Deuda Saldada
Aceptando el destino
Capitulo 11
Mansión Baker
Martes 23 de octubre 1918
Era tarde ya, Terrence entraba por la puerta de la terraza había estado en el establo, encargándose de Teodora a la cual le gustaba acicalar el mismo, disfrutaba de su compañía, le contaba sus penas. La fiel y sensible yegua escuchaba sin juzgarlo, solo hacia movimientos con su cabeza como intentando confortarlo, ese gesto que Terry conocía bien de su yegua y que correspondía abrazándola por el cuello y acariciando la gran mejilla del animal.
Escucho una voz chillona que él conocía perfectamente, estaba Merry tratando de cerrarle el paso en la estancia mientras la Señora Marlow trataba de abrirse paso como fuera hacia el interior de la casa gritando el nombre de Terrence, luego escucho la voz de su madre que al final de la escalera le preguntaba a Merry que era aquel escándalo. En ese momento Terry iba entrando a la estancia y la Señora Marlow se le hecho encima como un animal fuera de control llorando y gritando mil cosas que él no entendía.
Al estar tan cerca la tomo por las muñecas con cuidado ya que ella estaba fuera de control e intentaba golpearlo
-Que le pasa señora, por que grita de esa manera,
-Tu eres el culpable de las desgracias de mi hija, maldita sea la hora en que te atravesaste en su camino, ¿por qué ella tiene que quererte tanto? ¡Maldito ingles solo la has hecho sufrir!
-Pero que está diciendo señora, no se dé que me habla.
– ¿Que le hiciste desgraciado? ¿Que fue lo que le dijiste, Susana está en la clínica internada bajo el cargo del doctor Miller.
Lloraba con dolor dejo de forcejear con Terry, el sorprendido trato de calmarla para que le contara lo que había pasado, la llevo a sentarse al sillón de la estancia y con cautela le pregunto qué había pasado con Susana.
-Ella regreso el domingo de Philadelphia, lo supimos porque su maleta estaba en la entrada de la casa, la encontró Julieta por la tarde cuando salió por un encargo, entro y me comunico que su maleta estaba en los escalones de la entrada pero Susana no estaba por ningún lugar así que empezamos a buscarla por los alrededores y no la encontramos, la buscamos en hospitales incluso fui con la policía, como anduve todo el día fuera el Dr. Miller había ido a mi casa para informarme que Susana estaba en la clínica de rehabilitación bajo su cuidado que no me preocupara que todo estaba bien.
Cuando lo supe corrí inmediatamente hasta allá para verla pero ella no quiso recibirme, estaba algo sedada tenía fiebre, el doctor me comento que Susana llego ahí toda empapada y con la fiebre muy alta las enfermeras del lugar la reconocieron y la atendieron, ya está mas restablecida pero ella no quiere verme… ¡usted tiene la culpa! algo le debió haber hecho, debió acompañarla a Philadelphia, algo le paso y por lo visto usted ni enterado estaba pero que le pasa ¿acaso no le importa mi hija? ella está muy mal ¿Que fue lo que le hizo? -siguió llorando con desesperación, Terrence se levanto.
– Madre podrías encargarte de la señora Marlow voy al centro de rehabilitación a ver a Susana, -Eleonor solo asintió en silencio.
-Pobre de Terry, siempre algo se interpone entre Candy y tú, espero que Susana este mejor, pensó.
-Vamos señora Marlow vayamos al comedor, Merry prepara un té de tila para la señora por favor.
Terrence se dirigió hacia el centro de rehabilitación.
-¿Qué paso con Susana si la había dejado bien? o eso creí, Dios mío ¿que pasará ahora? Candy, Susana, dos mujeres en mi vida que me trastornan.
Una es un pilar que me sostuvo cuando más lo necesite que me dio su comprensión y paciencia su amor incondicional alguien por quien guardo respeto y cariño pero el cariño de una entrañable amiga y Candy es… El amor de mi vida, mi niña traviesa, la jovencita que me hizo ver a la rebeldía como una excusa para protegerme del amor que nació en mí desde la primera vez que la vi en el barco, -sonríe ante el recuerdo.
Tus pecas, como las defendiste jajaja eso me atrapo Señorita pecas, tu desenfado y tu presteza para defenderte de lo que creíste un insulto jajaja te veías tan bella con tu cabello ensortijado y tu vestido vaporoso moviéndose con el helado viento, parecías una hada entre la neblina y la bruma del océano.
¡Ah! -suspiro- Candy no sabes cómo fue que te introdujiste en mi corazón y como te metiste bajo mi piel para no salir nunca.
Jamás olvidare como te me enfrentaste y como sin temor dijiste lo que pensabas "Estoy pensando cómo conseguir más…" jajajaja cualquier otra chica me hubiera dado un bofetón o simplemente se hubiera dado la vuelta enfurecida pero tú no mi niña, tú me enfrentaste y me desafiaste solo te hiciste hacia atrás cuando me acerque a ti, nerviosa por mi cercanía ¿Acaso creíste que te besaría?
Tus besos mi pecas saben a miel, por que me perdí de ellos durante tanto tiempo no sabes cómo me tienes, como un adolescente enamorado, como un tonto así me siento, celoso de ti como si fueras de mi propiedad.
Pero ahora Susana… siento que el estomago se me revuelve ¿habrá aparentado estar tranquila para luego cometer una tontería? Debí sospechar que todo era demasiado bueno para ser verdad, así es mi vida cuando las cosas parecen marchar bien algo terrible sucede, solo espero que ella se encuentre bien, tengo miedo de lo que me voy a encontrar, aunque ya no hay marcha atrás, ya no.
Llego hasta la clínica bajo con paso elástico y se dirigió a la recepción.
-La señorita Susana Marlow, me dijeron que se encontraba aquí, -dijo Terry preocupado.
-Hola Sr. Grandchester buenas noches, la señorita Marlow está aquí se encuentra confinada por orden del doctor Miller y nadie puede visitarla en estos momentos.
-Confinada ¿eso que significa? ¿Ella se encuentra bien? o es que está en peligro de muerte ¡contésteme por favor! -Terrence comenzó a levantar la voz.
-Sr. Grandchester cálmese, la señorita se encuentra mejor ahora aunque paso por momentos duros y…
-Pero que fue lo que le sucedió ¿un accidente? ¿Por qué esta aquí? y confinada ¿que significa eso Ángela?
-Mire Sr. Grandchester tranquilícese un momento que es mas encantador cuando esta calmado.
La enfermera ya mayor con una amplia sonrisa salió detrás del mostrador y trato de calmar a Terry, ellos ya se conocían bien ya que habían pasado más de un año yendo constantemente a esa clínica, Ángela era un mujer noble y de sentimientos limpios, pudo saber inmediatamente que entre Terry y Susana no había el amor de una pareja de enamorados, pero nunca trato de ser indiscreta con ninguno de los dos y había llegado a tener con Terry una relación cordial, basada en respeto hacia un familiar de una de las pacientes de la clínica, un familiar muy admirado y asediado por las enfermeras jóvenes a las cuales Ángela se las espantaba sin miramientos cosa que él le agradecía con una sonrisa sincera y un caballeroso beso en su mano, lo cual hacia sonrojar a esa mujer mayor.
-Mira Terrence, espera a que venga el doctor Miller para que le explique con detalle que fue lo que le paso a su prometida y…
-Ángela, Susana ya no es mi prometida ella y yo terminamos nuestra relación.
– ¡Oh! ya veo, de todas formas tendrás que esperar al doctor.
-No dices nada creí que me interrogarías enfermera perspicaz, -dijo Terry un poco más calmado por la suave voz de Ángela que lo trataba como a un hijo.
-Era lógico que esto sucediera Terrence
-¿Cómo?
-Tú no estabas enamorado de ella, así que ¿cómo esperabas fundar una relación para toda la vida cuando tu corazón pertenece a otra?
-¿Y tu como lo sabes? -dijo él totalmente sorprendido.
-Terry el amor es pasión aunque se escuche algo atrevido y mas siendo ustedes tan jóvenes deberían transpirarlo, demostrarlo sin temor, Mira, eres muy joven aun y yo en este lugar eh visto tantas emociones humanas, que lo que tú sientes hacia Susana no es amor, no dudo que guardes un lindo sentimiento hacia ella, pero amor no es.
–Ángela yo…
-Espero no haberte importunado Terrence y no tienes que darme ninguna clase de explicación, a mi menos que a nadie; el amor es simplemente amor, el corazón no escoge, no tiene ojos, ni odios, solo sabe sentir, late al unisonó cuando a encontrado a su alma gemela y por más que uno quiera todo lo contrario, el corazón mi querido amigo no tiene razón, solo sabe amar y nada más.
Terry se veía tan perturbado con las palabras de Ángela, pareciera que todos los intentos que hizo no fueron suficientes, su amor por una rubia pecosa saltaba a la vista de todos, se sintió fatal por Susana, quien más se habría dado cuenta de que estaba con ella por mil razones pero no por la más importante, por amor.
Ángela al notar su mutismo, lo tomo por los hombros rodeándolo con un brazo en actitud protectora, con una sonrisa picara al saber que había dado en el blanco,
-Animo mi actor favorito, ya verás que todo saldrá bien solo no te dejes vencer y si la dama que tiene la llave de ese corazón solitario que tienes dentro aun es libre, que esperas, ve por ella y sean muy felices.
Terry la miro y no pudo articular ninguna palabra, nuevamente alguien le removía los sentimientos pero esta vez sentía un calorcito en su corazón, una esperanza de hacer aquello realidad.
-Mira, ahí viene el Dr. Miller, bueno, le dejó Sr. Grandchester creo que después de hoy ya no nos veremos más, te deseo toda la felicidad que hasta ahora no has podido disfrutar pero la tendrás tenlo por seguro, solo quiero pedirte un último favor -se detuvieron al llegar a la puerta que dividía la central de enfermeras de los consultorios a donde debía dirigirse Terry- no te olvides de esta vieja amiga tuya no quiero perder mi fama de ser amiga del actor más codiciado de Nueva York, no sabes la envidia que me tienen todas por aquí jejeje -Terry le sonrió con timidez.
-Vamos, vamos, el actor más escurridizo y asediado ¿se sonroja ante una vieja como yo? -Tomo el rostro de Terry entre sus manos- no te olvides de mi, fue un placer conocerte Terrence, algún día me gustaría saber de ti y de todos esos lindos diablillos que tendrás, ¿es una promesa?
Terry sintió ahora una llama enorme quemar su corazón, ¿unos chiquillos con caireles rubios que trepan arboles? Eso sería maravilloso, pensó.
-Es un promesa Ángela, - beso su frente con ternura.
-Ahora ve, te espera el Dr. Miller y pase lo que pase Terrence todos tenemos derecho a la verdadera felicidad, Susana lo está haciendo, tú has lo propio.
Terry no comprendió sus palabras pero asintió con seguridad, esa visión de unos chiquillos rubios escandalosos corriendo alrededor suyo le dieron nuevas fuerzas para enfrentar lo que se le venía, sentía una incertidumbre mientras camina por el largo pasillo blanco rumbo al consultorio # 10. Dr. John Miller Psiquiatra, se leía en la placa de la puerta de caoba.
Toco con los nudillos.
-Pase Sr. Grandchester esperaba que viniera, la madre de Susana estuvo aquí y por la forma en cómo se marcho supuse que de inmediato vendría usted.
– ¿Que fue lo que le sucedió a Susana Dr.? ¿Ella se encuentra bien?
-Ella esta sedada y se encuentra confinada para su mejor recuperación,
-Es que acaso ella está muy mal para tenerla apartada Dr. y ¿por qué esta aquí y no en un hospital general?
–Terrence si me permite le relataré los hechos.
Terry intranquilo asintió ya que al parecer con impaciencia nunca obtendría las respuestas que esperaba así que, se dispuso a escuchar al Dr. Miller.
-El lunes por la mañana salí a realizar mi caminata diurna por Central Park, por el lago que se encuentra ahí donde ay unos puentes de piedra, unos indigentes parecían señalar a un bulto que se encontraba recargado bajo el puente, entonces uno trato de arrebatar lo que parecía un abrigo y una mano pequeña intento manotear, al notar aquello me acerque y los indigentes salieron huyendo, cuál fue mi sorpresa al ver a Susana en un estado deplorable, estaba toda sucia y mojada al parecer había estado ahí toda la noche, tenía mucha fiebre y parecía delirar, sudaba copiosamente, me incline hacia ella y trate de levantarla pero ella se defendio fieramente su bastón no se veía por ningún lado así que la estruje fuertemente para que abriera los ojos…
-Susana soy yo el Dr. Miller, ¿me escuchas?
-Suélteme, déjeme, Auxilio, Auxilio, -trataba de gritar sin mucho esfuerzo.
-¡Susana Marlow! -La estrujo con fuerza- mírame soy yo John tu doctor, John Miller -ella lo miro con los ojos entre abiertos.
-John eres… tu… -se desvaneció en sus brazos.
La levanto sin mucho esfuerzo y se dirigió hacia su automóvil el sabia que Susana estaba vinculada a una personalidad famosa como lo era el actor así que llevarla en esas condiciones a algún hospital seria un tremendo escándalo, decidió llevarla a la clínica de rehabilitación ya que él como Director del centro podía disponer de una entrada trasera sin ser visto por curiosos y allí podrían atenderla muy bien.
La llevo y la dejo en manos del especialista que junto a las enfermeras inmediatamente la despojaron de sus ropas húmedas y la metieron en una tina de agua tibia para tratar de contrarrestar la hipotermia que ya tenía, Susana lucia tan desmejorada, no era ni la sombra de la bella mujer con la que se lució en Philadelphia, le pareció un pajarito herido y maltrecho, afuera del cuarto donde la atendían esperaba ansioso paseándose de un lado a otro, esperando el reporte del médico que la revisaría, estaba temeroso de que alguien la hubiera lastimado de la forma más vil que se puede ofender a una mujer, esos malandros que la molestaban le hicieron pensar lo peor y ver el estado en que se encontraba se sentía muy mal de solo pensar que le hubieran hecho algún daño.
-Dr. Miller
-¿Si? Como la encontró colega.
-Mira John la chica sufre de hipotermia tiene la fiebre bastante alta trataremos de controlarla, al parecer paso todo el día de ayer bajo la lluvia y toda la noche se mantuvo con las ropas húmedas en aquel lugar donde la encontraste y ya que su salud es frágil pues tendremos que darle bastantes cuidados para que se reponga.
-Y… ella ¿Como esta? ¿Se encuentra bien? No encontraste ningún tipo de… daño.
-No te preocupes John, ella está bien no sufrió daño, de ningún tipo; -puso su mano en el hombro de su colega, John respiro aliviado se sentía mucho mejor ahora.
-Gracias Michael gracias por todo.
-No tienes que dármelas John somos amigos, la sigues queriendo ¿no es así?
-Por más que trate de disimular no lo logro ¿verdad?
-jajaja la verdad no, mírate pareciera que esperas a tu primer hijo, no te preocupes ella va a estar bien te lo aseguro, solo que si necesita de muchos cuidados y conociéndote se que pronto ella estará mejor.
John sonríe con timidez su amigo Michael Lewis sabia de sus sentimientos hacia Susana incluso antes de que ella llegara a la clínica como paciente, en dos ocasiones había acompañado a John al teatro a ver sus actuaciones.
-Entonces Susana paso casi todo un día a la intemperie pero ¿se encuentra bien? ¿La fiebre cedió?
-Solo quedan algunos resquicios de la fiebre aunque aun está muy descontrolada al parecer algo la perturbo de tal forma que tuvo una especie de quiebre psicológico.
-¿Eso qué significa Dr. Miller?
-Bueno Terrence es una situación donde el individuo se enfrenta a un estado de tal ansiedad, miedo, algo que tiene que enfrentar a lo cual teme y por no hacerle frente su mente prefiere perderse en una realidad alterna para tratar de protegerse de esa situación que la atormenta tiene que ver con lo que paso en Philadelphia ¿verdad?
-¿Cómo?
-Si, veras después de su encuentro con esas personas en el lobby yo la acompañe a su habitación, muy consternada me dijo que regresaría a Nueva York y no supe mas de ella esa noche, creí que había regresado con bien a su casa, que había regresado con usted, ella lo confirmo, entonces ¿que fue lo que paso Sr. Grandchester?
Susana ya había contado su versión de la historia en sus momentos de lucidez, así que trato de investigar la versión de Terrence esperando que Susana no le hubiera mentido.
–Así es Dr. Nosotros regresamos juntos, llegamos por la mañana yo personalmente la deje en la puerta de su casa y me marché.
-Y eso fue todo…
-Dr. Miller nosotros terminamos nuestra relación pero ella se encontraba serena, estaba tranquila al menos eso aparento ¡Dios! no debí dejarla sola, ahora ella se encuentra mal, ¿puedo verla Dr.? Quisiera hablar con ella, quiero preguntarle por que razón hizo esta locura, por que se expuso de ésta manera, por que trato de engañarme diciéndome que se encontraba bien -se levanto y empezó a caminar con desesperación dentro del consultorio.
-Terrence cálmese, en este momento ella no puede recibir a nadie, por lo pronto su fiebre está controlada pero su claustro es más que nada para depurar su alma de usted.
-Queeee ¿de mi? Pero…
-Terrence voy a ser sincero con usted, ¿me permite serlo? Por favor tome asiento.
-Estoy bien así gracias,
-Como desee, usted no ama a Susana nunca lo ha hecho.
-Pero como se atreve a juzgarme yo…
-Permítame por favor Grandchester, tranquilícese déjeme terminar, usted no la ama, usted ama a esa dama que encontró por casualidad en Philadelphia ¿no es así?
-Susana se lo dijo
-Claro que no, ella nunca lo admitiría, pero aquel encuentro, fue tan evidente que entre ustedes hay algo muy fuerte Terrence usted no fue el único que se sorprendió, todos los presentes pudimos presenciar el sentimiento que los une a los dos, esa dama también lo ama a usted.
Nuevamente alguien volvía a estamparle en la cara la verdad innegable se sintió mareado, cuando terminaría este tormento.
-Susana se siente mal porque su relación termino. No se preocupe, ella está convencida que fue lo mejor, Susana lo quiere Terrence eso es verdad, pero en este momento no es conveniente que usted la vea, como le dije ella se encuentra en un proceso de depuración interna y si usted vuelve a aparecer en su entorno sería muy difícil que Susana vuelva a reponerse de otro rompimiento, así que no eche a perder el gran esfuerzo que Susana está haciendo para olvidarse de usted, claro que esto es muy reciente y ella se siente desolada pero ya pasará y al fin se sentirá aliviada y podrá comenzar una nueva vida.
Terrence lo escuchaba con atención a eso se refería Ángela.
-¿Me permite un último consejo Terrence? -Terry solo lo miro y con la cabeza hizo un ademan afirmativo- Le aconsejo como especialista , que usted también busque su camino a la felicidad, Susana está en proceso de, claro que le costará pero ella saldrá a delante, usted también inténtelo no busque a Susana por compasión ella no se lo merece, si usted al parecer tiene otro destino vaya a su encuentro, así Susana sabrá al fin que su decisión fue la más acertada al haberse separado y los dos podrán al fin estar en paz para buscar la felicidad, ¿Me entiende Sr. Grandchester?
-Usted cree entonces que es mejor irme sin verla, sin decirle siquiera que estoy preocupado por ella y que vine hasta aquí para saber que se encuentra bien, yo no quiero hacerle daño Miller, yo no sé si conozca nuestra historia pero yo le guardo un gran cariño a Susana y jamás he deseado hacerle ningún daño… por esa razón fue precisamente que nos separamos yo ya no puedo seguir engañándome yo amo a otra mujer y eso ya no tiene marcha atrás pero me importa Susana y me hare cargo de ella no quiero que se sienta mal por no tener ningún apoyo yo quiero decirle que cuenta conmigo, que estaré cuando ella me necesite.
-Es muy noble de su parte pero en este momento darle la droga que enloquece al drogadicto en recuperación es hacerlo caer aun más hondo de donde quizás no pueda recuperarse, si quiere yo puedo hacerle llegar su mensaje y que ella decida si después quiere verlo o no, será solo decisión de ella.
-Esta bien ¿podría hacerle llegar mi mensaje Dr. Miller?
-Permítame, espere aquí por favor.
John sale del consultorio, Terry se queda pensando en todas las cosa que le han pasado en menos de 4 días, de repente escucha unos gritos desgarradores, es Susana que lo llama con desesperación.
-Hola Susana ¿como te encuentras? -John entra en el cuarto de Susana ella trata de incorporase un poco.
-Me siento muy débil, ¿como fue que llegue aquí?
-Yo te encontré
-Gracias John todavía no recuerdo muy bien lo que paso, solo recuerdo a mi madre tratando de entrar y yo… no lo recuerdo muy bien…
-Es verdad ella estuvo aquí, tú estabas muy alterada por la fiebre y no fue posible que te viera, si lo deseas puedo mandar llamarla y…
-¡No por favor! No quiero verla -dijo Susana volteando su cara a un costado y cerrando con desdén los ojos.
- Será como tú decidas, alguien más desea verte.
-No quiero ver a nadie -volvió a tenderse en la cama con desgano.
-Terrence está aquí y quiere saber cómo te encuentras.
-¿Terry aquí? no, no quiero que me vea así, no en estas condiciones John dile que se vaya y que no vuelva más, ¡por favor que se vaya! -comenzó a llorar muy despacio- ¡que se vaya con esa mujer y que no vuelvan nunca más! -grito.
-Está bien Susana será como tu decidas, tranquila el no te molestara mas -se levanta y se dirige a la puerta.
-¡No John espera! ¡Dile que no me deje que yo lo amo! Que no me deje… Terry no me dejes, no te vayas, ¡Terry! Terryyyyyy
-Susana cálmate por favor o tendré que sedarte, contrólate -John la toma por los brazos- por dios volvió la fiebre, ¡enfermera! ¡Enfermera! Una dosis de…
-Terryyyyy Terryyyyyy ¡no te vayas!
Gritaba sin control, las enfermeras entraron tratando de controlar a Susana, el doctor se fue ya que estaba seguro que de no hacerlo Terrence llegaría hasta ahí por los gritos de ella y tal como lo imagino al salir de la habitación Terry ya estaba casi enfrente de él eufórico y preocupado.
-¿Que es lo que pasa Dr.?
-Terrence por favor acompáñeme,
-Terryyyy Terryyyy
Susana lo llamaba gritando cada vez más fuerte, Terry se puso inquieto e intentaba entrar a ver a Susana el Dr. Miller lo tomo por los hombros tratando de detenerlo era de la misma altura de Terrence así que podía dominarlo bien.
-Terrence le tengo que pedir que se marche ahora mismo Susana a entrado en una crisis histérica y me necesita, si lo suelto ¿me promete no cometer una locura? -al ver a Terry tan confundido le hablo- Terrence créame es lo mejor para los dos ella sufre si, pero pronto estará mejor, usted también tiene círculos que cerrar, ande vaya y hágalo así Susana sabrá que hizo lo correcto y solo con el tiempo podrán volverse a encontrar sin ningún remordimiento o rencor y podrán ser amigos nuevamente, ahora despídase de ella deséele la mejor de las suertes y una pronta recuperación, de la vuelta y vaya en busca de su propio destino ¿me entiende Terrence?
Terry se quedo pensando en que John tenia razón era tiempo de cerrar círculos de dar vuelta a la pagina aunque doliera, eso era lo mejor para ambos.
-Terrence ¿me escucha?
– ¿Eh? Si está bien.
- Creo que esta es la despedida, que tenga la mejor de las suertes.
Sin decir más John entra a la habitación, luego las dos enfermeras salieron y en el balanceo de la puerta pudo apreciar a una Susana descontrolada bañada en sudor seguramente por la fiebre y tratando de forcejear con John que trataba de tranquilizarla, sintió un escalofrió recorrerlo al recordar la noche del estreno de Romeo y Julieta cuando Susana trato de quitarse la vida, solo que en esta ocasión no estaba Candy.
Terry pudo atisbar por la ventanilla de cristal instalada en la puerta de la habitación con la pequeña cortina corrida, se perdió en sus propios pensamientos.
-Susana perdóname nunca quise hacerte daño, te agradezco lo que hiciste por mí, tu compañía y paciencia, tu amor desinteresado, aunque si hubiera sido de otra manera caprichoso y egoísta ¿que caso tienen ya las recriminaciones? Lo hecho, hecho esta, Susana te deseo la mayor felicidad del mundo, que te recuperes rápidamente y salga adelante esa valiosa mujer que eres, espero algún día puedas perdonarme el dolor por el que te hice pasar y a lo que te vas a enfrentar, yo también tengo una batalla a la cual no puedo rehuir mas…
Volvió de sus pensamientos y al girar hacia la habitación pudo mirar a Susana que lloraba sentada en la cama mientras John la abrazaba.
-John por favor ayúdame ¡creo que me estoy volviendo loca! Te necesito ayúdame por favor -lloraba.
-Susana tu no necesitas a un psiquiatra, mi linda Susi tú necesitas a un amigo… si me lo permites yo puedo ser ese amigo…
-John… -Susana se desvaneció y el lentamente la acomodo en la cama, acaricio su cabello y le plantó un beso en la frente.
- Te amo… -esbozo tiernamente.
Terry miro todo aquello
-Si Susana, lo que necesitas es un amigo el que yo nunca supe ser para ti, creo que no cumplí la promesa que te hice Candice White, ni fui feliz, ni la hice feliz y al parecer tu tampoco la cumpliste solo dijiste "tu también Terry, se feliz" y te marchaste…
Candice como ninguno de los dos cumplimos nuestra promesa, esta ah quedado disuelta desde el día de hoy y no acepto ninguna objeción pecas, sabes que tengo razón -Levanto la vista y vio por última vez a Susana que ya lucia más tranquila- Espero que puedas aceptar a ese hombre Susana.
Recordó como en Philadelphia vio un gran orgullo en los ojos de John al llevar a Susana del brazo, motivo por el cual el sintió celos al verlos, se veían muy bien como pareja y Susana tenía una cara de felicidad,
-El te ama de verdad y sabrá ganarse tu corazón, Hasta la vista.
Antes de que John volteara al sentirse observado, Terry se había marchado.
Hogar de Pony
Martes 23 de Octubre 1918
-Señorita Pony, Candy despertó -grito la abuela Martha desde la puerta de la habitación- ¿Cómo te sientes pequeña?
– ¿Dónde estoy?
– ¿Cómo? Estás en tu casa Pony, no lo recuerdas Candy, te desmayaste allá en la colina, tus madres estaban muy preocupadas porque ya era tarde y tu no aparecías en eso llegamos nosotros y Albert fue a buscarte, él te trajo en brazos tenias mucha fiebre estaba el viento muy helado pero niña ya te has expuesto mucho a las inclemencias del tiempo jajaja dormiste más de un día entero debes cuidarte más.
Afuera esta Albert, está muy preocupado por ti trajo al médico y desde ayer que llegamos no quiso llegar a la casa de Chicago vinimos con él desde la estación hasta aquí para verte y mira con la sorpresa que nos encontramos jejeje lo llamaré está muy impaciente por verte.
-No abuela por favor, no quiero verlo, no quiero,
-Es por lo que paso en Philadelphia
-Eh, si es por… eso. No quiero verlo.
-Está bien tranquilízate, entonces te llevare conmigo y con las chicas a la casa de Gerard el día ultimo del mes dará una fiesta será muy divertido ya lo veras.
-Abuela discúlpame pero no estoy para fiestas, lo siento.
Martha se inquieto, como lograría hacer que Candy la acompañara.
-Está bien como tú quieras pero quedaras a merced de tu padre adoptivo en cualquier momento vendrá a pedirte cuentas niña, ¡oh! ¿A poco vas a esconderte bajo la cama por temor a una reprimenda? -dijo con voz algo seria.
Candy abrió tremendamente los ojos tenía razón, no podía ir a Chicago o a Lakewood porque en cualquier momento tendría que topárselo y ¿si le exigía explicaciones? Aunque no tenía porque dárselas pero la noticia en el diario la avergonzaba terriblemente y después del espectáculo indecente que brindo se moría de pena con Albert y más ahora que todos los daban por comprometidos.
-Está bien abuela viajare contigo ¿cuando nos iremos? -Pregunto con inquietud.
–jajajajaja pero Candy si Albert no es malo, él está muy preocupado por ti pero está bien, te ayudare a huir de sus regaños -lo dijo con voz tenebrosa, tratando de hacer reír a Candy, la cual sonrió ante la voz chistosa que la abuela hizo- caíste Candy jejeje caíste -sonrió para si misma.
En ese momento la Srita Pony iba entrando a la habitación con una charola de avena humeante y panecillos con un vaso de leche, puso la charola en el regazo de Candy mientras ella miraba las cobijas apenada por aquella situación, ella ya era una mujer y no debía andar dando preocupaciones a sus madres, ellas no son tan jóvenes como antaño y tenían un sinfín de responsabilidades con los niños del hogar.
-Mamá yo tengo que disculparme por…
-No digas nada pequeña sé lo que te pasa, no tienes que pedir disculpas, el amor es una enfermedad muy contagiosa entre la gente joven y tu mi niña al parecer la has incubado durante mucho tiempo y por lo visto ya estas toda invadida por ella ¿no es así mi linda enfermera?
Candy sonrió tímidamente ante aquella metáfora.
-Srita Pony yo… -comenzó a llorar muy quedamente sollozando con fuerza pero sin hacer ruido.
–No Candy no llores, ya has llorado demasiado, quiero que me escuches por favor.
Candy asintió limpiándose con las manos las lágrimas, tratando de calmarse un poco.
-Candy yo no soy Terry y no puedo hablar por él, la hermana María y yo reprobamos que no hayan cumplido cabalmente su promesa.
-Pero nosotros no lo buscamos fue una casualidad que nos hayamos encontrado en la estación -trato de defenderse.
-"Pero" mi niña, están enamorados, -dijo con una gran sonrisa- Candy estas completamente segura que Terry aun te ama,
-Si
-Completamente segura
-Si
-La hermana María y yo estamos de acuerdo que un matrimonio arreglado no trae la felicidad, sobre todo si se ama a otra persona esa unió está destinada a la infelicidad, porque el amor y solo el genuino amor es el que debe llevarnos a ese sacramento sagrado delante de Dios y los hombres, mi niña, ustedes se siguen queriendo a pesar del tiempo que ha transcurrido ¿como podríamos pasar por alto algo así?
-Srita Pony si Terry y yo tuviéramos la oportunidad de hablar nosotros…
-No Candy, tu no vas a ir a buscarlo, él sabe ya que tu lo amas, así que le corresponde a él tomar esa decisión.
-Pero yo…
-Cuando te alejaste e hicieron aquella promesa, ¿él te refuto lo que tu habías decidido? Contéstame.
–No,
-Tomaste su opinión de alguna forma,
-No,
-Tu decidiste y el acepto tu resolución ¿no es así?
-Si, -comenzó a sollozar nuevamente.
-Lo vez mi niña, ahora él es quien tiene que tomar esta decisión, imagínate si tu vas nuevamente y le dices que deje a Susana porque ahora quieres que este contigo ¿Cómo crees que él se va a sentir? Creerá que es un títere al que pueden manejar Candy, no, nosotras nos negamos a que eso suceda.
Solo piensa que cuando tu decidiste él hizo el acto más profundo de amor hacia ti Candy, el respeto la decisión que tu tomaste no por que hubiese querido quedarse con Susana sino porque tu se lo pediste y hasta hace pocos días lo cumplió ¿acaso no fue eso lo que sucedió?
Así que ahora tu tendrás que esperar a que él decida el rumbo que han de tomar sus vidas, tu ya decidiste, ahora le toca a él decidir y actuar.
Candy escuchaba con atención todo aquello, su madre tenía razón ella no podía presentarse y pedirle que huyeran, que dejara a Susana;
¿Que clase de persona cometería tal bajeza? Como quedaría ella ante sus ojos y que tal si él se molestaba y se lo reprochaba, "primero quisiste que me quedara con Susana sabiendo que nos amábamos y con todo el dolor de mi corazón lo hice solo porque tú me lo pediste, ahora ¿quieres que la deje a su suerte y quieres que me vaya contigo?"
-Por Dios que horrible se oye -se reprochó.
Su madre tenía razón… aunque para ella el no hacer nada implicaba que si él leía o se enteraba de que ella estaba comprometida con Albert sería el fin para cualquier intento de reconciliación entre los dos.
-Mamá no haré nada, estoy cansada de tanto buscar y no encontrar…
Alguna vez me dijo la hermana María que cuando eso sucede es mejor quedarse quieto, porque como no se ha tenido ocasión para encontrar si uno se queda quieto lo más seguro es que el destino te encuentre a ti y eso es lo que voy a hacer… -dejó caer una lagrima solitaria, porque sabía que seguramente un periódico le comunicaría la decisión de Terry, un encabezado en primera plana anunciando su boda con Susana, eso la lastimaba pero decidió que era lo mejor.
-No te preocupes hija, Dios Padre todo pone en su lugar, él sabe porque pasan las cosas Candy confía en él, Ahora Albert quiere verte, le diré que pase.
-No srita Pony no quiero verlo,
-Es por lo que paso en Philadelphia ¿O por el encabezado del diario?
Candy la miró sorprendida, bajo la mirada y estrujo fuerte la sabana.
-Por ahora no quiero verlo…
-Esta bien Candy pero tarde o temprano lo tendrás que enfrentar con todo lo que eso implica -Candy solo miró a su madre tratando de entender sus últimas palabras.
-Madre no haré nada, aunque mi corazón se estremezca del dolor pero tienes razón el destino es impredecible y si nuestros caminos por alguna razón se vuelven a cruzar… será para siempre.
Dijo para sí, estrujo con fuerza su relicario y ofreció una plegaria al cielo, esa que siempre pronunciaba por las noches, esa plegaria para el hombre que era dueño de su vida.
-Srita Pony ¿cómo se encuentra Candy? ¿Puedo verla?,
-William hijo ella está bien solo que un poco cansada, la deje durmiendo en este momento no hay que importunarla hay que dejarla descansar,
-Entiendo Miss Pony, al menos me alegro de que se encuentre mejor, vendré a visitarla después por ahora me retiro -Pony solo asintió.
-Que trió de rebeldes, tendrán que enfrentarse a la verdad tarde o temprano, Candy por más que trates de huir vas a enfrentar a Albert y al parecer él también trata de evitarlo, pero esa noticia quien sabe qué consecuencias traerá -decía Pony mientras lo despedía en la puerta y lo miraba marchar en su auto junto a George.
-George regresemos a Lakewood pasaremos ahí la noche y mañana a primera hora nos reuniremos con Archie en Chicago.
George solo lo miraba inamovible, sereno como siempre, ya en el auto William parecía cansado y pensativo recargaba su frente en su mano cerró los ojos.
-William hay algo muy importante de lo que quiero hablarte,
-George negocios no por favor, solo por esta noche, ok.
-No son negocios William es un asunto muy personal que tiene que ver contigo, -Albert no se inmuto.
-¿Conmigo dices? y ¿qué es tan importante que no puede esperar para mañana George?
De su maletín había sacado un diario, una sola página que era preciso que Albert la viera.
-Es esto William -pero como él seguía sin mirarlo ni prestarle atención George aseveró- está bien solo dime de qué color quieres tu traje.
-¿Traje? pero si tengo muchísimos, no necesito uno nuevo.
-Pero para esta ocasión si William, anda dime de qué color hay que pedírselo al sastre o prefieres uno ingles o quizás ¿francés?
-Pero de que hablas George -dijo un poco molesto.
-Del traje con el que vas a casarte.
-Queeeeeeeeeeee Pero que estás diciendo, no me digas que la tía abuela me emparento con alguien, ¿con quien? ¡Como se atreve! mejor dime con quién tengo que casarme ¿según tu? -Dijo ya fuera de control la cabeza le punzaba estaba muy confundido cansado y muy molesto.
-Con la señorita Candy -Albert no cavia de su asombro- ¿cómo? acaso lo olvidaste William pero si tú mismo lo confirmaste, mira.
George le paso el diario a un atónito Albert, el lo miro y su cara cambio a una sin expresión,
-¿Quién lo sabe George?
–Decir "casi todo el mundo" ¿te parecería exagerado William? Como comprenderás eres muy conocido en las altas esferas así que…
-La tía abuela ¿lo sabe?
-Si y está furiosa, la srita Candy tuvo un altercado con tu sobrina la señorita Eliza por este motivo, y… William, William, ¿me escuchas? William ¿qué sucede?
-George…
-Si
-¿Tú crees que es una buena idea?
-¿A qué te refieres William? -pregunto el fiel sirviente sabiendo de sobra a lo que se refería el rubio.
-Crees que funcionaria, crees que ella ¿me aceptaría?...
–William te he visto luchar a brazo partido con los más feroces inversionistas y una dama tan menuda ¿te hace flaquear?
-Es que esto es diferente, George ella ya está enterada ¿verdad? Al parecer este asunto ya es "casi oficial"
-Así es William excepto porque los contrayentes apenas se están enterando.
George que conocía perfectamente el corazón de su amo le hablo con la familiaridad de un amigo verdadero a otro, solo en esas contadas excepciones en que se lo permita lo llamaba Albert.
-Albert no estarás confundido y lo que realmente deseas es volver al África
-¿Y la familia? ¿Y las responsabilidades que acompañan la estirpe de done provengo?
-¿Y crees que casándote con Candy todo será diferente? Albert piensa bien lo que vas a hacer, para no arrepentirte después… no dejes que la soledad o la añoranza te hagan su presa, eres inteligente y noble, podría jurar que deseas volver a ese continente donde precisamente un asunto relacionado con la señorita Candy te trajo de regreso y dejaste allá muchos asuntos inconclusos que aunque siguen funcionando sin tu presencia, creo que te encantaría volver a estar allá una vez más.
Albert solo miraba por la ventana últimamente se sentía turbado por Candy la veía tan indefensa, tan triste, la sentía tan lejana, que pensaba era su responsabilidad aliviar ese dolor como en antaño cuando ella era una niña, la diferencia es que ahora ella es una mujer y su corazón estaba ocupado por alguien que creyó un fantasma y ahora volvía del pasado ¿para qué?
¿Para quedarse o solo para hacerla sufrir más? Se sentía impotente quería protegerla verla sonreír nuevamente y ahora esta noticia.
-Estamos comprometidos ante los ojos de la sociedad ¿y si ese fuera el destino de los dos? -Pensó.
Siempre se topaban, el destino se empeño en juntar sus caminos, la mando a Londres y ella encontró el amor nuevamente, él sintiendo que ese chico la cuidaría bien porque sabía que él la amaba y seguro estaba que ese chico rebelde no permitiría que nadie le hiciera daño.
El mismo se lo había confesado sin ningún temor de descubrir sus sentimientos se lo dijo, Terry estaba perdidamente enamorado de Candy, nunca supo porque se lo contó, quizás sintió en el joven rubio una gran confianza que solo se le entrega a un verdadero amigo, así pues se alejo a cumplir su propio sueño, solo para enterarse que ella había huido del colegio y que nadie sabía dónde estaba, al saber aquello se marcho del lugar más maravilloso donde sintió realmente era su hogar, pero ahora ya no podía decidir el futuro de Candy, él en algún tiempo si orquesto su destino pero ella ya era mayor y podía decidir por sí misma, él cumpliendo cabalmente a su palabra le dio libre albedrio para decidir lo que quisiera hacer con su vida y querer convencerla de hacer algo sin su consentimiento sería muy difícil, pero…
Ellos siempre fueron muy compatibles les gusta la naturaleza, los animales, son rebeldes y no permiten que nadie quiera manejar sus vidas, si, eran muy parecidos, tal vez funcionaria, tal vez, cuestión de preguntar… aunque Terry…
Continuara…
Creci, Madure, sigo siendo orgullosamente Terrytana.
