Una cosa era vestirse de mujer dentro de una grabación… pero otra muy distinta era tener que hacerlo sin tener una cámara enfrente, ni un director que este coordinando todo, ni una buena cantidad de ayudantes que se encarguen de maquillarlo y hacerlo lucir hermosa. Más sin embargo ahí estaba, con una falda femenina ajustada y una blusa un tanto ajustada también, un pecho falso, una peluca rubia, lápiz labial en sus labios, rubor en sus mejillas y rímel en sus pestañas. Él se consideraba una mujer hermosa, pero el tener que actuar de manera femenina, como pareja del pato… eso no era precisamente algo que le agradara.
Vamos, sonríe conejita- dijo Daffy tratando de no reírse a carcajadas.
Esa era la única forma de salir de ese hotel que también se encontraba rodeado por los carros de periodistas y la entrada estaba bloqueada con ellos. ¿Cuándo habían llegado? Eso era todo un misterio….
Pero ahora bien se tendrían que disfrazar para salir del lugar, era por eso que tenían que salir con lo poco que habían encontrado en esa lavandería a la que habían llegado.
Daffy a diferencia del conejo llevaba puesto un traje blanco, como si se tratara de un hombre rico, también había logrado hacerse de un bigote falso, un sombrero de millonario y unos lentes oscuros.
Solo habían dos cambios y como uno de ellos era femenino, habían decidido que fuera Bugs quien lo usara, después de todo el conejo era el que lucia mejor de mujer y además tenia practica usando ese tipo de cosas.
Estas lista para irnos, muñeca?-
La voz sensual del pato y sus manos jugueteando con la falta que traía puesta, no hizo más que hacerlo enojar aun más de lo que ya estaba.
El que este usando una falda no quiere decir que no te pueda partir la cara, Duck- dijo con un tono malhumorado.
En serio, preciosa?- jugando con el conejo, adentro sus manos por debajo de la falda tocando su colita esponjosa.
Antes de que pudiera siquiera reírse el puño del conejo acabo proyectando contra su rostro haciéndolo caer al suelo a por lo menos un metro de distancia, pero su pico había salido volando a un par de metros mas lejos.
Te lo advertí, Doc- dijo con tranquilidad acomodándose la falda.
Estrellas flotaban alrededor de la cabeza de Daffy, pero estas se dispersaron en cuanto este se intento levantar. Se puso de pie con dificultad y tomando su pico lo coloco nuevamente en su cara.
Solo bromeaba, Bugs.- sonrió inocente.
El conejo se limito a mirarlo con indiferencia, aun que en verdad le gustaba como lucia el pato bajo ese traje blanco, como si se tratara realmente de alguien millonario, lucia por demás de atractivo.
Se acercó al conejo con el objetivo de acomodar aquella peluca que se había despeinado un poco. No era lo mismo el ver al conejo en su forma natural a mirarlo bajo su vestimenta femenina. No era que luciera mal, no, tal vez no era la "mujer" mas hermosa pero al menos lucia bastante atractiva, mas sin embargo era en especial algo que él no le gustaba del todo. El tener que verlo bajo todo ese maquillaje y peluca no hacia mas que ocultarle lo que en realidad era el atractivo de ese conejo grisáceo, de mirada siempre coqueta y picara, hasta arrogante e inteligente.
De cualquier forma, ya fuera de hombre o de mujer, de ambas era impresionante lo bien que llegaba a lucir, claro que de hombre su apariencia era mas atractiva que de mujer, pero en su forma femenina era capaz de hacer que ese cuerpo esbelto luciera realmente curveado y por lo tanto deseable para cualquier hombre.
Bugs miro al pato que se dedicaba a peinar su flequillo rubio.
Pero ¿Qué es lo que haces travieso?- dijo con una voz femenina tan real que las manos del pato dejaron de moverse.
Daffy que se encontraba de puntillas por que el conejo se encontraba usando tacones, miro desconcertado hacia aquellos ojos oscuros con pestañas largas.
Dime travieso ¿Qué vas a hacer mas tarde?- tomo la corbata del pato jugando con ella.
Voy a matar a un conejo, si no deja de jugar.- dijo con enojo quitando la corbata de las manos del conejo.
Un beso cerca de sus labios dejó una marca roja por el labial del conejo, y Bugs pudo notar un muy ligero color rojizo en las mejillas de Daffy. Un beso aun mas cerca de sus labios y el hecho de que Bugs estuviese jugando de esa forma no hacia mas que arrebatarle la paciencia.
¡No hagas eso, conejo!- grito exasperado.
¿acaso no te gusta que te bese?- dijo con voz triste para después taparse la cara mientras fingía llorar desconsolado. -¿acaso no crees que soy hermosa?-
No- respondió de manera fría con su mirada de aburrimiento.
Es por eso que nunca pudiste tener una novia fija, Duck- aparto las manos de su rostro. – las mujeres necesitan que les digas lo hermosas que son-
El pato sonrió burlón.
Buen consejo dientón, ahora mismo voy a conseguirme algunas chicas para decirles lo hermosas que son- se dio la vuelta dispuesto a salir del lugar.
El conejo reacciono rápidamente dándose de topes por lo que había dicho, si Daffy seguía su estúpido consejo de seguro que no se tardaría en encontrar mujeres que se aferraran a él. Así que lo tomo de la mano antes de que se pudiera ir.
Pero yo solo quiero que me digas hermosa a mi-
Una mirada coqueta e inocente acompañada de ojos cristalizados y mejillas sonrojadas, lograron provocar una aceleración en su ritmo cardiaco de Daffy. Bugs se acercó al pato y entrecerrando sus ojos acerco sus labios a los del emplumado, invitándolo a besarlo.
Olvídalo, Dientón. Vete a buscar besos en otra parte.-
Coloco sus manos sobre el pecho del conejo intentando apartarlo pero acabo congelándose al sentir los pechos falsos en sus manos.
El sonido de la puerta abriéndose y por ella se adentro uno de los tantos camarógrafos.
Disculpe estoy buscando a…-
El chico se quedo helado al ver al millonario de traje blanco con sus manos sobre el pecho de aquella alta mujer que estaba inclinada hacia él.
Yo… eh…- tartamudeo nervioso sin saber que hacer.
¿Qué es lo que quieres? ¿Qué no vez que estas interrumpiendo?- logro decir Daffy metiéndose en el personaje.
Supongo que no han visto a Bugs Bunny ni a Daffy Duck ¿verdad?-
Me ha mantenido aquí todo el día, ¿crees que los hemos visto?- dijo Bugs con su voz femenina.
El chico se disculpo avergonzado y salió rápidamente de aquel lugar siendo corrido principalmente por el pato, quien le exigió que los dejara solos.
Apenas y lo vio salir de la lavandería cuando una fuerte coloración roja subió hasta el rostro del emplumado convirtiéndolo en un notable foco rojo. Aparto sus manos del pecho falso del conejo.
Con las manos en la masa, Duck. Apuesto que esta es la primera vez que te agarran en plena movida- rio mofándose por el color rojo de su rostro.
Eres… despreciable…- logro decir reteniendo la variedad de insultos que se anudaron en su garganta.
Estaba reteniendo el enojo con todas sus fuerzas y Bugs se dio cuenta de ello viendo como sus manos se formaban en puños apretados con fuerza.
Vamos Daffy, tranquilo. – dijo nervioso retrocediendo un par de pasos.
El pato se dio la vuelta respirando hondo logrando bajar el sonrojo y comenzó a intentar arreglar la corbata pero esta se negaba a ceder.
¿Necesitas ayuda?- se acercó con cautela.
Esta tonta corbata no…-
No acabo de decir cuando el conejo se puso frente a él inclinándose un poco y se dispuso a arreglar la corbata con tranquilidad.
Miro hacia aquella peluca rubia pensando en el hecho de que debajo de esta se encontraban las largas orejas del conejo.
Termino de anudar la corbata y enderezándose pudo sentir la mano de Daffy tomando la suya con brusquedad.
Bueno, salgamos de aquí antes de que se nos haga más tarde- dijo Daffy con un tono malhumorado.
Salieron de la lavandería y la puerta de salida del hotel no se encontraba muy lejos. Caminaron con sus manos entre lazadas, Daffy con un aire de rico y elegante, mientras que Bugs se limitaba a caminar de forma sensual. Los camarógrafos que se encontraban en el lobi que llevaba a la salida, dirigieron sus miradas hacia el conejo mirándolo de arriba abajo recorriendo sus piernas, sus caderas, su cintura hasta llegar a su pecho.
Daffy los miraba con una mueca bien plantada y termino acercando al conejo mas a él, ahora con una mano que rodeaba su cintura por detrás.
La primera fase se había concluido pero apenas y salieron cuando el montón de periodistas volvieron sus miradas a ellos esperanzados en encontrar al conejo y al pato que según les habían informado se encontraban hospedados en un solo cuarto en aquel hotel.
Yikes…- susurro el pato intentando actuar lo mas natural posible.
Frente a ellos estaba la limosina del conejo, con el paciente chofer esperando adentro.
Los periodistas les abrieron un camino justo en medio de ellos así que tuvieron que caminar lo mas natural que pudieron, metiéndose por completo en su papel, sin pensar en el hecho de que de ser descubiertos un escandalo el doble de grande se armaría en menos de cinco minutos y entonces perderían sus trabajos de forma definitiva.
El pato se apresuró a abrir la puerta de la limosina dejando entrar primero a su acompañante, para después adentrarse el.
Arranca!- grito en cuanto cerro la puerta y el chofer piso el acelerador sacándolos de ahí lo mas rápido que pudo.
Respiraron rápidamente aun presas de el pánico que les había causado el poder ser descubiertos, pero tan pronto dejaron el lugar atrás comenzaron a reírse burlándose de la ingenuidad de la gente que seguía esperando que salieran de aquella habitación de hotel.
Eso resulto mas sencillo de lo que creí- dijo el conejo deshaciéndose de la peluca y el labial.
Son tan idiotas- rio el Daffy aflojándose la corbata.
Bugs se deshizo del resto de su atuendo quitándose la blusa y la falda con un poco de trabajo al igual que el rímel y los tacones, para después dirigir su mirada hacia el pato quien comenzaba a quitarse el saco de forma torpe.
¿necesitas ayuda con eso, Duck?- pregunto viendo con diversión como dejaba intentaba sacar una de sus manos del saco.
Yo puedo con eso conejo, no creas que soy tan torpe- logro sacar su mano y dejo el saco a un lado. – es mas conejo, disfruta de la vista-
El pato se puso de pie en la amplia limosina y comenzó a desabrochar de manera hábil su camisa. Bugs solo rodo los ojos pensando en el ego enorme que debía de tener el pato como para decirle que disfrutara el espectáculo de verlo desvestirse.
Daffy volvió su mirada hacia el conejo dejándose la camisa ya desabrochada.
Por un millón de dólares te dejo que seas tu quien me la quite- dijo acercándose a Bugs.
El conejo no pudo evitar el burlarse por las palabras del pato.
¿Quién te has creído, pato? Yo no pagaría ni medio centavo…- sonrió de manera picara. – pero aun así te puedo seguir el juego si quieres, Doc…-
Coloco sus manos sobre la camisa del pato y agarrándola con fuerza, atrajo el cuerpo del pato hacia él.
Ya no tenia puesto ni los lentes oscuros ni el bigote por lo cual podía mirar esos ojos negros que lo observaban desafiantes. Bugs acerco sus labios a los del pato fingiendo tener la intención de besarlo, pero apenas y lo toco cuando sus hábiles manos se deshicieron tanto de la camisa, como del cinturón e incluso del pantalón haciéndolo caer al suelo mientras le quitaba este de un jalón.
Como nuevo, Doc- dijo con un tono amable.
Daffy se removió sintiendo el dolor de púnzate en toda su espalda debido a la caída.
Ese es tu problema, Daff. Tu ego es demasiado grande…- volvió su mirada de mofa hacia el pato quien se irguió con dificultad.
Lo único demasiado grande aquí son tus estúpidas orejas y tus ridículos dientes- replico logrando levantarse para sentarse no muy lejos del conejo.
Bugs volvió su mirada hacia la ventana logrando ver a lo lejos lo que era el edificio del estudio.
No tardaron mas de cinco minutos en llegar a él y su chofer se hizo cargo de abrirles la puerta de la limo para dejarlos salir. Daffy se puso de pie de inmediato saliendo del carro y Bugs lo siguió saliendo al igual que él. El conejo le dio la indicación al chico de que mantuviera su celular cerca por si necesitaba que los recogiera para después dejarlo partir.
Miraron por un momento el estudio, verían a todos sus compañeros por primera vez después de varios días, después de que el gran chisme de el pato y él se publicara por todos lados ¿Cómo tomarían las cosas? Podía estar seguro de que a él no le importaba el que no lo aceptaran pero ¿Qué había de Daffy?
Vamos, orejón. Ya es tarde ¿Qué no quieres tu trabajo de vuelta?- la extraña pero divertida voz del pato lo saco por un segundo de su reflexión.
No le importaba el no recuperar su trabajo con tal de que lo tuviera junto a él, intento decírselo pero acabo por no hacerlo debido a que el pato ya había comenzado a caminar.
Sin saberlo las mismas preguntas que rondaban por la cabeza del conejo eran las que estaban naciendo en la mente del pato. Siempre le daría lo mismo lo que dijeran de él, pero… ¿Qué que tanta importancia le daría el conejo?
Abrieron la puerta del estudio y los pasillos estaban completamente solos.
¿Dónde están todos?- dijo Daffy sorprendido por el silencio del lugar.
Caminaron un poco mas hasta llegar a lo que era el comedor. Bugs coloco su mano sobre la perilla y giro esta entonces abriendo la puerta.
El sonido de escandalosas trompetas, confeti cayendo por todos lados y las voces de todos sus compañeros gritando en unísono un "bienvenidos de vuelta" casi causaron un infarto en ambos.
Va…va..vamos e…e..en..entren!- dijo Porky poniéndose detrás de ambos y empujándolos hasta dentro del lugar.
Apenas y se adentraron cuando se perdieron de vista por completo, siendo el conejo raptado por los abrazos de Elmer, Piolín y principalmente de Lola, mientras que Daffy era sofocado por los brazos de Sylvestre, Claudio y Granny. La música del toca discos comenzó a sonar dejando una melodía alegre mientras que los Looneys se apresuraban a acercarse a las que eran sus estrellas principales.
Claro que la interrogación comenzó, pero no preguntaban acerca de lo que seguía sonando en las noticias y en los programas de chismes, sino que se limitaban a preguntar cosas referentes a su salud, de si los habían extrañado, de a donde habían ido, que era lo que habían estado haciendo…. Preguntaban cosas de ese tipo.
Bugs era pasado de mano en mano siendo saludado por todos con abrazos, mientras que Daffy era recibido por pesadas palmadas en su espalda, risas de sus compañeros y sofocantes abrazos que lo dejaban morado por la falta de oxigeno. Era bueno estar en casa otra vez, viéndolos a todos reír a su alrededor, al Coyote ignorar la celebración para concentrarse en su cena que estaba claro que era el Correcaminos, a Sylvestre escupir preguntas en la cara de Daffy, a Porky acompañando al pato, a Lola molestando a Bugs, a Sam tirando balazos al techo, a Claudio repitiendo sus dichos con su extraña voz. Todo estaba bien… nadie preguntaba nada de lo que había ocurrido, nadie decía nada… era como si nunca hubiera ocurrido absolutamente nada, como si tan solo se hubieran ido de viaje y hubieran regresado.
Las luces, el confeti, el olor a pólvora, las explosiones, el pastel que era lanzado de un lado a otro, los típicos rivales atacándose tanto con palabras como con uno que otro golpe. Bugs sonreía con tranquilidad tratando de escuchar todas las anécdotas graciosas que sus compañeros le platicaban, aprovechando también el momento para jugar una que otra broma a Elmer y a Sam. Por otro lado estaba Daffy quien intentaba no salirse de sus casillas por la burla que realizaban Sylvestre y Speedy a costas suyas, e intentando respirar por la boca por el aroma de Pepe, mientras que Porky reía comiendo un poco del pastel que tenía en su plato. Claro que también estaba aprovechando el momento para jugarle bromas al cerdito manchando un poco su rostro de pastel y bromeando con Claudio y Sylvestre, dejando que un "Whoo hoo" lunático se escapara de su pico mientras saltaba de un lado para otro escapando de la venganza del cerdito y el resto.
Esto era lo que habían extrañado, esta extraña convivencia lunática que era mas como una estrecha relación familiar.
Entre el alboroto de lanzamiento de tartas de merengue a los rostros de todos, Bugs levanto su mirada buscando al emplumado y sonrió al verlo escapar burlón de Porky quien llevaba una tarta de merengue en su mano mientras que en su cara estaban los restos de la tarta que Daffy le había estrellado. Fue en eso cuando lo vio, Marvin a no muy lejos de Daffy caminaba distraído hablando con su fiel perro K9, los miraba atento y cuando una tarta golpeo contra su rostro. Se quito el merengue se los ojos y logro ver al cazar que se reía con su extraña risa. Bugs dejo de lado el asunto del marciano para concentrarse en vengarse de Elmer.
Daffy quien seguía corriendo acabo perdiendo a Porky logrando escaparse de una buena tarta de merengue en su cara, pero fue poco lo que pudo festejar antes de que acabara chocando contra el cuerpo de alguien. Cayo al suelo de sentón y volvió su mirada hacia enfrente un tanto mareado por el golpe.
Lo lamento, Dodgers-
La voz del marciano llego hasta el. Lo vio ponerse de pie y caminar rápidamente hacia el para ayudarle a levantarse.
Esta bien, Marvin- era imposible el no sentir la incomodidad.
Me alegra el poder ver que han aceptado su recontratación.- dijo de forma amable.
Si… voy a buscar a Porky, nos vemos marciano…- intento alejarse pero la mano de Marvin acabo tomando la suya.
Dodgers, no es bueno que quedemos con resentimiento ¿cierto?-
Daffy abrió su pico dispuesto a contestar cuando…
¿Qué hay de nuevo, viejo?-
Otra vez esa frase taladro los oídos de Marvin forzándolo a levantar su vista hacia el conejo que llevaba una toalla con la que se había quitado la tarta de su cara, sobre su hombro.
Marvin volvió su mirada al pato y soltó su mano dejándole lo que era un pequeño regalo dentro de esta.
Vamos K9- dijo volviéndose hacia su perro.
Daffy escondió el pequeño regalo del marciano sin siquiera mirarlo antes de volver su vista hacia Bugs.
El conejo al igual que el pato pudo sentir como las miradas "discretas" de todos sus compañeros Looneys eran posadas sobre ellos, fingían hablar y seguir con la fiesta pero parte de su atención estaba puesta tanto en el pato como en el conejo.
Y es que había una duda de la cual nadie los había podido sacar… ¿Qué eran ellos en verdad? Habían quedado en no decir nada del tema ni comentar nada, pero ahora que todos los podían ver uno al lado de otro se preguntaban con curiosidad si estaban realmente envueltos en una relación o si había sido una rara noche de copas, o un chisme propagado por la prensa….
Bugs permaneció calmado como siempre mientras que Daffy intentaba fingir que no se había dado cuenta de que lo estaban mirando tantos ojos.
Veo que ya has probado la tarta conejo- dijo Daffy y sintió como todos bajaban un poco su volumen para escucharlos.
Si, de hecho sabe bastante bien…- miro de reojo a su alrededor. – ¿te gustaría probar un poco?
Antes de que el pato lograra retroceder una tarta golpeo contra su rostro dejando su pico y su plumaje lleno de ese dulce merengue. Un estallido de risas se hizo a su alrededor.
Tu, conejo despreciable…- quito con su mano todo lo que pudo de la tarta que estaba en su rostro. – ¡Elmer ¿Dónde esta tu escopeta?!- grito molesto haciendo que el cazador buscara su arma de un lado a otro.
Los demás Looneys reían mientras veían al astuto conejo escapar de los disparos del pato enfurecido, pero una vez mas la mala suerte de Daffy acabo por llegar haciendo que el pato resbalara con lo que era una cascara de plátano que alguien había dejado aventada y cayo al suelo desatando otra ola de risas.
Eres propenso a accidentes, Daff.- dijo Bugs acercándose al conejo y brindándole una mano para que se pudiera levantar.
Daffy se levanto por sus propios medios ignorando la mano de Bugs, pero una vez de pie pudo sentir como la mano de Porky tomaba la suya para guiarlo tanto a el como al conejo hacia la mesa donde iban a firmar los contratos. De mala gana plasmo su firma estando así una vez mas contratado por la Warner, con su antiguo empleo de divertir a las masas de gente de diferentes edades.
