Hola gente! les traigo al fin el capítulo 12 de esta historia y con esto terminamos el arco del pasado de Naruto y Hinata. Me ha costado un montooooooooooooon escribir este capítulo, además este es uno de los más largos que he escrito. Aquí al fin se explica lo que pasó entre ellos, los factores y todo. Espero que les guste porque odié y amé este capítulo con todas mis fuerzas y derramé lágrimas de guerra a medida que iba escribiendo.
Que lo disfruten!
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Son del Dios, amo y Señor Masashi Kishimoto.
No se llama enojo, rabia, resentimiento ni celos… se llama decepción.
Luego de aquel día, donde juraron quererse y separar cualquier obstáculo, las cosas andaban bien. Cuando su noviazgo comenzó a madurar y las personas alrededor se percataron de que ambos iban enserio, comenzaron los verdaderos problemas.
De vez en cuando, Hinata se enojaba con él. Al principio era por cosas triviales, como el hecho de que Naruto no pasaba el mayor tiempo con ella como quisiera. Cuando aquello ocurría, Hinata lo buscaba entre los recesos y se acercaba a él como la novia oficial que era. Naruto agradecía internamente que ella diera aquellos pasos, ya que el noviazgo para él era todo nuevo a pesar de que no lo aparentaba. Acercarse a Hinata era todo un reto, un reto que lo avergonzaba demasiado a pesar de quererla.
El verdadero problema comenzaba a surgir cuando Shion la trataba como a una amiga más. Internamente, Hinata sentía ese instinto de protección cada vez que Shion se acercaba a ella, o cuando meticulosamente le preguntaba como andaban las cosas con su rubio amigo. A pesar de la educación de sus palabras, Hinata veía que había algo más detrás de esas buenas intenciones, y fue por ello la causa de la primera pelea fuerte surgió entre Hinata y Naruto.
Ese día, Hinata había tenido que ir a la oficina central de la escuela a buscar unos papeles que el profesor le había pedido con amabilidad. Ella, sin poder reusarse, asintió de buena manera. Aún quedaban 5 minutos para que el receso del medio día acabara, pero se encontraban pocas personas en el patio, es por ello que Hinata a lo lejos pudo divisar a su querido novio sentado en las bancas a espalda de ella.
Y a Shion.
Un pequeño malestar se apoderó en su pecho. No quería asumirlo, pero sentía celos cada vez que ellos se encontraban juntos. No sabía si era por los años que ella conocía a Naruto o por la forma en cómo se trataban: entre besos en la mejilla y abrazos constantes, algo que Naruto no hacía con ella.
Y eso era lo que más le molestaba a Hinata.
Decidió no intervenir en su conversación, lo más seguro es que si iba en esos momentos estaría estorbando en su círculo de amistad. A Hinata le resultaba sofocante verlos juntos, como si las cosas no encajaran en su totalidad. A veces pensaba que Shion debería ser la novia de Naruto, no le encontraba sentido que ella lo fuera.
Reanudó el paso a la siguiente clase con miles de pensamientos jugarle en contra y papeles que se resbalaban de sus manos a medida que avanzaba.
Hinata en ningún momento le comento de su malestar a Naruto. Las veces que estaban juntos se dedicaban a conversar de cosas triviales o de las próximas salidas que podrían emprender una vez que el fin de semana llegara. La compañía de Naruto la gratificaba, además de su novio era su amigo y eso le agradaba.
Estaban en la hora de almuerzo cuando Shion hizo acto de presencia. Saludó a Hinata con un pequeño gesto de cabeza, casi como si estuviera saludando a la nada y acto seguido le habló a su amigo para pedirle prestado dinero, ya que ella ese día no había preparado su comida. Naruto se burlaba de ella de su pereza y descuido, arrancándole algunas risas a Shion. Hinata había pasado a segundo plano rápidamente, pero no dejaría que Shion la opacara frente a su novio. Iba a rebuscar en su bolsillo para prestarle dinero, pero paró el movimiento inmediatamente cuando Shion se sentó en las piernas de Naruto y rodeó con sus brazos su cuello.
Hinata, con los ojos bien abiertos y una punzada en el pecho esperó a que Naruto le dijera algo, pero en cambio este sonrió e ignoró la mirada triste de su novia. Aunque Shion si la observó y Hinata pudo ver entremedio de los celos y la pena una pequeña sonrisa satisfactoria cruzar los labios de su rubia compañera.
Antes de que se pusiera a llorar por el arrebato de Shion y la desconsideración de su novio, tomó sus cosas y se fue fugazmente del lugar. Naruto en ningún momento volteó para mirarla, era como si se hubiera olvidado de ella.
Hinata daba rápidos pasos para salir cuanto antes de aquel lugar. Algunos de sus compañeros de clases pudieron ver aquella escena y como si intencionalmente quisieran hacerlo, cuando Hinata pasó por al lado de ellos uno hizo el comentario de que tanto Shion como Naruto deberían ser novios y que cierta personita debería hacerse a un lado.
Ella no podía sentirse más fatal en el momento. Deseaba con todas sus fuerzas decirle a Shion que se fuera lejos de ellos, que dejara de verse amigable con ella y no se acercara a su novio, pero eso era algo que Hinata no podía decir porque no estaba en las condiciones para hacerlo. Tal vez ella era la intrusa. Tal vez Shion estaba enamorada de Naruto desde siempre a pesar de que lo negara y ahora que ella estaba en el camino se sentía amenazada por su presencia. O tal vez eran simple celos de amigos. Cualquiera que fuera la opción, a pesar de que la sangre le hirviera, Hinata no haría nada. Se sentía lo suficientemente mal como para intentar buscar una pelea innecesaria.
Lo que sí hizo con el resto de receso que quedaba fue encerrarse en el último baño de chicas y llorar hasta que la campana resonara por toda la escuela.
Una vez que llegó a su salón se sentó rápidamente en su lugar. Sacó su cuaderno y comenzó a trazar líneas que expresara todo lo que sentía en esos momentos. No quiso levantar la mirada en ningún momento, podía sentir que sus compañeros hablaban de ella, tal vez ya todos sabían la escena que Shion se había montado con Naruto.
De repente sintió el peso de la presencia de una persona a su lado. Sasuke llevaba la mirada entre ella y el cuaderno y cuando notó que su amiga no volteaba a verlo tomó su mano que sostenía su lápiz y la obligó a mirarlo, encontrándose con su mirada perlada y brillante a causa de las miles de lágrimas que derramó en el baño de chicas.
-¿Es verdad lo que están diciendo? –Preguntó Sasuke lo más suave que pudo.
Hinata desvió sus ojos ante la mirada acusadora de su amigo.
-¿Sabes que estás dejando que ella te pisotee? ¿Le aguantarás todas sus escenas? Te creía más inteligente Hinata. –Sasuke soltó su mano de golpe.
-No puedo hacer nada, me siento una intrusa cuando están juntos.
-La única intrusa que veo es ella. –Respondió molesto-. Y tu estúpido novio no se da cuenta de que las está cagando.
-Tal vez no soy importante para él. –Sus labios temblaron ante aquella afirmación.
-Espero que no sea así, si no lo golpearé. Pero debes hacer algo por tu propia cuenta Hinata. No te ayudaré a menos que haga eso. Shion es así. Y no solo con Naruto, si no con todo el mundo.
Sasuke la miró otros segundos más antes de levantarse y alejarse de ella.
Hinata intentó ignorar las palabras de Sasuke, aunque sin mayor éxito. Tal vez tenía razón e intervenir entre aquellos fogosos cariños que Shion le daba a Naruto, pero no se sentía con el derecho de hacerlo a pesar de ser su novia.
Una risa destellante se escuchó en el aula y a Hinata el corazón le dio un vuelco. Levantó la cabeza encontrándose con Naruto siendo acompañado por Shion quien mantenía agarrado su brazo. Ambos entraban triunfantes al lugar, Naruto cargando la bolsa con la que ella le había dado parte de su almuerzo y Shion con un pequeño pastel y un jugo de caja, algo que de seguro Naruto le había terminado por comprar.
Aquello solo provocó que los murmullos aumentaran y la pena de Hinata se agrandara más.
No podía seguir en aquel lugar mientras obtenía la mirada burlona de sus compañeros. Antes de que el profesor llegara, guardo sus cosas en su morral y salió rápidamente del salón. Ni siquiera se volteó cuando Naruto se acercaba a ella para hablarle, ni mucho menos cuando Sasuke gritaba su nombre a espaldas de ella.
Hinata corrió con todas sus fuerzas a la salida. Cuando se encontró con uno de los coordinadores de la escuela se excusó que tenía un fuerte dolor de estómago y debía volver a casa. A pesar de la mentira se sentía mejor ahora que el aire acariciaba sus sonrojadas mejillas. Descansó un momento apoyando su cuerpo en la pared que cubría parte del edificio. Cuando pudo recuperar el aliento y reanudar su camino, escuchó pasos rápidos que provenían detrás de ella.
-¡Hinata! ¡Hinata!
Sabía que aquella voz era de Naruto, pero no podía encararlo ahora que se sentía tan fatal a causa de las burlas y los celos. Ignoró su voz suplicante y volvió a emprender el paso, más no pudo seguir avanzando cuando Naruto tomó su brazo obligándola a voltearse.
-¿Qué diablos te pasa?
Naruto tenía una mirada llena de ira y preocupación. Hinata no respondió ni mucho menos pudo mirarlo a los ojos, sentía que si hacía esa pequeña acción se pondría a llorar ahí mismo. Naruto, ante la forma en que ella lo ignoraba, intentó calmarse y posicionó uno de sus dedos en su mentón para que levantara su rostro.
-Hinata, ¿Ha pasado algo en el salón?
Aquella voz tan llena de preocupación provocó que sus ojos se llenaran de lágrimas. Comenzaba a cuestionarse tantas cosas, una de ellas era si de verdad Naruto se daba cuenta de sus acciones y el daño que le provocaba, o si hacía todo intencional. Cualquiera de las dos opciones Hinata no podía seguir ignorando los hechos. Necesitaba hablar con el sobre aquellos temas, pero antes necesitaba calmarse o si no acabaría gritando de la rabia mientras las lágrimas salieran de sus destellantes ojos.
-Solo necesito calmarme.
Naruto no pudo confiar en sus palabras. Sabía que algo más había en aquello, pero no podía ver a la transparente Hinata en esos momentos. Era como si hubiera creado una pared de hielo alrededor de su cuerpo provocando que nadie entrara, ni siquiera él. Comenzaba a pensar que más que ayudarla, la estaba ahogando.
Luego de que saliera disparando del salón, Sasuke se había aventurado en ir tras ella, pero solo llegó hasta la puerta apoyando su diestra en el umbral. Con la mirada llena de furia y sus labios tensos, se acercó a Naruto y tomó su camisa con una mano, gritándole lo idiota que era por no darse cuenta del daño que le estaba haciendo a Hinata. Luego de aquello, Naruto se alejó de él y corrió en la misma dirección que su novia había hecho minutos atrás, llegando a donde estaban ahora.
-Te prometo que te diré todo luego ¿Esta bien?
Hinata interrumpió los pensamientos de su novio con aquella afirmación. Naruto, quien se había perdido en su propia cabeza, asintió con la duda agazapar en sus ojos y alejando su mano de su cálida piel. Hinata extrañó inmediatamente aquella caricia, pero no quería seguir frente a él con la culpa en su pecho. Le dedicó una de las más sínicas sonrisas antes de dar media vuelta y marcharse a su casa.
Naruto quedó parado ahí unos minutos viendo la figura de Hinata alejarse a medida que avanzaba. Sabía que algo estaba mal, pero no lograba entenderlo del todo y aquello solo provocaba que su relación fuera decayendo poco a poco.
Hinata no llamó a Naruto ese día. A pesar de que quería hacerlo, no se encontraba en el mejor estado para hablar de su pequeño problema. A pesar del miedo que sentía no podía seguir ignorándolo aunque quisiera, ya que en pocos momentos lo vería en el salón y si él quería hablar con ella no podía escapar de sus palabras.
Se armó de valor y abrió la puerta del salón. Algunos ya se encontraban en el lugar charlando animadamente ignorando la llegada de ella. Aquello Hinata lo agradeció internamente, no le agradaba ser el centro de atención, así que calmadamente se dirigió a su lugar y se sentó con el pequeño libro que encontró ayer en las cosas de su difunta madre. Era un libro en el cual se hablaba de los miedos y superaciones de las personas, algo que Hinata necesitaba más que nada en ese momento.
A medida que los minutos pasaban el salón se iba llenando. Shion llegó al lugar con una gran sonrisa en el rostro y charlando amigablemente con sus compañeras de clase. Tan solo con mirarla comenzaba a sentir ese pequeño malestar en el pecho y aquello fue más grande cuando Shion la miró de reojo y le sonrió, casi como un saludo, casi como una advertencia. Aquello provocó que se sintiera más inútil y enfadada que el día anterior, pero cuando Naruto hizo acto de presencia en el lugar sintió cosquilleos a la altura de su vientre. A pesar del miedo que sentía por hablar de sus problemas, Hinata solamente quería escuchar su voz y que saliera de sus labios que todo iría bien, que nada malo pasaría. Pero cuando Naruto la miró a la distancia y sus ojos se encontraron por leves segundos, este simplemente la ignoró y se dirigió a donde Shion se encontraba, sentándose a su lado dándole la espalda a ella.
De repente toda esperanza que Hinata sentía en esos momentos se vino abajo. Aquel no era el asiento de Naruto, se supone que él se sentaba frente a ella pero ahora estaba a metros de distancia y al lado de la persona que ocasionaba todos sus miedos. Cuando aquello sucedió, inmediatamente vino un silencio en el lugar y los murmullos no se hicieron esperar. Hinata intentó con todas sus fuerzas reprimir las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, se sentó nuevamente en su asiento y apoyó ambos brazos en la mesa para esconder su rostro en ellos. Sus compañeros, quienes estaban atentos a cada movimiento de la pareja, comenzaban a gritar cosas en las cuales la mayoría eran burlas para ella. Hinata de vez en cuando levantaba el rostro para ver a su novio, pero aquello le provocaba más dolor cuando lo veía sonreír tan felizmente, ignorando los comentarios a su alrededor.
¿No era acaso que los novios defendían a sus novias en momentos así?
Hundió más su rostro en sus brazos. Los comentarios iban en aumento y ella ya no podía seguir reprimiendo las lágrimas, pero si en ese momento lloraba solo lograría que las burlas fueran peores. De repente y como si hubiera caído del cielo, sintió que alguien se sentaba en el pupitre frente al de Hinata y daba vuelta la silla para quedar justo en frente de ella. Cuando ella esperanzada levantó su rostro para ver si era Naruto todo se volvió oscuro. Sasuke se había sacado su abrigo y había cubierto la cabeza de Hinata haciendo como un pequeño refugio entre ella y la mesa y luego, cuando Hinata iba a objetar el entró también en el lugar, provocando que sus rostros estuvieran cerca el uno del otro y sus respiraciones se vieran atrapadas en aquel lugar.
-Solo quédate aquí. No vayas a salir todavía. –Le dijo Sasuke.
Se escuchó un "Oh" por todo el salón y comentarios despectivos hacia el pobre Naruto, todos haciendo referencia a que Sasuke le había quitado a su novia. A pesar de ello, en vez de sentirse mal por el hecho, Hinata agradeció aquel acto de Sasuke. Sabía que él no era de las personas que hacía aquello, al igual que ella no le gustaba ser el centro de atención y menos estar en medio de problemas sentimentales. Pero el simple hecho de que él no la dejara sola en momentos así se daba cuenta de que era una de las pocas personas en las que Hinata podía confiar.
-Gracias. –Fue todo lo que pudo decir.
Sasuke apretó su nariz con recelo, provocando que a Hinata se le escapara un poco de las lágrimas que reprimía en sus perlados ojos. A pesar de la oscuridad que los rodeaba, Sasuke pudo darse cuenta de ello.
-No llores. –Acarició las pálidas mejillas de ella para obtener sus lágrimas en sus dedos.
-No lloro porque quiero. Tú me has golpeado.
-No te he golpeado tan fuerte. Tus lágrimas se deben a otro idiota.
Hinata desvió la mirada.
-Honestamente, no sé qué diablos haces con él. ¿No te das cuenta que te hace mal?
-¡Baja la voz! –Tapó con su mano la boca de su amigo-. Hablas muy fuerte, pueden escucharte.
Él tomó su mano para alejarla de sus labios.
-Dudo que alguien pueda escucharnos con la bulla que tienen ahí afuera. Puedes hablar tranquila, te escucharé atentamente a pesar de que no me interesa.
Hinata enarcó una ceja desilusionada.
-Entonces ¿Qué lograré con contártelo si no te interesa?
-Desahogarte. –Ahora era él quien apoyaba su rostro entre sus brazos-. Te hará bien.
Hinata lo observó mitad extrañada y mitad alegrada. No sabía desde cuando su amigo se había vuelto tan atento ni mucho menos hacía cosas ridículas como aquellas, pero no podía estar más agradecida por el hecho de que la estaba ayudando.
-Creo que no soy buena para él. –Dijo ella.
-¿Eres idiota? –Respondió él iracundo-. Aquí yo solo puedo ver que él no te merece.
-Pero… -Hinata comenzó a jugar con sus dedos-. Si ese es el caso ¿Por qué prefiere estar con Shion en vez de conmigo?
Sasuke no pudo responder a esa pregunta. Y no fue por el hecho de que no tuviera nada que decir, si no que de repente su abrigo el cual los cubría voló por los aires, encontrándose ambos con un enojado Naruto, y antes de que Hinata pudiera hacer algo, Naruto levantó a Sasuke rápidamente de su asiento, al igual que él lo había encarado el día de ayer.
-¿Puedo saber qué haces con mi novia? –Gritó Naruto.
-Naruto, no lo… -Se aventuró a intervenir rápidamente Hinata, pero Sasuke la detuvo.
-¿Así que ahora te preocupas por ella? Ayer no lo vi así y tampoco hoy, cuando llegaste y la ignoraste por irte con la zorrita de tu amiga.
Hinata llevó ambas manos a su rostro ante las palabras de su amigo, y antes de que pudiera alejar a Naruto de él, este le había puesto un puñetazo en la mejilla izquierda de Sasuke, logrando que así callera al suelo mientras se lamentaba por el dolor.
-No llames así a mi mejor amiga. –Le dijo rabioso.
Sasuke sonrió iracundo.
-¿Me golpeas por ella, pero no por estar encerrado con tu novia en mi abrigo?
Naruto apretó los puños con fuerza.
-¡Solo deja de meterte en donde no te llaman!
Sasuke se levantó a duras penas del suelo.
-Naruto, a mí no me interesa lo que hagas con tu mejor amiga. Lo que me importa es ella. –Apuntó hacia Hinata sin dejar de mirar a Naruto-. Y si vas a estar jugando a los dos bandos, entonces es mejor que termines con ella y así le evitas que siga sufriendo.
Naruto calmó su semblante y ahora sus azulados ojos fueron desde Sasuke hasta ella.
Hinata sintió un escalofrío cuando Naruto la miró. Este dio unos pequeños pasos hacia su dirección, sin dejar su rabia de lado.
-¿Esto era de lo que querías hablar? –Le dijo lo más calmado que pudo-. ¿Estás molesta porque paso tiempo con Shion?
Hinata no sabía que decir. Las lágrimas que tanto tiempo estuvo tratando de ocultar comenzaban a emanar de sus ojos.
De repente Shion, quien se había mantenido al margen de la situación se posicionó atrás de Naruto con su rostro totalmente serio.
-Hinata, te dije en su oportunidad que entre Naruto y yo no hay nada.
Hinata ignoró la mirada de Naruto para mirarla a ella.
-Ponte un momento en mi lugar y entenderás todo lo que está pasando. –Dijo entre sollozos.
-¡No podré entender nada a menos que me lo digas directamente a mí! –Gritó Naruto mientras tomaba del brazo a su amiga-. Si el problema es con ella, también deberías hablarlo conmigo.
A Hinata los celos no demoraron en llegar a su pecho. Se sentía humillada, atacada y sumamente triste, preguntándose por qué Naruto la estaba defendiendo a ella y no era él quien estaba en ese momento frente a ella intentando protegerla de todos. Podía ver entre sus lágrimas el cómo Shion la miraba con preocupación, una manera fácil de ocultar que aquello no era más que aires de grandeza.
Quería preguntarle tantas cosas tanto a ella como a su novio, si es que aún podía llamarlo así. Pero estaba tan desecha y derrotada que las palabras no salían de sus labios aunque quisiera. Tenía un nudo en el garganta en la cual no se hallaban más que lamentables sollozos que tenía reprimidos.
De repente Sasuke se pocisionó a su lado, cubriendo sus temblorosos hombros con su brazo izquierdo ante la mirada desaprobatoria de Naruto.
-Creo que el único que debería dejar las cosas claras eres tú. –Aquello lo dijo con tal tono de rabia que Hinata pudo sentir miedo-. Porque, lo único que estoy viendo yo y el resto de las personas, es que prefieres a tu querida amiga por encima de tu novia.
Naruto abrió los ojos ante las palabras de su compañero. Quiso objetar algo, defenderse de aquella afirmación, pero a pesar de ello un temor sintió en su interior, el temor de que tal vez las palabras de Sasuke tenían cierto grado de verdad.
-Entonces ¿Yo puedo suponer que te gusta la novia de tu amigo? –Shion dijo aquello mirando a Sasuke.
Él sonrió satisfactoriamente.
-Eso es algo que no te importa saber.
Hinata lo miró de repente abochornada por la situación. ¿Qué estaban haciendo montando un espectáculo como ese frente a sus compañeros? Aquello solo provocaría que los rumores se esparcieran con ciertas mentiras de por medio.
Naruto entreabrió un poco su boca para luego sellarla apretando fuertemente sus dientes.
-Te pregunté una vez si ella te gustaba y lo negaste. ¿Por qué confirmarlo ahora?
-No estoy confirmando que me guste, pero tampoco estoy desechando la idea.
-¡Ya basta! –Hinata gritó con todas sus fuerzas, calmando así el ambiente-. Dejen de hablar como si yo no estuviera presente, aquí el problema es de Naruto y yo. –Se deshizo del brazo de su amigo y dio dos pasos al frente, quedando cerca de su novio-. Hablemos, por favor.
Ante la mirada suplicante de Hinata él no pudo hacer más. Soltó a Shion y se encaminó a su lado, siguiéndola una vez que ella se dirigía a la salida. Ignoraron los comentarios de sus compañeros y sus miradas, también cuando el profesor llegó y los obligó a regresar al aula ellos le ignoraron. Por el momento solo importaban ellos y los problemas que llevaban en sus espaldas.
Se ocultaron en el gimnasio de la escuela. Subieron un par de galpones y se sentaron en ellos. Era casi reconfortante encontrarse en un lugar tan grande y estar ellos dos solamente. Pero a pesar de ser algo bueno el ambiente estaba cargado por todos los sucesos que habían pasado minutos atrás y el silencio reinaba entre ellos.
Naruto, ante los nervios y la curiosidad, fue el primero en hablar.
-¿Desde cuándo te sientes así con Shion?
Hinata tragó saliva antes de responder.
-Desde que comenzó a entrometerse entre nosotros.
-Ella no se entromete de forma mala. –Dijo Naruto rápidamente-. Lo hace para ayudarnos, para que nuestra relación no caiga. Lo hace porque es mi mejor amiga.
-Creo que en vez de ayudarnos, simplemente está empeorando las cosas.
Naruto rápidamente comenzaba a enfadarse.
-En ese caso, Sasuke está provocando lo mismo.
-Él simplemente vino a mi rescate hoy, cuando notó que estaba a punto de llorar por culpa de los comentarios en el salón.
Naruto la miró perplejo.
-¿Acaso te estaban molestando?
Hinata suspiró.
-Supongo que no te diste cuenta porque estabas preocupado por charlar con tu amiga.
Naruto sostuvo su rostro entre sus manos, cansado por la situación y por la forma en como las cosas habían acabado.
-Hinata, si simplemente me hubieras dicho que Shion te molestaba, yo…
-¿Te hubieras alejado de ella? –Esta vez Hinata lo miró a los ojos.
-No, hubiera hablado con ella para que dejara de hacerlo.
-¿Y crees que lo hubiera hecho?
-¡Por supuesto! Lo hubiera hecho por mí.
De repente a Hinata le cruzó una idea por su cabeza.
-¿No crees que a ella le gustas?
-¡No! Nos conocemos desde siempre, si le gustara me hubiera dicho anteriormente'ttebayo.
Hinata sonrió débilmente.
-Estás nervioso. Siempre dices esa palabra cuando lo estás.
Naruto quiso protestar, en cambio simplemente no respondió. Si hubo un tiempo en el cual pensaba que Shion pudiera estar enamorado de él, pero cuando tenía la oportunidad de preguntárselo ella lo negaba siempre y para él eso era mejor, ya que no podía tolerar de que su amiga gustara de él porque no sabría cómo manejarlo ni mucho menos tratarla como siempre lo había hecho.
-Sé que la prefieres a ella por sobre mí. –Naruto abrió la boca para decir algo, pero Hinata lo cayó-. Está bien, sé que es así, pero no puedo negar de que si me molesta, y no sé si cuando le digas que deje de meterse entre nosotros se haga un lado, porque honestamente no sé si sea verdad lo que me dices respecto a sus sentimientos. –Llevó un mechón de sus azulados cabellos tras su oreja-. No quiero seguir así Naruto, me hace mal. A los dos nos hace mal. Creo que lo mejor será que nuestra relación no siga.
A aquello Naruto le cayó como un balde de agua fría.
-¿Quieres… terminar? –Dijo a duras penas.
Hinata asintió.
-Es lo mejor.
Naruto se relajó en su lugar, intentando procesar las palabras de Hinata e intentando encontrar una solución que no sea estar lejos de ella. La quería, de eso no había duda, pero también quería a Shion a pesar de que aquel sentimiento fuera de amistad. Ella para él era como una hermana, alguien que conocía de toda la vida y Hinata era su primer amor, a pesar de que siempre había tenido la oportunidad de aventurarse al amor desde antes, pero con ella tenía sensaciones y sentimientos que ninguna mujer había despertado en él. Es por ello que la idea de terminar con Hinata Hyuuga le provocaba un malestar en su pecho, algo que no podía tolerar a pesar de que los días pasaran.
No podía estar alejado de ella, a pesar de que mostrara lo contrario.
-¿Por qué no buscamos otra solución a esto?
-¿Y qué otra cosa podemos hacer? Si seguimos juntos, las personas siempre se meterán en todo.
A Naruto se le iluminó el rostro de repente.
-¿Y si tenemos una relación a escondidas?
-¿Escondidas?
-¡Claro! –Naruto se levantó repentinamente-. Nadie debe saber que seguimos juntos, lo más seguro es que deben estar creyendo justo ahora de que estamos rompiendo o algo por el estilo. Si tenemos una relación así, dudo de que sigan entremetiéndose.
De repente a Hinata le subieron los colores al rostro.
-¿Crees que algo así funcionaría?
-Funcionará. –Se arrodilló hasta quedar a la altura de ella y tomar sus manos con las suyas-. Funcionará porque me niego a estar lejos de ti y porque te quiero.
Y aquello fue suficiente para que a Hinata se le iluminaran los ojos y toda pena y rabia que sentía hace unos momentos desaparecía para ser reemplazada por los nuevos sentimientos que Naruto le estaba provocando.
-Yo…yo tampoco quiero estar lejos de ti.
Naruto sonrió.
-Entonces… ¿Quieres intentarlo?
Ella asintió avergonzada.
-Quiero estar contigo, pero sin miedos y rencores. Solo estar contigo.
Naruto la contempló por los siguientes segundos. La chica que tenía al frente, para lo triste que estaba, seguía teniendo unos ojos preciosos. Y miedos, muchos miedos, tanto como ganas de él.
Mordió su labio a medida que se iba acercando a ella para besarla, sellando así su pequeño secreto. Tal vez ahora las cosas irían mejor de esa manera, tal vez así podían llevar a cabo todas las citas y planes que habían armado juntos en su noviazgo. Aquel era un sentimiento tan regocijante que no supieron cuánto tiempo estuvieron abrazados en ese lugar. Solo querían mantenerse ahí, porque una vez que salieran de ese lugar afuera simplemente serían unos extraños.
Luego de aquel día, las cosas fueron empeorando.
La mayoría estaba al tanto de que la relación de Hinata y Naruto había acabado, a pesar de que no fuera cierto. A escondidas se seguían viendo y ambos habían estado de acuerdo en no comentar la verdad ni siquiera a sus amigos, así que tanto como Sasuke y Shion no sabían que en el fondo estaban teniendo una relación secreta.
El problema era que, luego de que muchos se enteraran de que ya no estaban juntos, Shion comenzaba a estar más cerca de Naruto y estaba empeñada en presentarle a una amiga, diciéndole que no estaba bien que estuviera soltero porque no ayudaría a curar su roto corazón, a pesar de que Naruto no estaba de esa forma. Hinata se enteraba de ello por los rumores que surgían a su alrededor, además de los comentarios ofensivos que salían cuando pasaba por los pasillos o cuando se encontraban entre clases, todos ellos despectivos acerca de su relación con Naruto. El problema era que ya no solamente comenzaban a mezclar las cosas, si no que de a poco las burlas se iban dirigiendo a la forma física de ella.
Al principio a Hinata no le importaba, intentaba con todas sus fuerzas ignorar aquellos hechos. El problema era que luego de la última pelea, Sasuke le había dicho que ya no se metería en sus asuntos, ya que a causa de ello había recibido un fuerte golpe en la cara y no le gustaba que lo humillaran de esa manera. A pesar de ello, Sasuke había terminado por perdonar a Naruto y su relación seguía como si nada hubiera pasado, es por ello que Hinata no entendía el porqué estaba molesta con ella, simplemente no lo entendía.
Luego de clases, cuando se aseguraban de que nadie se encontraba en el instituto, Naruto la esperaba en la salida sur de la escuela, ya que nadie ocupaba ese lugar para irse a sus casas por la lejanía en la que se encontraba. Cuando se veían y estaban uno al lado del otro luego de un día sin poder hacerlo, todo problema desaparecía. No importaba nada más que la presencia y acompañamiento para que la velada fuera perfecta, a pesar de fuera por unas pequeñas horas, horas en las cuales iban a pasear por los alrededores o a comer en algún sitio cercano. Hinata, a pesar de que al principio no quería tener ese tipo de relación, con el paso del tiempo se iba acostumbrando a la idea, si esa era la única forma de estar a su lado la aceptaría sin reproches.
Naruto pensaba de igual manera, aunque no estaba de acuerdo con que sus compañeros se empeñaran tanto en burlarse de ella. No entendía cuál era el verdadero problema, ni mucho menos entendía lo que ellos tenían en la cabeza al burlarse de los perlados ojos de la chica, diciéndole cosas realmente crueles como que parecía que estuviera ciega y realmente algo feo. Naruto intentaba ignorar aquellos comentarios pero se sentía prepotente, más cuando sabía que no podía salir en su defensa si es que querían seguir con aquella mentira. A pesar de que Hinata le decía que no le afectaba sabía que no era así. Podía notar el comportamiento solitario que ella estaba adoptando con el paso de los días y la forma en cómo se ocultaba de los demás atrás de su flequillo, escondiendo sus hermosos ojos perlados. Sabía que aquello no podía seguir así, pero suponía que era un sacrifico que debían asumir algo si es que al menos querían seguir juntos, aunque fuera de esa manera.
Hinata intentaba con todas sus fuerzas ignorar los verdaderos problemas cuando estaba con Naruto. No buscaba hacer relucir el tema, prefería seguir ignorándolo al igual que Naruto lo hacía. Si ambos podían sobrellevarlo de esa manera, entonces todo iría bien.
Hasta que un día las cosas se salieron de las manos.
Era la última clase del día. A pesar de que era inglés, Hinata intentaba poner toda su atención en lo que su profesora estaba explicando. Ignoraba el hecho de que Sasuke ya ni siquiera la miraba y de que Naruto estaba sentado al lado de Shion, aunque este de vez en cuando se volteaba para cerciorarse de que todo estuviera bien.
Hinata estaba sumergida en sus libros cuando llegó un pequeño papel a su mesa. Se giró para intentar saber quién le había mandado una nota, pero nadie se encontraba con sus ojos. Tomó el papel entre sus manos y se dispuso a abrirlo, encontrándose con una pequeña frase que leyó rápidamente y le proporcionó una sensación de como si alguien le hubiera pateado el estómago.
"¿Alguna vez te han dicho que eres bonita? Aunque lo dudo, ciega."
Antes de que pudiera procesar aquellas palabras, una nota llegó del lado contrario a su mesa.
Hinata hizo el mismo proceso que la anterior nota que había leído, aunque esta vez casi en movimientos robóticos.
"No se cómo Naruto tuvo estómago para estar contigo."
Hizo bolita aquel papel para tirarlo, pero comenzaron a llegar más notas, una tras la otra.
"Menos mal que terminó contigo, se ve mucho mejor con Shion."
"Intenta no volver a entrometerte entre ellos. Solo sobras, zorra."
"Sería mejor que desaparecieras, no eres parte de esta clase."
"Eres muy poca cosa para Naruto, deja de acosarlo con la mirada. Él no te quiere."
"FEA."
Hinata leyó cada una de esas notas hasta que ya no pudo seguir ocultándolas entre sus manos. Eran demasiadas y no paraban de llegar a su puesto. De repente se percató de las risas reprimidas que sus compañeros con tanto esfuerzo evitaban de relucir por los aires. Sabía que se estaban burlando de ella, era más que obvio. No lograba sentirse mal, era como si se hubiera bloqueado por la crueldad que sus compañeros demostraban hacia ella.
Y todo por haber estado con Naruto.
Buscó ayuda con la mirada hacia Sasuke, pero este, además de ignorar a sus compañeros en lo que estaban haciendo, la ignoró a ella, ocultándose entre el cuaderno como si tomar los apuntes del pizarrón fuera lo más entretenido del mundo.
Las lágrimas comenzaban a hacer cosquillas en sus ojos, en cualquier minuto se pondría a llorar. Estuvo a punto de hacerlo pero el grito lleno de risa que uno de sus compañeros provocó la sacó de ese trance.
-¡No puedo soportarlo más! ¡Esto es tan gracioso!
Luego de aquel comentario, el aula explotó en risas. Muchos la apuntaban con el dedo y otros simplemente le decían las mismas cosas que estaban escritos en aquellos pequeños papeles. Estaba sola contra ese montón de gente, siendo el centro de burlas en esa habitación.
-Hey Naruto, no entiendo cómo has podido tener el estómago para estar con esta cría. –Aquella frase provino del chico que estaba sentado dos puestos más atrás de él.
Hinata no pudo descifrar los sentimientos que albergaban en Naruto en esos momentos. No sabía si el tono azul oscuro que se habían apoderado de sus ojos era a causa de la ira o el hecho de que esta avergonzado por estar en aquella situación.
-¡Silencio en mi clase! –Grito la profesora de inglés, pero no pudo callar los comentarios alrededor.
Hinata estaba en shock. No podía creer que aquello estaba pasando. Nunca, jamás, en sus años de escuela había sufrido el bullying que estaba presenciando en esos momentos. Sentía ira al mismo tiempo con tristeza, se sentía humillada y rota, como si cada comentario se estuviera calando en los más profundos de sus huesos.
Buscó con la mirada a Naruto, quien ya la miraba desde mucho antes. Intentó decir algo entre aquel momento que estaban compartiendo. Naruto casi pudo leer la palabra ayúdame emanar de sus brillosos y perlados ojos. Veía el ovillo en el que se había convertido Hinata y supo, en ese momento, que todo había sido por culpa de él.
Se sentía el ser más despreciable del planeta por dejar que las cosas llegaran hasta ahí.
Pero no pudieron callar aquellos comentarios, a pesar de que quería hacerlo con un puñetazo. Las preguntas no dejaban de golpearlo en la cara y ellos querían respuestas. No entendía ni sabía por qué sus compañeros, a quienes conocían de toda la vida actuaban de aquella forma.
-Menos mal que ya terminaste con este fenómeno.
-Te vez mucho mejor con Shion, Naruto.
Él cortó la conexión con Hinata para voltearse y verla a ella, a su querida mejor amiga, quien lo miraba como extasiada por el suceso y al mismo tiempo extrañada. No sabía si aquello era algo bueno o malo, si su amiga estaba a favor o en contra de Hinata. Se sentía mareado y el aire no llegaba bien a sus pulmones, no sabía cómo reaccionar ante aquel espectáculo, así que hizo lo mejor que se le ocurrió en ese momento. Rodeó a Shion con su brazo alrededor de su cintura y la atrajo a su cuerpo. Ella, sonriendo por el extraño semblante de su amigo, solo pudo seguirle el juego.
Naruto inhaló profundo antes de expulsar las palabras que se habían atorado en su garganta.
-Así es, con Shion me veo mucho mejor. Tienen razón, deberían darme un premio por haber estado con aquella basura.
Hinata escuchó el crujir de su corazón en esos momentos.
Ni siquiera se esforzó en mirarlo ni tampoco esperó a que Sasuke fuera a su rescate. Se hundió mas en su sitio, escuchando los comentarios hirientes de sus compañeros y ver como su no novio los apoyaba en las burlas.
Lo odiaba, con todas sus fuerzas.
Nunca imaginó que pudiera odiar tanto a una persona. Naruto la destruyó en esos momentos y eso es algo que ella nunca podría olvidar ni aunque los años pasaran y la vida continuara y no se detuviera para ver que algo en ella había cambiado en esos momentos.
-¡Se acabó! –Gritó nuevamente su profesora, golpeando fuertemente su escritorio con la palma de su mano-. Si siguen así, haré que todos reprueben la materia.
Inmediatamente los gritos cesaron y todos volvieron a sus asientos. No se percató en que momento habían rodeado su pupitre para gritarle y lanzarles cosas, simplemente los ignoró. No era capáz de levantar su vista en mirar a dirección de Naruto, pero sabía que la estaba observando, lenta y detenidamente. Él era el único que le brindaba ese sentimiento cuando la miraba tan intensamente.
Pero no sentía ni siquiera cosquillas en su cuerpo, si no odio y más odio que creciera con el pasar de los segundos.
Luego de que el silencio reinara en el lugar, la profesora continuó con la clase. Hinata creía que haría algo, que los regañaría por la forma en cómo se habían burlado de ella, pero simplemente hizo caso omiso al suceso que había marcado su vida, tal vez, para siempre.
Ni siquiera era capaz de llorar, era como si las lágrimas se hubieran bloqueado en sus ojos al igual que todo su cuerpo. Ni siquiera notó cuando la clase terminó y estaba sola en el aula mientras sus compañeros se aventuraban a salir al receso, ignorándola a ella y lo que había pasado hace menos de una hora. Ignorando sus sentimientos, su rabia y el hecho de que no volvería a ser la misma desde ese día.
Los odiaba a todos, a cada uno de ellos.
Los días pasaron y las burlas no dejaban de cesar. Inclusive para Hinata ya se había vuelto un hábito encontrar su mesa con rallones criticando su apariencia física y otros apelativos que prefería no recordar. A pesar de limpiar y rasgar aquel pedazo de madera todos los días era en vano, cada mañana encontraba distintas frases pringadas a la madera como si nunca se fueran a ir de ahí.
Lo que no había cambiado era su relación con Naruto. Aún por cómo iban las cosas, cuando se veían en secreto era como si nada hubiera pasado, al menos eso intentaba hacer él, pero Hinata ignoraba el hecho del dolor punzante que se apoderaba en su pecho cada vez que lo veía sonreír tan despreocupadamente. Aún seguían abrazándose, tomándose de las manos y besándose, pero Hinata ya no sentía lo mismo. Era como si todo sentimiento puro y bueno que tenía hacia él se había enterrado en lo más profundo de su ser.
Naruto intentaba con todas sus fuerzas no hablar del tema e ignoraba el estado de ánimo de Hinata. Quería gritarle que lo lamentaba, que sentía el hecho de arrastrarla hasta ahí y provocar que se convirtiera en otra persona, alguien que no se parecía en nada a la antigua chica que conoció. Pero era egoísta y no podía dar por terminado esa relación aunque fuera venenosa para ambos.
La quería, enserio que lo hacía. Hasta podía permitirse el hecho de que la amaba. Cada vez que estaba a su lado sentía una corriente en todo su cuerpo y aquello iba en aumento cuando veía sus perlados ojos. Tal vez para muchos eran raros y feos, pero para él eran los ojos más bonitos y puros que había visto en su vida.
Si, la quería. A su manera pero lo hacía.
Era el último día de la semana cuando Naruto la invitó a su casa. Ella, con una sonrisa apagada aceptó, aunque sus sentidos decían que no lo hiciera. Naruto feliz por el hecho, la tomó de la mano y subieron juntos al autobús que los llevaría a su casa. Una vez llegaron, Naruto abrió la puerta de su casa e invitó a Hinata a pasar, ella esperando a que tal vez su madre o algún familiar les diera la bienvenida supo que no había nadie más en esa casa que Naruto y ella.
-Mis padres murieron cuando yo recién era un crío. –Fue como si Naruto le hubiera leído la mente-. Vivo solo, aunque a veces viene mi padrino a verme, de seguro le caerías bien'ttebayo.
-Me agradaría conocerlo.
Naruto avanzó por el pequeño pasillo de madera, pero Hinata se quedó parada en el mismo lugar donde había dejado sus zapatos. Él la miró fijamente mientras tomaba su mano para aventurarla a que conociera su casa.
Hinata lo miró por unos segundos y Naruto no supo describir los sentimientos que albergaban en sus ojos. Entreabrió un poco sus labios para hablar pero Hinata se le adelantó.
-Naruto ¿Qué hago aquí?
Aquello lo pilló de improvisto. Honestamente, él pensaba en pasar el resto de la tarde con su grata compañía, pero Hinata no pensaba lo mismo.
-Pues podríamos ver una película o algo así. –Él se rascó la nuca levemente nervioso-. O si quieres puedo mostrarte la última canción que sacó mi banda favorita y…
-No. –respondió secamente-. No tengo ganas de ello.
Naruto la miró por unos leves segundos que a Hinata le parecieron eternos.
-Hinata, ¿Sucede al…
-Quiero dejar de ignorar las cosas. –Así, sin más. Sin bacilar ni poner en dudas sus propias palabras-. Hablemos, Naruto.
Naruto tragó saliva.
-¿De qué es lo que quieres hablar?
Hinata comenzaba a sentirse inquieta.
-Del hecho de que tus amigos se burlan de mí y de tu comportamiento. Sé que necesitamos ocultar nuestra relación, pero no puedo ignorar el hecho de que pareciera gustarte hacerlo.
-¡Te equivocas! En ningún momento me he sentido grato con ello, créeme.
-Pues demuestras lo contrario. A veces pienso que ni siquiera te importo.
-Hinata…
-Dímelo ¿Por qué diablos estás conmigo?
Las lágrimas comenzaron a derramar por sus mejillas. Era la primera vez que se atrevía a llorar por los sucesos que habían pasado en su vida. Ni siquiera cuando estaba sola en su habitación había llorado por ello, pero ahora que escuchaba de sus labios y ver que Naruto intentaba ignorar el tema a toda costa era peor que se burlaran de ella.
A Naruto se le formó un nudo en la garganta al verla llorar tan desconsoladamente. Estaba rota y todo por su culpa. Ella sufría y era por su culpa. Ella se había desmoronado lentamente y todo era por su maldita culpa.
Tomó su brazo y fuertemente la atrajo hasta él para envolverla en sus brazos.
Hinata paró sus sollozos cuando sintió los brazos de Naruto rodear su cintura. Él acunó su rostro en el hueco del hombro de ella y le susurró leves palabras que Hinata con suerte pudo escuchar.
-Te quiero. –Le dijo-. Te quiero, te quiero, te quiero…. Tanto que es como si me estuviera ahogando con mis sentimientos.
Y aquello fue suficiente para que ella lo besara.
Fue un pequeño roce, algo leve pero que dejó desorbitado a Naruto. Él la miró fijamente, perdiéndose en el violeta que sus ojos ocultaban pero que en esos momentos estaban tan presentes como las ganas que sentía de volver a besarla. Y así lo hizo. Tomó su nuca con la palma de su mano y la atrajo hasta su boca, saboreando aquellos labios rosados y carnosos. Hinata por instinto llevó sus manos atrás de su cuello y se atrevió a profundizar el beso. Naruto deseaba más de aquel manjar que la vida le había brindado y mordió el pequeño labio de ella para que pudiera abrir la boca y así saborear su lengua. Cuando sintió tocarla con la suya Hinata ahogó un gemido y aquello terminó por enloquecer a Naruto.
La tomó en sus brazos y la llevó hasta el sofá. En ningún momento rompió la distancia.
La depositó suavemente en los almohadones y se subió con delicadeza arriba de ella. Hinata abrió levemente las piernas inexpertamente para invitarlo a que se acomodara mejor en su cuerpo. Naruto ya no solo estaba saboreando sus labios, ahora los suyos recorrían cada tramo de la piel expuesta que tenía Hinata en esos momentos. Su mano entró cuidadosamente por debajo de la polera del uniforme de ella, acariciando su ombligo y avanzando lentamente hasta llegar por debajo de uno de sus pechos, rozando levemente el sostén violeta que ella llevaba puesto.
-Es-espera, Naruto…-Exclamó alarmada.
-¿Qué pasa?
—Solo… Solo necesito asimilar… lo que acaba de ocurrir.
Emitió una risa dulce y Naruto sonrió travieso y se inclinó sobre ella hasta que ambos estuvieron tumbados sobre el sofá. La miró desde arriba y le apartó con la mano el cabello suelto, despejando su rostro.
—De acuerdo. Puedes ir asimilándolo mientras sigo besándote, ¿no?
Deslizó la boca por su cuello y dejó un reguero de besos que desembocaba en la barbilla de la joven y se desviaba después por el pómulo, la punta de la nariz y sus labios entreabiertos. Hinata cerró los ojos, todavía aturdida. Era como estar flotando a muchos, muchos metros de altura. Sentía vértigo. Las manos de Naruto se movían por su cuerpo con soltura y cierta familiaridad, como si conociese de antemano cada tramo de su piel. Ella hundió los dedos en su cabello y le acarició la espalda con la otra mano. Cuando pensaba que era imposible estremecerse más, Naruto inventaba nuevas caricias, nuevos besos y nuevas palabras que le susurraba al oído.
—Estás temblando.
—Estoy nerviosa.
Naruto apoyó las manos a ambos lados de su cuerpo. Tenía el ceño fruncido y una mirada culpable que ella no supo descifrar.
—¿Por qué estás nerviosa?
—Porque sí. Porque eres tú y soy yo. Por eso mismo. Si fueses cualquier otra persona no sentiría nada, no temblaría. Te quiero, Naruto. A pesar de todo.
Él tragó saliva con cierta dificultad. Temía mover un solo dedo más, tocarla de nuevo, no poder escapar de aquellas palabras. Escondió la cabeza en el hueco del hombro de Hinata, la pegó a su cuerpo y la retuvo con desesperación. Escuchando solo el latir de sus corazones. No supo cuánto tiempo estuvieron en silencio, pero fue una eternidad y, al mismo tiempo, un suspiro. No quería soltarla.
—¿He dicho algo malo? —La voz insegura de Hinata inundó la estancia.
—No, claro que no. —Él la estrechó con más fuerza, clavando la yema de sus dedos en la línea de su cintura—. Solo quiero quedarme así para siempre. Abrazarte. Sentirte. Solo eso.
No hubo más besos. Hinata se entretuvo acariciando el cabello de Naruto y él continuó con el rostro escondido en su cuello; cada vez que ella notaba su aliento cálido soplando contra su piel, sentía un cosquilleo raro, como si le pellizcasen el corazón.
Él no podía seguir tocándola, no podía permitirse el lujo de hacerlo después de todo lo que le había hecho pasar. Se sentía el ser más enfermo y despreciable del planeta por hacerla sentir de esa forma. No merecía aquellas palabras tan dulces emanar de sus labios, no merecía escucharla decir que lo quería.
Interrumpió el silencio que tan reconfortante hacía sentir a Hinata.
¾ El lunes, uno de nuestros compañeros harán una fiesta. –Tragó saliva-. Sé que no te lo han dicho, pero quiero que vayas.
¾ Me da un poco de miedo ir, después de todo lo…
¾ No debes tener miedo. –Naruto acarició uno de los mechones que rodeaba una de sus mejillas-. Yo te protegeré y le demostraré a todos que te quiero, que nunca lo he dejado de hacer. Me cansé del pensar en qué dirán. No dejaré que nadie más te haga daño. Solo quiero estar contigo.
A Hinata se le llenaron los ojos de lágrimas.
¾ ¿Lo prometes?
¾ Te lo prometo.
La besó dulcemente en los labios. Sabía que era lo menos que podía hacer por ella y sus palabras eran con toda la sinceridad del mundo. Hinata lloraba de felicidad, había querido escuchar aquellas palabras desde que todo empezó y ahora él le brindaba esa seguridad que siempre quiso. Lo había perdonado como una tonta enamoradiza.
¾ ¿Nos iremos juntos?
¾ Claro.
Hinata deseó con todas sus fuerzas a que llegara ese día. Aquella fiesta sería el suceso que cambiaría las cosas para bien. Aquella fiesta era la señal de que ahora su relación sería estable, sin más secretos y sin más ocultarse. Estaba feliz, tan feliz que en cualquier minuto explotaría.
Nadie volvió a ver a Naruto en los próximos dos días.
Hinata había ido a la escuela ese lunes esperando encontrarlo, pero no estaba. Tenía miedo de preguntarle a cualquiera si sabía algo de él, ya que tampoco se había comunicado con ella. Hablarle a Sasuke era un martirio y más cuando este la miraba con indiferencia. Estaba comenzando a preocuparse por Naruto y nadie sabía de él, aquello no significaba nada bueno.
La noche llegó y tenía dudas de si debería ir a aquella fiesta. A pesar de que Naruto se lo prometió intentó dejar de lado los miedos y se alistó perfectamente para asistir. Cuando el reloj marcó las 9 se dispuso a irse, conocía la dirección porque Naruto se la había dado el viernes en el que fueron a su casa.
El color subió a su rostro al recordar las caricias y los momentos que compartieron. Necesitaba verlo, saber que nada de aquello fue un sueño.
La música estaba fuertemente alta, tanto que ni siquiera lograba escuchar las risas de los conocidos con los que se encontró en la entrada. Había demasiada gente, muchos eran de cursos mayores y otros ni siquiera iban a la escuela. Aquella fiesta pronto se descontrolaría y Hinata ya no estaba segura de estar ahí sin la compañía de Naruto. Pero era algo que necesitaban hacer para que todo quedara atrás y comenzaran de cero, sin problemas y ataúdes.
-¡Hinata!
Una de sus compañeras la llamó desde la escalera. Hinata se acercó a ella cuando pudo divisarla entre las personas con una sonrisa en la cara. Kairi era de las pocas personas que no se burlaba de ella o le hacía el quite para hablarle, pero era una de las amigas de Shion y aquello la hacía ponerse alerta.
-Me alegra verte. –Le dijo Hinata-. ¿Has visto a Naruto?
-¿Naruto? –Su voz estaba levemente más aguda de lo normal, tal vez a causa del alcohol que había ingerido-. Lo vi subir hace unos momentos con una chica, parece que estaba con Shion.
Hinata no escuchó nada más.
Se despidió con la mano y subió de dos en dos los escalones hasta la planta superior. Se encontró a un par de jóvenes hablando en el pasillo. No los conocía, así que los ignoró y pasó por su lado en silencio. Avanzó unos cuantos pasos hasta que escuchó una voz femenina que provenía de la habitación más cercana. La acompañaba otra voz. Una que era mucho más ronca, más grave, más familiar. La puerta estaba entornada, pero el hueco abierto era lo bastante grande como para observar la estancia completa. Aunque quería huir de esa voz, Hinata dio un paso adelante. Y entonces lo vio. Los vio.
Sintió un vuelco en el estómago cuando se encontró con esos ojos que tan bien conocía. Naruto la miró fijamente, imperturbable, como si estuviese vacío por dentro, como si fuese una persona distinta con el mismo envoltorio. Él estaba de cara a la puerta donde ella permanecía inmóvil, sentado en el borde de una cama. Había una chica sobre sus piernas, a horcajadas, y no dejaba de reír. Era Shion.
Naruto solo podía ver su espalda; estaba desnuda de cintura para arriba, y mientras ella besaba su cuello, él la sujetaba con una mano, clavando los dedos en la piel blanca de ella. Hizo falta que los labios de Shion atrapasen los de Naruto y él devorase su boca sin vacilar para que Hinata reaccionase al fin y diese media vuelta.
Bajó las escaleras a trompicones. Nunca había sido tan consciente de sus propias palpitaciones; las oía en el pecho, en los oídos, en todo su cuerpo. Salió de aquella casa. Estaba tiritando. Se ahogaba. Era como si pudiese percibir cómo su corazón se rompía literalmente en pedacitos tan pequeños que iba a resultar imposible buscarlos y unirlos de nuevo entre sí…
Corrió por las calles de la urbanización agradeciendo el viento frío de la noche y el dolor en las piernas. Le faltaba el aire y le picaba la garganta. Hubiese corrido hasta agotarse, pero al vislumbrar el umbral de su casa se acercó a la puerta y apoyó las manos sobre las rodillas. Todavía intentaba recuperar el aliento cuando alzó la mirada hacia el cielo lóbrego y negro. No había ni una sola estrella, tan solo un vacío aplastante y triste. Pero era mejor así. Tenía que calmarse si no quería que su padre la viese en aquel estado tan lamentable.
Recostó la espalda contra el muro de la fachada y reprimió un sollozo tapándose la boca con una mano. No podía ser real. Era incapaz de creer que la hubiese traicionado así la única persona por la que lo hubiese apostado todo. Se secó las lágrimas con rabia y se prometió a sí misma que no lloraría más. «No vas a llorar. No vas a hacerlo», repitió mentalmente. Después, despacio e intentando no hacer ruido, metió la llave en la cerradura de la puerta y entró en casa. Todo habría estado sumido en la oscuridad si no fuese por la lamparita del comedor que su padre debía de haber olvidado apagar y que emitía una cálida luz anaranjada. Hinata depositó las llaves en el pequeño cesto de mimbre que había sobre la mesa del recibidor y avanzó hacia el comedor caminando de puntillas. Se sentó en el blanco sillón de la estancia y se hizo un ovillo. Se quedó así por horas hasta que la madrugada llegó.
Ni iba a ir a la escuela, no podía. Sabía que apenas llegara estarían las burlas de sus compañeros por el suceso, lo más seguro es que ya todos sabían lo que había pasado. Más de uno la vio salir llorando del lugar.
Por acto de inercia miró su celular para ver la hora y divisó en la pantalla varias llamadas perdidas. Algunas eran de Sasuke y otras de Naruto. Tiró el aparato lejos cuando leyó su nombre. Se le ocurrió una idea. Fue en busca de su celular y tecleó unas cuantas palabras antes de apretar la tecla enviar. Todo se había derrumbado, ya no iba a ser nunca más la misma y necesitaba verlo para dar por terminado todo. No le pediría explicaciones, no hacía falta.
Aquello sería la última vez.
Se encontraron en la plaza de siempre. Una vez que Naruto llegó se sentó a su lado. Ella por supuesto ya lo estaba esperando. Naruto tímidamente le tomó la mano y la acunó en la suya, ella ni siquiera se inmutó por el repentino tacto.
Hinata fue la primera en hablar.
-Sabes Naruto … Me gustaba no estar enamorada, de no ser feliz con el mundo. Me gustaba estar en desacuerdo con todo. La gente enamorada a menudo se vuelve cortante. Pierden su sentido de la perspectiva. Pierden su sentido del humor. Se ponen nerviosos, psicóticos, aburridos. Incluso a veces, en el peor de los casos, se vuelven asesinos.
A Naruto se le formó un sabor amargo que quedó en él después de aquellas palabras. Pestañeó varias veces intentando procesar lo que había escuchado, pero antes de que pudiera responderle Hinata lo volteó para verlo, sus ojos perlados estaban más intensos como nunca ese día.
-No me interesa lo que pasó anoche con Shion. Sabes que te vi y no me importan tus explicaciones.
Naruto la miró desconcertado.
-¿De qué estás…
-En el fondo, nadie es como aparenta ser. Tú, por ejemplo. O yo. Las personas son mucho más complicadas que eso. Y eso vale para todo el mundo.
Lo miró por última vez antes de levantarse e irse por donde había venido. Naruto se levantó a la par con ella, mirándola desconcertado.
-Te veo mañana en la escuela.-Le dijo con una sonrisa a pesar de odiarlo en esos momentos.
-…Vale. –fue todo lo que pudo decir.
Hinata se despidió y se alejó corriendo de él, creyendo que así abandonaría también los recuerdos y sus sentimientos.
Y se fue sin mas. Sin la necesidad de hacer preguntas o de encontrar respuestas. Se fue sin querer solucionar nada, porque lo tenía todo claro.
Aquella sería la última vez, porque una vez que llegara a la casa tomaría el primer bus que la dejaría lejos de todo.
Naruto esperó el siguiente día con paciencia. No supo nada de Hinata y tampoco de Shion. De hecho de esta última no sabía nada desde la fiesta del día anterior, la cual tampoco se acordaba mucho. Era como si una nebulosa se hubiera formado en su cabeza y no sabía el porqué.
Hinata aún no llegaba y el profesor de turno ya había entrado en la sala. Tenía una mirada seria y casi de tristeza.
-Hyuuga Hinata no vendrá más a clases. Eso es todo lo que diré.
A Naruto se le paralizó el mundo.
No tuvo las fuerzas para protestar, para decir algo, cualquier cosa. Sus compañeros casi ignoraron el comentario del profesor y en cambio a él le habían llegado mil puñetazos en el estómago.
No entendía por qué se había ido.
Las semanas pasaron y Naruto junto con Sasuke, quien ya se había vuelto uno de sus mejores amigos la buscaron sin cesar. De Shion no supo tampoco nada, aunque no la buscó tanto como lo hizo con Hinata. Escuchó unos cuantos rumores de sus compañeros de que había tenido problemas con su familia, algo que era muy común en su vida. Naruto sabía que estaría bien, lo creía. Pero con Hinata pensaba lo contrario.
Además de aquellos comentarios, uno de sus compañeros le comentó que vio a Hinata, aunque con alguien de un curso superior. Una vez que Naruto escuchó aquello se le apretó el estómago y de repente todas las piezas comenzaron a encajar.
No confiaba muy bien en el hecho pero ¿Qué otra razón podría existir? Si Hinata se fue sin decirle nada era por ello, porque ya estaba con otro.
De seguro tendría sus razones y Naruto a pesar del odio que sentía supo entenderla. Al menos lo intentó sin dar buenos resultados.
Con el pasar de los meses se encerró en él mismo. Dejó todo de lado y comenzaba a buscar el regocijo de una buena compañía en los brazos de otra, aunque sabía que nunca nadie podría llegar a ser ella. Estuvo así por días hasta que Sasuke lo golpeó tan fuertemente que Naruto pensó que le había provocado algo en la cabeza a pesar de con ello pudo despertar. Sasuke lo sacó de aquel fondo y sin la ayuda de él no hubiera parado nunca.
De repente el tema de Hinata hyuuga quedó sancionado. Ya no la pensó más, ya no la lloró más y no la siguió buscando, hasta que los años pasaron y él había terminado la secundaria.
Siempre creyó que Hinata lo había engañado. Sasuke también lo creyó así. Sus compañeros se dedicaban a confirmárselo todos los días en esos 3 años que estuvo en ese salón. A pesar de que la odiaba siempre quiso volver a verla para confirmarlo, pero nunca más apareció en su vida.
Hinata, en cambio, siempre supo que sus compañeros eran malos. Gracias a que nunca perdió el contacto con Kakashi quien ya estaba enterado de todo supo las cosas que estaban diciendo de ella a pesar de que ya no estaba ahí para sufrir por ello. Siempre estuvo al tanto de todo.
En cambio Naruto nunca supo nada más de Hinata y tampoco de Shion. Perdió a dos de las personas más importantes en su vida de la noche a la mañana.
Hasta que 7 años pasaron y la vida volvió a juntarlos, casi como una mala jugada o tal vez no.
Lo único que se podía confirmar era que, una vez que se vieran de nuevo la historia se repetiría, tal vez para mejorar las cosas. Aunque siempre habrá obstáculos que les impedirá estar juntos.
Pero al menos será unos momentos que te da la vida para remediar las cosas, aclarar algunas y mejorar otras.
Eso era lo que ambos empezarían a creer.
Muchas gracias a todos por los comentarios, por todos los que voliveron a pesar de mi hiatus. Los amo a todos! cuando pueda leer los review (porque ff de nuevo se chingó con eso) los responderé, por el momento:
Gracias! y nos leemos en otra!
