Ay :( Pues no me alcanzan las palabras para disculparme por escribir hasta ahora, pero bueno ha sido debido a muchos eventos, lo importante es que aquí estoy de nuevo :D
Gracias a todos los nuevos lectores de ésta historia :D y a Coraje1 claro :)
Besos iPaanda.
-Cásate conmigo- no fue una pregunta, mucho menos una petición, fue casi una orden, sin algún sentimiento involucrado pues por más que lo había intentado no podía obligarse a sentir algo por aquella chica que en ese momento lo miraba con la más grande de las ilusiones impregnada en sus ojos, ajena a todo lo que pasaba en la vida del pelirrojo.
-¡Oh Axl!- vociferó –¡Claro que sí!- casi daba saltitos de emoción –¡me casaré contigo!- y lanzó sus brazos alrededor del cuello del chico.
Axl no atinó a hacer más que devolver torpemente el abrazo y entonces, de la nada, un pensamiento cruzó por su mente "esto no puede ser tan malo ¿Cierto?" se cuestionó sintiendo el calor de aquella pequeña mujer que lo sostenía como si fuera lo más preciado para ella, fue en ese momento que se permitió subir una de sus manos a acariciar el cabello de Erin.
-Vaya, que suave- dijo de manera involuntaria sacando una pequeña risita de la castaña, risa que por alguna razón le pareció de lo más adorable.
La chica se separó del cuerpo de Axl lo suficiente para verlo a los ojos –por cierto, me encantó la canción, amor- porque siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Don Everly, el ojiazul le había cantado "Sweet Child O' mine" a la heredera Everly antes de proponerle matrimonio –Te quiero Axl- una punzada le atravesó al recordar aquellas mismas palabras "Te quiero Axl" provenientes de los labios de cierto chico que aún no lograba sacar de su mente por completo.
A Axl Rose se le daba muy mal aquello de mentir así que para no verse en la necesidad de responderle a la dulce chica de ojos pardos, sustituyo sus palabras con un beso mientras pensaba "tal vez con el tiempo llegue a quererte igual, dulce Erin" aunque claro que lo dudaba.
-o-
Han pasado ya cuatro largos meses desde que Erin y Axl se comprometieron.
Cinco desde que Duff McKagan y Steven Adler llevan una relación de lo más maravillosa, todos lo saben, pero ellos no han dicho nada a nadie (como si hiciera falta).
Apenas hace un par de semanas que Izzy Stradlin comenzó a salir con una chica que conoció en una de las tantas fiestas a las que los Guns asisten, había llegado de la mano de Erin volteando a ver a todos lados con una enorme sonrisa y actitud de chica pesada, lo cual a Izzy le pareció de lo más atractivo; en el momento en el que los presentaron y sus miradas se cruzaron, algo sin duda nació entre ellos, su nombre: Joan Jett.
El tiempo pasaba con suma velocidad y cada vez aparecían más cosas en la lista de preparativos para la boda perfecta, el video de "Sweet Child O' Mine" estaba en proceso, los miembros de la banda ponían todo su esfuerzo para que saliera todo a la perfección, Erin y Axl se llevaban de maravilla, iban a todos lados juntos, afamadas revistas los ponían en sus portadas prometiendo que serían "la pareja del año".
Y Slash, bueno, después de las suplicas de todos los miembros de la banda (a excepción de Rose, claro) por que se quedara, decidió hacerlo y dejar de lado todo el asuntito del enamoramiento con el pelirrojo, se dedicó como nunca antes a las seis cuerdas y amores de su vida, si bien ya era bastante bueno con la guitarra, ahora en cada concierto que los Guns n' Roses daban, el público gritaba su nombre con fervor después de cada impresionante solo que armaba.
Se estaba recuperando con rapidez, o eso creía hasta que por accidente o lo que fuera se encontraba con Axl a solas en alguna parte de aquella enorme casa y tenía que desviar su mirada de aquella piel tan blanca como la cocaína, porque eso era el pelirrojo para él, una droga de la que se estaba absteniendo de probar nuevamente.
La última vez que se encontraron, Slash estaba practicando con su ahora favorita Gibson Les Paul en el cuarto de ensayo con los amplificadores a todo volumen y Rose entró de la nada porque había olvidado su libreta de canciones encima del piano, al entrar al cuarto se encontró con la gloriosa figura del pelinegro tocando como sólo él sabía, moviendo sus caderas en un vaivén sensual que daba la impresión de que le estuviera haciendo el amor a aquella guitarra, y joder si al ojiazul no se le antojo ser aquel instrumento, así que entró como rayo por la libreta soltando un escueto "perdón" para el de cabello rizado. De ahí que el vocalista de la banda decidiera no ir a ninguna parte sin la compañía de su prometida.
Axl en ocasiones se atrapaba tomando la mano de Erin con dulzura y pensando en lo hermosa que era ella y lo afortunado que era él de tenerla a su lado pues con todo el cariño que le proporcionaba había logrado salir delante de aquella situación que sinceramente no le apetece recordar.
-¿En qué tanto piensas amor?- La voz de su prometida lo sacó de sus cavilaciones.
-Oh…En nada- contestó Rose al tiempo que le regalaba una tierna sonrisa –sólo en lo rápido que pasa el tiempo- ambos estaban sentados en el sofá de la sala, el pelirrojo atrajo el cuerpo de la chica con un brazo hasta recostarla en su pecho.
-Vaya que sí…- Erin observaba el blanquecino cuello de su prometido y comenzó a hacer figuras en éste con la yema de su dedo –pronto seremos esposo y esposa- rió chiquito.
Axl sólo alcanzó a sonreír de medio lado con algo de nostalgia, él quería a Erin, claro que lo hacía, pero aún le confundía todo aquello, en muy poco tiempo se uniría a ella en un pacto de amor y promesas "eternas", "¿era eso lo que en verdad deseaba? ¿era ella con quien anhelaba pasar el resto de sus días?" se cuestionaba frecuentemente.
La castaña se removió en el sillón y se acomodó hasta quedar sentada sobre las piernas de Axl Rose con sus manos en el pecho de éste y le sonrió grande, destellante, mientras lo veía con esa mirada llena de dulzura y ternura.
-Te quiero Axl Rose- le dijo observándolo desde arriba por la posición en la que estaban, y al pelirrojo en esos momentos le pareció que su vida al lado de esa chiquilla no sería mala en absoluto.
-Te amo Erin Everly- le dijo por primera vez desde que la conoce, porque eso era lo que sentía en ese preciso momento.
-o-
-Eres sin duda el mejor, nunca había conocido a alguien tan arrasador en la cama- logró decir cuando se recuperó de su quinto orgasmo.
El chico le sonrió socarronamente al tiempo que salía de su cuerpo con un sonido obsceno y se incorporó con rapidez al borde de la cama, su cabello caía enmarañado por todo su rostro pegándose en algunas partes a causa del sudor.
-Esto tiene que repetirse- volvió a hablar mientras se deleitaba con la tostada piel de su acompañante mientras éste comenzaba a vestirse y encendía un cigarrillo.
-Mientras tengas bien claro que sólo te estoy usando…- contestó antes de colocarse el cigarrillo en la boca y abrocharse el pantalón de cuero.
Slash sintió los brazos ajenos envolverle por detrás y las manos recorrerle el pecho –no me importa- le escucho decir.
El pelinegro se volteó y tomó uno de los pelirrojos mechones que combinaban perfecto con aquella piel tan blanca y las pequeñas pecas que la adornaban –hermoso- se le escapó de los labios casi de manera inaudible y levantó su vista para encontrarse con unos ojos increíblemente azules.
-Hermosa, querrás decir- dijo ella.
-Sí, lo que digas- el de piel tostada dio una larga inhalada al cigarro y la besó sin soltar el humo, terminó el beso y se separó unos centímetros para exhalar directo a sus labios el denso humo que aguardaba en sus pulmones.
"Hermoso" repitió en su cabeza.
