Saint Seiya: Siguiente Generación.

Fanfic escrito por: Andrómeda

Primera Fecha de publicación: 3 de junio del 2011; para la página de Facebook: Yuna De Águila (Saint Seiya Omega Ω)

Edición: Rankakiu

Disclaimer: Saint Seiya es propiedad de su autor Masami Kurumada; así como de TOEI Animation LTD.

Nota del editor: Muy buenas a los lectores de este Fanfic. Es un gusto dejarles el decimosegundo capítulo de Siguiente Generación, escrito por la autora Andrómeda. Sin más que agregar, los dejo con la lectura, esperando sea de su completo agrado. Saludos.

Rankakiu


En el capítulo anterior de Siguiente Generación: Idalia aún pelea con voluntad y fiereza contra Hipólita, siendo esta ultima la que ha demostrado su enorme talento en combate. Helena de Cisne se reencuentra con Sofía de Dragón y ambas parten para reunirse con las demás. Siguiendo con el duelo, Idalia logra que Hipólita revele su lazo familiar con el Héroe Mítico Belerofonte, siendo los dos hermanos. En el Santuario, Yaro de Libra pide ir al campo de batalla para rescatar a las niñas de bronce. Secundado por Aarón de Piscis y posteriormente Hakirei de Aries y Yuuko de la Grulla, logran convencer al Patriarca Kiki y los preparativos del rescate han comenzado. Selenia de Pegaso finalmente le ha llegado su turno para pelear, siendo su rival, el guardián Perseo…


Siguiente Generación

Capítulo 12: Un relámpago de sombras.

Selenia sintió como le temblaban las piernas y en seguida se puso en posición de defensa al sentir como Perseo empezó a arder su cosmos, una energía que ciertamente expresaba lo fuerte que era su oponente y cuya aura de oscuridad lo envolvía todo.

—Perseo, ¿dónde está Sharon-chan? ¿¡Qué es lo que Ares le está haciendo!? —Preguntó Selenia de forma inquisitiva, mientras encendía su cosmos, lista para pelear.

—En tu lugar me preocuparía por mí que por otras personas, Pegaso; Ahora mismo probarás el poder del trueno divino. — Dijo Perseo, quien seguía quemando su cosmos.

— ¡No intentes asustarme! ¡PEGASUS RAIN OF STAR! —Exclamó Selenia a todo pulmón y dispuesta a vencer al primer golpe, desatando su cosmos y con su puño derecho proyectó centenares de estrellas fugaces cuyas trayectorias trazaron grandes formas curvas, moviéndose aleatoriamente, aunque todas con el mismo propósito: impactarse contra el guardián.

—Tienes razón Pegaso, es una hermosa lluvia de estrellas la que has creado; ¡pero no es suficiente para dañarme! —Dijo –Perseo, esquivando a gran velocidad cada una de las estrellas fugaces y finalmente se colocó frente a la santa de bronce, reteniendo su puño con su mano derecha y neutralizando el ataque de Selenia. Ante esto, la santa de Pegaso no pudo sino abrir sus ojos y dibujar en su rostro un gesto de sorpresa e incredulidad.


Mientras, en otra parte del bosque, Idalia sigue sosteniendo su duelo contra la guardiana Hipólita. La santa del Fénix ha logrado bloquear una patada alta de su enemiga, y esta decide ahora atacar con ambos puños, cargados de cosmos, a lo cual Idalia respondió reteniendo las muñecas de Hipólita, sin que los puños llegaran a tocarla en lo absoluto. Ambas estuvieron forcejeando: Hipólita tratando de liberarse e Idalia sin querer dejar ir a su enemiga, hasta que la dos sintieron dos cosmos peleando entre sí, lejos de donde estaban ellas. Ante esto, Hipólita miró a su izquierda, con un gesto de satisfacción.

—Vaya, creo que tu amiga ya se encontró con Perseo. Pobre de ella, encontró su fin. — Dijo Hipólita, volviendo a ver a Idalia y sonriendo.

—Lo dudo. — Respondió Idalia, cuya declaración sorprendió a su oponente. —Selenia tiene la habilidad de aprender muy rápido. —Dijo.

— ¡Hum! —Bufó la guardiana. —Pero Perseo es un genio; así como tú tienes dificultades para vencerme, Pegaso tendrá más, e incluso habrá un momento en el que ella ya no podrá levantarse. —Hipólita contraatacó con sus palabras, ampliando aún más su sonrisa cínica.

— ¡Maldita! ¡HO YOKU TENSHO! —Exclamó Idalia, furiosa, soltando a Hipólita de una muñeca y con su brazo libre concentró su cosmos y lo liberó en ardientes llamas, esperando esta vez asestarle un golpe letal o que dejara a Hipólita herida, por lo menos.

— ¡Tus golpes son lentos! — Dijo la guerrera de Ares, deteniendo el puño con facilidad, sofocando las llamas del ataque en el acto. —Además, esa técnica ya la había visto con Ikki, solamente que en esos momentos era mucho más difícil; un digno rival, diría yo. — Concluyó Hipólita, agarrando a Idalia del cuello y arrojándola lejos de ella. La niña de bronce da una voltereta en pleno aire y logra aterrizar sin ningún daño. Hipólita, aprovechando la distracción, elevó su cosmos y lo concentró en ambas manos. — ¡Toma esto! ¡LANCE JUSTICE! —Exclamó Hipólita, chocando ambos puños y luego extendió los brazos y con ello creó una lanza hecha de energía pura, cuya punta era su mano derecha, con los dedos índice y medio juntos y extendidos; La guardiana de Belerofonte se lanzó al ataque.

— ¡No! ¡Ya no seré derribada! — Con esa determinación, Idalia se preparó a detener el ataque. Puso sus brazos en cruz para defenderse y la punta de lanza se impactó con todas las fuerzas de Hipólita, creando chispas con el mero contacto del metal y empezando a cuartear los guanteletes de la armadura de Fénix. — ¡Imposible! ¿¡Tan fuerte es este golpe!? — Idalia pudo detener el ataque momentáneamente, sin embargo, comenzó a tener problemas para soportar tremendo poder; al final el ataque arrastró varios metros a Idalia, para finalmente arrojarla y que ella terminara por impactar contra un árbol, derribándolo en el proceso.


Mientras el duelo de Idalia contra Hipólita sigue su curso, Perseo y Selenia empezaron su combate, esta vez teniendo una pelea cuerpo a cuerpo, en donde Perseo obviamente no tarda mucho en demostrar mayor experiencia y ventaja.

—"Esta niña…"— Pensó Perseo, observando fijamente los ojos de Selenia, al mismo tiempo que se concentró en esquivar con sumo éxito los ataques que trataba de propinarle a la santa de Pegaso. —"¿Estará observando a través de mis golpes? ¿Pero por qué?" —Perseo en esos momentos cortó de tajo sus pensamientos, ya que vio como Selenia le lanzó una patada. El guerrero de Ares retrocedió justo a tiempo, antes de que la patada de Selenia le consiguiera asestar su golpe.

—Esta niña… es muy hábil. —Fue lo único que pudo concluir Perseo. —Eres digna rival, al igual que tu antecesor Pegaso. —Dijo, dedicándole una sincera sonrisa de aprobación a Selenia, y la santa le devolvió el gesto. —Pero aun así te venceré. — Expresó Perseo, comenzando a elevar su cosmos. — ¡Toma esto! ¡RAIKEN SHADOW GOD! —Vociferó el guardián, creando tres esferas de energía de tintes cerúleos, que de inmediato se resquebrajaron y se desvanecieron por completo.

— ¿Qué? — Selenia se quedó a la expectativa de saber qué ocurriría a continuación, y pronto tuvo su respuesta; las esferas volvieron a reintegrarse, una en frente suyo, la segunda detrás de ella, y la tercera arriba de ella. Las esferas se movieron a una alta velocidad, introduciéndose completamente en el cuerpo de Selenia, quien no alcanzó a reaccionar a tiempo para esquivarlas; dentro de su cuerpo, el ataque le da una enorme descarga eléctrica y posteriormente explotan violentamente elevando a Selenia por los aires y para terminar, cae bruscamente al suelo, haciendo un cráter.

—Bueno, ahora esperaré a que las otras niñas lleguen. — Perseo creyó que terminó con su enemiga, ya que observó el cuerpo humeante de la santa. Sin embargo, pronto comprueba, sorprendido, de cómo Selenia se reincorpora lentamente. — ¿Qué haces? ¿Acaso ese golpe no fue suficiente? —Preguntó con cierto aire de arrogancia, mientras ocultaba su sorpresa de presenciar el resurgir de la niña de bronce. La máscara que Selenia traía hace un sonido y se cayó, partida a la mitad, revelando no solo su rostro, sino además una línea de sangre en su frente. La santa de Pegaso, a pesar de verse en tan precaria situación, solo atinó a soltar una pequeña risa

—Esto no es nada. — Añadió sin más, aunque su cuerpo se viera con heridas, particularmente quemaduras leves en toda su piel, todavía despidiendo humo. —Así que ven aquí; aun puedo pelear. Además te mostraré algo sorprendente. — Concluyó Selenia, guiñando un ojo, casi de manera coqueta.

— ¡Hum! Aún eres una niña para mí. —Espetó Perseo, creyendo que Selenia le enseñaría su bien formada anatomía femenina. Ante la respuesta del guardián, Selenia volvió a soltar una risita.

—No creas que eres mi tipo. —Respondió la santa castaña, aún divertida de la ingenuidad del guardián. —Lo que quiero que veas es esto. —Selenia se dirigió a él. — ¡Toma esto! ¡RAIKEN SHADOW GOD! —Exclamó Selenia, concentrando su cosmos y creando las mismas tres esferas cerúleas, que al momento de aparecer, se desvanecieron en cientos de haces de luz.

— ¿Pero qué…?—Perseo no pudo salir de su asombro, y vio con cierto horror como las tres esferas volvieron a reintegrarse cerca de él, aunque en distintas posiciones: la primera cerca de su hombro izquierdo, la segunda, a la altura de su rodilla derecha, y la tercera frente a su pecho; prácticamente era su mismo ataque. Ataque que, de igual forma, terminó entrando a su cuerpo, dándole una descarga eléctrica, finalmente explotando, elevándolo a los aires y cayendo con dureza al suelo. — ¿Pero cómo…?—Perseo, a diferencia de Selenia, se levantó con rapidez aún con su cuerpo despidiendo humo. — ¿Pero cómo…? ¡Es mi técnica! —Exclamó, totalmente atónito.


—"La habilidad de Selenia debe de ayudarla contra un genio como Perseo: la habilidad de imitar cualquier técnica. Eso debe de ayudarla." —Pensó Idalia, reincorporándose y escupiendo sangre con desdén hacia el suelo, cerca del pie derecho de Hipólita.

—Creo que tu habilidad de leer la mente no te sirve ahora, tal vez has dependido mucho de él. ¿No, fénix? —Dijo Hipólita, cuya voz sacó a Idalia de sus pensamientos. La guardiana le dedicó una mirada de arrogancia, mientras ponía ambas manos en sus caderas.

— ¡Maldita! —Rugió la santa de Fénix, quien se levantó totalmente, quemando su cosmos y señalando amenazadoramente a su contrincante. — ¡Te venceré y cuando lo haga, yo seré la nueva reina de las amazonas! —Prometió.

— ¡Las cosas se pondrán tan divertidas, Fénix! ¡Solo una saldrá con vida! —Hipólita sonrió con orgullo, siendo visible su excitación por el combate. Quemó su cosmos, preparándose para atacar, apenas la santa hiciera un mínimo movimiento.

— ¡Estoy de acuerdo! —Respondió Idalia, quien seguía quemando su cosmos. Ambas permanecieron así por varios segundos, hasta que, creyendo oportuno el momento, las dos guerreras atacaron al mismo tiempo.

— ¡HO YOKU TENSHO! —Exclamó Idalia, generando con ambos puños una poderosa onda expansiva, acompañada de llamas ardientes que lo consumían todo a su alrededor.

— ¡BOOMERANG TELEUS! —Gritó Hipólita a todo pulmón, quien hizo un movimiento rápido con su látigo cargado de cosmos, y cuya fuerza y velocidad desgarraron el suelo, provocando un fuerte estruendo.


Perseo recién se incorporó, adoptó una postura ofensiva de combate, viendo que la santa de bronce quemaba su cosmos, lista para desatar una técnica.

— ¡PEGASUS RAIN OF STAR! —Exclamó Selenia, volviendo a ejecutar su ataque de lluvia de estrellas, esperando que diera resultado.

—Vaya, tu habilidad es sorprendente, ¡pero no te daré la ventaja que esperas! — Expresó Perseo, esquivando el ataque de Selenia con asombrosa rapidez. Viendo que no estaba dando el resultado deseado, Selenia suspendió su técnica, y se dirigió a Perseo, dispuesta a darle un puñetazo limpio. El guardián pudo detener dicho puño con su mano, y aprovechando que tenía retenida a su enemiga, intentó darle una patada a Selenia, quien logró defenderse utilizando su antebrazo, deteniendo la patada a tiempo. Tras esto los dos expulsan su cosmos en ondas expansivas que hicieron que se separaran de sus respectivos agarres. Nuevamente ambos contendientes se enfrascaron a una pelea de cuerpo a cuerpo, dando puñetazos y patadas, cada uno defendiéndose con ardor de los ataques de su contendiente y cada uno intentando acertar un golpe.

—Ahora quien tiene más ventaja soy yo. — Perseo sonrió victorioso, ya que a pesar de que Selenia lograba defenderse bien, él tenía más ventaja en este tipo de combate, por lo que no tardó mucho en poner en aprietos a la santa de Pegaso con sus habilidades, a lo que esta solo volvió a responder con una risita.

—Me has descubierto. — Admitió Selenia, mientras esquivaba, ahora con más dificultad, los puñetazos cargados de cosmos que su oponente intentaba propinarle. La situación se ha puesto más crítica para ella.

Continuará…


En el próximo capítulo de Siguiente Generación: El combate arduo entre Idalia de Fénix contra Hipólita, la guardiana de Belerofonte llegará a su fin. ¿Quién de las dos talentosas guerreras se adjudicará la victoria? Mientras tanto, Selenia de Pegaso seguirá su pelea contra Perseo, en un duelo que promete ser intenso a cada momento. El Patriarca hará una pequeña y fundamental revelación de Aarón de Piscis...