¡Hola! ¿Cómo están? Acá el nuevo capítulo de la historia, ojalá les guste (:
Disclaimer: Hetalia no me pertenece, pero no se me ocurre nada creativo en este momento (?
Desde mi conversación con Lovino con respecto a su más anhelado sueño había comenzado a preocuparme mucho, ya que él había dicho que no necesitaba mi ayuda. Las actividades que comúnmente lograban distraerme ya no lo hacían, y bueno, mis dos grandes amigos de eso se iban dando cuenta.
-Negrita, ¿pasó algo? –me dijo Gilbert con su tierno apodo-. Te veo desanimada, al asombroso Gilbo no le gusta que estés así…
-¿Qué ocurrió? Tu rostro tan hermoso no debe verse triste, mon amour –me dijo a la vez Francis acariciando mi mejilla.-
-Pues chicos –comencé, tratando de conseguir decir las palabras adecuadas-. Estoy pensando en Lovino…
-Bueno, eso no es novedad querida –dijo Gilbert y rió con el francés-. Tú siempre estás pensando en ese mocoso problemático…
Me sonrojé bastante cuando dijeron eso, yo estaba consciente de que era la verdad.
-Esta vez es algo un poco más serio, amigos míos…
-Bueno, tómate una cerveza y nos cuentas –dijo el alemán de ojos rubís mientras pedía tres cervezas al mozo y algo para engañar al estómago.-
Tragué saliva y comencé a hablar-. Bueno, verán… Lovino odia el trabajo, creo que eso no es novedoso para nadie, pero no es precisamente porque sea un flojo o algo por el estilo, es otro el problema… Él, tiene un sueño, por así decirlo, que va más allá de un simple puesto de trabajo o un aumento en el sueldo… Él quiere ser cocinero, y no sólo eso, quiere tener su propio restaurant, algo que me pareció demasiado dulce viniendo de él –no podía ocultar la sonrisa y el sonrojo de mi rostro-. Pero, lamentablemente no tiene el capital suficiente…
Mis dos amigos me miraban con bastante interés, pero temerosos a lo que les fuera a pedir, y bueno, no se equivocaban, tenía algo en mente que estaba segura de que no les iba a gustar.
-Y entonces… Yo quería saber si… Bueno, tú, Gilbo, ¿no podrías adelantarle un dinero o algo?, y tú, Francis, que conoces tanto de sitios para arrendar y esas cosas, ¿no ayudarías a que consiga un lugar para poner su negocio? –ambos me miraron no muy convencidos, comencé a inquietarme.-
-Ay, no sé Isabela, ese muchacho caprichoso no es tan asombroso para recibir un adelanto, además, no puedo aprovecharme de mi rol de jefe…
-Y además Isabela, siempre me anda diciendo que soy un pervertido o un degenerado, lo soy pero, no para tanto…
-No se preocupen –dije con un verdadero nudo en la garganta que conmovió a mis dos amigos, o eso creí-, yo sabía que no era muy probable que aceptaran y no importa… O sea… De hacerlo por él no querrían de ninguna manera, pero… No les pido que lo hagan por él, les estoy pidiendo que lo hagan por mí.
El corazón de mis dos amigos pareció quebrarse, no era mi intensión lucir tan vulnerable o afectada, pero realmente la situación de Lovi me tenía preocupada, además, ¿prometí ayudarlo, no?, ¿le dije que podía confiar en mí, no es así? Era mi responsabilidad hacer algo.
-Negrita –me dijo Gilbert acercándose para abrazarme-. Lo haré, ok, lo haré… Pero lo haré por ti, realmente no me gusta verte así –dijo y me abrazó con bastante dulzura.-
-Ah, Isabela… ¿Cómo consigues doblegar así mi frágil corazón? No lo comprendo, pero sí, yo también te voy a ayudar para que Lovi consiga su meta, si tú eres feliz con eso yo también lo voy a ser –con esta frase me abrazó al igual que Gilbert pero con una fuerza mayor, solía apachurrarme demasiado.-
-¡Cómo mola! ¡Realmente podré ayudarlo, joder! –a veces se me salían expresiones demasiado características de mi país natal y pocas personas lograban entenderme-. Ustedes, definitivamente son la leche, les juro que los amo –parecía que estaba en las nubes, los chicos sólo me miraban con un signo de interrogación en la cabeza que nadie les podía quitar.-
Luego de esa conversación y poder explicarles un poco a mis amigos que lo que intentaba decir era que me alegraba mucho que me pudieran ayudar y que eran unas muy hermosas personas (hasta yo me reí cuando se los dije) regresé a mi casa, a la cual no iba hace días, debo admitir, con el caprichoso y malcriado italiano se pasa el tiempo volando y no asimilo bien las cosas. Más allá de esto, aproveché el tiempo que tenía libre esa semana para salir con Francis y Gilbert a ver lugares para arrendar o en otro caso para construir.
-Este lugar mola mogollón, ¿eh? –dije para mí misma, por si se lo preguntan quise decir que estaba buenísimo-. ¿Cuánto costaría arrendar el lugar, estimada señorita? –le pregunté a una dulce muchacha de cabello rubio, corto y ojos claros (y de hecho, grandes atributos) que estaba ahí, y que por cierto, Gilbo y Francis le estaban echando el ojo.-
-Bueno, yo creo que unos 500 euros por trimestre estaría bien, igual la cifra podría ser conversable –dijo, con un tono de voz bastante dulce.-
-¿Me podría dar su número? Por ahora estamos cotizando, pero si esta es la mejor opción la llamaría –sonreí animada.-
La educada muchacha me dio su número de celular y yo el mío, fue así como continuamos nuestro recorrido y llegamos a una casona bastante grande que era propiedad de un suizo, mis dos amigos no estaban muy convencidos de cotizar ahí, pero pensé que no era malo atreverse.
-Disculpe, ¿su nombre?
-Vash, mucho gusto –dijo con un tono bastante serio que iba bien con su rostro de poco amigos-. ¿Le interesa arrendar?
-¿Más o menos cuánto saldría? –pregunté, con toda la dulzura del mundo.-
-Aproximadamente 1000 euros al mes, señorita, aunque el precio es conversable.
Debo admitir que esa cifra me hizo querer desmayarme, pero no por eso seguí buscando posibles lugares para arrendar, el último lugar en visitar fue una gran casona donde habitaba un agradable ruso que tenía un color de ojos que nunca antes había visto.
-Yo en lo personal no le cobraría mucho por arrendar, pero lo veo difícil si es para un restaurant, normalmente arrendamos para eventos de uno o dos días únicamente –me dijo, con un tono de voz demasiado agradable-. Espero no haberle incomodado…
-No se preocupe –dije animada-. Cuando necesite celebrar mi cumpleaños de seguro vendré aquí –reí animada, el ruso realmente me cayó bien.-
Luego de toda una tarde yendo a lugares donde se pudiera arrendar, decidí cortar por lo sano, me encontraba demasiado cansada, al igual que mis amigos, que en realidad no sé de qué se cansaron si únicamente me dejaron hablar a mí (menuda gracia, para andar por ahí ligando tías sí que tienen personalidad). Tomé mi celular y llamé a la muchacha que arrendaba, su nombre era Katyusha.
-¿Hola? ¿Katyusha? Sí, soy yo la muchacha que te preguntó sobre el arriendo de la casona, sí, sí… ¿Te parece si conversamos mañana? Claro, yo estaré ahí a esa hora, nos vemos entonces, chao.
Los chicos me miraron más animados, se encontraban echados, porque no puedo decir que estaban sentados en mi sofá, cosa que me dio algo de gracia pero me irritó un poco que no me hayan ayudado a hablar con las personas.
-Jo, ustedes dos, ¿de qué se han cansado, eh? Me dejaron hablar sola todo el día, eso no se compara a haber caminado un poco –dije, en realidad estaba cansada.-
-Mon amour, no te sientas mal… Prometemos que la próxima vez hablaremos más, ¿no es así, Gilbert?
-Seguro, negrita, ya no estés tan abatida… Todo saldrá bien, estamos en el primer paso, ahora sólo queda que yo le dé el empujón económico al muchacho y estará todo bien, claro… ¿Le contaste que lo estamos ayudando, o no?
-Claro que no –dije, preocupada-. Si sabe que me estoy metiendo de más en su problema va a explotar de la rabia, pero… No puedo evitar preocuparme tanto por él, lo único que quiero es que esté bien, que sea feliz…
-Y que lo sea contigo, ¿verdad? –el alemán era muy directo cuando se lo proponía.-
Con un fuerte rubor sólo pude musitar-. C-Claro, después de todo… Él y yo somos una pareja, algo extraña, pero lo somos…
-Bastante, diría yo –rió el francés y me regaló una sonrisa-. Pero es bueno verte alegre, tan radiante… Por la única razón que no he quebrado esa relación es porque estás realmente enamorada –Francis reía, Gilbo a su vez, y yo, aunque todos sabíamos que esa broma tenía mucho de verdad.-
-Pero, negrita –me dijo Gilbert-. ¿Qué harás cuando él se entere de todo? ¿Le dirás que era una sorpresa?
-Ni de broma se lo diría ahora, creo que hay que esperar hasta que todo esté arreglado, luego veré como se lo digo.
Al otro día fuimos a hablar con la ucraniana (sí, le pregunté de dónde venía por su acento) que me arrendaría el lugar para poner el restaurant, aunque lo que yo no sabía es que su propuesta cambiaría un poco cuando estuviésemos ahí.
-Sabes, lo pensé bien y me gustaría en vez de arrendarte este lugar –vaciló un poco-, preferiría vendértelo, yo no sé si lo quieres tener por mucho tiempo o algo así y a mí en lo personal me está sobrando porque pensaba hacer otra cosa de mi vida en vez de la tienda que tenía aquí, ahora estoy buscando trabajo de hecho –rió.-
-¿De qué buscas trabajo, guapa? –le preguntó Gilbert, era bastante mujeriego a veces.-
Aparentemente a la muchacha no le gustó mucho así que contestó a regaña dientes.
-Bueno, yo soy cocinera en tiempos libres y en otros momentos trabajo como vendedora, no es mucho lo que trabajo pero puedo mantenerme bien con mi pareja –rió tiernamente.-
-¿Sabes? Si tú me vendes este lugar yo puedo obtener un trabajo para ti –le dije, estaba muy animada.-
-¿Hablas en serio? Eres realmente una muchacha muy dulce y además bonita, no sé qué decir –parecía que lloraría en cualquier momento, justo en ese momento apareció un muchacho de cabello rubio y anteojos, se veía serio.-
-¿Cómo va todo? –preguntó con educación-. Veo que aceptará comprar nuestra casona, es algo humilde pero le será útil, estoy seguro –sonrió.-
-Seguro, también tengo un trabajo para ella –dije-, ella me ha dicho que cocina y yo quiero poner un restaurant, bueno… Mi pareja es quien pondrá el restaurant pero yo quiero ayudarlo –sentía como comenzaba a sonrojarme, no podía evitarlo.-
-Ella es quien debe aceptar, yo la apoyaré de todos modos.
Luego de una muy linda conversación y, además una taza de té a la que no pude negarme a pesar de no tomar mucho té, esa pareja me fue contando aspectos de su vida. Katyusha tenía 25 años y llevaba 5 años junto a Eduard, el hombre rubio, que tenía 30 años cumplidos hace muy poco tiempo. Él era Ingeniero Informático, experto en computadoras y todo ese cuento, ella sabía sobre muchas cosas y había hecho muchos trabajos durante toda su vida, incluyendo entre ellos ser mecánica, pero en el fondo siempre le gustó cocinar, principalmente dulces o postres; Eduard decía que era una experta y su comida era realmente deliciosa, cuando probé uno de sus pasteles comprobé que no era solamente un mito.
Luego de ese día volví a casa de Lovino, porque si no me aparecía pronto por ahí iba a ser demasiado sospechoso, él parecía preocupado pero obviamente no iba a querer asumirlo.
-¿Por qué carajo no viniste ayer, eh? Pensé que te ibas a establecer aquí de verdad… -después de haber dicho eso parecía nervioso y arrepentido.-
-No creí que te ibas a preocupar por una ausencia tan corta, estaba resolviendo asuntos y pasé algún tiempo con los muchachos –sonreí.-
-Ah, andabas con ese par… No deberías estar muy pegada a ellos, esos sólo quieren ligarse mujeres…
-Conmigo no son tan ligones, se controlan y pasamos un buen rato, son mis amigos y además, tú a ellos no les caes tan mal…
-No creo que eso sea verdad, Isabela –suspiró pesado.-
-Ya, olvídate de eso, mañana te mostraré una sorpresa que te animará –sonreí y subí a la habitación.-
-¿De qué hablas? –logré escuchar mientras subía.-
-Si te digo pierde el chiste.
Fue una larga noche pensando si era prudente o no llevarlo al primer peldaño en la escalera de su sueño.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO ~
dragonadetinta96: ¡Estimada! Espero que este capítulo te aclare lo que no habías comprendido (pero respondiendo a tú pregunta, sí, todo sí xD) Gracias como siempre por alegrarme los días con tus reviews, realmente cada vez me caes mejor (: eres una persona bastante agradable~
GusGuschan: No sé qué decirte e.e más allá de que no deberías haberme mandando un review enferma y que te mataré a golpes por no hacerme caso cuando te dije que tenías que descansar (? pero meh, la verdad es que te he extrañado estos días -yo no dije eso.-
Vivi: Espero que este capítulo sea de tu agrado y que no tenga ningún error del que probablemente me daré cuenta después, te quiero un montón (:
Sin nada más que agregar, me retiro~
¡Nos vemos cuando nos veamos!
