Hola… estoy de vuelta por aquí. Estuve un poco corta de inspiración y un poco de lectura me ayudo a refrescarlas ideas así que volví… espero no tardar en regresar, aunque no prometo nada T-T

Gracias a las personas que me siguen y leen la historia, muchas muchassss gracias a las que me alientan a continuar con su Review me encantan y me hacen reír.

Espero llenar las expectativas de la personita que me pidió una conversación de Emma con sus padres exactamente sobre hacer daño a las personas que se aprecian.

Espero sus cometarios. Así que a leer


Capítulo 12

Nuestra Reina

Una triste mirada cae sobre sus zapatos, no podía limpiar de su alma esa sensación de melancolía... era tan ilógico ¿Que esperaba ella de Regina? La mismísima reina malvada. En su memoria lo que paso le robaba todas sus sonrisas...era tan irónico porque al mismo tiempo recordaba esa débil voz... sus últimas palabras la llenaron de tanta calidez.

Aparta la vista de la ventana. Caminando de regreso a su cama para tirarse boca abajo.

Cariño...

El silencio se llenó con el dolor de esa voz.

- Que sucede Emma- la mano de su padre le da unas leves caricias en la espada- Llevas muchas semanas sin salir del castillo.

- Es mi culpa que mamá siga molesta- las voz le sale amortiguada por la almohada.

- Ella está bien, los preparativos de la primavera la tienen ocupada. Ahora dime, ¿Tu como estas?-ve como Emma se gira para sentarse. Se abraza las rodillas como si necesitara protegerse de algo- Me parece que las cosas entre Rubi y tú no se han arreglado.

- No tienes por qué preocuparte padre, estoy bien.

- Pues, no lo parece- parta un largo mechón rubio que cubre parcialmente el rostro de su hija- Lo que paso en el lago te afecto mucho. No temas contarme, sabes que puedes hablar conmigo cariño.

Lo que más asombro a la joven rubia fue el escalofrió que sintió al escuchar esa palabra, como si fuera trasportada aquel día. Definitivamente se escuchaba diferente en su padre; sin embargo no esperaba que le removiera cosas por dentro. Discretamente muerde su labio superior.

-¿Porque me llamas cariño?- susurro mientras batallaba con ese nudo que se adhería a su garganta.

-¿Qué cosas preguntas?

-Eso de cariño es normal decírselo a otros- insiste la joven, no puede dejar pasar la oportunidad de aclarar sus dudas.

- Es solo una palabra que la mayoría de las personas utilizamos para expresar nuestro afecto. Es algo muy especial que dices o recibes de amigos familiares y...

-Lo dices cuando te importa alguien- la ilusión que desprendían los ojos de la rubia no pasó desapercibida para su padre.

-Por supuesto.

Había acordado no pensar más en la bruja, pero llenar esos espacios vacíos que le había dejado su último encuentro le destruía la calma. Resulta que los intentos por no pensar no le estaban funcionando, no podía dejar de repasar en su cabeza el dolor en la voz de Regina, en ese arrepentimiento que teñía sus pupilas oscuras. Empezó a darse cuenta que, al pasar los días, la presencia de la bruja era demasiado intensa. Se le hace un nudo en la garganta ¿Porque sentía tanta tristeza? ¿Porque esa extraña sensación de que el corazón se le desinfla al recordar que Regina le hizo daño? Después de varios días debía estar mejor, sin embargo no era así, continuaba igual de dolida y triste. Hace un par de trazo sobre las sabanas para distraerse.

Volverla a ver no puede ser, eso no puede ocurrir, no puede... no puede aunque le duela no debe volver al bosque.

-Lo que te preocupa tiene que ver con tu desacuerdo con la señorita Lucas- la mira inquisitivo, queriendo adivinar lo que su hija piensa.

- Las personas se dicen cariño por que se quieren- susurra aparentando desinterés- ¿Pero cómo quieres y lastimas al mismo tiempo?

David se sienta a su lado, sorprendido por el giro que está tomando la conversación; sus pensamientos comienzan a trabajar afanosamente

- Hay algo que tenga que saber- murmura casi ahogándose en la idea que estaba rondando su cabeza- ¿No es el problema con la señorita Lucas lo que te tiene preocupada?... es alguien más... un... un chico... ¿Te gusta alguien?

- ¡Papá!- salta de su puesto ofuscada- Mejor olvídalo.

- Claro que no... No... Esto es... es importante para ti y para mí también- La mira con los ojos casi fuera de sus órbitas, no estaba listo para esto, prefería estar en cualquier lugar menos enfrentándose a la idea de que su pequeña princesa estaba interesada en alguien. Snow debía estar allí, mira hacia la puerta esperando que aparezca y lo salve- Un muchacho Emma... tienes once.

- Por favor, ya para papá; te has desviado demasiado del tema principal.

El rey sacude los hombros como si se alistara para una gran batalla, en ese momento se sentía en medio de una guerra sin ningún arma para defenderse del enemigo.

- Bien- el rey le da una tregua a sus pensamientos, suspirando unos segundos- Mamá te quiere y te protege de una forma que a veces no te gusta por lo que ciertas cosas que hace te parece que están mal y te lastiman, sin embargo, para ella es lo justo y necesario porque te quire. Comprendes lo que quiero decirte Emma. Estas disgustada con Rubi porque algo te ha hecho daño o viceversa y estoy seeguro que ninguna de las dos quizo lastimarse- se levanta para ir hasta la esquina donde Emma se ha ido a refugiar- Querer y lastimar van de la mano; quisiera decirte que todo va a estar bien pero, no puedo asegurarlo, ojala la vida sea buena contigo amor mío yo voy a estar aquí para curarte cada vez que lo necesites y dar un par de puños y patadas si llega a ser necesario.


Camina llena de dudas por todos los senderos que la alejan del castillo, cada minuto que pasa está más nerviosa, cuando llega al claro ya Rubi ha sentido su presencia. El rostro serio de su amiga le da la bienvenida; de verdad la había extrañado. No estaba segura si la encontraría en el lugar de siempre; al parecer no había dejado de visitar el lugar favorito de ambas.

- Lo... lo lamento.

La joven morena salta de la roca y sin vacilación se acerca a grandes sacadas a la princesa quien en primer momento retrocede un par de paso pero la loba es más rápida y sin previo aviso la rodea entre sus brazos.

- Pensé que nunca más te vería- murmura pegada a la alborotada melena rubia.

- Lo siento, Ru estaba asustada pensé que ya no querías saber nada de mí, lo siento no quería meterlas en problema...

- Ya para, respira- le seca las lágrimas-Tranquila, respira. Ya estoy acostumbra a que me estés metiendo en problema.

- De verdad lo lamento... tu tenías...

- Deja de disculparte- le da una suave palma en la espalda- Pero te advierto que iré contigo, lo quieras o no voy asegurarme que permanezcas lejos de esa cosa.

Emma ni siquiera hace el intento de refutar.

- Rubi hay algo que necesito...

- No creas que he olvidado que ese día olías a sangre, esa bruja pudo borrarlo con magia, pero el olor estaba allí. Así que el tema no está en discusión, iremos al nido y luego me encargare de que permanezcas alejada de tu nueva amiga.

- ¿Que nueva amiga?

La voz resuena tras ella crispando los bellos de la nuca a la loba.

- ¿Qué hace el aquí?

- Es lo que iba a decirte, August ha vuelto- intenta poner entusiasmo a las palabras.

- Ya me he dado cuenta-gruñe mostrando los dientes.

- Que tal cachorra.

Rubi da un paso al frente llena de furia, sin embargo Emma logra detenerla a tiempo.

- ¡August por favor!- advierte la princesa molesta.

- ¡Que! No hice nada.

- Ojala recuerdes que en varias ocasiones mi puño te cerro esa bocota.

- También te extrañe Ru- sonríe sin molestia.

- Por favor, los dos basta, si vamos a estar juntos...

- No... No... No - la corta la loba cada vez más ofuscada- Rotundamente no, definitivamente no, voy a estar con el espía personal de la reina.

- No soy un espía- frunce el ceño sintiéndose atacado.

- Eres un bocazas- patea el suelo con rabia.

- Aunque no te guste iré con la princesa y si no te agrada la idea ya sabes lo que tienes que hacer.

Los ojos de Emma rehúyen esa típica discusión entre sus dos compañeros. Pasa las manos por su rostro imaginando todo lo que va a tener que soportar.

- Ambas me culpan por algo que no es cierto- mira a la princesa buscando apoyopero ella evita el contacto.

- Podemos irnos ya- suspira la rubia cansada.

- ¡Sí!- responden los otros dos al unísono.

Rubi inicia la caminata algo molesta luego le sigue el moreno quien pasa al lado de Emma con la mirada tintada de tristeza.

- August estoy confiando en ti- murmura la rubia cuando lo ve pasar a su lado.

Los ojos de su guardián caen nuevamente en ella, mentiría si dijera que estaba asustada. No podía esconder que le aterraba la idea de revelarle al moreno uno de sus secretos y aún quedaba el peor... La barrera.

Ahora que lo pensaba, comenzaba arrepentirse de haber salido esa mañana. Esos días encerrada en su habitación August le demostró que no tendría momentos a solas; definitivamente estaba perdida.


Los ojos del moreno iban de un lado a otro mordiéndose los labios, dentro de la cueva el eco de su aleteo comenzaba a ser molesto para las dos chicas, ambas se miran conteniendo las ganas de gritar.

- ¿Saben que esto es peligros verdad? La temperatura de la cueva es muy cambiante

- Nunca hemos estado más de veinte minutos- responde Rubi cansada de las quejas.

- Su temperatura no es igual a la tuya.

La morena pone los ojos en blanco mientras Emma continua su camino sumida en el silencio.

- ¿Por qué crees que tenemos mantas escondidas en la entrada?

- Deberías tenerlas a mano.

- Ya basta- se vuelve para mirarlos a ambos- Me están dando dolor de cabeza. Y tú August deja de hablar como si no estuviera presente, estoy bien.

- Solo me preocupo por tu seguridad.

- Sé que te preocupo; pero Rubi ha sabido cuidarme muy bien todo este tiempo.

La mirada del guardián se topa con la de la loba, quien no se amedrenta con el desafió de esos ojos.

- Por su bien más le vale- murmuro bajito el hombre.

- Deja de susurrar, igual puedo escucharte bocazas.

- Lo dije para que me escucharas.

- Esto es increíble- grita Emma ofuscada, aquel paseo se estaba convirtiendo en un martirio entre las quejas de August y las indirectas de su amiga, todo el ambiente era demasiado pesado.

- Una última cosa- las dos chicas suspiran reiniciando la caminata- Ese pequeño charquito de agua que acabamos de pasar, en las noches la marea sube y la corriente se aviva es muy peligro- esta vez si logra captar la atención de sus dos compañeras, ambas se vuelven y lo miran sorprendidas.

- Eso no lo sabíamos- es Rubi quien logra responder.

- Lo supuse por favor...

- Si ya lo dijiste- lo corta Rubi- Es peligroso

Las chicas reanudan su caminata. Cuando llegan al nido observan como el moreno se acerca con recelo.

- El bocón tiene miedo- ríe la loba y al instante recibe un suave golpe. Mira hacia el lado izquierdo buscando a su atacante, pero Emma ya se ha separado de su lado para ir con su guardián.

El poderoso guerrero se acerca con el mayor cuidado mientras sus ojos estudian complacido las dos figuras redondas sobre un cúmulo de hierba y hojas secas.

Suspira extasiado.

- Son hermosos- se inclina cerca del nido sin hacer ningún intento para tocarlos, sin embargo Emma, con un poco de esfuerzo toma al más pequeño de color negro brillante llevándolo muy cerca de sus mejillas.

- Aunque no lo creas son pesados- sonríe con el mayor entusiasmo, hacía ya varias semanas que no sentía tranquilidad y mucho menos ganas de reír. Su profundos ojos verde azul permanecen clavados en el hermoso huevo, solo ellos podían distraerla de sus locos pensamientos- Este es Hebyan, que no te engañe su fachada de chico malo, va a ser un amor - con suma delicadeza lo arrulla entre sus brazos, amaba a esos huevos; explicar el porqué de ello era un poco difícil, quizás el que fueran abandonados o la posibilidad de que su madre muriera provocaban ese sentimiento de querer protegerlos. Sonríe con pesar a sus dos acompañantes- Ese que está allí es Heyden, será de temer, lo blanquito y tierno se le quedara en el cascaron. Estoy segura que será un cascarrabias.

- ¿Sabes lo que son?- la interrumpe August.

Inconscientemente Emma estrecha más el huevo cerca de su pecho.

- No me importa lo que sean- murmura bajito- Igual seguiré cuidando de ellos.

Con un asentamiento el moreno se aparta de ella para darle su espacio. Una vez parado en la esquina guarda unos minutos de silencio, mientras mira atentamente todos los movimientos de la princesa, tras él, Rubi lo contempla con los sentidos alertas.

-¿Por qué tu pulso se acelera bocón, acaso tienes miedo?- se burla.

Ese chico que un día fue un larguirucho cara de grano hoy se acercaba a ella en una actitud amenazadora. Lo sorprendente fue que ella no pudo reaccionar, que todo su cuerpo se quedó paralizado bajo esa ardiente mirada. Cuando la mano del moreno toca su hombro algo inexplicable la recorre por completo haciendo que sus labios temblaran incapaces de poder comprender lo que estaba sucediendo.

- Es muy importante que vuelva con la reina- musita sin dejar de mirarla con esos ojos penetrantes

- No... No sé de qué hablas- la dueña de la capa roja siente miedo, quiere sacudirse de la mano del espía, pero su cuerpo no reacciona, August sujeta fuertemente su hombro guiándola hacia el rincón.

-Escúchame bien, no soy ningún espía- suena herido- confía en mí, ella tiene que volver, solo necesita tu apoyo ya deja de oponerte a lo inevitable.

-No- susurra entre dientes, no puede ocultar la rabia que siente al estar sometida por August- Voy... voy a despedazarte.

-Deja de ponerte agresiva y escucha- ofrece apartar la mano, claramente la intención de Rubi era atacar. Esta vez solo un sutil rose de los dedos del moreno en el rostro de la loba provoca que esta quede paralizada en su lugar- ¿Porque tienes que ser tan impulsiva? Escucha, es lo único que te pido. Quieres protegerla y lo entiendo, pero lo estás haciendo con las personas equivocadas, yo no soy tu enemigo- un movimiento tras su espalda alerta a August de que la princesa esta por acercarse. A pesar de los intentos de Rubi por resistirse siente como los fuertes brazos del guardián la rodean, riendo y palmeando su espalda- Snow traiciono a la princesa, acabara con el reino, nuestro deber es proteger a Emma y a Regina.

-¿Regina?

-Si Regina, nuestra reina.

Continuará...