Hola chicas (y chicos, si hay xD). Me he tardado un poco y la verdad es que el shot tampoco es tan largo, sin embargo apenas pude escribirlo, ya que tenía muchas cosas en la cabeza. Espero que les guste a pesar del retraso, y los dejo con la última parte del especial navideño c:
Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad, ni sus personajes, son de Masashi Kishimoto.
La aldea completa estaba vestida con luces, lámparas y globos. Serpentina y otros adornos colgaban de lazos puestos especialmente para recibir el año nuevo.
Matsuri sin embargo, no se sentía especialmente feliz, ni muy emocionada. A pesar de todo, aún había algo que la molestaba de toda la situación. La culpa.
La culpa la corroía completamente, por haberse dejado engañar y por haber causado todo. Gaara le había dicho que no se preocupara y que dejara esos pensamientos amargos, que disfrutara y se dejara llevar.
Observó a la pequeña niña que estaba a su lado. El día anterior habían llegado a Konoha y la chiquilla había sido reconocida como la misma del cartel de desaparecida. Después del reencuentro con su familia y una larga serie de explicaciones, no se había despegado de ella. Más bien, no se había despegado de su salvador. El kazekage.
Gaara estaba fascinado con ella, ambos hablaban de temas que incluso Matsuri no sabía seguir, porque eran de cosas que nunca le habían importado mucho, sobre obras teatrales y libros extraños, May había resultado ser una niña muy inteligente y vivaz.
—Matsuri-chan, apresúrate —incitó la pequeña mientras sostenía un pez dorado que la joven había conseguido para ella—. Tenemos que encontrar a Gaara-sama.
La castaña suspiró sonriendo, la tomó de la mano y prosiguió su andar entre la multitud.
Si había algo bueno que había resultado de todo, es que habían encontrado a May. Quiso convencerse de no haber sido engañada por el yokai, cuyo paradero era desconocido, no habrían encontrado a la niña.
De pronto Gaara se levantó como un resorte, recordando justamente que había dejado algo valioso detrás.
Salió de la cabaña, y Matsuri se sorprendió al ver el laberinto donde antes estaba el lago.
—¿De dónde salió eso?
El pelirrojo se viró hacia ella por unos segundos y luego corrió hacia el laberinto de rosas. Si iba a morir, al menos lo haría salvando a la pequeña. Le sorprendió que el sol ya estuviera rozando las colinas y sin embargo no estuviera muerto como el yokai había dado a creer.
Matsuri lo seguía de cerca, sin entender, con las lágrimas aun picándole las mejillas, daba zancadas para permanecer junto de Gaara.
—Matsuri, la niña de los panfletos en Konoha, May Konoe, está dentro —explicó rápidamente mientras sentía su fuerza regresar a su cuerpo—. El yokai la secuestró y le prometí que regresaría por ella.
La muchacha asintió copiosamente mientras Gaara entraba al laberinto.
—¡P…Pero puede perderse!
El pelirrojo no se detuvo, sin embargo volteó a verla.
—No lo haré, conozco el camino.
Luego de eso, había regresado con la niña, quien le había parecido a Matsuri como una muñeca de porcelana. El viaje a Konoha había sido completamente extraño para Matsuri, no había tenido oportunidad de hablar con Gaara, quien extrañamente seguía vivo y sin ningún signo de enfermedad.
—Tal vez sólo los quiso asustar —había dicho Sakura luego de examinar al Kazekage.
Entró en el restaurante, donde Gaara y Naruto charlaban amistosamente, esperaba no interrumpir nada importante.
—¡Matsuri-chan! ¡Y May-chan! Qué gusto verlas, siéntense —pidió el rubio mientras les hacía espacio—.
—Yo quiero estar junto a Gaara-sama.
Matsuri le concedió el asiento con un poco de envidia, a decir verdad, la pequeña le robaba ciertos momentos con Gaara que podían quebrar el hielo.
—Y dime, May-chan, ¿el extraño yokai te trató bien todos esos meses que estuviste con él?
La niña asintió.
—La esfinge sólo quería compañía, me dijo que cuando fuéramos grandes nos íbamos a casar.
Naruto palideció y se inclinó hacia la niña.
—¡Pero qué pervertido! Menos mal que Gaara te salvó, ¿eh?
—Sí, ahora me casaré con él. Gaara-sama será mi esposo.
El Kazekage hizo una pequeñísima sonrisa, aunque no dijo nada. Matsuri se cruzó de brazos, sintiéndose un poco ridícula por sentirse celosa de una niña de siete años.
Naruto se echó a reír y siguieron hablando de cosas banales.
Después de dejar a May en su casa y de prometer verla pronto, tanto Gaara como Matsuri caminaron a casa de Shikamaru, donde se hospedaban por el momento.
—Así que… tu prometida tiene siete años.
El silencio procedió a la afirmación de Matsuri, y Gaara se detuvo un momento.
—En realidad… Siete y medio —dijo haciendo que Matsuri soltara una carcajada—. No sé por qué de pronto me hablas de "tú" y luego de "usted", ¿Puedes decidirte por una?
La luna iluminó la sonrisa de Matsuri, y el viento ondeó su cabello.
—Eso no es mi decisión, es suya.
Sabía que se estaba atreviendo demasiado. Porque no le estaba pidiendo permiso para tutearlo, sino permiso para atreverse a volver a pensar en él como hombre, como un joven de Suna por el cual estaba locamente enamorada. Si el respondía que prefería el "tú", entonces Matsuri intentaría ganar su corazón, le regalaría chocolates por San Valentín y tal vez se atreviera a pedirle una cita.
Pero si él decidía que ella debía llamarlo por "usted", entonces lo dejaría así.
—¿Tienes a quién besar a la media noche?
Matsuri se sorprendió, y por un momento pensó que era una broma, pero al ver la mirada seria del Kazekage se dio cuenta de que no era así.
—No.
Gaara emprendió la caminata, sin volver a hablar de nuevo. Sólo al día siguiente cuando Matsuri desayunaba cereal y Temari le contaba sobre la primera patada de su bebé, cayó en cuenta de que había respondido mal a la pregunta de Gaara.
La respuesta era sí.
*Matsuri debió haber dicho que sí, pues Gaara quiere que ella tome el control de sus decisiones. No quiere que por miedo al rechazo deje de hacer las cosas que quiere hacer, o que su relación se dictamine en base a cómo le llama a Gaara, si por "tú" o por "usted", quiere que decida amar sin contemplaciones. No puede darle una oportunidad abierta a Matsuri si ella tiene miedo de aceptar lo que siente por él. Si ella hubiese dicho que sí, Gaara entonces habría contestado que le podía hablar de "tú". No quiere que le pida permiso, quiere que lo haga.
**El yokai que manejo en el fic, no es exactamente un yokai, tiene origen en dos mitologías, la japonesa y la egipcia, fusionando a los yokai (demonios o monstruos) con la esfinge andrógina, llamada Sheps-anj. Éste yokai tiene el aspecto de hacer bromas (extremadamente crueles y raras) y roba niños como los Kappa, aunque no se los come XD además utiliza el acertijo como manera de salvación, aspecto que saqué de la obra de teatro Edipo Rey. Es un revoltijo de seres mitológicos que hice porque fumo muchos porros. Mentira, no me drogo, sólo estoy loca.
Espero que no quieran matarme por el final tan abierto que les di xD pero recuerden que son fics agridulces, ¿Quedan juntos y se confiesan su amor? No, pero no por ello dejan de sentir algo el uno por el otro, ¿verdad? Sé que aman a la pequeña May, confiésenlo (?)
Eso es todo, muchas gracias y feliz año nuevo, ojalá logren todos sus propósitos c:
Los shots que vienen espero que sean mucho mejores, espero que al menos otros doce se sumen a estos en este año y prepárense, algunos serán muy amargos, pero les prometo también un poco de dulce, ¿por qué no? ¡Hasta la próxima y dejen su review! *Dedazos o errores, no se controlen, díganlo todo xD* *Resuelvo dudas por pm*
