Buenaaaaas. ¿Qué tal? Os traigo aquí, recién salido del horno, el capítulo doce. Espero que lo disfrutéis. Creo que han pasado demasiadas cosas en este capítulo, todo en muy pocas palabras, pero... me ha salido así. Espero que no le pongáis muchas pegas, pero si queréis que los acontecimientos vayan más despacio (o más rápido), decídmelo. Cumpliré vuestros deseos encantada. Bueno, solo decir que los sempais han hecho su aparición y van a dar mucho juego a la historia, ya lo veréis. Sin más, os dejo empezar a leer ^^


Capítulo 12.

Intento empezar una conversación con Ai pero no se me ocurre nada.

-¿Qué vamos a hacer?- pregunta Syo a Ai estirando los brazos.

-Se me ocurre algo- digo cuando llega una idea a mi cabeza- Podríamos enseñarle a Ai-sempai los vídeos de vuestras actuaciones en la última audición.

-Es buena idea- admite Ai- Veámoslo en la tele de vuestra habitación.

-No tenemos televisor- dice Natsuki- ¿Tu tienes, Stella?

-No… tampoco tengo, solo una radio.

-Pues pidámosle a Ren que nos deje usar la suya- sugiere Syo.

-Eso lo dejaremos para mañana- dice Ai- Ya son las seis, deberíais cenar.

-¡¿Qué?! Es demasiado pronto.

-Podemos hacer tiempo, ¿porqué no nos muestras esas habilidades por las que eres un prodigio, Ai-sempai? Tengo interés en ver hasta donde llega tu talento.

-Está bien, vamos a un aula con piano, entonces.

Nos dirigimos a una de las aulas libres. Hay un piano. Ai se sienta y empieza a tocar una melodía melancólica y triste. Tras la introducción, empieza a cantar con una dulce voz. Como la de un ángel. Inmediatamente cierro los ojos para poder captar ese maravilloso sonido con más intensidad. Cada nota que canta es más bella que la anterior. La canción habla de un amor que dejó escapar. De un sentimiento que perdura en su corazón. Pide perdón por no haber apreciado ese amor y da las gracias por haber podido experimentarlo. Habla de un chico que vivió un amor sin sentirlo y cuando no puede tenerlo se da cuenta de lo que de verdad sentía, lo añora.

Termina con unos arpegios al piano. Todo se queda en silencio. Levanta la cabeza y nos observas. Noto lágrimas escaparse de mis ojos. Ai me mira desconcertado, es la primera emoción que muestra. En seguida me limpio las lágrimas con el dorso de la mano.

-¿Qué te ocurre, Stella? Estás llorando- me dice él levantándose y acercándose a mí.

En seguida, Natsuki y Syo se vuelven y me miran con preocupación.

-No es nada- digo sorbiéndome los mocos, ridículamente- Es que esa canción es tan hermosa. Me ha llegado a lo más profundo del corazón. Tus sentimientos me han llegado a través de esa letra y tu voz cantando esa melodía, parecías un ángel.

Los tres me miran sorprendidos. Entonces ocurre algo increíble, Ai sonríe. Me sonría a mí. Abro mucho los ojos sorprendida.

-Gracias- me dice- Casi nunca me felicitan por mi trabajo. Que me digas algo así es… muy gratificante.

-Estoy orgullosos de tener un sempai como tú- dice Syo.

-Sí, sí. Además eres taaaaan mono- dice Natsuki con una enorme sonrisa.

Salimos del aula y vamos a nuestras respectivas habitaciones para ducharnos y luego reunirnos para cenar. Como acabo rápido, decido ir a dar un paseo por los jardines. Ya ha oscurecido.

Este sitio siempre me encantará. Es mágico, como el jardín del castillo de una princesa.

Me topo con Otoya y Reiji. Es una divertida escena, parece que Reiji está enseñando a Otoya a usar las maracas. Me paro a observarlos a no mucha distancia de donde están. Hay un momento en que Otoya tiene que dar una vuelta y hacer una ridícula pose por orden de su sempai. El otro le aplaude cuando lo hace y yo no puedo evitar reírme, aunque intento reprimir un poco la risa. Entonces los dos sirigen su mirada hacia mí. Reiji me sonríe y me llama mientras que Otoya se sonroja.

-¿Ves, Rei-chan? Te dije que alguien nos vería- le dice Otoya.

-¿Y qué? Te ha visto hacer una pose muy atractiva, esas cosas gustan a las chicas, ¿verdad?

-Sí…- respondo aún riendo- Es muy sexy.

Otoya me mira con los mofletes inflados porque sabe que me estoy burlando, Reiji me sonríe.

-Preséntanos- pide.

-Stella, este es Rei-chan, mi sempai- dice Otoya- Rei-chan, esta es Stella, mi… mi amiga- por un momento ha dudado.

-Encantado, Stella, eres muy guapa- dice Reiji, me dedica un movimiento con las maracas- ¿Quieres que te enseñe a usarlas también?- pregunta.

-N… no, gracias, lo mío es la guitarra- contesto sonrojada por su repentino cumplido.

-¡Oh! Como Otoya entonces, haríais muy buena pareja- dice Reiji sonriendo otra vez.

Aparto la vista, esas palabras me atraviesan el corazón como un cuchillo.

-Tengo que irme- le digo.

Mientras me alejo, escucho a Reiji decir a Otoya en un tono muy serio: "Tienes muchas cosas que explicarme".

Me encamino al comedor intentando borrar esa última escena de mi cabeza. Cuando llego voy por mi comida y localizo a Natsuki, Ai y Syo sentados en una mesa. Los tres están uno al lado del otro. Me acerco por detrás pero me paro cuando oigo la conversación que están teniendo.

-Así que eso es amor…- dice Ai pensativo.

-Sí, exactamente eso- contesta Syo orgulloso.

-Entonces es posible que lo que he empezado a sentir por Stella sea amor, ¿verdad?

Me quedo congelada ante sus palabras. Tan congelada como creí que estaba el corazón de Ai cuando lo vi por primera vez.

-¿Eh? Estás de broma, Ai-sempai- dice Syo.

-¿Por qué?

A ver, no hace ni un día que la conoces, eso es imposible.

-Lo sé, es posible que esto que sienta resulte no ser amor o, que cuando la conozca mejor, mis sentimientos se aclaren y cambien. Pero ahora estoy seguro que lo que siento es un principio de amor, coincide con todo lo que me habéis dicho.

-Puede ser amor a primera vista, Syo- comenta Natsuki.

Yo pienso que es una broma así que ignoro lo que acabo de escuchar. Me acerco a la mesa haciendo notar mi presencia, haciendo ruido al andar para que sepan que estoy ahí.

-Hola, chicos- digo aparentando normalidad.

Los tres me saludan y empezamos a comer. De repente me pongo a pensar. Si fuesen ciertos los sentimientos de Ai, me sentiría muy afortunada, pero no le podría corresponder. Por mucho que quiera negarlo, aún siento algo por Otoya.

Terminamos a comer y no vuelven a mencionar ningún tema relacionado con amor. Tras la comida decidimos acercarnos a la habitación de Ren para preguntarle si mañana nos dejará usar su tele. Pero nos encontramos una curiosa escena al llegar. Masato sale de la habitación corriendo con su habitual expresión inalterable, con la diferencia de que esta ves, unas lágrimas caen por su rostro, casi imperceptibles. Ren sale inmediatamente después, con intenciones de seguirle, pero un brazo lo frena.

-¡Espera, Masato!- grita Ren impotente por no poderle seguir- ¡Suéltame, maldita sea!

-No. Déjalo, déjalo solo. Ya volverá- es Ranmaru.

-Pero…- protesta Ren.

-¡He dicho que no!- le grita Ranmaru. Luego tira de él hacia dentro de la habitación y cierra de un portazo.

Los cuatro nos quedamos boquiabiertos. No exactamente, Ai observa la escena como si ya la hubiese vivido antes.

¿Qué ha pasado para que Hijirikawa reaccione así? ¿Cómo ha conseguido Ranmaru que Ren le obedezca? Muchas cosas han pasado hoy. Me siento mareada.


Tachaaaaaaaan. ¿Qué le habrán hecho al pobre Masato para que llore? si el no suele hacer esas cosas D: Ya veréis, ya veréis. Espero que os haya gustado, por mi parte, me encantaría presenciar alguna escena de Reiji enseñando a Otoya a tocar las maracas xD Sería tan genial estar en la academia Saotome. ¿No lo habéis deseado nunca? Toda llena de bishonen... *¬*

Con este bonito deseo os dejo por hoy... ¡nos leemos! 3