Bueno, pues voy terminando, perdonad la tardanza (jaleos que no vienen al caso) y ya dejo de aburriros con esta historia a la que quedan tres capítulos más aparte de éste y un corto epílogo.
Un abrazo
CAP XI
"Sombra, ectoplasma"
2 de octubre de 1997
Ayer fue un día muy largo, pero para John (aunque sea algo absurdo teniendo en cuenta su discusión con su hijo mayor y que estuvo viendo el cadáver de un adolescente) fue uno de los mejores días que ha tenido en años.
Sonríe a Bobby mientras prepara café y tortitas, hace como diez meses que hizo tortitas por última vez, o que preparó el café por última vez (probablemente para el cumpleaños del muchacho que se afeita en el aseo), hace años que sonrió por última vez.
Su hijo sale limpiándose la cara con una toalla y casi puede verlo salivar, siempre ha sido un goloso, y parece que el ser casi un hombre no lo va a cambiar. "Es un hombre" piensa orgulloso, también piensa que algo ha contribuido a que ese chico sea tan formidable. Pero no lo va a admitir en voz alta.
Bobby ya se ha servido, su amigo con la boca llena les pregunta por dónde empezarán la búsqueda del pequeño. "Desayunemos primero" ordena John, y se sorprende de que los otros dos obedezcan sin ni siquiera torcer el gesto.
Mientras come recuerda cómo le recriminó su hijo, cómo lloró, cómo le reclamó, cómo se derrumbó y cómo por una vez le permitió saber qué pasaba por su cabeza. Bobby tenía razón, el muchacho se consideraba el único culpable de la huida de su hermano, el único responsable de la seguridad de Sam. Había llegado a creer que le culpaba por haber tenido que ir a buscarle al estrellarse el avión dejando la búsqueda de su hermano.
Pero el chico es fuerte, está repuesto y entre todos van a encontrar al pequeño. Pero antes se comerá la última tortita pues si se descuida no se las dejan ni probar.
NIAB NIAB NIAB
Sam aborda a Hanna en el descanso entre clases. La niña cuando lo ve le da un fuerte y emocionado abrazo. "¿Y esto por qué?" pregunta el chico sin entenderlo.
• Ayer vi a tu familia entrar en la comisaría de policía Sam, estaban mal, muy mal – le explica – pregunté a un amigo de mi padre que trabaja allí y me dijo que iban a reconocer tu cadáver, que eras otro de los chicos que habían muerto misteriosamente en el aeropuerto.
• ¿Creen que estoy muerto? - El adolescente se pasó la mano por el flequillo echándolo hacia atrás pensativo, eso era un problema, si se acercaba a ellos y pensaban que estaba muerto...
• Tienes que decirles que estás bien Sam, los vi entrar y... tu hermano parecía enfermo y los dos adultos que iban con él también se veían muy tristes y preocupados.
• Sí, tienes razón, no te preocupes Hanna – pero algo de lo que había dicho la pelirroja le había intrigado - ¿Otro de los chicos? ¿Cuántos Hanna?
• No lo sé exactamente, ocho o diez desde hace un par de años. Eran chicos que habían huido de sus casas y se escondían en los alrededores del aeropuerto. Se colaron dentro y sufrieron accidentes mortales: atropellos, caídas, incendios – al ver la palidez del chico le preguntó - ¿te ocurre algo?
• ¿Y si no fueran accidentes? Son demasiados – tenía que reunirse con su familia pero ¿Cómo iba a dar con ellos? - me estaba ocultando en las casas abandonadas Hanna, creo que hay algo allí, o alguien que ahuyenta a los vagabundos.
• No puedes quedarte allí entonces, es peligroso, ven a mi casa, mis padres te ayudarán a encontrar a tu familia – le ofrece la chica solícitamente.
Lo piensa, ¿por qué no? Lo peor que puede pasar es que los padres de Hanna llamen a la policía, y en ese caso podrían avisar a su padre. Ya ha hecho el idiota lo suficiente, ya va siendo hora de que se haga responsable de sus actos.
La familia de la chica pelirroja lo acoge con los brazos abiertos. Es cierto que sus padres le reprenden e interrogan exhaustivamente tratando de entender por qué ha huido de casa. Interpretan sus dudas en la mentira que se ve obligado a contarles como si se tratase de vergüenza o arrepentimiento y le ponen un colchón hinchable en la habitación de Josh, el único niño de la familia Dayton.
El señor Dayton llama a la policía, su amigo le promete que tratará de localizar al padre del muchacho.
NIAB NIAB NIAB
Robert Singer interroga al conductor del camión que atropelló al chico del depósito haciéndose pasar por un agente del gobierno especializado en desaparecidos. El conductor sigue muy afectado "Acababa de pasar la inspección técnica del camión, estaba perfecto, no sé cómo pudieron fallar los frenos". Se entera de que no es el primer accidente que ocurre en el aeropuerto y que involucra a muchachos que han huido de sus hogares.
Esa tarde John y él se cuelan en el depósito de automóviles dónde está el vehículo siniestrado. Revisan los restos del camión. El Winchester descubre algo extraño dónde tenía que haber líquido de frenos.
• Ectoplasma – John está sorprendido - ¿esto qué tiene que ver con Sam?
• No tengo ni idea, pero al parecer hay algo que no siente ninguna simpatía por los chicos que se esconden aquí.
NIAB NIAB NIAB
Dean ha recorrido de arriba a abajo todo Flagstaff. Volvió a la comisaría a hablar con el que lleva el caso del chico que confundieron con Sam. Volvió al colegio pero no pudo hablar con Hanna, y esa chica Bethany, está muy enfadada con su hermano.
El joven no ha sacado mucho en claro. Pero no se va a rendir, va a encontrarlo, lo sabe, lo siente en sus tripas. Lo que su padre y tío Bobby han descubierto le recuerda la sombra que vio justo antes del accidente de avión. Y lo único que pasa por su cabeza es que su hermano, el chico terco y gruñón que se marchó por culpa de un perro lleno de pulgas, puede estar en peligro.
