Avatar no me pertenece ni la historia, es de Liselle 129 y cuento con su autorización para traducirla.
Notadel autor:No tenía la intención de escribir esta primera escena, pero el pelo de Zuko en la serie realmente comenzaba a molestarme, así que... sigan leyendo.
Nota de la Traductora: Este capítulo va dedicado a Katara 2323 por su cumple, que la pases super bien :D
Al acercarse a laciudad
A medida que el grupo se acercó a Ba Sing Se, los asentamientos humanos se hicieron más frecuentes, y los interminables arroyos de refugiados se condensaban como uno solo.
-¿De dónde viene toda esta gente?- exclamó Zuko un día mientras miraba desde la silla de Appa. Nadie dijo una palabra, pero todos los ojos se volvieron hacia él. Zuko se sonrojó, sintiéndose ridículo. –Ah sí. Lo siento,- murmuró. Viajar con el Avatar era tan surrealista que en realidad podía olvidar que había una guerra ahí fuera.
Todavía intentaban evitar los poblados tanto como les era posible por una serie de razones. En primer lugar, no querían trabaja demasiado borrando un rastro de donde estaba el Avatar, aunque volar en Appa podría ser indicio suficiente. En segundo lugar, el entrenamiento de fuego control sería prácticamente imposible en una ciudad del Reino Tierra. Por último, los recursos de estos pueblos y aldeas probablemente ya estaban tensos por las necesidades de los refugiados de paso. Aang no quería poner más presión sobre ellos para proveer para él y sus amigos también.
Una noche, que acababan de poner un campamento en la ladera de una colina empinada. Un río fluía al otro lado, suministrando agua al valle y a un grupo de aldeas. Zuko vio que Katara miraba con una expresión que había aprendido, a una edad más temprana a temer. Fueron las mismas miradas que le había estado dando, desde que recordaba, como si hubiera algo malo en él y que simplemente no podía esperar para arreglarlo.
-¿Qué?- le espetó a ella.
-Necesitas un corte de pelo-, respondió ella, pensativa, sin intimidarse. Empezó a rebuscar en uno de los paquetes. -Mis tijeras de costura deben de servir.
-¿Qué le pasa a mi cabello? - preguntó con indignación.
-Está un poco largo, eso es todo. Quiero arreglarlo un poco.
-Déjame en paz. Es parte de mi disfraz.
-Si realmente quieres un disfraz, deberías dejarse crecer la barba,- bromeó ella a la ligera, sacando las tijeras y acercándose a él. Zuko miró hacia abajo.
-No puedo,- murmuró. Katara se detuvo, con las manos en las caderas.
-¿Qué quieres decir con que no puedes?- le preguntó.
-Oh, acaba de cortar el pelo ya,- dijo Zuko en lugar de responder. Ahora que pensaba en ello, las explosiones comenzaron a crecer en sus ojos, lo que no le hacia un peleador muy eficaz, en caso de necesidad. El pelo nunca había sido un problema cuando se lo sujetaba en una cola de caballo. Katara comenzó su trabajo, jalando un poco de agua de la corriente para mojarle la cabeza.
-Está bien, tengo mucha curiosidad,- se metió Sokka -Quiero decir, entiendo por qué Aang no puede dejarse crecer la barba.
-Todavía no,- interrumpió Aang alegremente.
-Pero ¿por qué no? No se ve como si fuera un rasgo de familia,- terminó Sokka, mientras indicaba el gran crecimiento facial de Iroh. Zuko apretó los dientes. No era una cosa horrible de admitir, pero no le gustaba que le recordaran su casa. Además, parecía tonto y vano ahora.
-Soy un maestro fuego,- espetó él. -He quemado mis bigotes tan pronto como comenzaron a crecer. No volverá a crecer, por lo que los únicos que saldrían serían nuevos, y no creo que sería un efecto agradable.
-No, supongo que no,- convino Katara, riendo un poco.
-Es una práctica común entre las casas nobles de la Nación del Fuego,- aclaró Iroh. -Se podría decir que comenzó a estar de moda cuando nos fuimos.
-Además, estaba exiliado,- añadió Zuko. -No quería lidiar con la molestia de afeitarme cuando estaba ocupado entrenando y tratando de encontrar al Avatar. Incluso me costaba descansar lo suficiente para comer o dormir, excepto cuando el tío me obligaba. Ciertamente nunca pensé que podría tener que ocultar mi identidad algún día.
-Bueno, si todo sale bien, puede que no lo tengas hacer por mucho tiempo,- respondió Katara en un tono más comprensivo. -Además, el desvanecimiento de la cicatriz es de gran ayuda para que te veas diferente.
-No está quedando demasiado corto, ¿verdad?- le inquietaba.
-Sólo lo estoy recortando para que no parezca tan desaliñado. No seas un bebé.
-Zuko tiene un punto,- reflexionó Toph. -¿Hay alguna posibilidad de que puedan ser reconocidos?- Sokka rió brevemente.
-No lo creo,- respondió.
-Ya no parecen exactamente de la realeza de la Nación del Fuego,- coincidió Aang.
-Si tú lo dices,- se encogió de hombros Toph. -Sé que no importa lo que llevaban puesto.
-No todo el mundo tiene tus dones,- Iroh le saludó con una inclinación de cabeza. -Sin embargo, si se me permite traer a colación un punto delicado, ¿cómo están nuestras finanzas?
-Bueno, hemos sido, en su mayoría, viviendo de la tierra y la generosidad de la gente que quiere ayudar al Avatar,- respondió Katara como guardián del dinero del grupo. -Todavía tenemos casi la mitad del dinero que nos dieron desde el Polo Norte.
-¿Es suficiente para mantenernos a todos en una ciudad?- presionó Iroh.
-No lo sé,- admitió Katara. -No hemos pasado mucho tiempo en las ciudades.
-Eso nos lleva a otro punto,- dijo Sokka, pensativo. -¿Estamos pensando en alojarnos en la ciudad o el campo en algún lugar fuera de ella? No es como que podemos poner a Appa en una posada.
-No me mires a mí,- replicó Aang. -Nunca he estado en la capital del Reino Tierra.- Esto sorprendió a Katara lo suficiente para que hiciera una pausa en su corte y se volviera hacia él.
-¿En serio? ¿Creí que te habías estado en todo el mundo?,- bromeó.
-Bueno, la mayoría de él,- modificado Aang. –A los monjes no les gustaba Ba Sing Se.
-¿Por qué no?- Toph preguntó, Katara volvió su atención al pelo de Zuko.
-Bueno, los monjes me enseñaron que todos somos iguales. La única manera en que realmente nos diferenciamos es por nuestra habilidad para el Aire Control. Nada más importaba. En Ba Sing Se, todo el mundo está dividido por la clase, rango, y todo lo que el gobierno piensa que es importante.
-Entonces, ¿qué piensas, tío?- finalmente contribuyó Zuko.
-Como ustedes saben, yo nunca he estado realmente en la ciudad,- respondió Iroh, acariciándose la barba. Sin embargo, pasé del muro exterior, y hay un gran espacio abierto entre los dos muros donde podríamos permanecer. Entre otras cosas, contiene los campos de cultivo que abastecen a la gran ciudad con la comida.
-¡Ya está!- Katara gorjeó, alejándose de Zuko mirándolo de manera crítica. Ve al río y echa un vistazo.- Así lo hizo y tuvo que admitir a regañadientes que era una mejora. Se pasó los dedos por los mechones acortados, los acomodó un poco, y luego regresó al grupo.
-Bueno, esto es lo que propongo,- ofreció Sokka tras pensarlo un momento. -Desde que nos estamos acercando, nos enfocamos en el vuelo hasta llegar a Ba Sing Se. Esperemos, vamos a llegar con suficiente luz natural que podamos echarle un vistazo desde arriba antes de decidir qué hacer a continuación.
-Eso nos ayudará a averiguar dónde están las cosas,- dijo Aang.
-Al igual que la universidad y el palacio del rey,- convino Katara.
-Sí, todos ustedes se divierten con eso,- intervino Toph con amargura. Las vistas desde el cielo no eran cosas que podía apreciar, y aún no era demasiado aficionada a volar.
-Parece que estamos de acuerdo, entonces,- comentó Zuko, evitando echarle una mirada sardónica a Toph.
-Alguien se acerca a la colina,- anunció Toph a la mañana siguiente, sintiendo la tierra. -Dos personas, creo.
-¿Qué nos puedes decir de ellos?- le preguntó Katara bruscamente.
-Están demasiado lejos para que les diga,- respondió Toph. Sokka se asomó cautelosamente por la colina.
-¡Es el Maestro Yu!- dijo. -Y ese chico del torneo de Tierra Control Rumble.
-¿No es la Roca?- Aang le preguntó, acercándose junto a Sokka para ver por sí mismo.
-Si se tratara de la roca, Sokka ya estaría en camino a adularlo,- resopló Katara.
-No, no,- le respondió Sokka a Aang, haciendo caso omiso de su hermana. –Es el que hablaba en medio de las rondas.
-¿Xin Fu?- dijo Toph. -¿Qué estarán haciendo aquí esos dos cabezas de piedra?
-Probablemente te buscan,- sugirió Zuko. -¿No dijiste que tus padres podrían enviar a alguien?
-Bueno, está claro que no me equivoqué,- resopló.
-Oh, no lo sé, - trató de apaciguarla Aang. –El maestro Yu es el mejor maestro tierra. No es tan bueno como tú.
-Basta de hablar,- decidió Katara. -Voy a averiguar lo que desean.- Con eso, ella saltó a la corriente, creando una especie de rampa de hielo para deslizarse hacia abajo. Aang y Sokka rápidamente corrieron hacia la cresta de la colina para ver, Sokka mascullaba
maldiciones en voz baja. Cuando Katara estaba a medio camino de los dos hombres, estos levantaron afiladas rocas en la trayectoria de la corriente. Aang respiró fuerte, pero Katara simplemente se deslizó a un lado. Ahora que tiene pocas dudas en cuanto a sus intenciones, rápidamente tiró tanta agua como pudo de la corriente, los separó en dos segmentos y golpeando a los Maestros Tierra con ellos. El más delgado, Yu, cayó al suelo, pero sólo temporalmente, Xin Fu perdió el equilibrio mientras Katara casi con negligencia devolvía el agua al cauce. Aun a sabiendas de lo que era capaz Katara, Aang sintió que su temperatura corporal aumentaba un par de grados con su demostración de poder.
-Amo a esa mujer,- suspiró.
-Sí, sí,- se quejó Sokka, golpeando al Avatar en la parte posterior de la cabeza para traerlo de vuelta a la tierra. -Cállate y pelea.- Aang obedeció, poniendo el viento en sus talones para acelerar su descenso. Toph no se quedó atrás, levantando la tierra a lo largo de su empuje. En honor a la verdad, no resultó ser una gran pelea.
Katara lanzó dagas de hielo en Xin Fu, lo que le obligó a defenderse mediante la creación de un escudo de piedra mientras Yu trató de recuperar el equilibrio. Aang le dio una palmada con agua y se quedó inmóvil al suelo, todavía en posición boca abajo. Toph se centró en Xin Fu, abriendo una grieta en sus pies. La cerró, pero esto lo distrajo lo suficiente para que Aang fuera capaz de llevar un chorro de aire alrededor de la cara que lo mando varios metros hacia atrás, aterrizando finalmente en su parte trasera. Katara siguió el ejemplo de Aang y lo congeló. Cuando Sokka, Zuko y Iroh llegamos allí, todo había terminado
-¿Están ustedes siguiéndome?- exigió Toph beligerante.
-Tus padres nos pagan para llevarte a casa,- respondió el Maestro Yu después de una rápida mirada a su compañero.
-Nos dijeron que el Avatar te secuestró,- añadió Xin Fu, mirando rápidamente por todo el grupo y a los dos recién llegados que no reconocía.
-¿¡Qué!?- Katara chilló. -¡El Avatar no secuestra a la gente!- Aang puso una mano en su brazo, le envío de un pulso suave. El tema de su honor era un asunto relativamente menor en el gran esquema de las cosas. Katara se calmó, pero podía sentir su ebullición bajo la superficie y sabía que no tardaría mucho para que su temperamento estallara de nuevo. Además, Toph estaba furiosa por sus propias razones.
-Nadie puede retenerme en contra de mi voluntad,- bufó Toph con desprecio, que parecía más desdeñosa que enojada. -Ni siquiera el Avatar, y ciertamente ustedes dos tampoco.
-¿Qué vamos a hacer con ellos?- le preguntó Iroh.
-No queremos que nos siguán más,- añadió Zuko.
-Me gustaría enviarlos a casa con un mensaje para mis padres,- ofreció Toph. -Diles que voy a estar de vuelta cuando esté lista, y no lo voy a estar si van a tratar de mantenerme encerrada como una prisionera.- Los dos Maestros Tierra no respondieron.
-Sí, pero ¿cómo podemos estar seguros de que van a ir a casa?- Aang le preguntó. -No tenemos el tiempo para llevarlos aunque sea un tramo.
-Eso podría ayudar,- dijo Katara, apuntando hacia abajo de la colina. Un carro desatendido estaba en la base, tirado por dos caballos avestruz. Se destacaba entre el tráfico de refugiados, ya que estaba de espaldas a Ba Sing Se, lo que indica que debía haber sido el vehículo Xin Fu y el Maestro Yu había utilizado para seguirlos y en el que había estado planeando volver. Sokka se acariciaba la barbilla mientras pensaba.
-Todavía tenemos un poco de cuerda, ¿no?,- preguntó, se volvió hacia Aang. -Aang, ¿te importaría ir por ella?- Aang asintió con la cabeza y salió corriendo por la colina, regresando rápidamente con el artículo solicitado. Sokka tomó el rollo y comenzó a estirarla.
-Está bien, todo el mundo póngase alrededor de ellos,- ordenó. -Katara, cuando te diga, derrites el hielo. Zuko, me ayudas a atarlos. El resto de ustedes, estén atentos por si intentan dar batalla.- Todo fue sin problemas, Sokka y Zuko ataron las muñecas y los tobillos de los dos hombres. Como una medida adicional, fueron atados entre sí por los tobillos, también. -Ahora, Aang y Katara, pongan hielo sobre las cuerdas. El hielo se derretirá, dejando las cuerdas mojadas y resbaladizas, pero a medida que se sequen, van encogiéndose, lo que hará más difícil soltarse.
-Así que meterlos en su propio carro y enviarlos por su camino,- añadió Katara. -Eso nos debe dar un par de días por lo menos.
-¡Y es de esperar, que van a tener mucho tiempo para pensar dos veces antes de meterse con nosotros de nuevo!- exclamó Toph, tomando una postura agresiva y mirando a los hombres amenazadoramente.
-Ninguna cantidad de dinero vale la humillación,- murmuró Maestro Yu.
-Para que conste, yo te culpo,- replicó Xin Fu. Toph y Aang trabajaron juntos con la tierra y el aire para meterlos en el carrito. Entonces Katara usó un látigo de agua para hacer que los animales se movieran. Aang no pudo evitar una mueca de dolor mientras veía con simpatía el vehículo saltando por el camino, de vez en cuando desviándose bruscamente cuando los caballos avestruz trataran de evitar el tráfico que venía en dirección contraria. Los maestros tierra iban a sufrir el tiempo que los animales decidieran retrasarse o detenerse.
-Bueno, eso fue un buen entrenamiento de la mañana,- comentó Aang gratamente.
-Sobre Ba Sing Se- Toph se puso las manos en las caderas y ladeó la cabeza hacia él.
-Creo que has estado demasiado tiempo con Sokka,- declaró.
Notade la autora: La idea de que un maestro fuego se chamuscara el pelo facial de forma permanente vino a mí mente hace ya mucho tiempo. En parte es el resultado de que mi mamá me decía una vez que los nativos americanos hacían eso a sus hijos con agujas de pino ardiendo, por lo que los hombres eran lampiños (¡electrólisis antigua!). Además, en la segunda temporada, Zuko no puede molestarse en cortarse el pelo alguna vez (o incluso peinarse) después de un par de meses, ¿pero se afeita con regularidad? Por no mencionar el aspecto del disfraz completo.
Nota de la autora: Muchisimas gracias a Katara 2323 y Klan por leer y comentar. Espero les haya gustado el capítulo :D
A los lectores anónimos también gracias.
Saludos nos leemos en el siguiente capítulo :D
