NO DIGAS: TE AMO

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XII

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No era propio de Hermione desearle mal a ninguna persona, pero nunca en toda su vida se había topado con alguien tan molesto como Emily Taylor. Su amiga, si es que aún podía llamarla así, había dedicado todos sus esfuerzos para mantener a Draco ocupado, alejándolo de Charlotte y de ella.

En otras circunstancias no le habría molestado en lo más mínimo tener la mansión para ella sola y poder trabajar tranquilamente sin la presión de tener a Draco respirando cada dos minutos en su hombro, pero los últimos días eso era diferente, necesitaba de toda la ayuda posible y si Draco no estaba para cuidar de Charlie podía irse dando por vencida.

El tiempo había pasado rápido. Justo ese día se cumplían tres meses desde que tenía la custodia de su prima, su pierna afortunadamente había sanado por completo, tenía un empleo estable, y de no ser por la irritable presencia de Emily todo sería perfecto.

Ese día también era la primer visita de la trabajadora social. Durante el primer año de custodia habrían cuatro visitas trimestrales y a partir del segundo año sólo habrían dos evaluaciones anuales. Odiaba que la "evaluaran".

- ¿Dónde está Draco? – preguntó la castaña a una de las doncellas.

- El joven salió con la Srta. Taylor hace un par de horas.

- En cuanto llegue dile que venga a verme – indicó Hermione con diligencia.

La muchacha asintió y se retiró con rapidez. Hermione se sorprendió de lo naturalmente daba órdenes, ya que tan sólo meses atrás criticaba a Draco por tener servidumbre; sin embargo en esos momentos comprendía que con una propiedad tan enorme era necesaria la ayuda de muchas personas y esa era una fuente de empleo tan válida como cualquier otra.

Pero en ese momento ni un ejército de doncellas podía ayudarla. Tenía que preparar un almuerzo impecable que impresionara a la Sra. Adams – la trabajadora social – , organizar los estados de cuenta que se le habían solicitado y mantener a Charlie bajo control: Todo al mismo tiempo.

- La Sra. Adams está por llegar – musitó para sí misma, mientras miraba su reloj con apremio. - ¿Dónde estás Draco?

En el mismo instante que dijo esas palabras alguien la abrazó por la espalda.

-¿Me llamabas?

- Odio que hagas esto – musitó la castaña volteando el rostro para ver al rubio – pero ya me estoy acostumbrando.

Draco la apretó aún más entre sus brazos y sin previo aviso la besó en los labios. Él también se estaba acostumbrando a eso.

Desde su cita nocturna meses atrás Hermione se había mostrado más "receptiva" con él, era un poco más amable y femenina, aceptaba con agrado sus atenciones, regalos e invitaciones a cenar y, por si fuera poco, ya no pretendía abofetearlo cada vez que la tocaba.

Y vaya que la tocaba.

Aunque aún no habían hecho el amor, no había un momento del día en que el rubio no buscara un beso, una caricia o un roce de la castaña. Lo único que parecía turbar su recién encontrada felicidad era la constante y molesta presencia de Emily.

- Deja de besarme, alguien puede vernos. – pidió Hermione lánguidamente, sin verdaderas ganas de apartarlo.

- Charlotte está en su habitación cambiándose el uniforme y le dije a los sirvientes que no nos interrumpieran.

- ¿Y Emily?

- Ahí vas de nuevo…

- Sólo pregunto porque ella ha estado muy cerca de ti estos días.

- Acabo de dejarla en su casa y como sabes, he estado viéndola últimamente sólo porque quiere invertir en la compañía, ya te lo había dicho.

- Sí, claro – dijo Hermione con sarcasmo – hasta para mí es obvio que es lo que realmente me interesa.

- Pero ella no me interesa a mí. Bien sabes que las únicas mujeres que ocupan mi atención son Charlie y tú.

La castaña soltó una ligera carcajada.

- ¿Desde cuándo te volviste tan cursi?

- Ni yo mismo lo sé. – dijo el rubio riendo, mientras recobraba su compostura y sofisticación naturales - ¿Estás lista para la revisión?

- Los bocadillos están servidos, el contador acaba de entregarme mis estados de cuenta y ya instruí a Charlie para que se comporte educadamente.

- Nadie puede "instruir" a Charlie.

- Al menos lo intenté.

- ¿Y qué se supone que debo hacer yo?

- Ocultarte en la biblioteca y no salir hasta que yo te lo diga.

- Creo que te avergüenzas de mi – dijo Draco fingiendo que se sentía ofendido.

- Para nada, es sólo que deseo que la trabajadora social vea que puedo cuidar sola de la niña y si tú estás aquí Charlie se comportará como una rebelde.

- Tienes razón. – admitió el rubio justo en el momento en el que el timbre sonaba – Entonces iré a la biblioteca.

- Antes de irte ¿podrías llamar a Charlie para que venga?

- Iré por ella, intenta no ponerte nerviosa.

La castaña asintió con la cabeza y tragó saliva. Tenía que parecer serena y dar una buena impresión.

- La Sra. Adams ha llegado – anunció una de las doncellas.

- Hazla pasar – indicó Hermione.

Un par de segundos después atravesó el umbral de la estancia una mujer mayor, con los cabellos entrecanos, la mirada altiva y un porte severo. Era atractiva para su edad, pero aún así inspiraba miedo.

- Mucho gusto, soy Hermione Granger – se presentó la castaña. – Por favor tome asiento.

- Gracias. – respondió cortésmente la mujer – Me alegra ver que Charlotte viva con tantas comodidades.

- Sí, a ella no le falta nada. De hecho está asistiendo a uno de los mejores colegios de la ciudad.

- Eso veo… - musitó la Sra. Adams revisando sus informes – Supongo que debe tener buenos ingresos.

- Aquí están mis estados de cuenta – dijo la castaña tendiéndole una serie de papeles a la trabajadora social.

- ¿Su trabajo es estable?

- Sí.

- ¿Y esta casa es suya?

- De hecho es de mi jefe.

- ¿Ustedes viven juntos? – preguntó la mujer escandalizada.

- Sí, pero sólo es por poco tiempo.

- Eso no me parece correcto – masculló la Sra. Adams haciendo una mueca con los labios y garabateando algo en su cuaderno de notas. – Una mujer soltera no debería vivir en casa de un hombre a no ser que sea su futuro esposo y es peor teniendo un niño a su cuidado, a pesar de que sea la tutora legal de Charlotte, eso no le da demasiados derechos sobre la niña. – advirtió la mujer – Sería mejor que la adoptara legalmente.

- Justo eso estaba pensando hacer.

- Pero no creo que resulte tan sencillo, ¿sabía qué en nuestro país el noventa por ciento de adopciones se conceden a parejas casadas?

- No, no tenía idea.

- No creo que esté calificada para adoptar a la niña, siendo que es soltera y además comparte el techo con su propio jefe. – dijo la Sra. Adams con un tono evidente de desaprobación en su voz.

Justo cuando Hermione se preparaba para dar todas las justificaciones posibles la pequeña Charlotte entró a la habitación. La niña vestía con un atuendo en tonos pastel que la hacía ver adorable y tan inocente que seguramente derretiría el duro exterior de la Sra. Adams.

- "Me salvó la campana" – pensó Hermione con cierto alivio. Hasta que se dio cuenta que Draco acompañaba a su prima.

- Así que tú eres Charlotte – dijo la mujer mientras la niña asentía tímidamente - ¿Y usted quién es? – preguntó dirigiéndose a Draco con poca cortesía.

- Soy Draco Malfoy, el dueño de la casa. – dijo extendiendo la mano.

- Ah, ya veo. Así que usted es el dueño de esta residencia y el jefe de la Srita. Granger – dijo regresando el saludo.

- El mismo – respondió el rubio brindando su sonrisa más encantadora, aunque resultó poco efectiva en la Sra. Adams.

- ¿Podrían dejarme a solas con la niña? – pidió la trabajadora social.

- Claro, estaremos en la biblioteca. – respondió Hermione tirando del brazo de Draco – Compórtate – le susurró a su prima antes de irse.


- Esa mujer da miedo… - masculló el rubio.

- Sabía que era una mala idea recibirla aquí. Debí pedirle que nos viéramos en su oficina.

- Es mejor que desde el principio sepa las condiciones en las que vive Charlotte.

- Tienes razón, pero a ella no le agradó que estemos viviendo juntos. Creo que está "chapada a la antigua".

Draco acarició uno de los rizos de su melena mientras la acercaba con suavidad hacia él, como una forma de confortarla. Hermione sentía que se derretía.

- Este no es momento para escenas románticas… - musitó ella en cuanto el rubio deslizo sus labios por su cuello y empezó a besarla. Ese hombre no sabía el significado de "discreción", no podían arriesgarse a que nadie los viera.

- ¿Podrías relajarte un poco?

- Ahora no puedo. Después…

- Ahora. – dijo Draco con firmeza, mientras colocaba a la castaña encima del escritorio y desabrochaba un par de botones de su blusa.

- Espera… – masculló ella casi sin aliento. Estaba excitada. El peligro de ser descubiertos, la adrenalina que recorría su cuerpo y la poderosa seducción que el rubio estaba ejerciendo en ella, nublaron su razón.

- No sabes cuánto he deseado hacer esto. – dijo él despojándola de su blusa y dejando a la vista su delicado sostén de encaje blanco. – Desde esa noche lluviosa no he parado de imaginarlo…

Hermione estaba extasiada. No quería que el momento terminara, deseaba entregarse a Draco ahí mismo y olvidar esos absurdos escrúpulos que la llevaron a esperar tanto tiempo para ser suya. Pero no debía olvidar que no estaban solos en esos momentos, tenía que recuperar la cordura y la ropa, si era posible.

- Basta Draco, este no es el momento.

- Lo mismo digo yo. – exclamó una voz a sus espaldas.

En el umbral de la puerta estaba la Sra. Adams con cara de pocos amigos.

La castaña emitió un grito de vergüenza y cubrió su cuerpo semi-desnudo, mientras el rubio hacía lo propio con su camisa y su desarreglado cabello.

- Sra. Adams esto no es lo que parece. – exclamó Hermione abotonándose la blusa.

- Pues a mí me parece que es justo lo que parece.

- Por favor, permítame explicarle…

- No hay una explicación posible para lo que he visto hoy – respondió severamente la mujer – Usted está teniendo un romance con el hombre que las está alojando y que es a su vez su jefe; además no tiene la mínima decencia de cerrar con seguro la puerta. Si yo no hubiera venido Charlotte podría haberlos visto, ¿cree que éste es un ambiente sano para una niña?

- Le aseguro que yo…

- No me asegure nada. – dijo la mujer de forma cortante – No pretendo intervenir en sus relaciones amorosas, pero creo que es mi deber advertirle que a este paso perderá la custodia de la niña.

- ¿Perderla? – repitió Draco incrédulo – Los padres de Charlie la designaron, usted no puede hacer eso.

- Por supuesto que puedo hacerlo – exclamó altivamente la trabajadora social. – Estoy aquí para proteger los intereses de la niña, y es por eso que le aconsejo que abandone esta casa y busque un departamento, que consiga un nuevo empleo y que deje de tener amoríos con su jefe.

- ¡Ya le dije que nosotros no estamos teniendo un amorío!

La Sra. Adams hizo una mueca de incredulidad.

- Le doy un mes más para que encuentre una solución, o de lo contrario Charlotte irá a un orfanato en espera de unos padres responsables que quieran cuidar de ella.

- Pero…

- ¡Nada de peros! – resopló la mujer mientras salía abruptamente de la habitación.

La biblioteca quedó en silencio un par de minutos. Hermione estaba aturdida y Draco parecía repentinamente desolado ante el ultimátum impuesto por la trabajadora social. La castaña y su prima tendrían que abandonar la mansión Malfoy en menos de un mes.

- Esa mujer está loca. – fue la primer frase que logró articular el rubio – No puede pedirte que cambies tu modo de vida sólo por un capricho.

- Debo hacerlo si quiero conservar a Charlie.

- No tienes que irte, podemos buscar una solución…

- ¿Cómo cuál? – preguntó Hermione desencajada – La Sra. Adams no dará ningún tipo de tregua. ¿Sabes lo que estaba diciendo justo cuando nos interrumpiste?

El rubio negó con la cabeza.

- Que a pesar de ser la tutora de Charlotte nunca tendría derechos plenos a menos que la adoptara, y que para hacerlo era conveniente que estuviera casada.

- ¡Eso es ridículo!

- Lo sé, pero tiene razón. El noventa por ciento de las adopciones se las conceden a personas casadas, parece que los solteros "no son aptos" para cuidar niños.

- No querrás decir que piensas casarte…

- Por supuesto que no. – respondió ella con firmeza – Pero si quiero estar dentro del otro diez por ciento tengo que hacer las cosas a la perfección, y si eso implica mudarme y conseguir un nuevo empleo entonces lo haré.

- Tú no puedes irte. – dijo Draco tomándola fuertemente por el antebrazo.

- Charlie es la única familia que me queda, no me pidas que renuncie a ella.

- No te estoy pidiendo eso. – musitó el rubio acercando su rostro lentamente al de la castaña y besándola en la frente – Pero no quiero que renuncies a lo nuestro…

- ¿Y qué se supone que es "lo nuestro"? – preguntó Hermione apartándose de él. – Besos furtivos, regalos costosos, visitas nocturnas… - recapituló ella – Lo que hemos vivido estos tres meses ¿puede llamarse una relación?

- Si no tomara esto en serio, no estaría pidiéndote que te quedaras.

- ¿Qué se supone que significa eso?

- No estoy dispuesto a perderlas. Mis padres siempre estaban viajando, por lo que nunca había tenido una verdadera familia. Ahora las tengo a ustedes.

- Tú sabías que esto sólo era temporal. – dijo la castaña dándole la espalda.

- No tiene porque serlo.

- ¡Ya oíste a la Sra. Adams!

- Si esa es la única salida, entonces…¿Por qué no nos casamos?

Continuará….


N/A: Hola a todos!!! Esta vez creo que he superado mi record de tardanza sé que siempre doy las mismas excusas, pero esta vez en verdad tuve un contratiempo importante, no estuve bien de salud y estuve en cama por varios días, pensaron que tenía la famosa influenza AH1N1, pero afortunadamente sólo se trató de un resfriado que se complicó con neumonía por el que casi me hospitalizan, pero ahora ya estoy casi totalmente recuperada :D

En el tiempo que estuve enferma pude reflexionar sobre el rumbo que lleva la historia, creo que es momento de acelerar un poco las cosas o a este paso terminaremos el fic hasta el capítulo 500 :P jajaja…

Me despido por el momento y les pido perdón por el retraso, espero que el capítulo haya valido la pena :D de verdad los extrañé mucho en mi ausencia : )

Hasta el próximo capítulo, espero sus reviews ;D

Atte. Aimé

P.D.

He leído todos sus comentarios y tomado en cuenta sus sugerencias, lamento no poder responder individualmente los reviews que me han mandado, pero a partir de este capítulo volveré a responder uno por uno, gracias por su comprensión ; )

"Si los reviews fueran medicina me habría aliviado más rápido, jajaja"