nuevo capitulo!! disculpen la demora!! Ahora si le puedo dedicar mas tiempo!! gracias a los q leen ^^
xoxo
Buscar un nuevo lugar para vivir no es cosa fácil. Me he pasado una semana entera buscando en los anuncios del Diario El Profeta y he resaltado las casas que más llamaban mi atención. Hace unos días les comenté que me habían gustado cinco casas, pues cómo verán sigo buscando porque considero que cinco opciones son muy pocas. Ahora tengo para escoger entre diez casas. Así es, parece un número grande pero puedo manejarlo, solo debo encontrar un espacio libre en mi ocupada agenda.
Me siento en la cama para descansar luego de leer tanto anuncio. Estoy aburrida y tengo ganas de comer un helado de chocolate con menta. No tengo sueño y son las once de la noche. Quisiera que Draco estuviese aquí conmigo, así todo sería menos aburrido.
Agarro un pedazo de pergamino y una de mis plumas favoritas, que es de varios colores y tiene la punta dorada. La paso por mis labios para sentir el suave material, coloco una mano debajo de mi mentón y pienso en qué poner. Hace una semana que no veo a Draco y francamente lo extraño. Él no me ha mandado otra carta, supongo que también debe estar ocupado. Me hace falta.
Querido Draco
Te extraño
Esperen, ¿eso no es muy mandón? ¿Qué pensará de mí cuando lea eso? Espero que nada malo, porque en verdad sí lo extraño. No tiene nada de malo extrañar a un amigo, ¿verdad? Claro que no, me hago bolas por las puras. A ver, sigamos.
Hace mucho que no te veo, bueno estoy exagerando un poco… pero antes solía verte siempre, en el colegio claro.
No puedo mentir diciendo que Draco y yo éramos inseparables porque al principio no nos llevábamos muy bien, fue después de nuestro beso que nuestra "amistad" empezó, si así se puede llamar lo que teníamos. No hablábamos mucho pero ya no nos tratábamos mal, simplemente nos tratábamos con respeto. Recuerdo muy bien el día siguiente de nuestro beso…
Flash back
Ay no, ya es de mañana. No quiero levantarme, quiero seguir soñando con sus ojos grises y con sus suaves labios rozando los míos, sus fuertes manos acariciándome encima del pijama, su dulce lengua envenenando la mía…
Basta Parkinson, tú y Draco quedaron en qué iban a olvidar lo de anoche, o al menos lo iban a guardar como un secreto. Eso debes hacer… actúa natural, total siempre te escondes detrás de la careta.
Me levanto y me ducho rápidamente porque ya se me hizo tarde para el desayuno. Me coloco el uniforme verde con plateado, me subo las medias hasta las rodillas y termino mi conjunto con mis zapatos de cuero negros. Me veo en el espejo y sonrío… obviamente que me veo bien, aunque podría verme mejor. Tal vez si me pongo unas botas negras…
Me hago caso obviamente y me coloco unas botas negras de cuero que me llegan a la mitad de la pantorrilla. Ahora sí me veo perfecta.
Bajo corriendo las escaleras luego de arreglarme el cabello y salgo por la estatua que nos servía de puerta en la sala común. Camino con paso apresurado hacia el comedor y al entrar busco, sin que nadie lo note, con mi mirada al rubio de ojos plateados. No lo veo. Exhalo y sigo caminando hacia mi sitio de siempre.
-buenos días chicas- saludo fríamente, fingiendo una sonrisa.
-buenos días Pansy- me saludan mis compañeras, con una sonrisa hipócrita. Las costumbres no cambian.
-muñeca- me saluda Blaise Zabbini. Asco…
-hola Zabbini, ¿dormiste bien?- le pregunto educadamente. Blaise siempre ha coqueteado conmigo pero yo nunca me he mostrado interesada.
-claro que sí princesa, siempre que sueño contigo duermo perfectamente- dice él, regalándome voluntariamente una de sus más sexys sonrisas. Lástima que no funcionan en mí.
-basta Zabbini, nos harás vomitar-
Es su voz, la voz de Draco. Volteo mi cabeza para poder encontrarme con sus ojos grises, pero él no me mira, es más, me ignora por completo y toma un asiento al costado de Blaise, al frente mío. Sigo buscando su mirada pero no recibo nada a cambio. Suspiro, sintiéndome frustrada y dirijo mi mirada a mis huevos revueltos. De pronto el hambre desaparece de mi estomago, bebo un poco más de mi jugo de naranja y les aviso a las chicas que iré a la torre antes que ellas, nos tocaba adivinación.
Camino casi corriendo, queriendo escapar del recuerdo de sus labios tocando los míos. No puedo sacarme de la cabeza su mirada y su falta de atención esta mañana. Lo odio por hacerme esto. Creí que iba ser fácil ignorarlo y seguir adelante, pero nuestro beso lo cambió todo, definitivamente no lo odio como antes…
Entro al salón sin preámbulo y tomo un asiento cerca a la puerta. Me gusta sentarme al final de la clase porque si está aburrida puedo quedarme dormida sin que nadie se dé cuenta.
Espero sentada, mi mirada concentrada en la vacía pizarra, mis dedos haciendo bulla en la mesa mientras que simulan el cabalgar de un grupo de caballos. Exhalo con desesperación y luego de un par de minutos apoyo mi cabeza en el escritorio. Estoy demente… y lo peor de todo es que soy consciente de eso. Escucho pasos y sin levantar la cabeza sé que los alumnos están llegando.
De pronto siento ganas de ir al baño, levanto mi rostro para ver la hora y veo que tengo cinco minutos para ir a hacer mis necesidades. Salto de la silla y camino mirando al suelo hacia la puerta, que está a unos pasos de mí. Choco con alguien inesperadamente.
-ouch- digo, sin levantar la mirada.
-ten más cuidado Parkinson. Son ropas nuevas-
De nuevo su voz.
Levanto el rostro para encontrarme con sus ojos grises mirando los míos.
-disculpa, Malfoy- esputo su apellido con todo el odio que queda en mi corazón y que para su información es casi nulo. Las palabras no salieron como yo esperaba, porque no causaron ningún efecto en él. Simplemente pasó por mi costado sin responderme, su brazo rosando el mío al momento en que camina en dirección opuesta a la mía.
Regreso después de unos minutos del baño, para darme cuenta de que la clase ya había comenzado. Para mi suerte, la profesora no se dio cuenta de que llegué tarde y no le quita puntos a Slytherin. Durante toda la clase miro la parte trasera de la cabeza de Draco, sus cabellos rubio-plateado brillan con la luz del sol y su blanco cuello se ve más pálido de lo normal.
Siento que con el pasar de los minutos me vuelvo cada vez más loca… pero loca por hablarle, por besarlo de nuevo. Sé muy bien que eso será imposible, que él no siente lo mismo y que él no se está volviendo loco como yo…
Fin Del flash back
Ay Draco… ¿por qué estoy pensando en ti de esa manera? No sé si sea buena idea escribirle una carta, creo que lo mejor es que no le diga nada.
Querido Draco
Te extraño
Hace mucho que no te veo, bueno estoy exagerando un poco… pero antes solía verte siempre, en el colegio claro.
Arrugo el pedazo de pergamino y lo hago bolita para poder tirarlo al tacho más cercano. Inhalo y exhalo para tranquilizarme, me acuesto en la cama y quedo profundamente dormida.
Los rayos del sol me despiertan sin que yo quiera, me froto los ojos para poder aclarar mi vista y me destapo. Coloco los pies en el frio suelo y camino a tientas hacia mi baño. Un nuevo día y no tengo ganas de que empiece.
********
-Rosemary, ¿tienes algún recado para mí?- le pregunto a mi secretaria antes de entrar a mi oficina.
-no señorita Parkinson-
-¿ninguna carta hoy?- le pregunto de nuevo, tal vez Draco me ha escrito.
-lo siento señorita Parkinson, nada hoy- me responde de nuevo.
-oh, está bien. Me quedaré hasta el almuerzo, luego me iré-
-como usted diga señorita. Oh disculpe, tiene una cita hoy con la costurera-
-rayos, es cierto, lo había olvidado, ¿a qué hora?- le pregunto, sentándome en mi gran silla, detrás de mi escritorio.
-a las 4 de la tarde- me responde educadamente.
-rayos, no tendré tiempo para mis planes…-
-¿quiere que lo cancele?- me sugiere.
-es una buena idea. Hoy tengo otras cosas que hacer. Dile que mañana la veré en su oficina a primera hora y que mil disculpas. Envíale de mi parte chocolates, a las mujeres nos gustan los chocolates… ve- le ordeno y me recuesto en la silla de cuero blanco.
Mi cabeza ya me está doliendo y ni siquiera he empezado a diseñar. Ya bueno, a concentrarse se ha dicho.
10 am.
11 am.
12 am.
Tengo hambre… al menos he diseñado dos vestidos nuevos, vaya que tengo imaginación. Un golpe en la puerta interrumpe mis pensamientos.
-adelante- grito para que Rosemary me escuche.
-señorita, disculpe la molestia, tiene visita- me dice y deja pasar a un hombre rubio con chaqueta negra y corbata verde.
-Parkinson- me saluda y yo sonrío.
-señor Malfoy, adelante- le digo a Draco, parándome de la silla para darle la bienvenida. El rubio se acerca a mí y me abraza fuertemente, como si no me hubiera visto en años. Yo deposito un tierno y suave beso en sus mejillas y coloco mis manos en su cuello, atrayéndolo hacia mí, no queriendo soltarlo y quedarme en el abrazo para siempre.
-mi Pansy, ¿cómo estás?- me pregunta, agarrándome de la cintura y no haciendo ningún ademán de soltarme.
-bien Draco, ¿tú cómo has estado? ¿Cómo va el negocio?-
-muy bien Pansy, gracias por preguntar-
Nos soltamos luego de unos minutos y le invito a sentarse, pero él rechaza mi oferta.
-¿tienes algún lugar al que ir?- le pregunto, sonando un poco triste.
-en verdad sí señorita, temo que la voy a llegar conmigo a comer, si usted me lo permite- me dice, inclinándose hacia mí. Sonrío abiertamente y tomo su mano.
-lléveme a dónde usted quiera señor-
-no me des ideas Pansy- me dice jugando. –Vamos- dice de nuevo.
Ambos nos aparecimos en un restaurant muy caro, tomados de la mano.
NOTA: UNA ACLARACION!! HE COPIADO DE NUEVO LA CARTA Q PANSY LE IBA MANDAR A DRACO, PERO SUBRAYADA... CUANDO ESCRIBI EL DOC. EN WORD, MI INTENCION ERA TACHAR LO ESCRITO, DANDO A ENTENDER QUE PANSY LO TACHO ANTES DE BOTARLA... PERO NO SALIO COMO YO QUERIA... X ESO LO SUBRAYE..!!
