Usualmente Mimi siempre se mostraba sonriente hacia otros, ahora en este caso parecía seguir desanimada.
- no te preocupes Michael –hablo Annie que llamo la atención del rubio- estoy segura que Mimi volverá hacer como antes, ya lo verás –aseguro ella ante sus palabras. Aunque la verdad a ella tampoco le gustaba ver a su amiga así. El rubio afirmo con la cabeza ante su comentario. Sonrío y sus ojos vieron al fondo alguien y su reacción fue tan rápida que tomo a su compañero rubio del brazo para adentrarse al salón de música el cual estaban pasando en esos momentos.
La castaña trastabillo al chocar con otra persona que la sostuvo en el instante. Alzo la mirada para cerciorarse con quién había chocado y sus ojos se abrieron leves para hacer una forma reverencia frente a cierto pelirrojo de ojos verdes.
- Lo lamento joven Hamilton –se disculpa ella inmediato haciendo un reverencia formal frente al muchacho.
- está bien –respondió el joven de ojos verdes con una sonrisa hasta que noto la expresión de la joven que estaba al frente suyo había algo distinto ese brillo caracterizado que solía tener la castaña estaba demasiado apagado- Tachikawa, ¿te sucede algo?
¿Eh? –Se sobresaltó y miro al joven que la miro- claro que no –intento dar su mejor sonrisa sin mucho éxito.
- No es necesario que finjas conmigo –dijo el pelirrojo que deposito su mano sobre la mejilla de la chica y en ese instante la castaña se sonrojo leve- cuando te ves triste o te desanimas algo en ti cambia. No tengo la menor idea de que te esté sucediendo –dijo este- pero espero que pueda resolverse. Además no olvides que hay personas alrededor tuyo que también se preocupan por ti.
El grupo que en esos momentos estaba practicando permanecieron en silencio al ver la presencia de una pelinegra y un confuso rubio que al darse cuenta se apeno considerablemente disculpándose ante el grupo en general. Este tipo de situaciones no se le daban de tal manera fijo su mirada en su compañera y vio que está miraba por un rabillo en la puerta. Extrañado quiso decir algo pero la pelinegra cerró la puerta por completo en tan solo un minuto aproximadamente. Está volvió abrir la puerta para halarlo del brazo una vez más saliendo del salón.
La castaña vio alejarse al pelirrojo que se despidió de ella. El sonrojo seguía presente negó varias veces con la cabeza y permaneció pensativa por unos instantes hasta que la repentina voz de su amiga Annie, la hizo volver a la realidad. Giro sobre sus talones y vio a su amiga salir del salón de música con un confundido Michael ¿Qué hacían en el salón de música? No se suponía que estaban detrás de ella.
Casa de los Tachikawa.
- ¡Ya llegue Mamá! –aviso ella desde el fondo de la puerta y lo cerro. Seguido camino por el pasillo dispuesta a subir a su habitación. Al subir dos escaleras se detuvo al escuchar la voz su madre llamarle
- cariño, puedes venir un momento tu padre y yo debemos hablar contigo
Extrañada no esperaba saber que su padre se encontraba en casa. Se dispuso a caminar hacia la sala y cuál fue su sorpresa de ver a cierto rubio de mirada frívola mirarla fijamente. Señalo a este más las palabras quedaron estancadas y miro a su padre y madre pidiendo una explicación.
- Por lo que veo aún se recuerdan –dijo Satoe sonriente- eso me alivia tanto. Mimi desde ahora, Ishida Yamato vivirá con nosotros ¿no te parece genial?
- desde ahora Yamato será parte de la familia –hablo Keisuke con una sonrisa- bienvenido a la familia Tachikawa, Yamato
- muchas gracias por su hospitalidad –agradeció el rubio formal frente a los padres de la castaña.
Y los ojos de la castaña se abrieron tanto que era notable que se le querían salir y un ¡¿QUE?! Se escuchó por toda la casa.
Capítulo 12
Un día agitado
Abrió las ventanas de su habitación sintiendo la brisa de verano. Poso sus codos sobre el marco de la ventana para colocar ambas manos debajo de su mentón, surcando en sus labios una sonrisa agradable. Era un día maravilloso incluso para dar un paseo, lo genial de todo es que era fin de semana y no tenía que ver el rostro de Ishida, reconocía que aún seguía un poco afectada, pero aun así sus amigos y el mismo Dorumon siempre lograban hacerla reír para que no recordase, aquella mala conversación con el rubio. Sin embargo su sonrisa se esfumo de tal manera que su rostro se puso morado, ya que recordó que aunque quería no acordarse del Ishida, este yacía en a unos cuantos metros de ella. Y ella que pensaba que todo solo era producto de un sueño.
Suspiro. Aquel día se iba hacer cargo del quehacer de la casa, mientras sus padres habían tenido que salir a otro Estado durante algunos días dejándola sola. pensándolo mejor al final no se encontraba tan sola, ya que tenía la compañía de su amigo Dorumon quién podía estar libre dentro de la casa sin ningún problema Y pensando en aquel digimon su voz resuena dentro de su habitación logrando que voltee a observar a un animado digimon que se acerca.
- es un día muy cool ¿qué haremos? –pregunto emocionado el pequeño Dorumon.
- pues… hoy nos encargaremos del quehacer de la casa –contesto la castaña mirando a su lado izquierdo donde el digimon se asomaba para mirar desde la ventana la enorme ciudad y exclamaba un ¡ohhh! Para volver a mirarla.
- se escucha algo cool. Entonces ¿qué debo hacer? –pregunto emocionado moviendo la cola de un lado al otro seguido se separó de la ventana para mirar a la joven.
Dio un par de toques a la puerta e intento escuchar algún tipo de maldición o algo peor, pero ni la mosca se escuchó. Volvió a dar otros dos toques a la puerta. Suspiro resignada miro a Dorumon que parecía estar muy serio, era claro que el digimon no le había agradado el comportamiento del rubio.
- heh… Ishida –negó con la cabeza ahora que vivía en su casa debía llamarlo por su nombre- digo Yamato ¿puedo entrar? –pregunto y espero respuesta por un minuto. Suspiro y tomo la perilla para abrir la puerta poco a poco fue asomándose para ver la habitación en penumbra y ver que la habitación estaba un poco desordenada. Busco con la mirada y vio en la cama al rubio descansar. De la misma manera en silencio cerró la puerta.
Parpadeo un par de veces al ver un misterioso aparato dar vueltas mientras lo que parecía ser la ropa de la joven y de los padres de está dentro de ello. Tomo asiento viendo como las ropas giraban en una misma dirección, minutos después empieza a moverse de un lado al otro tornándose sus ojos en espirales. En una esquina la castaña doblaba algo de ropa para desviar su mirada hacia el digimon, quién se movía graciosamente. Soltó una risilla al ver lo gracioso que podía ser Dorumon.
- me siento raro –agrego el digimon mareado tambalearse de un lado al otro.
Observo como la joven castaña empezó a barrer la sala. Bajó su mirada teniendo en sus garras otra escoba haciendo el mismo movimiento de la chica empezó a moverse fácilmente de un lado al otro con las intenciones de querer deshacer el polvo. Empezó a barrer con más fuerza logrando que el polvo sea alzado por todo el sitio llamando la atención de la chica que intento detener las buenas intenciones del digimon. Pero incluso un ataque de estornudos, no sale desapercibidos en ambos que intentan salir de la sala.
- ¡Achu! Lo lamento –se disculpa el digimon cabizbajo. Aquel día se suponía que iba ser de una gran ayuda para la joven, pero al parecer las cosas no le estaban saliendo como quería.
- está bien –sonrío la castaña para asomarse- que tal si miras la lavadora –pidió la joven tranquila, dispuesta en encargarse de terminar con el aseo de la sala.
- ¡Entendido! –afirmo el digimon como si se tratase de un soldado para salir corriendo como si se tratase de un niño pequeño y dirigirse por los pasillos hacia la lavandería.
La castaña sonríe de lado para empezar a encaminarse hacia la sala pero se detiene al sentir su celular vibrar. Toma el móvil para colocarlo en su oreja escuchando gritos eufóricos al otro lado Alzo la ceja algo extrañada
- ¡Mimi!
- ¿Katherine? –parpado un par de veces confundida.
- ¡Por supuesto que sí! ¡¿Quién esperabas que fuera?!
- ¡oye! –se quejó otra voz en la otra línea.
- Heh… Jean está contigo –reconoció la voz de su otra amiga, pero tuvo que alejar un poco su oído del teléfono.
- ¡no solo Jean está conmigo, también Annie. Di ¡Hola, Annie.!
- Hola Mimi.
- hola Annie –saludo la castaña con una sonrisa reconociendo la voz de la pelinegra para volver a escuchar la voz de la pelirroja y volver a alejar su oído de este.
- ¡Mimi se suponía que hoy venías a mi casa!
Lo había olvidado. Había olvidado que aquel fin de semana había aceptado acompañar a Katherine a su casa junto con sus amigas, aquel día habían planeado una pijamada. Medito por unos momentos, ese día era especialmente para Dorumon, pero también había accedido en ir a casa de Katherine. Era como estar entre la espada y la pared. Y no quería quedar mal con ninguno.
- verás mis padres tuvieron que salir y en estos momento estoy haciendo los quehaceres de la casa –quedo en silencio tratando de buscar alguna alternativa de poder cumplirle a su amiga -… y la verdad estando sola, no sé cuánto me demoraría -recordando lo poco que había hecho y la ayuda que tenía de Dorumon seguro iba a tardar más de lo que se esperaba mientras le mostraba al digimon la forma de como su madre se encargaba de hacer deberes dentro de su hogar, curiosidad por parte del digimon que quería aprender de su mundo en el que vivía- lo siento, mucho –se disculpó- no podré ir, debo cuidar de la casa.
- bueno… entiendo.
- en verdad, lo siento –se disculpó la castaña al escuchar al otro lado de la línea el llanto exagerado de Katherine y diciéndoles a sus otras dos amigas que no iba a ir haciéndola sentir un poco mal- lo lamento –se volvió a disculpar por tercera vez la joven Tachikawa.
- no, no es molestia –reconoció la voz de su amiga Annie- sabes que Katherine es algo dramática, pero se le pasará , además para eso hemos venido acompañarla al menos Jean y yo, así que no te sientas mal. Espero que termines pronto con el aseo de tu casa
- sí, muchas gracias, Annie, entonces nos veremos el lunes en el colegio.
- sí claro. Cualquier cosa me puedes llamar. Ya sabes.
Coloco el móvil en su bolsillo para salir de la sala parpadeo un par de veces al ver unas tres burbujas en el aire. Su mirada se fijó en el pasillo donde veía más burbujas notando que estos estaban saliendo por el pasillo que conducía a la sala de lavandería. Camino rápido para ver entreabierta la puerta. Abrió la puerta y parpadeo un par de veces dando dos pasos hacia atrás para ver un gran tumulto de burbujas salir de la habitación.
- ¡ah! Dorumon ¿estás aquí? –llamo la chica sin ver al digimon por toda la habitación.
- ¡Mimi!
Alarmada intenta buscar entre tanta espuma al digimon consiguiendo el cuerpo del pequeño digimon sumergido entre tanta burbuja de jabón en el suelo.
- ¡Dorumon!
- hacer quehaceres humanos es muy riesgoso, Mimi –confirmo el pequeño digimon con ojitos en espiral cayendo al suelo cubierto por muchas espumas ante la mirada de la chica que solo sonríe.
Luego de haber podido limpiar el cuarto de lavado y terminar con el aseo de la sala. Ambos suben al segundo piso donde la castaña se encarga de tomar la aspiradora para limpiar el piso de la segunda planta siendo vista por el digimon. Curioso se le acerca la castaña. Viendo ello le hace señas al digimon para que tome la máquina y haga el mismo procedimiento que ella.
El digimon dispuesto a obedecer toma la aspiradora para moverse divertido. La joven sonrío para separarse un momento al sentir su celular vibrar y viendo un mensaje enviado por su amigo Michael. Da otros dos pasos para contestar el mensaje en el momento de hacerlo
- ¡Aaaahhh!
Volteo para ver como el digimon es jalado de arriba abajo sin poder controlar la aspiradora que se movía violentamente como si hubiese recobrado vida. Corrió alarmada para intentar atrapar al digimon pero era imposible debido a que este se encontraba muy aferrado a la aspiradora y empezaba a ser impulsado con más violencia por el monstruo come polvo como lo había nombrado Dorumon hace minutos atrás.
- ¡Mimi!
La chica toma la conexión para desconectar el aparato. Vio como Dorumon es lanzado por el aire para ser recibido por el suelo, manteniendo sus ojos en forma espiral, cayendo rendido bajo el efecto del mareo
- ¡Dorumon! ¿Cómo te sientes? –cuestiono preocupada por la forma en como había sido lanzado y caído al suelo con fuerza.
- algún día le ganare al señor come polvo, te lo aseguro -agrego el digimon seguro de sus palabras, dispuesto a tener una revancha con la aspiradora, luego de aquella batalla campal.
La castaña soltó un suspiro aliviada ayudo en parar a su compañero que seguía molesto por el maltrato de la aspiradora y de que en algún momento iba pedir revancha. Escucho una puerta cerrarse y dirigió su atención hacia la habitación de huéspedes que era ocupada por el rubio. De seguro el alboroto lo había despertado.
El día era maravilloso sacar la ropa y tenderla era más simple que barrer la sala, luchar con el señor come polvo u observar las ropas lavarse dentro del señor gordo (lavadora) en esos momentos podía ser tan útil y sentía que ayudaba a la chica a tender las ropas sin ningún problema.
- creo que ya finalizamos –comunico la castaña con una sonrisa.
- ¡qué cool! ¡Al fin! –Exclamo feliz el digimon dando giros en el suelo- y ahora ¿Qué haremos? –pregunto interesado para detenerse y mirar atento a la castaña moviendo su cola alegremente.
- pues… –Mimi lo pensó colocando un dedo en su mejilla y ladeo su cabeza pensativamente, cierta idea se le cruzo en la mente- me encargaré del almuerzo para así ambos podamos almorzar y también para Yamato –agrego para ver como el digimon empieza a rugirle el estómago ante la palabra alimento. Se echó a reír minutos después detuvo su risa al ver que el digimon pide ayudarla en hacer el almuerzo- de acuerdo –acepto. Sonrió y vio al digimon que corrió hacia dentro de la casa dispuesto en ayudarla.
Daba gracias que Dorumon se encontraba con ella. Porque seguro sin sus padres, se hubiese sentido sola como en muchas ocasiones cuando sus padres la dejaban. Por ello el saber que ahora tenía una compañía como Dorumon, le hacía sentirse feliz. Observo como el digimon degustaba de su comida. Algo que había aprendido por sí sola cuando su madre no estaba en casa. Era haber aprendido a cocinar por si misma con ayuda de revistas o haber visto a su madre prepara diferentes platillos de su país natal o sus locos platillos inventado. Con el tiempo la cocina era una de sus pasiones propias y cuando podía incluso cocinaba para sus padres quienes hacían cumplidos por su gran talento. Tal vez en un futuro podría estudiar gastronomía para tener su propio negocio y ser una reconocida Chef.
-¡Está muy delicioso! –comento el digimon gustoso sin dejar de parar de comer los exquisitos platillos hechos por la elegida de la pureza que observo sorprendida como comía si su vida dependiera de esos alimentos
- ¿en verdad? –Cuestiono ella para recibir la afirmación positiva del digimon- me alegro, hice mi mejor esfuerzo en prepararte platillos deliciosos de mi país. Así que come todo lo que desees Dorumon –agrego alegre la castaña observando al comelón digimon
- por cierto, mimi…-detuvo su momento de comida para mirar a la joven- me dijiste que tienes amigos que también poseen compañeros digimons, al igual que tú tienes a palmon –la chica solo asintió. Ladeo su cabeza como si se tratase de un niño curioso- entonces ¿porque…?
- lo que pasa es que mi padre lo trasladaron aquí cuando apenas tenía 10 años –explico la joven con una sonrisa bajando su mirada en su alimento- provengo de Japón ese es mi país natal Dorumon. Los amigos que te conté residen allá, inclusive Yamato. Y lo poco que puedo comunicarme con ellos, lo hago por medio del correo.
- oh… ¿los extrañas verdad? –Pregunto con curiosidad el digimon- son tus amigos, debes sentirte sola aquí –agrego un tanto dudoso el digimon viendo el semblante de la castaña
Mimi permaneció en silencio para luego negar con la cabeza ay fijo su mirada directo hacia el digimon.
- es cierto que extraño a mis amigos, incluso al llegar a este país me la pasaba horas y horas llorando para querer volver a mi país y ver a mis amigos –dijo con sinceridad la castaña tomando el tenedor en su mano mientras jugaba con su alimento- pero con el tiempo asimile que llorando no iba a volver a Japón. Por eso deje de hacerlo y aprendí adaptarme poco a poco a esta nueva cultura. Aunque para serte sincera no están diferente al mío –confirmo la castaña esbozando una sonrisa- pero nunca me he sentido sola ahora más que nunca –miro al digimon que permanecía observándola- porque aquí también tengo muchos amigos, ellos me han mostrado que sin importar de que otro país vengas todos somos iguales, y podemos tener una amistad, además… -levemente sus mejillas empezaron a ruborizarse- estoy feliz de tenerte también Dorumon, sé que apenas estamos empezando a conocernos, pero me siento contenta el saber que estás aquí conmigo. porque ahora que mis padres no se encuentran, ya no me siento sola, porque tú estás aquí y te has convertido en mi amigo, en uno de mis mejores amigos, Dorumon.
El digimon abrió sus ojos llenos de sorpresa ante la confesión de la jovencita para sentirse un tanto avergonzado a la vez que emocionado por las palabras de la portadora de la pureza. Bajo su mirada al alimento, era la primera vez que alguien se expresa de esa manera y lo hacía sentirse como si fuese alguien importante. Desde que había llegado a ese mundo lo primero que había visto había sido el rostro de esa chica sonriéndole, con el tiempo fue cuidado y criado por ella mostrando mucho interés en ayudarlo a recuperar sus memorias, sin saber ¿quién era? o porque estaba en el mundo de ella Incluso él no tenía recuerdos claros. Aun así esa elegida había dejado a un lado su vida rutinaria para ayudarlo a él y agradecía de todo corazón saber que en su camino había sido puesta para ayudarlo.
- yo… -alzo su rostro hacia la elegida con intenciones de decirle algo. En el intento es interrumpido por el sonar del timbre de la puerta logrando que la interacción de ambos se corte. Viendo como la joven se levanta de su puesto para salir del comedor.
La castaña parpadea un par de veces para observar en la entrada a sus tres amigas con una sonrisa de oreja a oreja. Esbozó una sonrisa seguida que su rostro se alarmo y nerviosa debido a que no se esperaba la llegada de sus amigas en su hogar.
- Hola mimi –saludaron todas al unísono.
- chicas, pero ¿qué hacen aquí?
- hemos venido especialmente hacerte compañía mimi –hablo la pelirroja que se atrevió a dar un paso dentro de la casa y observo el hogar de su amiga siendo primera vez su visita.
- oye Katherine, deberías ser menos atrevida y no entrar sin antes ser invitada –regaño Jean que se fue detrás de la pelirroja.
- lo lamento sabía que el día de hoy querías estar a solas con Dorumon –se disculpó la pelinegra- pero Katherine insistió en venir a visitarte
Tal grito eufórico por parte pelirroja hizo que ambas chicas salgan corriendo hasta donde se había adentrado la chica, el comedor. Parpadeo un par de veces al ver a la pelirroja con un plato en su mano. Miro todo alrededor y noto que Dorumon no se hallaba dentro del comedor. Volvió a mirar a su amiga
- es increíble Mimi, está comida está súper deliciosa –comento Katherine que no dejo de comer cada porción de alimento en el plato- por cierto no sabía que comías tanto, note que hay dos platos en la mesa o es que acaso tienes algún invitado –agrego la ojiverde logrando que la castaña volviese a ponerse nerviosa, ignoro ello y siguió degustando la comida preparada por su amiga.
- claro que no –sonrío a modo de nerviosismo y camino hacia la puerta para mirar hacia los pasillos y ver a su compañero digimon subir las escalera. Suspiro aliviada al menos Dorumon no iba ser visto. Volvió su mirada hacia dentro y se sobresaltó al ver tan cerca a Jean - ¿ocurre algo? -pregunto parpadeando un tanto confusa.
- te noto algo nerviosa Mimi –noto la castaña de ojos verde examinando a su amiga- hay motivo alguno para que estés así o es que ¿escondes algo? –dijo a modo interrogativo mirando fijamente a la castaña que solo negó varias veces con la cabeza.
- oye Jean, ven acá y prueba que tan delicioso es la comida. Annie tiene mucha razón, cocina delicioso –admiro la pelirroja- y esto ¿Qué es? –pregunto picando un poco de verdura y sus ojos brillaron- delicioso.
Jean solo suspiro resignada por la pelirroja, tomo un tenedor y metió algo de comida a su boca y afirmo un par de veces mirando a la castaña que solo se ruborizo un poco.
- Es muy delicioso mimi –comento sincera Jean- deberías de vez en cuando llevar comida como está al colegio, así disfrutaríamos auténticos platos Japoneses –guiño el ojo y siguió comiendo un poco más.
- eso fue un claro elogio de Jean –hablo Annie a su amiga. La castaña solo sonrío y asintió con la cabeza.
La castaña venía con una bandeja en mano para colocarla sobre la mesa que estaba en el centro de la sala. Repartió un poco de té y dulce preparada por ella. Entregándole a cada una su respectiva porción quienes agradecieron gustosa.
- por cierto pensaba encontrar un hogar al estilo Japonés –dijo con sinceridad Katherine mirando la sala de su amiga y probando el delicioso pastel- ¡que rico! –exclamo al probar algo de pastel.
- no seas tonta Katherine, por estos lugares no existe ese tipo de viviendas –dijo Jean dándole un leve golpe en la cabeza a su amiga- y no seas tan imprudente –coloco su taza en la mesa.
- está bien Jean –hablo Mimi sonriente- la verdad mis padres no son tradicionales, puede decirse que son rápidos acoplándose a vivir en cualquier sitio. Lo más importante para ellos siempre ha sido que todos estemos juntos –sus ojos mostraron una melancolía por unos minutos que no paso desapercibido por la pelinegra.
Katherine se levantó para caminar hasta donde se hallaba un montón de fotografías familiares tan curioso tomo una donde se encontraba una pequeña Mimi junto con sus padres seguido lo volvió a colocar para ver las diversas fotos. Sonrío para fijar su mirada en su amiga.
- Mimi ha de ser genial ser hija única. ¿Verdad?
Y ese comentario sobresalto a la castaña que miro a la pelirroja bajo su mirada hacia la taza, en aquel entonces así ella lo creía, sin embargo. Solo afirmo leve con la cabeza ocultando su rostro bajo sus flecos marrones. Aquello no salió desapercibido por Annie que miraba a su amiga y Jean que tomaba de su taza y miraba de reojo a la castaña.
Sus ojos azules miraron el techo como si fuera lo más interesante que existiese en esos momentos. Cerro los ojos y su mente recordó una vez más la conversación que había tenido con la Tachikawa. En momento había querido retractarse de sus palabras, pero había claras razones por las cuales desconfiara en aquel digimon desconocido y por tanto no podían bajar la guardia al vigilar aquel digimon. Quién iba pensar que él iba ser escogido una vez más, para vigilar un digimon que había aparecido en el mundo real. Tal vez ese papel hubiera sido mejor para Tai, su hermano o alguien más, pero al final había accedido. Al ser el primero en tener contacto con la elegida de la pureza. Guenai había pedido que él se encargara de esa misión por un tiempo. Y aunque al principio no le había agradado el traslado de papeleo aun nuevo instituto y el haberse mudado de un país a otro. No tenía otra opción que aceptar y no exponer incluso la petición de Tachikawa que ella se iba a encargar de decirles al resto de sus amigos.
- Entonces porque diablos no se los dice ya –dijo el rubio en voz alta que se levantó- Qué tanto espera ella para decirles a los demás de la existencia de ese digimon.
- ¿Matt? –Llamo Gabumon- ¿ocurre algo?
- no es nada –respondió el rubio de ojos azules que desvió su mirada hacia la ventana y pudo divisar la enorme ciudad en la que se encontraba, talvez Nueva York no era igual a Odaiba, pero tenía su toque especial
- la señorita Mimi ha cambiado considerablemente así como todos ustedes –dijo el digimon que miro hacia la ventana- veo que ella solo quiere proteger a Dorumon y confía plenamente en él.
- sin embargo no se sabe nada de ese digimon –dijo el ojiazul con la mirada clavada al frente- además sigue siendo una llorona, y si sigue encariñándose con aquel digimon, puede salir lastimada en cualquier momento
- No tienes que preocuparte –noto este al ver la forma de expresarse de su elegido y vio que el rubio se sonrojo leve- hay un fuerte lazo entre ellos dos como si nadie pudiera romperlo, tal vez aun nos cueste asimilar la razón del porque la señorita no le dice nada a los demás, sus razones tendrá Matt –dijo Gabumon- además creo que la señorita es consciente de ello y no le importaría ser dañada solo por el hecho de ayudar a Dorumon
Yamato abrió los ojos y fijo su mirada en Gabumon este simplemente afirmo con la cabeza. Volvio su mirada hacia la ventana, tiempo atrás Mimi era considerada en el grupo como la más frágil, llorona, quisquillosa y mimada por otra parte ella odiaba las peleas que surgían en el grupo, con el tiempo incluso Mimi había crecido durante en el viaje al digimundo. Al tiempo de haber finalizado la aventura Mimi había tenido que decirles adiós a todos y desde ese momento solo supo de ella por parte de su hermano o el resto del grupo. Ahora que lo pensaba Mimi parecía ser más decidida dándose cuenta como defendía aquel digimon ante sus comentario, incluso en el salón de clase se llevaba bien con el resto de sus compañero. El comentario de aquel rubio lo había dejado algo inquieto.
"Sinceramente no conoces en lo absoluto a Mimi para que hables al azar de esa manera"
Incluso aquel rubio parecía conocer más a Mimi que él y a pesar de que nunca tuvo una interacción de amistad profunda con la castaña la consideraba como parte del grupo de los ocho elegidos. Suspiro y se levantó de la cama para encaminarse a la puerta.
- ¿adónde vas? –pregunto Gabumon.
- iré a ver si ella necesita de algo –se encogió de hombros restándole poca importancia ante la sonrisa de su amigo.
- yo también quiero ir –dijo Gabumon impaciente- la señorita mimi debe saber que yo también estoy aquí
- de acuerdo.
Ambos bajaron las escaleras en silencio. El rubio se detuvo en seco para escuchar claramente algunas voces femeninas y se dio cuenta que la castaña no estaba sola con las intenciones de volver a su habitación. La voz de la pelirroja lo detiene por unos instantes
- ¡Mimi eres hermana! –Exclamo sorprendida- ¿Qué paso? ¿Dónde está?
- mamá tuvo un accidente y lo perdió.
Yamato abrió los ojos de tal manera que sus pies se anclaron en el suelo y su mirada se fijó a la sala donde se encontraba la castaña relatando un poco de su pasado. Podía ver en la mirada de ella una gran tristeza pero su rostro era distinto ya que llevaba consigo una adornada sonrisa en sus labios, aquello solo era una simple mascara que la castaña portaba al frente de sus amigas.
Tú no eres quién para poder juzgar a mimi como lo hiciste ahora. No tienes ni la menor idea de lo mucho que ella se ha estado esforzando junto con Dorumon para mantener el orden en este lugar. Ahora vienes desde Japón a decirle que es egoísta por no decirle nada al resto de sus amigos. Sinceramente no conoces en lo absoluto a Mimi para que hables al azar de esa manera.
Se despidió de sus amigas con la mano. Cerro la puerta y se recargo en ella dejo escapar un suspiro.
Subió las escaleras junto con una bandeja de comida en la mano dio varios toques a la puerta donde está se abrió y extendió sus manos al frente ante un sorprendido rubio.
- como no bajaste a desayunar quise traerte el almuerzo –se apeno ella leve para sonreír- espero te agrade lo que cocine
El rubio tomo la bandeja seguida vio como la castaña le sonreía como era posible que ella siguiera sonriendo después de haberla tratado de tal manera. Dejo escapar un suspiro seguramente Tachikawa era la que menos comprendía de entre todos sus amigos. Y antes de decir algo el celular de la joven sonó. La vio alejarse y adentrarse a su habitación
La castaña dio un paso hacia atrás al ver como Dorumon se le acercaba y le entregaba el digivice notando que el digimon se había dado cuenta. Tomo el aparato sin antes meter por dentro del digimon. Corrió rápidamente desvistiéndose para colocarse otro tipo de vestimenta
- entiendo, enseguida Dorumon y yo iremos –dicho eso busco su mochila rosa y metió algunas cosas. Busco entre su armario unos patines los tomo rápido para abrir la puerta de su habitación y correr hacia la otra puerta- Ishida saldré un momento –no necesito respuesta para retirarse a toda prisa.
-¡oye espera! -Lo único que vio fue un pasillo vació. Alzo el ceño más la presencia de Gabumon llama su atención.
- Matt, es un digimon –dijo este serio y alzo la mirada- La señorita Mimi debe estar yendo al encuentro con aquel digimon.
Aproximadamente veinte minutos es lo que le costaba llegar hasta la estación de trenes pero estando en patines había acortado el tiempo. Se detuvo en seco y vio hacia la otra calle donde se encontraba la estación, sin embargo este se encontraba cubierto por aquel campo de batalla nombrado por parte de Michael. Cruzo la calle cerciorándose que no había tantas personas, extrañada miro su reloj y se percata que eran las cinco de la tarde, normalmente la avenida siempre era transitada por personas y en este caso no se veían personas. Aquello no era nada bueno. Freno para ponerse frente al gran campo que cubría por completo la estación de trenes.
- Mimi
- ¿Qué sucede? –pregunto mientras bajo su vista hacia el digivice.
- percibo algo distinto en ese digimon –callo por unos segundos- es muy diferente a los digimons que hemos enfrentado anteriormente. No es nada cool
Volvió su mirada hacia al frente Dorumon no era el tipo de digimon que se expresaba de esa manera de un digimon. Busco con la vista a su amigo Michael pero al parecer este aun no llegaba al lugar, lo mejor era esperarlo. Cierto grito femenino logra llamar la atención tanto de la elegida como la del digimon, que seguía en el digivice. Sin pensarlo patino adentrándose al espeso campo con perspicacia le era algo difícil visualizar a su alrededor hasta que pudo ver que al fin estaba en el interior del campo. Sintió una brisa gélida froto sus brazos y se detuvo por unos momentos. Extrañada levanto su palma para sentir copos de nieve. Alzo el ceño. Abrió la palma de su mano para cerciorarse que había nieve, eso era extraño ya que no era invierno. Saco el digivice con las intenciones de sacar a Dorumon pero se sobresaltó al sentir algo detrás suyo giro sobre sus patines para abrir sus ojos por completo. El digivice cayó al suelo y una tenue luz brillo de él.
...CONTINUARA...
