13 de Agosto del 2008: Nueva actualización. Siento por haber tardado tanto, ya sabéis las vacaciones. ja ja ja. Besos a todos.

Capítulo 12: Historias

Sharpay se miró en el espejo. Una vez más intentó detener el imparable torrente de lágrimas que caían de sus ojos. Se sentía despreciable. ¿Por qué siempre hacía daño a la gente?. Ella había enviado ese dvd a la televisión, había hecho daño a Troy y encima, para colmo no había conseguido separarles. Sharpay estaba enamorada de Troy Bolton desde el jardín de infancia. Era su secreto mejor guardado. Debajo de su apariencia de duquesa de hielo se escondía un corazón que sufría por un amor no correspondido. Y Sharpay era consciente de que si se hubiese mostrado tal y como era a Troy, era posible que las cosas hubieran sido diferentes. Pero ya no se podía dar marcha atrás. Y deseaba con toda su alma no haber hecho caso de su arranque de celos psicóticos. Salió del cuarto de baño. Pensaba que no habría nadie en el instituto. Pero en esos momentos por el pasillo pasaba Zacharías Baylor. Sabía que andaba detrás de ella, era imposible no darse cuenta. Pero Sharpay nunca le había dado la más mínima oportunidad.

- Sharpay ¿Te sientes bien?- dijo.

- Síiiii- gimió Sharpay antes de echarse a llorar. Corrió al interior del cuarto de baño.

Zacharias sabía que no debía entrar allí, que era el baño de las chicas, pero qué diantres, en el instituto no había nadie. Sharpay estaba en un retrete, llorando. Su menudo cuerpo se estremecía a cada sollozo. Zacharias la rodeó con sus brazos y ella se refugió en su pecho. Él cerró los ojos y no pudo evitar sonreír, sintiendo por primera vez su cuerpo entre sus brazos.

- ¿Por qué no me quiere...? ¿Qué es lo que tengo de malo?

- Por Dios, Sharpay... tú no tienes nada de malo... será él que es un capullo... ¿Y estás así por un tío?

- Sí... además he sido una egoísta... yo quería separarlo de ella e hice algo horrible... No me merezco que nadie me quiera...

Zacharias aguantó el berrinche de Sharpay hasta que se le pasó. Zacharias acompañó a Sharpay hasta su casa cuando salieron del instituto.

Jesee nunca había sido precisamente deportista. Por eso nunca había llegado a tener con Jack la relación que tenía Troy. Pero Jesee se había dado cuenta de que algo de deporte en la vida de uno no hace malo. Estaba tan enfrascada en su equipo de Decathlón que no tenía tiempo para nada más. Por eso había decidido apuntarse a clase de Yoga. El horario le venía muy bien porque coincidía justo después de las reuniones con el equipo de Decathlón. Jesee se subió en el coche de Troy.

- ¿Donde vas a estar?- preguntó Jesee.

- Voy a ir a buscar a Gab y llevarla a casa. Haré un poco de tiempo para esperar a que acabe tu clase.

- ¡Gracias Troy! ¡Eres el mejor hermano del mundo!

Jesee estaba nerviosa. Era el primer día que iba y no tenía mucha idea de qué iba aquello. Entró en el vestuario y se dio una ducha, según le había aconsejado la chica de la entrada. Después se puso los pantalones blancos de lino y la camiseta blanca. Siguió a unas chicas que salían del vestuario. Cuando llegó a la sala se quedó allí de pie, sintiéndose totalmente estúpida. El que debía ser el monitor se acercó a élla.

- Tú debes ser Jesee... bienvenida. Puedes coger una colchoneta si no tienes.

Jesee asintió con la cabeza. Cogió una colchoneta y la colocó en el suelo, cerca del monitor. Se sentó sobre ella a esperar. Entonces vio entrar a Ryan Evans en la sala. El estómago se le apretó un poco. Ryan la miró sorprendido. Se acercaron el uno al otro y se dieron dos besos.

- Pero ¿Qué haces aquí?- dijo Ryan.

- Estoy un poco floja y una amiga me dijo que me apuntase a Yoga... y aquí estoy... hoy es mi primer día.

- Pues nada, bienvenida.

Ryan colocó su colchoneta al lado de la de Jesee. Justo en ese momento la clase empezó.

- Colocaros cada uno en vuestra colchoneta. Así, perfecto. Quiero que le deis un aplauso a Jesee- todos aplaudieron. Jesee miró a Ryan y éste le guiñó un ojo- Jesee ¿Quieres compartir algo con nosotros?

Jesee se puso al frente, al lado del monitor. De repente sentía esa desagradable sensación que se instalaba en su estómago cada vez que tenía que hablar en público.

- Hola. Me llamo Jesee Bolton, tengo 17 años, estudio en el instituto East High y soy la capitana del equipo de Decathlón Académico.

- Bien, Jesee, qué te trae entre nosotros.

- Paso mucho tiempo estudiando y una amiga me recomendó el yoga...

- Muy bien, bienvenida.

Jesee volvió a su sitio respirando aliviada. Se fijó en sus compañeros. Ryan era el único chico de su edad, y ella la única chica. Todos era mayores que ellos. Había gente de todas las edades. Desde estudiantes de la universidad hasta jubilados. No eran un grupo numeroso, solamente quince personas. Jesee se acostó en el suelo, siguiendo los actos de su monitor y sus compañeros. La primera fase era la de la respiración, después pasaron a las posturas de yoga, las cuales a Jesee apenas le salió ninguna y después la meditación. Cuando acabaron, Jesee volvió a los vestuarios. Se dio otra ducha y se vistió. Cogió su bolsa de deporte y salió afuera. Troy estaba charlando con Ryan.

- ¿Qué tal?- preguntó Ryan.

- Horrible... debo ser la peor... Tú llevas mucho haciendo yoga...

- Unos tres años. Mi madre lo hace desde mucho antes.

- Bah, si tengo que esperar tres años voy lista.

- Jesee, no se trata de una competición. En tu vida hay demasiada competitividad.

- Ni que lo jures- dijo Troy- Creo que nació ella antes por ganarme a mi...

Troy y Ryan rieron. Jesee no. No aceptaba demasiado bien las críticas ni las bromas que iban dirigidas a ella. Troy, Jesee y Ryan se subieron en el coche de Troy.

- Mañana no hace falta que la esperes Troy- dijo Ryan- la llevaré yo a casa. Hoy le tuve que dejar a mi padre el coche...

- No si a mi no me importa- dijo Troy.

- No le importa porque estuvo hasta ahora con Gabriella- dijo Jesee en tono de confesión.

- ¡Oh! Bueno, lo dicho, nos vemos mañana Jesee.

- Chao- dijo Jesee con una sonrisa radiante.

Troy en lugar de arrancar el coche se quedó mirándola sorprendido. Jesee no sonreía así casi nunca.

- A ti te gusta Ryan...- dijo Troy.

- Anda cállate, pesado- dijo Jesee.

- Sí, sí, pesado...

Troy arrancó el coche y se incorporó a la circulación. Jesee podía decir misa si quería, pero a él no le quitaría nadie de la cabeza que entre Jesee y Ryan había algo.

El laboratorio de Química del Weast High era grande. Tenía cuatro mesas en las que se colocaban los alumnos y una meseta y armarios en todo el perímetro de la clase. Anexa a la sala de experimentos había otra pequeña donde estaba la balanza de precisión y algunos aparatos delicados. Gabriella y sus compañeras del equipo, normalmente estaban en la primera mesa que era la que estaba más cerca de la pizarra. Gabriella guardó los folios que había estado utilizando mientras que Taylor borraba la pizarra.

- ¿Vas a ir a ver a Troy?- dijo Taylor.

- Sí. Esta semana los entrenamientos son más largos para el partido del Viernes. Juegan en casa con los Knights.

- Vaya, vaya, ¿Quién iba a decir que la pequeña Gabriella Montez se iba a convertir en una experta en baloncesto?

- No soy una experta, Tay.

- ¿Puedo acompañarte?- dijo Taylor.

- Sí... pero deberías decirle algo a Chad... eso de andar como un perrillo faldero detrás de él...

- ¡Yo no ando como un perrillo faldero!

Gabriella sonrió. Taylor buscaba cualquier excusa para ver a Chad. Y ella coqueteaba descaradamente con él solo que él no se daba ni cuenta. Las dos chicas salieron del instituto y se subieron en el coche de Taylor. Era una vieja tartana pero por lo menos la llevaba a los sitios, que ya era mucho. Cuando llegaron al instituto entraron. El hombre de la puerta ya las conocía, sobre todo a Gabriella. Cuando llegaron al gimnasio se sentaron en la grada. Se dieron cuenta de que había alguien más a parte de ellas. Una chica rubia con el pelo en bucles y de ojos azules. Vestía el uniforme del East High.

- ¿Crees que será la novia de alguno de los jugadores?- dijo Taylor.

- Lo cierto es que nunca la había visto- dijo Gabriella- pero me resulta familiar... ¿A ti no?

- Sí.

Troy dejó un segundo el entrenamiento para acercarse a Gabriella y darle un beso. Jack sonrió con picardía. Troy había presentado a Gabriella a su padre, pero todavía no se había producido ese encuentro familiar que Jack había sugerido. Troy consideraba que era un poco pronto para llevar a Gabriella a cenar con toda la familia. Jack se acercó a Gabriella.

- Hola señor Bolton- dijo la chica rubia.

- Hola Sharpay. ¿Qué te parecen mis chicos?

- Cada día mejores.

Taylor y Gabriella se miraron sorprendidas y dirigieron una mirada curiosa a Sharpay Evans. A pesar de ser amigas de Ryan, todavía no conocían a Sharpay.

- ¿Qué tal llevan el partido del Viernes señor Bolton?- dijo Gabriella.

- Bien, los Knights no son rivales para ellos... pero no se lo digas a Troy... no quiero que se confíe.

- Descuide señor Bolton.

- Oye Gabriella... ¿Te gustaría ir un día a comer a casa?- dijo Jack.

- Ehhh... sí, claro...

- Perfecto.

Con Jesee se llevaba bien. Había descubierto que salvo algunos aspectos como su competitividad crónica era bastante buena chica. Lucille se había ganado el cariño de Gabriella el día que había ido a hablar con María. A Linda no la conocía, pero la apreciaba solamente por haberles echado una mano cuando empezaban a verse. El que realmente le imponía a Gabriella era Jack Bolton. El trato que tenía con él era bastante distante. Cuando el entrenamiento acabó los chicos fueron directamente a las duchas.

- Tú eres Sharpay Evans- dijo Gabriella intentando entablar una conversación con ella.

- Sí. Tú eres Gabriella, la novia de Troy ¿verdad?

- Sí. Somos amigas de Ryan.

- Oh

Sharpay se quedó hablando con Gabriella y Taylor hasta que los Wildcats salieron del vestuario. Troy en seguida fue hacia Gabriella.

- Siento por hacerte esperar, ranita- dijo Troy.

Troy la cogió por las mejillas y la besó. Gabriella no se acababa a acostumbrar a las sensaciones que le provocaban los besos de Troy. Zeke fue directo hacia Sharpay. Ella le sonrió seductoramente y él la cogió de la cintura uniendo sus labios a los de ella. Todos los Wildcats se quedaron mirándoles con los ojos como platos.

- Qué calladito te lo tenías, bribón- dijo Chad dándole una palmadita en la espalda.

- A vosotros os lo iba a contar, que sois más cotillas...

- Enhorabuena amigo- dijo Troy chocando la mano con él- Cuidale bien, Sharpay, te llevas a un gran chico.

- Lo se- dijo ella mirando a Zeke con ojos brillantes.

- Tío... me parece que nos vamos a tener que buscar una novia pronto o seremos los únicos Wildcats desparejados- le dijo Jason a Chad.

Todos rieron. Troy se fue con Gabriella, para llevar a esta a su casa y Zeke y Sharpay se fueron juntos. Todos los Wildcats se fueron yendo hasta dejar solos a Chad y Taylor.

- ¿Sabes que llevaba media vida intentando llevarme a Sharpay al huerto?- dijo Chad.

- ¿Estás enamorado de ella?

- ¡No!. Sharpay es muy superficial. Aunque parece que Zeke ha sabido encontrar la buena persona que lleva dentro.

- Hacen buena pareja.

- Parece que se está convirtiendo en una plaga eso de tener novia...

- ¿Tú no quieres tenerla?

- Psssiii... bueno... hay alguien pero no estoy muy seguro de que ella esté interesada en mi.

- Pues deberías intentarlo o quedarás para vestir santos.

- Tay... ¿Te gustaría salir algún día conmigo?- dijo de repente Chad.

Taylor abrió los ojos como platos. Inmediatamente empezó a ponerse colorada. Las palabras se le atascaban en la garganta así que solamente acertó a decir que sí con la cabeza.

- Troy se desmarca. Lanza... y ¡canasta!, ¡Los Wildcats ganan el partido! ¡Los Wildcats ganan el campeonato!

La grada se lanzó hacia la pista. La cancha de baloncesto se llenó de color rojo y blanco. Gabriella llevaba la camiseta de Troy. Se lanzó a sus brazos y se besaron en medio de la pista. Sharpay fue al encuentro de Zeke con la camiseta de éste. Taylor dio la enhorabuena a Chad pero bastante cortada. Jesee y Ryan estaban hablando. Kelsea se sentía un poco fuera de lugar. Estaba feliz por que todos sus amigos habían encontrado el amor pero empezaba a sentirse sola y era una sensación aterradora.

- ¡Jay! ¡La última canasta!- dijo Zeke pasándole la pelota.

Jason cogió la pelota y se acercó a Kelsea.

- ¿Quieres tirar tú?- dijo.

Kelsea miró por turnos a Jason y la pelota con cara dubitativa. Cogió la pelota y al rozar la mano de Jason sintió que se estremecía. Por la forma de cogerla, Jason se dio cuenta de que Kelsea no debía tener mucha experiencia en cuanto a lo que baloncesto se refiere.

- Te ayudo a tirar.

Se pusieron bajo la canasta. Con una mano Jason la cogió por la cintura y la otra la depositó sobre su mano para guiarla al hacer el movimiento del brazo para tirar a canasta.

- Gracias Jay- dijo Kelsea sintiendo las mejillas arderle.

Las chicas fueron hacia el exterior charlando animadamente. Detrás de ellas iban Jesee y Ryan. Todos iban vestidos de los colores de los Wildcats. Sharpay se sentía feliz. Por primera vez en su vida tenía un grupo de amigos y por primera vez también sentía que podía ser ella misma. Seguía dedicando horas y horas de ensayo a cantar, actuar, tocar y componer (su afición secreta), el cambio iba por dentro. En el instituto ya no la llamaban la duquesa de hielo, eso decía bastante del cambio que había dado.

- ¡Vamos por ahí a celebrarlo!- dijo Chad rodeando los hombros de Taylor con un brazo.

- ¿De estas pintas?- dijo Sharpay- No os ofendáis, eso de las camisetas de los Wildcats está bien para el partido, per...

- Anda cállate tonta- dijo Zeke antes de cogerla por la cintura y besarla.

- Si vamos ideales, todos conjuntados de rojo y blanco- dijo Ryan.

Todos rieron. Troy y Gabriella fueron los primeros en llegar al restaurante. Las camareras ya les conocían y sabían que si estaban allí, era porque los Wildcats habían ganado. Zeke, Sharpay, Jesee y Ryan llegaron juntos. Sharpay no parecía para nada ella. Llevaba el pelo recogido en una coleta, no iba maquillada, llevaba una camiseta de manga corta y encima la camiseta de Zeke y unos pantalones vaqueros y deportivas. Jason se llevó a Kelsea en su moto y cuando llegaron Kelsea tenía puesta la camiseta de Jason.

- Es para no desentonar- dijo Kelsea.

Zeke y Troy intercambiaron una mirada cómplice.

- Pues ahora los que desentonamos somos nosotros- dijo Jesee- Si lo se hubiera asaltado el armario de papá y Troy... seguro que alguna camiseta encontraba- dijo Jesee.

Todos rieron. Los últimos en llegar fueron Taylor y Chad. Taylor vestía la camiseta de Chad e iban cogidos de la mano. Si bien la comida no era nada del otro mundo, unas hamburguesas con patatas fritas y refresco, la cena fue muy divertida. Jesee había llevado la cámara de fotos y no dejaron de hacerse fotografías en toda la cena. Al final se fueron cuando vieron que las chicas empezaban a recoger. Después de la cena fueron al "Sky" y después al "Splash", en el que esa noche no había karaoke, pero el pincha les dedicó una canción a los Wildcats.

- Gaby, ¿Me prestas a Troy un poquitito?- dijo Sharpay.

- ¡Claro! Cuida de que no ligue por ahí con ninguna- dijo Gabriella guiñándole un ojo a Sharpay.

- Sabes que solo te quiero a ti ranita- dijo Troy antes de darle un beso en la mejilla e irse con Sharpay hacia afuera.

- ¿Me concedes este baile?- le dijo Zeke a Gabriella con ceremonia.

- ¡Encantada!

Hacía tiempo que Sharpay tenía una especie de malestar con respecto a lo que les había hecho a Troy y a Gabriella. Y ahora que estaba feliz con Zeke, que conocía a Gabriella... se sentía en el deber de aclarar las cosas.

- Dime Sharpay...- dijo Troy apoyándose en la pared exterior del club.

- Sí- dijo ella suspirando- Lo que te voy a decir... es posiblemente una de las peores cosas que he hecho en mi vida. Y no sabes cuánto lo siento. Pero me siento en el deber de pedir perdón... Yo... estaba enamorada de ti, Troy. Siempre lo estuve. Un día Linda llevó la cámara al ensayo ella se fue a hacer no se qué y la dejó allí... yo la cogí y al ver que en la tarjeta ponía tu nombre la curiosidad fue más fuerte. Hice una copia en mi portátil y en casa lo vi. Eran videos tuyos y de Gabriella... Me enfadé, me puse como una fiera... yo...

- Ssssshhh!, no sigas. Ya entendí. En aquel momento si me hubiese enterado... la verdad me hubiese enfadado mucho. Pero ahora todo está bien, soy feliz con Gabriella y en parte es gracias a ti.

- Otra cosa... no... no se lo digas a Zeke... ¿Vale?. Nunca le dije que eras tú... y no quiero que lo sepa.

- Les haríamos sufrir de forma innecesaria, tanto a Zeke como a Gaby, así que esto va a ser un secreto entre tú y yo.

- ¡Me gusta como suena eso!

Troy sonrió, la rodeó con un brazo y entraron dentro del club. Sharpay se reunió con Zeke y Gabriella con Troy. Ni este ni Sharpay volvieron a hablar nunca más del tema.