A lo mejor esto nos fastidia la lectura

Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling

- ¿Puedo leer este capítulo? - pidió la señora Weasley.

- Por supuesto, Molly, querida - respondió Dumbledore agitando la varita para hacer aparecer el libro en el regazo de la pelirroja.

La señora Weasley levantó el libro y lo abrió por la página siguiente. No tuvo ocasión siquiera de empezar a leer cuando otro fogonazo de luz les sorprendió, igual que el que había traído los libros.

Todos volvían a estar en guardia, con las varitas preparadas porque, aunque la primera vez ese fogonazo no hubiese traído nada peligroso, no significaba que esta vez fuesen las mismas personas.

Harry estaba a punto de ponerse de pie con la varita en alto como los demás cuando se dio cuenta de que con el fogonazo había aparecido otra carta, la cual descansaba en su regazo en ese momento. Nada más verla supo que no iba a significar nada bueno para él. No sabía por qué, era solo una corazonada, pero estaba aprendiendo a confiar en ellas ciegamente.

- Ábrela, Harry - le metió prisa Ron, que también la había visto. Todos se giraron de inmediato hacia el chico de pelo azabache, que estaba abriendo la carta con dedos algo temblorosos.

El chico empezó a leerla, sin darse cuenta de que no la estaba leyendo en voz alta, y cuanto más avanzaba, más pálido se ponía y más se preocupaban todos.

Los pensamientos de Harry giraban a mil kilómetros por hora. Esto no era bueno. No era nada bueno para él, al menos, para el resto no cambiaba mucho. Si la lectura al principio no le había entusiasmado demasiado, ahora su instinto le decía que cogiese esos libros y los quemase antes de que alguien pudiese leer una palabra más.

La noche en el bosque, Quirrell, la bludger loca, el basilisco... Merlín, eso era solo en los dos primeros. Con este cambio que anunciaba la carta no iba a sobrevivir los siete libros. Estaba a punto de levantarse para hacer caso a su instinto cuando notó a Ron y Hermione a su lado, con los ojos llenos de preocupación. Les miró a la cara y vio como la preocupación se mezclaba con pánico en sus rostros. Probablemente por la cara de horror que debo tener ahora mismo, pensó una pequeña parte de su cerebro.

El resto de su cabeza solo siguió pensando.

Ron y Hermione.

La primera carta había dicho que no todos en la sala sobrevivirían. ¿Y si uno de ellos no sobrevivía? Miró al resto, que compartían la misma preocupación que sus dos amigos. ¿Y si era uno de ellos el que no viviría más que unos pocos años?

Fred y George, que siempre estaban ahí para subirle el ánimo cuando más lo necesitaba. A los que sabía que podía recurrir siempre que lo necesitase porque, si de verdad era un problema, no se reirían de él por mucho que les gustasen las bromas. Los que llevaban todo el curso apoyándole y defendiéndole del resto con bromas y chistes. Esos que pegarían una paliza a cualquiera que se atreviese a meterse con alguno de su familia.

El resto de los Weasley, a la mayoría de los cuales apenas conocía pero que ya lo habían aceptado en la familia y le habían tratado como a uno más. Prácticamente le habían adoptado cuando se había presentado por sorpresa en su casa.

Tonks, a la que conocía aún menos, pero a la que ya había tomado cariño. Esa vivaracha chica con el pelo rosa chicle y una sonrisa fácil ya estaba dispuesta a defenderle, igual que él estaba dispuesto a defenderla a ella.

Remus, el cual le había contado Sirius que era el sensato de los merodeadores. Adoraba las bromas tanto como los otros, pero también les bajaba los humos cuando se pasaban de listos. Ese que estaba en camino de convertirse en un tío para él, en uno de verdad, no como los Dursley, y que ya había dejado claro que estaría a su lado siempre que lo necesitase, como Sirius.

Sirius... Le quería muchísimo, porque era lo más cercano a un padre que iba a tener en su vida y él había dejado clarísimo desde el primer momento que le quería como un hijo. No lo había dicho, por supuesto, pero solo hacía falta ver cómo se levantaba en su defensa cada vez que le pasaba algo malo en los libros. Merlín, le iba a dar un ataque de pánico cuando se enterase de lo que ponía en la carta, pensó Harry distraído.

Volvió a mirar a Ron y Hermione y recordó otra vez todo por lo que habían pasado juntos, pero esta vez fijándose en todo lo que le habían ayudado. En ningún momento habían vacilado el jugarse la vida por él, ni cuando parecía que estaban yendo de cabeza contra un suicidio. No podía hacerles esto, no podía destruir los libros por mucho que quisiese porque podían ser lo único que les salvase al final.

El horror en su cara fue sustituido por determinación, aunque sus dos amigos aún podían ver un destello de pánico en sus ojos verdes.

- Señor Potter, ¿le importa leer la carta en voz alta, por favor? - pidió el profesor Dumbledore preocupado él también.

- No importa - respondió girándose hacia él. Sabía que al final descubrirían lo que decía, pero podía intentar retrasar el momento todo lo posible -. Vamos a seguir la lectura de todas formas.

- Harry - intervino Sirius intentando no dejarse llevar por los nervios y el miedo que se estaban acumulando dentro de él -, ¿qué dice la carta?

- Ya te he dicho que no importa - dijo su ahijado testarudo apretando la carta en un puño -. Me da igual lo que diga. Vamos a terminar de leer estos libros.

- Harry, no vamos a seguir leyendo hasta que nos digas qué demonios pone en esa carta - dijo Ron apretando los dientes. Tenía la sensación de que su amigo estaba haciendo algo muy noble y muy estúpido que le iba a hacer mucho daño -. Así que tenemos un problema. Porque tú no quieres leerla, pero mi madre no va a abrir ese libro de nuevo hasta que no sepamos todos el contenido de esa dichosa carta - y la señora Weasley asintió de acuerdo con su hijo mientras cerraba el libro de golpe.

Harry tragó con dificultad. Esto no se lo esperaba. ¿Y ahora qué? Si les decía lo que ponía, iban a intentar convencerle de que no leyesen los libros. Pero si no se lo decía, no iban a seguir leyendo nunca. Por lo menos, si se lo contaba podía discutir con ellos y conseguir que siguiesen.

- Bien, pero luego seguimos leyendo, ¿de acuerdo? - aceptó a regañadientes -. ¿Prometido?

- Sí, vamos, Harry. Lee ya la carta - le metió prisa el pelirrojo.

- Vale, pero no se interrumpe hasta que termine - dijo él antes de empezar a leer.

¡Hola de nuevo, pasado!

Traemos malas noticias. Muy malas. Hemos descubierto un problema que no habíamos previsto en el hechizo que usamos para hacer los libros. Lo sentimos, Harry, esto no te va a gustar.

Al parecer, el hechizo necesitaba vincularse a alguien y decidimos que sería a Harry porque era en torno al cual gira toda la historia y es el más involucrado en ella. Por eso los libros están, en su mayor parte, desde su punto de vista. Sin embargo, no habíamos previsto qué incluía eso de "vincularse", y es bastante peor de lo que pensábamos.

Todo lo que sienta Harry físicamente en el libro, no nos referimos a emociones ni nada de eso, lo sentirá Harry en la sala. No se refiere a cada roce que ocurra, porque no está tan vinculado, sino a cosas más... fuertes. Un golpe, una herida, un ataque, el cansancio extremo... Esas cosas.

Por lo menos todos esos efectos desaparecerán una vez se termine un capítulo y no reaparecerán hasta que se comience el siguiente. Lo sentimos por eso, sobre todo por Harry, pero no hemos podido modificar el hechizo.

Eso es todo por ahora. Lo sentimos de nuevo.

Hasta pronto,

El Trío de Oro y otros amigos del futuro

Todos tenían muecas de horror, con los ojos como platos mientras asimilaban las palabras de la carta.

- Vale, ya la ha leído - dijo Harry intentando ignorar las miradas de todo el comedor sobre él -. ¿Ahora podemos seguir leyendo?

- ¡¿Seguir leyendo?! - se horrorizó Sirius saliendo de su estupor -. ¡No vamos a seguir leyendo ni un capítulo más!

- ¡Sí vamos a hacerlo, Sirius! - replicó Harry.

- Harry, no podemos seguir - intentó razonar Remus aterrorizado por esta nueva noticia -. No es justo para ti que tengas que sentir todo eso...

- Me da igual que sea justo o injusto. Vamos a seguir leyendo - repitió.

- No - negó Sirius con la cabeza -. No voy a permitir que sufras por unos estúpidos libros.

- Sirius tiene razón, Harry - dijo Remus. En otra ocasión Sirius hubiese hecho una broma con ese comentario, pero en ese momento estaba a punto de sufrir un ataque de pánico, tal y como había predicho Harry -. No merece la pena.

- Sí que merece la pena - rebatió el chico testarudamente -. Así podremos acabar con Voldemort antes. Sabremos cómo hacerlo.

- Si somos capaces de descubrirlo en el futuro, podemos descubrirlo de nuevo - dijo Fred muy serio.

- Cierto. La carta decía que fuimos capaces de derrotar a Voldemort y lo hicimos sin los libros. Podemos hacerlo de nuevo - estuvo de acuerdo George.

Ambos estaban entrando en un estado de pánico al imaginarse a ese niño sufriendo una agonía por culpa de unas heridas que en realidad no tenía. Era horrible. Y no eran los únicos que pensaban así. Todos, en especial los cercanos a Harry, habían perdido el color en los rostros.

Puede que solo él, y tal vez el pelirrojo y la chica de pelo castaño, supiesen por lo que había pasado, pero ambas cartas sugerían que no había sido ni remotamente agradable. Más bien se parecía más a un infierno. Y les parecía repulsivo que un niño tuviese que revivirlo y sufrir por adelanto.

- No, eso no funciona así. Nos enviaron los libros para hacernos todo más fácil - discutió Harry de nuevo.

- Pues no me parece que esto sea mucho más fácil para ti - le interrumpió Tonks.

- Me da igual que perdamos esta ventaja de saber lo que tendríamos que hacer - dijo la señora Weasley desde los brazos de su marido, que la había abrazado después de terminar de escuchar la carta -. Harry, cariño, no podemos permitir esto.

- ¿No lo entendéis, verdad? - preguntó Harry cansándose de esta discusión sin sentido. Con o sin su permiso, él iba a leer esos libros e iba a descubrir cómo destruir a Voldemort.

- ¡Eres tú quien no lo entiende! - gritó Ron furioso, sobresaltando a su amigo porque estaba sentado a su lado. No sabía con quien estaba furioso. Tal vez con Harry, por querer seguir leyendo. O con los libros, porque iban a hacer sufrir a su hermano. O con los del futuro, por haber hecho ese hechizo -. ¡¿Es que eres masoquista o qué?! ¡No puedes estar tan loco! ¿Cómo puedes decir tan tranquilo que sigamos con la lectura?

- ¡Ron, ¿no lo entiendes?! Los libros decían que nos iban a ayudar a acabar esto cuanto antes. Que mucha gente evitaría una mala decisión, que se corregirían muchos errores...

- ¡No me importa cuántos errores se eviten! - replicó el pelirrojo -. Ya los corregiremos en el futuro. ¡Tú no vas a sufrir por unos malditos libros!

- Harry, ¿no te acuerdas de todo lo que hemos hecho? - intervino Hermione algo más calmada que los dos chicos, pero por dentro estaba histérica. Nunca había sentido tanta repugnancia por unos libros. Era horrible lo que iban a hacer, y parecía que Harry no lo comprendía -. ¿Todo lo que pasamos en primero? ¿Halloween? ¿El bosque? ¿Final de curso? Fue horrible, Harry. No puedes volver a pasar por eso.

- ¡Exacto! - exclamó Ron -. ¿Y qué pasa con lo de este curso? ¿El coche? ¿Aragog? ¿Lo que pasó ayer? ¡Merlín, Harry, ni siquiera tus partidos de quidditch han sido tranquilos!

- ¡¿Creéis que no lo sé?! - gritó Harry antes de pudiesen seguir -. ¿Creéis que me apetece volver a pasar por ello? No. Ni mucho menos. He estado a punto de levantarme y quemar esos siete libros.

- Y eso es lo que vamos a hacer - dijo Sirius yendo a levantarse de su asiento.

- ¡No, Sirius! - le detuvo antes de que pudiese dar un paso -. ¿No lo entendéis? ¿No os acordáis de la primera carta? Decía que no todos los presentes sobrevivirían los siete libros.

Eso detuvo en seco a todo el mundo. No se habían acordado de ese detalle en concreto...

- ¿Lo veis ahora? - preguntó el chico al cabo de un segundo -. Si no leemos esos malditos libros, habrá mucha gente aquí que morirá en los próximos cinco años. ¿Es lo que queréis? Porque yo no.

El silencio se prolongó mientras todos procesaban sus palabras. Ahora ambas opciones parecían horribles.

- Harry, seguro que encontramos otra manera...

- No la hay, Hermione - interrumpió a la chica -. ¿Qué pasa si eres tú la que no sobrevive? ¿Y qué pasa si eres tú, Ron, o cualquiera de tu familia? ¿O Tonks? ¿O Remus? ¿O Sirius? No voy a permitirlo. Me da igual lo que tenga que hacer para evitarlo.

- Harry, por favor...

- Lo siento, señora Weasley, pero no vamos a perder la oportunidad de salvar a alguien solo para que yo no lo pase mal durante un rato. Eso sí que sería injusto y egoísta.

Todos volvieron a quedarse en silencio, inmóviles, mirando a ese chico con gafas y una cicatriz en forma de rayo.

- Harry, piénsatelo, por favor - rogó Sirius a la desesperada -. No quiero que tengas que pasar por esto.

- Y yo tampoco quiero, pero no me queda otra - replicó decidido. Ya veía que tenía la discusión casi ganada -. No voy a discutir más sobre esto, Sirius. ¿Tú lo harías por mí? ¿O por Remus?

- No es lo mismo - dijo el adulto -. Yo soy más mayor. He pasado por muchas más cosas - pero al segundo de decir esto se le ocurrió que era muy probable que no hubiese pasado ni por la mitad de situaciones desagradables que su ahijado.

- Sí es lo mismo - dijo Harry pensando lo mismo que su padrino. Si él supiese lo que he hecho estos dos años... -. Tú estás dispuesto a hacer cualquier cosa por los que quieres. Yo también. No podría vivir conmigo mismo sabiendo que me dieron la oportunidad de salvar a alguien y la desperdicié porque me daba miedo sufrir. Y prefiero mil veces ser yo a que sea alguno de vosotros, así que ni pienses siquiera en intentar buscar una forma de vincular esto a otra persona, Hermione - dijo haciendo que la bruja diese un respingo y se sonrojase un poco cruzándose de brazos. Había estado planeando hacer justo eso.

- Como ha dicho la carta, aunque no entienda muy bien por qué yo soy quien está más involucrado en esta historia, por muy poco que me guste - siguió hablando Harry -. Así que la mejor manera de enterarse de todo es desde mi punto de vista y si eso significa sufrir un poco, pues muy bien. Se aprieta los dientes y se sigue leyendo hasta que pase. Y no hay discusión. Solo estamos perdiendo el tiempo.

Todos seguían mirándole emocionados. Tenía doce años y estaba dispuesto a hacer un sacrificio así. Tenía doce años y estaba demostrando ser más valiente que todos los del comedor juntos. Era un auténtico Gryffindor. Tenía doce años y era noble hasta lo absurdo y valiente como el león que representaba a su casa.

Sirius y Remus acababan de tener un enorme déjà-vu al verle decir todo eso. Era como volver a estar frente a James, oyendo cómo decía que cuando saliese de Hogwarts se uniría a la Orden del Fénix de Dumbledore para pelear contra Voldemort, que no había una edad a la que fuese aceptable empezar a luchar porque no contaban los años que tuvieses, sino tus agallas para plantar cara al peligro y a lo que estaba mal. Y ahora su hijo estaba demostrando tener más agallas todavía que su padre y su madre juntos.

Ron y Hermione también habían tenido otro flashback al recordar lo que les había dicho Harry antes de ir a rescatar la piedra. Ellos habían estado aterrorizados, pero él les había puesto las cosas claras. Que la guerra no había sido bonita y había que hacer todo lo posible para evitar que resurgiese, que sabía que era posible que muriese esa noche, pero no podía quedarse esperando si había una posibilidad de evitarlo. Igual que ahora no iba a quedarse de brazos cruzados si podía salvar a alguien. Maldito instinto de héroe, maldijeron en su cabeza, resignados a que la cabezonería de Harry había ganado la discusión.

Hermione le dio un golpe en la nuca antes de echarle los brazos al cuello, como había hecho tras la prueba del fuego de Snape.

- Eres un estúpido, Harry Potter, ¿lo sabías? - le dijo aguantando las lágrimas.

- Yo también te quiero, Hermione - le respondió él sonriendo casi divertido devolviéndole el abrazo.

- Harry, si en cualquier momento quieres parar, solo tienes que decirlo - dijo Ron apretándole el hombro con fuerza.

- Vale - contestó el chico soltando a su amiga -, pero sabes tan bien como yo que eso no va a pasar.

- Lo sé - gruñó -. ¿Sabes otra cosa? Esto es culpa tuya.

- ¿Mía? - preguntó Harry sorprendido.

- Sí. Tuya y de tu estúpida suerte - respondió el pelirrojo -. Solo para ti podría ser peligroso leer unos libros. A tu suerte no le bastaba con que escuchásemos todos tus pensamientos y sentimientos y todo eso. No, también tenía que conseguir que lo sintieses. Estupendo.

Harry le miró divertido. Sabía de sobra que esta era su forma de decirle que se preocupaba por él y de demostrarle de algún modo que le iba a estar apoyando. Lo único que pasaba era que Ron nunca había sido bueno con las palabras, sobre todo cuando involucraba hablar sobre sus sentimientos. Eso era cosa de Hermione.

Las palabras de Ron consiguieron arrancar sonrisas a muchos, aunque empezaban a ver que tenía toda la razón. En serio, puede que a muchos no les gustase leer más de lo mínimo necesario que les mandaban sus profesores, pero jamás se les habría ocurrido que los libros pudiesen ser peligrosos ni que pudiesen hacer daño.

- Bueno, ¿ahora ya podemos seguir? - dijo Harry.

- Por supuesto, señor Potter - dijo Dumbledore -. ¿Te importaría empezar el siguiente capítulo, Molly?

A regañadientes, la señora Weasley volvió a abrir el libro por la página siguiente.

Vale, este capítulo es cortito, pero es que no podía encontrar nada más que añadir a la discusión. ¿Qué opináis sobre esto? Se me ocurrió porque vi algún fanfic sobre otras sagas que hacen esto mismo, pero no conozco ninguno que lo haga sobre la de Harry Potter y pensé que podría hacer lo mismo con esta historia. ¿Os parece buena idea? No cambiaría nada de la historia escrita hasta ahora porque nadie ha atacado a Harry en el libro de momento así que supuestamente no tendría por qué haber sufrido nada. Si a la mayoría no os gusta siempre podría quitar este capítulo, pero esto me ha parecido buena idea en los otros fanfic que he encontrado. Parece que hace más real la historia para los personajes que están leyendo los libros. Me encantaría que le dieseis una oportunidad a esto. Yo voy escribiendo el siguiente, que de todas formas no tiene ningún peligro para Harry. Hasta pronto! Espero que os guste!