XI: ¡Aclaremos las cosas! Confesando lo que llevamos dentro~

Me desperté sintiéndome como si me hubiesen dado una jodida paliza. No entendía por qué mi cuerpo se sentía tan magullado, hasta que recordé lo último que había pasado: todos nos acosaban a preguntas a la enana y a mí, así que decidí ponerle fin armando una revuelta y golpeándoles hasta que se callaran, todo esto hasta que la Titania apareció y me dejó knock out.

Me di cuenta de que estaba en la enfermería del gremio. ¿Por qué demonios me trajeron hasta la enfermería? ¿Acaso era una nena debilucha que necesitaba descanso por un simple golpe? Bueno, reflexioné, después de un golpe de la Titania cualquiera necesitaría un poco de reposo, esa mujer golpeaba como una bestia.

Busqué con la mirada a la enana, creyendo que estaría conmigo en la habitación, pero no la encontré por ningún lado. Salí al salón principal, pero tampoco estaba ahí. Como un perro cazador alcé mi nariz para detectar su aroma en el ambiente. Lo sé, parezco acosador de primer nivel, pero no me culpen, quería hablar con ella, así que quería encontrarla lo más pronto posible sin la innecesaria búsqueda por medio Fiore.

Detecté su aroma a libros y a madera a poca distancia del gremio, en el patio trasero, acompañada por un olor a…

―Maldito Rayo de mierda…― solté esa maldición con toda la rabia del mundo.

Sabía que no me debía sentir celoso, ella sentía lo mismo que yo, no lo había dicho, pero yo sabía que así era.

Pensando con cabeza fría, ella y yo debíamos aclarar todo de una vez por todas. No me malentiendan, no me molestaba para nada esos besos robados que nos habíamos dado, pero yo quería algo más y ella merecía ese algo más. Ser sólo amigos no era una opción y ser amigos con derecho ya no era un plan viable para mi, había aprendido mi lección y había descubierto mis sentimientos en el proceso.

Sin embargo, este no era ese momento, no con el estúpido Rayo ahí presente.

Sin poder evitarlo, me acerqué cautelosamente al lugar donde se encontraban. Lo que encontré no me gustó para nada. El idiota Rayo ese se encontraba muy instalado en el pecho de MI enana, aferrado a ella como si de un salvavidas se tratara.

Justo cuando iba a dar un paso al frente para arrancarle la cabeza a ese imbécil escuché un hipido. Mi rabia creció al pensar que provenía de Levy, pero al concentrarme en la escena me di cuenta de que era Jet el que estaba hipando como un bebé. Algo había pasado entre ellos para que él estuviera llorando de esa manera.

Sentí que lo mejor era no interrumpir, así que sólo me recargué a la pared de la salida y esperé a que las cosas se calmaran afuera.

Durante unos minutos estuvieron en completo silencio, luego comenzaron a hablar en susurros. Podría haberlos escuchado, pero sentí que no era correcto. Yo no pintaba nada en esa amistad, meterme o escuchar a hurtadillas sería una gran falta de respeto y una manera segura de ser mandado a la mierda por parte de Levy, así que mantuve mi mente concentrada en captar el bullicio creado dentro del gremio por los demás.

Entraron al poco rato, por estar oculto tras la pared Jet no me vio al pasar, con Levy iba a pasar lo mismo pero la tomé por el brazo con cuidado antes de que siguiera de largo.

―G-Gajeel― tartamudeó― ¿Qué haces? ¿No estabas espiando?

Justo lo que no quería que pensara.

―¡Claro que no! Estaba buscándote cuando te encontré hablando con el idiota ese― señalé con la barbilla―. Me quedé aquí esperando a que terminaran de hablar y entraras.

Entrecerró los ojos y me vio como quien no cree lo que le dicen.

―¿Y no escuchaste nada de lo que hablamos?

Negué con la cabeza.

―¿Ni siquiera con tu súper oído de Dragon Slayer?

Volví a negar.

Pensó un poco y luego asintió, por alguna extraña razón me había creído.

―Y bien…― comenzó― ¿Qué querías?

Su mirada era extraña. Me veía con una mezcla de ansiedad, nervios y ¿coquetería? Pensar en que tuviera razón con lo último me ponía un poco nervioso, la enana sabía cómo acorralarme y, si se le ocurría hacer alguna movida así en ese momento, perdería toda mi concentración y no podría hablar bien con ella.

Carraspeé antes de hablar.

―¿Podemos hablar?

―¿Hablar? ¿De qué?― me pregunta, dedicándome una sonrisa inocente.

Sabe de qué hablo, sabe y se hace la inocente. Está consciente de que, por la atmosfera del momento, dejamos la conversación en un punto muerto, sin embargo quiere jugar ahora que trato de retomarla.

―De lo que hablábamos hace unas… ¿qué? ¿Dos horas atrás?

―No, no sé de qué hablas― dice, con una pequeña sonrisa.

Estaba jugando, se le ocurría jugar conmigo en este momento en el que quiero ir en serio. No sé si reír, molestarme o devolverle el juego. Decido optar por lo último.

Me acerco lentamente a ella, sin decir nada y manteniendo una expresión neutral, no quiero que note mis intenciones de jugar. Quiero ponerla nerviosa.

—¿Y si hago que te acuerdes?— le susurro, colocando mi mano en su cintura y llevándola suavemente a la pared, arrinconándola entre esta y mi cuerpo.

Sus mejillas se llenaron de rojo y su respiración se alteró; sin embargo, contrario a lo que esperaba, rodeó mi cuello con sus manos y me acercó a ella. Podía escuchar sus acelerados latidos y ver los nervios reflejarse en su mirada, cosa que mandó de manera automática un corrientazo a cada esquina de mi cuerpo.

—Adelante— dijo, no sin cierto temblor en su voz—. Quiero ver cómo haces que yo recuerde.

A la mierda se fueron todos mis pensamientos apenas ella terminó de pronunciar la última palabra. Como quien está sumamente hambriento, mi boca buscó la suya, la cual me dio una cálida bienvenida.

Levy se aferró a mí con fuerza, enterrando sus uñas en mi costado. Por un momento me sentí en el cielo, pero luego recordé el infierno que desató este mismo tipo de acciones y, con una gran fuerza de voluntad, me separé suavemente de esos labios que me volvían loco.

Ella alzó la mirada y me dedicó un gesto de interrogación. Deslicé mis manos al final de su espalda y la atraje aún más hacia mí, fundiéndonos en un abrazo calmado. Aunque no lo entendía, Levy rodeó mi cintura en respuesta y apoyó su mejilla en mi pecho –o, bueno, casi en mi estómago debido a nuestras estaturas-.

—No quiero que volvamos a caer en lo que ha venido pasando estos últimos días— susurré, depositando un beso en su cabeza.

Por su cercanía pude sentir como su corazón se aceleraba, provocando el mismo efecto en el mío.

—Es inevitable—dijo.

—¿A qué te refieres?— interrogué.

Volvió a elevar su mirada y, viendo directo a mis ojos, me dijo:

—Me refiero a que no quiero detenerlo— rubor leve cubrió su rostro—. No quiero que esto se acabe. Me gusta besarte, me gusta que me beses—enterró su rostro en mi pecho una vez más y aumentó un poco más la fuerza de su abrazo—. Más allá de todas las confusiones que se crearon, me sentí feliz con cada beso que me diste.

Me quedé congelado en el sitio. Mi cabeza estaba saturada con tantos pensamientos y mi corazón no sabía en cuál de todas las emociones que sentía concentrarse. Podía sentir el leve temblor de Levy entre mis brazos, ella debía estar peor que yo, puesto que fue quien confesó todo eso.

Sentía la garganta seca, pero tenía que decir algo.

—¿Q-quieres...?— tartamudeé—. ¿Q-quieres continuar con esto?

Asintió tímidamente.

Quería gritar de dicha, quería saltar de la alegría, pero debía controlarme, mi personalidad (o por lo menos la que muestro usualmente) no es así, sí hiciera algo como eso era muy probable que la enana se asustara y no quería eso.

Con suavidad, apreté un poco más mi abrazo y deposité un beso en su cabeza. Lo que me había dicho me había hecho el hombre más feliz de este puto mundo.

—Mañana espérame en tu casa al mediodía— susurré.

—¿Para qué?— preguntó con inocencia.

—Mañana lo verás— respondí, dedicándole una sonrisa—. Sólo espérame a la hora que te dije, ¿vale?

Me despedí de ella con algo de prisa, quería llegar a casa para hablar con Lily, contarle todo lo que había sucedido y pedirle ayuda, mañana sería el día en el que haría esa pregunta, el día en el que formalizaría todo con Levy. Ya estaba harto de este juego y quería ponerle fin.


Hola, personitas hermosas owo/

Espero que este cap les haya gustado y que compense el desvío de la semana pasada xD

RubyLRed me hubiese encantado lo mismo, pero las cosas no pueden avanzar tan rápido jajaja apenas están descubriendo las cosas, pero pronto te compensaré esto 3

Bueno, sin más que decir.

Se despide,

Alice Baskerville Redfox