Capítulo XII
Para la primera reunión del grupo para estudiar DCAO, Harry aún no tenía un lugar apropiado, sin embargo Dobby le dio una buena idea cuando conversaba con él.
–… Es que los otros elfos ya no quieren asear este lugar, pues no les agrada encontrar prendas de ropa para ellos.
Harry entendió y tuvo que darle la razón a Draco, a veces Hermione no sabía cómo debían ser las cosas en el mundo mágico, pues algunas costumbres o la mayoría no venían en libros.
–Siento que tengas que hacer todo el trabajo solo.
Dijo el moreno y siguió platicando con el elfo que le dijo de La sala de los Menesteres o La sala que viene y va.
Para el día de la reunión el moreno llevó a Hermione y Ron al lugar. Los tres juzgaron que era perfecta para lo que pensaban hacer.
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Remus acomodó las cobijas en la cuna –que esa misma tarde había llegado–, el rubio trigo disfrutaba enormemente el acondicionar poco a poco la habitación de su no nato y en algunas ocasiones compartía ese placer con Lucius, más últimamente este se encontraba muy ocupado evadiendo lo más posible al Lord y cubriendo cualquier rastro de su matrimonio.
Lupin acarició su barriga ya crecida pensando en que Draco había mandado una lechuza diciendo que estaba ansioso de ver como crecía su hermano y esa navidad no se perdería estar con ellos por nada del mundo.
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El rubio caminaba por los pasillos con Crabbe y Goyle que en un momento inoportuno se les ocurrió ser sagaces y se enteraron de la reunión de los Gryffindor y otros, dando como resultado que Umbridge también estuviese al tanto dejándolos sin actividades extra curriculares y poniendo en peligro el poder jugar al Quiditch. Él obtuvo un permiso y no dudaba que los leones también lo obtuvieran. Mandó a sus guardaespaldas al comedor y el siguió. Draco llegó hasta la lechucería y ahí mandó su carta semanal a su familia. Al bajar de la torre se encaminó por los pasillos y vio a lo lejos la figura de Harry caminando en su dirección.
–¡Draco!
El rubio dio un respingo al escuchar esa forme tan despreocupada de llamarlo del moreno y por instinto giró la vista viendo si no había nadie alrededor. Harry casi corrió hasta el rubio y lo jaló por uno de los pasillos.
–¡¿Qué Dementores te pasa Potter?!
El moreno se encogió de hombros y lo siguió jalando. Cuando Harry creyó que llegaron a un lugar en el que nadie los molestaría, inició con la conversación.
–Draco…
El rubio lo fulminó con la mirada, pero luego recordó que él mismo había dado un ultimátum a Harry y se dijo que ya tendría su respuesta.
–¿Y? ¿Ya tienes tu respuesta?
–Más o menos –Draco rodó los ojos– No es fácil, ellos han sido mis amigos por cuatro años y he compartido muchas cosas buenas y malas, los mejores recuerdos que tengo de Hogwarts han sido con ellos.
–Lo imagine, nuestra amistad está en el pasado y ellos son tu presente y… tu fututo –eso último lo dijo Draco pensando en que Harry ya era o sería parte del clan de los pelirrojos.– Nos veremos Potter, no esperes amabilidad de mi parte.
–¿Por qué Draco?
–…
–¿Por qué debo elegir entre mis amigos? ¿Todos son importantes para mí?
–Me lo dices tú, que escuchas diario insultos a Severus, a mí o a mi padre.
–No creo que con tus amigos sea diferente, deben de hablar pestes de mí y de…
–Sí, si Potter y eso es lo que te explique desde antes, nuestros caminos se separaron, yo no voy a ser amable con el pobretón y la sangre sucia y tú nos serás amigo de hijos de Mortifagos.
–No llames de ese modo a Ron y Hermione.
–¿Te das cuenta?
–¿De qué?
–Te molestaste de inmediato por los insultos a tus amigos, en cambio no dijiste nade acerca de hijos de Mortifagos.
–Tu padre es Mortifago y Severus también o eso creo. No lo hacen por gusto y eso no los convierte en malas personas.
–¿Estarías dispuesto a defenderlos de lo que tus amigos piensan y dicen?
–...
–Yo no te juzgo… ya no, pero con esos sentimientos a medidas no te quiero cerca de mí… ni de mi familia.
–¡No tienes derecho a alejarme de ellos!
–Lo tengo, si con tu actitud mocha los lastimas. Y si nos vamos a arriesgar a ponernos en contra de Quien-tu-sabes necesitamos aliados que no nos abandonen cuando las cosas se pongan peor. –El rubio suspiró– A decir verdad es mejor que no te relaciones con nosotros, por tu bien y por el nuestro.
–Ahora soy el adoptado incómodo.
–Hay muchas cosas que están sucediendo, ya te lo han informado, ahora Padre debe cuidarse hasta de sus socios, pues su enlace con Remus sería un boleto a la muerte para toda mi familia. Severus están entre dos bandos y en ninguno le tienen confianza. Yo… tengo que ser lo que se espera de un Slytherin y si tengo que molestar a Potter y sus inseparables sanguijuelas… lo haré. Por todo eso, disculpa que te haya hecho esa pregunta y que me haya puesto de ese modo tan inmaduro haciéndote exigencias. Sigue con tu vida como hasta hoy y olvida todo lo referente a los años de niñez.
–Las sonrisas, las travesuras, las navidades, los abrazos y la calidez de compartí… ¡¿Quieres que olvide todo eso?!
–Ya lo hiciste una vez.
–Y perdí todo por eso.
–No perdiste todo, cambiaste y ganaste otras cosas.
–Este es extraño, primero me pones en una disyuntiva y ahora me dices que olvide todo.
–Fui un idiota, lo reconozco, lo acepto, pero aquí y con nosotros dos nada más. –bromeó Draco.
–Te extrañare. ¿Y tú a mí?
–Claro, siempre serás el amigo que tuve en mi infancia.
Draco se giró para salir del pasillo y Harry lo vio avanzar sin detenerlo, estaba deprimido, molesto y triste, pues para el rubio era solo algo que podía hacer a un lado sin molestarse en lo que él deseaba.
Simplemente eran adolescentes con emociones revueltas y contradictorias que muchas veces –como esta– les jugaban malas pasadas.
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Harry tomaba té con Severus y este lo escuchaba en sus cuitas.
–Hablé con Draco, pero no terminó muy bien… ¿Severus ustedes se exponen si sigo siendo parte de… la familia?
Severus miró al adolescente moreno y dejó su taza para explicarle las cosas a Harry.
–Cuando fui por ti a Privet Drive supe que mi vida daría un giro muy drástico y que si por desgracia Él no estaba muerto, eso me pondría en la mira, pero todo eso lo pensé y lo asumí, al igual que lo hizo Remus… y los Malfoy. Pero no es culpa tuya y no lo creas ni por un momento. El Lord ya existía antes de ti, incluso antes de mí, el problema lo tiene él con el mundo mágico y todos estamos en peligro, incluso los que ni siquiera te conocen o te han visto en su vida.
–Draco dijo que no quiere que esté con ustedes… –Severus miró al moreno tratando de entender esa actitud de Draco–, yo… me preguntó, que si puede defenderlos frente a los otros y luego se retractó.
–¡Por supuesto que se retractó! Los Slytherin no actúan de ese modo tan… apasionado, los Slytherin son más sutiles y él que tú no te molestes o nos defiendas frente a los leones es una buena estrategia, ya que todos desconfiaran de inmediato si actuaras de ese modo. La maniobra es perfil bajo o lo que es lo mismo ser discreto y escuchar para recabar información, sé que para ti es muy difícil no ser tan arrojado o explosivo, pero te ruego que lo intentes y en cuanto a Draco, el tiempo se acerca y está muy preocupado, por eso es capaz de hacer lo que sea por proteger a… los suyos, y si eso significa perder a un amigo lo hará.
–Sigo sin entender.
-Harry mañana comenzarás con las lecciones de Oclumancia, en Hogwarts puede haber espías del Lord.
–Sospecho del sapo rosa.
–Es una idiota, pero no creo que este con Él.
–Y por cierto si no mal recuerdo la Oclumancia me enseñara a proteger mis pensamientos de intrusos.
–Sí, explicado de un modo básico.
–¿Si aprendo, mi dirás lo que Lucius y tú esconden?
–Es una promesa.
–¿Y entonces que con Draco?
–Eso depende de ti. ¿Y cómo sigue el dolor en la cicatriz?
–A veces no duele y otras duele mucho.
–Te daré una poción para que la tomes antes de dormir.
–Está bien.
-Aún así me preocupa, espero que no tenga nada que ver con El-que-no debe-ser-nombrado.
Harry frunció el ceño.
–Solo infórmame todo lo que suceda. –convenció Severus.
–Está bien… –Harry caviló y luego explotó de nuevo– Draco… ¡Estoy enojado con él! ¡¿Cómo puede preferir a Parkinson, Crabbe o Goyle sobre mí?!
–Misterios de la vida.
Bromeó Severus pensando que del mismo modo que Harry prefería a Granger y Weasley sobre Draco, pero eso ya lo descubrirían los dos cuando dejaron de hacer berrinches.
–Otra cosa… hay una chica….
Severus casi escupe el té, «Esos temas debería de tratarlos al otra parte paternal… Remus ¡Y ese lobo barrigón no estaba ahí! Él no era bueno en esos temas, la prueba era su soltería» Pensó Snape, pero se armó de valor y se dispuso a escuchar esa confesión.
–… Ella es amable conmigo y no piensa que miento sobre… tú sabes…
Severus escuchó todas las dudas y preguntas de Harry y se dispuso a darle un consejo.
–Intenta darle espacio, ella debe darte la pauta para continuar, te darás cuenta. Harry no te apresures a veces las hormonas nos juegan una mala pasada.
–¿Crees que ella quiera ser mi novia?
–¿Tú quieres que lo sea?
–… No lo sé, me parece bonita.
–Hay muchas chicas bonitas en Hogwarts y no las quieres como novias a todas.
–Bueno ella me hace sentir cosas buenas.
La hora de convivencia llegó a su fin y el moreno tomó la capa invisible para salir del despacho. Los problemas compartidos eran menos y no se veían tan malos.
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Estaba enojado de por si con Draco, y se enojó más porque en el partido de Slytherin cantaba junto con los otros el himno; a Weasley vamos a coronar. Atrapó la snitch velozmente para evitar esa humillación a Ron y el rubio se enfureció.
–¡Le salvaste el pellejo a Weasley!
–Él si es mi amigo –susurró furioso Harry para que los otros no escucharan.
El rostro de Draco se coloreó y el moreno supo que se había equivocado reprochando al rubio de esa manera.
–Los idiotas se entienden entre ellos. –Los gemelos escucharon esto y se lanzaron contra Draco, pero fueron detenidos.– Dime Potter ¿No crees realmente que ellos te aprecian por qué si? No, están esperando que gastes tu fortuna de huérfano en ellos.
Tres segundos más tarde de Draco se defendía de George, y de Harry que le lanzó un puñetazo que le rompió la nariz, al moreno le dolió que el rubio le hablara de ese modo, que insultara a los Weasley y que… le recordara que era un huérfano.
Los Gryffindor terminaron suspendidos de por vida para jugar Quiditch. Sin embargo la cruda moral dolió más para el moreno. Angelina estaba furiosa, no jugaría más y su escoba había sido recogida por Dolores Umbridge, que si bien está se había contenido en los castigos físicos, los otros los usaba a placer... Y como si no fuese suficiente sentía la cara arder recordando que atacó de ese modo a Draco, quiso creer que este recapacitaría de su negativa a ser de nuevo amigos y esas esperanzas se habían ido por el retrete con las acciones recientes.
Esa noche se escapó de nuevo de su torre y bajó hasta el despacho de Severus que lo recibió suspirando. Harry caminó hasta la sala y esperó al mayor retorciendo la capa entre sus manos.
–¡¿Qué pasó?!
–Draco dijo cosas desagradables.
–Eso no es raro.
–… Lo sé, pero ¿Te dije que estaba muy enojado con él?
–¡¿Eso justifica que ahora ustedes peleen como cualquier hijo de vecino?! Ya hable con él también y no queremos que esto vuelva a suceder, que si bien ya no serán amigos, no por eso se deben tratar de ese modo.
–Yo no quiero… dejar de ser su amigo.
–Pues lo demuestras muy mal.
–¿Qué te dijo?
–¿De verdad quieres saberlo?
–… Si.
–Obedecerá, sin embargo no planea acercarse de nuevo a ti… no por lo menos con buenas intenciones. Ahora ve a dormir no quiero que ese sapo tenga motivos para castigarte… más.
El moreno salió de las habitaciones de Snape y se talló los ojos para detener las lágrimas, no se permitió llorar por esa pérdida… Y en una cama, de la enfermería otro chico pensaba lo mismo no debía llorar por algo que él mismo había provocado.
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El viaje de Hagrid concluyó y él regresó a sus clases, no sin antes ser interrogado exhaustivamente por el trio dorado. El semi gigante no parecía estar interesado en cambiar ni sus clases ni su método de darlas, ni por que los tres chicos le advirtieron de lo estricta y prejuiciosa que era Umbridge. Hagrid comprobó en carne propia lo exagerada y entrometida era Dolores, acompañadas por los comentarios mal intencionados de los Slytherin que se habían recrudecido liderados por un rubio muy enojado con los Gryffindor.
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Las clases clandestinas de DCAO eran todo un éxito y el moreno consideraba que todos los que las tomaban, si aprendían algo y como bono especial para él –por su ardua labor– la amistad con Cho se estaba estrechando para bien, trataba de no ser impaciente como le había aconsejado Severus. Y su recompensa fue ese beso con ella, sin embargo para Harry no fue lo maravilloso que hubiese esperado, pues entre lágrimas y recordatorios de Cedric, se murió cualquier atmosfera romántica.
Los consejos o conversación con sus amigos no le sirvió de mucho al moreno y de nuevo fue con Severus, más nunca esperó que Draco estuviese de visita también que si bien en los pasillos y frente a otros seguían actuando igual en privado o cuando se encontraban solos se ignoraban como mutuo acuerdo. Aún así Harry no pensaba regresar a su torre sin relatarle lo sucedido a Severus y lo hizo. Cuando el de ojos verdes terminó su relato el rubio susurró:
–… Fácil...
Harry oyó claramente, y por eso miró desafiante al rubio que no se amilanó y le dijo:
–Si tan triste está, por que anda besándote.
–El muérdago…
–¡Hay por favor Potter! Ahora en un momento llora amargamente por uno y al poco tiempo esta coqueteando con otro.
–¡¿Y qué me dices de Parkinson?! Muy inocente no es
–La diferencia es que ella no simula serlo como otras.
–¡¿Qué insinúas?!
–Lo que crees, ¿Qué, me vas a pegar otra vez?
Harry se quedó mudo e inclinó la cabeza.
–Perdóname, estaba muy enojado y tú fuiste especialmente cruel… ¿De verdad crees que solo soy un huérfano con dinero?
Draco se cruzó de brazos y frunció el ceño.
–Tú también dijiste cosas hirientes.
–Perdóname Draco… Me alejaste, diciéndome que ya no deberíamos de ser amigos y… por eso dije lo… ¡Siento mucho haberte golpeado!
–Como sea, nos vemos otro día padrino. Y Potter toma un mal consejo y aléjate de esa chica llorona, ella no está lista y solo te hará sentir culpable, aunque no te importó que fuese novia del chico que pregonas viste morir
–¡Draco! –lo regañó Snape.
El rubio bufó y optó para salir de la habitación o terminaría por decirle a Potter que esa chica era una oportunista, casualidad que se hubiese fijado en otros de los campeones de Hogwarts ¡Muera el rey, vive el nuevo rey! Se dijo el rubio. Severus detuvo al moreno cuando este intentó seguir a Draco.
–Lamento eso Harry –dijo Severus.
–Tiene razón y si antes dudaba en aceptar a Cho ahora estoy seguro.
–Sí, pero Draco no debió ser tan cruel.
–¿Tú consideras que me comporté de manera inadecuada?
–Vamos Harry son jóvenes y las relaciones amorosas no deben ser tan serias; están experimentando y conociendo no buscando su pareja para toda la vida.
–Eso fue muy frio.
–Disfruta de tu adolescencia, incluyendo los errores.
–Es difícil cuando un loco asesino anda tras de ti.
–Por eso mismo, lo mínimo que sea, disfrútalo. –Severus inhaló aire y continuó– Por otro lado Lucius estaba muy molesto y me temo que Remus también, pero Draco habló con ellos y aceptó que los insultos fueron muy agudos, en las próximas vacaciones le darán un buen regaño. Sin embargo yo creo como dicen los Muggles «Palos y piedras puede que rompan mis huesos, pero las palabras nunca me herirán» Draco tiene una lengua afilada no la sentiste antes, pues crecieron juntos y él te tomó como parte de su familia, ahora compara lo malo que puede ser Draco a lo malo que Él-que-no-debe-ser-nombrado. Draco puede ser cruel, aprende a soportar e ignorar sus insultos, tómalo como una enseñanza.
–… Eso no evitara que se los regrese.
–No esperaba menos de un niño que eduqué yo.
Los ojos verdes brillaron y Harry sonrió. Era genial no estar escuchando los sermones de aceptar resignadamente.
–Por cierto, quería pedirte que me dejaras pasar navidad con Sirius.
Severus miró al moreno, la idea no le agradaba, pues él deseaba que en esa primera navidad en la que Harry ya recordaba todo, la pasara con ellos.
–Mira, ahora que recuerdo, sé que siempre trataron de estar conmigo en navidad y fuimos muy felices… En cambio él estuvo en Azkaban todo este tiempo y ahora que no puede salir de Grimmauld Place, pues...
–Si es tu decisión por mí está bien, pero cuidado y él haga algo tonto y lo sigas.
–¡¿Lo que te preocupa es que lo siga y no que él haga algo loco?!
–Del pulgoso nada me sorprende. Mira el ejemplo de que se paseó en el andén cuando te fue a dejar, Lucius lo vio, afortunadamente fue él, imagina si hubiese sido alguien más.
–Te prometo que no lo seguiré.
–Me parece bien, entonces nos veremos en la víspera, Remus irá por ti.
Harry aceptó feliz. Compraría regalos para todos y buscaría uno especialmente bueno para hacer las paces con Draco, si Severus no temía que él regresase a ser familia, Draco tampoco debía preocuparse y se prometió que se lo haría entender.
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Las pesadillas que Harry tenía eran extrañas, más por el momento no le molestaban tanto, pues la poción de Severus menguaba un poco el dolor de la cicatriz. Hasta esa noche. Soñó como si él mismo hubiese atacado al Señor Weasley, eso lo asustó mucho casi lo mismo que se sintió avergonzado. Se levantó y pidió auxilio. Todo fue muy confuso y le preocupaba que no le creyeran y que el padre de Ron no fuera auxiliado. Severus lo vio salir cuando dejaban el despacho del Director y en silencio supo que él le creía y que buscaría información.
Esa noche en Grimmauld Place Harry se limitó a escuchar las órdenes de Sirius y esperar noticias como los demás, acerca de la condición del señor Weasley.
Afortunadamente este estuvo fuera de peligro y Harry más tranquilo, la navidad llego y el moreno la pasó agradecido de estar con su padrino ya que este se encontraba feliz. En la víspera Remus se presentó y buscó como hablar con Sirius y Harry a solas. Black lo llevó hasta la sala y ahí le pidió que se sentara en lo que avisaban a Harry.
–¿Cómo has estado? –preguntó Remus.
–Bien, solo, pero bien.
–Paddy, ahora no estás solo, hay mucha gente contigo.
–No bromees, sabes a que me refiero y tú casi no vienes, seguro que esa serpiente no te deja visitarme.
–No empieces, no vengo muy seguido por que… –Remus movió su varita y quito el Glamour– Porque cada vez me canso más.
–¡Moony estás enorme!
–Que sensible Sirius.
La puerta se escuchó abrir y Remus colocó de inmediato de nuevo el hechizo. Harry entró y al ver al rubio trigo recordó la promesa a Severus.
–Remus ¿ya nos vamos?
–Si cachorro ¡Estás tan grande! ¡Hace tanto que no te veo!
Se quejaba Remus y ninguno de los dos pelinegros le quiso recordar que solo habían sido como cuatro meses. Sirius proceso la información y se paró a cuestionar:
–¡¿Cómo que te lo vas a llevar?!
–Sirius, le prometí a…
Se calló Harry sin querer revelar en nombre de Severus, pues seguro Sirius se opondría a dejarlo ir. Remus se giró a ver a su amigo y le dijo:
–Me prometió que iría de visita conmigo.
–¡¿Cómo lo vas a llevar a ese lugar tan peligroso?!
Lupin muy enojado, encaró al moreno.
–Sirius Black ¿Estás insinuando que mi casa es peligrosa para Harry?
Sirius tragó saliva, Moony podía ser muy intimidante y ahora con su embarazo podía ser aterrador así que respondió:
–No… yo… digo
–Vamos Harry, regresamos mañana Sirius.
Harry asintió y subió a despedirse de sus amigos, solo les dijo que Remus deseaba conversar acerca de sus visiones, ellos no desearon preguntar más, pues sospechaban que el moreno estaba un poco dolido porque creyeran que era un peligro. Harry tomó sus paquetes empequeñecidos y se reunió con Remus en la chimenea. Molly los vio y fue hasta ellos.
–¡¿A dónde lo llevas Remus, Harry no puede salir así como así?! Dumbledore no me dijo nada.
Lupin se tensó eso de dar explicaciones a medio mundo no era de su agrado y más cuando se trataba de su niño.
–Lo llevó con Severus Molly, órdenes de Dumbledore.
La mujer se quedó callada y los dejo irse. Harry suspiró abatido haciendo su mejor cara de fastidio. Severus había conseguido el permiso de Dumbledore diciéndole que deseaba saber más delas visones de Harry para poder llegar resolverlo.
La llegada a la Mansión Malfoy fue como en los últimos años antes de entrar en Hogwarts, los adornos navideños eran discretos, pero en todo el lugar y al caminar hasta la sala más grande donde un gran pino adornado elegantemente en el centro de esta se encontraba. En diferentes sillones los Malfoy y Severus conversando con amenidad esperando a que ellos llegarán para abrir los regalos. Snape se levantó y abrió los brazos para desearle una feliz navidad a Harry, uno a uno los otros también lo hicieron y cuando fue el turno de Draco la mejillas de Harry se tiñeron de carmín y sacó de su túnica un pañuelo con varios paquetes los agrandó y fue hasta Draco ofreciéndole uno.
–Basta de indecisiones, tú compartiste tu cuna conmigo y con eso a tu familia, no me avergüenzo de ser tu amigo, pero no quiero compartir lo que tengo contigo y ese será nuestro secreto.
El rubio miró a Harry y extendió sus manos para tomar el regalo, lo abrió y dentro de este vio varias botellitas alineadas en una caja de madera hermosamente labrada que rezaba esta leyenda. Recuerdo tras recuerdo, buenos y malos, los compartiremos y serán hojas de un libro sin final como lo es nuestra amistad.
–Draco los momentos que he vivido con ellos están ahí, te los doy para que no haya secretos entre nosotros, todo lo que pasé lo sabrás. Prometo que habrá más y que igual te los daré… De ese modo ya no estarás excluido.
Draco se quedó callado y miró al moreno.
–Eres un reverendo idiota.
–…
–Y yo también por perdonarte solo con esto… Bienvenido tonto.
Entre ropa nueva, un reloj de oro, collares para Muffin y Marte, equipos completos para jugar Quiditch y dulces de los más costosos, terminaron por medio comer bocadillos para seguir conversando. Harry se permitió confesar sus temores acerca del ataque del señor Weasley y los adultos lo tranquilizaron prometiendo que investigarían lo que sucedía y convenciéndolo que no era su culpa.
Narcissa desde un sillón y cubierta por mantas y hechizos caloríficos disfrutó de una navidad más con sus seres queridos.
–Remus debes estar cansado de ese hechizo.
–Un poco, pero…
–Harry sabrá ocultar este secreto. –dijo ella.
El moreno escuchó el intercambio frases y esperó. Lucius y Severus se miraron y esta vez fue el rubio el que cuestionó a Severus.
–¿Podrá?
–Lo hará.
–Bien, pues… Harry recuerdas que Remus y yo somos un matrimonio. –El moreno asintió acariciando a Muffin– Remus es uno de los pocos magos fértiles que existen…
–¡No puedo creerlo! –gritó el moreno sonriendo.
–Si Harry, seré hermano mayor. –terminó Draco orgulloso.
Lupin desapareció el hechizo, mostrando su curvado vientre y Harry casi corrió para verlo.
–Wow es… ¡Genial! ¡¿Puedo tocarlo?!
Remus sonrió y tomó la mano del moreno y la colocó sobre su estómago. Draco se levantó también, caminó hasta ellos y se unió al escrutinio.
–¿No se mueve? –preguntó Harry.
–Claro que si Harry, pero solo con su hermano consentido… yo.
–Eres el único que tiene.
Los adultos se rieron con ganas, esos dos chicos competían hasta por la atención de un no nato. A la llegada de la noche, Draco subió hasta su habitación y Harry le siguió muy campante.
–… ¿Qué haces Harry?
–Comparto habitación contigo.
–Harry, te recuerdo que aquí hay habitaciones de sobra.
–¿Y? Quiero que nos pongamos al día, saber todo lo que ha pasado contigo ¿Tú no?
El rubio suspiró resignado, al ver esas esmeraldas brillantes de curiosidad.
–Está bien.
Draco no esperaba esa actitud del moreno y rogó porque su loco corazón no latiera demasiado por la cercanía de Harry, por eso colocó a Marte y Muffin en medio de los dos –Harry insistió en dormir en la misma cama, pues había espacio de sobra– y se dispuso a escuchar y compartir recuerdos.
–Has pasado muchas aventuras pero, hay mucho que no me has contado. –dijo Draco.
–Eso quiero que lo descubras en mis memorias.
–¿Cómo hiciste mi regalo?
–Severus me ayudó.
El rubio se volteó a ver el paisaje nocturno y murmuró:
–Seguiremos en lados distintos.
–No tan distintos o fingiremos.
Draco miró a su amigo y sonrió.
–Nos esconderemos de Pansy de nuevo.
–Ahora sé que no la soporto.
El de ojos grises se rio.
–No entremos en esos temas de a quien no soportamos.
–Sí, lo peor de todo es que tienes razón, si yo no hubiese escuchado esos prejuicios hubiésemos estado juntos desde antes.
–Eso no importa ya. Pero cuidado con pensar de nuevo de ese modo.
–Claro que no, crecí rodeado de sangres pura y Slytherin y fue una infancia más que feliz.
Los adolescentes se quedaron dormidos en la madrugada y para el desayuno aún bostezaban. Para el mediodía jugaron un poco con sus escobas nuevas y para la tarde Harry debió regresar a Grimmauld Place.
–Nos veremos en Hogwarts… Huron.
–Nos veremos cara rajada,
–Que amorosos. –dijo Remus.
–No te preocupes Remus, están practicando. –calmó Lucius.
–Prometan que me dirán cuando llegue Lucius segundo. –mencionó Harry.
–Potter yo soy Lucius, él se llamara Lynx.* –respondió Draco.
–¿Por qué ese nombre?
Remus acarició su barriga y respondió:
–Porque es una constelación de poca luminosidad y si quieres verla debes de tener ojos de lince, y para este bebé pasar desapercibido significa su sobrevivencia.
Nadie dijo nada, más Lucius se acercó y abrazó a su pareja.
–Para buscar a esa constelación se debe buscar entre dos constelaciones muy luminosas, y nosotros seremos ese escudo de nuestro hijo… siempre.
–Por supuesto y tendrá a un Dragón como guardián. –comentó Draco.
Las sonrisas volvieron y Remus agregó:
–Pero llevara un segundo nombre, ya que el primero lo escogió la madrina –Lupin vio a Narcissa que sonrió– el segundo me tocó a mí. Eirian** será el segundo.
El moreno terminó de despedirse y al darle el beso a Narcissa, ella lo acercó y le susurró.
–Qué bueno que son amigos de nuevo, él te necesitará.
Harry sonrió radiantemente sin saber a qué se refería la rubia, pero sospechó que ella estaba feliz porque siempre vio con buenos ojos la amistad entre ellos.
Remus lo llevó a Grimmauld Place y ahí Sirius ya lo esperaba. Cuando el rubio trigo se retiró Black jaló a Harry hasta la sala y lo revisó de pies a cabeza, el de ojos verdes rodó los ojos, pero se dejó hacer, si Sirius lo necesitaba no se opondría.
–No sabes lo preocupado que estuve.
–Sirius ellos son mi familia.
–¡¿Qué?! ¡¿De verdad lo crees?!
–Sí, viví con ellos diez años de mi vida.
–Pobre cachorrito, te lavaron el cerebro como a Remus.
–Sirius te amo, pero no me gusta que hables así de los que me han cuidado y protegido durante todo este tiempo.
El animago se quedó callado, lo que Harry aprovechó y se fue a su habitación. Donde otro interrogatorio lo esperaba.
–¿Y para que te querían? –cuestionó Ron.
–Ya les dije, que para relatar detalle a detalle todo, nada importante. O no lo supe, supongo que ellos me dirán que sigue.
–Harry no queremos que pienses que creemos que eres un peligro. –dijo Hermione.
–Les creo. –cortó Potter, deseaba descansar, pues con lo feliz de la celebración, la desvelada conversando con Draco y el juego de Quiditch, estaba agotado, así que se disculpó con sus amigos y se fue a dormir.
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Severus sabía que era una mera formalidad y por eso estar ahí con Black que lo miraba con el ceño fruncido sentado de una forma demasiado relajada y observando cada movimiento de Severus. Sirius jugaba con la silla. El animago le agradaba poner tensó al pocionista y este era demasiado expresivo cuando se trataba de Black.
–¿Y qué le regalaste a mi ahijado? Pociones para el cuidado de cabello… ¡Oh, no esas ni tú las conoces!
–…
–Snivellus, Sniv…
Harry carraspeó para anunciar su presencia.
–Severus ¿Qué pasa? –preguntó al profesor.
–Que me ha enviado Dumbledore a avisarte que estudiaras conmigo Oclumancia.
El moreno se rascó la nuca, sabiendo que eso algo que ya sabía y que haría de por sí. Más Sirius no estaba satisfecho con eso.
–¡¿Por qué tú?!
Severus miró despectivamente a Sirius.
–Porque Dumbledore tiene otras cosas que hacer y no hay nadie tan bueno en esto como yo –termino socarrón el de ojos negros.
–Ya quisieras.
–Por lo menos soy útil a la Orden no que otros.
–¡¿Útil?! ¡Más bien traidor!
Las varitas salieron a relucir y Harry corrió a separar a esos hombres.
–Basta los dos, parecen niños.
–Harry es que si él se aprovecha y se quiere desquitar de lo que tú padre…
–¡Cállate Black! –calló Furioso Severus al otro.
Harry miro ambos y preguntó:
–¿De qué hablas Sirius?
–Vaya no te lo dijeron, eso no es lo que esperaría de la confianza familiar.
–Y tú qué sabes de eso. –respondió Severus furioso.
–Sé que yo no robo el cariño de los hijos de otros.
Para buena suerte de Severus, los Weasley llegaron de la alta de Arthur de San Mango y con eso la discusión se detuvo y él pudo salir de ahí, ya en Hogwarts se enfrentaría a las preguntas de Harry.
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El regresó a Hogwarts dejó a Sirius de nuevo deprimido por quedarse de nuevo solo. El viaje en el autobús noctambulo fue algo que los chicos no olvidarían y que no deseaban repetir. En Hogwarts y con la futura salida a Hogsmeade dejaron a Harry con una cita que a decir verdad ya no esperaba con ansias, y es que cada vez que veía a Cho las palabras de Draco se colaban en su mente y eso lo molestaba; por lo que buscó a este y alejándose ambos de sus amigos, se encontraron en uno de los pasillos solitarios y detrás de unas armaduras para no ser vistos ni por los cuadros.
–Apenas llegamos y ya me extrañas –bromeó el rubio.
–Gracioso, pero no, me dan ganas de golpearte.
–¿Y eso?
–Cho.
–…
–Ahora cada vez que la veo pienso en Cedric, en que ella se la pasa llorando y en lo fácil que fue olvidarlo –para ella.
–Vamos Harry no sea tan duro con ella… bien si es medio…
–Sí, se lo que tratas de decir.
–Creo que el amor y enamoramiento no es lo mismo.
–Que sabio.
–… Me lo dijo mamá.
–Oh ya lo imaginaba.
–Bueno, pues deja de lado eso y disfruta tus besos llorosos y mocosos con ella.
–Eso fue desagradable.
–Si.
–¡Eres un…!
Draco salió corriendo con Harry detrás, pero al llegar donde había alumno, ambos se ignoraron y siguieron cada quien por su camino.
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Harry entró a aula y Severus lo llamó:
–Ven te mostraré el sutil arte de proteger tu mente, memorias… lo que eres.
*Constelación Lince.
**Eirian: Brillante, nombre celta.
Otro capítulo compensando la tardanza, y por cierto no juzguen tan duro a Sirius el pobre no confía ni en sus sombra y eso es por su encierro, aunque también creo que le hace falta acción,
así que hay que convencer a Severus jejeje
Mil gracias a:
lobalunallena, Bellatrix Hale, NightmareRebel, KhrisTB, kane-noona, AlexLopezGua, Chiara Polairix Edelstein, xonyaa11, Blacky-Yuuki, Guest 1 que bueno que fue de tu argado , Guest2 Esos pelinegro hacen buena pareja el sapo rosa aun le falta espero verla sufrir más , Guest3 Sirius aún no acepta que Severus le gusta, pero espero lo haga pronto ¡Ya quiero lemon de ellos! y Janeth Malfoy Black.
