Una leve sonrisa ilumino por escasos segundos los labios de Lucy, no es que estuviera enamorándose de Firkle , era solo un amigo, un chico en contacto con su oscuridad, alguien que le atraía las artes oscuras, la literatura vampírica y la lírica esotérica.

Se dejó caer en su cama, mirando hacia el techo, agradeciendo internamente que Lynn hubiera salido con Lincoln al cine, dejo bajar sus pensamientos, intentando no pensar en la foto que el chico le pasara hace unas horas.

El pequeño pueblito montañés de colorado se veía demasiado aburrido para un alma tan oscura como la de Firkle, a un que su amigo, le contaba las más bizarras historias que hubiera escuchado.

Un mes después.

Era de madrugada y no podía dormir pensando en las locuras de esos cheerleaders nazis, como su amigo les decía en sus arranques de molestia, observo el reloj en la pared el cual marcaba las dos de la mañana, y un nuevo problema a su insomnio se sumaba, el pequeño hecho de que Lynn y Lincoln se escabullían por la ventana de su habitación, agradeciendo entre dientes que Lucy dormía profundamente o al menos eso parecía, despidiéndose con pequeños susurros.

Tres noches después.

La sensación de vacío que sentía al no tener noticias de Firkle le carcomía el alma, necesitaba hablar con alguien, sobre ese extraño sentimiento que crecía en su pecho, a un que quizás conocía a la persona indicada para eso.

El susto de muerte que le dio a Lynn ocasiono que tirara una bolsa que contenía un lubricante y dos condones.

Sus miradas se cruzaron, pero Lucy simplemente negó con su cabeza, no tenía tiempo o interés lo que sus hermanos se traían entre manos.

— — ¿Lynn? — pregunto ocasionando un ligero gritito de terror de su hermana mayor.

La deportista se voltio a mirar a su hermana intentando ocultar sus pequeños pecadillos — ¿Qué sucede Lucy? —

La chica se sonrojo debajo de sus sabanas — ¿Qué se siente enamorarse? — ni ella misma se reconoció, ante esa pregunta que había abandonado sus castos labios.

Lynn dejo salir el aire de sus pulmones más calmada — extraño — se sinceramente — es como si de un día para otro tú ya no fueras tu — respondió escondiendo sus cosas y cambiándose la ropa para ponerse su pijama.

La gótica frunció el ceño ante esa idea, ahora le tenía miedo al amor, en realidad su temor era que el amor la transformara en algo en lo que ella no quisiera cambiar.

Algunos días después, en medio de la noche, teléfono vibro levemente, sacándola de sus pensamientos, voltio disimuladamente a ver a su hermana, la cual se encontraba acomodando su cama, lo más silenciosamente posible, sonriendo como una tonta, ante su última salida con Lincoln.

Sus labios sonrieron a más no poder no podía evitar sentir que le dolían los mismos, y que su corazón latía más rápido de lo que ella imaginaba posible, pero bastaban esas dos simples palabras para llenar su estómago de mariposas.

Me gustas

Se podía leer en la conversación que mantenía con el chico de south park colorado, y no pudo evitar sonreír.

Este capítulo crossover está dedicado a una persona bastante estimada de mi parte Luis Carlos espero que te agrade mi intento de crossover.

Por cierto gente les quiero agradecer el recibimiento de la obra, gracias por sus comentarios y sus pedidos de parejas, hacen mi mente estar en constante actividad nos leemos y hasta la próxima.