¡Mi primera tierra inventada! Estoy feliz.

Enjoy.

Capítulo 12: Cuestión de celos

Tierra 1616 (INVENTADA)

Le resultaba bastante difícil solo observarla sin hacer nada más. Al principio, solo era una chica que fastidió una de sus misiones, y repleta de chistes peores que los suyos propios.

Una joven que jugaba a ser la gran heroína de Nueva York, balanceándose por los edificios, con su inconfundible telaraña y ese entallado traje rojo con azul.

¿Cómo no fijarse en ella? Comenzando, Deadpool solo la vio como un capricho. Sinceramente, quería llevársela a la cama y ya está. Con eso se le quitaría su obsesión con ella.

Pero resultó que no era una chica fácil. ¡Qué va! Esa araña era mas difícil que un problema de álgebra.

Y eso, fue lo que mas captó su atención. Lo que no lo dejaba irse de ahí. Una extraña sensación en su interior que le decía que no se rindiera, porque Spidey era la indicada.

"¡Es la chica que has estado esperando toda tu vida!"

"Ni que tuviera tantos años, ¡no estoy viejo!"

"¡Cállate y ni se te ocurra dejarla ir!"

"¡Vamos, levanta ese trasero animal!"

Solían discutir de esa forma las voces en su cabeza y la mayoría estaban de acuerdo en lo mismo; Wade debía seguir intentando. Cuanto mas lo rechazara la castaña, él debía darse aun mas fuerzas para seguir.

Y sus voces interiores no se equivocaban. Ya que no fue fácil, pero lo logró.

Fue casi medio año de estar insistiendo, de rogarle, de cuidarle, de perseguir su sombra. Al final, la araña se rindió a sus encantos.

Ella sabía y entendía que Wade estaba loco, que era un mercenario sin remedio. Pero decidió ver más allá de eso, luego de escuchar su historia.

El canadiense pasó por demasiadas cosas en su pasado. El cáncer ya era algo demasiado terrible, y sumado a experimentos científicos nada piadosos, no se podía ni imaginar su dolor.

Y a pesar de todo eso, Wade sonreía, bromeaba, se la pasaba de buen humor para ella. Quizá por otros lados era un sanguinario asesino, pero con ella; con ella era distinto.

Petra no podía solo ignorar todo eso y dejar sufrir al pobre hombre. Además que claro, cada detalle la hizo enamorarse de él. Cada flor, cada tontería, cada paseo juntos. Sin contar las nalgadas, esas aun no las aprobaba.

Si Parker se dedicaba a no pensar en el hecho de que era un mercenario, en su lado pervertido, o en sus arranques de locura; entonces era el novio ideal. Cariñoso, protector, detallista.

Pero existía otro problemita. Wade era muy posesivo.

Eso al principio a la chica le pareció chistoso, pero con el tiempo se volvía cada vez mas insoportable. Ya no eran celos normales, se volvían extremos.

Y eso era por lo que pasaba justo ahora.

—¡Retracte sus palabras!

—¡¿Pero qué dije?!

—¡Wade, por favor!

La situación era la siguiente.

La peculiar parejita tenía un día tranquilo, un día fresco que decidieron utilizar para pasarlo como cualquier pareja normal y corriente. Sin villanos y sin héroes por hoy, solo Petra y Wade.

El mayor había optado por usar una máscara de lucha libre, la mas ridícula que encontró; dicho sea de paso. No quería que sus cicatrices llamaran la atención.

Pero al entrar al Sub-way mas cercano, su maravillosa tarde de normalidad se fue por la coladera.

Y todo porque al tipo que atendía, se le ocurrió llamar "linda señorita" a la castaña.

—¡La llamaste linda y sé que la sabroseas con esos ojos de nerd que tienes, inútil!

La cosa se salió de control y Wilson sacó una pistola. El pobre tipo casi se orinaba del miedo, y eso fue suficiente para Petra. Le bajó la mano armada y le vio con el ceño fruncido.

—Wade, ¡ya basta!, ¡nos largamos de aquí!

Su tono fue bastante severo, mientras que el joven solo pedía auxilio. El mayor se mordía los labios, reprimiendo sus ganas de volver a subir el arma y dispararle justo en la cabeza a ese idiota.

—Pero...

—Pero nada, ¡nos vamos!

Lo sacó literalmente a empujones del lugar. Solo esperaba llegar a un sitio alejado y solitario para soltarle el sermón de su vida. Ahora si no se la iba a acabar. El enojo de la arácnida rebasaba los límites y le nublaba el juicio.

Un parque algo feo y sólo, fue el elegido para detenerse. Y el mercenario ya sabía lo que se le vendría encima, desde verla cruzarse de brazos sabía que esto iba enserio.

—Wade, he aguantado todos tus celos tontos porque te amo. Pero ya te pasaste.

Ese tono de voz lo asustaba. No quería iniciar una pelea por culpa de su estupidez.

—¿Me pasé? Pero corazoncito, ¡solo te defendía!

—¿Me defendías? Wade, ¡amenazaste a ese pobre tipo con una pistola! — No quería alzar la voz para no llamar la atención, pero le estaba resultando imposible.

—¡Oh vamos, se lo tenía merecido!

—¡Se supone que no cargarías armas en nuestras citas!

—¡Es por seguridad!

Spidergirl dejó salir un suspiro pesado. Le alteraba y preocupaba discutir por eso, pero el vaso tenía un límite y Deadpool se encargó de rebasarlo.

—Pero no es la primera vez. ¿Qué hay del repartidor de pizzas?

—¡Te comía con su mirada mirante de buitre en celo! — Wade estaba seguro de lo que decía, y alzaba las manos para recalcarlo. Por el contrario, la joven ni siquiera podía creer el tamaño de tonterías que su novio decía.

—¡Me estaba dando el cambio, Wade! —se defendió a gritos, pero solo obtuvo un puchero infantil como respuesta— ¿Y que hay de Iron Woman?

—¡La admiras demasiado, tenía que ponerle un ultimátum!, ¡así como lo hice con el Capitán Bandera!

La cara de la chica se distorsionó en una mueca confusa en tan solo un segundo.

—¿Amenazaste al Capitán América?

—Ups... — Rascó su nuca, plagado de nervios.

"¡Idiota! ¿Tienes mierda en la cabeza? ¡Arréglalo!"

"¡No sé cómo!, ¡hazlo tú!"

"Somos la misma persona, genio. Solo nalgueala y ya."

"¡Claro que no, eso lo empeorará!"

"Entonces cuéntale un chiste."

Wade carraspeó su garganta, y sin previo aviso tomó las manos contrarias entre las suyas, ante una confundida Petra.

—Pet, ¿qué le dijo un león marino a una fotocopiadora?

Hasta el tonito que usó el mayor le molestó. No dudó en separar sus manos de las de él sin cuidado alguno. Si, lo empeoró y en grande.

—¡No puedo creer que juegues con esto!, ¡es enserio!

Casi lloraba del coraje y fue entonces que supo que esto era serio, y mucho. Sus voces se quedaron mudas y su flamante sentido del humor no sabía que hacer.

—Pet, no juego, yo...

—Y el tipo de la lavandería, el que vendía hot dogs, la empleada de los bolos, el director de la escuela, mis amigos, la señora de la dulcería...

—¡Bien, bien, ya entendí! —se golpeó la cabeza con ambas manos, recordando cada momento mencionado— Pero Spidey... ven aquí, lo solucionaremos...

Extendió sus brazos pidiendo un abrazo, eso siempre le funcionaba. Pero tal muestra de afecto nunca llegó. Desde ese instante, su corazón se empezó a agitar.

Petra suspiró profundo y retrocedió dos pasos, le costó trabajo, pero lo hizo.

Su laringe estaba hecha un nudo, no podía creer lo que estaba a punto de decir. Pero todo su sistema nervioso se encontraba lleno de enojo, y le nublaba cualquier pensamiento amoroso.

—No... no hay un "lo solucionaremos". Porque no hay un "nosotros". Hasta aquí llego yo...

La mente del mayor se quedó en blanco. Ninguna de sus pocas funcionales neuronas parecía querer funcionar. Ya ni sus voces le hablaron, y sentía que las necesitaba porque, no quería entender esas palabras.

Por todos los malditos medios, deseaba que fuera todo menos lo que se imaginaba. Eso simplemente no podía ser. Ni siquiera podía articular bien esa palabra por el miedo que le tenía.

—Pe...pet. Que... ¿Qué quieres dec...?

—Hasta aquí. Terminamos Wade. Lo siento, yo ya no puedo.

En ese instante recordó aquella primera vez que le arrancaron brazos y piernas. Juraba que no existía un dolor mas grande que ese, o el de ser quemado, o descuartizado. Pero vaya que estaba muy equivocado.

El dolor de ahora no tenía comparación. Podría compararlo con recibir mil apuñaladas directo al corazón, pero ni eso se acercaba. Esta sería la primera vez en mucho tiempo que sentía la respiración fuera de lo normal. O probablemente, se le olvidó como se hacía esa acción.

—S-spidey... ¡las chimichangas nos esperan!

—¿Alguna vez puedes ponerte serio? — Negó con la cabeza. La decepción la invadía.

El cerebro de Deadpool no estaba preparado para algo así. No le extrañaba, pero sencillamente no estaba preparado para vivir su mayor temor. Después de tanto trabajo que le costó conquistarla, el miedo de perderla era el mayor temor de su vida. Y absolutamente nada de su ser se encontraba listo para decir algo inteligente, nada bueno pasaba por su cabeza. No quería creer lo que oía.

—Petra no hagas esto... si tú me dejas yo me muero...

Una frase tan típica, tan cliché. Solo que en el caso de Wade, era enserio. Totalmente enserio. El mercenario, hoy en día, ya no le encontraba un sentido a su vida sin ella.

Cayó arrodillado cerca de la joven, abrazando las piernas ajenas.

A Parker le dolía, claro que le dolía. Pero no se sentía capaz de seguir tolerando esos celos absurdos ni un día mas. Era demasiado para ella, no miraba un futuro en esa destructiva relación. Y lo sospechó desde que comenzaron el noviazgo, pero no quiso hacer caso a su sentido arácnido.

Volvió a negar con la cabeza, tragándose las lágrimas que amenazaban con salir.

—Tú no puedes morir Wade...

No quería discutir mas, no quería, en verdad. Si lo hacía, tal vez se echaría para atrás en su decisión y lo abrazaría con fuerzas para no dejarlo ir. Pero no, ya estaba hecho.

Debía ser fuerte y continuar. Se soltó del agarre y comenzó a caminar en dirección contraria. No miraría hacia atrás.

Wade ahora solo sentía ese terrible sabor en la boca y unas ganas inmensas de arrancarse el corazón. Lo cual quizá luego haría, no sonaba a una idea tan mala.

—¡Spidey, mi arañita, te amo!, ¿Y nuestra cita del viernes sigue en pie? —gritaba, pero la chica no volteó. Estaba quedando como un loco ante todos, pero, ¿y qué?— No me dejes...

Fue su último susurro.

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Pensó muchas cosas.

Como secuestrarla, rogarle, o hasta ir a pedir su mano formalmente a su tío Ben.

Pero no, eso no estaba bien. No pudo con ninguna opción porque la inseguridad se apoderaba de él. De solo pensar que fue ella quien decidió dejarlo, le hacía imaginar lo peor, lo que siempre temió, su pesadilla vuelta realidad.

Pero tampoco podía seguir trabajando, fingiendo que todo estaba bien y que no se encontraba muerto por dentro. Intentó suicidarse, pero revivía, no tenía caso.

No quería seguir despertando todos los días sabiendo que dañó a su querida Spidey, y que ella ya no estaba a su lado ni lo estaría nunca mas. Imaginando que quizá ya andaba con otro, cualquier persona mucho mejor que él. Wade quería la felicidad para su azucarado panecillo, enserio que si. Pero le partía el alma imaginarla con cualquier persona que no fuera él. Era como sentir un fuego eterno, quemándole la piel.

Entonces, ¿qué podía hacer?

Lo único que a su corazón roto se le ocurrió. No quería molestar más en la vida de la castaña, y de paso trataría de hacer algo de lo que ella estuviese orgullosa.

Por eso, se entregó a S.H.I.E.L.D.

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Desde que se enteró no lo pudo creer. Primero pensó que se trataba de un truco barato del mercenario para tratar de recuperarla. Seguro que Deadpool creía que por esa supuesta buena acción ella caería redondita, ¡estaba loco!

Petra estaba segura de que no duraría ni una semana encerrado en ese lugar.

—Escapará en tres días. — Solía pensar.

Pero esa profecía no se cumplió.

Los días pasaron, convirtiéndose en semanas y luego en mas de un mes; y Deadpool seguía ahí.

De acuerdo, eso ya no era normal. La chica comenzaba a preocuparse, a pesar de su decisión tomada y todo lo acontecido, ella aun lo amaba.

¿Cómo podría dejar de amarlo? Eso ni siquiera era posible. Y además no podía engañarse a ella misma, lo extrañaba. Y muchísimo.

Que suerte que tenía total acceso al helicarrier de S.H.I.E.L.D donde se encontraba preso el mercenario. De algo servía ser tan buena amiga de los vengadores.

Se fue en su traje de Spidergirl y argumentó que había olvidado ahí un nuevo lanzador que Stark le había obsequiado. Parker era muy disciplinada con Los Vengadores, así que no pusieron demasiada objeción.

Obviamente, tal lanzador no existía.

Se lanzó lo mas rápido que pudo a la zona donde se encontraban las celdas, esas en las que colocaban a los villanos más peligrosos que iban atrapando. Consideró eso una exageración, ¿su Wade un villano peligroso?

Tal vez estaba loco y trabajaba por un sueldo, pero tampoco lo catalogaría ahí.

Y fue justo donde estaba.

Mentiría si decía que no le deprimió verlo ahí, con la mirada perdida y despojado de todos sus artilugios.

Al mirarla, Wade sintió que le faltaba el aire. Creyó que estaba teniendo una visión, pero no fue así, ella de verdad estaba ahí. Se apresuró a ponerse en pie y recargar sus manos contra el cristal de máxima seguridad.

Él decía muchas cosas con la felicidad brotándole por todos los poros, pero el grueso cristal no dejaba que esas palabras se oyeran.

Petra se dio prisa y pasó su tarjeta de acceso de la agencia por el scanner de seguridad, abriendo la puerta.

No se esperaba que prácticamente el mayor le saltara encima, casi asfixiándola en un estrujoso abrazo. Pero sería una vulgar mentirosa si dijera que ella no lo necesitaba también.

—¡Spidey! Tú siempre has sido mi héroe.

Sabía que no era el momento, pero se derritió con esas palabras. A pesar que no entendía como Wade actuaba tan tranquilo después de todo lo que pasó, como si lo hubiese olvidado, como si todo siguiera igual. Esa parte no le gustó.

Pero no tuvo tiempo de reclamar nada, ya que una agente iba pasando por el pasillo y actuó de inmediato activando la alarma.

—¡Código rojo, código rojo! ¡El preso 23 huye con ayuda de Spidergirl!

—¡Spidey! Yo te extrañé, ¿no me extrañaste?, ¡pensé mucho en ti!

Parker no podía creer que enmedio de todo el desastre Wade siguiera actuando como un idiota. El regaño vendría después, ahora tenían que salir de aquí.

—¡Diablos, Deadpool! ¿Acaso no ves? ¡Lárguemonos de aquí!

Buscó la salida mas rápida que encontró, y esa fue una gran ventana de cristal. No dudó un segundo en romperla de una patada.

—¡Hey, espera Pet! Me quitaron todos mis juguetes, ¡no podré protegerte si saltamos por ahí!

—¿Y? —la joven lo miró y después enredó un brazo en la cadera del contrario— Dijiste que yo era tu héroe, ¿no? Déjame serlo.

Decidida, lanzó una larga telaraña que se adherió al primer árbol que encontró. Cerca de ahí se miraba un lago, así que estarían a salvo al caer.

El grito de ambos bien pudo ser comparado con los alharidos de Tarzán en la selva, pero no duró mucho, ya que la caída fue rápida. Y justo como Petra lo predijo, fueron a caer en el lago, empapándose por completo.

Mientras ella se dedicaba a salir de ese estúpido lago, mojada y furiosa, el contrario festejaba al salir de ahí.

—¡Woohoo!, ¡hagámoslo de nuevo! Ese salto, ese salto, ¡Spidey, fue increíble!

La mencionada se quedó con la boca abierta. Segundos después se quitó la máscara para poder respirar mas a gusto, y comenzar con su respectivo regaño. Esa actitud del mercenario simplemente no le cabía en la cabeza.

—¡No puedo creer lo que dices Wade! Después de tanto... ¡y tú sigues igual! Te encerraste por ti mismo en esa cárcel, voy a rescatarte, tirando a la basura mi alianza con S.H.I.E.L.D, ahora de seguro me tendrán en la mira, ¡y tú actúas como un niño!

La castaña tomó aire antes de seguir, viendo como el otro se quedaba parado delante de ella sin decir nada.

Odiaba verla molesta, o triste. Amaba verla empapada pero no en esta situación. Pero fuera de todo eso, ella estaba parada ahí delante de él, después de salvarlo. Cuando creyó que ya no le importaba en lo más mínimo.

Parker suspiró largamente y se sentó sobre el césped.

—Yo... ¡es que no lo puedo creer! Parece como si, como si... ¡ya hubieses olvidado todo y tú...!

Dejó de hablar porque se quedó sorprendida. Deadpool se había sentado junto a ella y ahora la abrazaba, recargando su cabeza en su pecho. Sus mejillas se colorearon, y estaba a punto de darle un tremendo coscorrón por hacer una de sus estupideces en un momento nada indicado.

Pero no lo hizo. Todo por un sencillo motivo. Wade comenzó a llorar. Lloraba sobre su pecho, ahogando ahí su llanto.

Petra se quedó estupefacta, no sabía como reaccionar a eso. Ahora que lo recordaba, nunca antes vio llorar a Wade.

—Créeme Petra no lo he olvidado... me tortura cada segundo recordar que me dejaste por no ser lo suficientemente bueno para ti... por ser un idiota. Siento como si algo me quemara por dentro y no lo pudiera parar, me siento indefenso ante eso.

La chica solo oía, oía con atención cada palabra. No podía creer que ese tipo de cosas salieran de la boca de Wilson.

—Sé que soy un idiota, un celoso, y un posesivo. Pero desde la primera vez que te vi me gustaste, y solo quería molestarte. Pero con el tiempo, vi que no eras una chica fácil, que eras especial. Tú me ponías atención cuando nadie mas lo hacía. No querías llevar nada rápido porque querías que fuera enserio. Porque te importaba, te importé a ti cuando no le importaba a nadie mas. Creí que jamás me harías caso, por eso, cuando me dijiste que si, no pude imaginar una felicidad más grande que esa. Te amo más que a las chimichangas, muchísimo mas que a contravivir gente... Pero...

Petra ahora sentía ganas de llorar, pero no lo haría. Debía ser fuerte. Jamás creyó que Wade diría cosas así, porque no se detuvo a pensar como se sentía.

Vio como el contrario levantaba un poco su rostro para después quitarse la máscara.

— ... Pero mírame. Ni siquiera entiendo como te atreves a andar con alguien como yo. Créeme, todos los días me pregunto eso. Tú, una chica tan linda, con un futuro por delante, una gran heroína, con el camino pintado por el bien, eres... Alguien que podría tener a quien sea. Entonces, ¿porqué yo? Esa es mi pregunta. Debes entender el miedo que me invade todo el tiempo de perderte, de pensar que cualquier persona es mejor para ti que yo. Por eso... cuando me dejaste, y dijiste que yo no podía morir, realmente me mataste... Habías hecho mi peor pesadilla realidad... Mi vida no tiene sentido Petra, solo tú se lo das...

No quería que su amada siguiera viendo sus lágrimas, por lo cual volvió a hundir su cara ahora desenmascarada en donde mismo.

Y la superheroína seguía sin saber que hacer, solo atinó a acariciar con suavidad la cabeza de su exn... no, no quería llamarlo así. Porque Wade era su novio. Y todos los problemas se podían arreglar.

Ahora entendía cuando él le decía que no le gustaba verla llorar, que le partía el corazón y que haría lo que sea por verla feliz. Porque se sentía igual.

No quería volver a ver jamás ese llanto en el rostro de su irreverente mercenario. Y era su culpa, se sentía culpable.

Porque debió arreglarlo con él y no dejarlo a su suerte. Después de todo, ¿qué pareja no tenía altibajos?

—Wade... —al fin pudo articular palabra— Yo te amo, y perdóname por haber dicho que terminábamos, fue tonto de mi parte no luchar. Pero, ¿cómo se te ocurre pensar que yo te dejaría por quien sea, tontolón?

—Eres hermosa, y yo...

—Y tú también lo eres. Y si terminaras de pasarte al bando heroico lo serías todavía mas —rió leve—. Wade, yo te amo. Me enamoraste con cada detalle y cada tontería, y el amor va más allá de lo físico. Me enamoré de ti, de tu ser, de tu espíritu. Así fueras un alien verde con tentáculos y cien ojos yo te seguiría amando, porque tu alma sería la misma.

Sonrió, y entonces elevó la cara del mayor con sus manos, quería verlo a los ojos. Limpió cada rastro de humedad que quedara en ellos y notó como amaba su preciosa mirada color chocolate. A ella Wade le parecía guapo, ¿qué tonterías estaba diciendo ese mercenario?

—Pero cualquier persona...

—¡Shh! No. Ninguna persona es mejor que tú para mí, ¿ok? Y ahora alégrate, ya me pusiste cursi.

Sonrió y logró hacer reír al mayor, y amó eso, porque era lo que buscaba. Ella solo quería recuperar al Deadpool del que se enamoró.

—Te prometo que desde hoy trataré de controlar mis celos y...

—Shh. Cállate y bésame.

Fundió sus labios con los ajenos, una hermosa muestra de afecto que demostró cuanto lo había extrañado. Sus brazos se enredaron en la nuca contraria, mientras dejaba que su novio la abrazara por su cintura. En ese tipo de abrazos le encantaba que fuera posesivo, porque ella era suya y de nadie mas. Quizá los celos extremos eran innecesarios, y la hostigaban, pero siempre había una manera de arreglar las cosas, ¿no?

Desgraciadamente, su perfecto beso se vio interrumpido por el molesto ruido del celular de Wade que estaba sonando. Petra lo sacó de su bolsillo y sus cejas se fruncieron al ver el nombre en la pantalla.

—¿Quién es Jessica?

¿Alguien más quiere saber que le dijo un león marino a una fotocopiadora? (?)