Disclaimer: Los personajes de DBZ no me pertenecen, sino a su creador Akira Toriyama.


EL PROBLEMA

Capítulo #12: Fugitiva


En el espacioso cuarto albergaba en su interior un silencio que parecía detener el tiempo; o al menos así lo sentía aquel muchacho que permanecía expectante e impaciente ante la resolución de la científica. La mujer permanecía meditativa mientras inhalaba tabaco. Sabía que aquel problema que presentaba el hijo de Gokú, era de simple resolución, solo necesitaba saber qué crearía para él.

A pesar de que Gohan no estaba del todo de acuerdo en participar en aquel Torneo de las Artes Marciales, quería hacer bien las cosas, y por eso estaba allí, sabía que en Corporación Cápsula encontraría un buen consejo para evitar que su identidad fuese descubierta durante el evento.

—Bueno, ya tengo una idea. Solo deberás esperar unos momentos —informó la peliazul, sonriendo amable.

—Sí, está bien —asintió alentado, mientras Bulma apagaba su cigarrillo en un cenicero.

—Ya regreso. Estás en tu casa, Gohan —guiñó un ojo para luego desaparecer tras de una puerta.

Ahora, el mayor de los Son al verse en solitario tomó asiento sobre un sofá, a la espera del regreso de Bulma. Intuyó que tardaría, lo que le hizo soltar un suspiro desalentado por lo aburrido que se pronosticaban los siguientes minutos, o quizás horas; sin embargo, alguien no tardaría en llegar para hacerle compañía.

—¡Hola Gohan, sabía que eras tú! —la voz infantil del pequeño Brief apareció desde el umbral de la sala.

—Hola Trunks —saludó amable, el adolescente, al ver que alguien llegaba.

—¿Qué haces aquí? Casi nunca vienes —inquirió curioso el de cabellos lila.

—Vine a pedirle a Bulma, necesito ocultar mi identidad para poder participar en el Torneo de las Artes Marciales.

—Cierto. Goten me dijo que participaría, así que decidí que también iré a participar.

—¿Lo dices en serio?

—Claro, si Goten va yo también lo haré. Pero no sabía que tú también irías, eso lo hará aún más divertido —Gohan sonrió vacilante.

—Así que el Torneo de las Artes Marciales —meditativo, se sumaba Vegeta a la conversación —Gohan, por la paz en que ha vivido el planeta has descuidado tu entrenamiento; además ya me enteré que te dieron una paliza hace unos días, siendo que no se trataba de un enemigo poderoso —añadió con desdén.

—Señor Vegeta —balbuceó el muchacho.

—En el Torneo de Cell me ganaste por una pequeña diferencia, pero ahora he entrenado mientras tú has vivido en tranquilidad. Participaré en ese torneo para ganarte —anunció desafiante.

Yo también iré — una voz aparentemente sin dueño irrumpía en el diálogo.

—¿Papá? —con asombro Gohan reconocía al dueño de aquellas palabras.


El firmamento parecía una reproducción artística fantasiosa, donde el índigo y el ámbar se unían improvisadamente entre las nubes. El muchacho, surcaba con entusiasmo el cielo en su ocaso diurno. A pesar de los acontecimientos de los últimos días una fuerza renovadora llegaba hasta él. Era como una brisa fresca en medio del sofoco o la salida del sol en pleno invierno. El tormento que significaba en su vida Videl y su acusación, parecía haber nublado su porvenir; sin embargo, una pequeña luz asomó para iluminar sus días.

—"Yo también iré. Iré a la Tierra el día del Torneo de Artes Marciales".

El distante eco, racionalmente poco creíble, pero ilusionante que traía la voz de su padre extasió a Gohan.

Él solo iba hasta la Corporación Cápsula para pedirle ayuda a Bulma. Sólo necesitaba un traje para participar en el Torneo de las Artes Marciales sin ser descubierto. Pero en su visita encontraría algo más que un simple disfraz.

Bastó que comentara que participaría del evento para que Vegeta anunciara que él también lo haría, y así se sumara su padre. Gokú había muerto en la batalla contra Cell, desde entonces no volvió a saber de él. Un reencuentro solo se pronosticaba una vez que él mismo muriera; pero no, él regresaría.

Para Gohan no era tan solo la alegría de ver a su padre, sino además sentirlo cerca después de tantas veces que necesitó de su apoyo. Alegrías y tristezas habían transcurrido por decenas, emociones que inevitablemente atraían a la mente del muchacho el recuerdo de su padre y el deseo de compartirlas con él.

Ahora deseaba arribar lo antes posible de regreso a su hogar, sabía que tanto su madre como su pequeño hermano, estarían tan felices como él con la primicia.

Desde las alturas divisó la morada en medio del campo. Una espontánea sonrisa se dibujó en sus labios al ver tan próxima la alegría de su madre. Aterrizó con premura a un par de metros de la vivienda.

—¡Ya llegué! —anunció mientras corría hacia la puerta.

Sin embargo, detuvo su andar repentinamente.

—"Es un ki" —pensó curioso —"Pero no pertenece ni a mi madre ni a Goten" —añadió a sus reflexiones —Proviene desde allí —balbuceó mientras giraba hacia el bosque.

Desde las sombras de los árboles reconoció aquel rostro sorprendido ante el temprano descubrimiento. La presencia que no esperaba ver por al menos un tiempo, a aquella muchacha que había traído hasta él de vuelta amargos recuerdos, sentimientos de culpa y una falsa acusación que no hacía más que alimentar su culpa y hacer nacer en él la angustia de aquella injusticia.

—Videl —masculló mientras el júbilo en su semblante se desmoronaba instantáneamente junto con aquel nombre.

La muchacha permaneció en silencio e inmóvil. Parecía no querer salir de su escondite. Claro, desde el momento en que decidió regresar a Montañas Paos, no había pensado en hablar con Gohan. Solamente llevaba como propósito averiguar si el muchacho seguía con vida después del injusto escarmiento que le había propinado; no obstante, estaba allí frente a ella, no solo atestiguando con su presencia que estaba bien, sino que además pidiendo explicación del porqué de su visita.

—¿Te encuentras bien? —inquirió ahora el mayor de los Son ante el prolongado silencio de la joven.

Claro que no. El corazón de Videl golpeaba enérgicamente en su garganta, era como si todo en ella la empujara a hablar. Era su deber hacerlo, retractarse de haberlo injuriado con la responsabilidad de la muerte de su hermana y por todo lo que conllevaron sus palabras.

Él también debió de haber sufrido mucho con la muerte de Meiko y su acusación no hacía más que hacer emerger una vez más su dolor.

Debía pedirle perdón, era su obligación. Pero retractarse de aquello que consideraba un hecho y asumir su error, era algo impensado para ella. La adolescente justiciera tan admirada en Ciudad Satán y cuyo criterio de castigo jamás se equivocaba, había fallado. Reconocerlo era demasiado para ella. Aquello lo pudo confirmar al observar la mirada ingenua y hasta preocupada que le regalaba Gohan. Sin duda él era inocente. Debía salir de allí lo antes posible. No podría enfrentarlo.

—¡Espera, Videl! —exclamó el muchacho al verla escurrirse por el bosque.

Ahora ella era la fugitiva.


Satisfacción. Aquel era el sentimiento que le dejó la hora de la cena. Momento en que informó a su madre y hermano que Gokú regresaría a la Tierra. La efusiva alegría de su madre más las inocentes carcajadas de Goten fueron la música que invadió el hogar en las últimas horas de actividad de aquella jornada.

Ahora Gohan repasaba mentalmente aquello mientras se preparaba para dormir. Vio a Goten que ya desde hace un rato dormía plácidamente. Luego apagó la luz de una pequeña lámpara a su lado. La oscuridad evocó automáticamente la imagen de Videl oculta entre los árboles. No entendía el motivo que la había empujado a regresar allí, al menos que deseara acabar con él. Pero entonces ¿por qué huía? Se supone que si pretendía continuar su plan de venganza debería encararlo y no salir huyendo como si ella fuera la culpable. Paradójicamente, había algo de razón en ello.


La noche debería atraer el completo silencio, sin embargo tenía su propia melodía. La cual estaba integrada por una inconsciente banda silvestre, integrada por los grillos que deambulaban por maleza y las aves nocturnas que se comunicaban entre sí mediante sus cantos.

Aquello era algo nuevo para ella, quien durante las noches solo había sentido la interrupción del silencio nocturno por el ruido del motor de un automóvil que se perdía por las calles solitarias de la ciudad.

Ella quería huir, aquel fue el impulso que sintió cuando tuvo frente a Gohan. Sin embargo, solo lo hizo hasta haberlo perdido de vista, pues no tardó en volver sobre sus pasos.

La injusticia no era algo que ella quisiera avalar. Por lo contrario, su lucha estaba encaminada en el castigo de aquellos que burlaban la tranquilidad de inocentes. Fue así como acusó a Gohan de burlar el derecho a vivir de Meiko. Todo lo que dijo e hizo estaban justificados en ello; sin embargo, un pequeño detalle como era el cabello rubio en las manos de su hermana, revelaban que Gohan no era el asesino que andaba buscando. De victimario, él pasaba a convertirse en víctima.

Necesitaba encontrar el modo de decirle a Gohan la verdad, no sabía si él entendería; su reacción y una posible humillación hacían titubear la voluntad de Videl. Es por ello que decidió permanecer en las Montañas Paos, oculta pero esperando el impulso que la alentara a decirle todo a Gohan.

Ya había pasado la medianoche. Sabía que tendría problemas con su padre por no regresar a casa, pero era una buena causa. O al menos lo sería si se armaba de valor. Ahora se preguntaba a cuánto estaba de ello. Las luces de la morada de los Son se habían apagado ya, y por aquella noche era imposible hablar con Gohan. ¿Qué hacía ahí a la intemperie? ¿Acaso era un castigo autoimpuesto para reivindicar parte de su culpa?

A una gélida brisa le sucedió el rocío que dominaba las madrugadas en aquella región. El frío comenzó a acariciarle la piel, causando el temblor de su cuerpo. Sabía que esto no ayudaría en nada, pero quería hacerlo. Pronto recordó su cápsula. Claro, su nave podría albergarla a la espera del amanecer.

Fue así como sacó el avión personal, el humo y el ruido de la detonación le pareció llamativa para aquellas horas. Quizás ahora había logrado despertar a alguien. Oculta tras unos árboles espero ver si alguna luz se encendía, pero nada de ello ocurrió. Para su fortuna, los Son parecían tener un sueño provechoso. Fue así como aliviada se dirigió a la nave.

—¿Videl? —la voz sonó escalofriante para la muchacha —¿Qué haces aquí?

—Gohan —balbuceó con asombro. Al parecer, su deber justiciero era parte del hado.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO : D

Como siempre, mis agradecimientos a Vanessa NekoChan, Majo24, aira240302, ScarDreamer, Fabiola.H.J y AnEmIg-Chan por sus comentarios c: