Entonces entendí. Me quedé de piedra. Papá no tenía ninguna habitación
Porque no viviría aquí. Él no se mudaba a esta prision, sólo yo. Y bueno, Bianca, mi nueva guardiana. Mi celadora. Sólo nosotros dos, siempre, mientras que papá vivía una existencia feliz libre-de-Natural. Recorrí con la mirada el inexistente espejo, las inexistentes ventanas, las interminables paredes (todas pintadas de alegres
colores… las de la sala de estar eran rojas; las de mi piso eran verde esmeralda)
¿Podrían éstas tragarme hasta que no quedara más que el recuerdo de un tipo apuesto que desapareció? ¿Podría ser como aquel chico de la escuela que murió en un accidente en séptimo grado? Todo el mundo lloró por él, pero ahora ni me acordaba de su nombre. Apostaba a que a todos los demás tampoco, igual que olvidarían el mío.
- Es agradable. -Caminé hasta la mesa de noche-. ¿Sólo que dónde está el teléfono?
Silencio.
- No.
- ¿No hay teléfono? -Era una mala mentirosa-. ¿Estás segura?
- Señor Natural…
- Necesito hablar con mi padre. Está planeando… simplemente abandonarme aquí para siempre sin despedirse siquiera…
Sentía que las paredes de
brillante verde se cerraban sobre mí. Me hundí en el sofá-. ¿Dónde está el teléfono?
- Señor yo…
- ¡Deja de llamarme así! -Derribé algunas cosas-. Pareces estúpida. ¿Cuánto te paga para que te quedes conmigo? ¿Triplicó tu sueldo para convencerte de que te quedases aquí con su hijo anormal, fueras mi carcelera y mantuvieras la boca cerrada? Bueno, tu trabajo se iría al garete si me escapo. ¿Lo sabes, verdad?
Continúo mirándome fijamente. Deseé ocultar mi rostro. Recordé lo que me había dicho aquel día sobre que temía por mí.
- Soy malo, ya sabes -le dije-. Por eso tengo este aspecto. Tal vez una noche iré y te cogeré mientras duermes. ¿La gente de tu país cree en esas cosas, en el vudú y los engendros del mal?
- No. Creemos… - ¿Sabes qué?
- ¿Sí?
- No me interesa tu país. No me interesa nada de ti.
- Sé que está triste…
Sentía una ola creciendo en mi cabeza, brotando por mi nariz. Mi padre me odiaba. Ni siquiera me quería en la misma casa con él.
- Por favor, por favor, por favor déjame hablar con él. Necesito hacerlo. No va a despedirte por permitirme hablar con él. No podría encontrar a nadie más que se quedara conmigo.
Me miró atentamente un momento más. Finalmente, asintió con la cabeza.
- Traeré el teléfono. Espero que esto le ayude. Yo misma lo intenté.
Se marchó. Quise preguntarle que había querido decir con "Yo misma lo intenté". ¿Qué había intentado? ¿Convencer a mi padre de que se quedara conmigo, de que fuera humano, pero había fracasado? La oí subir trabajosamente hasta su habitación, que debía ser la que contenía las maletas. Dios, ella era todo lo que tenía ahora. Podía envenenarme la comida si me ponía demasiado desagradable. ¿A quién le importaría? Me arrodillé en el suelo para recoger las pocas cosas que había tirado. Era difícil hacerlo con garras, pero al menos mis manos aún tenían la misma forma, con un pulgar un poco más grande de los normal, no como la pata de un monstruo humanoide . En unos minutos, Bianca volvió llevando un teléfono móvil. Entonces de verdad el lugar no tenía ninguna instalación telefónica.
Qué retorcido era mi padre.
- Yo… he recogido la mayor parte de las cosas que había tirado. -Gesticulé con los brazos llenos de ahora basura-. Lo siento, y mucho.
Ella arqueó una ceja, pero dijo:
- Está bien.
- Sé que no es culpa tuya que mi padre… -me encogí de hombros.
Cogió las cosas que yo aún sostenía.
- ¿Quiere que lo llamé yo?
Negué con la cabeza y cogí el teléfono.
- Tengo que hablarle a solas.
Asintió, luego colocó las cosas en la basura y abandonó la habitación.
- ¿Qué pasa, y ahora que necesitas? -La voz de mi padre rezumaba irritación cuando contestó. No mejoraría cuando oyera que era yo.
- No soy ella. Soy yo, Natural. Tenemos que hablar de ciertas cosas.
- Natural, estoy en medio de…
- Siempre lo estás. No tardaré mucho. Será más rápido escuchar lo que tengo que decir que discutir conmigo.
- Natural, sé que no quieres estar ahí, pero en realidad es lo mejor. He tratado de hacerlo lo más comod…
- Me has abandonado aquí.
- Hago lo que es mejor para ti, te protejo de las miradas de la gente, gente que intentaría sacar provecho de esto y…
- Eso es un montón de mierda. -Miré a las paredes verdes cerrándose sobre mí-. Sólo te estás protegiendo a ti mismo. No quieres que nadie sepa de mí.
- Natural, esta conversación ha terminado.
- No. ¡No te atrevas a colgarme! Si lo haces, iré a la televisora mas cercana y les concederé una entrevista. Juro por mi vida que iré ahora mismo.
Eso lo detuvo.
- ¿Qué es lo que quieres, Natural?
Quería ir a la escuela, tener amigos, que las cosas fueran como solían ser antes. Eso no iba a pasar. Así que dije:
- Mira, hay algunas cosas que necesito. Consíguelo para mí, y me quedaré donde quieras. De otro modo, me largaré. -Por las gruesas persianas, podía ver que el cielo había oscurecido.
- ¿Qué cosas, Natural?
- Necesito un ordenador con Internet. Sé que te preocupa que cometa alguna locura, como llamar a la prensa para que vengan aquí y me saquen una foto. Que les diga que soy tu hijo. Pero no voy a hacerlo… si haces lo que te pido. Sólo quiero sentir que soy parte del mundo, y tal vez… no sé, tal vez unirme a un grupo o algo así. -Eso sonó tan poco convincente que casi tuve que cubrirme los oídos contra su patetismo.
- Bien, bien, me ocuparé de ello.
- Segundo, quiero un tutor.
- ¿Un tutor? Apenas si eras un estudiante mediocre antes.
- Ahora es diferente. Ahora no tengo nada más que hacer. Papá no contestó, así que continúe.
- Además, ¿y si logró salir de esta? Quiero decir, me quedé así en un día. Tal vez otro día, estaré mejor. Tal vez la bruja cambie de idea y me transforme otra vez. -Dije todo eso aun cuando sabía que no iba a pasar, y él no me creyó. En el fondo de mi mente, aún creía que quizás podría encontrar a alguien, una chica, tal vez en la red. Por eso quería el ordenador. En realidad no entendía por qué quería un tutor. Papá tenía razón… había odiado la escuela. Pero ahora que estaba fuera de mi alcance, la anhelaba. Además, un tutor sería alguien con quien hablar.
- Me parece que debería continuar con mis estudios.
- Bien. Buscaré a alguien. ¿Qué más?
Inspiré profundamente.
- La tercera cosa es que no quiero que me visites.
Lo dije porque ya sabía que no lo haría. Papá no quería verme de todos modos. Lo había dejado completamente claro. Si venía, sería porque sentía que tenía que hacerlo. No quería eso, sentarme allí, esperando a ver si llegaba y llevarme una decepción cada día que no lo hiciera.
Esperé a ver si protestaba, si por lo menos fingía ser un buen padre.
- Bien -dijo-. Si es lo que quieres, Natural.
Típico.
- Es lo que quiero.
Colgué antes de que poder cambiar de idea y suplicarle que viniera.
Mil disculpas por haber abandonado tanto tiempo esta y mis demás historias, he tenido todo tipo de problemas y me quede sin inspiración, pero como ya verán, he regresado con más ideas, más drama y próximamente nuevas historias
