¡Hola! Aquí tenéis el siguiente capítulo. Temo deciros que el final de esta historia se acerca, se pueden contar el número de capítulos restantes con los dedos de una mano.

A pesar de ello, vamos a disfrutar lo que queda de historia.

Disfrutad.


Capítulo 12: Carnaval


'Serás feliz, dijo la vida, pero primero te haré fuerte.'

-Anónimo

Blu abre los ojos perezosamente. Había dormido de maravilla, no se había despertado en ningún momento.

"¿Dónde está Perla?" Se pregunta, mirando el reloj.

El reloj marcaba las 10:45. Sin duda había dormido bastante más que la noche anterior, muy probablemente debido al cansancio acumulado en su cuerpo tras estar más de cuatro horas practicando el vuelo.

Aunque valió totalmente la pena.

"Tengo hambre." Piensa, notando como su estómago rugía.

Se levanta y va a la cocina. Andaba hacia esta, pero pronto se percata de su nueva habilidad y no se demora en usarla. Va volando a la cocina y se sube en la encimera para abrir el frigorífico.

"Veamos…" Murmura Blu, admirando los alimentos del electrodoméstico.

Se decanta por un plátano. Lo coge con sus garras y vuela de vuelta al sofá.

Se sentía extraño, no había ruido, no parecía haber nadie en casa.

Decide poner la televisión para acompañar su desayuno.

"No parece haber nada interesante…" Murmura, cambiando de canales en busca de algo interesante. "Bah, esto mismo." Añade, dejando el canal de informativos, dándose por vencido.

"Esta noche se celebra el tan ansiado carnaval de Rio de Janeiro." Dice el reportero. "Aquí nos encontramos con uno de los muchos artistas…"

Blu se sorprende, se había olvidado del carnaval. Esa era la razón por la que todo estaba en silencio.

"No sabía que el centro de conservación cerraba los Domingos." Piensa Blu.

Sigue comiéndose su plátano. Recuerda que él, junto a Perla y sus amigos irían al carnaval.

"¿Y qué se supone que haremos?" Se pregunta en su mente.

Decide dejar de pensar en ello y termina su desayuno, todavía quedaba mucho día por delante.

Decide estirar las patas y sale del centro de conservación a través de una ventana abierta, volando. Sube al tejado y se queda allí.

"¿Debería esperarla?" Se pregunta, dando por sentado que Perla iría a verlo.

Decide no esperarla, ya que tenía muchas ganas de dar un paseo por la ciudad de Rio.

Emprende el vuelo y se dirige a la ciudad entre piruetas y acrobacias aéreas. Disfrutaba mucho de poder volar.

"¿A dónde voy primero?" Se pregunta.

Decide ir a la gran estatua del Cristo Redentor, una de las maravillas del mundo.

Se para en la cabeza de la estatua de piedra a admirar las vistas.

"Sigo sin creerme que me he perdido esto por más de diez años." Piensa.

Continúa dando su paseo por la ciudad de Rio. Decide darse un poco de prisa, ya que suponía que Perla lo estaba esperando. Decide dar un rápido vistazo a la playa de Copacabana, admirando el ambiente despreocupado de los brasileños de Rio de Janeiro.

"Es hora de volver."

Vuelve al centro de conservación. Justo antes de llegar divisa una mancha azul en el tejado del centro clínico, era Perla.

"¡Hola!" Saluda Blu, aterrizando en el tejado.

"Buenos días." Dice Perla, con su encantadora sonrisa. "Parece ser que te ha gustado volar."

"Eso creo." Dice Blu, devolviéndole la sonrisa "¿Dónde te habías metido?"

"Bueno, he ido a avisar a Nico, Pedro y Rafael de lo de esta noche." Dice Perla, refiriéndose al carnaval.

"Ah, genial." Dice Blu. "Se van a sorprender cuando me vean volar." Añade, riendo levemente.

"Sin duda." Confirma Perla. "Por cierto, ¿dónde están los humanos?"

"Buena pregunta." Dice Blu, no se había parado a pensar el lugar al que podían haber ido Linda y Tulio. "Bueno, da igual, están bien, supongo."

"Vale, ¿qué te apetece hacer hoy?" Pregunta Perla. "Al atardecer tenemos que ir al club de Nico y Pedro, allí nos estarán esperando nuestros amigos."

Blu asiente con la cabeza. "La verdad es que me gustaría ver tu nido, nunca he visto donde vives." Dice Blu.

"Con gusto te lo enseño." Dice Perla, juguetona. "¡Sígueme!"

Perla alza el vuelo rápidamente y Blu la sigue por detrás.

"¡Vas muy rápido!" Se queja Blu.

"¡No voy rápida, tú vas lento!"

"Ah, ¿sí?" Murmura Blu, desafiante, tenía en mente usar su don para adelantar a Perla.

Activa su don y nota como su velocidad crece con rapidez. Cuando el color de sus plumas cambia totalmente la velocidad de Blu es incomparable y adelanta a Perla en menos de cinco segundos a pesar de que la distancia que los separaba eran unos cuantos metros.

"¡Tramposo!"

"¡No son trampas!" Justifica Blu, desactivando su don.

"¡Ni siquiera sabes dónde está mi nido!" Dice Perla, la sonrisa victoriosa de Blu desaparece al ver como Perla gira hacia la izquierda radicalmente, yendo por otra dirección.

"Oh, genial…" Maldice Blu, en voz baja, había perdido la carrera.

Blu trata de alcanzar a Perla, pero la encuentra posada en una gran rama en la que había un agujero. Deducía que era su nido.

"Gané." Dice Perla, con aires de superioridad.

Blu maldice en voz baja. "¿Este es tu nido?" Pregunta, curioso.

"Sí." Confirma Perla. "Puedes pasar." Añade.

Blu asiente y con gusto entra al nido de Perla.

No era nada del otro mundo, pero estaba bastante limpio y tenía todo bien organizado. Unas cuantas hojas en la esquina que hacían de cama, un par de frutas guardadas que, debido a la ausencia de Perla durante los anteriores días, se habían echado a perder.

"Es bonito." Dice Blu, aunque era bastante pequeño y no muy llamativo.

"Eres muy malo mintiendo." Dice Perla. "Sé que este nido es bastante malo, estoy buscando uno nuevo."

"Ya veo." Dice, echando un vistazo a su alrededor.

"¿Y tú?" Pregunta Perla.

"¿Yo qué?"

"¿Tú no vas a buscar un nido?"

"Oh, claro, claro…" Confirma Blu, aunque la realidad era que ni había pensado sobre ello.

"Te puedo ayudar, si quieres." Ofrece Perla, desinteresada. "Podríamos buscarte uno mañana."

"Me parece bien." Dice Blu, sonriendo.

Tras un par de minutos abandonaron el nido.

"¿Qué hacemos ahora?" Pregunta Blu.

"Bueno, es algo tarde y estoy hambrienta." Dice Perla. "Podríamos comer."

"Vale." Blu no tenía mucha hambre, pero quería pasar tiempo con Perla. "¿En el centro de conservación?"

"Sí." Dice Perla. "Y pon otra película en la caja tonta."

"Veo que te ha gustado el término de caja tonta." Dice Blu. "Claro, podemos ver otra película."

Una vez decidido que hacer se pusieron en marcha al centro de conservación.


Mientras tanto…


"¿Estás seguro de que es aquí?" Pregunta Tulio. El chico asiente con la cabeza.

Tulio se encontraba investigando la supuesta base de los contrabandistas. Y, efectivamente, pudo confirmarlo al escuchar todos los graznidos de aves que podían estar encerradas.

"¿Qué pretende hacer?" Pregunta Fernando.

"No voy a entrar, obviamente." Dice Tulio. "Llamaré a la policía para que vengan."

Tulio coge su teléfono móvil y realiza una llamada.

"Policia de Rio de Janeiro, dígame." Responde alguien al otro lado de la línea.

"Hola, soy Tulio Monteiro, propieta…" Es interrumpido.

"Tulio Monteiro, lo recuerdo." Dice el policía. "Soy el mismo que le atendió en su otra llamada."

"Eso me ahorrara dar explicaciones." Agradece Tulio. "Verá, he encontrado el escondite de los contrabandistas que secuestraron a mis aves azules."

"¿En serio?" Pregunta el policía, incrédulo. "¿Cómo está tan seguro?"

"Puedo escuchar decenas y decenas de aves graznar dentro de la vivienda." Asegura Tulio. "Por favor, vengan inmediatamente."

"De acuerdo, Tulio." Dice. "Enviaremos una patrulla a investigar la zona. Gracias por su colaboración."

"A ustedes." Dice Tulio, colgando.

"¿Cómo sabrán el lugar?" Pregunta Fernando, curioso.

"La policía puede rastrear señales de teléfono y cosas de esas." Dice Tulio, seguro de lo que dice. "Saben la procedencia de la llamada."

"Ya veo." Dice Fernando. "Y ¿qué va a hacer ahora?"

"Volver al centro de conservación." Dice Tulio. "Y tú te vienes conmigo, recuerda que tienes que trabajar." Añade, sonriendo.

Fernando obedece y se va con Tulio de vuelta al centro de conservación montados en el coche de Tulio.


De vuelta con Blu y Perla


Blu y Perla, mientras volvían al centro clínico, hablaban sobre lo que iban a hacer esa misma noche en el carnaval. Perla se veía emocionada pero Blu estaba algo distraído.

"Blu, has estado algo distraído, ¿qué ocurre?" Pregunta Perla, notando como Blu miraba a todos lados. Estaban volando de camino al centro de conservación.

"Es que me da la sensación de que alguien nos sigue." Dice Blu. "Supongo que es solo imaginación mía al estar en la selva."

"No te preocupes tanto por eso." Dice Perla. "En la jungla siempre hay alguien que te está echando el ojo."

"Vaya, gracias, me tranquiliza saber eso." Dice Blu, sarcásticamente.

Perla ríe levemente.

Al poco tiempo llegan al centro de conservación, con tal suerte que se encuentran a Fernando y a Tulio.

"Espera." Dice Perla, mirando al chico. "¡Ese es uno de los secuestradores!"

"Tienes razón." Dice Blu, molesto de igual manera.

"¡Hola!" Saluda Tulio al ver a los dos guacamayos.

Blu le devuelve un chillido amistoso a Tulio, mientras que Perla no responde, ya que mantenía su mirada en Fernando.

Tulio y Fernando entran al centro, Perla y Blu les siguen y se desvían hacia el salón.

"Parece que les gusta estar ahí." Dice Fernando, viendo a Perla y Blu en el sofá, encendiendo la televisión.

"Blu es todo un cerebrito." Afirma Tulio. "Seguro que debe estar enseñándole a Perla todo sobre los humanos." Añade, con una leve sonrisa al verlos felices.

"¿Crees que se dejen acariciar?" Pregunta Fernando.

"Puedes probar."

Fernando se acerca a Blu y Perla.

"Hola." Dice el chico. Ambas aves se dan la vuelta para mirarlo con una cara molesta.

"Parece que están un poco resentidos." Dice Tulio.

"Siento mucho el haberos secuestrado." Se disculpa Fernando. "Yo necesitaba el dinero y no me paré a pensar en las consecuencias…"

Blu cambia su percepción sobre Fernando y deja que lo acaricie. Luego procede a acariciar a Perla levemente en la cabeza, pero justo cuando iba a hacerlo Perla le da un picotazo en el dedo.

"¡Ay!" Se queja Fernando, tocándose el dedo.

"Se me había olvidado de que Perla es muy asustadiza y desconfiada." Dice Tulio.

Blu mira a Perla incrédulo. Perla simplemente sonríe. Blu no puede aguantar y se ríe.


Mientras tanto…


Nigel regresa a la vivienda que servía de escondite, volvía del centro de conservación, había estado espiando. Al llegar, descubre que todo el mundo está guardando sus cosas y recogiéndolo todo.

"¿Qué demonios…?" Se pregunta a sí mismo.

"Nigel, llegas en buen momento." Dice Marcel. "Alguien nos ha delatado, han descubierto nuestro escondite."

"¡¿Qué?!" Chilla, histérico.

"Nos vamos esta misma noche." Dice Marcel, cargando una pistola. "Necesito que consigas a los pájaros azules ya."

Nigel maldice en voz baja y asiente con la cabeza, le habían arruinado el día.

"Marcel, el camión está listo." Dice Armando, entrando a la favela.

"Bien, poneos en marcha al aeropuerto." Dice Marcel. "Y no llaméis la atención…" Añade esto último amenazante.

Armando se va al camión y toma asiento como copiloto, ya que Tipa conducía el camión.

"Nigel, sin esos pájaros azules todo este riesgo y sacrifico será inútil." Dice Marcel. "El precio de las aves que llevamos en ese camión no se compara al que vale uno solo de esos guacamayos azules. Tienes que atraparlos a toda costa."

"No se escaparán." Piensa Nigel. "Además, sé el lugar al que pretenden ir esta noche…"

"Dentro de treinta minutos esta cosa horrible y fea estará vacía." Dice Marcel, refiriéndose a la favela en la que se escondían. "Si nos necesitas estaremos ya en la pista de aterrizaje. Lleva los dos guacamayos ahí. Nos vamos a las 00:00." Añade, dándole instrucciones a Nigel.

Nigel no responde, sino que se limita a irse por donde vino.

"Un rastro de migas de pan llevará a ese Blu a su perdición." Piensa Nigel con malicia.

Se echa a volar riendo con demencia, preparándose para capturar a su futura fuente de riqueza.


De vuelta con Blu y Perla


Blu puso la película y la disfrutaron juntos. Pasaron prácticamente toda la tarde viendo películas. Perla encontraba muy curioso todo lo relacionado con estas y continuaba preguntando constantemente a Blu.

El día se les hizo corto, y cuando quisieron darse cuenta ya era la hora de irse al club de Nico y Pedro.

Blu estaba esperando fuera del centro de conservación, Perla se había ido a arreglarse un poco. Blu conocía poco sobre las hembras, pero todas compartían ese extraño gusto por arreglarse.

"Tarda mucho…" Piensa, mirando a la Luna, era de noche.

Puede ver como Tulio cerraba completamente el centro de conservación, saliendo con Linda. Ellos también iban a disfrutar del carnaval.

"No, ya se lo he dicho." Dice Blu, estaba hablando con alguien por teléfono. "Le prometo que ese era el lugar donde guardaban las aves."

"Vale, entiendo." Tulio respondía afirmativamente.

Tras un breve rato, cuelga el teléfono.

"¿Quién era?" Pregunta Linda, curiosa.

"La policía." Comenta Tulio. "Resulta que en el lugar en el que estuve no había nada, estaba vacio."

"Pero eso no es posible…"

"Lo sé." Dice Tulio. "Ellos dicen que se habrán largado ya o están a punto de largarse. Van a investigar todos los aeropuertos de Rio."

"Espero que los encuentren." Dice Linda.

Tulio asiente, compartía el enfado con Linda, los contrabandistas se merecían estar encerrados.

"¡Blu!" Escucha.

Blu se da la vuelta y descubre a Perla volando hacia él. Estaba preciosa.

"Vaya." Dice Blu, admirando a Perla. "Estás muy guapa…" Añade, con algo de timidez.

"Gracias." Dice, sonriendo.

"¿Nos vamos?" Pregunta Blu.

"Por supuesto."

Vuelan por Rio. La ciudad de noche era preciosa, y más aún en época de carnaval. Daban pequeñas piruetas en el aire, disfrutando de su libertad.

"¿Cómo se habrá librado Rafa de su esposa y dieciocho hijos?" Se pregunta Blu.

"Quién sabe." Dice Perla, riendo levemente.

Tras veinte minutos de vuelo finalmente llegaron al club, y ahí los esperaban los tres, mirando con la boca abierta a la pareja.

"¡Hola!" Saludan ambos, aterrizando.

"¿Blu?" Pregunta Nico.

"¿Hm?"

"Acabas de volar." Dice Pedro, impresionado.

"¡Sorpresa!" Dice Blu, en tono juguetón.

La sorpresa de las tres aves cambia a alegría al enterarse de la nueva habilidad de Blu.

"¡Sabía que podías conseguirlo!" Rafa anima y abraza enérgicamente a Blu. "¡Te lo dije, está en tu genética!"

"Supongo que sí." Dice Blu, contagiado por la alegría de Rafael, quien no paraba de moverse.

"¿Cómo lo lograste?" Pregunta Nico.

"Bueno…" Dice Blu, algo ruborizado. "Perla me besó y yo simplemente pude hacerlo."

Si de por sí Rafael, Nico y Pedro estaban felices por la hazaña de Blu, ahora estaban aún más.

"¿Significa eso que sois pareja?" Pregunta Rafael, abriendo sus alas y sonriendo.

"Se puede decir que estamos en proceso." Dice Perla, mirando de reojo a Blu con una mirada provocativa.

"¡Así me gusta!" Celebra Rafael. "Es el poder del carnaval."

"Hablando del carnaval, ¿nos vamos ya?" Pregunta Nico, impaciente.

"Sí, es hora." Dice Rafael.

Las cinco aves alzaron el vuelo y se pusieron en marcha al gran festival.

"¡Oye, Blu!" Llama Nico. "¿Has probado a usar el don ese mientras vuelas?"

"¡Y tanto!" Asegura Blu. "¡Perla puede decirte el resultado!" Añade, riéndose.

"Ja, ja, ja." Se ríe Perla, sarcásticamente. "Te olvidas de que yo gané."

El vacile de Blu no tarda en desaparecer cuando recuerda que, en efecto, perdió la carrera.

Tras diez minutos volando una vez más por la ciudad de Rio de Janeiro llegaron a su destino, el gran carnaval.

"Es enorme." Dice Blu, impresionado.

El lugar donde se celebra el carnaval era muy largo y grande. Había un largo pasillo con butacas a ambos lados. Por el pasillo pasarían las carrozas, bailarines y demás artistas, mientras que en las butacas las personas se sentarían a admirar el espectáculo. Faltaba muy poco para el carnaval, la gente ya estaba prácticamente sentada y preparada, entre ellos Tulio y Linda.

Nuestros cinco protagonistas se posaron en las barras que sostenían las butacas, encima de todo el mundo. Era, sin duda alguna, el mejor sitio para disfrutar del carnaval.

"Amigos, dadme un segundo." Dice Blu. "Voy a ir a saludar a Linda y Tulio." Añade, volando hacia ellos.

"Voy a aprovechar para saludar a un viejo amigo mío." Dice Rafael, viendo a un guacamayo rojo a unos cuantos metros.

Los minutos pasaron y Blu regresó a su posición original.

"Te ha tomado tu tiempo." Dice Perla, algo molesta.

"Perdona, es que Linda me ha informado sobre todo lo que ocurre." Dice Blu.

"¿Qué ocurre?" Pregunta Nico, quien no entendía nada.

"Los contrabandistas que nos secuestraron y el estúpido blanco." Dice Blu. "Esta noche al parecer se van de Rio."

"Esa es una gran noticia." Dice Perla.

"Sin duda." Dice Blu, sonriendo.

"Que bien que ese pájaro se va." Dice Pedro. "Por cierto, ¿dónde está Rafa?"

"Es cierto, ese pájaro fiestero se fue hace diez minutos." Dice Nico.

"Seguro que se ha entretenido buscando a su amigo." Dice Blu, entre risas. "Vamos a buscarlo."

"Sí, por favor." Dice Perla. "El carnaval está a punto de empezar."

Las cuatro aves si dividieron para buscar a Rafael por toda la pasarela metálica, en la que había cientos de aves, preparados para ver el carnaval.

"¡Rafa!" Grita Blu, llamando a Rafael. "¡¿Dónde estás?!"

"Disculpe…" Dice alguien, tocando a Blu.

"¿Eh?" Blu se da la vuelta para descubrir a un pequeño pájaro. "¡Hola, chiquitín!"

"¿P-Puede ayudarme?" Pregunta el polluelo. "Mi mamá se ha hecho daño y necesita ayuda." El pequeño estaba bastante nervioso y asustado.

"Claro, pequeño." Dice Blu, sonriendo. "¿Dónde se ha hecho daño tu mamá?"

El chiquitín azul llevó a Blu hacia la jungla detrás de las butacas, hacia un pequeño lago.

"Bueno, ¿y dónde está tu mamá?" Pregunta Blu, puesto que no veía a ninguna otra ave.

"Aquí…" Dice en voz baja, poniéndole un pañuelo en el pico, obligando a Blu a respirar su esencia.

"Otra vez no…" Es lo último que Blu puede decir antes de caer rendido ante el cloroformo.

"Nunca falla…" Logra escuchar antes de caer inconsciente.


"¡Blu!"

Blu seguía inconsciente, Nico trataba de despertarlo.

"¡Blu, despierta!" Dice Nico, agresivo.

Blu no responde.

"¡Que despiertes!" Grita por última vez, dándola una bofetada.

"¡¿Eh?!" Blu se despierta sobresaltado por el golpe, parece ser la única manera de despertarlo.

"¡Blu!" Grita Nico, aliviado.

"¿Nico?" Pregunta Blu, confuso. "¿Qué ha ocurrido?"

"Algo malo ha ocurrido." Dice Nico, asustado. "Esa cacatúa los ha secuestrado a todos."

"¡¿Qué?!" La confusión de Blu desaparece al escuchar a Nico.

"Escucha, se los ha llevado a la pista de aviones cerca del carnaval." Dice Nico. "Pedro, Rafael y Perla, están todos ahí…"

"Ese maldito pájaro me ha dormido." Maldice Blu, enfadado, pues había sido engañado.

"Tienes que rescatarlos." Dice Nico. "Están a punto de abandonar la ciudad en avión…"

"Lo haré." Dice Blu, decidido. "¿Cómo has averiguado todo eso?"

"Seguí a la cacatúa sin que me viera." Informa Nico. "Tienen a todos metidos en jaulas…"

"Gracias, Nico." Dice Blu, enfadado. "Los salvaré."

Tras decir eso, Blu activa su don y se lanza al aire, volando con todas sus fuerzas.

"¡Espera…!" Trata de decir Nico, pero Blu ya estaba muy lejos como para escucharlo.

Blu agitaba sus alas con toda la fuerza que podía, cada segundo perdido era extremadamente valioso, podía ser la diferencia entre salvarlos o no.

Llegó en menos de treinta segundos, estaba relativamente cerca del lugar donde el carnaval estaba siendo celebrado. El don de Blu le permitió llegar muy rápido.

Justo antes de aterrizar desactiva su don. Un terrible dolor lo invade, haciéndolo tropezar y comenzar a rodar, pero recupera el equilibrio y corre hacia las jaulas amontonadas que estaban siendo cargadas en la parte trasera del avión.

Pudo ver a Rafael, Pedro y Perla agitando sus alas al ver a Blu. No había ningún humano, estaban todos cargando cajas dentro del avión.

Blu acelera el paso y se acerca a las jaulas, dispuesto a liberar a todos.

"¡Blu, dios mio!" Grita Rafael, aliviado. "¡Esto es peligroso!"

"¡Ya lo sé, Rafael, pero estoy aquí!" Grita Blu, acercándose a la jaula de Perla.

"¡No, Blu, no lo entiendes!" Trata de explicar Perla.

"¡¿El qué no entiendo?!" Pregunta Blu, confuso, mientras intentaba abrir la jaula. "Demonios, estas tienen un mecanismo más sofisticado…"

"¡No, Blu, es una trampa…!" Trata de advertir Perla.

"¿Una trampa?" Blu logra abrir la jaula de Perla, y acto seguido es golpeado en la cabeza, siendo empujado dentro de la jaula de Perla.

"¡Aah…!" Se queja Blu.

"Sabía que eras ingenuo, pero no tanto." Dice Nigel, quien había sorprendido a Blu.

"¡Suéltanos!" Grita Blu, molesto.

"Sí, claro…" Dice Nigel, sarcásticamente.

Rafael, Pedro y Perla miraban al suelo con desesperación.

"Me vais a hacer millonario…" Dice Nigel. "Nos vamos en quince minutos, decidle adiós a Rio…" Añade, riendo con malicia mientras se retiraba e iba adentro del avión.

"Lo siento…" Dice Blu, desanimado.

"No ha sido tu culpa…" Dice Perla, quién estaba al lado suyo. "Al menos estamos juntos."

Blu abraza a Perla. Ambos estaban asustados.

"Y pronto estaremos libres." Dice alguien, arriba de la jaula de Blu.

"¡Nico!" Gritan todos.

"¡Silencio!" Reclama el canario. "Si gritáis me van a oir…"

Nico se acerca a la primera jaula, la de Blu y Perla.

"Blu, ¿cómo abro esto?" Pregunta Nico, refiriéndose al cerrojo.

"Subes la parte derecha, giras esa especie de palanca a la izquierda y subes la otra parte." Dice Blu, dándole instrucciones a Nico.

Sin embargo, antes de que Nico pueda siquiera tocar la jaula, uno de los contrabandistas aparece.

"¡Vaya, que lindo canario!" Dice Marcel. "Los cinco dólares que vales me pagarán el café." Añade, metiendo a Nico en la misma jaula que Pedro.

Una vez más, todos miran al suelo decepcionados, pues estaban a punto de abandonar su hogar, secuestrados.

"Adiós, Rio…" Se despide Nico, triste.

"Adiós, Eva, no volveré a casa hoy…" Se despide Rafael.

Blu y Perla se mantenían callados, resignados y abatidos, esperando a que los cargaran encima del avión y abandonaran Rio de Janeiro.


Bueno, hasta aquí este capítulo. He de decir que tuve que acortarlo porque quedó demasiado largo. Espero que os haya gustado.

Como siempre digo, si te gusta la comunidad únete como escritor o sigue leyendo los fics de los escritores actuales. Las reviews u observaciones son agradecidas.

Un saludo, nos vemos en el próximo capítulo.