11.- La danza silenciosa


La danza silenciosa de los fantasmas que dejamos, que siempre terminarán en los brazos del otro. Podemos eliminar lo que vemos, lo que sentimos nunca dejará estas cuatro paredes. [Human Drama]

En Gringotts, mientras todo el drama entre Severus y Harry se desarrollaba, Voldemort se preocupaba por los dolores de cabeza y casi migrañas que tuvo durante las festividades, y las dudas de muchos mortífagos sobre temas que creyeron nunca pensarían como los muggles, incluso de Bellatrix y Lucius y su necesidad de "seguir siendo", los duendes observaban las piedras de la Cámara de las Maravillas, observando como las grietas de muchas de ellas empezaban a sellarse, sobre todo aquellas cuatro que les habían encargado vigilar.

Griphook monitoreaba dos piedras distintas que Lily Potter le encomendó solo a él y que se deberían entregar a sus legítimos dueños cuando todo este extraño y complicado plan acabara. Griphook sabía que la señora Potter estaba salvando al mundo mágico en su totalidad, pero tardaría un poco y contrario a los duendes, los magos sentían el paso del tiempo de forma diferente.

Pero ese no era su problema.

Griphook revisaba estas gemas con cuidado, mirando como día a día recuperaban su brillo y sonriendo satisfecho por eso. Dejo las piedras en su cojín satinado donde descansaban mientras tanto, y se dirigió hacia un área de la cámara que recientemente se había revelado ante ellos y solo confirmo lo asombrosa que había sido la señora Potter al prever esto también.


Harry había decidido cambiar de táctica. Había decidido darle una oportunidad a Draco Malfoy... una oportunidad de ser amigos, claro. Esto tenía doble finalidad, por un lado, mostrarle a su marido que otros hombres lo hallaban atractivo y por el otro lado, prepararle el terreno a Hermione para hacer sus movimientos para atrapar a su hurón, es decir, su Slytherin.

El único problema del plan, Ronal Weasley, quien le reclamo más temprano que tarde que últimamente, pasaba mucho tiempo con el hurón. Harry se encogió de hombros y dijo que le daba un poco de lastima sus "intentos" de conquista y que no hacía daño hacerle algo de compañía intelectual, por que dudaba que Crabbe, Goyle o Pansy fueran suficiente para hablar, quizás Zabini o Nott, pero no los conocía mucho.

Ron le dijo que a menos que consiguiera distraerlo lo suficiente antes de los partidos, no veía una utilidad de pasar tiempo con el hurón albino. Harry le prometió su saeta de fuego si simplemente lo dejaba pasar, que él sabía su negocio y que no le decía su plan porque estaba "improvisando".

Eso enfurruño a Ron, pero pensando en la saeta de fuego empezó a ceder. Harry agregó la compra de una Nimbus 2001 para él y la saeta para Ginny y cerraron el trato. Ron fingiría no ver ni oír sobre una supuesta tregua/amistad/relación de compasión entre un Gryffindor y un Slytherin (aunque olvida convenientemente, que su amigo ya estaba en una relación "amorosa" con un Slytherin, el Jefe de Casa, de hecho).

Luego de ese "acuerdo", fue más fácil para Harry implementar su plan malévolo, digno de un Slytherin. Paso uno: darle celos a su marido.

Empezó por dar roces casuales y amistosos a Draco, un saludo amigable seguido de un ligero apretón en el hombro durante las clases, una sonrisa en el Gran Comedor durante las comidas, alguna que otra invitación a unirse a su "grupo de estudio" en la biblioteca... Minerva McGonagall, Remus Lupin y Albus Dumbledore veían con buenos ojos esta "amistad", ya que lentamente, Draco estaba modificando su conducta aunque él no lo notó mucho.

Para empezar, Crabbe y Goyle se preguntaban por qué ahora pedía las cosas por favor a los elfos domésticos y por qué cuando iba a las cocinas de contrabando, ahora les llevaba algo para ellos. No es que fuera siempre, pero era extraño. Pansy se preguntaba por qué Draco una vez le dijo "¿Qué acaso no sabes hablar de otra cosa que no sea quien anda con quien o que ropa está de moda? ¡Hay más en la vida Pansy! Deberías leer más o buscar algún pasatiempo, incluso Granger tiene esa cosa del P.E.D.D.O. Es una idiotez, pero tiene algo más interesante que decir que tú". Zabini pensaba que pasar tiempo con Granger era la forma que tenía Potter de ponerle difícil su "conquista" a Draco mientras Nott sabía más de lo que decía, pero no iba a ser él quien iluminara al rubio sobre sus verdaderos sentimientos. Él no era quien para juzgarlo siendo que le gustaba un Gryffindor. Si Draco lo lograba sin morir a manos de su padre o el señor oscuro, entonces él podría arriesgarse.

Severus Snape, mientras tanto, odiaba cada minuto que el rubio peliteñido (Ohhh, él sabía que hechizo usaba Draco para teñirse el cabello, su cabello era rubio, sí, pero más parecido al de Lupin que al platinado de Lucius, quien dicho sea de paso, también se lo tenía, aunque a la usanza muggle, quizás debería filtrar esa información a Corazón de Bruja) pasaba al lado de su esposo. Sí, Severus pensaba en Harry como "Su esposo", suyo, no de Malfoy, no de nadie, pero aún estaba recio a aceptarlo. Y para colmo de males, desde que pasaba tiempo con el cara de hurón, Harry ya no perseguía a Severus, lo saludaba con cortesía, como se esperaba de un alumno hacía un maestro.

Lo cual rompía su corazón, pero eso era exactamente lo que pidió Severus ¿Oh no?

Hermione, mientras todo ese drama sucedía, procuraba vestirse con la ropa que Harry le regalo, y usar el maquillaje, joyas y perfume, pero sin perder su inteligencia, excepto que ahora, su mochila de tela parchada por todos lados era una elegante mochila de piel de dragón con encanto de "peso pluma" y repelente de hechizos de broma y corte, nuevamente, cortesía de Harry. Hermione se sentía incomoda aceptando esos regalos, pero Harry le dijo que la dejara mimarla, ya que él nunca tuvo una hermana a la cual echar a perder.

Eso hacía que Hermione fuera la chica con más clase, elegancia y belleza clásica de todo Hogwarts. Desde sus zapatos, hasta el broche de su cabello, toda ella destilaba ese aire a lo Audrey Hepburn o Sophia Loren, elegante con un toque de sensualidad y coquetería. Fleur Delacour era una fuente inagotable de consejos sobre moda de ese tipo y Harry mantenía una correspondencia con ella desde navidad luego de contarle (luego de un juramento) acerca del interés de él y Hermione en conquistar un par de Slytherin algo tercos.

Fleur era experta en atraer chicos, así que ayudo gustosa.

Harry empezó a usar un uniforme de mejor manufactura que la de Madame Malkin, mandando a hacer el suyo a Francia a medida. Consiguió lentes de contacto mágicos (la poción correctora no podía tomarse antes de los 21) vía catalogo por lechuza y empezó a usar colonia y buenos zapatos italianos. Blaise Zabini silbo cuando Harry entró con ese look al Gran Comedor por primera vez. Pensó que la nueva imagen era por que la misión de Draco estaba dando frutos, si el niño desarrapado de Gryffindor estaba vistiéndose "con propiedad" al igual que la sangre... Granger.

De alguna forma, verlos así, vestidos de esa forma, le impedía a los Slytherin pensar en ellos como sangresucia o sucios mestizos, así que decidieron seguir llamando a los Weasley, comadrejas. Ellos seguían viéndose tan miserables como lo eran... hasta el siguiente partido días antes de San Valentín.

Ron en su nueva Nimbus se sentía tan confiado y Ginny en la saeta de fuego de Harry, era casi tan buena como Harry. Gryffindor destrozo a Ravenclaw 250 a 20, poniéndolos en primer lugar para la copa.

Decir que eso confundió a los Slytherin era quedarse corto. Algo estaba pasando en la casa que más odiaban para que de repente mejoraran, Granger era un modelo de elegancia que solo se veía en las brujas sangrepura, Potter se veía apetecible como un modelo italiano, la comadreja varón era un feroz guardián mientras la comadrejita mostraba sus verdaderos colores como una astuta contendiente, digna de Slytherin... o eso pensó Zabini.

La chica había logrado agarrar la snitch justo debajo de las narices del buscador de Ravenclaw, literalmente. Solo tuvo que batir sus pestañas y sonreír de "cierta forma", lamiéndose los labios y eso puso muy "incomodo" al buscador quien tuvo problemas para estar sentado en la escoba y la comadrejita aprovecho esa distracción para agarrar la snitch que volaba alrededor del buscador.

Bella, astuta y tramposa cuando quería algo, Zabini empezó a ver a la comadrejita con otros ojos, y tenía la ventaja de ser sangrepura aunque fuera una traidora a la sangre.

Theodore observaba a los Gryffindor suspirando por su Gryffindor particular, seguro de que si las cosas seguían como estaban encaminándose, no tardaría mucho en conseguirlo.

Draco observaba discretamente a donde estaba Potter junto con Granger, la loca de Lovegood y Longbottom. Granger se pasaba la mano por el cabello, acomodándolo con cuidado y este brillaba con la luz del sol como si tuviera polvo de hadas o diamantes y... ¿Qué demonios estaba pensando? Draco sacudió la cabeza. Todo ese tiempo en compañía de Gryffindors estaba pasándole factura aunque Potter parecía más "receptivo" a sus avances que antes de navidad y últimamente parecía haber superado su obsesión con el profesor Snape.

Quizás era hora de subir la apuesta. Cuando Potter estaba bajando las gradas, Draco alcanzo al grupo.

—Pot...—Harry le dio la mirada de "Ya habíamos pasado la etapa de los apellidos"—Harry, ¿Me preguntaba si te gustaría hacer algo en San Valentín? Ya sabes, con eso del permiso para ir a Hogsmeade... podríamos tomar algo, no sé ¿Qué opinas? —.

—Me encantaría Draco—Dijo con seguridad Harry mientras oteaba a su alrededor con discreción para ver si Severus estaba escuchando. Y ahí estaba, a unos pasos supuestamente hablando con su Jefa de Casa.

—Bien, genial. Entonces nos vemos en los carruajes—Draco se despidió y no observo los ojos negros que prometían un infierno de dolor y sufrimiento al rubio.


Severus Snape estaba subiéndose por las paredes. Por un lado, quería a Harry, por el otro, pensaba en que era el hijo de su otrora amor, mejor amiga y única persona en ver más allá de su afiliación a su casa. Era difícil para él reconciliar la idea de que un joven atractivo de 16 años legalmente emancipado y de hecho, unido a él hasta que decidieran separarse, estaba muy interesado en consumar su matrimonio con él.

Quería hacerlo, de verdad, pero una voz llamada conciencia, le dictaba ser fuerte, estoico y soportar los embates de sus deseos sin ceder a ellos. Harry era un niño... excepto que no lo era.

Sí, tenía 16 años, pero no era un niño, jamás lo fue. Harry maduro muy pronto para protegerse de los adultos de su vida hogareña antes de Hogwarts y luego solo se cuidó de Vernon y una que otra bofetada de la tía Petunia (A quien ahora le tenía lastima y algo parecido al cariño, sabiendo que sacrificó más de lo que se veía a simple vista, aunque no podía decirse que la amará) y el maniaco homicida y su club de fans que lo perseguían. Simple.

Era en realidad un hombre joven de 16 años, legalmente un adulto en su mundo y que sabía perfectamente lo que quería. Quería a Severus Snape y estaba haciendo hasta lo imposible por conquistarlo... y lo había logrado, pero no por sus tácticas.

Severus Snape tenía que aceptar que estos sentimientos molestos por el Gryffindor empezaron mucho antes, primero fue empatía por el chico, sabiendo que su vida había sido menos que ideal, luego fueron de afecto amistoso, viendo que disfrutaba de su compañía y esas pequeñas rutinas en su hogar que pasaron a ser algo deseable. El otro tipo de afecto empezó sutil, fueron pequeños detalles los que rellenaron sus fantasías.

La forma en que Harry chupaba la pluma al concentrarse, su ceño fruncido al leer algo, la concentración cuando volaba y últimamente, su interés en temas diversos, ya que tenía bastante tiempo libre sin el quidditch. Sus conversaciones sobre tópicos inesperados como "Compararlo con un personaje muggle llamado Spock" y Severus defendiéndose de los argumentos "infantiles" de Harry y su risa, esa risa parecían campanillas de viento, alegrando su corazón.

Ese beso en el carruaje destapo una caja de pandora que no sabía que existía y ahora estaba dividido, pero no iba a dejar que Malfoy junior se saliera con la suya.

Así que ahora estaba planeando secuestrar a su esposo.


Draco sintió que por fin estaba progresando ya que Harry estaba con él en Hogsmeade sin la presencia de Granger o Weasley, aunque a Granger la extrañaba un poco. Estaban por entrar a Las Tres Escobas hasta que Severus puso una mano sobre el hombro de Harry.

—Señor Potter, tengo un mensaje de su cónyuge. Desea hablar con usted a solas—.

—Estoy seguro de que puede esperar... —.

—Me temó que parece ser urgente—.

Harry le dio una mirada a Severus y luego miró a Draco.

—Lo siento Draco, de verdad—.

—No importa, Harry—.

—No, de verdad lo siento—.

—De verdad, no importa—Dijo Draco extendiendo su mirada hacía la barra donde Granger estaba sentada acompañada por Longbottom y Lovegood, vestida con un encantador vestido tejido rosa pálido, medias térmicas negras y un adorable gorro de lana en color crema.

Harry sonrió y entendió lo que estaba pasando.

—Bien, al menos déjame invitarte una ronda de cerveza de mantequilla—Dijo Harry haciéndole señas a Hermione—Herms, ¿podrías comprar unas cervezas de mantequilla para Draco? Tengo un mensaje urgente de mi cónyuge. Te lo agradecería mucho—Le dijo Harry a la chica en cuanto esta estuvo cerca.

—Claro Harry—Harry le dio unos galeones—Le dices "Hola" de parte mía—.

Harry asintió y se fue. Hermione guió a Draco hasta una mesa y pidió las bebidas, mientras el profesor Snape y Harry salían de la taberna y regresaban al castillo, aparentemente.

—¿Conoces al esposo de Pot... Harry, Granger? —.

—En primera, ya te he dicho que no me gusta que me llamen por el apellido, Harry nunca lo hace y si eres su amigo, entonces puedes llamarme por mi nombre, te lo he dicho, Draco. En segunda, si, lo conozco. No se revelo el género por seguridad, pero es una persona amable, aunque algo mayor para Harry, pero bueno—.

—Entonces ¿Cómo es que se casaron? —.

—Igual que tus padres, supongo. Es una cosa de sangrepura, un matrimonio arreglado desde su nacimiento por su padre—Hermione altero la historia de acuerdo con el plan de Harry.

—Así que es un mago sangrepura—.

—La verdad no lo sé. De todos modos, Harry siente algo de afecto por él, es un buen tipo—.

—¿Y cómo se llama? —.

Hermione parpadeo, fingidamente por supuesto—La verdad, no lo recuerdo, supongo que es parte del encanto del enlace, solo los cónyuges pueden decir quién es el otro en la pareja. Recuerdo la boda, pero no a la pareja de Harry—.

—Supongo que era algo que se pidió al hacer el enlace—.

—Supongo—.

De ahí, la conversación torno hacia otros tópicos, desde política hasta teoría mágica. Draco invitó las siguientes rondas de bebidas y al final del día, ya en el castillo y luego de despedirse de la chica, Draco se dio cuenta que había pasado todo el día en compañía de Granger y se había sentido cómodo y feliz todo ese tiempo.

Ba-dum, ba-dum, ba-dum.


Luego de sacar a Harry de su "cita", Severus lo llevó caminando hasta la salida del pueblo y reviso que nadie los viera.

—¿Qué sucede, profesor? —.

—Silencio Potter, estoy revisando que nadie nos haya seguido—.

—Eso lo sé, profesor. Solo me preguntó de que quería hablar conmigo—.

—Silencio, aquí no—Severus abrazó a Harry y se desapareció con él hacía rumbo desconocido.

Se aparecieron frente a una cabañita al lado de una laguna congelada.

—¿Dónde estamos profesor? —.

—Primero que nada, basta de "profesor". Nadie está alrededor para escuchar que puedes tener modales. Segundo, estamos en mi refugio, compre esta cabaña hace años para tener un lugar lejos de todos y todo. Estamos en noruega, unos kilómetros retirados de Flam. Vi como querías unirte a los patinadores durante el "mercado de invierno", pero no entendí por qué no te uniste. Supuse que quizás no sabías patinar, aunque con los Dursley es fácil imaginar que quizás ni siquiera aprendiste a nadar—.

Harry se sonrojo—No es que no sepa nadar, puedo, pero no es mi actividad favorita—.

—Bueno, ya no hay lagunas o lagos suficientemente congelados para patinar en Inglaterra, así que recordé mi refugio y aquí el invierno es algo más frio que en nuestro país—.

—Podíamos ir a una pista de patinaje en la ciudad... —empezó Harry.

—¿Con toda la gente cursi y melosa en este día? No gracias, te enseñare mejor aquí—.

—Podías haberte ahorrado todo esto solo pidiéndome el día de San Valentín—.

Severus bufó y con un movimiento de su varita, ambos tenían patines de hielo y empezó la lección.

—No seas ridículo—Harry sabía que el hombre lo había "secuestrado" para estar a solas con él.

Severus llevaba de la mano a Harry y lo dejaba apoyarse en él para evitar que cayera. Lentamente, Harry se iba soltando y pronto estaba dando vueltas solo en la laguna. Severus decidió subir el nivel y le mostró como saltar. Cuando él y Lily eran amigos, la pelirroja le había enseñado a saltar en hielo, era divertido. Harry pronto estaba imitando los movimientos de Severus y logro hacer un primer saltó exitoso.

Llevaban más de media hora haciendo saltos cuando Severus oyó un crujido. Harry no lo escuchó y Severus no pudo prevenirlo. Harry saltó y el hielo cedió bajo su peso, haciendo que Harry cayera en el agua helada.

—¡Severus! ¡Ayuda! —Harry trataba de mantenerse a flote, pero era difícil cuando toda su ropa que antes era caliente, ahora se le pegaba por el agua y estaba demasiado fría.

Severus corrió olvidándose de que tenía su varita en la manga y agarro las manos de Harry, jalándolo con todas sus fuerzas para sacarlo del agua y el hielo. Harry estaba empezando a adquirir una coloración azul en los labios y tiritaba mucho cuando Severus lo saco de ahí. Lo cargo en brazos y corrió hacia la cabaña.

En cuanto entraron, Severus dejó a Harry en el sofá frente a la chimenea y fue por mantas y toallas, en cuanto tuvo todo, volvió con el chico y empezó a retirarle la ropa y hasta ese momento se acordó de la varita y lanzo un Incendio hacia la chimenea. Pronto, Severus tenía a Harry desnudo y estaba secándolo con las toallas hechizadas para estar calientes y mullidas y lo sentó en la alfombra cerca de la chimenea y el fuego.

Harry aún estaba tiritando y apenas había pasado de azul a azul pálido sus labios. Severus lo arropo en las mantas y lanzo un hechizo de calor hacia ellas, pero el joven no dejaba de tiritar. Severus no tenía a la mano pociones pimentónicas y tardaría mucho en hacer una. Ir hasta Hogwarts con Madame Pomfrey era impensable, ya que aparecerse hasta Noruega le llevaba mucha energía y aunque se veía "bien" por fuera, su reserva de energía estaba apenas a la mitad, suficiente para algunos hechizos pero no como para volver a Hogwarts sin agotarse mágicamente.

Severus se paseaba y lanzaba cada tanto algo más de calor a las mantas, pero no parecía estar sirviendo. De repente, recordó que en algunos casos de hipotermia, lo mejor era el calor corporal. Así que empezó a retirarse la ropa y se metió dentro de las mantas abrazando con su cuerpo, el cuerpo frio de su joven esposo.

Lentamente, Harry perdió el color azul en los labios y su cuerpo dejó de tiritar, el calor de la chimenea, las mantas y el cuerpo de Severus fue suficiente. Estaba tan cómodo que se acurruco más contra Severus.

Ninguno quiso moverse.

Paso un rato cuando Harry empezó a tocar a Severus, primero fue un ligero roce de sus manos en la pierna desnuda de Severus quien empezó a removerse incómodo.

—Harry... no... —Pero no terminó la oración cuando unos labios ansiosos capturaron los suyos.

Ahora que Harry ya se había secado y calentado, Severus fue consciente de que ambos estaban desnudos y muy juntos. No había pensado muy bien las cosas, pero tampoco hizo mucho por separar a Harry de él. El beso ávido y hambriento del joven estaba haciendo estragos en sus resoluciones y su pene lo hizo notar al hincharse y ponerse firme.

Harry ahora estaba subiéndose al regazo de Severus quien tenía las piernas hacia el fuego y sin salir de las mantas, dejo que el pene de Severus se posicionara en su trasero, en medio de sus nalgas, frotándose con él. Severus jadeo cuando sintió su miembro pegado al trasero del chico.

Su conciencia se fue de paseo y sus labios se movieron de la boca de Harry hacia su cuello donde su marca ya estaba desaparecida y le hizo otra... y otra... y otra... dejando múltiples mordidas y chupetones que le dirían al mundo que Harry era suyo.

Harry jadeaba extasiado con las atenciones de su esposo y mientras este lo marcaba, Harry movía sus manos hacia el cuerpo de Severus y acariciaban y estrujaban cuanto podían mientras seguía moviendo su trasero de forma que no dejaba de frotar el miembro erecto de Severus.

La boca de Severus se movió hacia un pezón de Harry y lo mordisqueo, arrancando grititos de placer de su joven esposo. Ninguno de los dos hablaba ocupando jadeos, gemidos y gritos como medio de expresión. Harry pensaba que era eso lo que despertaba la "conciencia" moral de Severus y estaba decidido a llevar esto hasta el final.

Cuando Severus iba a decir algo, Harry lo evitaba con un beso o lamía el cuello de Severus o se frotaba más duro contra el miembro erecto.

Severus estaba delirando y convoco sin varita y sin palabras el aceite de oliva de su cocina, a falta de un buen lubricante a mano.

Sin dejar de besar a su esposo, Severus embadurno sus dedos con el aceite y penetró con cuidado con un dedo, la fruncida entrada, lo que arranco un grito de sorpresa de Harry que fue rápidamente distraído con una avariciosa boca que mordía y chupaba su labio inferior.

Un segundo dedo entro y Severus ahora masajeaba una de esas carnosas nalgas con su mano, deleitándose con ella, amasándola y ayudando con eso a que sus dedos encontraran la vía más fácil. Un tercero entro y Severus empezó a moverlos y abrirlos y cerrarlos, estirando a Harry, distendiéndolo. Harry jadeaba entre el placer y el dolor.

Severus saco los dedos y froto aceite en su miembro, alineándolo con la entrada ya preparada.

Empezó a empujar la bulbosa cabeza y Harry sintió una quemazón dolorosa, pero se mordió el labio para evitar gritar. En cuanto la cabeza paso el primer anillo de músculos, Severus se empujó con fuerza dentro de Harry y ahora si arranco un grito de dolor del chico, quien dejo salir algunas lágrimas por el dolor.

Lagrimas que Severus seco a besos mientras se quedaba quieto, esperando a que su joven esposo se acostumbrara a tenerlo dentro.

El dolor fue remitiendo y Harry empezó a sentirse lleno en vez de dolorido. Estaba unido a su esposo, compartiendo su cuerpo por primera vez, con alguien especial. Sabía que habría dolor, pero no esperaba que Severus fuera tan atento con él, besándolo así de intimó, esperando a que el dolor pasara y ahora Harry quería algo más. Empezó a moverse inquieto y Severus coloco sus manos en las redondeces del trasero del chico y lo levantó indicándole a Harry que él tenía el control.

Harry se levantó y se dejó caer.

"¡Dioses! ¡Merlín! ¡Carajo!" Un jadeo de placer salió de sus labios al tiempo que movía su cuerpo arriba y abajo, empalándose una y otra vez a sí mismo. La cara de Harry estaba contraída en una mueca de lujuria y gemía, bramaba al tiempo que se movía una y otra vez sobre Severus quien observaba a su esposo absorto, perdido en la bruma del placer.

Severus necesitaba más.

En un movimiento rápido, Harry ahora estaba tendido de espaldas sobre la alfombra y Severus estaba encima suyo, enterrado en su culo y tenía una mirada depredadora.

Las piernas de Harry fueron empujadas a los lados y Severus empezó a empujarse contra el trasero de Harry quien recibía gustoso los embistes. Severus cambio ligeramente el ángulo y dio con el punto dulce de Harry quien se retorció al sentir la corriente de placer por todo su cuerpo.

Severus sonreía satisfecho y empezó a moverse más rápido contra su esposo quien ahora lo abrazaba, reclamando esa boca sobre la suya. La mano de Severus encontró a la de Harry y entrelazaron sus dedos mientras con la otra mano se apoyaba en el piso y seguía embistiendo. Las piernas de Harry se entrelazaron detrás de la espalda de su esposo, acercándolo a él. Las mantas ya no estaban sobre ellos y se habían hecho a los lados dando una curiosa apariencia como de nido.

Ambos hombres estaban perdidos uno en el otro y el clímax llegó mientras ambos tenían sus bocas en una comunión que imitaba el intimo acto en que estaban inmersos.

Sus gemidos fueron ahogados en el beso y ambos se vaciaron, quedando lánguidos. Severus salió de su esposo y se acostó a su lado, besando su piel que ahora estaba caliente y sudada. El sueño los reclamo a ambos y así se quedaron, uno al lado del otro, abrazados, en el nido de mantas y frente al fuego.

Poco sabrían sobre el hecho de que un medallón que Kreacher guardaba celosamente emitiría un grito cuando la magia en él fue liberada y muerta, dejando un simple medallón de oro que desapareció hacia rumbo desconocido y que Kreacher lloraría de emoción sabiendo que había cumplido la voluntad de su joven amo Regulus. Poco sabrían que el objeto que Dumbledore había recuperado con ayuda de Severus unas semanas atrás en la mansión Riddle, había emitido el mismo grito que el medallón y la piedra dentro de aquel anillo había desaparecido y sido puesta en una Cámara sin usar en décadas.

Una copa de oro que estaba resguardada en la bóveda de los Lestrange había emitido un grito sobrenatural y desapareció de ahí, yendo a una cámara sin usar en años, una diadema en Hogwarts que asustó a los elfos, únicos testigos del hecho mientras ocupaban la sala de los menesteres para guardar ahí muebles sin usar, emitió ese grito sobrenatural y desapareció de su vista, yendo a parar al lado de sus hermanos.

En la mansión Malfoy, Voldemort y Nagini se habían desmayado mientras Lucius y Narcissa Malfoy se movilizaban para atenderlos. En la Cámara de las maravillas, tres de las piedras habían perdido sus grietas casi por completo mientras las grises estaban tornándose rosas (una de ellas, tenía un tinte rojo enredado con el tinte rosa) y la piedra rosa, adquiría un tinte rojo, señal de que el dueño de ese corazón había madurado sus sentimientos hacia el amor.

Las joyas de Hogwarts estaban ahora a resguardo de los duendes, quienes procurarían que jamás volvieran a la superficie, y mucho menos a ser usadas como repositorios de magia oscura.

En la piedra roja, aún quedaba un hilo negro, pero este estaba adelgazándose mucho y rápidamente. Los duendes vigilantes sonrieron, el plan de la señora Potter pronto vería su resultado, solo era cuestión de tiempo y cada vez era más cercano ese día.