DISCLAIMER: Los personajes de Card Captor Sakura no son de mi propiedad, solo la historia es mía.
-.-
Lemon Tree
Cap. 12: Respuesta sorpresa.
Las mejores sorpresas, son las que provienen del corazón.
-.-
Julio, un hermoso mes para la ciudad entera y a la vez el inicio de clases...
Sakura ahora se encontraba frente a la ventana de su habitación, observando el día tan radiante que se presentaba ante ella, suspirando de vez en cuando, posando ambas manos sobre el cristal y posteriormente retirándose un poco, viendo a Kero que permanecía en su cama, aparentemente analizándola con aquellos ojos dorados que poseía.
La chica castaña lanzo un pequeño bostezo, antes de acercarse para acariciar la cabeza de su pequeña mascota, que ronroneo al sentir el contacto tan suave.
—Lindo día, ¿No, Kero?— el gato pareció estar de acuerdo luego de haber lanzado un maullido, cosa que la hizo sonreír, para que posteriormente observara a Tomoyo Daidouji, que ingresaba a la habitación rápidamente con algo en sus manos, objeto que ella, por la prisa que llevaba la amatista, no pudo observar claramente.
—Oh Sakura, lamento haber entrado de esta manera, pero Syaoran ya ha llegado a casa…
—¿Enserio?
—Si, pero no ha querido decir como le fue en el examen de admisión, solo esta ahí abajo quieto como estatua— respondió la chica, realizando varios gestos divertidos que hicieron reír a la esmeralda.
Realmente el motivo por el cual estaba así de pensativa era por ese día en especial, pues se suponía que anunciarían los resultados del dichoso examen, solo para que los nuevos estudiantes universitarios pudieran asistir a clases para comenzar con el año escolar…
Suspiro de nuevo, recordaba perfectamente como habían estado las semanas posteriores a su charla con Tomoyo en la cafetería, la cual por cierto no había vuelto a repetirse, por falta de tiempo, compromisos, en fin, demasiadas cosas que la distraían a ella y a su nueva amiga quien ahora parecía estar bastante interesada por saber cuales eran los sentimientos que tenia para con el joven ambarino…
Técnicamente su relación era algo así como estable, habían dejado de pelear desde aquel día de la declaración y aunque a veces llegaban a tener alguna discusión pequeña por cosas triviales, llegaban a arreglar todo demasiado rápido, reconciliándose de una forma que a ella… bueno, le gustaba demasiado…
Que la besara siempre seria un increíble honor, además de una de las mejores cosas que podría experimentar en toda su vida.
No obstante y aun con esos detalles, seguía confundida por varios factores, mas en especifico por algo que había sucedido un par de días atrás, cuando ella en un intento por hablar con Meiling (que por cierto seguía molesta), había llegado a su habitación, con unas ganas inmensas de llorar y desahogarse…
—¡Syaoran!— gritó, con voz quebrada, ingresando a la habitación y sobresaltando con ello al joven Li, quien luego de permanecer frente a su escritorio se levantó con rapidez, observando como la chica lloraba desconsoladamente, sintiéndose mal por alguna razón que desconoció.
—¿Qué sucede ahora?
—¿Cómo que?, intente hablar con Meiling de nuevo y me cerro la puerta en la cara… ¡Ella nunca había hecho eso!— informó, sintiéndose aun peor que antes, pues ese gesto por parte de la chica, que aun consideraba como su hermana, le había dolido en lo mas profundo del alma…
El ambarino que supo de inmediato como estaba la situación se acercó para abrazarla, lanzando un par de maldiciones que ella no pudo entender, pues aparentemente estaban en chino…
—¿Por qué no me dejas que la saque de la habitación, la amarre a una silla y la amordace?, así podrían hablar… o por lo menos tu podrías hacerlo— preguntó, logrando que Kinomoto imaginara la escena y sonriera al ver lo divertido que eso podría llegar a ser.
—La… la verdad no creo que ella sea la única medio golpeada en el proceso.
—Da igual, detesto que se peleen, no solo porque Meiling esta de un humor de perros, también porque tu… bueno… estas así…
—¿Así?, ¿Cómo?
—De niña llorona.
—¡Oye!— vocifero, luego de escuchar el adjetivo, separándose del chico Li quien rio al ver como ella se sonrojaba bastante. —.No es divertido Syaoran Li.
—De todos modos no me gusta que llores, detesto que lo hagas, es como…
—¿Cómo?, ¿Qué?— cuestiono, con duda, pues al decir esto repentinamente él se había sonrojado, mostrando un pequeño gesto de frustración que a ella le pareció encantador, ya que sus labios estaban ligeramente apretados y su vista permanecía fija en la alfombra del piso, como si hubiera cometido una pequeña indiscreción…
Era adorable.
—Vamos Sakura no me hagas decirlo.
—¿Por qué no?, ¿Qué, es malo?, ¿Me vas a insultar?
—Sabes que no, a estas alturas seria incapaz de insultarte, eso es lo que no comprendes del todo.
—¿Entonces?, haz que entienda, dime que es lo que ibas a explicar, tengo curiosidad…
—Es como si me estuvieran golpeando Sakura, detesto que llores por eso, lo odio, me siento frustrado e impotente porque la causa es mi prima escandalosa y no puedo golpearla por varias razones, porque es mujer y además porque aunque no parezca, la quiero.
Ella se quedó callada, como un mimo, tratando de analizar sus palabras y sonrojándose una vez lo hizo, porque aunque había sonado desesperado al decirlo, había algo dentro de todo el discurso que a ella le pareció increíble y como una muestra de cariño muy grande.
—¿Enserio sientes eso?
—¿Me ves cara de mentiroso en un momento como este?— interrogó, mientras ella negaba lentamente —.Ahí lo tienes…
—Entonces así es— mencionó, antes de avanzar al chico y abrazarlo de nuevo con cariño, a lo cual él respondió sin dudar, lanzando un pequeño suspiro que la desconcertó un poco, pues parecía estarse debatiendo en si decir algo o no…
Y fue justo en el momento que decidió preguntar cuando Syaoran la interrumpió, adelantándose para susurrar algo contra su cabello, el cual por cierto acariciaba con devoción, como si se fuera su vida en ello.
—Te quiero Sakura…
Y bueno, después de eso ella solo se había quedado quieta, sin saber exactamente como responder, pues de hecho la frase en si la había sorprendido demasiado, tanto como para provocarle un infarto, de no ser porque Ieran Li lo había llamado desde la planta baja, aparentemente para discutir con él los planes que tendría luego de que ingresara a la Universidad…
Internamente agradeció por eso, pues pudo retornar a su habitación rápidamente, solo para dejarse caer sobre la cama, tapar su rostro con la almohada y lanzar un leve gritito en señal de emoción combinada con confusión y delirio, ya que eso mismo era algo que no había podido imaginarse ni en un millón de años.
La quería, él lo había dicho y si bien no llegó a completar la idea en general, suponía que, por la forma en la que lo dijo y la manera de suspirar, no eran solo unas cuantas palabras bonitas, mas bien parecían sentimientos reales convertidos en un idioma, que por cierto captaba perfectamente…
Tan perfecto que le parecía irreal.
El problema era que después de todo aquello no volvió a charlar con él, pues durante ese par de días se había encontrado bastante ocupado, realizando un par de trámites para que pudieran otorgarle los resultados de su examen de admisión…
Algo que por cierto le hacia falta averiguar ahora.
—¿Vamos?— la pregunta de la amatista la sacó por completo de su nube de pensamientos, por lo que asintiendo bajo las escaleras lentamente, hasta llegar a la sala donde Ieran, Eriol, Syaoran y Meiling ya esperaban…
—Bien hijo, estamos todos presentes, ¿Qué te han dicho?— tras la pregunta de la mujer todos permanecieron expectantes observando con detenimiento al ambarino, quien quedo por completo serio, para después mostrar una leve sonrisa a su madre, extendiendo un papel con los resultados finales…
Ieran los tomó con rapidez, leyendo para después sonreír abiertamente, mientras los chicos restantes se acercaban observando como hasta el final de la pagina, en letras rojas, se podía claramente leer la palabra: Aprobado.
—¡Estas en la Universidad de Tokio!— gritó Meiling, abalanzándose sobre el chico quien respondió al abrazo con algo de dificultad, pero sin dejar de sentir una leve emoción, mientras Sakura sonreía al igual que las dos mujeres restantes y Eriol mostraba un gesto de satisfacción interna.
—Felicidades Syaoran— dijeron Tomoyo, Eriol y Ieran al unisonó, aunque la primera decidió apartarse un poco del ojiazul, que con toda la intención del mundo se había acercado levemente a ella.
—Es… bueno, felicidades— mencionó la joven de ojos verdes, sonrojándose un poco en el proceso y viendo como el chico la veía con algo que a ella le pareció ternura y cariño, un sentimiento que le provoco un vuelco en el estomago, junto con unas ganas inmensas de abrazarlo…
Pero considerando que Ieran estaba ahí, no podía ser buena idea.
—Bueno, yo me retiro, felicidades hijo, ya charlaremos mas tarde sobre esto, Meiling, acompáñame.
—Claro que si tía.
Ambas mujeres se retiraron, no sin antes la joven pelinegra lanzar una mirada decepcionada a Sakura, quien, como en todas las ocasiones, no pudo hacer mas que desviar la mirada con tristeza, sintiendo que eso cada vez iba peor…
Eriol se acerco a ella, sonriéndole amablemente, antes de dedicarle unas cuantas palabras de consuelo:
—No te preocupes Sakura, ya recapacitara, estoy seguro que mi prima se dará cuenta de su error.
—Eso espero Eriol— inmediatamente el chico ingles le brindo un mini-abrazo, que provoco ligera molestia en Syaoran y en Tomoyo algo parecido a la tristeza, solo que la amatista pudo disimularlo bastante bien al tomar el objeto que se hallaba en sus manos, para posteriormente enfocarlo en dirección a Syaoran, quien la vio con una ceja alzada…
¿Qué hacia su amiga con una cámara de video?
—¿Tomoyo?
—Sonríe para la cámara Syaoran…— el chico en lugar de acatar la petición continuó viéndola con semblante confundido, mientras Sakura, quien ya se había separado de Eriol, se acercaba para quedar esta vez frente al joven Li.
—¿Qué haces con eso Tomoyo?— cuestiono la ojiverde, viendo de reojo como Hiraguizawa se alejaba, para salir de la casa en un gesto que dejo a Sakura ligeramente triste…
Ya tendría tiempo para arreglar ese asunto también…
—Es un pasatiempo que deje hace unos años, siempre me han gustado las cámaras de video y decidí comprar una ahora que tengo a quien grabar…
—¿Y quien es?
—¡A ti Sakurita a quien mas!— gritó con emoción, enfocando la cámara nueva sobre la figura de su amiga castaña, que realizo un gesto de nerviosismo al sentirse… observada.
—To… Tomoyo.
—¡Eres divina!, ¡Serás la estrella de todas mis creaciones!— la chica no pudo decir nada mas, pues de inmediato Daidouji se había acercado para abrazarla con felicidad, observando de paso a su joven amigo que permanecía frente a ellas con un gesto de diversión.
—El 13 de Julio esta próximo…— mencionó recibiendo una mirada sorprendida de parte de Sakura, quien pareció recordar ese detalle…
Aun no sabía que haría ese día.
—Si, ¿Y eso que tiene que ver ahora?
—Que pronto será tu cumpleaños Syaoran y debemos hacer algo para ese memorable día, ¿No crees?— el chico suspiro ante eso, viendo de nuevo a su amiga con aburrimiento.
—Tomoyo, sabes que no me gusta festejar mi cumpleaños y además no tendremos tiempo, tu también fuiste aceptada en la Universidad y en cuatro días empiezan nuestras clases…
—Espera, ¿También tu iras a la Universidad de Tokio Tomoyo?— intervino Sakura, retomando las palabras de Li y recibiendo un asentimiento de por medio —.Vaya… ¡Felicidades entonces!
—¡Oh gracias Sakurita!— agradeció, separándose de la castaña y viendo a su amigo con determinación —.Tal vez, tu cumpleaños es un día después del inicio del ciclo, pero de todos modos eso no me impedirá convencerte Syaoran.
Dicho esto la joven Daidouji se retiró a su habitación, alegando que debía recargar la batería de su cámara nueva, por lo que dejo a ambos castaños a solas, quienes suspiraron, sonrojándose después al analizar un poco el hecho de que estaban por completo solos…
—Ahm… yo…
—¿Pasa algo?— al haber soltado la pregunta repentinamente el corazón de la castaña se acelero, porque de inmediato recordó lo sucedido hacia un par de días y no pudo evitar que el sonrojo en sus mejillas se acentuara aun mas…
—Na… nada, ehm… iré a ver a Tomoyo, tengo que preguntarle algo…— sin decir mas salió corriendo, sintiéndose como una completa cobarde al no poder hablar del tema, pero realmente no quería hacerlo por el momento, simplemente las palabras no salían.
Tal vez y lo mejor seria esperar a tener todo mas claro antes de hacer alguna aclaración de cualquier tipo.
-.-.-
El esperado día llegó mas rápido de lo que todos en casa pudieron imaginar.
Sakura se había levantado muy temprano ese día, pues por increíble que pareciera el sueño fue algo que le arrebató la noche de una forma rápida, por mas que intento seguir durmiendo sus sentidos se negaron a hacerlo y no le quedó otro remedio mas que levantarse de cama y vestirse con su respectivo uniforme escolar.
También ese día iniciaría con su último año en preparatoria…
No obstante aun y con todo aquello seguía pensativa, porque justamente el día anterior había salido de compras con Tomoyo, solo para escoger el regalo perfecto e idóneo que quedaba con la personalidad de Syaoran, según Daidouji…
Se acercó a su escritorio, una vez estuvo lista y al abrir uno de los cajones se topó con una caja de regalo envuelta en papel verde, la misma que contenía en su interior un reloj de muñeca y una bufanda hecha a mano…
Sí, a mano, Sakura Kinomoto se había desvelado por dos días haciendo todo eso, recibiendo asesorías de parte de Tomoyo, quien le dio varias instrucciones para que su regalo quedara perfecto y sin errores, lo cual pudo conseguir luego de varios intentos fallidos.
Y de acuerdo, la bufanda era algo que el chico no iba a ocupar de momento, ya que los días en Tomoeda por ahora eran soleados, pero eso había sido una idea que surgió de ella, ya que durante las épocas de invierno el viento era congelante, además de que Syaoran detestaba con su alma el frio.
Digamos que era un buen regalo que se adelantaba a épocas, pero a fin de cuentas un detalle muy lindo de su parte…
—¡Sakura es hora de irse!— al escuchar el llamado por parte de Tomoyo, la chica guardo de nueva cuenta la caja de regalo, bajando las escaleras de la gran casa, saludando de por medio a Tomoyo y Syaoran que ya estaban mas que listos para comenzar con sus clases en la Universidad…
—¿Nos vamos?
—Claro pero… ¿Qué no ustedes van a otro rumbo?
—Nos queda de paso, además vamos temprano— respondió el ambarino, sonriéndole y provocando que ella agachara la cabeza con un adorable sonrojo que hizo reír a la chica Daidouji.
Fue entonces que los tres jóvenes salieron de casa, dispuestos a emprender marcha o por lo menos esas fueron sus intenciones, de no ser porque en la puerta de entrada se encontraron con un "regalito", que hizo que Syaoran y Sakura se fueran de espaldas, pues eso no podía ser obra mas que de…
—Mi madre… a veces es…
—No puedo creerlo.
—¿Seguros que Ieran hizo esto?— fue la pregunta final de Tomoyo, que analizo con diversión el lujoso automóvil plateado que se encontraba frente a ellos...
—¿Sorprendidos?— la voz de la mujer aludida irrumpió el lugar, para ser ella la que esta vez se posara al lado del automóvil nuevo y le abriera la puerta a su hijo, indicándole que debía subir lo antes posible o de lo contrario parecía que lo regañaría si no acataba la orden indirecta.
Syaoran dudo un poco al hacerlo, aun no se creía que su madre le hubiese comprado un auto…
¿A que se debía tanto?
—Oh vamos Syaoran, es un regalo mío, no todos los días hago esto…
—Eso lo se bien madre, pero, ¿Por qué?
—¿Cómo porque?, tu cumpleaños es mañana y además ingresaste a la Universidad de Tokio sin problemas, eso merece un premio— alabó, mostrando una sonrisa apacible que cambio por un gesto de diversión, al ver como Tomoyo lo empujaba prácticamente al interior del auto.
Todo eso mientras Sakura seguía en un estado parecido al shock.
—Vamos Syaoran, que se nos hace tarde— dijo la chica, recibiendo una de aquellas miradas asesinas propias de Syaoran y una risa de parte de Ieran.
Inmediatamente y al ver como Sakura no reaccionaba, la chica Daidouji la tomó de la mano, guiándola al interior del auto para que entrara al asiento del copiloto y posteriormente cerrara la puerta, subiendo ella misma a la parte de atrás y entregándole las llaves a Syaoran, luego de que Ieran le otorgara el "honor" de dárselas.
Algo que Syaoran tuvo que aceptar, sabiendo que no le quedaría más remedio que conducir, suspirando.
-.-.-
—¡Vamos Sakura dinos que ha pasado!— decir que la mencionada Kinomoto estaba como farol era poco, su rostro completamente rojo estaba a punto de llegar a su máximo punto y sus manos, que habían ya dejado su maletín en el piso, ahora se encontraban arrugando uno de los extremos de la falda de su uniforme.
Después de que llegara a la Preparatoria Seijo en el lujoso automóvil plateado y que se despidiera de manera amable de Syaoran sus amigas, que por cierto habían estado pendientes de todo el asunto, se acercaron a ella, realizando un sinfín de preguntas, exigiendo explicaciones y preguntando porque de pronto parecía llevarse mejor con su "verdugo".
Sí, "verdugo", porque ahora esa palabra quedaba bastante fuera de lugar en esa relación.
—Oh vamos chicas no la ataquen con tantas preguntas— fue la intervención de Rika, quien acercándose a la muchacha, posó una de sus delicadas manos sobre su hombro, recibiendo una mirada agradecida por parte de la castaña. —.Además, lo que debería importar es que estamos de nuevo juntas en la misma clase.
—Ya, está bien, tienes razón Rika, dejaremos a Sakura, por ahora, porque ella no es la única que debe darnos las "nuevas", ¿Verdad Chiharu?
—¿De que estas hablando Naoko?
—No trates de ocultarlo, tu y Yamazaki, ¿Ya son novios, que no?— la chica de trenzas se sonrojo notablemente ante la acusación y Sakura, que había permanecido callada, sonrió, levantándose de su pupitre y juntando las manos a la altura de su pecho.
—¿Es eso cierto Chiharu?
—Pu… pues si, Takashi y yo salimos durante todas las vacaciones de verano y me lo propuso, no pude decir que no, lo estaba esperando desde hace tiempo— todas las jóvenes presentes gritaron, abrazando a su amiga con cariño y felicidad, presintiendo que ahora las cosas irían mejor para ella.
—Me da mucho gusto por ti.
—Gracias Rika, Naoko, pero en especial gracias a ti Sakura— la castaña negó lentamente, antes de tomar sus manos para después sonreírle.
—Espera, ¿Por qué le agradeces tanto a Sakura?, ¿Hay algo que debamos saber?— ambas chicas negaron divertidas ante la pregunta de la joven Yanagisawa, quien quedó aun mas confundida que antes, pues no entendía a que iba toda esa situación.
—Es un secreto Naoko entrometida…
—¡Oye Chiharu!, ¡Espera, no huyas!— ambas salieron corriendo del aula, dejando a Sakura y Rika completamente a solas, quienes rieron alegremente, para después tomar asiento la una frente a la otra.
Y fue justo cuando dejaron de escuchar los gritos de sus dos amigas, que Rika volvió a hablarle:
—Sakura, ¿Te llevas mejor ahora con tu "hermano"?— cuestionó la de cabello rojizo de pronto, realizando un ademan de comillas cuando pronuncio la respectiva palabra y recibiendo de por medio un sonrojo de Sakura, quien desvió la mirada hacia las ventanas que daban al jardín de Seijo.
—No es mi hermano Rika y si… di… digamos que vamos, bien.
—No me he podido quitar una duda de la cabeza desde hace ya mucho tiempo, un día que estabas buscándolo para pedirle perdón por un asunto de asesorías, no quise preguntarte porque creí que estabas muy angustiada en ese momento pero…
—¿Pero, que pasa?
—¿Te gusta Li?— la ojiverde se sobresalto bastante luego de eso y se levanto de su sitio, posando ambas manos sobre su pupitre, al tiempo que sorprendía a la chica frente a ella.
Pero es que, ¿Tan obvia era?
—Co… como…
—¿Entonces si es verdad?— no pudo negarlo pues se estaba segura que de hacerlo se sentiría como una mentirosa —.Ya… veo…
—Ri… Rika, de verdad que yo, no quiero que pienses mal es que… bueno… yo…
—¿Li es irresistible no?— ante esto la castaña se fue prácticamente de espaldas, para después observarla de una forma bastante graciosa, pues su rostro reflejaba extrema sorpresa mientras analizaba el rostro de una chica sonriente.
—Ri… Rika.
—No te preocupes Sakura, es algo bastante normal, supongo que puede pasar después de que convivieras durante tanto tiempo con él— explico, encogiéndose de hombros, como si eso fuera algo muy evidente —¿Y, ya son novios?
—¡No, para nada!, ni siquiera la señora Ieran sabe de esto así que…
—No diré nada, lo prometo, por eso no te preocupes.
—Gracias.
—No tienes porque darlas, pero, ¿Entonces solo te gusta?
—¿Por qué lo preguntas Rika?
—Porque si no tienen nada formal y no han avisado a la señora Li, entonces no es algo muy serio, ¿O si?— la muchacha quedo pensativa ante eso, recordando que aun no tenia definido lo que sentía por el chico Li, aun y cuando él ya le había mencionado que la quería…
Te quiero Sakura…
—No se exactamente lo que siento por él todavía, siento que es alguien especial pero, no se si lo suficiente como para empezar algo así con él, ¿Cómo podría saberlo?
—Bueno, hay algo así como "síntomas", en mi caso, hay alguien que también me interesa mucho— dijo, sonrojándose levemente ante la sorpresa de la esmeralda —.Ya les diré quien es, a su tiempo, pero lo que he podido sentir por ahora es algo muy extraño, difícil de describir.
—¿Extraño y difícil?
—Sí, siento que mis pies dejan por un momento el suelo que estoy pisando, las manos me tiemblan, mi corazón se acelera y no se… muchas cosas mas.— mencionó de ultimo, antes de verla con fijeza y tomar sus manos entre las suyas. —.Ya sabrás lo que sientes, pero trata de aclarártelo lo mas pronto posible, porque pueden pasar demasiadas cosas.
Y ella estuvo a punto de preguntar de que cosas estaba hablando de no ser porque sus amigas irrumpieron nuevamente en el salón de clases, siendo seguidas por el que supuso, seria su nuevo profesor de matemáticas, lo cual obligo a todos a tomar sus respectivos asientos.
Aunque aun le quedaban muchas dudas en su cabeza.
-.-.-
—La Universidad de Tokio es un lugar impresionante, ¿No crees Syaoran?— la pregunta de Tomoyo Daidouji, que caminaba justo a su lado por los interminables pasillos de la institución, lo hizo despertar de el aparente estado de letargo en el que se encontraba desde hacia minutos atrás.
Había estado pensando en Sakura desde que se despidieron de ella en Seijo y lo primero que fue a su mente era el hecho de que podría encontrarse con el tipo detestable, Hiroshi Aizawa, el cual por cierto no la molestó durante todas las vacaciones de verano, pero realmente no sabia si eso era bueno o malo.
¿Y si pasaba algo?
—Lo siento Tomoyo pero no estaba prestando atención, pensaba en…
—Sakura, lo sé—respondió mecánicamente, provocando un leve sonrojo en su amigo —.No debes preocuparte Syaoran, ella estará acompañada por sus amigas según me dijo, así que debes confiar en que estará bien o de lo contrario no podrás concentrarte.
—Sí ya se, aunque esto de administración de empresas es algo aburrido.
—Como todo, pero debemos continuar con esto, aunque no nos agrade mucho— los dos suspiraron al mismo tiempo, pensando que en efecto, eso de estudiar administración de empresas no era algo que les gustase, por el contrario parecía como una tortura impuesta por Ieran Li y Sonomi Daidouji.
No les molestaba el hecho de ayudar a ambas mujeres, siendo sus hijos, próximos herederos de una gran fortuna, tenían ese deber, por así decirlo, no obstante el hacer eso iba a ser bastante complicado…
—¿Y si cambiamos?
—Es buen proyecto, pero tendríamos que hablar con mi madre y con Sonomi primero— respondió ante la idea, recibiendo un asentimiento de la amatista.
—Ya esperaremos entonces.
Continuaron con su caminata alrededor del campus, observando a varios alumnos nuevos que se saludaban entre si, como si se conocieran de algún lugar, algo que pudieron seguir observando pacíficamente de no ser por la intromisión de una joven de cabellos castaños y ojos oscuros que Syaoran reconoció inmediatamente.
—Li, que sorpresa verte por aquí, quedamos en la misma universidad.
—Al parecer…— respondió con un tono de voz frio, mientras era observado atentamente por su joven amiga pelinegra.
—Espero que nos sigamos viendo por aquí.
—Claro, si nos disculpas— no se detuvo más y de inmediato emprendió marcha junto con Tomoyo, quien lo siguió rápidamente, observando como aparentemente el castaño estaba recordando algo que, por su expresión, le resultaba desagradable.
—¿Pasa algo Syaoran?, ¿Quién era ella?
—Solo una chica de mi clase, Nagisa Misawa, por lo general me pedía asesorías de matemáticas en Seijo.
—¿Y eso tiene algo de malo?
—Digamos que si, pero, ya hablaremos de eso mas tarde— respondió con rapidez, girándose para mostrar una sonrisa casi invisible —.Vamos a clase.
Daidouji asintió sin prestar mucha atención al asunto, sabia que Syaoran tarde o temprano le revelaría cual era el problema con la chica, por lo que no quiso seguir insistiendo en cuanto a ese tema.
Pero por otro lado Syaoran había comenzado a sentirse con malestar en el corazón, porque si mal no recordaba hacia ya varios meses atrás esa chica le había pedido que fuera su tutor personal, a lo que él en un inicio había aceptado, por el simple hecho de fastidiar a Sakura.
Algo que logro e incluso hizo que la chica de ojos verdes se sintiera tan mal como nunca antes.
Era claro que al ver a esa chica los recuerdos asaltaron a su mente, dejándole en claro que había sido lo suficientemente idiota en ese momento, tanto como para no aceptar que desde mucho antes, ya quería a Sakura mas que a nada…
Por ser siempre la chica dulce y noble, a pesar de todos sus intentos por molestarla.
Un sentimiento que pudo revelarle hacia unos días, solo que por la intervención de su madre no pudo escuchar la respuesta de ella y saber si era algo parecido o por el contrario no quería admitir aun cosas que no era capaz de sentir por él todavía.
Definitivamente, eso era todo un dilema...
-.-.-
El día siguiente se despertó temprano…
Mas temprano de lo que se pudo imaginar, pues ese día, ese mismo día era 13 de Julio, el cumpleaños 19 de Syaoran y el día que debía entregar su respectivo regalo, algo que no podría lograr si él lo veía antes de tiempo.
Sakura tuvo que colocar su despertador una hora antes de lo acostumbrado, solo para poder prepararse antes de ir a la escuela y llevarse con ella el respectivo regalo de cumpleaños, mismo que le entregaría a Syaoran por la tarde, justo cuando terminaran sus clases en la Universidad de Tokio.
El día anterior había charlado con Tomoyo acerca de su "plan", la amatista se encargaría de llevarlo a uno de los amplios senderos de arboles que estaban cerca de la institución, solo para que ella pudiera llegar, entregar el respectivo obsequio y que, posteriormente, salieran del campus en dirección a la casa Li, donde ya esperarían Ieran, Eriol, Tomoyo, Meiling y algunos otros invitados en lo que seria una fiesta sorpresa.
—Encárgate de que no te vea por la mañana, así será mucho mejor.
Recordando las palabras de su nueva amiga sonrió, suspirando al mismo tiempo y tomando sus cosas para salir en dirección a Seijo.
Era demasiado temprano, pero ya esperaría, el resultado que obtendría al final seria lo que recompensaría el "sacrificio"…
Bajó las escaleras una a una, con lentitud, tratando de no ser vista, para que posteriormente saliera de casa a paso rápido, caminando por el mismo sendero de arboles de Cerezo que la llevo hasta Seijo, en donde ingresó, observando de paso a Chiharu quien se encontraba colocando la fecha respectiva en el pizarrón antes del inicio de las clases.
—Buenos días Chiharu— saludo como siempre con una sonrisa, caminando hasta su respectivo puesto y atrayendo la atención de la chica de trenzas quien mostro un gesto de felicidad al verla.
—Buenos días Sakura, llegaste muy temprano.
—Si bueno, es que hoy…
—Es el cumpleaños de Li, ¿No?— la ojiverde se sorprendió bastante, mas no se permitió hacer algún gesto que pudiera revelar antes de tiempo la relación que llevaba con el ambarino.
Por lo que sin decir nada asintió lentamente.
—Si, es de ese fastidioso, ehm… idio… tonto.— Chiharu alzó una ceja en señal de confusión, todo eso porque a su amiga al parecer ahora le costaba mucho trabajo hablar. —.Por eso salí temprano.
—Ya veo, no querías felicitarlo entonces, ¿Vas a hacerle alguna broma o algo?— cuestiono su amiga de vuelta, con una sonrisa divertida, mientras Sakura comenzaba a sentirse como una total y completa mentirosa.
Ahora esas cosas ya le parecían imposibles de lograr.
—Ehm no, por ahora lo tratare bien o algo así, tengo un regalo para él, pero, ahm, ehm…
—¿No sabes como dárselo?
—Algo así.
—Bueno, pues hoy por la tarde tengo planeado ir a la Universidad de Tokio, quisiera visitar a Takashi y salir con él, ¿Quieres ir conmigo?, así sirve que ves a Li y le das el obsequio— propuso, recibiendo un asentimiento por parte de la castaña, quien justamente recordaba ese dato…
Yamazaki también había ingresado a la prestigiosa universidad gracias a sus conocimientos, algo de lo que se había enterado un día antes, cuando por fin pudo volver a trabajar en el restaurante, luego de que su medico le dijera que ya estaba mas que lista para continuar con su vida normal, sin cuidados extremos o cosas similares.
—Bien, entonces vamos después de clases Sakura—ella volvió a asentir, quedándose callada en su puesto, observando hacia la ventana y pensando un poco en todo el asunto de sus sentimientos, quedándose todo el tiempo ahí, sin prestar atención a nada de lo que decían sus amigas cuando llegaron o incluso a sus profesores nuevos.
Negó lentamente con la cabeza, intentando concentrarse justo cuando se escucho una campanada a lo largo de todo Seijo, la cual les indicaba que las clases ya estaban dándose por terminadas.
—Perfecto, ¡Que día ha sido!— exclamó Naoko, levantando sus brazos al cielo, como si quisiera alcanzar el techo.
—Es genial que ya terminara, ¿Sakura, nos vamos?— cuestionó la joven de trenzas, fijando su atención completa en ella que asintió, saliendo de su gran nube de pensamientos para tomar su maletín y sonreírle.
—¿A dónde irán?
—A la Universidad de Tokio, yo visitare a Takashi y Sakura, bueno, ella tiene planes— indico, guiñando un ojo a la ojiverde quien agradeció internamente el que no dijera lo que tenia planeado hacer, pues sabia que de hacerlo Naoko no se detendría en sus cuestionarios y pues Rika…
Bueno ella ya sabia, pero de todos modos se entretendrían bastante en eso y ya era un poco tarde.
—Bueno, nos vamos— Mihara tomo de la mano a Kinomoto, quien se despidió brevemente de sus dos amigas restantes, para que una vez fuera se encaminaran a la Universidad de Tokio, que no quedaba tan lejos de Tomoeda, pero para llegar era necesario tomar un par de transportes.
Una vez en el lugar Sakura quedó maravillada, observando el sendero de arboles frondosos por el que caminaban, analizando cada detalle de ese lugar, pues las hojas que caían estaban regadas a lo largo del camino, haciendo ver a ese sitio como uno encantador.
Suspiro, antes de que ambas llegaran frente a la fachada del edificio imponente y de gran auge, quedándose fuera y siendo de paso analizadas por los estudiantes de la Universidad, quienes las observaban bastante raro, suponía porque no era muy común que dos estudiantes de preparatoria estuvieran ahí…
O tal vez si.
—Esperemos un poco, solo hasta que Li o Takashi salgan y así…— Chiharu habló, pero Sakura no tuvo tiempo de oírla cuando vio a lo lejos a una joven de cabello negro y ojos amatistas correr hacia ella, para que después se viera a si misma siendo prácticamente arrastrada en dirección contraria.
—¡Lo siento mucho pero debo llevármela!—gritó la chica Daidouji recibiendo solo un asentimiento por parte de Chiharu, quien no sabia con exactitud quien era esa joven.
—¡Tomoyo espera!
—¡No hay tiempo Sakura!, ¡Syaoran ya esta en el lugar clave!— mencionó, lanzando una risita cómplice y provocando que Sakura comenzara a sonreírle con nerviosismo, pues no se esperaba que todo fuera a ser de esa manera tan…
Extraña.
No paso mucho antes de que llegaran a otro sendero totalmente diferente, pues este, a comparación con el otro era aun mas bello, adornado con hermosos arboles de cerezo a lo largo y ancho, los pétalos caían de las ramas delicadamente, siendo movidos por el viento y en varios sitios específicos habían pequeñas bancas, que suponía servían para que los estudiantes se relajaran un rato pasando su tiempo ahí.
Sonrió, el lugar era sublime, sin duda.
—¿Lindo no?
—Demasiado— respondió, aun sintiéndose como hipnotizada, una vez Tomoyo detuvo su marcha para señalar hacia Syaoran, que se encontraba de espaldas, unos cuantos metros mas adelante.
El corazón de Sakura latió desbocado, al ver como aun desde lejos se veía muy bien así, el lugar le daba un toque encantador y él se observaba como los típicos príncipes de los cuentos que tanto le gustaban cuando niña, apuesto, sereno, aunque un poco desesperado, pero a fin de cuentas encantador.
—Anda ve, yo iré a casa, te espero haya…
—Espera Tomoyo, ¿Iras a casa?— cuestionó, sintiéndose aun más nerviosa que antes y recibiendo entonces un asentimiento leve.
—Ustedes dos necesitan privacidad, además tengo que ayudar a Ieran y Meiling a la preparación del pastel y la fiesta sorpresa, así que, ¡Hasta pronto Sakurita!— no le dio tiempo de replicar cuando la chica amatista empezó a correr de nuevo lejos de ella, lo cual la hizo suspirar y darse vuelta, solo para comenzar con una lenta caminata hacia el chico castaño, el cual por cierto seguía de espaldas, sin percatarse de su presencia todavía.
Su andar parecía rápido, pero en realidad era más lento que el de una tortuga, la chica literalmente era un manojo de nervios, pues jamás, jamás habían estado en un sitio así y ella a punto de darle un regalo de cumpleaños que no incluyera alguna broma o algo similar.
—Vamos Sakura, tu puedes— se dijo a si misma, en un leve susurro, continuando con lo que ya tenia planeado y acercándose aun mas.
Sin embargo al estar solo a unos pasos de distancia de él una chica hizo su aparición, saliendo de quien sabe que lugar pero acercándose a él para después… besarlo.
¡Sí, besarlo!
Se quedó pasmada, sin creerse lo que estaba viendo, pues Syaoran no había opuesto resistencia alguna y esa muchacha, que ahora ya había visto mejor, era nada mas y nada menos que aquella a la cual le había ofrecido ser su tutor, la misma que le había arruinado el día aquella vez…
¡Maldito!
No se quedó, no quiso saber nada, solo se dio vuelta y corrió lejos de ahí, se sentía tan mal como si hubiera caído de pronto a un pozo sin fondo, pues no se esperaba que eso fuera a pasar…
¿Por qué?
-.-.-
—Voy a matar a Tomoyo— fueron las palabras que salieron de sus labios, al ver como repentinamente su amiga había desaparecido, dejándolo en ese sendero, solo y sin saber que hacer, pues según ella debía esperar hasta que algo "mágico", apareciera frente a él.
¿Y que era eso "mágico"?, Ni idea, solo sabia que debía aguardar a que llegara.
Suspiro, sintiéndose frustrado, pues con ese tipo de descripciones y la astucia de Daidouji para convencerlo estaba seguro que iba a perderse bastante en cualquier lugar o situación, fuera la que fuera, incluso si llegaba a ser lo mas sencillo del mundo.
—Si pasan cinco minutos mas me iré— se decidió, viendo su reloj de muñeca y observando el lugar que era bastante hermoso en realidad, los arboles de cerezo eran encantadores y a él siempre le habían gustado, tenían un "no se que" atrayente, además de ser hermosos y únicos en todo el mundo, justo como Sakura.
Sakura…
Permaneció así, quieto, recordando a la chica con ese mismo sentimiento de cariño que últimamente lo inundaba de pies a cabeza, sintiendo que con solo evocar su recuerdo a su corazón llegaba una extraña sensación de calidez, la misma que la esmeralda desprendía siempre, con cada gesto, sonrisa, abrazo, con todo…
Solo por el simple hecho de ser ella.
Suspiro otra vez, pensando en que ese día no la había visto, pues justamente cuando él y Tomoyo decidieron llamar a su puerta fueron notificados por Ieran Li que ya se había ido, seguramente porque le tocaba realizar la típica limpieza del aula junto con algún otro compañero o compañera de clases.
Sonrió, no le importaba que Tomoyo se molestara, se iría de ahí ya, tenía tantas ganas de verla que le interesaban muy poco los regaños de quien fuera…
Quiso darse vuelta para regresar hasta el campus principal y salir, de no ser porque en ese momento alguien se acerco rápidamente, tomándolo por los hombros para después… besarlo.
Abrió los ojos enormemente, antes de ver que la responsable de aquello no era nadie más que Nagisa, la cual en un arranque aparente se había armado de valor para cometer tal "atrevimiento" y mas aparte no permitir por ningún método que él lograra separarse.
Con fuerza la tomó por los hombros, considerando que ya le había durado bastante "el gusto" y separándola de él por completo, viéndola con algo que no pudo analizar pero le pareció asco.
¿Quién se creía esa mujer para hacer esas cosas tan detestablemente asquerosas?
—¡Lo siento Li!, pero me encantas, desde preparatoria siempre me has gustado y yo…
—Si, si, claro y eso a mi que…— respondió fríamente, dejando a la chica congelada en su sitio. —.Me da igual lo que sientas, no te da nada para llegar a mi y hacer esto tan… desagradable, por no decir, asqueroso…
¡Plaf!
La mano de la chica había caído con fuerza en la mejilla de él, haciendo un sonido sordo, mismo que lo desconcertó bastante y realmente comenzó a dolerle en el aspecto físico, la mujer golpeaba fuerte a pesar de tener apariencia delicada y eso era algo que no se esperaba para nada…
—¡Que idiota eres Li!— gritó ella, mostrándose molesta y con lágrimas en los ojos, para después irse por donde había llegado, dejando a Syaoran en un estado de molestia aun mayor.
¿Se hacia la ofendida?, ¡Si el enojado debería ser él!
—Maldita sea… que asco de mujer, como se atre…— justo en el momento en el que se dio vuelta para irse de ahí pudo divisar a lo lejos a una chica castaña que corría con prisa, ante lo cual abrió los ojos enormemente y se dispuso a correr tras ella.
—¡Sakura!— gritó reconociéndola al instante, pero ella estaba bastante lejos, ya le llevaba mucha ventaja y considerando que era deportista por excelencia le iba a costar mucho alcanzarla.
No quiso pensar en las pocas posibilidades, simplemente corrió con mas fuerza, viendo que comenzaba a llegar hasta ella, lento pero seguro…
Y fue una vez que estuvieron lejos de la Universidad que pudo darle alcance, tomándola de la mano para que la chica se diera vuelta…
¡Plaf!
Sakura Kinomoto lo había abofeteado con todas las de la ley, haciendo que su mejilla derecha, que ya estaba herida con anterioridad, ahora comenzara a dolerle peor…
—¡Eres un idiota!, ¡Maldito engaña mujeres!
—¿Engaña mujeres? Sakura, estoy siendo muy paciente, de verdad— murmuró, frotando su mejilla con su mano izquierda que permanecía libre, pues de soltar a Sakura estaba seguro que huiría lo mas rápido que sus pies se lo permitieran —.No se exactamente hasta donde viste pero…
—¡Pero!, ¡Según tu dices que me quieres y te besas con otra!, ¿Cómo lo interpreto?, ¿Cómo una caricia de amigos o que?
—Escúchame Sakura, nada de eso es como parece, lo puedo explicar muy bien.
—No hay nada que explicar— dijo ella con la cabeza gacha, sacando de su maletín el regalo que tenía planeado darle y empujándolo hacia él, que lo vio con los ojos abiertos de par en par. —.Toma, tenia muy buenas intenciones de dártelo…
—¿Y ahora no las tienes?
—¿¡Te parece poco lo que me hiciste!, ¡Mujeriego!
—¿Y a ti te parece poco que me hayan golpeado hace unos momentos y que tú lo hicieras de nuevo?— indago, haciendo que Sakura lo viera finalmente, percatándose que la mejilla del chico Li estaba muy roja…
Demasiado.
—¿Te... te… te pegaron, alguien mas?— preguntó, sintiéndose avergonzada entonces y recibiendo un asentimiento en respuesta.
—Si, ¿Y sabes porque?, por rechazar un beso asqueroso, luego de sentirme prácticamente violado y decirle a la loca esa que es una asquerosa de lo peor ¿Ya entiendes?— pregunto, soltándola una vez se dio cuenta de que Sakura estaba quieta y no tenia intenciones de huir, posando esta vez su mano derecha sobre su rostro, masajeando la zona herida con lentitud.
—Lo… lo…
—¿Lo?— quiso preguntar que tipo de palabra era esa en un momento como el que estaban viviendo antes de ver como ella agachaba su cabeza y por sus mejillas empezaban a caer lágrimas…
Algo que evidentemente lo sobresalto.
¿Y ahora?
—Per… perdóname… lo siento… es solo que… yo…— no pudo continuar con su discurso porque sus sollozos se lo impidieron, provocando que colocara ambas manos sobre su rostro, evitando con eso que Syaoran pudiera verla.
—Sakura no hagas eso…— susurro, sintiéndose mal por verla tan triste —.Sakura basta, ya, es suficiente— menciono, acercándose para abrazarla y sentir como sus hombros temblaban de manera constante y su boca no parecía querer decir nada.
—Es que, lo siento mucho, es tu cumpleaños y yo… acabo de golpearte.
—Ya, tampoco es como si no lo hubieras hecho antes.— Sakura pareció sentirse aun peor con eso y él solo pudo abrazarla mas —.Vamos es broma, deja de llorar por favor.
—Lo siento mucho… mucho.
—Hey, es suficiente— dijo, separándola de él y retirando las lágrimas de su rostro con una de sus manos —.No ha pasado nada, ¿De acuerdo?— la chica asintió entonces, levantando una de sus manos para posarla sobre su mejilla herida, gesto que lo hizo sonreír un poquito.
—¿Me perdonas?
—No tengo nada que perdonarte.— la de ojos verdes sonrió abiertamente al escuchar la respuesta, para después ver su mano izquierda que aun sostenía el pequeño paquete y no parecía querer soltarlo bajo ningún motivo.
—Espero, te guste el regalo— mencionó en un susurro, haciendo que él desviara su mirada hasta posarla sobre el objeto.
—¿Puedo abrirlo ahora?
—Es tuyo, si quieres hazlo, pe… pero no garantizo que sea algo muy lindo…— murmuró, mientras que él desataba el moño verde que lo envolvía y observaba el obsequio —.Tampoco que sea original… o bueno… o…
—Es genial…
—¡Ya sabia que no te gustaría!, ¡Yo lo…! ¿Qué?
—Sakura por favor, ¿Cómo no va a gustarme?, diste con todo lo que quería para regalo de cumpleaños, a diferencia de mi madre que se fue a los extremos…
—¿De verdad?
—Sí, en cuanto al reloj, esperaba comprarme uno, el mío dejo de funcionar hace tres días, pero este me gusta mucho mas que el que planeaba adquirir y la bufanda me servirá mucho para el invierno, no tengo ninguna desde que Meiling decidió robar la única que tenia y que por cierto me regalo la muy ingrata en una de las navidades pasadas.
—¿Entonces, te gusto?
—¿Gustarme?, ¡Me encanta!, gracias— sonrió abiertamente al escuchar sus palabras, antes de ver como se acercaba para tomar una de sus manos entre las suyas.
Ella sintió entonces un escalofrió que recorrió todo su cuerpo de pies a cabeza y sin poder evitarlo, varias palabras aparecieron en su mente como por arte de magia o de lo que fuera…
"Es como sentir que vuelas cuando lo tienes cerca, tus manos tiemblan y tu corazón palpita muy fuerte, pero lo principal es la sensación de vértigo…"
Sintió entonces que al acercarse sus manos empezaban a temblar y su corazón a acelerarse tanto como nunca antes…
"Siento que mis pies dejan por un momento el suelo que estoy pisando, las manos me tiemblan, mi corazón se acelera y no se… muchas cosas mas."
Fue entonces que sus labios tocaron los suyos y por primera vez tuvo la sensación de que caería al piso si no se sujetaba de él, por lo que paso ambos brazos alrededor de su cuello y él hizo lo propio, sujetándola de la cintura, aun sosteniendo el regalo con una de sus manos.
Pero eso no le importó a ella, de ninguna forma, solo quería seguir ahí toda la vida si se podía…
—Porque ahora puedo saberlo.
—Te quiero Sakura…— repitió él, en un leve susurro, luego de que se hubieran separado un poco y ella sintiera de nuevo el piso bajo sus pies.
Sonrió, antes de depositar un pequeño, pero encantador, beso en sus labios, que a él le pareció lo más hermoso del mundo entero.
—Yo también te quiero muchísimo… Syaoran— respondió, sin impedimentos ni inquietudes, porque ahora que lo veía mas claro, además de presentar cada uno de los "síntomas", estaba pensando en que no podría alejarse de él nunca mas.
Y estuvieron a punto de volver a besarse, de regresar a aquel mundo donde nadie podía interrumpirlos de no ser por una voz de fondo que los hizo congelarse en su sitio…
—¿Sa… Sakura?, ¿Syaoran?
Los ojos de ambos se abrieron de par en par y de inmediato observaron con terror a una mujer que se veía pálida, como si estuviera viendo a un fantasma y que estaba efectivamente, observándolos desde un automóvil negro…
Ieran Li los había descubierto…
-.-.-
Notas de la Autora:
¡Hey!, ¡Hola a todos!
Esta vez ha sido menos tiempo para actualizar, supongo que eso se debe a tiempo libre junto con la musa, la que por cierto estuvo muy dispuesta a cooperar conmigo para traerles este capitulo, que ahora si, tuvo muchas cosillas por ahí.
No diré mucho sobre el porque justo después de venir la musa me abandono para irse con su amante (?) XD bueno, no, pero si me ha abandonado y digamos que no tengo mucho que comentar…
Como ya lo han leído las cosas entre Syaoran y Sakura van como miel sobre hojuelas, aunque ya hayan sido descubiertos por Ieran y yo, en mi papel de escritora malvada, lo hubiera dejado hasta ahí, ¿La razón?, no se, justo fue en ese punto en el que mi inspiración no dio para mas y dijo "Déjalo ahí se ve genial" XD
Con respecto a lo otro, entiéndase el asunto de Meiling, aun no se resuelve, de hecho creo que en este capi no apareció mucho, digamos que solo lo "elemental", pero ya la veremos por ahí después, tal vez en el siguiente capi o tal vez no, aun faltan muchas cosas mas y quiero dejarlos un poco con la intriga en cuanto a ese asunto.
Aunque tratare que no sea por mucho tiempo para no correr riesgos de ser ¿Asesinada cruelmente? XD
¿Y Eriol y Tomoyo?, pues… lo mismo, por ahora, pero ya se acercan las respuestas, pronto, pronto…
En fin, en vista de que ahora ya tengo tiempo libre, las respuestas de los reviews pasados están en mi profile, (el cual por fin pude editar XD) así que si dejaron un comentario en el capitulo anterior, ya fuera pequeño o grande ahí tendrán la respuesta, junto con algunos datos de esta humilde escritora novata y otras cosas que no se si les parecerán interesantes pero ya podrán decírmelo si deciden dejar reviews o mandarme una de esas cositas llamadas PM ;)
Bien, por ahora es todo, ustedes tienen la ultima palabra, ¿Les gusto el capitulo?, yo espero que si, al igual que les agradezco por todo el apoyo, 121 reviews son bastante, no pensé que fuera a ser tan bien aceptado este fic, pero ya veo que les gusta tanto como a mi, así que aquí lo tendrán por un buen tiempo.
Nos leemos en la siguiente actualización, que espero sea igual de rápida que esta, cuídense mucho y ¡Hasta la próxima!
