Tiempo de Descuento
10-07-2010
El ambiente tranquilo que podía respirarse, y mejor vivirse, en la casa negaba todo el agobio y cansancio, alguno bueno, en pareja, mucho molesto, con sus queridos nakama parecía algo de otro mundo. Sabía que había sucedido pero ahora mismo parecía algo irreal e imposible. Si, tranquilidad pero se trataba de una engañosa tranquilidad.
La calma que precede la tormenta.
Aprovechó el día, menos agobiante, para ponerse al día y, tras unas agotadoras horas cumpliendo con su propio horario, ahora se encontraba leyendo un libro por el simple hecho de querer hacerlo. Una lectura ligera que ayudaría a poner en orden sus pensamientos y así prepararse mentalmente por lo que estaba a punto de venir al día siguiente con la final del Mundial. Todos los partidos previos, todos esos días y noches vividos palidecerían en comparación y, podía decirse, que habrían servido de calentamiento para el último partido.
Aunque hoy fuera un día tranquilo, con el partido que nos presentaría quien quedaría en el tercer o el cuarto puesto, Nami pareció estar de un humor peor que nunca por culpa de que, sin que Sanji se hubiera percatado de su entrada en el cuarto, ¿quién lo hubiera podido imaginar viniendo de él?, había estado mostrando, para disfrute de los hentai que tenía por nakamas, las fotografías con las que Larissa había cumplido con la promesa hecha de desnudarse por su selección, y también lo hará por la española de ganar… lo que, siendo bueno para Sanji, no hacía más que poner a Nami en un temperamento, no tormentoso, si no volcánico. Eso sin contar el hecho de que se mostrase dudosa sobre a qué equipo apoyar en la final. Si a Holanda, su akage equipo, o a España, su equipo elegido contra la insistente presencia de Larissa Riquelme.
Zoro quedó satisfecho de haber predicho esta terrible final para Nami.
Gracias a ello habría resultado algo más tenso el darle la apuesta para el partido de Uruguay-Alemania pero, previsora como siempre, Robin ya había hecho su apuesta antes de que sucediera el "Incidente Larissa" por lo que, con las pérdidas causadas por la victoria predicha por Robin, Luffy se pasó una noche como objeto de consuelo, como el propio Luffy llegó a decir "Soy su consolador", dejando a sus nakama con la duda de si comprendía todo el amplio sentido de sus palabras, para devolverle el buen humor a Nami, y ponerle una amplia sonrisa en su rostro. El que varias patrullas de la policía se hubieran presentado en su casa debido a las denuncias de los vecinos por culpa del intenso jaleo que montaron, y eso que los vecinos más cercanos se encontraban a unos veinticinco metros de la propiedad en donde tenían su casa Nami y Luffy, era un síntoma de que el pelinegro había cumplido con creces.
Todo era perfecto pero, como la perfección nunca se puede alcanzar, si no solamente acercarse a ella, siempre había un margen de mejora incluso en un día tan perfecto como este.
Bajó ligeramente el libro para que sus ojos pudieran encontrarse, nuevamente, con aquel cuerpo que tanto conocía, y deseaba con locura, ahora mismo todo sudado debido a lo que llamó "ejercicios de calentamiento". Lo que era cierto porque sintió como todo su cuerpo ardía ante la visión que le proporcionó al realizar esos estiramientos. Tenía la certeza que podría provocarle un orgasmo con solamente ver como calienta y ejercita su cuerpo.
Y la boca seca otro síntoma de su buen hacer y que hacía necesario buscar aquella boca, aquellos labios y lengua, para poder humedecer los suyos propios porque, por mucho que tratara de humedecerlos con su lengua, el resultado era totalmente fútil.
Antes de que pudiera ocultarse tras el libro, aquellos escudriñadores ojos habían captado su intensa mirada. Una media sonrisa, muy satisfecha, se formó en aquellos labios, que no dejaban de ser una invitadora tentación por mucho tiempo que pasara, al tiempo que empezó a caminar con paso lento hasta el sillón donde se encontraba.
Sin salida.
No fue ninguna sorpresa que se detuviera justo entre sus piernas, incluso provocando que las abriera un poco más, y le quitase el libro sin esperar a que lo hiciera por cuenta propia. No, en esta ocasión estaba claro quien se encontraba al mando de la situación y su parte sería quedarse ahí dejándose hacer. Lo que no resultaba algo malo, por supuesto. Y menos sabiendo lo bien que se le daba cuando tomaba el control de las circunstancias.
Le cogió la mano, su pulgar le acariciaba el dorso realizando movimientos circulares que le enviaban pequeñas descargas, de pura electricidad y deseo, y la llevó hasta su bajo vientre haciendo que se lo acariciase mientras iba ascendiendo poco a poco, lentamente, disfrutando de aquellas sensaciones.
Le encantaba como su mirada, imperturbable, mostraba esa ardiente necesidad por más. Su cuerpo, sudado y recién ejercitado, mostraba esos músculos que tantas veces había acariciado, ahora marcados por el calor de su propio cuerpo, deseo, y el sudor, hambre, que reaccionaban al contacto de su mano.
Queriendo más contacto no dudó en subirse al sillón arrodillándose de manera que atrapó entre sus piernas el objeto de su deseo. a pesar de la ropa pudieron sentir el estado de sus respectivos sexos: duro y palpitante el de Zoro, y húmedo y ardientemente sensible el de Robin.
Su mano llegó hasta su pecho pero ahí la detuvo mientras se sentaba sobre sus piernas, sus sexos rozándose de manera delirante, y le instó a que le quitara el top que ocultaba sus pechos. Solamente fue necesario un único movimiento para lograr exponer aquel par de hermosos y delicioso senos, que mostraban el actual nivel de excitación en el que se encontraba Robin, con sus pezones erectos.
Los dedos de Robin acariciaron el corto cabello de Zoro, que se estremecía bajo aquel cuerpo caliente y húmedo, forzándole a levantar el rostro para que sus labios pudieran estar en camino de contacto. El mismo con el que ya chocaban sus alientos.
—¿Te gusta el libro que te propuse, kenshi-san?
—Se deja leer— le respondió Zoro con esa diabólica media sonrisa suya—. ¿Has calentado correctamente, Robin? porque lamentaría que tuviéramos que detenernos porque pueda darte un tirón en un músculo, sobre todo en uno de esos músculos.
—No te preocupes por ello, kenshi-san, que mis músculos se encuentran preparados y dúctiles para su uso constante durante las próximas horas.
—¿Cuántas horas?— le preguntó con sus labios apenas separados por el aliento que desprendían por la creciente necesidad de saborearlos.
—¿Quieres ver como anochece o prefieres ver como amanece para cuando terminemos, kenshi-san?
El tono de Robin era el que tanto le gustaba a Zoro. Provocador y con ese tinte de maliciosa intención que siempre dejaba claro que ocultaba algo, y que iba unos cuantos pasos por delante de él.
—¿Quién dijo algo de tener que terminar, Robin?
Ella solamente le sonrió antes de apoderarse de sus labios en un necesitado beso.
Continuará
Ahora vamos a por el tercer y cuarto puesto antes de llegar a la final. Pasaros por Pirateking y participar en el concurso de mi socio, Ariadna-san, presidenta, por obligación popular, digo, súplica popular, del Club: ZoroxRobin de Pirateking.
REVIEWS.
REVIEWS.
Y espero que todos los fans del ZoRo se pasen por el Club para alegrarse con todas las locuras que por allí se dan. Y por el buen futuro de la pareja ZOROxROBIN, por supuesto.
Nos leemos.^^
