CAPITULO 12
Hermione se ruborizo y no rompió el contacto de sus ojos realmente no podía creer lo que Severus le decía pero sintió ese cariño que el transmitía y no lo podía negar realmente sentía algo muy fuerte por él.
Estaban uno frente al otro. Hermione sintió todo su cuerpo tan débil que no sería capaz de sostenerse por sí misma; Severus, mirándola fijamente a los ojos, esos ojos que desde hace mucho le habían parecido tan hipnotizantes, la miraba intensamente.
-. Usted es una mujer maravillosa -.
Le dijo nuevamente acariciándole el pelo.
-. ¿Lo dice en serio? -. Hermione estaba más que segura que esos ojos de su profesor le demostraban más de lo que le decía.
-. Sin duda alguna -. Sus dedos colocaron un mechón de pelo detrás de la oreja de Hermione y se entretuvo en sus mejillas acariciándolas, tratando de grabar ese rubor de ellas.
-. Usted me… -. Severus le coloco un dedo índice sobre sus labios y Severus solo se limitó a asentir, sabía lo que iba a decir.
Él se sentía igual. Severus continúo acariciando con las yemas de los dedos la suave piel de sus mejillas, apartando con delicadeza el cabello que llegaba a cubrirlas, cuando el suave viento acariciaba su pelo.
Hermione tomo la mano de su profesor que jugaba con su mejilla, pero no la aparto de ese sitio, y termino de sentir su cuerpo cuando él la tomaba de la cintura y la aproximaba lentamente a él.
Los labios Severus descendieron hasta posarse sobre los de Hermione.
Los presiono con suavidad, mientras Hermione sintió cada pulso de electricidad pasar por su cuerpo y se dejó rendir, era lo que más esperaba desde que terminó la guerra.
Severus acarició los labios de Hermione con su lengua hasta que se rindió y le permitió entrar.
Sus lenguas se tocaron, se abrazaron, lucharon entre ellas.
Recorrieron el cielo del paladar, acariciaron los dientes.
Los brazos de Severus rodearon el cuerpo de Hermione.
Las manos de Hermione se anclaron a la espalda de Severus.
Un sonido proveniente del bosque, por culpa de una lechuza que salió volando rompió el silencio y dio por terminado ese instante especial.
Hermione alzo sus manos y las presionó contra el torso que se cernía contra ella, alejándole.
Él se incorporó separándose de ella sin dejar de mirarla.
Hermione tenía los labios hinchados, las mejillas sonrosadas, el cabello despeinado.
Era la mujer más hermosa que Severus había visto jamás.
-. Yo… yo… lo lamento profesor no debí, fue imprudente -. Estaban cerca del castillo así que Hermione giro con la intención de correr por la vergüenza que la abordaba.
Pero Severus la tomo del brazo de manera firme e hizo que se girara.
-. No lo sienta Señorita Granger -. Severus la acerco nuevamente a él tomándola de la cintura, mientras ella poco a poco dejándose de resistir coloco sus manos en los brazos que la envolvían de la cintura. -. Fue un acto consensual y… Solo hubiera sido imprudente si usted lo hubiera iniciado, pero no fue así, yo lo inicie y lo mejor… Usted lo permitió -.
Poco a poco Hermione sonrió, siempre teniendo la razón, rodeo el cuello de su profesor con sus brazos, y junto su frente con la de su profesor, tratando de calmar su respiración así como también su alma.
Se incorporaron y Severus le ofreció su brazo a Hermione para invitarla a seguir adelante; Hermione sonrió y continuaron su camino, ya al llegar a la torre Gryffindor se volvieron a mirar y Severus pudo apreciar la duda en los ojos de su alumna, así que sonrió para transmitirle seguridad.
-. Este asunto, lo hablaremos después ahora… Descanse -. Severus se inclinó y deposito un beso en su mejilla, ella sonrió e hizo lo mismo.
-. Gracias profesor. Descanse -. Se sonrieron por última vez y desaparecieron cada uno en su respectivo camino.
…
Severus se encontraba paseando por el bosque prohibido, ese lugar siempre le gusto por la calma absoluta que le proporcionaba, haciéndolo meditar; y en ese instante, necesitaba pensar seriamente.
Ese acto cometido la noche anterior con Hermione fue una imprudencia bastante grande pero por una extraña razón no le molestaba haberlo hecho; es más lo volvería a hacer si la tuviera en frente.
Era una mujer inteligente, graciosa, carismática y muy bella; ciertamente Severus estaba enamorado y esa noche pensaba declararle todo a su alumna, y si el tiempo le sonreía tal vez Hermione no solo lo sacaría de su tormentosa soledad sino también lo ayudaría a ser completamente libre.
Sonreía ampliamente por primera vez era completamente feliz, aunque no tenía su completa libertad eso no le importaba.
Un sonido lo saco de sus pensamientos y vio como una pequeña lechuza volaba sobre su cabeza y sin proponérselo llego a su mente su salvadora.
Esa mujer que también lo había cautivado; retadora, orgullosa, pretenciosa y bastante sincera, aunque aún no había llegado a conocerla había algo en ella que también le gustaba.
Nuevamente se sintió en el vacío, esos recuerdos lo hicieron volver a su sueño ahora que tenía a su salvadora en la mente no podía concentrarse en quien tenía más marcada en el alma, debía tomar una decisión debía decidir o se quedaría solo.
Respiro hondo después de ver la luna y unirse a sus pensamientos, se dio cuenta de la hora, pronto llegaría Hermione a su mazmorra para su clase, ya tenía su decisión, seria completamente sincero, tomo un respiro y se encamino a dar su clase que sería más que decisiva.
