Capítulo 12
Al día siguiente, temprano en la mañana, Becky fue a la habitación de Ayumi y la zarandeó un poco para que se despierte.
-Pero qué… ¿qué haces aquí Becky? –murmuró Ayumi adormilada
-Escúchame, hoy tenemos que esforzarnos más que ayer –dijo la otra chica motivada- La situación de ayer nos demostró que este lugar no es lo suficientemente grande como para que no nos topemos con esos dos traicioneros
-¿Cuáles traicioneros? –preguntó Ayumi confundida, sentándose, frotándose los ojos
-Paola y el tal amigo –refunfuñó Becky recordando la escena de ayer
-¿Y traicioneros por qué?
-Eso no importa. Lo importante es que Wakashimazu-senpai no se encuentre con ellos
-Estar buscando a ver si Paola aparece va a ser muy cansado –reconoció Ayumi- ¿No sería más fácil ayudar a que se encuentren y hablen a solas?
-Claro que no, aquellos dos andan en plan de noviecitos –contó Becky indignada- Si el senpai los ve le van a partir el…
-¿Corazón?
-No, el hipotálamo, y hay una alta probabilidad de que el amigo ése termine con algo físicamente roto
-Creo que estás exagerando, Paola no andaría en ese plan con su amigo
-Tú no los viste –alegó su amiga
-Ya estás como Takeshi, viendo moros con tranchete
-¿No fuiste tú la que decía que el amigo ése la veía raro? Pues te doy la razón –comentó Becky convencida- Ahora vístete, tenemos que estar listas ante cualquier cosa
-Ya voy –murmuró su amiga nada convencida, yendo al baño
Aprovechando que Takeshi y Ken seguían durmiendo, Becky y Ayumi fueron a comprar algo de comer. Al volver ambos muchachos ya las esperaban en el comedor.
-¿Durmieron bien? –preguntó Takeshi, que junto a Ken ponían la mesa para desayunar
-Sí, perfectamente –respondió Becky sonriendo de par en par
-¿Qué trajeron? –quiso saber Ken, curioseando las bolsas que las chicas tenían
-Arroz, sopa de miso, pescado y verduras al vapor –anunció Ayumi contenta
-¿Al vapor? Pero a… -iba a decir el Karate Keeper, pero simplemente se calló y desvió la mirada
-¿Pero qué? –quiso saber Becky
-No es nada –respondió el chico incómodo- Ahora vengo, dejé mi celular en mi habitación –añadió, marchándose
-¿Qué iba a decir? –preguntó Becky confundida, cuando lo vio desaparecer por las escaleras
-A Paola no le gustan las verduras al vapor –dijo Takeshi con el rostro compungido
-Pero Paola no está aquí –musitó la chica conmovida
-Pero parece que inconscientemente él se acostumbró a que sí esté –dijo Ayumi con tristeza
Desayunaron en absoluto silencio. Ni bien hubo terminado, Ken se paró a lavar los utensilios que había utilizado.
-Necesito sacar dinero, así que voy al banco un momento –anunció sin esperar respuesta, marchándose
-Pero… -trató de decir Becky, poniéndose de pie, pero Takeshi la retuvo por el brazo
-Desde ayer están muy raras –reclamó Takeshi- ¿Me pueden decir qué está pasando?
-Ayer vimos a Paola –contó Ayumi, y el rostro del muchacho se iluminó
-¿Y por qué no lo dijeron? –preguntó con entusiasmo
-Takeshi-kun, el senpai no puede ver a Paola –dijo Becky seriamente- Ella y su amigo realmente la están pasando bien. Si los ve juntos tan felizmente será como darle un baldazo de agua fría al senpai, y no me parece justo
-¿No que estaban en su contra? –preguntó él escéptico
-Esto no es cosa de en qué lado estamos –alegó Ayumi- Becky tiene razón, creo que no fue buena idea venir con él. Si se encuentran al menos uno saldrá más lastimado de lo que ya está –vaticinó con pena
-Tampoco podemos ir detrás de él todo el tiempo –dijo Takeshi nada convencido- Él no es nada tonto, y si se da cuenta de que estamos actuando raro indagará hasta saber el porqué
-¿Y entonces qué hacemos? –quiso saber Becky con impaciencia
-Por ahora nada. Sólo fue al banco, no creo que la vea allí –contestó su novio con optimismo
Después de desayunar, Paola y Mamoru se dirigieron al banco. Debían ir lo más temprano posible si querían llegar a cumplir la agenda que habían trazado para ese día. Mientras tanto sus irresponsables amigos seguían durmiendo la mona.
-Dame tu brazo –le dijo Paola a Mamoru
-¿Para qué? –se extrañó él
-Si vamos a inventar el cuento ése de la novia histérica que cortó las tarjetas, por lo menos deben pensar que somos novios –explicó, tomándolo del brazo
-¿En serio vamos a poner esa excusa? –inquirió Mamoru con escepticismo
-No pude pensar en otra, es eso o decir que uno de tus amigos es un retrasado mental que cortó tus tarjetas
-No tendría pena en decir esa –se burló el chico
-Sí, pero serías más retrasado mental por dejar a un retrasado mental jugar con unas tijeras y tus tarjetas de crédito –aclaró Paola con autosuficiencia
-Tienes razón –suspiró Mamoru resignado- Bueno, a ver si nos creen –añadió, entrando al banco
Ken había terminado de sacar dinero del cajero automático. Antes de salir de aquella cabina de paredes de vidrio que daba directamente al interior del lugar, guardó sus billetes y se dispuso a salir. Sin embargo, se quedó de una pieza, con una mano sobre el agarrador de la puerta, mirando a un par de personas que acababan de entrar al banco.
-Paola… -murmuró incrédulo, siguiéndola con la mirada, mientras sentía un dolor agudo en el pecho
Takeshi y Becky se encontraban terminando de limpiar el comedor, cuando Ken entró violentamente en la casa.
-¡¿Tú lo sabías, verdad?! –preguntó molesto, mirando a Takeshi con ojos asesinos
-Eh… ¿qué? –musitó su amigo asustado
-¡Este no fue un viaje planeado casualmente, tú lo planeaste con premeditación! –lo acusó Ken muy enojado
-¿De qué estás hablando senpai? –preguntó Becky confundida, y asustada ante la situación
-¿Ustedes también lo sabían? –les preguntó esta vez a ellas mirándolas alternativamente
-No entendemos de qué hablas senpai –musitó Ayumi nerviosa
-Paola está aquí. Ustedes lo sabían, ¿verdad? –dijo Ken mirándolos acusadoramente, helando el alma de los otros tres, que intercambiaron miradas sorprendidas
-¿Có…cómo…por qué dices eso? –balbuceó Takeshi comenzando a ponerse nervioso
-Porque la vi, y estaba con Izawa –explicó el otro chico, apretando los dientes- ¿Cómo pudieron engañarme? ¿qué pretendían? ¿o es que ella les pidió que me jugaran esta broma?
-Paola tampoco sabe que estamos aquí –dijo rápidamente Becky, sabiendo que no podía darle más largas a la explicación que le debían al muchacho- Nosotros simplemente planeamos venir al mismo lugar
-Qué casualidad, ¿no? –bufó Ken con sarcasmo
-Nosotros…yo realmente quería ayudarlos –dijo Takeshi cabizbajo, sintiéndose culpable- Por mi culpa pelearon tan dolorosamente, porque yo malentendí muchas cosas y fui y te las dije sin analizarlo. Lo siento, Ken
-Takeshi, éste es un asunto entre Paola y yo, tú no tenías por qué meterte –le reclamó su amigo, mientras Becky pensaba "te lo dije"- De todos modos, ¿qué esperaban lograr trayéndome aquí con engaños? El que yo esté aquí no solucionará nada
-Ustedes tienen que hablar –intervino Ayumi envalentonada- Yo también creí que sería buena idea que se vieran en un ambiente diferente al que usualmente se ven. Ambos malentendieron las cosas y tienen que solucionarlo
-En unos días te irás a Yokohama y todo volverá a lo de antes, a nada –acotó Takeshi- ¿Realmente crees que está bien dejarlo todo así?
-Si tú como ella tampoco lo estás pasando bien, deberías decírselo –terció Becky- Ella piensa que a ti no te importa haber terminado su relación, y sigue sin entender las razones de por qué has hecho todo lo que has hecho
-Tienes que hablar con ella –insistió Takeshi
-Ustedes no entienden… –suspiró Ken cansado
-No, pero ella lo entenderá si lo hablan –dijo Ayumi esperanzada
Ken miró a los tres alternativamente sin decir nada. Después de unos segundos desvió la mirada y dio media vuelta.
-Voy a buscar un vuelo para irme mañana –anunció Ken, marchándose hacia las escaleras, dejando a los otros bastante desilusionados
-Si te vas, luego no podrás arreglarlo –se atrevió a decir Becky, con un valor que ni ella misma sabía de dónde había sacado, deteniendo con sus palabras al muchacho- Las heridas deben curarse cuando aún estás frescas, si simplemente las dejas ser no cerrarán jamás. Paola está dolida, lo sé, pero también sé que te quiere mucho como para no estar esperando que aparezcas y le digas que te importa. No lo dirá jamás, pero realmente esperaba que fueras a buscarla para hablar con ella. ¿Acaso piensas dejarlo todo así? ¿en verdad vas a dejar que sea otro el que cure la herida que le causaste tú? -añadió, mientras sus amigos la miraban impávidos ante su atrevimiento
Ken no dijo nada, apretó con fuerza el pasamanos sobre el que tenía una de sus manos, y luego simplemente continuó su camino hacia su habitación. Una vez allí, entró y cerró la puerta con seguro. Fue a sentarse sobre su cama con miles de cosas dándole vueltas la cabeza. Cansado, se echó cubriéndose los ojos con una mano. Cuando pensaba que las cosas podían calmarse, todo volvía a ponerse peor. Realmente quería creer que las intenciones de Takeshi habían sido buenas, pero al final sentía que sólo iban a complicar las cosas. Para empezar, había sido demasiado desagradable ver a Paola con Mamoru, aunque ella siempre le había dicho que sólo era su amigo. Sin embargo, sabía que de parte del otro muchacho las cosas no se quedaban ahí.
Recordó cómo en una ocasión, hacía como un año y algo más, mientras él, Kojiro, Takeshi y Kazuki estaban convocados a la selección con el resto de los jugadores de otros equipos, él había escuchado una conversación entre Genzo y Mamoru que lo había incomodado bastante.
-¿Has visto últimamente a Paola? –preguntó Mamoru casualmente, mientras él y Genzo se vestían después de haberse duchado, sin percatarse que en el pasillo paralelo al que ellos se encontraban, con sólo una hilera de casilleros en medio, Ken terminaba de guardar sus cosas
-No, y la verdad no creo que la vea. El fin de semana tengo que volver a Alemania –respondió su amigo- ¿Y tú?
-Hace unas semanas la vi por casualidad en uno de los estadios mientras se jugaban los cuartos de final del campeonato nacional, pero apenas nos saludamos de lejos –contó Mamoru con cierta decepción
-¿Y eso? ¿ella se hizo la interesante o algo así? –se extrañó Genzo
-Je, no, claro que no, Paola nunca haría eso –la defendió el otro chico- Es sólo que ella estaba con sus compañeros del Toho
-Y qué con eso, no me digas que les tienes miedo –se burló el portero
-No, aunque Hyuga siempre resulta intimidante –admitió Mamoru avergonzado
-¿Y no te ves con ella fuera de esos encuentros casuales en el estadio? –quiso saber Genzo bastante curioso
-No, porque la verdad es que no tengo mucho tiempo para venir a Tokyo, y a ella no le gusta ir a Shizuoka por iniciativa propia. Así que simplemente espero a las pocas ocasiones en las que ella tiene que ir a tu casa
-Pues ya te digo que eres admirable por seguir tu amistad con ella, porque Paola siempre ha tenido un carácter demasiado especial –reconoció Genzo
-Yo le tengo mucho cariño, siempre ha sido así –confesó Mamoru pensativo
-Mucho cariño, sí claro –bufó su amigo cruelmente- Si te gusta deberías ir y decírselo, total, al menos no te lo guardaste –aconsejó, dándole unas palmadas en el hombro- Tengo que adelantarme, nos vemos en el hotel
-Sí, nos vemos luego –murmuró Mamoru avergonzado, guardando lentamente sus cosas
-¿Es eso cierto? –escuchó preguntar, y dio un respingo
-Qué... ¿qué haces aquí Wakashimazu? –preguntó Izawa sorprendido
-Estaba aquí desde antes que ustedes, pero ustedes ni cuenta se dieron –respondió Ken tranquilamente- Entonces, ¿es cierto eso que dijo Wakabayashi? ¿que Paola te gusta? Creí que eran sólo amigos –dijo en un tono tan neutral que resultaba inquietante
-Y si así fuera qué –contestó Mamoru de mala gana, viéndolo desafiante- Ella es sólo amiga tuya, ¿no?
-Me estás respondiendo con otra pregunta –insistió el otro chico, sin modificar su tono
-No tengo por qué responderte –dijo Mamoru con fastidio, cerrando su maletín bruscamente
-Sólo como sugerencia, antes de hacerte muchas ilusiones con su respuesta, deberías preguntarle si ya tiene novio –comentó Ken con petulancia
-¿Y eso por qué? –preguntó Izawa bastante molesto por el tono del portero
-Porque sería muy triste ver que sigas adelante con un amor no correspondido –contestó el otro chico con cierta burla, marchándose seguido de la mirada furiosa de Mamoru
Ken estaba tan sumido en sus pensamientos que ni se dio cuánto tiempo pasó. De repente escuchó unos ligeros golpes en la puerta.
-Ken, te traje algo de comer –anunció Takeshi tímidamente del otro lado de la puerta- Lo dejaré aquí para cuando quieras –añadió, marchándose luego tan silenciosamente como había llegado
Luego de unos minutos analizando qué hacer, Ken se sentó y fue hacia la puerta. Destrabó el seguro y la abrió. Se agachó a recoger la charola que había dejado Takeshi con un plato cubierto con un cobertor, cuando se percató que tres pares de ojos lo espiaban desde una habitación contigua.
-Si se ponen a espiarme así me hacen sentir más incómodo –comentó con toda la paciencia del mundo, y los otros tres salieron como ratoncitos de su agujero, con la cabeza gacha, sintiéndose culpables por no haberle dicho que Paola estaría en Miyakojima
-Discúlpanos senpai, sabemos que estás en todo tu derecho de estar enojado con nosotros –alegó Becky apenada, y Ayumi asintió dándole la razón
-Si golpearme te ayudará a sentirte un poco menos molesto conmigo, adelante, no te culparé –dijo Takeshi con el rostro compungido, mientras Becky lo miraba espantada ante semejante sugerencia, después de todo sabía que Ken era quinto dan de karate
-No tengo por qué golpearte, tampoco es para tanto –alegó Ken conmovido ante la lealtad de su amigo
-¿Entonces te quedarás? –preguntó Takeshi con el rostro iluminado
-Takeshi, no puedo quedarme –trató de explicar Ken- El que Paola y yo estemos aquí no solucionará nada. Entiendo que ella está dolida y quiere distraerse, así que no puedo simplemente aparecerme ante ella y arruinarle sus vacaciones. Por algo se alejó, por algo decidió venir aquí
-Por burra… -comentó Becky por lo bajo, bastante molesta, y Ken prefirió fingir que no la había escuchado
-Pero yo creo que ella también está esperando verte y hablar contigo –insistió Takeshi esperanzado
-No lo creo, se ve demasiado feliz con Izawa como para acordarse de mí –alegó Ken con decepción
-No digas eso senpai –esta vez Ayumi fue la valiente- Yo pondría las manos al fuego por Paola, ella podrá haber venido con ese amigo suyo, pero no lo hizo con segundas intenciones. Además, yo escuché bien cuando dijeron que sería un viaje de grupo, así que no es un viaje que hicieron sólo ellos dos
-Aún así –trató de excusarse Ken- No creo que sea buena idea aparecerme y decirle que quiero hablar con ella. Es más complicado de lo que creen
-No te vayas, prometemos que nos olvidaremos del asunto de Paola y que nos encargaremos de divertirnos porque después de todo vinimos de vacaciones –ofreció Takeshi
-Sí, Takeshi-kun tiene razón –lo apoyó Ayumi- Podemos salir y planear cosas divertidas para hacer como queríamos desde un comienzo
-¿No que planeaban perseguir a Paola? –inquirió Becky con desconfianza, ganándose un codazo de su mejor amiga
-No te vayas, tú también mereces descansar –dijo el Pequeño Técnico, sonriendo
-¿En serio ni intentarán encontrar a Paola? –insistió la chica de ojos grises nada convencida
-¡Que no! –dijeron Takeshi y Ayumi al mismo tiempo, esperando que la chica deje de remover el dedo en la herida
-Aish, yo sólo preguntaba –se ofendió la preguntona, robándole una sonrisa a Ken
-Está bien, me quedaré –contestó Ken al fin- Pero nada de querer encontrar a Paola o planear nada para que yo me vea con ella –advirtió seriamente
-¡Prometido! –volvieron a decir Takeshi y Ayumi al unísono, y ambos, coordinadamente, cruzaron los dedos en la espalda, mientras Becky lo notaba y los miraba indignada
-Por mi parte debo decir que yo jamás haría algo como eso, al fin que vine sólo siguiendo a estos dos para que no la embarren más –comentó Becky molesta ante el falso compromiso de sus amigos
-Pero ya prometimos no hacer nada fuera de lugar, ¿no? –le recordó Takeshi sonriendo cínicamente
-Bueno, entonces vayamos a alguna parte –sugirió Ken y los otros tres asintieron
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
