Disclaimer: Todos los personajes correspondientes de Death Note no me pertenecen. A excepción de múltiples OC mencionados.

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CONFESIÓN

katrina

Winchester, England. 2003.

"Te fallé una vez..."

La campana sonó. Al escuchar esto, organice mi material. Escuchaba las voces de los niños despedirse cariñosamente — Near, Mello y Matt habían sido mi periodo anterior. A consecuencia, ellos no estaba aquí.

Más me tomaba mi tiempo en el aula que en realidad. Coloque los libros en su lugar y coloque algunos de mis materiales en el lugar donde correspondían para el siguiente periodo. Era receso y debía de proseguir con las clases. Tenían una media hora de descanso — Yo tenía quince minutos para acomodar aquí y comer, ir al baño su quería.

"Nunca desatendí a nuestros hijos, Alice. En ninguna de mis vidas pasadas, me opuse a no hacerles feliz ni tampoco me contuve a no buscar la felicidad y protegerlos. A lo cual, nunca rompí tu promesa. Por lo menos, de desatender a alguno de nuestros tres hijos. Ni mucho menos en nuestro presente..."

Acababa de colocar las hojas de análisis literarios y conexiones críticas con política, incluyendo los periódicos y archivos de la policia inglesa como evidencia para conectar la lengua nativa como la redacción.

Daba clases de literatura y lengua extranjera; estaba expuesta a organizar las ideas e informar a mis alumnos a adquirir conocimientos necesarios en los casos policiacos. Existía muchos maniáticos.

"Más tengo algo que confesarte..."

Mi mano se deslizó ahora en los archivos del escritorio. Deslice los últimos casos policiacos tanto con las noticias nacionales e internacionales — Eran nuevos. La información había llegado esta semana.

— ¿Todavía no tomas tu receso? — Esa voz. Claro que la conocía.

"Yo te fallé..."

Alce mi rostro para encontrarme con el chico de aquella voz tan irremediable. Me erizaba la piel. En realidad lo hacía. Sonroje ligeramente para retirar un par de mechones de mi rostro — me veía desastrosa.

"De la manera más horrible y humana posible. No a ti, Alice..."

— No...tengo que organizar los archivos y evidencia con el caso de 1894 de George Orwell, al igual que Demian de Herman Hesse — Espeté, alineando los papeles para la siguiente clase.

"Más te fallé una vez en todas mis vidas a tí, Demian..."

— Bueno...como quieras — El mencionó con sus manos en su bolsillo. Inclinó la cabeza hacia la derecha para colocar una manzana en mi escritorio —; Vengo a adularte.

"Lo siento, Demian. Reconozco que fui una egoísta..."

Me fue inevitable mirarle y reír un poco. Sonreí ante su acción para enmarcar una ceja y proseguir con el trabajo.

"Una completa tonta..."

"Deje de pensar en tí. Comencé a humanizarme.."

– Ni siquiera eres mi alumno.

"Cometí errores..."

– No. Pero creo que sería interesante tenerte como maestra — Reconoció para mirarme —;. Creo que estudiaría.

"Yo prometí siempre estar a tu lado. Prometí cuidarte y sobretodo..."

— Ni siquiera necesitas está clase. Creo que leíste todo el material por ti mismo – Aclaré mirándole con una sonrisa.

"Prometí nunca dejarme llevar por las apariencias..."

El se alzó de hombros. Acababa de terminar la recopilación de evidencia con el caso ligado a las teorías literarias más frecuentes en los crímenes.

"Prometí que mis únicos ojos y la única persona que amaría por el resto de nuestras vidas..."

Me coloque al borde del escritorio, el estaba parado enfrente de mi. Me tendió la manzana nuevamente a lo que yo respondí de inmediato con una sonrisa y un gracias.

"Eras y serías simplemente tú..."

El no tardó en deslizar su mano sobre mi cabello, lo colocó detrás de mi oreja y me miró a los ojos. Para finalmente dirigir su mano en mi barbilla y tomarla; inclinó su rostro y beso mis labios.

"Más te fallé."

Yo sonreí ante el acto y enrede mis brazos a su cuello. Su mano se deslizó en mi espalda baja, hasta llegar a mis muslos y tomarlos con fuerza. Yo sonroje ante su vacío vital. Abrí los ojos y por sentencia, sus labios recorrieron ahora mi cuello.

"Me enamore de alguien más, Damián."

— Beyond...no ahora. Estamos en receso y ya tenemos suficiente con que ellos acepten nuestra relación — Murmuré en voz baja.

"Te engañé..."

El bufo. No le importaba muchísimo, así que a correspondencia yo le mire con seriedad. Aunque el lo cesó todo. Su mano se dirigí nuevamente en los costados de mis caderas. Sus dedos persiguieron y bajaron ligeramente hasta encontrarse con mis huesos en la pelvis. Sus besos recorrieron mi cuello y cerré los ojos.

"Y me enamore del monstruo más atroz que hayas conocido..."

— Beyond...no es apropiado — Murmuré otra vez —; Vamos con los niños. Ellos quieren verte.

"Me enamore de un hombre..."

El suspiro. Más beso nuevamente mi cuello; yo sonreí ante esto.

"Cuyas manías eran tan parecidas a las tuyas..."

Las cosas malas se sentían tan bien. Las cosas humanas; esas lindas que no deberían de hacerse más se hacen para satisfacer emociones.

"Me sentía tan sola después de tu muerte. Y tan desesperada, porque no podía mover el reloj de arena. Simplemente, Demian..."

Dios mío. Lo amaba y no debía de corresponderle. Pero así son los humanos. Siempre corresponden a las cosas que menos deben

"Quería sentirte..."

Un pequeño gemido fue emitido de mis labios al sentir sus manos sobre mis pechos. Corte el aire; mis manos temblaron y buscaron su cuello para hacerme pequeña. El sonrío satisfecho; tanto mejillas y sus ojos se iluminaron, destacando una sonrisa de satisfacción en el rostro.

"Quería verte una vez más. Quería poder olerte, poder abrazarte. Quería casarme contigo. Quería sentirte una vez más..."

— Beyond... — Murmuré ruborizada – No. Te juro que en la noche si quieres o en la mañana más ahora...ahora no.

"Me estaba convirtiendo en una humana. Aprendí a pecar. Y como toda humana..."

Igualmente, Beyond ignoro mis comandos. Entonces, me rendí. Sus labios, desembocaron a mi entrepierna. Estaba palpitando.

"Aprendí a pecar. A mentir. A engañar. A lastimar. A ser egoísta. A ser injusta. Aprendí a ser afán de la lujuria. Y como toda pecadora humana aprendí, que en el mundo de los humanos, la peor sentencia de muerte que les puedes dar..."

Suspire rendida. Mis brazos recorrieron su espalda y sentí ahora sus manos en los bordes de mi camiseta. Y sus dedos recorriendo mi vientre poco a poco. Contuve la respiración sin mucha victoria.

Sus labios atacaron mi cuello.Gemí con fuerza y con una sonrisa tome su cuello.

"Era el amor no correspondidos. Calculé mal mis pasos, tire mal las piedras. Después de todo..."

Rodee mis piernas alrededor de su cuerpo y finalmente; permití que me cargara.

"Yo le amaba.."

Me colocó contra el suelo mientras todo contra mi cuerpo. Beso mis labios con desesperación. No supe cómo. Ni tampoco cuando...

"Y el nunca me amo a mi. Más el hecho es, Demian. Es que yo..."

Más yo ya hacia en el piso, con las piernas entre abiertas entre jadeos y gemidos. Entre espasmos, penetraciones rápidas y bruscas...

"Te engañé, Demian..."