Capítulo 12: El Hechizo de la Luna

En mitad de la noche, un grito agudo despertó sobresaltada a la joven guerrera. Sus ojos, abiertos de par en par, y su rostro sorprendido recorrieron la habitación en busca de la procedencia del chillido. Se dirigió a la puerta y, cuando fué a girar el pomo, alguien la abrió.

- ¿¡Link¿Has oido eso? - preguntaba apurada al joven.

- ¿Oir el qué?

- Pues... el grito¿no lo oiste?

- Estarias soñando. Venga, vuelve a tu cama y descansa.

- Link... ¿estás bien? - Link estaba algo raro y Alana lo notó.

Link no contestó. Cerró la puerta. Alana, a través del madero, escuchó ruidos de pestillos. Volvió a llamar a Link. Se dispuso a abrir la puerta, pero... Link la había encerrado.

- ¡Link¡Link¡Abre, ábreme! - golpeaba la puerta con las manos mientras llamaba de nuevo a su amigo.

Alana cesó de dar golpes. Se dirigió al rincón y cogió el escudo en la mano derecha, tomó carrerilla y se dirigió a la puerta. La derribó, pero mejor sería el no haberlo hecho. Una silueta extrañamente familiar impedía el paso en la escalera.

- Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? Pero si es Alana, la entrometida en el bosque.

- Da...¿Dark Link?

- Si¿y qué? - contestó con brusquedad, arqueando un poco las cejas.

- ¿Qué quieres?

- Lo de siempre... matar. Pero, esta ocasión es especial, mejor que se ocupe de tí Link.

- ¿Eh? - la joven guerrera miró por el lado izquierdo de su rival, pera encontrase con una desagradable sorpresa. Link estaba allí abajo, con la Espada Maestra y el escudo hyliano preparados pero, sus celestinos ojos estaban inyectados en sangre. - ¿Link¿Eres tú?

- Ocúpate de ella, Link.

- Será un placer. - decía Link mientras miraba a Alana con sus sangrientos ojos y una sonrisa malévola en los labios.

Dark Link saltó por encima del pasamanos y se marchó de la casa. Link poco a poco se acercaba a Alana. Ella volvió a la habitación y cerró la puerta. Link quería entrar y la empujaba. Alana la bloqueaba con su cuerpo hasta que alcanzó una silla, acto seguido se fué al rincón, cogió su espada a tiempo y se cubrió con el escudo. Link acabó por romper la puerta para entrar y se lanzó a Alana con un golpe aéreo.

- Mi... mira Link, yo no quiero hacerte daño, así que¿y si resolvemos esto como personas civilizadas?

- Aaaggg. - Link lanzó un ataque horizontal. Alana lo esquivó agachando la cabeza y el golpe partió una jarrón de dos.

- Bueno... me dá que no quieres hablaaaar. - Link ya había disparado otro ataque que derribó a Alana hacia un rincón. Link le colocó la espada en la yugular. - Oye, no matarás a una jovencita en camisón¿verdad?

- ¿Qué?

- ¡Toma castaña! - Alana rodó por el suelo y, con un golpe rápido, le dió con la empuñadura de la Espada Maestra en la cabeza. Link acabó por desmayarse. - Lo siento, Link. En estos momentos diria que me duele más a mí que a tí, pero tal como has quedado...

Alana cogió a Link por los hombros y lo llevó hasta un sofá que se encontraba en el piso de abajo. Luego subió y se cambió de ropa. Al bajar las escaleras miró de nuevo a Link que estaba tendido donde le dejó. Lo siento, Link´´, fueron sus palabras antes de salir de la casa de Impa.

Cuando Alana salió no se esperaba ver lo que vió. En primer lugar, se asustó, pues el cuerpo del guardia que vigilaba la puerta estaba atravesado por una lanza recientemente, pues todavía chorreaba sangre. Después dirigió su vista hacia la villa. Alana tragó saliva. La Villa Kakariko había sido conquistada por espíritus fantasmales (poes) y ReDeads. La guerrera ante tal vista se quedó paralizada.

- ¡O no! - pensaba ella - ¿Qué hago ahora? No voy a cruzar la villa como si nada porque me verán. O... si hago esto...

Alana entró deprisa en la casa. Cogió una sábana blanca a la que rajó dos agujeros y, al buscar un farol encontró a...

- ¡Navy¿Qué haces aquí?

- Link me encerró en este farol. ¡Link¡Link me ha hecho esto! - lloriqueba el hada.

- Vamos, comparado con lo que me hizo a mi... quiso matarme.

- ¿Pero no entiendes la gravedad de la situación¡Link me encerró!

- Tú cuando no quieres como si oyeras llover ¿eh? Mira, Navy, te necesito para ayudarme¿OK?

- Vale¿qué hago yo?

- Por ahora quedarte ahí dentro. Luego, habrá que improvisar...

- ¿¡No tienes un plan!?

- Si nos pillan, no. Pero no creo que nos pillen. Ahí fuera hay fantasmas y ReDeads. Ninguno de ambos enemigos tiene cerebro suficiente como para darse cuenta de que no soy un fantasma. Por cierto¿E Impa?

- Se fué antes de los gritos.

- ¿Estás diciendo que Impa pudo causar esto?

- Yo ya no sé que pensar. ¡Esto es una pesadilla!

Alana dejó a Navy dentro del farolillo, se cubrió con la sábana y salió. La villa, aunque estaba llena de ReDeads, fantasmas y calaveras, fué facil cruzarla, pero Alana, por si hubiera guardias, prefirió avanzar en la sombra. Llegó hasta el cartel de Cementerio´´. Que sea lo que Dios quiera´´ pensó Alana, con el miedo en el cuerpo al entrar en el lugar.