me rompa la cabeza. Ella sigue blandiendo esa tonfa de metal y lo esquivo agachándome y doy media vuelta dándole una patada.
Stassy retrocede aturdida y rápidamente la agarro de la muñeca donde sujeta su tonfa y le golpeo la cara. Cae al suelo, con la nariz rota y tiro la tonfa al piso inferior. Me acerco a ella, con las manos en la cara, y recibo una patada en la ingle. "Maldita per…" exclamo mentalmente mientras me doblo y recibo un rodillazo en la nariz. Evito caerme retrocediendo y veo justo a tiempo un puñetazo hacia mi cara, esquivo y le doy un rodillazo en su vientre y un puñetazo en la barbilla.
Me duele la ingle y estoy muy cansada, pero ella me mira con esos ojos, me desea la muerte, al igual que yo.
— Ahora, morirás. Siempre la favorita de los profesores.— me dice Stassy y corre hacia a mí, me hago a un lado y recibo un codazo en la costilla derecha, y veo que saca una varilla, la misma que Grogg me electrocutó. Me lo coloca en el seno y chillo del dolor.
Caigo de rodillas, jadeando y recibo otra descarga en la espalda, caigo al suelo, totalmente cansada.
—¡Skye!— una voz familiar, es Maarten. Siento unos disparos y alzo la vista, parpadeo y veo a Stassy, doblar a una esquina y desaparecer.
Siento los brazos de Maarten levantándome, me cruzo los brazos, tapando mis pechos, sintiendo dolor en uno de ellos.
— Vamos, se terminó— dice Maarten y lo veo, está sucio y sudoroso, lo veo cansado.
— ¿Bajas?
— Once de los nuestros y la mitad de los Agentes. Ellos se rindieron.
Escucho un ruido y elevo la vista, un deslizador se eleva por nuestras cabezas y desaparece.
— Stassy, seguro— dice Maarten y yo asiento— Estás cansada y herida, cariño. Vayamos donde Greg y luego a la plaza. Espero que Cade haya tomado el Edificio.
Asiento y coloco mis brazos sobre la cintura de Maarten y lo beso. Y de repente, todo dolor desapareció.
N/A
Paola: Gracias por tu comentario, saludos! n_n
