PERDÓN! PERDÓN! PERDÓN! había estado saturada de cosas y ni siquiera tenía ánimos de escribir.
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Capítulo 11:

Usualmente, disfruto torturar a Edward. Pero, cuando su tortura afecta mi salud mental… la cosa, por alguna razón, ya no es tan divertida.

Saber que dormía a cinco grados bajo cero en el salón, custodiado por papá y su inseparable arma, tendría que generar sueños felices. De ahí, que el maldito sueño, conmigo de blanco e iglesias multiplicándose, no tenía sentido.

Después de la cuarta vuelta en la última media hora, me pare. Claramente, Morfeo no me ayudaba esta noche. No fue hasta que me acerqué a la ventana que vi la tormenta.

Forks es uno de esos pueblos en el culo del mundo, en el que te acostumbras al frío y a la lluvia, como cualquier humano se acostumbra a respirar.

No tenía sentido que alguien que vivió aquí por lo menos unos 20 años le temiera a una jodida tormenta… pero ahí estaba yo, saltando a mi cama a una velocidad merecedora de una medalla olímpica o alguna mierda similar.

"Abajo esta Edward… él es una mami. Las mamis tienen la capacidad de apagar el miedo de las tormentas"

-si quisiera a una mami- le dije a… mi misma- tengo a la mía en la pieza continua.

"Seeh… no estas siguiendo la idea"

Si no he dejado claro mi grado de locura, quizás discutir con las voces en mi cabeza, en voz alta, lo confirmara.

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En el primer azote de viento contra la ventana, cubrí mi cabeza con las mantas.

En el segundo azote, me puse en posición fetal.

En el tercero, comencé a llorar.

"Abajo esta él. Él y sus abdominales derrite miedo a las tormentas"

En el cuarto azote, me levanté y corrí al pasillo.

Ese ruido sonando en la escalera, no era yo… el crujido que hace el último peldaño, sin importar lo suave que lo pises, tampoco era yo.

No, no era yo escabulléndome hacia Edward. No era yo, cuando vigilaba que Charlie se hubiera ido a su cama a media noche. No era yo levantando la manta que cubría a mami…. Y jodidamente, no era yo apoyando mi cabeza en su pecho como un maldito koala bebe. Ni respirando su aroma o pegando cada superficie de nuestros cuerpos ¡Oh por Dios! ¡Claro que no era yo!

Era mi lado infantilmente temeroso a las tormentas, tomando posesión de mi cuerpo. Lo que, por supuesto, no es lo mismo.

Sin embargo, mi miedo ante el fenómeno meteorológico más clásico en mi ciudad natal, era un pequeño y turbio secreto que Edward no conocía. Aparentemente, vivir en Seattle había alterado mis sentidos climatológicos… o eso sería lo que diría si él se despertaba y me veía como un chupón sobre su cuerpo.

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-Si ya vienes a rogar que me case contigo, debes saber que demoraste menos de lo que esperaba.

Lo hubiera golpeado. Pero para lograrlo, necesitaba despegar mi brazo de su cuerpo.

"Oh no me jodas"

-Me congelaba allá arriba- él ladeó su cuerpo sobre el sofá y me miró directamente a los ojos.

"¡Mentirosa! ¡Mentirosa! ¡Mentirosa!" la perra de vestidos cortos en mi cabeza comenzó a cantar saltando en círculos.

-Esa- susurró- es la peor mentira que me has dicho en su tu vida-. Edward volvió a dar vuelta, pero esta vez, quedando sobre mí.

-veo que perdiste tu miedo a la pistola de Charlie

"¿Eso sonó tremendamente sexual para todos o sólo para mí? ¡Y vale que lo estoy diciendo yo!... la pistola de Charlie"

-No. Pero queremos lo mismo al final del camino. Así que… solo estoy incitando a tu suerte. Charlie me ama, solo está un poquito enojado porque me acuesto con su única hija. Yo también querré matar al primero que se atreva siquiera a mirar a Emma, así que lo entiendo. Pero me ama- Edward podía ser, con seguridad, el bastardo más confiado que pisaba el planeta-. ¿Quién no me amaría? Soy un buen padre. Soy jodidamente guapo. Soy un hombre excepcional… ¡Mierda! ¡Soy la clase de hombre a la que deberías pedirle matrimonio!

-¡Que modesto! estas demasiado seguro que te pediré matrimonio. ¿Y si eso nunca pasa?- No estaba diciendo que pasara "o que no fuese a pasar". Pero, jodidamente, no sería yo quién lo pidiera. Mis rodillas se atrofiarían antes de apoyarse en el suelo y esconder un anillo en la espalda.

"Lo has pensado mucho… para ser algo que no ocurrirá". Me reservé el 'cállate', porque ya era lo suficientemente malo que hablara con las voces en mi cabeza como para que alguien más lo supiera.

-Ocurrirá Bella- dijo, mientras empujaba su pelvis contra la mía- Te embarazaré e iré con el cuento a Charlie. Él te obligará a hacerlo- ¡Insisto! EL BASTARDO MÁS SEGURO.

-¡Te obligará a ti a pedirme matrimonio!

-Le diré que no quieres casarte conmigo- Edward empujando su erección contra mí, era desconcertante. Pero, si esas embestidas en seco, le sumabas sus labios bajando por mi cuello, era un arma de destrucción masiva.

-Yo sí quiero casarme contigo –se detuvo inmediatamente- Solo que no ahora.

La decepción en su cara habría logrado que mi conciencia pateara mentalmente mi culo. Pero él siguió besándome, embistiendo y sobando como un quinceañero con hormonas sexualmente activas.

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No lo hicimos esa noche. Porque;

Estábamos en un sillón en la sala de mis padres

No me gusta la idea, que mamá vea el culo desnudo de Edward.

Creo, seriamente, que ella tiene una especie de obsesión trastornada con mi hombre. ¿Quién le pide a otro ser humano las medidas de su pene? Renee Dwyer. Solo ella. Única en su especie de madres locas.

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Esa mañana, estábamos despiertos incluso antes que Charlie. Lo cual era, hasta donde mi experiencia entendía, imposible.

Aparentemente, despertábamos más temprano si no estamos intentando tener sexo gran parte de la noche.

En mi defensa, no tenía sexo hace meses antes de comenzar a tenerlo con Edward. Y si bien teníamos poco tiempo juntos, estaba segura que si se hacía una gráfico seccionándolo, la mayor parte del tiempo estaría en 'tiempo para juegos corporales'.

-ya te lo dije, princesa- dijo Edward al teléfono- volveremos antes que te des cuenta.

Edward era sexy.

No era una conclusión científica… era la mierda que hasta el peor de los idiotas notaría.

Pero no era la clase de hombre sexy con una tableta de chocolate en su cuerpo. ¡Demonios! Eso lo tenía y estaba bien… más que bien.

"A veces sueño con comer desde sus abdominales"

Pero ser papá le daba una sensualidad oculta.

"También sueño con lamer chocolate desde su abdomen"

Era simplemente adorable. Jodida, sexual, sensual, caliente y morbosamente sexy.

"Follaría sus abdominales ¿es posible?"

Adorablemente follable.

-Si princesa, Bellibu también volverá pronto.

Comencé a hacer el desayuno antes que mi cabeza convenciera a mi cuerpo sobre la idea de sus abdominales. Pero mientras untaba un poco de mermelada sobre mi tostada, la única imagen que mi cabeza mandaba, era las miles de superficies en que podríamos hacerlo.

La voz en mi cabeza -la de bajos instintos, por no decirle, "facilona"- comenzó a toser. Pero entendí el "NINFÓMANA" de fondo. Había que ser idiota para no entenderlo.

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De pronto, mi sano comportamiento mañanero de untar mermelada se volvió insignificante cuando sus brazos me rodearon y sus labios tocaron mi hombro.

-Emma, princesa de mi vida ¿Qué opinas de tener un hermanito?

Voltee mi cabeza.

Estoy segura que hubiera sido una excelente imitación del exorcista… si no fuera porque mi cara expresaba un claro "QUÉ MIERDA ESTAS DICIENDO".

-¡Eso es genial, corazón!

Debería haberle dicho a Edward que, dar esperanzas vacías a una pequeña estaba mal. Pero de pronto, sus dedos entrando en mi ropa interior, hicieron que lo primero careciera de importancia.

-Llamaré más tarde, princesa. Intento hacer ese hermanito.

Edward dejó su celular justo al lado de mi tostada.

No es que me importara.

El mundo podía derrumbarse y no me importaría si él seguía moviendo sus dedos. Le compraría un regalo a Esme algún día…

"¡Alabadas sean esas obligatorias clases de piano!"

-Estás muy receptiva hoy- Su pecho cubría del todo mi espalda.

No me molestaría si él me inclinaba contra el mostrador y me hacía un rapidito.

"Cariño, él podría inclinarnos sobre el mostrador, la cocina, la mesa… ¡y nos daría lo mismo!"

-quizás-susurró en mi oído, luego de morder el lóbulo- no sea tan mala idea eso del hermanito.

Una toz interrumpió la perfecta respuesta rápida que tenía a su comentario. Mis neuronas, usualmente, no habrían juntado dos ideas continuas. Siendo realista, mis neuronas no juntarían suficiente información para saber cuánto es uno más uno. Pero Edward era afortunada (y trágica) mente más consciente del resto de sonidos que yo.

-Lo bueno de preparar mi desayuno, es que no moriré intoxicado por algún invento de Renee… y porque así me aseguro que no haya secreciones placenteras sobre mis tostadas.

-A Edward se le había perdido algo- dije antes sin pensar.

-¿Algo? ¿Y lo encontró dentro de tu ropa interior o sólo revisaba por si acaso?

A veces, en la vida, hay momentos que correr a esconder tu cabeza en la tierra y esperar que caiga un meteorito, no es suficiente…. Este, es uno de esos momentos.

"Oh por favor ¡Que no se haga el puritano! Lo hemos escuchado con Renee las veces suficientes para tener un psiquiatra que te hace descuento en la consulta"

-buscaba ese test de embarazo que Bella perdió esta mañana- Edward lo dijo, como quién habla del clima cambiante- Quizás lo dejamos en la bolsa que le pase a mamá… ¡Iré con ella y vuelto, mi amor!

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"Inteligente… Vaya que trabaja rápido."

Yo, al contrario, tenía adjetivos un poco más agresivos.

La mayoría eran sinónimos de jodido hijo de su madre, bastardo engreído o cosas por el estilo.

Cuando Edward salió de la casa, me quede mirando la puerta.

Primero, porque no podía creer que él hubiera soltado una bomba del tamaño de una nuclear en mi cocina y se largara como ratas en un barco hundiéndose.

Y segundo, porque temía que Charlie tuviera un ataque cardiaco si lo miraba.

-Estás… estás embarazada- Charlie era la clase de padre que no juzga antes de tener toda la información. ¡Era un jodido poli! ¡Era algo en sus venas! Sin embargo, dada mi escases de material en el edificio de suerte, justo hoy había decidido creer lo primero que le dijesen.

-¡RENEE! LA NIÑA ESTÁ EMBARAZADA.

Mamá jamás había corrido al desayuno… hasta hoy. Cuando se enteró que su hija estaba embarazada.

"¡QUE MIERDA! ¡PERO SI NO ESTAS EMBARAZADA!"

-¡De Edward!- salto ella emocionada- ¡tendremos un hijo de Edward!

"Algo en su emoción, me da escalofríos".

Yo sabía que era… el plural. El "tendremos".

Renee tenía una obsesión oscura por mami Edward… pero no había sido tan perturbadoramente obvia hasta este segundo. Papá y su selectiva capacidad auditiva, no se percató del plural. Yo, por otra parte, quería poner a mi hombre bajo siete llaves… justo después de cortarlo en pedacitos por semejante estupidez de comentario.

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-No estoy embarazada.

Decirlo una vez habría sido suficiente si tuviera padres normales.

Pero Dios –y el jodido karma- me dieron a Charlie y a Renee. La clase de padres que se meten en tu vida personal, solo cuando NO quieres que siquiera respiren sobre ella.

Por eso, cuando lo repetí por décima segunda vez, salió de mi sistema como un estornudo.

-¿Segura? Esas pruebas pueden arrojar falsos negativos. ¿Hiciste una de sangre?- mamá aún no entendía que mis negativas, eran una simple ecuación. SIN BEBE, NO HAY POSITIVOS.

-¡Mamá! Jamás hubieron pruebas de embarazo… PORQUE NO ESTOY EMBARAZADA.

-¿Estás segura? ¿Se están cuidando?

-¿Recuerdas que tenía 13 años cuando me hablaste del sexo seguro y sobre los beneficios de tomar anticonceptivos? ¿Recuerdas siquiera que me compraste una caja de condones cuando Riley me invitó a salir?

-Entonces…. ¿no seré abuelo?- La tristeza en su voz, hizo que mi corazón se comprimiera- Bebe, estoy viejo. ¿Cuánto les falta para hacer un nieto?

"okey…. Esto ya ni siquiera tiene sentido"

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Cuando Edward llegó, papá ya se había ido a la comisaría. Mamá, en cambio, lo esperaba sentada de piernas cruzadas sobre el mostrador donde nosotros casi habíamos tenido un rapidito.

-¿Cómo esta nuestro bebé?- dijo él, poniendo sus manos sobre mi vientre.

Puede que mi mirada fuera fría.

Así como puede que le haya agarrado tan fuerte los testículos que quedara hablando en Si sostenido.

-como vuelvas a decir algo similar y te largues, me encargaré de hacer tu vida miserable.

-Bella…. Suéltame las bolas.

Apreté, solo un poquito más. Únicamente para asegurarme que había comprendido el mensaje.

-iré a pasar una temporada contigo a Seattle, bebé- soltó Mamá desde el mostrador.

-ah…emm-Edward verbalizó mi desbordante emoción ante la noticia.

-¿segura quieres ir ahora? Seattle es aburridísimo en esta época. ¡Y el frío es jodidamente asqueroso!

Renee se bajó, de un salto, de su asiento y me miró con una ceja alzada.

"Lamentable. Esa es la palabra que define tus asquerosas escusas".

-además, paso casi todo el tiempo en el bar. Estarás sola en casa.

-Hija, iré contigo a Seattle. ¿Tú no quieres estar con nosotros?

¡Oh! Eso era jugar sucio.

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La siguiente hora, mamá subía tres maletas al auto e intercambiaba saliva con Charlie.

"Necesitaré terapia después de eso"

-¿Ella va por una semana? ¿O por un mes?- le pregunté en susurros a Edward.

Renee, la maestra universal del manejo mental y emocional, "no recordaba" el camino a mi casa. Así que uno de los dos debía ir con ella en el auto. Porque, aparentemente, que nos siguiera, no era lo que dos personas bien educadas le hacen a una madre preocupada. La llamada de Esme tampoco nos favoreció mucho… pero, mientras mami se alejaba a conversar con su madre, Renee se acercó y volvió a preguntarme si era cierto lo de mi NO embarazo.

Inicialmente iba a dejar que Edward se llevara la moto y yo iba con mamá en el auto. Las razones eran simples. No quería que Renee le ofreciera a Edward hacer un trio… ¡ah! Y la otra, es que era mi mama, tenía mis responsabilidades.

Luego de su pregunta, imaginé que el trayecto a casa sería un constante interrogatorio de preguntas sobre métodos anticonceptivos y bebes no esperados.

Y si poníamos ambas cosas en una balanza: hablar de sexo con mi mama…. De sexo con Edward, el humano con el cual ella está obsesionada. Versus, dejar que le propusiera perversos tríos. La opción era fácil.

Bellibu iba a tomar la moto. E iba a imaginar que Edward dormiría gran parte del camino.

"Si tu mamá le pregunta el tamaño de su pene, cuando está despierto…. ¿Qué crees que hará con él dormido?"

-Esme dice que esta vez quiere un nieto… que lo tengamos en consideración.

-¡Está embarazada! ¡Oh estoy tan feliz!

Maldito hijo de la gran mujer que es tu madre.

Se lo merecía. Mi mamá no, pero Edward si, por ser un jodido imbécil. Si Renee lo violaba (o no) en el camino, no sería problema mío.

-No mamá. Por millonésima vez. NO TENGO EL PAN EN EL HORNO- dije mientras me subía a la moto.

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Llegué antes que ellos a Seattle.

E imagine diversos escenarios donde mi madre detendría el auto y violaba a Edward.

Iba a esperarlos cuando mi celular recibió el mensaje. Esperaba que fuera Edward, pidiendo rescate, pero me equivoque.

Jamás podrás creer lo que paso. Hale y Peter comenzaron una estúpida pelea fuera del instituto… solo porque PUEDE que haya besado a Peter frente a Jasper. Y PUEDE que haya mencionado una calurosa noche en horizontal

Era la peor mejor amiga del planeta. ¡Ni siquiera recordaba que Allie y el principito estaban jugando al tira y afloja!

Tecleé a Edward un muy sutil "entretén a Renee, voy con Allie". Él envió, por motivos desconocidos, una carita llorando.

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Allie olvidó mencionar que no estaba en su casa.

También olvido mencionar que el principito –ser magistralmente perfecto que podría ser absolutamente violable por mujeres de todas las edades- estaba en precarias condiciones acampando fuera de su puerta.

-No me quiere, Bella. No me quiere y yo me estoy muriendo por ella- fue la barba incipiente, la ropa sucia o la ola de alcohol que salió de su boca cuando hablo que consiguió tocar mi fibra sensible.

-Ven aquí.

"Es menor de edad. Es menor de edad. Es menor de edad" repetía mi cabeza cuando el rubio puso uno de sus brazos a mi alrededor y yo arrastraba su cuerpo dos pisos más arriba.

-Colabora conmigo Jasper. Mueve las jodidas piernas

"¿Cuántos años en la cárcel dan por follar con un menor de edad?"

Ocupé mis llaves para abrir la puerta de los chicos y grité la cosa más importante en mi cabeza en ese momento.

BLONDIE!

Rosalie Era la clase de mujer agresiva que primero golpearía mi culo por traer a su hermano así. Y después preguntaría que fue lo que paso.

Soy una pecadora por tener sucios pensamientos sobre el principito. Pero soy una pecadora muy inteligente que no pretende toparse con la hermana mala y agresiva.

-¡No está aquí!- gritó Emmett desde el otro lado.

Entré y tiré a Jasper sobre el sofá.

No volvió a moverse. Lo que indicaba que estaba demasiado ebrio para dormirse. O que había muerto por un coma etílico.

-¡BELLIBU!- La pequeña Emma corrió a mis brazos- ¿ya me trajiste al hermanito?- preguntó mirando a Jasper.

-Emma ven aquí. Aún no termino de peinarte.

Hay cosas que no tienen precio en esta vida.

Ver a Emmett, -un hombre de 1.97 metros de altura, hombros tan anchos como un ropero y músculos hasta en las pestañas- con purpurina sobre los ojos, los labios rojo carmesí, una boa de plumas fosforescentes en el cuello y un tutú… ¡ESO! ¡Eso sí que no tiene precio!

-Estábamos jugando a las princesas- dijo él, tomando a Emma en brazos- ¡Es normal!

-¡Joder! ¿Eso quiere decir que eres transformista a menudo?

-Jódete B- dijo él, dando media vuelta.

Yo solo saque mi celular y lo perseguí para la sesión de fotos.

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yo, en particular, pagaría por ver a Emmett en tutú.
bitha